El pueblo de Tamarín conocía la leyenda de Himius, un pescador que fue transformado en un hombre de bronce con escamas por una sirena. Cada vez que sonaba el reloj de cuco a medianoche, Himius volvía a la vida pero lloraba desconsoladamente. La sirena se enamoró de él pero él no de ella. Arrepentida, la sirena le dio el reloj de cuco a Himius para que también pudiera ser humano. Los habitantes de Tamarín agradecieron a la sirena por esto.