El Proyecto Trino
en Segovia
Recursos ornitológicos en las
comarcas de AIDESCOM,
Honorse-Tierra de Pinares
y Segovia Sur
HONORSE
TIERRA DE PINARES
FONDO EUROPEO
AGRÍCOLA DE
DESARROLLO RURAL:
EUROPA INVIERTE EN
LAS ZONAS RURALES
Alcaudón dorsirrojo
5
manda, generando nuevas expectativas de futuro en nues-
tras comarcas rurales.
Paralelamente hay que ser conscientes que excep-
tuando los meses de verano y la Semana Santa y puentes, la
demanda de turismo rural es insuficiente. Por lo tanto es ne-
cesario conseguir atraer a un turismo en invierno y primavera
donde la demanda de turismo de interior no es fuerte. Igual-
mente hay que reconocer que el turismo rural es un producto
que ha alcanzado su maduración, y sólo la creación de nuevos
productos permitirá generar nuevas expectativas.
A todo lo anterior hay que sumar que TRINO, como
proyecto de cooperación interterritorial llevado a cabo por
GALs en el marco de LEADER+ y PRODERCAL ha genera-
do expectativas de desarrollo no sólo en nuestra región, sino
también en otras zonas de España.
Consecuentemente ha sido necesario volver a acti-
var en el ámbito de LEADERCAL un proyecto de coope-
ración interterritorial de carácter autonómico que apoye a
los Grupos de Acción Local (GAL) a desarrollar acciones
de dinamización de los sectores implicados en el ámbito
del turismo ornitológico, y continúe el trabajo realizado en
el marco anterior y ponga en marcha una configuración de
oferta para este segmento turístico en los nuevos territorios
que a este proyecto se incorporen; siendo esta oferta resul-
tante del consenso colectivos implicados: Agricultores y Ga-
naderos, Entidades Conservacionistas y Medioambientales,
Asociaciones de Empresarios de Turismo Rural y Hostele-
Esta publicación surge del interés común de los gru-
pos de acción local de la provincia de Segovia participantes en
el proyecto de cooperación regional “Turismo Rural de IN-
terior y Ornitología” (TRINO+), AIDESCOM, HONOR-
SE- TIERRA DE PINARES y SEGOVIA SUR, en la puesta
en valor de los recursos ornitológicos de estas comarcas se-
govianas, fomentando su conocimiento y conservación por
parte, tanto de los visitantes, como de la población local. Al
mismo tiempo que se pretende diversificar la oferta turística
de estas comarcas desarrollando una nueva actividad de turis-
mo: el turismo ornitológico y de naturaleza. Además, debe-
mos conseguir que los establecimientos de turismo rural de
nuestros territorios brinden una oferta adecuada al turismo
ornitológico y de naturaleza, con un criterio de sostenibili-
dad, comprometiéndose a salvaguardar unas buenas prácticas
ambientales.
Castilla y León es la Comunidad Autónoma de Espa-
ña y región de Europa que más superficie aporta a la red eco-
lógica de la Unión Europea denominada como la RED Natura
2000, a través de las Zona de Especial Protección para las Aves
(ZEPAs); suponiendo ésta el 19% de la superficie regional y el
18,5% de toda la superficie Natura 2000 de España.
Si a lo anterior sumamos que existe un interés cre-
ciente en este segmento turístico es por lo que se considera
que se deben de articular medidas que permitan no sólo la
conservación de estas especies de avifauna protegida, sino
también la configuración de una oferta adecuada a la de-
El proyecto TRINO
6
El proyecto TRINO
N
S
O E
ZEPA
LIC
Mapa de la Red Natura 2000
en Castilla y León
7
ral de nuestra región; actualmente se puede aseverar que es
necesario promover este tipo de turismo entre la población
española en general, siendo conscientes de la diferencia de
poderes adquisitivos.
El proyecto Trino+ tiene como objetivo la valoriza-
ción del recurso ornitológico como recurso natural y recurso
turístico, potenciando su conservación y generación de nueva
actividad económica a nivel de cada territorio y en el conjunto
de la Comunidad Autónoma de Castilla y León.
ría, Ayuntamientos y Entidades Locales y Administraciones
Competentes.
TRINO ha supuesto la generación de una marca que
se identifica con el producto “Turismo Ornitológico en Cas-
tilla y León” y, además, ha permitido descubrir los distintos
tipos de clientes, según su origen geográfico. Por una parte
TRINO nació para conjugar la buena infraestructura ae-
roportuaria y las buenas conexiones de Castilla y León con
grandes capitales europeas con la buena oferta de turismo ru-
El proyecto TRINO
Buitre negro volando sobre Campo Azálvaro
Informacíón
básica
Amanecer en la laguna de Navalayegua (Cantalejo).
L. de las Eras
L. de la Iglesia
Balsa Larga
L. de la
Magdalena
L. de Pero Rubio
Embalse del Carrascal
Embalse de
Rebenga
Acueducto
Embalse del Pontón
Aº
de
San
Medel
Aº
de
Polendos
Río
M
alu
cas
Bodón de
la Ibienza
L. Tenca
L. del Carrizal
L. Lucia
L. Muña
L. de Navalhornos
L. Navalallegua
Arroyo
de
las Ribillas
Aº
Cerquilla
Embalse de
las Vencías
Embalse de
Burgomillodo
Embalse de
Linares del Arroyo
Arroyo
deBalisa
ArroyodeLos
Cercos
Aº
de
Los
Caces
Río
Zorita
Río
Milanillos
Río
Peces
Río Sacramenia
Río
Botijas
Río
de la
Hoz
Río
Adaja
Río
Eresma
Eresma
Río
Voltoya
Río
Pirón
Pirón
Río
Río
Río
Río
Río
Cega
Cega
Río
D
uratón
Río
Riaza
Río
Aguisejo
Río
Río
Río
Duratón
Milanillos
Frío
Río
M
oros
San
Juan
Caslilla
Río
Voltoya
Cuéllar
Sepúlveda
Fuentepelayo
Aguilafuente
Cantalejo
Turégano
Pradena
Nava de la Asunción
Coca
Trescasas
Palazuelos
San Ildefonso
La Lastrilla
Carbonero
el Mayor
Navalmanzano
Villacastín
El Espinar
San Rafael
Riaza
Ayllón
Torregutiérrez
Tolocirio
Montejo
de
Arévalo
Martín Muñoz
de la Dehesa
Montuenga
Codorniz
San Cristóbal
de la Vega
Rapariegos
Donhierro
Santiuste de
S.Juan Bautista
Bernuy
de Coca
Villagonzalo
de Coca
Fuente de
Santa Cruz
Ciruelos
de Coca
Villeguillo
Navas de Oro
Fuente el Olmo
de Íscar
Villaverde
de Íscar
Samboal
Narros de
Cuéllar
Gomezserracín
Chatún
Campo de Cuéllar
Arroyo de Cuéllar
Chañe
Fresneda
de Cuéllar
Remondo
Mata
de Cuéllar
Vallelado
San Cristóbal
de Cuéllar
Fuentes de Cuéllar
Lovingos
Dehesa
Dehesa Mayor
Escarabajosa
de Cuellar
Frumales
Moraleja
de Cuéllar
Olombrada
Perosillo
Adrados
Hontalbilla
Cozuelos de
Fuentidueña
Vegafría
Membibre
de la Hoz
Aldeasoña
Fuentesauco de
Fuentidueña
Fuentepiñel
Fuente el Olmo
de FuentidueñaTorrecilla
del Pinar
Laguna de
Contreras
Vivar de
Fuentidueña
Calabazas de
Fuentidueña
Pecharromán
Fuentidueña
Valles de
Fuentidueña
Tejares
Fuentesoto
Valltiendas
Sacramenia
Cuevas de
Provanco
San José
Torreadrada
Castro de
Fuentidueña
San Miguel de Bernuy
Cobos de Fuentidueña Castrojimeno
Carrascal del Río
Navalilla
Burgomillodo
Valle de Tabladillo
Hinojosas Aldehuela
Aldeanueva de
la Serrezuela
Navares de
las Cuevas
Navares de
Enmedio
Navares
de Ayuso
Encinas
Aldeonte
Barbolla
El Olmillo
Covachuelas
Urueñas
Castroserracín
Castrillo
de Sepúlveda
Villaseca
Zarzuela del Pinar
Villar de Sobrepeña
Fuenterrebollo
Cabezuela
Sauquillo
de Cabezas
Escalona del Prado
Veganzones
Muñoveros
Puebla
de Pedraza
San Pedro
de Gaillos
Rebollar
Valdesimonte
Aldeonsancho
Sebúlcor
Consuegra La Nava
Torrecilla
Villafranca
Aldealcorvo
El Olmo
Boceguillas
Turrubuelo
Castillejo
de Mesleón
Soto de
Sepúlveda
Duratón
Fresneda de
Sepúlveda
Duruelo
Sotillo
Santa Marta
del Cerro
Perorrubio
Valdesaz
Castroserna
de Abajo
Castroserna
de Arriba
TejadillaVentosilla
Valleruela de
SepúlvedaLa MatillaRebollo
Valleruela
de Pedraza
El Arenal
Casla Sigueruelo
Siguero
Rosuero
Villarejo
Mansilla Cerezo de Abajo
Cerezo
de Arriba
Arcones
Matamala
Matabuena
Huerta
Colladillo
Rades de abajo
Sanchopedro
Revilla
Orejanilla
La Velilla
Gallegos
Martíncano
Ceguilla
Galíndez
Pedraza
Arahuetes
Requijada
La Mata
Chavida
Valle de
San Pedro
Torre Val de
San Pedro
La Salceda Navafría
Collado hermoso
Pelayos
del Arroyo
Aldeasaz
La Cuesta
Cubillo
El Guijar
Arevalillo
de Cega
Pajares
Sotosalbos
Santo Domingo
de Pirón
Tenzuela
Berrocal
Carrascal
Caballar
Basardilla
Brieva
Adrada
de Pirón
Losana
de Pirón
Torreiglesias
Otones de
Benjumea
Villovela de Pirón
PeñarrubiasEscobar de
Polendos
Pinillosde
Polendos
Cabañas de
Polendos
Mata de
Quintanar
La Higuera
Espirdo
Torrecaballeros
Tizneros
San Cristobal
Revenga
Hontoria
Riofrío
Navas de
Riofrío
La Losa
Ortigosa
del Monte
Torredondo
Zamarramala
Bernuy de
Porreros
Fuentemilanos
Abades
Juarros de
Riomoros
Martín Miguel
Marazoleja
Garcillán
Valverde del
Majano
Hontanares
de Eresma
Valseca
Los Huertos
Anaya
Carbonero
de AHusín
Roda de
Eresma
Encinillas
Añe
Yanguas
de Eresma
San Pedro
Cantimpalos
Tabanera
la Luenga
Escarabajoa
de Cabezas
Pinilla -Ambroz
Armuña
Miguel
Ibañez
Miguelañez
Bernardos
Mozoncillo
Pinarnegrillo
Aldea Real
Mudrián
San Martín
Pinarejos
Sanchonuño
Moraleja
de Coca
Aldeanueva
del Codonal
Domingo García
Ortigosa
de Pestaño
Santa María la
Real de Nieva
Pascuales
Tabladillo
Aragoneses
Paradinas
Balisa
OchandoMelque
de Cercos
Nieva
Aldehuela
del Codonal
Juarros
de Voltoya
Hoyuelos
Martín Muñoz
de las Posadas
Santovenia
Laguna
Rodrigo
Marazuela
Sangarcía
Etreros
Cobos de
Segovia
Bercial
Marugan
Muñopedro
Peromingo
Moñibas
Lastras del Pozo
Labajos
Ituero y Lama
Zarzuela
del Monte
Vegas de
Matute
Monterrubio
Urb.Coto
San Isidro Navas de
San Antonio
Otero de
Herreros
Los Ángeles
de San Rafael
Urb.Pinar Jardín
Pradera de
Navalhorno
Valsaín
Riofrío de Riaza
La
Pinilla
Martín Muñoz
de Ayllón
Alquité
Becerril
Serracín
El Muyo
Madrigiera
Villacorta
Grado
del Pico
El Negredo
Santibañez
de Ayllón
Estebanvela
Francos
ValviejaRibota
Saldaña
de Ayllón
Gomeznarro Cincovillas
Aldealázaro
Urb. Prado
Pinilla
Fresno de
Cantespino
Corral de AyllónCascajares
Castiltierra
Sequera
de Fresno
Aldeanueva
del Monte
Pajares
de Fresno
Barahona
de Fresno
Grajera
Fresno de
la Fuente
Pajarejos
Bercimuel Riahuelas
Riaguas de
San Bartolomé
Campo de
San Pedro
Santa María
de Riaza
Mazagatos
Languilla
Alconada
de Maderuelo
Alconadilla
Aldealengua
de Santa María
Fuentemizarra
Valdevarnés
Maderuelo
Carabias
Ciruelos
Pradales Moral de Hornuez
Villalvilla
de Montejo
Valdevacas
de Montejo
Villaverde
de Montejo
Honrrubia
de la Cuesta
Montejo de la
Vega de la Serrezuela
Jemenuño
Lastras de Cuéllar
Bellosillo
Buitrago de lozoya
Lozoya
La Cabrera
Miraflores
de la Sierra
Soto del Real
Colmerar Viejo
NavacerradaCercedilla
Guadarrama
Sanchidrián
Olmedo
Iscar
Portillo
Tudela de Duero
Cedillo de
la Torre
Cilleruelo de
San Mamés
N
S
O E
1 Campo Azálvaro
2 Encinares de los ríos Adaja y Voltoya
3 Hoces del Río Duratón
4 Hoces del Río Riaza
5 Lagunas de Cantalejo
6 Sierra de Guadarrama
7 Valles del Voltoya y Zorita
3
5
6
1
2
7
4
Mapa de ZEPAs en la provincia de Segovia
11
• Río Cega-Tierra de Pinares-Cantalejo: con un área de
25.500 ha, destacando especialmente la importancia de
las aves rapaces forestales como el milano real, milano
negro, águila calzada (8-10 pp1
) y culebrera europea
(4-6 pp). Crían también la cigüeña blanca y la cigüeña
negra.
• Río Moros: con un área de 11.500 ha. En esta zona se
encuentra una de las mejores zonas de cría de la cigüeña
blanca. En un pinar cría la única colonia de garza real
(45 pp) de la cuenca del Duero fuera de su cauce. Es una
zona importante para la reproducción de rapaces fores-
tales como milano real (mínimo 20 pp), milano negro
(mínimo 20 pp), águila calzada (3-5 pp) y culebrera
europea (1-2 pp). Además es zona de alimentación de
buitre negro, buitre leonado y alimoche. También existe
una pareja de cigüeña negra.
• Umbría de Guadarrama: con un área de 54.500 ha. Es
un área de importancia para la nidificación de rapaces
como son el águila imperial ibérica y el buitre negro.
También destaca el milano real, el águila real (1-2 pp) y
el águila calzada. En Riofrío también hay un dormidero
de buitre leonado y cría la cigüeña blanca.
1
pp: parejas nidificantes
La protección de las aves en Segovia
La provincia de Segovia, la más pequeña de Castilla
y León, tiene una superficie de 679.600 ha. A pesar de su re-
ducido tamaño, cuenta con la presencia de bastantes de las
aves presentes en el Anxo I de la Directiva Hábitat. Entre ellas
destacan el águila imperial europea, el buitre negro, el buitre
leonado, la alondra de Dupont y la avutarda. Además también
existen poblaciones importantes de águila real, aguilucho la-
gunero, aguilucho pálido, cigüeña negra y alimoche.
En cuanto a la protección de la avifauna, en la pro-
vincia tenemos siete Zonas de Especial protección para la
aves (ZEPAs) que representan el 22,54% del territorio de la
provincia, y 15 Lugares de Interés Comunitarios (LICs), que
suponen el 23,54 % del mismo. Estas cifras la sitúan como la
tercera provincia con mayor porcentaje de su superficie pro-
tegida dentro de la RED NATURA 2000, tan sólo por detrás
de Ávila y de León.
Dos de estas ZEPAs, las Hoces del río Duratón y las
Hoces del río Riaza, están declaradas Parque Natural y forman
parte de la Red de Espacios Naturales de Castilla y León. Am-
bos espacios son especialmente importantes por la riqueza y
variedad de su avifauna y son un importante destino ornito-
lógico consolidado.
