La imprenta se originó en China en el siglo VI d.C. mediante la impresión con matrices de madera. Johannes Gutenberg perfeccionó este método en Europa en el siglo XV utilizando tipos móviles de metal. En el siglo XIX se desarrollaron máquinas de impresión rotativas que aceleraron enormemente la producción. En el siglo XX surgieron técnicas como la offset, la impresión láser y la impresión 3D.