La tampografía fue inventada en 1969 por Pierre Schmid para decorar carátulas de relojes de forma más eficiente que el proceso artesanal. Utiliza tampones de silicona flexibles que permiten imprimir superficies tridimensionales complejas. Originalmente se usaban tampones de gelatina que se adaptaban mejor a las carátulas curvas de los relojes pero no eran tan duraderos como los de silicona actuales. La tampografía es una técnica que permite imprimir en diversos materiales de forma tridimensional.