Respecto a las Áreas de Importancia para las Aves
(Important Bird Areas, IBAs) , en Segovia hay seis, de las cua-
les tres se encuentran en nuestra zona de estudio. Estos son:
Información básica
L. de las Eras
L. de la Iglesia
Balsa Larga
L. de la
Magdalena
L. de Pero Rubio
Embalse del Carrascal
Embalse de
Rebenga
Acueducto
Embalse del Pontón
Aº
de
San
Medel
Aº
de
Polendos
Río
M
alu
cas
Bodón de
la Ibienza L. Muña
L. de Navalhornos
L. Navalallegua
Arroyo
de
las Ribillas
Aº
Cerquilla
Embalse de
las Vencías
Embalse de
Burgomillodo
Embalse de
Linares del Arroyo
Arroyo
deBalisa
ArroyodeLos
Cercos
Aº
de
Los
Caces
Río
Zorita
Río
Milanillos
Río
Peces
Río Sacramenia
Río
Botijas
Río
de la
Hoz
Río
Adaja
Río
Eresma
Eresma
Río
Voltoya
Río
Pirón
Pirón
Río
Río
Río
Río
Río
Cega
Cega
Río
D
uratón
Río
Riaza
Río
Aguisejo
Río
Río
Río
Duratón
Milanillos
Frío
Río
M
oros
San
Juan
Caslilla
Río
Voltoya
Cuéllar
Sepúlveda
Fuentepelayo Aguilafuente
Cantalejo
Turégano
Pradena
Nava de la Asunción
Coca
Trescasas
Palazuelos
Segovia
San Ildefonso
La Lastrilla
Carbonero
el Mayor
Navalmanzano
Villacastín
El Espinar
San Rafael
Riaza
Ayllón
Torregutiérrez
Tolocirio
Montejo
de
Arévalo
Martín Muñoz
de la Dehesa
Montuenga
Codorniz
San Cristóbal
de la Vega
Rapariegos
Donhierro
Santiuste de
S.Juan Bautista
Bernuy
de Coca
Villagonzalo
de Coca
Fuente de
Santa Cruz
Ciruelos
de Coca
Villeguillo
Navas de Oro
Fuente el Olmo
de Íscar
Villaverde
de Íscar
Samboal
Narros de
Cuéllar
Gomezserracín
Chatún
Campo de Cuéllar
Arroyo de Cuéllar
Chañe
Fresneda
de Cuéllar
Remondo
Mata
de Cuéllar
Vallelado
San Cristóbal
de Cuéllar
Fuentes de Cuéllar
Lovingos
Dehesa
Dehesa Mayor
Escarabajosa
de Cuellar
Frumales
Moraleja
de Cuéllar
Olombrada
Perosillo
Adrados
Hontalbilla
Cozuelos de
Fuentidueña
Vegafría
Membibre
de la Hoz
Aldeasoña
Fuentesauco de
Fuentidueña
Fuentepiñel
Fuente el Olmo
de FuentidueñaTorrecilla
del Pinar
Laguna de
Contreras
Vivar de
Fuentidueña
Calabazas de
Fuentidueña
Pecharromán
Fuentidueña
Valles de
Fuentidueña
Tejares
Fuentesoto
Valltiendas
Sacramenia
Cuevas de
Provanco
San José
Torreadrada
Castro de
Fuentidueña
San Miguel de Bernuy
Cobos de Fuentidueña Castrojimeno
Carrascal del Río
Navalilla
Burgomillodo
Valle de Tabladillo
Hinojosas Aldehuela
Aldeanueva de
la Serrezuela
Navares de
las Cuevas
Navares de
Enmedio
Navares
de Ayuso
Encinas
Aldeonte
Barbolla
El Olmillo
Covachuelas
Urueñas
Castroserracín
Castrillo
de Sepúlveda
Villaseca
Zarzuela del Pinar
Villar de Sobrepeña
Fuenterrebollo
Cabezuela
Sauquillo
de Cabezas
Escalona del Prado
Veganzones
Muñoveros
Puebla
de Pedraza
San Pedro
de Gaillos
Rebollar
Valdesimonte
Aldeonsancho
Sebúlcor
Consuegra La Nava
Torrecilla
Villafranca
Aldealcorvo
El Olmo
Boceguillas
Turrubuelo
Castillejo
de Mesleón
Soto de
Sepúlveda
Duratón
Fresneda de
Sepúlveda
Duruelo
Sotillo
Santa Marta
del Cerro
Perorrubio
Valdesaz
Castroserna
de Abajo
Castroserna
de Arriba
TejadillaVentosilla
Valleruela de
SepúlvedaLa MatillaRebollo
Valleruela
de Pedraza
El Arenal Casla Sigueruelo
Siguero
Rosuero
Villarejo
Mansilla Cerezo de Abajo
Cerezo
de Arriba
Arcones
Matamala
Matabuena
Huerta
Colladillo
Rades de abajo
Sanchopedro
Revilla
Orejanilla
La Velilla
Gallegos
Martíncano
Ceguilla
Galíndez
Pedraza
Arahuetes
Requijada
La Mata
Chavida
Valle de
San Pedro
Torre Val de
San Pedro
La Salceda Navafría
Collado hermoso
Pelayos
del Arroyo
Aldeasaz
La Cuesta
Cubillo
El Guijar
Arevalillo
de Cega
Pajares
Sotosalbos
Santo Domingo
de Pirón
Tenzuela
Berrocal
Carrascal
Caballar
Basardilla
Brieva
Adrada
de Pirón
Losana
de Pirón
Torreiglesias
Otones de
Benjumea
Villovela de Pirón
PeñarrubiasEscobar de
Polendos
Pinillosde
Polendos
Cabañas de
Polendos
Mata de
Quintanar
La Higuera
Espirdo
Torrecaballeros
Tizneros
San Cristobal
Revenga
Hontoria
Riofrío
Navas de
Riofrío
La Losa
Ortigosa
del Monte
Torredondo
Zamarramala
Bernuy de
Porreros
Fuentemilanos
Abades
Juarros de
Riomoros
Martín Miguel
Marazoleja
Garcillán
Valverde del
Majano
Hontanares
de Eresma
Valseca
Los Huertos
Anaya
Carbonero
de AHusín
Roda de
Eresma
Encinillas
Añe
Yanguas
de Eresma
San Pedro
Cantimpalos
Tabanera
la Luenga
Escarabajoa
de Cabezas
Pinilla -Ambroz
Armuña
Miguel
Ibañez
Miguelañez
Bernardos
Mozoncillo
Pinarnegrillo
Aldea Real
Mudrián
San Martín
Pinarejos
Sanchonuño
Moraleja
de Coca
Aldeanueva
del Codonal
Domingo García
Ortigosa
de Pestaño
Santa María la
Real de Nieva
Pascuales
Tabladillo
Aragoneses
Paradinas
Balisa
OchandoMelque
de Cercos
Nieva
Aldehuela
del Codonal
Juarros
de Voltoya
Hoyuelos
Martín Muñoz
de las Posadas
Santovenia
Laguna
Rodrigo
Marazuela
Sangarcía
Etreros
Cobos de
Segovia
Bercial
Marugan
Muñopedro
Peromingo
Moñibas
Lastras del Pozo
Labajos
Ituero y Lama
Zarzuela
del Monte
Vegas de
Matute
Monterrubio
Urb.Coto
San Isidro Navas de
San Antonio
Otero de
Herreros
Los Ángeles
de San Rafael
Urb.Pinar Jardín
Pradera de
Navalhorno
Valsaín
Riofrío de Riaza
La
Pinilla
Martín Muñoz
de Ayllón
Alquité
Becerril
Serracín
El Muyo
Madrigiera
Villacorta
Grado
del Pico
El Negredo
Santibañez
de Ayllón
Estebanvela
Francos
ValviejaRibota
Saldaña
de Ayllón
Gomeznarro Cincovillas
Aldealázaro
Urb. Prado
Pinilla
Fresno de
Cantespino
Corral de AyllónCascajares
Castiltierra
Sequera
de Fresno
Aldeanueva
del Monte
Pajares
de Fresno
Barahona
de Fresno
Grajera
Fresno de
la Fuente
Pajarejos
Bercimuel Riahuelas
Riaguas de
San Bartolomé
Campo de
San Pedro
Santa María
de Riaza
Mazagatos
Languilla
Alconada
de Maderuelo
Alconadilla
Aldealengua
de Santa María
Fuentemizarra
Valdevarnés
Maderuelo
Carabias
Ciruelos
Pradales Moral de Hornuez
Villalvilla
de Montejo
Valdevacas
de Montejo
Villaverde
de Montejo
Honrrubia
de la Cuesta
Montejo de la
Vega de la Serrezuela
Jemenuño
Lastras de Cuéllar
Bellosillo
Buitrago de lozoya
Lozoya
La Cabrera
Miraflores
de la Sierra
Soto del Real
Colmerar Viejo
NavacerradaCercedilla
Guadarrama
Sanchidrián
Olmedo
Iscar
Portillo
Tudela de Duero
Cedillo de
la Torre
Cilleruelo de
San Mamés
N
S
O E
L. Tenca
L. del Carrizal
L. Lucia
1 Cueva de los Murciélagos
2 Hoces del Duratón
3 Hoces del Riaza
4 Lagunas de Cantalejo
6 Lagunas de Sta. María la Real de Nieva
5 Lagunas de Coca-Olmedo
8 Riberas del Río Duratón
7 Riberas del Río Cega
9 Sabinares de Somosierra
10 Sierra de Ayllón
11 Sierra de Guadarrama
12 Sierra de Pradales
13 Valles del Voltoya y Zorita
2
3
12
8
9
10
1
11
13
6
5
7
4
Mapa de LICs en la provincia de Segovia
13
Información básica
Delimitación del marco geográfico
El ámbito geográfico de este trabajo coincide con
la zona de actuación de los tres grupos de acción local de la
provincia que forman parte del proyecto TRINO. Estos son
Honorse-Tierra de Pinares, AIDESCOM y Segovia Sur.
La comarca de actuación de Honorse-Tierra de Pi-
nares ocupa el norte y noroeste de la provincia, en el límite
con las provincias de Burgos y Valladolid. En total tiene una
extensión de 1.703 km2
con 72 núcleos de población reparti-
dos entre 49 municipios. Desde el punto de vista paisajístico
y natural abarca gran parte del territorio de la llamada Tierra
de Pinares segoviana y buena parte de los páramos del norte
de la provincia.
La comarca de AIDESCOM, la Campiña segoviana,
se sitúa en el centro-oeste de la provincia, colindando con Va-
lladolid y Ávila. Tiene una extensión de 1.600 km2
y compren-
de un total de 51 municipios. Engloba una gran variedad de
paisajes, dominando el llano cerealista, la campiña y una parte
importante de la Tierra de Pinares segoviana.
La comarca de Segovia Sur aglutina los municipios si-
tuados en la Sierra de Guadarrama y en su piedemonte. Cons-
ta de 50 municipios distribuidos entre 80 núcleos de pobla-
ción con una extensión total de 1.594,80 km2
.
Teniendo en cuenta la extensión de la provincia, que-
daría incluido dentro de la zona de estudio el 72,11% de su
territorio.
Áreas naturales de la provincia de Segovia
A pesar de ser la más pequeña de las provincias cas-
tellano-leonesas, Segovia aglutina una importante variedad
paisajística y ecológica. En los apenas 7.000 km2
que abarca,
podemos encontrar ambientes que van desde la alta montaña
a los páramos y la campiña. A ello contribuyen varios factores
como son su situación geográfica, la complejidad de su geolo-
gía, la variabilidad del clima diversificado por el efecto de la
Sierra de Guadarrama y la acción humana sobre su entorno.
Esta variedad de paisajes se plasma en la gran bio-
diversidad de nuestros ecosistemas, y por ende de la flora y
fauna que los habitan. Reúne, por tanto, las características
necesarias para tener ser un importante destino turístico orni-
tológico, conjugando la calidad paisajística con la riqueza de
su avifauna.
Sin embargo, esta diversidad hace más complejo su
estudio ornitológico, por lo que es necesario homogeneizar
estos ecosistemas tan dispares estableciendo paisajes natura-
les susceptibles de ser interpretadas como una unidad. Para
ello se ha analizado el territorio partiendo desde un punto de
vista lo más amplio posible, para luego ir reduciendo la escala
hasta llegar a las unidades del estudio.
Partiendo de este análisis se han establecido dos re-
giones naturales bien diferenciadas: la zona montañosa de la
Sierra de Guadarrama y la llanura castellana de la submeseta
norte. La zona de transición entre ambas es a veces tan escasa,
L. de las Eras
L. de la Iglesia
Balsa Larga
L. de la
Magdalena
L. de Pero Rubio
Embalse del Carrascal
Embalse de
Rebenga
Acueducto
Embalse del Pontón
Aº
de
San
Medel
Aº
de
Polendos
Río
M
alu
cas
Bodón de
la Ibienza
L. Tenca
L. del Carrizal
L. Lucia
L. Muña
L. de Navalhornos
L. Navalallegua
Arroyo
de
las Ribillas
Aº
Cerquilla
Embalse de
las Vencías
Embalse de
Burgomillodo
Embalse de
Linares del Arroyo
Arroyo
deBalisa
ArroyodeLos
Cercos
Aº
de
Los
Caces
Río
Zorita
Río
Milanillos
Río
Peces
Río Sacramenia
Río
Botijas
Río
de la
Hoz
Río
Adaja
Río
Eresma
Eresma
Río
Voltoya
Río
Pirón
Pirón
Río
Río
Río
Río
Río
Cega
Cega
Río
D
uratón
Río
Riaza
Río
Aguisejo
Río
Río
Río
Duratón
Milanillos
Frío
Río
M
oros
San
Juan
Caslilla
Río
Voltoya
Cuéllar
Sepúlveda
Fuentepelayo
Aguilafuente
Cantalejo
Turégano
Pradena
Nava de la
Asunción
Coca
Trescasas
Palazuelos
San Ildefonso
La Lastrilla
Carbonero
el Mayor
Navalmanzano
Villacastín
El Espinar San Rafael
Riaza
Ayllón
Torregutierrez
Tolocirio
Montejo
de
Arévalo
Martín Muñoz
de la Dehesa
Montuenga
Codorniz
San Cristóbal
de la Vega
Rapariegos
Donhierro
Santiuste de
S.Juan Bautista
Bernuy
de Coca
Villagonzalo
de Coca
Fuente de
Santa Cruz
Ciruelos
de Coca
Villeguillo
Navas de Oro
Fuente el Olmo
de Iscar
Villaverde
de Iscar
Samboal
Narros de
Cuéllar
Gomezserracín
Chatún
Campo de Cuéllar
Arroyo de Cuéllar
Chañe
Fresneda
de Cuéllar
Remondo
Mata
de Cuéllar
Vallelado
San Critóbal
de Cuéllar
Fuentes de Cuéllar
Lovingos
Dehesa
Dehesa Mayor
Escarabajosa
de Cuéllar
Frumales
Moraleja
de Cuéllar
Olombrada
Perosillo
Adrados
Hontalbilla
Cozuelos de
Fuentidueña
Vegafría
Membibre
de la Hoz
Aldeasoña
Fuentesauco de
Fuentidueña
Fuentepiñel
Fuente el Olmo
de FuentidueñaTorrecilla
del Pinar
Laguna de
Contreras
Vivar de
Fuentidueña
Calabazas de
Fuentidueña
Pecharromán
Fuentidueña
Valles de
Fuentidueña
Tejares
Fuentesoto
Valltiendas
Sacramenia
Cuevas de
Provanco
San José
Torreadrada
Castro de
Fuentidueña
San Miguel de Bernuy
Cobos de Fuentidueña Castrojimeno
Carrascal del Río
Navalilla
Burgomillodo
Valle de Tabladillo
Hinojosas Aldehuela
Aldeanueva de
la Serrezuela
Navares de
las Cuevas
Navares de
Enmedio
Navares
de Ayuso
Encinas
Aldeonte
Barbolla
El Olmillo
Covachuelas
Urueñas
Castroserracín
Castrillo
de Sepúlveda
Villaseca
Zarzuela del Pinar
Villar de Sobrepeña
Fuenterrebollo
Cabezuela
Sauquillo
de Cabezas
Escalona del Prado
Veganzones
Muñoveros
Puebla
de Pedraza
San Pedro
de Gaillos
Rebollar
Valdesimonte
Aldeonsancho
Sebúlcor
Consuegra La Nava
Torrecilla
Villafranca
Aldealcorvo
El Olmo
Boceguillas
Turrubuelo
Castillejo
de Mesleón
Soto de
Sepúlveda
Duratón
Fresneda de
Sepúlveda
Duruelo
Sotillo
Santa Marta
del Cerro
Perorrubio
Valdesaz
Castroserna
de Abajo
Castroserna
de Arriba
TejadillaVentosilla
Valleruela de
SepúlvedaLa MatillaRebollo
Valleruela
de Pedraza
El Arenal Casla Sigueruelo
Siguero
Rosuero
Villarejo
Mansilla Cerezo de Abajo
Cerezo
de Arriba
Arcones
Matamala
Matabuena
Huerta
Colladillo
Rades de abajo
Sanchopedro
Revilla
Orejanilla
La Velilla
Gallegos
Martíncano
Ceguilla
Galíndez
Pedraza
Arahuetes
Requijada
La Mata
Chavida
Valle de
San Pedro
Torre Val de
San Pedro
La Salceda
Navafría
Collado hermoso
Pelayos
del Arroyo
Aldeasaz
La Cuesta
Cubillo
El Guijar
Arevalillo
de Cega
Pajares
Sotosalbos
Santo Domingo
de Pirón
Tenzuela
Berrocal
Carrascal
Caballar
Basardilla
Brieva
Adrada
de Pirón
Losana
de Pirón
Torreiglesias
Otones de
Benjumea
Villovela de Pirón
PeñarrubiasEscobar de
Polendos
Pinillos de
Polendos
Cabañas de
Polendos
Mata de
Quintanar
La Higuera
Espirdo
Torrecaballeros
Tizneros
San Cristóbal
Revenga
Hontoria
Riofrío
Navas de
Riofrío
La Losa
Ortigosa
del Monte
Torredondo
Segovia
Bernuy de
Porreros
Fuentemilanos
Abades
Juarros de
Riomoros
Martín Miguel
Marazoleja
Garcillán
Valverde del
Majano
Hontanares
de Eresma
Valseca
Zamarramala
Los Huertos
Anaya
Carbonero
de Ahusín
Roda de
Eresma
Encinillas
Añe
Yanguas
de Eresma
San Pedro
Cantimpalos
Tabanera
la Luenga
Escarabajosa
de Cabezas
Pinilla -Ambroz
Armuña
Miguel
Ibañez
Miguelañez
Bernardos Mozoncillo
Pinarnegrillo
Aldea Real
Mudrián
San Martín
Pinarejos
Sanchonuño
Moraleja
de Coca
Aldeanueva
del Codonal
Domingo García
Ortigosa
de Pestaño
Santa María la
Real de Nieva
Pascuales
Tabladillo
Aragoneses
Paradinas
Balisa
OchandoMelque
de Cercos
Nieva
Aldehuela
del Codonal
Juarros
de Voltoya
Hoyuelos
Martín Muñoz
de las Posadas
Santovenia
Laguna
Rodrigo
Marazuela
Sangarcía
Etreros
Cobos de
Segovia
Bercial
Marugan
Muñopedro
Peromingo
Moñibas
Lastras del Pozo
Labajos
Ituero y Lama
Zarzuela
del Monte
Vegas de
Matute
Monterrubio
Urb.Coto
San Isidro Navas de
San Antonio
Otero de
Herreros
Los Ángeles
de San Rafael
Urb.Pinar Jardín
Pradera de
Navalhorno
Valsaín
Riofrío de Riaza
La
Pinilla
Martín Muñoz
de Ayllón
Alquité
Becerril
Serracín
El Muyo
Madrigiera
Villacorta
Grado
del Pico
El Negredo
Santibañez
de Ayllón
Estebanvela
Francos
ValviejaRibota
Saldaña
de Ayllón
Gomeznarro Cincovillas
Aldealázaro
Urb. Prado
Pinilla
Fresno de
Cantespino
Corral de AyllónCascajares
Castiltierra
Sequera
de Fresno
Aldeanueva
del Monte
Pajares
de Fresno
Barahona
de Fresno
Grajera
Fresno de
la Fuente
Pajarejos
Bercimuel Riahuelas
Riaguas de
San BartoloméCampo de
San Pedro Santa María
de Riaza
Mazagatos
Languilla
Alconada
de Maderuelo
Alconadilla
Aldealengua
de Santa María
Fuentemizarra
Valdevarnés
Maderuelo
Carabias
Ciruelos
Pradales Moral de Hornuez
Villalvilla
de Montejo
Valdevacas
de Montejo
Villaverde
de Montejo
Honrrubia
de la Cuesta
Montejo de la
Vega de la Serrezuela
Jemenuño
Lastras de Cuéllar
Bellosillo
Buitrago de lozoya
Lozoya
La Cabrera
Miraflores
de la Sierra
Soto del Real
Colmerar Viejo
NavacerradaCercedilla
Guadarrama
Sanchidrián
Olmedo
Iscar
Portillo
Tudela de Duero
Cedillo de
la Torre
Cilleruelo de
San Mamés
Segovia Sur
AIDESCOM
Honorse-Tierra de Pinares
N
S
O E
Ámbito geográfico de TRINO en Segovia
15
Información básica
de un área de campos abiertos, con escasa vegetación ar-
bórea, en la que destacan pequeños cerros aislados con
superficies planas.
• Serrezuelas: ocupan una pequeña zona del noreste pro-
vincial pero que se encuentra fuera de nuestra zona de
estudio.
A estas divisiones por áreas debemos añadir una serie
de hábitats con características especiales que aparecen en el
territorio de forma puntual pero que afectan directamente a
su avifauna. Se trata de los humedales, las riberas, los cañones
y los distintos ambientes antrópicos como pueblos y jardines.
Esta propuesta de clasificación se ha basado en la co-
rrelación entre la vegetación y el paisaje con propiedades si-
milares y, por tanto, capaces de generar hábitats comunes para
las aves de nuestra provincia. En todo caso cada una de estas
unidades no es más que una simplificación de la realidad que
nos permitirá dibujarlas sobre un mapa.
La variedad de hábitats que podemos encontrar
es mucho más amplia. No es lo mismo un arroyo de alta
montaña, que un río en su tramo final o que un roquedo
calizo que uno sobre granito o gneis. Además, debemos te-
ner en cuenta que la mayor parte de nuestras aves pueden
utilizar distintos hábitats e incluso encontrarse en zonas
de transición entre unos u otros. Esta es simplemente una
forma de organizar y estructurar la diversidad ornitológica
de nuestra provincia.
que la brusquedad del cambio en el paisaje es sorprendente,
especialmente en el periodo estival. Pero esta división es una
simplificación excesiva de la realidad provincial, por lo que
requiere de un estudio más detallado. Teniendo en cuenta el
paisaje y la vegetación predominante, hemos llegado a la defi-
nición de seis áreas naturales.
• Cumbres y laderas montañosas de Guadarrama: en ella
se incluyen las cumbres, los matorrales de montaña y los
pinares de pino silvestre. También incluye los roquedos
y canchales que a esta altitud tienen cierta relevancia.
• Piedemonte: a continuación, a menor altitud, tendría-
mos el piedemonte, formado principalmente por enci-
nares y melojares. De forma más puntual, pero también
integrados en esta comarca natural, tendríamos los sabi-
nares y, por supuesto, las navas y los prados de fresnos.
• Tierra de Pinares: al norte de la provincia se extiende el
gran arenal de Castilla que incluye una amplia extensión
de pinares de pino resinero o negral (Pinus pinaster),
describiendo uno de los paisajes más singulares del cen-
tro peninsular.
• El llano: ocupando la zona suroeste de la provincia se
sitúan las grandes zonas de cultivo de cereal segovianas.
Son zonas con un relieve suave, sin apenas vegetación,
típicas de las llanuras cerealistas del interior de la comu-
nidad autónoma.
• Los páramos: al norte y noreste de la provincia se extien-
Cumbres
Laderas
Piedemonte
Campiñas/llanos
Pinares/arenales
Páramos
Serrezuela
Vegas/riberas
N
S
O E
Áreas naturales de la provincia de Segovia
17
Información básica
ornitólogos, los iniciados en la observación de la aves y los
que desconocen por completo nuestra avifauna y quieren
asomarse a su conocimiento. Como es natural el número
de personas de cada grupo es inversamente proporcional al
conocimiento de la ornitología, representando los expertos
una mínima parte de todos ellos. Por este motivo, en el pre-
sente apartado vamos a incluir unas nociones básicas sobre
como identificar las aves que nos pueden ser de gran ayuda
al utilizar guías de campo.
