Existen cuatro tipos de piel: normal, seca, grasa y mixta, cada una con características y cuidados específicos. La piel normal es equilibrada y requiere hidratación; la piel seca es notoria por su falta de humedad, especialmente en invierno; la piel grasa produce exceso de sebo y envejece más lentamente; y la piel mixta combina rasgos de ambas, siendo delicada y con zonas de exceso de grasa y resequedad. Los cuidados varían según el tipo, incluyendo el uso de cremas hidratantes y jabones adecuados.