El documento presenta dos posturas ante la evolución: la creacionista, que sostiene que las especies no cambian y se basa en creencias religiosas, y la evolucionista, que admite el cambio de las especies a lo largo del tiempo a través de dos mecanismos: la evolución perfeccionista de Lamarck, basada en un deseo interno de mejora, y la evolución darwinista, fundamentada en la selección natural de las variaciones más ventajosas.