La observación de aves puede realizarse prácticamen-
te en cualquier parte, tanto en medios urbanos, rurales o na-
turales; tan sólo necesitamos paciencia, unos prismáticos, una
guía de aves y una libreta de anotaciones.
Al observar un ave debemos tener en cuenta el ta-
maño, la forma, el comportamiento, cómo vuela, los rasgos
distintivos, el canto, el hábitat en que se encuentra y en que
época del año estamos.
Para establecer el tamaño, nos puede ser de gran ayu-
da el compararlo con especies conocidas (gorrión, mirlo,
paloma).
Para la forma, debemos fijarnos tanto en el aspecto
general como en sus distintas partes: pico (pequeño y fino de
los insectívoros, más robusto en los granívoros, ganchudo en
los carnívoros), alas (redondeas como el gorrión o puntiagu-
das como la golondrina), patas, o cola. Los rasgos distintivos
de un ave también pueden advertirse en el diseño del plumaje
y su color con franjas, manchas o motas en distintas partes
Nociones para la identificación de las aves
El mundo de la naturaleza es un campo que desde
muy antiguo ha fascinado al ser humano. En los albores de
la humanidad, esta necesidad de conocimiento era debida a
la intrínseca relación entre un profundo conocimiento del
medio y el éxito en la obtención de alimentos. A lo largo de
la historia humana estas motivaciones han ido cambiando,
hasta que al llegar a nuestros días, cuando la observación de
la naturaleza se realiza por el puro placer del enriquecimiento
personal. Dentro del medio natural, uno de los grupos anima-
les que más ha cautivado la admiración del ser humano han
sido las aves. La diversidad que podemos encontrar entre ellas
es fascinante, tanto en el tamaño (desde la enorme avestruz
al diminuto colibrí), en el color (del pavo real al mirlo), en
el comportamiento (de la incansable golondrina al paciente
búho), etc…
En el mundo existen más de 8500 especies diferentes,
de las cuales en Europa podemos encontrar algo más de 500,
y en nuestra área de estudio unas 200 (sumando las sedenta-
rias, las nidificantes e las invernantes), muchas de ellas de gran
importancia a nivel europeo y mundial.
La gran riqueza ornitológica que poseemos hace
posible que se genere un número muy considerable de per-
sonas que disfruten de la observación de las aves. Dentro
del mundo de los aficionados a la ornitología podemos
encontrarnos con tres grupos fundamentales: los expertos
18
sólo las podemos observar en determinados meses del año,
como por ejemplo la golondrina, avión común, etc. También
las hay que utilizan nuestra zona como lugar de nidificación,
por lo que suelen verse principalmente en primavera.
En muchas ocasiones, el observar directamente a las
aves es complicado por la espesura de la vegetación
o por su carácter inquieto y esquivo. En estos
casos es importante estar atento al canto
de los mismos, que con la oportuna
experiencia nos puede indicar la es-
pecie de que se trata.
Siempre tenemos que tener
en cuenta que las aves son seres vi-
vos y que no en todas nuestras sa-
lidas de observación se va a tener el
mismo éxito, aunque nuestro compor-
tamiento siempre ha de ser respetuoso con
las aves y con el medio ambiente debiendo en
todo caso:
• Evitar molestias a las aves o cualquier otro
animal.
• Extremar la precaución si el ave está criando, ya que
podría producirse el abandono del nido por las mo-
lestias.
• Tener en cuenta que los mejores momentos para
poder observar a las aves es el amanecer y el anochecer,
Información básica
del cuerpo del ave. Para localizarlas con precisión en el dibujo
siguiente se muestra la anatomía de un ave.
Buenas prácticas
Es muy importante tener en cuenta la época
de año en que nos encontramos, ya que existen
muchas especies que son migradoras y
Cobertoras
del ala
Tarso
Pecho
Peto
Pico
Frente
CejaNuca
Dorso
Obispillo
Cola
Rectrices
Cobertoras
de la cola
Mejilla
Píleo
(Capirote)
Garganta
Mentón
Bigotera
Remiges
primarias
Remiges
secundarias
Elementos para la identificación de aves
19
Información básica
pues es cuando suelen estar más activas.
• Llevar ropa con colores discretos para evitar en lo po-
sible ser observados por las aves y poder aproximarnos
más a ellas.
• Es necesario el uso de prismáticos y conviene llevar
siempre alguna guía de aves con nosotros.
•
• AMPLIAR
Ánades reales volando en las lagunas de Cantalejo
La sierra de
Guadarrama
Risco de Los Claveles desde la cumbre de Peñalara
22
La sierra de Guadarrama
hasta ellos los abundantes arroyos que descienden por las em-
pinadas laderas.
Desde el punto de vista bioclimático la Sierra de Gua-
darrama presenta características propias de las montañas de
la región mediterránea, con la salvedad de que el periodo es-
tival es más húmedo, lo que confiere a la sierra un ambiente
más templado que el corresponde a este tipo de montañas.
Los pisos bioclimáticos que ocupa son el Supramediterráneo,
Oromediterráneo y puntualmente el Criomediterráneo en las
cumbres más elevadas.
Los pisos bioclimáticos nos permiten identificar los
principales pisos de vegetación teniendo en cuenta el gradien-
te de altitud. Teniendo en cuenta esta división que atiende a
criterios de vegetación y clima hemos establecido los distintos
hábitats para determinar los puntos de interés ornitológico de
la Sierra de Guadarrama. Así tendremos por un lado las cum-
bres, piornales y matorrales de montaña y por otro lado el pie-
demonte con sus melojares, encinares, sabinares y fresnedas.
Un espacio protegido
La historia de la Sierra de Guadarrama ha estado aso-
ciada a la Conservación desde que los Montes de Valsaín fue-
ron declarados el primer espacio protegido de nuestro país,
cuando en el año 1579 se prohibió cazar y pescar en ellos.
Desde entonces la inquietud de los científicos ha encontrado
Con sus ochenta kilómetros de longitud, la Sierra de
Guadarrama, conforma el gran telón de fondo de las provin-
cias de Segovia, Madrid y Ávila. La cadena de montañas que la
componen se extiende entre el Puerto de Somosierra y el valle
del Alberche, haciendo a su vez de división entre las cuencas
del Tajo y del Duero. Su punto más elevado es el pico de Peña-
lara, a 2.428 m. de altitud.
Su origen se remonta a la orogenia Alpina, hace unos
250 millones de años, cuando se levanta el bloque hercínico.
A partir de este momento la erosión se intensifica y los mate-
riales resultantes son transportados a las zonas más bajas don-
de se sedimentan formando arcosas y arenas silíceas.
La vegetación que cubre las fuertes pendientes de la
Sierra es muy variada aunque desde la distancia se hace más
homogénea. En la primavera y durante el principio del verano,
las partes más elevadas se tapizan de amarillo durante la flora-
ción del piorno serrano. Inmediatamente más abajo, destaca
el verde oscuro de los pinos silvestres, que se mantiene du-
rante todo el año. Seguimos descendiendo para encontrarnos
con el roble o melojo cuya tonalidad más llamativa la adquiere
en el otoño con sus tonos dorados y ocres. Finalmente, ya en
el pié de sierra, la encina se hace más abundante, alternando
con los cultivos de cereal y los prados de fresnos.
En la vertiente segoviana nacen importantes ríos cu-
yas aguas van a verter al Duero. Los más destacados son el
Voltoya, el Moros, el Erema, el Pirón, el Viejo, el Cega y el
Duratón. Sus cauces se alimentan del agua que transportan
La sierra de Guadarrama
23
Paisaje de los Montes deValsaín con Peñalara al fondo
24
La sierra de Guadarrama
Cumbres, piornales y matorrales de montaña
Los ambientes puramente crioromediterráneos se en-
cuentran en altitudes que superan los 2.000 m. de altitud. Este
tipo de ambiente no es muy abundante en nuestra sierra, que-
dando restringido a zonas como Peñalara (2.430 m.), La Bola
del Mundo (2.285 m.), El Nevero (2.209 m.), La Pinareja
(2.197 m.), Montón de Trigo (2.161 m.), Siete Picos (2.138
m.) y El Reajo Alto (2.102 m.). Son ambientes abiertos domi-
nados por los prados psicoxerófilos con roquedos y cancha-
les. Las condiciones climáticas son extremas lo que dificulta
la vida tanto de especies vegetales como animales, incluyendo
por supuesto, a las aves.
El acentor alpino (Prunella collaris) es la especies que
soporta mejor este tipo de condiciones y puede llegar a en-
contrarse entre los 2.000 y 3.000 m. de altitud. Aunque no
es un ave muy abundante en nuestra provincia, su presencia
está demostrada en la zona centro de la Sierra de Guadarra-
ma, entre los puertos de Navafría y Navacerrada. Al tratarse
de una especie sedentaria, durante el invierno suele descender
en altitud y refugiarse de las duras condiciones ambientales
en cotas inferiores.
En la alta montaña los roquedos son ambientes apa-
rentemente inhóspitos que cuentan con un inconveniente
adicional, ya que la roca se fragmenta y erosiona con gran
facilidad lo que provoca un cambio continuo de paisaje. El
agua, el viento y el hielo van modelando los roquedos y can-
en ella un motivo más para ahondar en su conocimiento. Ya
desde el año 1920 se ha intentado declarar Parque Nacional,
pero no ha sido hasta el año 2003 cuando se ha aprobado el
PORN para su declaración como Parque Natural.
En el año 1988 fue declarada la ZEPA de la Sierra de
Guadarrama con casi 70.000 hectáreas. Los indicadores para
su declaración fueron la presencia de águila imperial, águila
real, culebrera europea, halcón peregrino, águila perdicera,
alimoche, chova piquirroja, cigüeña blanca, aguililla calzada,
chorlito carambolo, águila imperial ibérica, buitre negro, bui-
tre leonado, milano real, milano negro, halcón abejero, esme-
rejón, calandria común, cigüeña negra, escribano hortelano,
alcaudón dorsirrojo, curruca rabilarga, collalba negra, pechia-
zul, elanio azul, terrera común, alcaraván, carraca europea,
martín pescador, chotacabras gris, búho real, chorlito dorado,
aguilucho cenizo y cogujada montesina.
En el año 1998 se declaró como Lugar de Interés Comu-
nitario (LIC) por la singularidad de sus ecosistemas, incluyéndo-
seasídentrodelaREDNATURA2000.Aestasfigurasdeprotec-
ción se sumará en un futuro la inminente declaración de Parque
Natural, cuyo Plan de Ordenación de los Recursos Naturales ha
sido aprobado en enero del 2010. En el mapa que aparece a con-
tinuación se puede observar el límite del espacio natural, con las
especies indicadoras para su declaración. Este mapa corresponde
a la totalidad del territorio declarado espacio natural, y aunque la
mayor parte pertenece a la provincia de Segovia, hay un pequeño
tramoqueformapartedelaprovinciadeÁvila.
La sierra de Guadarrama
25
chales a la vez que favorecen la creación de pequeños huecos
en los que muchas aves encuentran un lugar idóneo para la
cría. Este es el caso del roquero rojo (Monticola saxatilis).
Cuando la primavera ya está avanzada, comienzan a llegar con
su deslumbrante plumaje metálico en contraste con el pecho
rojizo de los machos. Este ave es muy esquiva por lo que para
observarla debemos tener paciencia.
Otro de los habitantes de estos roquedos, aunque
normalmente se sitúa a menor altitud, es el roquero solitario
(Monticola solitarius), también muy esquivo. En la zona de es-
tudio se encuentra principalmente en el suroeste de la sierra
de Guadarrama. Mucho más abundante y de fácil identifica-
ción por su cola rojiza, continuamente en movimiento, y el
dorso casi negro es el colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros)
que con movimientos rápidos va en busca insectos, gusanos
y pequeños animales.
También es habitual a esta altitud la presencia de avión
común, avión roquero, vencejos y golondrina común, que con
vuelosacrobáticosdibujanenelairesuestelaenbuscadeinsec-
tos de los que alimentarse. En ocasiones, mezcladas entre estos,
aparece algún ejemplar de golondrina dáurica (Hirundo dauri-
ca). Se trata de una especie típica de roquedos de montaña que
generalmente evita los núcleos de población. Su estancia en la
península suele centrarse entre los meses de marzo a septiem-
bre. Su presencia en nuestra zona de estudio es muy escasa y las
zonas de cría más seguras se sitúan en la Sierra de Guadarrama
(en el sur de la Sierra y otra en la zona centro).
Acentor Común
26
La sierra de Guadarrama
El cuervo (Corvus corax) también prefiere los canti-
les de montaña para criar. Con sus 65 cm. de longitud, es el
córvido más grande de Europa. Su silueta se diferencia fácil-
mente por su gran tamaño y la forma en diamante de la cola.
Su dieta es muy variada, desde carroña hasta deshechos en los
basureros.
Uno de los ecosistemas más interesantes de nuestras
cumbres de Guadarrama lo constituyen los piornales y mato-
rrales. Su dominio comienza a partir de los 1.750 m. de alti-
tud, por encima del estrato arbóreo, y suele alcanzar los 2.200
m.. Junto al piorno es habitual encontrar enebro rastrero. En-
tre ambos tejen un entramado de ramas y troncos de apenas
medio metro de altura. Entre ellas encuentran refugio muchas
de nuestras aves, pero la protección del matorral apenas deja
verlas durante unos segundos, en vuelos rápidos y huidizos.
Uno de los momentos más bellos de la sierra es sin duda la
floración del piorno en la primavera, cubriendo las laderas de
un amarillo intenso y de un aroma dulzón. Entre estas zonas
aparecen cervunales, turberas y pastizales higroturbosos don-
de la abundancia de insectos provee de alimento a muchas de
las aves aquí presentes.
Una de las aves más llamativas de este ambiente es
el ruiseñor pechiazul (Luscinia svecica). Esta pequeña ave
se diferencia fácilmente por el babero azul intenso que pre-
sentan los machos en la época de celo. En España nidifica la
subespecie cyanecula. Llegan a nuestra provincia durante la
primavera para iniciar el periodo de cría, momento adecuado
Escribano montesino
La sierra de Guadarrama
27
listas oscuras de la cabeza asomando entre los piornos. Puede
ocupar espacios a menor altitud, por lo que se distribuye prác-
ticamente por toda la provincia.
Durante el periodo de nidificación, la bisbita alpino
(Anthus spinoletta sbsp. spinoletta) se sitúa en las zonas altas de
nuestras montañas donde queda prácticamente restringida su
distribución en la zona de estudio. Prefiere zonas de pastos
húmedos o encharcados y puede ascender hasta los 2.400 m.
de altitud. Con la llegada de las primeras nieves, entre octubre
y noviembre, desciende en altitud para regresar de nuevo a los
pastos de montaña al inicio de la primavera.
Ya en las zonas más bajas, próximas a los prados y ma-
torrales, encontramos la tarabilla norteña (Saxicola rubetra),
que presenta una distribución reducida en la Sierra de Gua-
darrama ya que su hábitat habitual es estrictamente norteño
y en nuestra zona de estudio se encuentra en el límite sur de
su área de distribución. A los grupos que nidifican en nuestra
comarca se suman individuos de paso hacia las zonas de in-
vernada en África.
Pinares de pino silvestre
Si tuviéramos que asociar un paisaje a la Sierra de
Guadarrama en su vertiente segoviana, no dudaríamos en se-
ñalar los bosques de pino silvestre como los más representa-
tivos. Ya desde la distancia el color verde oscuro que cubre la
para observarlos revoloteando entre las ramas del piorno. A
estos individuos se suman los grupos procedentes del norte
y centro de Europa que desde agosto a principios de octubre
regresan a sus campamentos de invernada en África.
Revoloteando entre los piornos también encontrare-
mos acentor común (Prunella prunella), con un aspecto más
discreto y menos llamativo. Junto a él también es frecuente
la collalba gris (Oenanthe oenanthe). Esta especie de collalba
vive en gran variedad de hábitats pudiendo situarse entre los
1.500 y 2.500 m. de altitud. Por este motivo es fácil encon-
trarla en zonas del piedemonte y en zonas desarboladas con
pastizales de alta montaña. En las zonas de montaña su plu-
maje cambia ligeramente y se vuelve más discreto, por lo que
podríamos confundirla.
Algo menos abundante es la presencia del escribano
hortelano (Emberiza hortulana). Este ave es casi exclusiva de
la zona norte de la Península, llegando hasta nuestras sierras
en su limite sur, a altitudes que pueden superar los 2.000 m.
Es fácilmente distinguible por su bigotera amarilla, especial-
mente durante el periodo reproductor, momento en que lle-
gan a nuestra zona para nidificar a principios de la primavera.
A finales de septiembre se dirigen hacia África para pasar el
invierno por lo que algunas especies de paso pueden incre-
mentar las poblaciones nidificantes durante los últimos meses
de verano. Otro escribano, también habitual de este hábitat,
es el escribano montesino (Emberiza cia). Su presencia en la
zona de estudio es más frecuente y es fácil distinguir sus tres
28
La sierra de Guadarrama
diversidad ecológica de estas formaciones. Es en estos espacios
donde encontraremos una mayor diversidad de aves.
Si hay algo que caracterice a estos bosques, es su exce-
lente calidad acústica en la que se mezclan el sonido del agua
de pequeños arroyos con el canto incesante y a veces atrona-
dor de las pequeñas aves que pueblan sus copas. Su distribu-
ción en altitud en las laderas hace posible caminar por distin-
tas cotas disfrutando siempre de un paisaje único. Podríamos
caminar días enteros por la misma zona y siempre nos parece-
rían lugares nuevos e inexplorados.
Para muchos segovianos el olor a pinar y el sonido
alegre de los arroyos y ríos que lo atraviesan son sinónimo de
largas jornadas veraniegas en compañía de nuestros familiares.
La importancia ecológica, histórica y paisajística de estas for-
maciones forestales está vinculada a un uso público y recreativo
que aún se mantiene. Existen varias áreas recreativas distribui-
das a lo largo de los montes más importantes y desde ellas po-
demos iniciar caminos fascinantes por los que descubrir, eso sí
con paciencia, las pequeñas aves que pueblan los pinares.
Es importante tener en cuenta que las aves más repre-
sentativas de este hábitat están adaptadas a vivir en estas du-
ras condiciones ambientales, aunque la gran mayoría de ellas
forman grupos durante el invierno que se desplazan a zonas
de menor altitud donde se atempera el frío y hay menos nieve
que oculte el escaso alimento. De forma general, durante la
primavera e inicio del verano podremos observar una mayor
diversidad de aves muchas de las cuales se exhiben especial-
sierra durante todo el año nos da una idea de la importancia
y extensión de estos bosques. Se sitúan entre las cotas 1.200
a 2.050 m. de altitud, forzando su limite altitudinal habitual
que se sitúa entre los 1.500 m. y los 2.000 m.. La importancia
de estos bosques para el hombre ha contribuido a que su área
de distribución se vea aumentada en detrimento de formacio-
nes boscosas del piedemonte como pueden ser el robledal o
el encinar. Por este motivo no es difícil encontrar en su límite
inferior rodales de ambas especies que se mezclan con los pi-
nos. Cuando nos encontramos en bosques maduros sus tron-
cos pueden llegar a superar los 25 m. de altura y el sustrato
arbustivo es casi inexistente, lo que genera, en la mayoría de
los casos, bosques monoespecíficos.
Los pinares mejor conservados y más extensos son
los de Valsaín, El Espinar y Navafría. En el resto de la sie-
rra crecen de forma más aislada en la falda de la Mujer
Muerta, en El Reventón, en Malangosto, en Las Berrocas
y en Las Colgadizas.
El pino silvestre es una especie robusta y resistente, que
soporta las grandes oscilaciones térmicas de nuestra sierra, las
fuertesheladasacompañadasdenievedelinviernoylosvientos
cálidos que ascienden por las laderas durante el verano. Dispo-
ne de un potente sistema radical que le permite soportar perio-
dos de sequía estival e instalarse sobre suelos casi inexistentes.
Se sitúa preferentemente en la zona más húmeda, la zona norte.
