Las instituciones educativas de Colombia aún conservan elementos de la pedagogía tradicional y se teme que la tecnología pueda reemplazar la autoridad del profesor, mientras que la sociedad colombiana carece de una identidad clara y la información está limitada por el poder y la conveniencia de algunos grupos. Sin embargo, las nuevas generaciones son nativos digitales y la tecnología podría usarse para reafirmar la dignidad humana si se enseña su buen uso.