El documento argumenta que la sociedad le debe un reconocimiento a la labor de la mujer, ya que por siglos se ha afirmado falsamente que su posición subordinada viene de parte de Dios. Aún existen ideologías y comportamientos que ubican al hombre como superior, como roles de género y un discurso considerado femenino como débil. Finalmente, el documento concluye que mujeres y hombres deben luchar juntos por la igualdad entre los sexos.