Cuando el suelo es más profundo aparecen grandes helechos
(Pteridium aquilinum) y pequeñas praderas que aumentan la
La sierra de Guadarrama
29
Embalse delTejo, en la Garganta de la Panera (El Espinar)
30
La sierra de Guadarrama
el invierno también ingiere frutos secos como piñones, ave-
llanas o bellotas. Para abrirlos los coloca en los troncos de los
pinos y los golpea hasta obtener el fruto. En ocasiones puede
producir pequeños surcos en la madera de los que succiona
la sabía, rica en minerales y azúcares. En cualquier tronco po-
dremos observar los túneles que construye para albergar sus
crías. La confortabilidad de sus nidos es tal que cuando la cría
los abandona son reutilizados por otras aves como carboneros
garrapinos, herrerillos o trepadores azules.
Seguimos observando con atención y enseguida un
pequeño movimiento nos pone en aviso. Se trata de un aga-
teador común (Certhia brachydactyla), en la península esta
presente la subespecie brachydactyla. Su pequeño cuerpo está
perfectamente adaptado a la vida en el tronco de los árboles.
Su plumaje es muy críptico (colores marrones y castaños de
diferente intensidad salpicados de manchas grises o crema)
y se confunde con la corteza del árbol. Su alimentación es es-
trictamente insectívora y dispone de un pico largo y curvado
adaptado para buscar arácnidos y larvas de insectos entre la
corteza. Este ave forestal puede aparecer en cualquier tipo de
bosque y su distribución es muy habitual en la provincia.
El último de nuestros especialistas en este “piso ver-
tical” es el trepador azul (Sitta europaea subsp. hispaniensis).
Son los más hábiles trepadores del bosque y es fácil de distin-
guir por su color azulado y su forma de caminar pegados a los
troncos, muchas veces boca abajo. Se alimenta de arácnidos
e insectos y, en ocasiones, de frutos como piñones. Aunque
mente durante el cortejo. En el invierno encontraremos ma-
yor variedad en las zonas de transición entre el pinar y los
melojares y encinares del piedemonte.
En los bosques maduros de Pinus sylvestris podríamos
decirqueeselpropioárbolelqueestablecedospisosverticales:
los troncos anaranjados, rectos y sin nudos y un denso entra-
mado de ramas y hojas. En el primer caso la mayor parte de las
aves que vamos a encontrar se alimentan de pequeños insectos
ylarvasqueencuentranentrelacortezarugosayanaranjadadel
pino. En el segundo caso la variabilidad de alimento es más ele-
vada y encontraremos pequeñas aves insectívoras junto a otras
que prefieren semillas e incluso rapaces forestales. En este sen-
tido hay que destacar la importancia que adquiere el muérdago
como alimento para numerosas aves en los duros meses de in-
vierno. Es en este momento cuando sus bayas están maduras y
dispuestas para ser digeridas y transportadas a nuevos lugares
por distintas aves, especialmente los zorzales.
a. Aves más comunes
Iniciamos nuestro recorrido ornitológico por el pinar
prestando especial atención a los troncos. Enseguida distin-
guiremos el sonido seco y repetitivo del golpeteo de nuestro
más habitual pájaro carpintero, el pico picapinos (Dendroco-
pos major). Su vida transcurre entre los troncos y las ramas de
los árboles donde busca insectos de los que alimentarse. En
La sierra de Guadarrama
31
bosques de encinares y melojares. Es fácil de reconocer por la
presencia de dos tiras negras que cubren su píleo, flanqueando
unabandafrontalqueesnaranjaenlosmachosyamarillaenlas
hembras.Durante elinviernoelnúmerode ejemplaresseincre-
menta, uniéndose a los sedentarios los que vienen a pasar el in-
vierno a climas más templados. Es exclusivamente insectívoro.
también puede aparecer en otro tipo de bosques, requiere de
humedad constante por lo que en nuestra zona se encuentra
principalmente en los pinares de Guadarrama y asociado a las
riberas. Su afición por utilizar antiguos nidos de pájaros car-
pinteros le ha llevado a desarrollar una extraña habilidad para
adaptar el tamaño del agujero y lo va reduciendo con barro
hasta conseguir reducir su abertura a su pequeño cuerpo.
En las copas de los árboles hay un frenético movi-
miento de pequeñas aves que revolotean de unas ramas a
otras inquietas. Aún así, con un poco de paciencia, podremos
identificar a algunas de las más frecuentes, como el carbonero
garrapinos (Parus ater subsp. vierae). Lo primero que nos lla-
ma la atención es como un ave tan pequeña, de unos 11 cm. de
longitud, puede generar un canto tan sonoro e inconfundible.
Sus piruetas entre las ramas en busca de insectos y arañas son
verdaderas acrobacias. Aunque sus colores no son muy llama-
tivos es fácil de reconocer por su corbata negra y la mancha
blanca de la nuca.
Junto al carbonero garrapinos es habitual encontrar al
gracioso herrerillo capuchino (Parus cristatus subsp. mitratus),
también huidizo e inquieto pero fácil de reconocer por la pe-
queña cresta triangular y apuntada. También es un ave mar-
cadamente forestal que en nuestra zona puede ocupar otros
territorios a menor altitud como los pinares de Pinus pinaster.
Otro de los paseriformes más habituales de nuestros
pinares de montaña es el diminuto reyezuelo sencillo (Regulus
regulus), quedando su pariente el reyezuelo listado asociado a
Agateador común
32
La sierra de Guadarrama
En las zonas de transición entre las cumbres y el pi-
nar, se sitúa el verderón serrano (Serinus citrinella), un ave de
montaña de tonos verde-amarillentos y de comportamiento
gregario. Se alimenta de semillas y hojas de herbáceas que en-
cuentra en los prados alpinos junto a los pinos donde anida.
En el Sistema Central, el piñón ocupa una parte importante
de su alimentación.
A diferencia del los paseriformes antes mencionados,
el piquituerto (Loxia curvirostra subsp. curvirostra) permanece
durante el invierno en los cuarteles de cría de la montaña, so-
portando las nevadas y el frío invernal. Es en esta época cuan-
do su presencia es más visible ya que en ocasiones se acercan
a las cunetas de las carreteras para alimentarse de la sal que
esparcen las máquinas quitanieves. Su seña de identidad es
el pico, cuya forma entrecruzada le permite abrir las piñas en
busca de los preciados piñones. Durante los meses de prima-
vera y verano su comportamiento es más esquivo, por lo que
su presencia se confirma por las piñas que aparecen manipu-
ladas en el suelo.
El papamoscas cerrojillo (Ficedula hypoleuca) es una
especie habitual de nuestros pinares de montaña durante el
periodo de cría. Cuando llega el mes de septiembre su presen-
cia es más abundante por la incorporación de ejemplares que
se encuentran de paso en sus movimientos migratorios hacia
África.Sealimentaprincipalmentedeinsectosquecazaenvue-
lo. En nuestra zona de estudio se le empieza a ver bien entrada
la primavera hasta octubre, cuando finaliza su paso migratorio.
Carbonero común
La sierra de Guadarrama
33
Los ríos y arroyos de la sierra se caracterizan por ca-
recer de un bosque de galería y vegetación riparia que los
flanquee. Los pinos llegan hasta el mismo cauce y tan sólo
algún sauce se sitúa casi en el propio lecho. Esto hace que
la fauna asociada sea la misma que podemos encontrar en el
resto del bosque, a excepción de algunas especies muy con-
cretas. Este es el caso del mirlo acuático (Cinclus cinclus),
especialista en bucear en busca de larvas de insectos. Es
En zonas abiertas de prados y pastizales arbolados
también podemos encontrar la bisbita arbóreo (Anthus tri-
vialis), una especie de aláudido estival nificante con prefe-
rencia por este tipo de hábitat, aunque también la podemos
encontrar a menor altitud en zonas del piedemonte y de la
Tierra de Pinares.
Otra de las aves más singulares de nuestros pinares
es el arrendajo (Garrulus glandarius). Pertenece a la familia
de los córvidos, aunque su plumaje es mucho más llamativo,
con colores rosados y grisáceos y unas llamativas plumas en
las alas de color turquesa. En la cabeza presenta una visible
bigotera. Es un ave bastante gregaria y ruidosa que no pasa
desapercibida en el pinar. Su alimentación omnívora le per-
mite vivir en ambientes muy dispares, siempre que exista un
bosque maduro.
En nuestra zona de estudio existen cuatro especies de
zorzales con características muy dispares. De estas especies el
zorzal charlo (Turdus viscivorus) es el que prefiere zonas fo-
restales a mayor altitud, por lo que son muy abundantes en
estos pinares. Se alimenta principalmente de invertebrados
además de algunas bayas y semillas, especialmente los frutos
del muérdago.
Además de estas aves es frecuente encontrar otras más
cosmopolitas y que se encuentran ampliamente distribuidas
por la zona de estudio. Así es frecuente ver pinzón vulgar, peti-
rrojo, carbonero común, herrerillo común, cornejas, tarabilla
común, collalba gris, verdecillo, el mirlo, etc. Mirlo acuático
34
La sierra de Guadarrama
habitual verlo sobre las piedras en mitad del cauce, con su
llamativo babero blanco en contraste con su plumaje negro.
En la zona de estudio su presencia no es muy habitual, que-
dando relegada a los ríos de la Sierra de Guadarrama. Más
comunes son las lavanderas blancas, boyeras y cascadeñas o
el huidizo y minúsculo chochín.
b. Aves poco frecuentes
Dentro de este grupo incluimos a aquellas aves cuya
cita en la zona de estudio ha sido escasa, aunque su presencia
está constatada. Este es el caso del martín pescador (Alcedo
atthis), cuya presencia en la sierra se centra principalmente
en su extremo sur y en el piedemonte. La golondrina dáurica
(Hirundo daurica) se cita principalmente en el extremo sur de
la sierra y en el norte de nuestra zona de estudio.
El colirrojo real (Phoenicurus phoenicurus) sólo apare-
ce citado en una cuadrícula de la Sierra de Guadarrama, entre
Ortigosa del Monte y El Espinar.
La tarabilla norteña (Saxicola rubetra) es más frecuen-
te en los pasos migratorios y durante el invierno, ocupando
un amplio territorio en la provincia. Sin embargo como nidifi-
cante tan sólo aparece en la línea de mayor altitud de la Sierra
de Guadarrama.
La collalba negra (Oenanthe leucura) es un pájaro escaso
y de distribución muy localizada en nuestra provincia. En la zona
Arrendajo
La sierra de Guadarrama
35
ma especies. Aunque de forma habitual el buitre negro anida
en bosques de quercíneas, especialmente encina (Quercus ro-
tundfolia) y alcornoque (Quercues suber), en el caso de la colo-
nia segoviana lo hace sólo en pino, a una altitud superior a la
habitual de la especie, entre los 1.250 m. y los 1.900 m.
Desde la década de los setenta, cuando se hizo le pri-
mer estudio sobre la especie, la evolución del buitre negro ha
sido muy positiva en toda Castilla y León y, especialmente, en
Segovia, que presenta actualmente los mejores datos en cuan-
to al éxito reproductor. La población estimada en la provincia
en 1970 era de unas 43 parejas y la actual, según el último cen-
so realizado por SEO/Birdlife, es de 87 parejas. El aumento
en el número de individuos ha ido acompañado de nuevas
colonizaciones en otros territorios lo que ratifica la evolución
positiva de la especie.
Aunque podríamos hablar de varias colonias en la
provincia, si tomamos como referencia el contexto de Castilla
y León, es más correcto hablar de 3 núcleos incluidos den-
tro de una misma colonia. El más numeroso se asienta en los
Montes de Valsaín con una población de 61 parejas. Los otros
dos núcleos se encuentran en la cuenca del Río Moros, con 12
parejas, y en los pinares de Navafría, con 14 parejas.
Con sus casi tres metros de envergadura alar es la ra-
paz más grande de Europa. El plumaje es de color marrón os-
curo, casi negro, y presenta una gola de plumas alrededor del
cuello. Aunque es muy silenciosa, es fácil observarla junto a
sus parientes los buitres leonados, aprovechando las corrien-
detrabajotansólohayconstanciadesucríaenCampoAzálvaro.
Algo similar sucede con el mirlo capiblanco (Turdus
torquatus), muy escaso y que sólo lo podemos observar en los
pasos migratorios o en invernada. Esta circunstancia unida a su
carácter esquivo y tímido hace que sea muy difícil de observar.
Finalmente incluiremos dentro de este grupo de aves
raras al camachuelo común (Pyrrhula pyrrhula) que sólo se
observa en nuestra provincia en invernada de aves europeas.
c. Rapaces forestales
Sin duda las rapaces más representativas de la sierra de
Guadarrama son el buitre negro y el águila imperial europea.
Ambas especies están incluidas en el Libro Rojo de las Aves
de España, y parecen haber encontrado en los bosques sego-
vianos un refugio seguro para anidar. Dada la importancia de
estas poblaciones para la conservación de la especie se ha de-
dicado un apartado especial a cada una de ellas.
El buitre negro (Aegypius monachus) es la rapaz más
grande de Europa. Aunque prácticamente ha desaparecido del
continente europeo, en la Península Ibérica ha mantenido sus
efectivos. La población de Castilla y León se estima en unas
287 parejas, según un estudio realizado por SEO/Birdlife en el
año 2006. La población de la sierra de Guadarrama es la más
septentrional de España. Esta situación hace que se presenten
algunas peculiaridades con respecto a otras colonias de la mis-
36
La sierra de Guadarrama
Buitres negros y leonados carroñeando en los Montes deValsaín
La sierra de Guadarrama
37
las cortas y la actividad forestal (creación de pistas, carreteras,
talas...), aunque en nuestra provincia la regulación del pinar y
sus cortas parece haber conseguido el deseado equilibrio entre
el aprovechamiento forestal y la conservación (especialmente
en los Montes de Valsaín) y no supone un peligro inminente.
El águila imperial ibérica (Aquila adalberti) es la rapaz
europea más amenazada en la actualidad. Se trata de una espe-
cie endémica europea aunque sólo se conoce su reproducción
en España. Hasta el siglo XX su presencia en la península era
habitual y se encontraba bien distribuida a excepción de las
grandes cadenas montañosas. A principios del siglo pasado
comienza un proceso de regresión que acaba con las pobla-
ciones portuguesas y muchas de las españolas. A mediados de
siglo ya sólo se presenta en el cuadrante suroccidental de la
Península Ibérica, donde se mantiene hasta la actualidad. En
los años setenta del pasado siglo comenzaron las políticas de
protección de esta rapaz. Muy pronto se observaron los pri-
meros datos positivos. Actualmente Castilla y León dispone
de un 12% de la población mundial. Entre los años 2001-2002
se censaron un total de 18-21 parejas reproductoras y en el
año 2006 ya se contabilizaron 28 parejas reproductoras, de las
cuales 16 anidan en Ávila y 12 en Segovia.
En la provincia de Segovia la población se ha manteni-
do estable desde el año 1994 hasta el 2003, con una variación
de 7 a 8 parejas reproductoras. En nuestra zona de estudio es
importante destacar el núcleo de los Montes de Valsaín donde
la especie adquiere sus valores más positivos. En los montes
tes térmicas que utilizan para coger altura y volar en busca
de alimento. Su capacidad para inspeccionar el terreno para
localizar cadáveres, le permite reconocer presas de pequeño
tamaño, incluso en zonas arboladas. Zorros, liebres y especial-
mente conejos, son la base de su alimentación. Sin embargo,
también es fácil observarlos en muladares y junto al buitre
leonado, alimentándose de ejemplares más grandes.
En enero inicia su periodo de cría con los vuelos nup-
ciales que realiza junto a su pareja a la que parece que se une
de por vida. El nido tiene grandes dimensiones, pudiendo al-
canzar 4 metros de diámetro y 3 metros de altura, por lo que
puede pesar varios cientos de kilos, aunque de forma habitual,
y especialmente los ejemplares de nuestra sierra, realizan pla-
taformas más pequeñas. En febrero o marzo, la hembra pone
un único huevo que incuban ambos durante 50-55 días. Co-
mienzan entonces los cuidados de los padres, que alimentarán
y protegerán al polluelo hasta finales de verano cuando aban-
donan el nido, aunque aún mantienen los cuidados parentales
hasta el otoño. Aunque en su juventud pueden tener movi-
mientos dispersivos, como los de su pariente el buitre leona-
do, finalmente regresan a las zonas de cría. Sus colonias no son
tan densas como las del leonado, sino que entre unos nidos y
otros puede haber varios cientos de metros de distancia.
Aunque la situación actual del buitre negro tiene una
importantetendenciapositiva,sigueteniendogravesproblemas
de conservación, especialmente ligados al uso de veneno indis-
criminado en nuestros campos. Otro problema importante son
38
La sierra de Guadarrama
das de protección de sus ecosistemas. Actualmente el veneno
sigue siendo el principal causante de muerte al que se suman
problemas ocasionados con las actividades forestales como la
creación de pistas y caminos que facilitan el acceso al monte
aumentando las molestias en el periodo de anidación. Sin em-
bargo la disponibilidad de alimento sigue siendo un impor-
tante limitante para su crecimiento, dado que la población de
conejo sigue siendo muy variable.
Otra rapaz que podemos encontrar en este tipo de
bosques es el azor (Accipiter gentilis). Su larga cola y sus alas
redondeadas y cortas le permiten maniobrar entre los árboles
y adquirir gran velocidad a la caza de palomas, arrendajos y
otras aves. En ocasiones también recurre a la caza de peque-
ños mamíferos en claros del bosque. El macho es notablemen-
te más pequeño que la hembra. Se caracterizan por un pluma-
je gris con el pecho blanco con bandas negras transversales.
En la zona de estudio su presencia no se limita a la sierra sino
que también podemos encontrarlo en otros bosques del pie-
demonte y de la tierra de pinares.
El gavilán (Accipiter nisus) es una pequeña rapaz fores-
tal similar en diseño al del azor ya que ambos cazan en la arbo-
leda. Debido a su pequeño tamaño se alimenta principalmente
de pájaros y ocasionalmente de algún reptil o micromamífero.
Su presencia en la zona de estudio es bastante amplia y puebla
todas las masas forestales de nuestras comarcas. Su tempera-
mento esquivo, su pequeñez y su capacidad de camuflarse en el
bosque hacen que sea difícil de observar.
de El Espinar se sitúa la segunda zona en importancia para la
nidificación de esta especie.
Aproximadamente el 70% de su dieta esta basada
en el conejo por lo que su progresión esta íntimamente
ligada a la evolución de esta especie. El conejo ha sufri-
do numeroso problemas infecciosos en los últimos años
(mixomatosis y NHV) lo que ha provocado algunos des-
censos poblacionales en el águila imperial, e incluso ac-
tualmente limita su crecimiento.
El águila imperial es una de las rapaces más grandes
de nuestro país, con una envergadura alar entre 180 y 220
cm. Su plumaje en el adulto es marrón oscuro, destacando
las manchas blancas de sus hombros. Para instalar su nido
busca bosques maduros con árboles robustos y de gran altu-
ra donde coloca una plataforma de ramas y palos que puede
tener los 240 cm. de diámetro y los 180 cm. de altura. Allí
realizan la puesta entre febrero y marzo, consistente en 1-4
huevos (normalmente 2-3) que incuban entre ambos du-
rante 44 días. Al nacer es habitual algún caso de fratricidio,
especialmente cuando el alimento escasea. A los 77 días los
pollos ya pueden abandonar el nido, dispersándose a grandes
distancias, aunque con gran querencia al lugar de nacimiento.
La primera reproducción se produce entre los 3-4 años.
La preocupación por la conservación de esta impor-
tante especie europea ha llevado a la creación de Planes de
Recuperación que en Castilla y León se aprobó en el 2003.
En estos planes se establecen unas zonas Críticas con medi-
La sierra de Guadarrama
39
Águila imperial
El piedemonte
serrano
Paisaje del piedemonte en torno a la villa de Pedraza
42
El piedemonte serrano
nancia de zorzales, currucas, alcaudones, perdices, trigueros,
codornices y algunas especies de aláudidos como cogujadas,
alondras y calandrias.
Cabe destacar la importancia de las navas, pequeñas
depresiones con un mejor desarrollo del suelo y que dispo-
nen de mayor humedad al tratarse de zonas prácticamente
endorreicas. Es en este tipo de paisaje donde se dan algunos
de los parajes más singulares de nuestra provincia, con una
gran importancia ecológica. De forma habitual estas zonas se
han utilizados como prados de pasto. Los fresnos entrelazan
sus troncos con los muros de piedra que delimitan cada prado,
mientras que pequeños arroyos los riegan aportando hume-
dad y frescor. Desde un punto de vista ecológico son zonas
muy interesantes no sólo para las aves sino también para los
reptiles y, por supuesto, para los batracios.
Melojares
En nuestra zona de estudio la presencia del melojo
como formación forestal es poco significativa, habiendo que-
dado relegado casi exclusivamente a las laderas de la Sierra de
Guadarrama. Su madera se ha utilizado durante generaciones
como fuente de calor tanto para la obtención de leña como
para la producción del carbón. En muchos casos, se han tala-
do grandes extensiones para beneficiar los pastos de uso gana-
dero y en otras zonas, se ha dado preferencia al pino silvestre
El piedemonte se asienta en las zonas de transición
entre las elevaciones montañosas y el llano. Son zonas de to-
pografía plana que muestran una pequeña inclinación descen-
dente hacia el norte. Los sustratos sobre los que se asienta son
granitos, gneis y pizarras con suelos habitualmente poco pro-
fundos, por lo que los afloramientos rocosos son frecuentes.
Bioclimáticamente hablando, nos encontramos en los
pisos supramediterráneo y mesomediterráneo, caracterizados
por unas condiciones ambientales más mediterráneas. La for-
mación vegetal acompañante predominante es el roble o me-
lojo en las zonas de contacto con el pinar de P. Sylvestris y has-
ta los 1.000 m. de altitud, a partir de los cuales es sustituido
por la encina (Quercus rotundifolia). En nuestra provincia este
tipo de formaciones boscosas está muy alterado por la acción
ganadera y son frecuentes las fincas adehesadas con ejempla-
res de ambas especies o, incluso, la transformación de estos
montes en praderas de pasto para el ganado vacuno y equino.
También a esta altitud encontramos pequeñas forma-
ciones de sabinas (Juniperus thurifera). La sabina es una de las
especies que mejor aguanta la mediterraneidad de las zonas
del interior de la meseta, soportando el frío, la sequedad y la
pobreza de los suelos. Así, es fácil encontrarla en lastras ca-
lizas como las de la tierra de Pedraza (Requijada, la Velilla y
Orejana), otras más próximas a la sierra de Arcones o en pe-
queños macizos, como en Peñarrubias de Pirón. En lo que
se refiere a su importancia ornitológica es muy similar al del
resto de formaciones del piedemonte, con cierta predomi-
43
El piedemonte serrano
Otoñada en la Mata de la Saúca (Real Sitio de San Ildefonso)
44
El piedemonte serrano
a. Aves paseriformes
Uno de los grupos de aves mejor representados en
este tipo de bosques son los mosquiteros. El mosquitero co-
mún y/o ibérico puede aparecer en las zonas más próximas al
pinar, quedando el mosquitero papialbo (Phylloscopus bone-
lli) en las zonas cercanas al encinar. Este último mosquitero
es el más fácil de distinguir ya que su plumaje es más pálido
y presenta el vientre blanquecino en lugar de amarillento. El
tercer mosquitero es el musical (Phylloscopus trochilus), típico
de bosques más húmedos como el robledal. Se trata de una
especie migratoria en nuestra provincia y en Castilla y León,
ya que no se ha podido constatar su anidación en la comuni-
dad autónoma.
La curruca mosquitera (Sylvia borin) es otra peque-
ña ave que frecuenta estos bosques, pudiendo llegar hasta
los 1.500 m. de altitud. Presenta un plumaje amarillento y
un tamaño mayor al de los mosquiteros con unos 14 cm. de
longitud. Llega a nuestro territorio durante los meses de abril
o mayo, y permanece hasta bien entrado el otoño, aunque el
paso migratorio más importante se da en la segunda mitad de
agosto y en septiembre. A pesar de que durante la mayor parte
de su ciclo vital se alimenta de frutos, complementa su dieta
con insectos, sobre todo en el periodo de cría.
Su pariente cercana, la curruca capirotada (Sylvia
atricapilla), también suele abundar en este tipo de bosques
al igual que en los encinares, aunque buscando los ambientes
en detrimento del roble melojo. Todo esto ha condicionado la
situación actual de estos bosques. Actualmente en esta zona
se distinguen cuatro enclaves en los que se conserve como
formación forestal: la Mata Pirón (Sotosalbos), la Mata del
Fraile (Collado Hermoso), la Mata de la Saúca (La Granja de
San Ildefonso) y las Matas de Valsaín.
En lo referente a las aves que habitan este tipo de for-
mación, al tratarse de una zona de transición, encontraremos
especies marcadamente forestales, típicas de los pinares hú-
medos y de los encinares mediterráneos. Esta situación de
transición contribuye a que el melojar sea un bosque con una
gran abundancia de aves. Además, estas formaciones dispo-
nen de cierta complejidad con varios pisos de vegetación que
pueden ser utilizados por distintas especies de aves. Las copas
son densas y están bien ramificadas, mientras que los troncos
son fuertes y pueden soportar el peso de grandes nidos. El es-
trato arbustivo es muy rico, con frutos durante gran parte del
año y donde se refugian ruiseñores, currucas y mirlos. En las
zonas abiertas de los prados y pastos próximos también abun-
dan las aves insectívoras en la búsqueda de alimento.
A la avifauna que ocupa este hábitat durante gran par-
te del año se suman en invierno, cuando las condiciones cli-
máticas de la montaña se vuelven extremas, otras que descien-
den de la alta montaña hasta estos bosques donde encuentran
alimento y refugio. Por este motivo no es difícil encontrar en
esta época acentores comunes, carboneros garrapinos, herre-
rillos capuchinos o papamoscas cerrojillos.
45
El piedemonte serrano
más frescos y húmedos. Su alimentación, basada en vertebra-
dos y frutos, le permite ocupar una gran variedad de hábitat.
Se identifica fácilmente por presentar un capirote negro que
le llega hasta la altura del ojo.
A esta altitud es frecuente observar pequeños bosque-
tes con zonas más abiertas de prados, setos y matorrales de
montaña. Este es el hábitat idóneo para la curruca zarcera (Sil-
via communis), en una altitud entre los 1.000 y 1.500 m. En el
mes de marzo comenzaremos a ver los primeros ejemplares
que llegan a este territorio para criar o en paso prenupcial. El
paso postnupcial se realiza entre los meses de septiembre y
octubre. Como el resto de currucas es muy reservada, siendo
más frecuente observarla en árboles.
El papamoscas gris (Muscicapa striata) ocupa una
gran variedad de hábitats, normalmente bosques aclarados
próximos a zonas con agua. Aunque en Segovia principal-
mente se localiza en las choperas junto a los ríos, también es
frecuente observarle en robledales húmedos como en Valsaín.
Se alimenta básicamente de insectos que captura en vuelo.
El reyezuelo listado (Regulus ignicapillus) es una de
las aves más pequeñas presentes en la Península Ibérica ya
que tan sólo mide unos 9 cm. de longitud. Aunque puede
aparecer en zonas bajas del pinar, prefiere ambientes algo
más secos, por lo que busca robledales, sobre todo duran-
te el invierno, precisamente cuando son más fáciles de ver.
Los adultos presentan una llamativa cresta anaranjada y se
deferencia de su pariente el reyezuelo sencillo por presentar
Curruca capirotada
46
El piedemonte serrano
una lista negra en el ojo y una llamativa ceja blanquecina. Es
un ave bastante inquieta y esquiva que se introduce entre
las ramas de los árboles buscando pequeños insectos, sobre
todo pulgón.
El mito (Aegithalos caudatus) se sitúa a menos de
1.700 m. de altitud. Prefiere anidar en bosques de robles,
aunque también es fácil encontrarle en pinares de la Tierra
de Pinares y, en invierno, en bosques de encinas. Sus mo-
vimientos ágiles y rápidos le permiten cazar pequeños in-
sectos y arácnidos de las hojas y ramitas de los árboles. Su
presencia en la zona de estudio es constante durante todo
el año, si bien su población puede verse aumentada por la
presencia de ejemplares que vienen del norte de Europa en
los fríos inviernos. Se agrupa en pequeños bandos muy rui-
dosos e inquietos.
Otra de las aves que podemos destacar en este am-
biente son los zorzales y especialmente el zorzal alirrojo (Tur-
dus iliacus). Este zorzal es el más pequeño de sus congéneres y
se diferencia por la lista ocular blanca y los costados rojizos de
su plumaje. Los primeros ejemplares suelen llegar a nuestra
zona en octubre y retornan a sus lugares de cría en marzo o
abril, por lo que las poblaciones más importantes las solemos
tener entre noviembre y diciembre.
Cada vez es más frecuente la presencia del alcau-
dón dorsirrojo (Lanius collurio), una especie característi-
ca del tercio norte peninsular, pero que cada vez aparece
con mayor frecuencia en nuestra provincia, aunque no esPapamoscas gris
47
El piedemonte serrano
b. Otras aves
Una de las aves forestales que podemos encontrar
entre los robles es el cuco (Cuculus canorus), cuyo canto nos
acompañara en cualquiera de los paseos que demos por el
piedemonte. Se trata de un ave marcadamente forestal, que
requiere de una buena cobertura vegetal. En la tradición po-
pular es una ave que ha dado lugar a numerosos refranes y
dichos, sobre todo haciendo referencia a su hábitos de cría.
Se trata de un ave parásita de muchas pequeñas aves a las
que reemplaza sus huevos para que se los críen. Suele llegar a
nuestro territorio entre marzo y abril y permanece aquí hasta
septiembre.
Los troncos de los robles también son hábitat natural
para muchos de nuestros pájaros carpinteros. A esta altitud
ya es frecuente encontrar al pito real (Picus viridis). Es el pico
que utiliza una mayor amplitud de ambientes para vivir y per-
manece en la zonas de cría durante todo el año. Se alimenta
fundamentalmente de hormigas por lo que es frecuente verlo
en el suelo o huyendo de nuestra presencia hacia las ramas de
los árboles.
Además del pico picapinos (Dentrocopos major), tam-
bién es posible encontrarnos con el pequeño pico menor
(Dendrocopos minor), si bien su presencia es muy escasa y tan
sólo se ha citado en nuestra zona de estudio durante el invier-
no en los Montes de Valsaín (www.montesdevalsain.com).
Como nidificante no se encuentra en nuestra zona de estudio,
muy abundante. Ocupa zonas abiertas de matorral entre
los 1.500 y 1.700 m. de altitud, donde abundan los endri-
nos, majuelos, zarzas, y pequeñas matas de roble. Aparece
en zonas en las que el robledal ha desaparecido quedan-
do en su lugar espacios abiertos de pasto con matorral. Se
alimenta de insectos como escarabajos, saltamontes, abe-
jas, avispas e, incluso, micromamíferos y pequeñas aves.
Suelen llegar a nuestro territorio en abril y se marchan al
iniciar el otoño.
Algunas de las aves que también podemos disfrutar
en estos bosques son la paloma torcaz, el petirrojo, el pinzón
vulgar, el herrerillo común, el ruiseñor común, el papamos-
cas cerrojillo, el arrendajo, el mito, el chochín, el carbone-
ro común, la oropéndola, el ruiseñor bastardo, el agateador
común, las cornejas, los cuervos, los verderones comunes,
los escribanos soteños y las currucas rabilargas, entre otros.
Junto a ríos y arroyos podemos ver mirlo común, mirlo
acuático, lavandera cascadeña, lavandera blanca, chochín,
andarríos chico o, incluso, martín pescador, aunque este úl-
timo es bastante más escaso.
Un ejemplo de las diferencias de condiciones que
puede encontrar un mismo ave en dos ecosistemas distintos
comopuedenserelpinaryelrobledalnosloofreceunestudio
realizado en Valsaín entre los años 1991-1994. Tras estudiar a
dos colonias, una situada a 1.900 m. de altitud y otra a 1.200
m. de altitud, se obtuvo un resultado de éxito reproductor de
1,9 pollos en el pinar alto y 4,4 pollos en el melojar.
48
El piedemonte serrano
dales y pinares cuando llega en primavera desde África para
anidar. En la zona de estudio se sitúa principalmente en la lí-
nea de la sierra. Una de sus adaptaciones más peculiares es la
posesión de un pico corto y fino con el que puede extraer las
pupas de los paneles de abejas. También cuenta con una pro-
tección especial en patas, ojos y narinas para evitar la acción
de los aguijones.
El búho chico (Asio otus subsp. otus) es una rapaz noc-
turna forestal, relativamente abundante en nuestra provincia.
Prefiere pequeños bosquetes o lindes próximas a baldíos don-
de localiza a sus presas. Su alimentación se compone princi-
palmente de roedores, como topillos, además de pequeños
pájaros, musarañas, etc. Este tipo de aves ingieren los anima-
les con plumas y huesos que luego expulsan a través de egra-
gópilas. Al igual que otras rapaces nocturnas dispone de un
penacho de plumas cefálicos a modo de orejas. Aproximada-
mente mide unos 31-37 cm. de longitud con una envergadura
alar de 86-98 cm.
El cárabo (Strix aluco) es otra rapaz nocturna muy
abundante. No presenta penachos faciales. Al contrario que
el sigiloso búho chico, el cárabo marca su territorio con un
incesante ululeo. Aunque acepta la presencia del hombre con
facilidad, prefiere instalar sus nidos en las oquedades de los
troncos. Es capaz de situarse en cualquier hábitat y adaptar su
alimentación a él, aunque parece preferir los micromamíferos.
En nuestra zona de estudio anida con mayor frecuencia en la
Sierra de Guadarrama y en el este de la provincia.
aunque sí en la provincia, ya que existen citas de la cría en
Montejo de la Vega. Es el pico de menor tamaño de la Penín-
sula, con tan sólo 14 cm. de longitud. Prefiere instalarse en
robledales y vegas donde hay árboles de madera menos dura
que la del pino silvestre.
El torcecuellos (Jynx torquilla) se diferencia fácilmen-
te por su canto pero, sin embargo, es muy difícil de observar
ya que presenta un plumaje muy mimético de tonos marrones
y ocres. Como su pariente el pito real, se alimenta fundamen-
talmente de hormigas que captura en el suelo. Raramente se
posa en los troncos de los árboles.
c. Rapaces
Dentro de las rapaces quizás la más representativa del
robledal sea el gavilán, aunque también es frecuente encontrar
milano real y negro, azor, cárabo, aguililla calzada, cernícalo
vulgar o búho chico. A continuación se detallarán algunas es-
pecies que nos han parecido más relevantes por su dificultad
de observación, lo que en muchas ocasiones repercute en su
desconocimiento.
El halcón abejero (Pernis apivorus) es sin duda una
de las rapaces más sorprendentes debido a su dieta basada en
avispas y abejorros. Para ello, camina por el suelo y escarba
hasta encontrar el centro del avispero donde se alimenta de
adultos y larvas. En nuestra sierra se acomoda en los roble-
49
El piedemonte serrano
De forma habitual la encina se sitúa en el piso inferior
del piedemonte, entre los 750 m. y los 1.200 m. de altitud,
donde las condiciones de mediterraneidad son más altas. Sin
embargo, en ocasiones esta situación se invierte y encontramos
los robles por debajo de la encina. Este fenómeno se produce
cuandohayunainversióntérmicayelfondodelvalleesmáshú-
medo, favoreciendo al roble frente a la encina, que asciende por
los suelos más secos. En nuestra zona de estudio esta situación
anómala se puede apreciar en los Montes de Valsaín, en lugares
como el Cerro Matabueyes o en Cabeza de Gatos.
En el área de estudio podemos distinguir dos tipos de
encinares diferenciados por su cortejo florístico asociado a las
características del suelo. La encina es indiferente edáfica, es
decir, puede situarse tanto sobre suelos ácidos como básicos.
La diferencia entre una u otra formación nos la darán el resto
de especies vegetales acompañantes.
Hacia el sur, abundan los encinares sobre suelos áci-
dos (gneis y granitos principalmente) desde la Granja de San
Ildefonso hasta el Espinar, para continuar por Revenga, Navas
de Riofrío, Ortigosa del Monte, Otero de Herreros, Valdepra-
dos, Vegas de Matute y Navas de San Antonio. Son montes
bajos con encinas de apenas 30 años y numerosos ejemplares
solitarios entre los campos de cultivos y las dehesas. Dentro
de estos encinares también se encontrarían los de Berrocal,
Aldeasaz y Carrascal de la Cuesta.
Si seguimos hacia el norte, de una forma más reduci-
da, aparecen algunos encinares sobre sustratos calizos, como
La más pequeña de las rapaces europeas, el autillo
(Otus scops), prefiere bosquetes abiertos como dehesas,
bosques de ribera, robledales y pinares abiertos, pudiendo
llegar a los 1.000 m. de altitud. Es sin duda la rapaz forestal
con mayor presencia en la provincia. Se alimenta preferente-
mente de invertebrados de gran tamaño (grillos, saltamon-
tes, polillas...) Aunque es difícil de observar debido a sus
hábitos nocturnos, su presencia se constata entre los meses
de marzo y septiembre.
Encinares
La encina (Quercus rotundifolia) es una especie robus-
ta adaptada a la fuerte continentalidad del interior de la Mese-
ta, ya que soporta los largos periodos de frío y la sequía estival.
Aunque antaño ocupó grandes extensiones en el piedemonte
de la sierra, lo cierto es que actualmente sus formaciones fo-
restales no son tan abundantes. El uso humano del árbol para
la obtención de leña y madera y la deforestación de grandes
zonas para crear pastos para el ganado y abrir nuevos terrenos
de cultivo, ha provocado que la mayor parte de las formacio-
nes de encinar sean predominantemente de monte bajo. Tan
sólo podemos observar ejemplares de gran porte en algunas
dehesas, en zonas limítrofes de cultivos o aisladas en medio
de las tierras de cultivo como testigos mudos de un pasado
más esplendoroso.
50
El piedemonte serrano
Encinar en el piedemonte cerca de Ituero y Lama
51
El piedemonte serrano
frecuentes es el petirrojo o tripa colorada (Erithacus rubecu-
la). Este pequeño pajarito es muy cosmopolita y puede vivir
prácticamente en cualquier ambiente forestal y húmedo. Es
un ave confiada, por lo que es fácil observarla por el suelo,
dando pequeños saltitos a la caza de cualquier insecto. Du-
rante el invierno también se alimenta de bellotas, pero su
pequeño pico no le permite partir la dura corteza por lo que
requiere de un facilitador que normalmente suele ser el tre-
pador azul. El petirrojo observa a los trepadores que van de-
positando pequeños fragmentos de bellota en los troncos de
los árboles a modo de despensa y recurre a ellos para obtener
el preciado fruto. A los ejemplares sedentarios se suman una
gran cantidad de especies migrantes y otras invernantes por lo
que durante una parte del año el número de petirrojos se ve
aumentado considerablemente.
El herrerillo común (Parus caeruleus) es otra de las
aves frecuentes en el encinar, aunque podemos encontrarla en
muchos otros ambientes forestales. Se alimenta de invertebra-
dos como arañas, coleópteros y dípteros, pero también puede
recurrir a los brotes de distintos árboles y a algunas semillas y
frutos (moras, higos, bayas, etc.).
El verdecillo (Serinus serinus) es una especie cosmo-
polita que se sitúa en bosques arbolados abiertos, junto a zo-
nas llanas donde alimentarse, y su presencia es muy frecuente
en los encinares del piedemonte. Se le identifica fácilmente
por el llamativo color amarillo del pecho que resalta sobre el
fondo verdoso. A los ejemplares sedentarios se suman las ni-
los de Peñarrubias de Pirón, Arevalillo de Cega, Valleruela de
Pedraza, la Velilla y Orejana. Aunque presentan una mayor
diversidad florística la situación de conservación es similar al
resto de encinares, por lo que tampoco encontraremos ejem-
plares de gran porte, excepto en algunos puntos concretos.
En cuanto a las especies ornitológicas que podemos
encontrar, no hay unas gran diferencia entre unos u otros en-
cinares por lo que se tratarán de forma conjunta. De forma
general, predominan las aves insectívoras durante gran parte
del año, especialmente durante la primavera y el verano, cuan-
do se inicia la explosión de insectos tanto en las ramas como
en el pasto del suelo. Las especies sedentarias e invernantes
completan su dieta con la nutritiva bellota, que se convierte
en uno de los principales recursos alimenticios durante las du-
ras condiciones climatológicas del invierno. En cuanto al uso
que hace la avifauna de estas formaciones forestales, podemos
distinguir dos estratos: el suelo y las ramas de las encinas. De
las especies que utilizan únicamente el suelo encontramos al
mirlo común y a la totovía, por ejemplo, mientras que en las
zonas arbóreas la diversidad de especies y abundancia de indi-
viduos es mucho mayor.
a. Paseriformes
Los pájaros o paseriformes, son uno de los grupos de
aves más abundantes en estos ecosistemas. Uno de los más
52
El piedemonte serrano
ramujos, endrinas, avellanas o piñones, aunque en invierno
también puede ingerir insectos. También lo podemos encon-
trar en la Tierra de Pinares segoviana.
Con el inicio de la primavera muchas de las especies
nidificantes comienzan a llegar hasta nuestros encinares
y sabinares. Este el caso de la curruca carrasqueña (Sylvia
cantillans), una de las currucas más frecuentes a esta altitud,
entre los 500 y 1.000 m. También la podemos encontrar en
jarales, brezales y en otros matorrales fruto de la degrada-
ción del bosque mediterráneo. Es bastante inquieta por lo
que no es fácil de observar. Se caracteriza por presentar un
anillo ocular rojo y la parte superior del plumaje gris pizarra,
en contraste con la parte inferior rojiza. Se diferencia de la
curruca rabilarga por su cola algo más corta y una bigotera
blanca. Se alimenta principalmente de larvas e insectos, aun-
que al igual que en casos anteriores, también puede consu-
mir frutos y semillas en verano.
Otra curruca nidificante en nuestro territorio es la cu-
rruca mirlona (Sylvia hortensis). Aunque su presencia esta bien
distribuida por el suroeste de la provincia, no es muy abun-
dante y se conoce poco sobre su distribución. Llega a nuestro
territorio entre marzo y abril y suele abandonarlo sobre sep-
tiembre u octubre, para dirigirse a sus cuarteles de invernada
en el África tropical. Es la más grande las currucas, con 15 cm.
de longitud, y se diferencia fácilmente por su plumaje grisáceo
en la parte superior y blanquecino en la inferior. El pico es más
robusto y presenta un iris amarillento muy llamativo.
dificantes y migrantes. Su periodo de anidación va desde el
mes de marzo a agosto. El principal predador de esta graciosa
especie es la culebra bastarda.
El picogordo (Coccothraustes coccotharuetes) puede
aparecer en una gran variedad de ambientes, aunque prefie-
re bosques con árboles maduros de encinas, robles y fresnos
próximos a ríos, arroyos o charcas. Aunque su colores son
muy similares a los de un pinzón, su pico rechoncho y negro
lo identifica claramente. Su tamaño es similar al de un mirlo.
Se alimenta principalmente de semillas grandes como esca-
Verdecillo
53
El piedemonte serrano
Uno de los paseriformes más característicos de estas
formaciones forestales son los alcaudones. Son aves de media-
no tamaño con pico ganchudo, cola larga y cabeza grande, que
sesuelensituarenlapartealtadematorrales,sabinasyencinas
mientras observan atentamente para capturar algún insecto. A
esta altitud solemos encontrar dos especies de alcaudones, el
real y el común. Sin embargo durante la realización de este
estudio hemos avistado varios ejemplares del tercer alcaudón
presente en nuestro territorio, el dorsirrojo, característico de
zonas de mayor altitud. Es posible que esta especie esté exten-
diendo sus dominios a zonas del interior, si bien esto habría
que confirmarlo con un estudio sobre su distribución.
El alcaudón real (Lanius meridionalis) es sedentario
en nuestra provincia y presenta una coloración menos llama-
tiva. Muestra un antifaz negro y un plumaje grisáceo en la par-
te superior, con alas negras y vientre claro. Su tamaño es algo
superior al del alcaudón común. Se alimenta principalmente
de vertebrados que, al igual que sus congéneres, empala en
endrinos, rosales y majuelos para crear su despensa para el in-
vierno. También puede llegar a capturar pequeños mamíferos
y reptiles que pincha en alambreras y arbustos espinosos para
poder comérselos.
Su pariente, el alcaudón común (Lanius senator), pre-
senta una coloración mucho más llamativa, caracterizada por
la presencia de una caperuza rojiza. Su presencia en la provin-
cia es bastante homogénea aunque prefiere ambientes abier-
tos como encinares, sabinares y matorrales. En Castilla y León
Alcaudón común
54
El piedemonte serrano
es estival nidificante, aunque a estos ejemplares se suman en
invierno otros que se encuentran en paso migratorio. Llega a
nuestro territorio durante marzo o abril y comienza el paso
postnupcial durante agosto y septiembre. Desde las ramas
altas de árboles y arbustos otea el suelo a la espera de captu-
rar insectos y pequeños vertebrados que componen su dieta.
Normalmente suele utilizar los mismos posaderos, por lo que
es fácil encontrar pequeñas egragópilas debajo de los mismos.
Además de estas especies también encontraremos
otras sedentarias, como carboneros comunes, pinzones, ta-
rabillas comunes, colirrojos tizón, jilgueros, ruiseñores, etc.
Durante la primavera y el verano aparecerán los mitos, los
agateadores comunes, los trepadores azules, los aviones, las
golondrinas y los papamoscas cerrojillos. Dentro de las espe-
cies migrantes, destacan en primavera las currucas mosquitera
y capirotada, el mosquitero musical, el mosquitero papialbo y
la curruca tomillera, esta última sobre todo en verano.
b. Otras aves
Además de las pequeñas aves, existe otro grupo de
aves que está muy bien representado en nuestros encinares,
son las palomas y tórtolas. La paloma torcaz (Columba palum-
bus) es una especie sedentaria aunque su población se ve fuer-
temente incrementada por individuos invernantes y de paso.
En el encinar son más abundantes durante el otoño, cuando
Abubilla
55
El piedemonte serrano
Por el contrario, su pariente el chotacabras pardo o
cuellirrojo (Caprimulgus ruficollis), presenta una distribución
muy reducida y aislada en la provincia con algunos puntos ais-
lados por el piedemonte de la zona centro.
Una de las aves más hermosas que nos pueden sor-
prender en estas altitudes es el abejaruco común (Merops
apiaster). Tiene un plumaje muy colorido, con azules, verdes,
amarillos y dorados que junto con su característico canto lo
hacen inconfundible. Su presencia no está asociada a la vege-
tación circundante o a la altitud, sino a la presencia de taludes
arenosos en los que pueda excavar túneles de entre 40 y 250
m. en los que realiza la cría. Se alimenta principalmente de
abejas, avispas y otros insectos que captura en vuelo. Es inmu-
ne al veneno de estos himenópteros a los que quita el aguijón
rozándoles contra la corteza de los árboles. Sus bandos llenan
de sonido y alegres colores nuestros cielos durante los meses
de marzo y abril para abandonarlos en septiembre.
De su misma familia es la tan conocida abubilla
(Upupa epops) que se identifica fácilmente por su promi-
nente cresta formada por 28 plumas con la punta negra y
que despliega cuando se sorprende o al posarse. Su largo
pico captura insectos en las cavidades de las cortezas de los
árboles y en el suelo. Se trata de una especie troglodita que
puede habitar prácticamente cualquier ambiente. Es cono-
cida popularmente por su mal olor, si bien esta peculiaridad
responde a un poderoso arma de defensa. Cuando los po-
lluelos se encuentran en el nido y se sienten amenazados,
buscan las bellotas para alimentarse. La puesta se inicia en
abril, con uno o dos huevos que incuba durante 17 días. Du-
rante los primeros días de vida los pichones toman de la ma-
dre un líquido que segrega su buche y al que algunos llaman
“leche de paloma”.
La tórtola común (Streptopelia turtur) es la más pe-
queña de las palomas y se distingue por su tono rojizo en las
alas y la mancha blanca y negra en el cuello. Se distribuye
ampliamente por Castilla y León. Es una especie nidifcante y
migrante en nuestro territorio, por lo que comenzamos a ver-
las a partir de abril. Una vez finalizada la cría forman nutridos
bandos a los que se suman ejemplares de Europa para iniciar,
a mediados de septiembre, su paso migratorio. Se alimenta
principalmente de semillas y grano.
Otro de los singulares pobladores de estos montes es
el chotacabra gris o europeo (Caprimulgos europaeus), también
llamado “engañapastores”. Se trata de una especie de hábitos
nocturnos y crepusculares que a pesar de su tamaño, unos 27
cm. de longitud, suele pasar desapercibida. Tienen una cabeza
grande y aplanada, con grandes ojos y un pico pequeño que ca-
mufla una gran apertura bucal con la que caza en vuelo a los in-
sectos de los que se alimenta. Llega a nuestra provincia durante
marzo o abril para iniciar el periodo de cría y se marcha hacia
septiembre u octubre. Su distribución en la zona de estudio, al
menos en cuanto a su nidificación es bastante discontinua ya
que parecen situarse en el piedemonte y en la campiña, incluso
en algunas zonas de pinar de pino resinero.
56
El piedemonte serrano
a algunos autores a pensar que su presencia en la Península
no es autóctona, asociándola a los viajes navales de España y
Portugal hacia extremo oriente. Actualmente se encuentra en
amplia expansión y, en nuestra zona de estudio, es frecuente
en toda las zonas de altitud media y baja donde existe una pe-
queña masa forestal.
La urraca (Pica pica) puede ocupar prácticamente
cualquier ambiente aunque es en el encinar donde se en-
cuentra realmente a gusto. Parece un ave confiada ya que su
observación es muy habitual cerca de poblaciones, junto a
explotaciones ganaderas o en mitad del monte. Sin embargo
se trata de un ave muy esquiva, que en muy pocas ocasiones
nos dejará tan siquiera aproximarnos unos metros. Su dieta es
muy variada y puede comer prácticamente de todo, lo que le
permite permanecer en un mismo lugar durante todo el año.
Muy asociado a los nidos de urracas, aunque también
de otros córvidos, podemos encontrar al críalo o cuco real
(Clamator glandarius) ya que parásita sus nidos. Una vez llegan
a nuestro territorio sobre el mes de marzo, el críalo pone sus
huevos entre los de la urraca y desaparece dejando su futuro
polluelo a su cargo. El pollo nace antes que los de la urraca y
comienza a exigir alimento en unas cantidades que obliga a los
padres a alimentarlo constantemente, dejando a sus polluelos
hambrientos hasta que mueren de inanición. Cuando llega el
mesdeseptiembreseunenalgrupodelosadultosyabandonan
la Península hacia los cuarteles de invierno. Su dieta esta com-
puesta principalmente por insectos siendo las larvas de pro-
lanzan sus deyecciones hacia el enemigo, impregnándolo de
un fuerte olor muy desagradable.
La mayor parte de los córvidos encuentran también
aquí un lugar idóneo para vivir. Entre ellos desataca el llama-
tivo rabilargo (Cyanopica cyana). Al contrario que muchos de
sus familiares, el rabilargo muestra unos colores llamativos,
contrastando el azul de la cola y las alas con el color crema
del pecho y el lomo. Se trata de un ave muy gregaria, sedenta-
ria, con una amplio abanico de recursos alimenticios entre los
que se encuentran tanto insectos como frutos. Su distribución
mundial ha sido muy discutida, ya que sólo se presenta en dos
núcleos de población separados en miles de kilómetros, la Pe-
nínsula Ibérica y extremo oriente. Esta distribución ha llevado
Rabilargo
La culebrera europea (Circaetus gallicus) es de mayor
tamaño, unos 64 cm., reconocible en vuelo por el blanco de
sus partes inferiores, fuertemente moteado. Los ejemplares
nidificantes llegan a la provincia entre febrero y marzo y se
marchan, junto con las migratorias, a finales de septiembre u
octubre. Su característica más peculiar reside en su alimenta-
ción basada en los reptiles y, especialmente, en las culebras. Es
especialmente llamativa su posición cernida encarada al vien-
to, poco habitual en especies de su tamaño, lo que le permite
localizar a sus presas. Es frecuente observarla en toda la zona
de estudio.
57
El piedemonte serrano
cesionaria del pino su menú predilecto. Aunque su población
parece encontrarse en expansión en Castilla y León, lo cierto
es que no es muy abundante en nuestra zona de estudio, apa-
reciendo alguna zona de cría en el piedemonte de la sierra y en
puntos aislados del centro y oeste de la provincia.
c. Rapaces
Las rapaces forestales que se han descrito en el apar-
tado anterior también pueden encontrarse en el encinar e
incluso anidar en él. Por lo tanto nos podremos encontrar fá-
cilmente con gavilán, azor, alcotán, milano real, milano negro,
busardo ratonero, cernícalo vulgar y alcotán. En este apartado
vamos diferenciar dos de las que nos parecen más represen-
tativas en este tipo de hábitat, el aguililla calzada y el águila
culebrera.
El aguililla calzada (Hieraaetus pennatus) es una rapaz
de tamaño medio, vuelo ágil y estilizado que surca los cielos
de gran parte de nuestra provincia en busca de alimento. Tie-
ne tamaño medio de unos 47 cm. de longitud. Presenta dos
fases de coloración muy distintas: la fase clara es la más abun-
dante y reconocible, mientras que la fase oscura es más confu-
sa. Suele anidar en encinares y pinares con espacios abiertos
donde cazar. Las aves de pequeño tamaño como palomas, tór-
tolas, perdices, mirlos y rabilargos, son una parte importante
de su alimentación, junto con el conejo. Es una rapaz estival,
nidificante y migrante en Castilla y León.
Águila calzada
Tierra de
Pinares
El MardePinares desde el cerro deTorrentillana
60
Tierra de Pinares
Desde el punto de vista bioclimatológico, la Tierra de
Pinares segoviana se sitúa en el piso supra-mesomediterrá-
neo, caracterizado por veranos secos y calurosos con invier-
nos fríos y secos.
Una de las mayores singulares de estos paisajes radica
en la lagunas. Debido a su singularidad paisajística y espe-
cialmente a su interés ornitológico se tratarán en un apartado
independiente.
a. Paseriformes
La mayor parte de las aves que vamos a encontrar en
este hábitat son forestales, debido a la importancia que tiene
la masa forestal de Pinus pinaster en esta parte de la provin-
cia. No existen especies vinculadas específicamente a estas
formaciones boscosas, aunque sí puede observarse un predo-
minio de pequeñas aves adaptadas a una mayor sequedad es-
tival. En el invierno, durante los pasos migratorios, el número
y variedad de aves de estos espacios es mucho mayor, y a ellas
se suman otras aves que descienden en altitud buscando un
clima más benevolente.
Los carboneros comunes (Parus major) son una espe-
cie muy frecuente en todos los ambientes y, en nuestra zona
de estudio, es especialmente abundante en los pinares. Su
pequeño tamaño, apenas unos 14 cm., y su comportamiento
inquieto dificultan su observación, aunque se trata de un ave
El “gran arenal de Castilla” se extiende entre las pro-
vincias de Valladolid, Ávila y Segovia, aunque es en esta úl-
tima donde alcanza una mayor extensión. El origen de estas
acumulaciones de arenas hay que buscarlo en el Pleistoceno,
periodo comprendido en el Cenozoico y que abarca desde
hace 2,5 m.a. hasta los 10.000 años. La erosión en las cum-
bres montañosas va meteorizando el granito. Los ríos Pirón,
Cega, Eresma y Duratón transportan estos materiales en los
periodos de máximo caudal y de grandes avenidas e inunda-
ciones. Cuando llega el periodo frío, el hielo va paralizando
los cursos de agua y el caudal se reduce depositando los ma-
teriales que arrastra. Comienza entonces la acción del viento
que removiliza los sedimentos y los extiende a partir de los
valles. Este arrastre forma un paisaje dunar que posterior-
mente será estabilizado por la vegetación.
En la Tierra de Pinares segoviana son los pinos resi-
neros o negrales (Pinus pinaster) los que ocupan actualmen-
te este hábitat, aunque posiblemente en periodos anteriores
fuera un bosque mixto en el que también hubiera quercíneas
como la encina o el roble. La explotación forestal de estos
bosques, principalmente para la obtención de resina, fue se-
leccionando los ejemplares de pino resinero frente al resto
de árboles y arbustos. El resultado del paisaje actual son bos-
ques monoespecíficos, abiertos y con un escaso sotobosque.
En algunas zonas podemos encontrar helechos, brezos como
la Calluna vulgaris, rosales silvestres, zarzamoras, retamas y
jaras como único matorral.
61
Tierra de Pinares
Pinar de pino resinero
62
Tierra de Pinares
confiada. En invierno se agrupa en bandos con otras especies
de páridos como los herrerillos. Se identifican fácilmente por
su cabeza negra y blanca, vientre amarillo y dorso verdoso
con alas azuladas. Durante el periodo de cría es estrictamen-
te insectívoro (principalmente lepidóptertos) pero durante
el invierno completa su alimentación con pequeños frutos.
Anida en el tronco de los árboles y se adapta fácilmente a las
cajas nido.
Los mosquiteros también son frecuentes en este tipo
de bosques, tanto el ibérico como el musical, aunque en es-
tas zonas más bajas y áridas suele predominar el mosquitero
papialbo (Phylloscopus bonelli). Este mosquitero se identifica
fácilmente por su pequeño tamaño, unos 11 cm. y su vien-
tre blanquecino con patas oscuras. Presenta una lista ocular
clara y obispillo amarillo verdoso. Es una especie estival ni-
dificante por lo que no la veremos en nuestro territorio hasta
el inicio de la primavera, para iniciar el paso postnupcial en
el otoño.
El verderón común (Carduelis chloris) es otra ave
muy frecuente en la península ibérica. Aparece en cualquier
ambiente arbolado, a media y baja altitud, aclarado con zo-
nas próximas donde alimentarse, por lo que su presencia en
este tipo de bosque es muy frecuente. Llama la atención por
su fuerte tonalidad verde esmeralda con manchas amarillas
en ala y cola. Se alimenta fundamentalmente de semillas de
todo tipo, aunque completa la alimentación de sus polluelos
con pequeños insectos.
Mosquitero común
63
Tierra de Pinares
Los zorzales, tanto el charlo como el común, tam-
bién son muy habituales en la tierra de pinares segoviana. El
zorzal común (Turdus philomelos) es uno de los más peque-
ños, con unos 22 cm. de longitud. Su presencia es mucho
más abundante por el norte peninsular llegando a la pro-
vincia de Segovia en su límite de distribución hacia el sur.
Aunque frecuenta todo tipo de masas forestales, prefiere los
pinares y, especialmente, los más termófilos durante el in-
vierno. Se alimenta de todo tipo de invertebrados, aunque
muestra cierta predilección por los caracoles. En el invierno
también come frutos.
Al igual que en otros pinares más húmedos, también
aquí encontraremos en gran abundancia carbonero garrapi-
nos, herrerillo común, herrerillo capuchino, trepador azul,
agateador, verdecillo, pico picapinos, etc. Además, también
son frecuentes los jilgueros, los verdecillos, los mitos e, in-
cluso, en las zonas próximas a campos de cultivos, los go-
rriones comunes, las alondras, las cogujadas, las totovías y
los trigueros.
b. Otra aves
Correteando por el suelo de los pinares en busca de
insectos es fácil observar a la llamativa abubilla, con su ca-
racterística cresta de plumas. También encontraremos arren-
dajos y, en los últimos años, se ha observado un importante
Verderón
64
Tierra de Pinares
paces forestales, tanto diurnas como nocturnas. Estas forma-
ciones forestales se caracterizan por estar bastante aclaradas
y carecer, en la mayoría de los casos, de un sotobosque. Ade-
más, la Tierra de Pinares está surcada de numerosos campos
de cultivo, muchos de ellos de regadío, que se extienden en-
tre los pinares. Esta situación beneficia a muchas rapaces que
encuentran en las copas de los pinos un refugio para criar y
en los campos cercanos un lugar idóneo para la caza de aves y
de pequeños mamíferos.
Muchas de las rapaces forestales que vamos a descri-
bir en este apartado son frecuentes en otros ambientes, sobre
todo en las amplias zonas de campeo de los llanos y los pára-
mos segovianos. Sin embargo nos ha parecido más apropiado
destacarlas en este punto por la importancia de estos ecosis-
temas en su cría.
Cuando nos referimos a rapaces, sin duda unas de las
que primero se vienen a nuestra memoria son los milanos, ya
que su presencia en nuestra provincia es muy elevada. En la
Península Ibérica contamos con dos especies, el milano real
(Milvus milvus) y el milano negro (Milvus migrans). Ambas
especies están muy asociadas al medio humano por lo que es
frecuente verlas sobrevolando pueblos y ciudades.
El milano real es una especie sedentaria en la Penín-
sula, que prefiere para anidar zonas del piedemonte o pina-
res de baja altitud. Durante el invierno su población se ve
aumentada considerablemente con ejemplares procedentes
del norte de Europa que pasan en estas latitudes los rigores
aumento del rabilargo que ha poblado casi por completo es-
tos pinares. Las palomas torcaces y las tórtolas también son
habituales en este ambiente. Algo más extraña y llamativa es
la presencia de la carraca, que en nuestra zona de estudio se
vincula fundamentalmente a los pinares próximos al río Cega
y a las lagunas.
La carraca (Cariaceas garrulus) es un ave llamativa de
unos 30 cm. de longitud. Presenta las escapulares y el obispi-
llo de color morado intenso y la espalda de color marrón ro-
jizo. A pesar de esta coloración tan llamativa, es un ave difícil
de avistar debido principalmente a su escasez. En Europa cría
en zonas mediterráneas con veranos calurosos. En la Penín-
sula Ibérica muestra cierta tendencia a criar junto a los ríos y
en muy distintas especies de árboles. En la península es una
especie estival, que llega a nuestros territorio durante el mes
de abril, y retorna a los cuarteles de África entre los meses
de agosto y septiembre. Su dieta se basa en insectos, sobre
todo coleópteros y ortópteros de tamaño medio y grande. En
ocasiones también consume pequeños vertebrados. Anida
preferentemente en el tronco de los árboles, realizando un
túnel en el que pone directamente 3 o 4 huevos.
b. Rapaces
Al igual que sucede en otros bosques, los pinares son
lugares muy apropiados para la presencia de numerosas ra-
65
Tierra de Pinares
invernales. Durante el día se les puede observar sobrevo-
lando el llano y los páramos, pero al llegar la noche forman
grandes grupos en dormideros. El máximo poblacional se
registra en el mes de enero. Su silueta en vuelo es incon-
fundible gracias a su larga cola anaranjada, profundamen-
te ahorquillada, y a las manchas blancas que presenta en la
parte inferior de las alas. Es una rapaz muy poco especiali-
zada en la alimentación, aunque su capacidad de captura es
muy limitada. Puede cazar pequeños mamíferos y animales
que se encuentren heridos o enfermos como conejos. Du-
rante el invierno presenta hábitos mucho más carroñeros,
por lo que es frecuente verlo en basureros, muladares y ver-
tederos. Al igual que su pariente el milano negro y el busar-
do ratonero, se sitúan en los tendidos eléctricos junto a las
carreteras a la espera de algún animal atropellado que pueda
servirle de sustento.
La situación del milano real en la Península y espe-
cialmente en Castilla y León, es muy preocupante. Sólo en
nuestra autonomía se encuentra el 50% de la población re-
productora nacional, siendo la provincia de Segovia la que
concentra un mayor número de ejemplares.
Sin embargo, su población en los últimos diez años
ha decrecido de forma alarmante, y sólo en la Tierra de Pina-
res se estima que ha descendido cerca de un 70%.
La población reproductora en Segovia ha descendido
de las 486-488 parejas detectadas en el año 1994 a las 251
parejas censadas en 2002. Algunos datos de SEO Birdlife ya
Milano real
66
Tierra de Pinares
Milano negro
67
Tierra de Pinares
el ratonero o busardo (Buteo buteo). Su silueta sobrevuela los
cielos de la mayor parte de nuestros pueblos y es fácil distin-
guirlo posado sobre ramas o alpacas de paja en los campos
de cereal. Para anidar requiere de zonas forestales, aunque
prefiere pequeños bosquetes próximos a campos de cultivos,
sotos y zonas abiertas. Es una especie sedentaria en nuestra
zona con un importante aporte de ejemplares procedentes
del norte de Europa que llegan hasta la Península a pasar el
invierno. Se alimenta de mamíferos, pequeñas aves e incluso
de lombrices. Este amplio abanico de recursos alimenticios
se completa con carroña, a la que también suele ser aficio-
nado.
Además de estas rapaces también podemos encon-
trar otras de menor envergadura, como el azor o el gavilán.
Destacaremos en este grupo al alcotán (Falco subbuteo) una
pequeña rapaz de 31 cm. de longitud. Llega a nuestra provin-
cia a principios de la primavera para comenzar con la cría y
la abandona a principios del otoño. Para criar prefiere peque-
ños bosquetes que se encuentren próximos a zonas abiertas
como campos de cultivo, praderas o humedales. Su aspecto
es similar al del halcón, aunque es de menor tamaño y su fi-
gura es más estilizada. En el pecho y en el vientre presenta
estrías longitudinales muy marcadas, en lugar de las trans-
versales del halcón). Se alimenta de insectos y de pequeños
pájaros. Su reproducción es ligeramente más tardía que la del
resto de aves y rapaces, lo que le permite utilizar sus nidos,
sobre todo los de las cornejas.
auspician que el número de ejemplares actual puede encon-
trarse entre las 100 y 150 parejas.
El milano negro es una especie estival y migrante
abundante en nuestra provincia. Los primeros ejemplares
comienzan a observarse en febrero o marzo y abandonan
las zonas de cría a finales de verano. Su silueta en vuelo es
muy similar a la de su congénere el milano real, si bien la cola
esta ligeramente menos ahorquillada y no presenta manchas
blancas en la parte inferior del ala. Para anidar requiere de
arbolado, aunque no tiene que ser denso, pudiendo instalar
su nido en pequeños bosquetes próximos a zonas abiertas
donde encuentra el alimento. Es habitual que varias parejas
se sitúen próximas entre sí formando pequeñas colonias.
Respecto a sus hábitos alimenticios son muy similares a los
del milano real, destacando también la importancia de la ca-
rroña en su dieta.
La población de milano negro en Castilla y león es
una de las más importantes de la Península Ibérica. En el año
1998 se estimó una población de 2.500 a 3.500 parejas en
la comunidad autónoma. Según los últimos datos recogidos
por SEO Birdlife el número de parejas en la provincia de Se-
govia se encontraría entre las 380 y las 660. Al contrario de
lo que sucede con el milano real, no hay constancia de que la
población de milano negro esté sufriendo retroceso en Espa-
ña ni en el resto de Europa.
Otra de las rapaces que suele compartir los postes de
la luz con los milanos al acecho de animales atropellados, es
La llanura
segoviana
Llanura de la Campiña segoviana
70
La llanura segoviana
los problemas más importantes radican en la especialización
agraria en monocultivos extensivos, en la desaparición de cul-
tivos de leguminosas, en la disminución de las zonas de barbe-
cho, eriales, herbazales y lindes y en la rápida transformación
del medio.
Al tratarse de un sustrato sedimentario, se favorece la
formación de acuíferos subterráneos cuyo nivel freático en
ocasiones emerge formando pequeñas lagunas. Este tipo de
hábitat es muy característico de la zona y se incluirá en el es-
tudio de los humedales de la provincia, junto a las lagunas de
Tierra de Pinares y a los lavajos.
La mayor parte de las aves singulares de la llanura ce-
realista segoviana se pueden encuadrar dentro del epígrafe de
aves esteparias. Aunque la definición de estepa no coincide con
este tipo de paisaje, sí mantiene una serie de rasgos comunes
queidentificanalasavesquevivenenellos.Sonzonasllanas,de
suave relieve, dominadas por una vegetación de escaso porte.
Se trata de un medio hostil, con unas duras condiciones am-
bientales y con grandes limitaciones alimenticias. La dificultad
para encontrar refugio de los depredadores ha derivado en un
plumaje críptico que permite a estas aves pasar desapercibidas.
La llanura cerealista de Castilla y León alberga unas
de las comunidades de aves esteparias de mayor importancia
de Europa. Son en su conjunto uno de los grupos de aves más
amenazados de nuestro territorio, debido al deterioro de su
hábitat por la construcción de infraestructuras y los cambios
del uso del suelo agrícola. En la zona de estudio podemos con-
El área natural que hemos incluido en el llanura sego-
viana recoge aquellos paisajes caracterizados por la suavidad
de su relieve, tan sólo interrumpidos por pequeñas lomas y va-
guadas, sin vegetación arbórea. Normalmente, estos paisajes
se desarrollan sobre materiales sedimentarios poco consoli-
dados como conglomerados, limos, arcillas o margas. Tenien-
do en cuenta que la importante de este trabajo radica en la di-
versidad ornitológica y no en las características del sustrato, se
han incluido en este grupo las campiñas propiamente dichas y
las zonas de cultivo principalmente de cereal.
Este área se extiende al noroeste de la provincia,
donde las condiciones climáticas son más extremas, al igual
que en el resto de la llanura cerealista de Castilla y León. Su
climatología se caracteriza por ser muy extrema, con fuertes
heladas en el invierno y veranos muy calurosos con tempe-
raturas superiores a los 40º C. Las precipitaciones son muy
escasas y se encuentran repartidas de forma desigual en todo
el territorio
En general, se trata de ecosistemas muy humanizados,
destinados principalmente a la agricultura de cereal de seca-
no, aunque también hay zonas de regadío. Es en este tipo de
ambientes donde viven algunas de las aves más singulares de
Castila y León: las aves esteparias. Aunque en un principio
nos pudiera parecer que este tipo de hábitat goza de un buen
estado de salud, en realidad no es así. Los sistemas agrícolas
que dieron lugar a esta diversidad de especies son uno de los
ambientes más amenazados en Castilla y León. Algunos de
71
La llanura segoviana
Paisaje de la Campiña segoviana
72
La llanura segoviana
dío. Existe un grupo de aves muy ligadas a este tipo de hábitat
que podremos encontrar no sólo en la llanura cerealista, sino
también en cualquier campo de cultivo de estas característi-
cas. Este grupo de aves esta dominado por los aláudidos entre
los que se encuentran alondras, cogujadas común y montesi-
na, calandrias, terreras y, en zonas con pequeños matorrales,
las totovías. La identificación de estas especies no siempre es
sencilla ya que su coloración es muy similar y mimética, evi-
tando así ser descubiertas por sus predadores potenciales.
La alondra común (Aluda arvensis) es uno de los aláu-
didos de mayor tamaño, con unos 18 cm. de longitud. Al igual
que sus congéneres, presenta una coloración parda con el
pecho blanquecino y moteado. Cuando se siente amenazada
levanta una pequeña cresta que puede llevar a confundirla con
las cogujadas. En vuelo se le diferencian muy bien las rectrices
externas blancas de la cola. Su alimentación es muy variada,
pudiendo capturar insectos durante el verano y alimentarse
de granos y frutos durante el invierno. Es una especie sedenta-
ria y solitaria que realiza sus nidos en el suelo.
La cogujada común (Galerida cristata) es muy abun-
dante en campos de cultivo, eriales y pastizales. También es
frecuente observarla cerca de los pueblos, en las cunetas de
los caminos y en ambientes muy humanizados. Presenta una
coloración similar a la de sus congéneres pero se diferencia
por una apuntada cresta. Al igual que la alondra, anida en el
suelo, pudiendo realizar dos o tres puestas en un año.
La calandria (Melanocorypha calandra) es el aláudido
siderar hábitat adecuados para estas especies tanto la campiña
cerealista como los páramos que se describirán en el siguiente
apartado de este capítulo.
a. Paseriformes
El llano de nuestra provincia esta ocupado en gran
medida por grandes extensiones de campos de cultivo funda-
mentalmente dedicados al cereal y, en menor medida, al rega-
Alondra común
73
La llanura segoviana
guir a las hembras que presentan una coloración mucho me-
nos llamativa. Se sitúan preferentemente en ambientes abier-
tos como campos cerealistas pero también pueden aparecer
en bosques claros de encina, sabina o pino resinero. En in-
vierno forman nutridos bandos con otros paseriformes, como
verdecillos o jilgueros, buscando alimento en las lindes de los
campos de cultivos o en las cunetas de los caminos.
El triguero (Miliaria calandra) es el escribano de ma-
yor tamaño de España. Tiene un pico grande y robusto. Su
plumaje es pardo en cabeza y dorso, pero blanco en el vien-
de mayor tamaño, con 19 cm. de longitud. Presenta una colo-
ración terrosa y prefiere ocupar espacios abiertos con cultivos
cerealistas de secano, evitando las zonas de matorral. Las ma-
yores poblaciones del mundo se encuentran en la Península
Ibérica y en Rusia. Su alimentación abarca desde invertebra-
dos, sobre todo durante el periodo de cría, a semillas, frutos y
brotes tiernos. Gran parte de la población es sedentaria, aun-
que parece que algunos ejemplares podrían formar pequeños
bandos que se dirigen al sur de la Península y al norte de Áfri-
ca para pasar el invierno.
La terrera común (Calandrella brachydactyla) es uno
de los aláudidos más pequeños. Ocupa zonas de cultivo con
pequeños herbazales, barbechos o eriales. Está ligada a las zo-
nas cálidas y secas. Presenta una coloración muy similar al res-
to de alondras, por lo que es fácil de confundir. Consume in-
vertebrados y semillas, dependiendo de la disponibilidad. En
la Península se trata de una especie estival que ocupa nuestro
territorio desde marzo hasta septiembre, cuando comienza el
paso migratorio hacia sus cuarteles de invernada.
Además de estos aláudidos también son frecuentes
otras especies de pájaros como pardillos, bisbitas campestres,
colirrojos tizones, tarabillas comunes, collalbas rubias, collal-
bas negras, gorriones comunes, gorriones chillones, pinzones
vulgares, jilgueros, trigueros, etc.
Los machos de pardillo común (Carduelis cannabina)
presentan en primavera una coloración rojiza en la frente y el
pecho que les hace inconfundibles. No es tan fácil de distin-
Pardillo
74
La llanura segoviana
b. Otras aves
La avutarda (Otis tarda) es inconfundible por su
enorme tamaño, ya que supera los dos metros de envergadu-
ra y mide algo más de un metro de longitud. Su gran tama-
ño y peso dificultan el vuelo, por lo que es frecuente verlas
caminando y sólo emprenden el vuelo cuando se sienten
amenazadas. Fuera de periodo de cría el macho y la hembra
presentan una coloración muy similar, diferenciándose prin-
cipalmente por el mayor tamaño del macho. Pero durante el
cortejo, el macho desarrolla unas plumas largas y apuntadas
en la mandíbula inferior a las que deben el nombre de “bar-
bones”. Uno de los momentos más llamativos es la parada
nupcial cuando los machos se concentran en grupos y ex-
hiben su plumaje, ejecutando un ritual que se conoce como
la rueda.
La avutarda suele ocupar las llanuras herbáceas, pero
este tipo de hábitat no es muy común en nuestro territorio,
por lo que la podremos encontrar en terrenos llanos en los
que alternan las tierras de cultivo con barbechos, eriales y
pequeñas extensiones de leguminosas. En verano también se
aproxima a los campos de girasol. Se alimenta principalmente
de vegetales e invertebrados, aunque en el invierno tienen una
peso adicional las leguminosas. El descenso de la superficie
dedicada a este tipo de cultivos, sobre todo del garbanzo, se
asocia al grave descenso poblacional junto con los cambios en
el uso agrario del terreno.
tre. Es habitual observarlo cantando sobre postes, cables o
cualquier elemento natural o artificial que destaque en altu-
ra. Su carácter confiado hace que sea una de las especies más
frecuentes de ver. Se alimenta principalmente de semillas de
cereal aunque en ocasiones puede incorporar algún inverte-
brado a su dieta.
Terrera común
75
La llanura segoviana
Bando de machos de avutarda
76
La llanura segoviana
estos bandos se concentran al este de la provincia (Campo
de San Pedro), mientras que en invierno se agrupan en ban-
dos unisexuales, regresando a la zonas de cría. Durante la
realización de este estudio tuvimos la suerte de encontrar
un bando de 11 individuos en las proximidades de Fuente
de Santa Cruz.
El sisón (Tetrax tetrax) es otra de las grandes aves
esteparias. Se trata de una pequeña avutarda de unos 42 cm.
de longitud. Al igual que otras avutardas presenta adaptacio-
nes para caminar entre los pastos y herbazales. Su plumaje
es también muy críptico por lo que es difícil de observar en
el campo, excepto en el periodo de celo, cuando el macho
presenta una plumaje negro con dos bandas blancas en el
cuello. En vuelo produce un pequeño siseo del que ha de-
rivado su nombre común. Su hábitat es muy similar al de la
avutarda, prefiriendo también mosaicos agrarios en los que
los campos de cultivo alternan con barbechos, eriales y her-
bazales. Su alimentación es básicamente insectívora durante
la primavera y el verano, para seguir una dieta más vegetaria-
na en el invierno, dependiendo también en gran medida de
las leguminosas.
En Castilla y León no existe un censo fehaciente de
la situación de la especie y tan sólo se cuenta con algunas es-
timaciones. Así, en 2002 se estimó una población de 3.310 a
3.760 machos reproductores. Las principales poblaciones se
encuentran en León, Zamora y Salamanca, mientras que en
Segovia aparece de forma muy escasa, estimándose una po-
La población de avutarda ha sufrido un importante
descenso a nivel mundial desde mediados del siglo XIX. Ac-
tualmente las principales poblaciones se sitúan en España,
con unos 23.000 individuos, de los cuáles, según el censo
de 1998, 10.680 se encuentran en Castilla y León. Las pro-
vincias de Valladolid, Zamora y Palencia son las que con-
centran una mayor población, mientras que en Segovia su
situación es prácticamente testimonial. Un estudio reciente
publicado en la revista Quercus detalla los movimientos
poblaciones de las avutardas avistadas en Segovia. Según
esta publicación, en el año 2009 se censaron 129 individuos
de esta especie, estableciéndose en la zona de estudio tres
núcleos de población principales: el municipio de Codor-
niz, Fuente de Santa Cruz y, un tercer grupo, en la tierra
de Santa María la Real de Nieva. Durante el periodo estival
Avutarda
77
La llanura segoviana
de este estudio se observó un único ejemplar, un macho con
plumaje nupcial, en Campo Azálvaro.
La ortega (Pterocles orientalis) también tiene há-
bitos marcadamente terrestres. Su coloración críptica es
blación entre 30 y 40 machos. En nuestra zona de estudio las
mayores densidades se concentran en Campo Azálvaro, aun-
que también aparece en la Tierra de Arévalo y en los páramos
de Sacramenia y Caserío de San José. Durante la realización
Cogujada común
78
La llanura segoviana
y su pico amarillo excepto la punta que es negra. Los machos
presentan dos bandas blancas, por encima y por debajo del
ojo. Ocupa terrenos llanos con apenas arbolado. Se alimenta
de insectos como coleópteros, ortópeteros y hormigas. En la
Península existe una población sedentaria de esta especie que
se ve incrementada con individuos invernantes del norte de
Europa. Es difícil de observar ya que presenta hábitos crepus-
culares y nocturnos.
Al igual que sucede con otras aves esteparias, parece
encontrarse en regresión. En la provincia de Segovia se han
recogido datos en la zona de Sepúlveda y, en nuestra zona de
estudio, se sabe de su presencia en Tolocirio y Santiuste de
San Juan Bautista, así como en Castroserna de Abajo y Ma-
drona. Sin embargo, en el último censo realizado en el año
2002 sólo se ha detectado en Campo Azálvaro, en la Tierra de
Segovia y en Tierra de Sepúlveda. Junto a estas aves también
es frecuente observar paloma torcaz, tórtola común y turca,
perdiz, codorniz, etc.
c. Rapaces esteparias
Sobrevolando los cielos del llanura segoviana es
fácil observar milano real, sobre todo en invierno cuando
aumenta su población, milano negro, busardo ratonero, cer-
nícalo vulgar, buitre leonado, buitre negro, etc. A estas rapa-
ces, habituales en gran parte de nuestra provincia, se suman
muy acusada en la hembra, mientras que el macho pre-
senta una coloración más grisácea desde la cabeza hasta
una franja negra en el limite inferior del pecho. Ocupa
espacios abiertos sobre todo cultivos de cereal, eriales,
barbechos y herbazales, rehuyendo de las zonas arbola-
das. Su alimentación es casi estrictamente granívora, lo
que determina que tenga que visitar bebederos cercanos
varias veces al día.
Al igual que las aves esteparias descritas anterior-
mente, ha sufrido un grave retroceso en los últimos años y
en Castilla y León aparecen sólo de forma dispersa, con una
estimación total de 1.390 a 1.870 individuos según el último
censo realizado por SEO-Birdlife. En la provincia de Segovia
se han estimado un total de 50 a 100 individuos distribuidos
principalmente en el límite provincial con Ávila y Valladolid,
desde Santiuste de San Juan Bautista hasta Marugán y Bercial.
De su pariente, la ganga común (Pterocles alchata),
sólo se han registrado datos en Segovia en 1997 y 1999 en
el Atlas de las Aves Reproductoras, citándose en Olombrada
y Riaza. Sin embargo, en el último censo realizado en el año
2002 no se ha encontrado ningún ejemplar por lo que puede
considerarse extinta en la provincia.
La última de las especies consideradas esteparias
que vamos a tratar en este capítulo es el alcaraván (Burhin-
us oedicnemus). Se trata de una ave zancuda de la familia de
las limícolas, de unos 40 cm. de longitud. Su coloración es
pardo-terrosa en la que destacan sus ojos grandes y amarillos
ta del macho en vuelo es muy similar a la del cenizo, si bien
no muestra bandas negras en la parte inferior de las alas. Su
alimentación y hábitos son también similares a los del ce-
nizo. En su caso, algunas parejas son sedentarias, aunque la
mayor parte de los individuos que se observan sobrevolando
nuestros campos son invernantes. La población nidificante
más importante de la provincia se encuentra fuera de nuestra
zona de estudio. En el último censo realizado en el año 2002
se estima que en toda la provincia existen entre 8 y 10 parejas
reproductoras. Sin embargo su observación en la provincia no
es difícil, principalmente por los ejemplares procedentes del
norte de Europa.
El cernícalo primilla (Falco naumanni) también es un
habitual de los campos cerealistas, donde utiliza viejas cons-
trucciones o pequeños roquedos para anidar. No siempre es
fácil diferenciar a los jóvenes y las hembras de esta especie con
los del cernícalo vulgar. El macho presenta el dorso rojizo sin
manchas y en la cola tiene plumas grises azuladas. Los prime-
ros cernícalos primillas comienzan a observarse a finales de
febrero o principios de marzo, para comenzar el paso migra-
torio a finales del verano. Es una especie muy colonial, por
lo que suele nidificar en grupos. Se alimenta de insectos que
captura en sus vuelos, destacando su capacidad para perma-
necer cernido durante bastante tiempo en un mismo lugar. En
la provincia de Segovia se ha estimado una población de 55
parejas reproductoras, distribuyéndose en su mayor parte por
la llanura cerealista y los páramos.
79
La llanura segoviana
otras mucho más específicas de estos ecosistemas, como son
el aguilucho cenizo y el aguilucho pálido. A veces resulta
complicado diferenciar ambas especies, tanto en el caso del
macho como de la hembra. En los machos la principal dife-
rencia reside en las bandas negras que presenta el aguilucho
cenizo bajo el ala.
El aguilucho cenizo (Circus pygargus) es una rapaz
mediana, de unos 46 cm. de longitud. Se diferencia por su
figura más estilizada, al igual que otros aguiluchos, y por la
coloración blanca de sus alas, rematadas en una llamativa
mancha negra, con bandas negras. En la Península es una es-
pecie estival nidificante a la que se suman ejemplares en paso
migratorio hacia los cuarteles de invernada. Los primeros
ejemplares suelen verse sobrevolando nuestros campos hacia
el mes de marzo, para regresar al norte de África en el otoño.
Construye el nido en el suelo, entre los campos de cereal, don-
de deposita de tres a cinco huevos. Se alimenta de pequeños
mamíferos, aves e insectos.
Castila y León concentra una de las mayores pobla-
ciones de esta especie, censándose en 2002 un total de 1.725-
1.920 parejas. En Segovia la población de nidificantes no es
muy alta, situándose entre 30 y 40 parejas. Su presencia en
la zona de estudio parece bastante homogénea si tenemos en
cuenta los datos obtenidos en el Atlas de las Aves Reproduc-
toras.
El aguilucho pálido (Circus cyaneus) es ligeramente
más pequeño que su congénere, el aguilucho cenizo. La silue-
Los páramos
Paisaje de páramos en las cercanías del río Duratón (Fuentidueña)
82
Los páramos
Páramos
83
Los páramos
chas especies rupícolas que encuentran en estas crestas calizas
el lugar idóneo para vivir. Su interés ornitológico es muy im-
portante, al dar cobijo a algunas especies muy singulares. Por
este motivo se tratarán en un apartado independiente.
Desde el punto de vista ornitológico, comparte con
la llanura segoviana algunas especies esteparias que también
encuentran aquí un lugar idóneo para vivir. Así, también son
frecuentes los aláudidos y las rapaces como el aguilucho ceni-
zo y el aguilucho pálido. Sin embargo, también podemos en-
contrar otras especies muy vinculadas con este hábitat, entre
las que destaca la ya nombrada alondra de Dupont.
a. Paseriformes
Como ya se ha mencionado, también en los páramos
proliferan los aláudidos, que en su conjunto son la especie
más abundante de este tipo de hábitat. Las cogujadas son
muy abundantes, junto con las terreras, las alondras y las ca-
landrias. Pero si destaca una especie en concreto dentro de
este grupo es la alondra de Dupont o alondra Ricotí (Cherso-
philus duponti). Esta especie ocupa un hábitat muy específico,
en zonas llanas de páramos con matorral caméfito (tomillo,
aulaga…) con una altura media de 20 a 40 cm. Por tanto no
aparecerá en laderas, ni próxima a zonas de cultivo o en luga-
res donde el matorral este más desarrollado. Esta dependen-
cia del hábitat dificulta aún más su conservación ya que estas
El área natural del páramo se extiende al norte de la
provincia y se caracteriza por sus terrenos llanos, pedregosos
y desabrigados. El suelo esta formado por calizas blanqueci-
nas cuya resistencia a la erosión es mayor que la de las margas
y los yesos situados en los estratos inferiores. Esta situación
provoca que las calizas perduren en el alto de pequeñas cres-
tas y lomas. Los ríos y arroyos que las surcan forman valles
de fondos amplios y laderas pendientes en las que afloran las
margas y los yesos. A medida que la erosión se intensifica se
van formando pequeños cerros que culminan en una superfi-
cie plana, llamados “mesas” o “cerros testigo”.
En este tipo de ambiente las condiciones climáticas
son muy extremas, lo que junto con el escaso desarrollo del
suelo, dificultan la formación de un dosel arbóreo. Se trata por
tanto de zonas de escasa vegetación, excepto pequeñas matas
de tomillo salsero, mejorana, salvia, siete sangrías o aulagas.
También crecen algunos arbustos espinosos como escaramu-
jo, guillomo y majuelo. En este tipo de suelos también puede
encontrarse pequeños enebros y sabinas cuya presencia es
cada vez más habitual, debido principalmente al descenso del
pastoreo. En algunas zonas de la provincia, como el páramo
del pie de sierra de Pedraza o los altos del Duratón, esto esta
provocando que las parameras tradicionales se conviertan en
sabinares, lo que supone la posible pérdida de hábitat para al-
gunas especies tan importantes como la alondra de Dupont.
Los valles encañonados que forman los ríos y arroyos
que cruzan estos paisajes, son un importante hábitat para mu-
84
Los páramos
de las hoces del Duratón y Sepúlveda, el piedemonte calcáreo
de Pedraza y las parameras del río Riaza. De estas zonas, tan
sólo podemos encuadrar dentro de nuestra zona de trabajo
el piedemonte calcáreo de Pedraza y las Hoces septentriona-
les del Duratón, es decir, las que se abren entre San Miguel y
Fuentidueña.
En el año 1992, Garza y Suárez realizaron una esti-
mación poblacional de unos 1.200-1.300 individuos. Sin
embargo, posteriores censos locales han denotado un im-
portante descenso poblacional aunque no hemos encon-
trados datos actualizados del número total de individuos
en la provincia.
La cogujada montesina (Galerida theklae) es un ave
sedentaria que ocupa preferentemente espacios abiertos con
zonas de matorral bajo y arbustos. Se diferencia de la cogujada
común por su pico más corto y el plumaje algo más oscuro,
aunque son de fácil confusión. Como el resto de aláudidos,
nidifica en el suelo, al abrigo de una pequeña mata.
La totovía (Lullula arborea) es una pequeña alondra
de unos 15 cm. de longitud que presenta querencia por zonas
forestales,d incluso de bosque más o menos denso, aunque
también son frecuentes en baldíos, enebrales y matorrales.
Presenta una coloración terrosa que le permite camuflarse en
el terreno, con una marcada ceja blanca y una cola corta y sin
bordes blancos.
La bisbita campestre (Anthus campestis) es otro de
los pequeños pájaros que frecuenta este tipo de paisajes. Se
zonas son muy dependientes del hombre, tanto por su posible
roturación para cultivo, como por el abandono del pastoreo
que beneficia el desarrollo del matorral. Es una especie seden-
taria de aspecto muy similar al de cualquier alondra, excepto
por su pico más alargado y curvado. Es más fácil de distinguir
por su canto, ya que pasa fácilmente desapercibida por su ca-
pacidad para mimetizarse con el entorno.
En Europa esta especie sólo se encuentra como nidi-
ficante en España, siendo la población catellano-leonesa la
más importante de la Península, con una estimación de unas
6.250 aves. La población más importante se encuentra en So-
ria, seguida por la segoviana. En Segovia ocupa los páramos
Totovía
85
Los páramos
trata de una especie estival nidificante que ocupa nuestros
territorios desde marzo hasta septiembre. A diferencia del
resto de bisbitas, ésta presenta una mayor querencia por
espacios abiertos y pedregosos con vegetación de matorral,
como los páramos y sabinares. Su distribución en la zona de
estudio es bastante homogénea, aunque con mayor presen-
cia en los páramos del norte de la provincia. Su presencia
parece verse muy favorecida por el pastoreo, principalmente
de ganado ovino.
A partir del mes de septiembre llega a nuestro terri-
torio otra especie de bisbita, la común (Anthus pratensis). Es
una invernante y migrante bastante abundante y muy grega-
ria, que forma pequeños grupos que se dispersan de forma
continua por nuestra provincia. Es una especie muy terrestre
que en pocas ocasiones se posa sobre árboles o matorrales. Su
identificación puede ser complicada al confundirse con otro
tipo de bisbitas.
La tarabilla común (Saxicola torquata) es un pequeño
pájaro de apenas 12 cm. de longitud, muy frecuente en nues-
tra zona de estudio. Es inconfundible por su cabeza negra y
pecho y vientre rojizos con una marcada franja blanca sobre
el ala. En las hembras la coloración es más parda, similar a la
tarabilla norteña. Su silueta erecta y observadora se distingue
fácilmente sobre arbustos y herbazales desde donde busca a
sus presas que captura en el suelo.
Entre el grupo de las collalbas destaca en este hábi-
tat la collalba rubia (Oenanthe hispanica), aunque también
Tarabilla común
86
Los páramos
puede aparecer en eriales y pastizales. Al igual que la collalba
gris presenta un antifaz negro muy llamativo, con alas y cola
negra en la que se dibuja una T blanca en vuelo. El apodo de
“rubia” viene por su lomo anaranjado, que la diferencia de la
collalba gris. Suele llegar a nuestra zona en el mes de abril,
para emprender el regreso a las zonas de invernada en el mes
de octubre.
La curruca tomillera (Sylvia conspicillata) es la más
pequeña de las currucas con apenas 12 cm. de longitud.
También es una de las más escasas, presente en páramos
abiertos con matorral de bajo porte. Tiene cabeza y dorso
gris con manchas rojizas en las alas. El ojo es rojo, con un
llamativo anillo ocular blanco. Es difícil de observar por su
carácter tímido, ya que permanece la mayor parte del tiempo
oculta en el interior de los matorrales. Es una especie nidi-
ficante estival.
Además de estas especies también podemos ver jil-
guero, pardillo, gorrión común, gorrión chillón, collalba gris,
pinzón vulgar, alcaudón común, alcaudón real, mirlo, zorzal
común, zorzal charlo, curruca rabilarga, curruca carrasqueña,
curruca zarcera, verdecillo, verderón común, triguero, etc.
b. Otras aves
Para el grupo de las aves esteparias también encontra-
mos datos interesantes en esta zona, principalmente localiza-
Collalba rubia
87
Los páramos
Perdiz roja
88
Los páramos
Cernícalo vulgar
89
Los páramos
Otra especie habitual es la codorniz (Coturnix co-
turnix), más fácil de reconocer por su característico canto
que por su aspecto, ya que se camufla perfectamente con la
vegetación circundante. Su presencia también esta muy ex-
tendida por toda la provincia, ocupando gran variedad de
terrenos, aunque prefiere zonas de cultivo de cereal y pasti-
zales. Es una especie nidificante estival en la Península, aun-
que a estos ejemplares se suman numerosos individuos en
sus pasos migratorios.
c. Rapaces
Surcando el cielo en busca de alimento es muy común
observar milano real, milano negro, águila calzada, busardo
ratonero, cernícalo primilla, buitre leonado, buitre negro y
otras rapaces. Aunque no existen datos de reproducción del
aguilucho cenizo y pálido, sí pueden observarse en vuelo.
El cernícalo vulgar (Falco tinunculus) también es muy
frecuente en este tipo de hábitats, al igual que en otros lugares
de la provincia. Es común observarle cernido mientras buscan
alguna presa de que alimentarse. Al igual que su congénere
el cernícalo primilla, también anida en viejas construcciones,
pero también utilizar acantilados rocosos y árboles. Es un ave
sedentaria, por lo que podemos observarla en cualquier época
del año, aunque su población se ve aumentada por individuos
invernantes y en migración. Es muy habitual observarlo posa-
do en tendidos eléctricos y de teléfono en las proximidades de
las carreteras, junto a milanos y ratoneros.
dos en la parte segoviana del páramo de Corcos, en el entorno
de con las poblaciones de Caserío de San José y Cuevas de
Provanco. En esta zona aparecen datos de ganga ortega y de
sisón, este último un poco más extendido. Sin embargo, en la
última publicación realizada con el censo de 2002 no hay da-
tos de ambas especies en estas zonas. La variación en los datos
no tiene porque significar su desaparición de la zona, aunque
sí un retroceso de la población. Seria interesante realizar cen-
sos más exhaustivos.
En cuanto a la avutarda, podemos encontrar algunos
ejemplares fuera del periodo reproductor. Existen datos sobre
la presencia de algún bando estival en el páramo de Corcos se-
goviano. En el norte de Cuellar también se ha localizado una
importante zona de invernada de la especie.
Además de estas especies también es habitual ver pa-
loma torcaz, paloma zurita, paloma bravía, tórtola común,
tórtola turca, perdiz roja y codorniz.
La perdiz roja (Alectoris rufa) ocupa una gran varie-
dad de medios desde zonas cultivadas a llanos, páramos, mon-
tes, dehesas, etc. Prefiere territorios cultivados en los que se
mantienen lindes, barbechos y eriales en los que encuentran
refugio. Su presencia es muy abundante en toda la provincia y
a lo largo de este trabajo hemos podido ver muchos ejempla-
res acompañados de varios perdigones. Hacen el nido en el
suelo, al abrigo de algún matorral. Se alimentan de semillas e
insectos que van capturando del suelo a medida que caminan,
ya que son bastante reacias a remontar el vuelo.
Los cañones
fluviales
HocesdelríoDuratónenelembalsedelasVencías(SanMigueldeBernuy)
92
Los cañones fluviales
a. Paseriformes
Los cantiles ofrecen un refugio seguro contra los
depredadores a muchas aves que están especializadas en
el aprovechamiento de este hábitat. Unas de las más abun-
dantes son los aviones comunes y las golondrinas comunes,
que con sus acrobacias sobrevuelan incansables los cantiles.
Entre ellos, también encontramos aviones roqueros (Ptyo-
noprogne rupestris). Este ave construye sus nidos con barro
al abrigo de la lluvia en roquedos y cantiles, aunque también
puede utilizar construcciones humanas como puentes o rui-
nas. Tiene unos 14 cm. de longitud y presenta una colora-
ción grisácea con pequeñas manchas blancas en la punta de
cola. Del grupo de las golondrinas es el que menos ligado
está al hombre.
También es muy frecuente el colirrojo tizón, volando
de repisa en repisa en busca de insectos. Por el contrario, es
mucho menos frecuente observar al llamativo roquero rojo o
al roquero solitario.
La collalba negra (Ocnanthe lcucura) también prefiere
este tipo de hábitat aunque a pesar de ser una especie sedenta-
ria, su presencia es muy local en nuestra provincia. La pobla-
ción española es la más importante de toda Europa, concen-
trándose principalmente en el Mediterráneo. En la provincia
de Segovia se han estimado un total de 10 a 15 parejas. En la
zona de estudio tan sólo aparece en los páramos del Duratón
y en Campo Azálvaro.
Los cañones fluviales son uno de los hábitats más
singulares de nuestra provincia, tanto por su espectacula-
ridad paisajística como por su riqueza ecológica. A excep-
ción de la risca de Valdeprados, que la incluimos en este
apartado aunque presenta unas características geológicas
muy distintas, todos los cañones fluviales tratados se abren
en macizos calizos. Se caracterizan por presentar paredes
abruptas, desprovistas de vegetación en las que abundan
huecos y oquedades donde anidan un número muy singu-
lar de aves.
Los cañones calizos presentan, además, un fondo
de valle plano en el que viven numerosas las aves de ribera,
completando así un paisaje ornitológico de los más ricos de
nuestra zona de estudio.
Aunque existen numerosos valles de estas caracte-
rísticas, hemos destacado los más representativos por su
singularidad, dimensión y belleza. Las Hoces del Duratón
más septentrionales, en la zona de San Miguel de Bernuy
y la villa de Fuentidueña, son, sin duda, uno de los más
espectaculares que se encuentran dentro de nuestra zona
de trabajo.
Pero no menos interesantes, desde el punto de vista
paisajístico y ornitológico, son los cañones de los río Vie-
jo y Pirón, entre Peñarrubias de Pirón y Adrada de Pirón
o, ya en menores dimensiones, el del río Santa Águeda,
en Arahuetes, o el del arroyo de la Hoz, entre Aldeasoña y
Membibre de la Hoz.
93
Los cañones fluviales
Ermita de Santiaguito en el cañón del río Pirón
94
Los cañones fluviales
Azálvaro, 5-10 en la confluencia del río Viejo y Pirón, 3-4
en el río San Juan, 3-4 en el río Santa Águeda, 1 en el arro-
yo de la Vega en Pedraza, 1-2 en el arroyo de la Hoz, 3-4 en
el río Botijas, 4-5 en el arroyo Polendos y 1 en el Arroyo
San Medel.
Algunos de los dormideros más importantes de la
provincia de Segovia se encuentran en edificios históricos,
algunos tan importantes como la Catedral de Segovia, que ha
llegado a congregar hasta 476 individuos. Dentro de nuestra
zona destacan los dormideros de La Granja, la ermita de la
Virgen del Cubillo, la iglesia de Fuentes de Carbonero o la
torca del río Viejo.
Junto a la chova piquirroja es frecuente ver sobrevo-
lando grupos de grajillas que en ocasiones también anidan
en el roquedo. El gorrión chillón, aunque también se en-
cuentra próximo a las poblaciones humanas, puede alcanzar
grandes números en algunas zonas de roquedos y es espe-
cialmente llamativa su abundancia en los cañones del río
Viejo y del Pirón.
b. Otras aves
El vencejo real (Apus melba) esta muy ligado a este
tipo de ambientes, aunque su presencia en la provincia es muy
limitada y sólo se le ha citado nidificante en las Hoces del Du-
ratón y del Riaza, fuera de nuestra zona de estudio.
La chova piquirroja (Pyrrhocorax pyrrhocorax
subespecie erythrohamphus) es un córvido con cierta pre-
ferencia por ocupar cortados calizos del interior, aunque
también es frecuente en zonas de montaña con huecos
para anidar. Como su nombre indica, su característica más
evidente es la presencia de un pico rojo muy llamativo que
se puede distinguir incluso en vuelo. Su dieta se basa en
invertebrados y materia vegetal que desentierra del sue-
lo con su largo pico. Se trata de un ave muy gregaria, que
utiliza dormideros comunales que en muchas ocasiones
se encuentran en edificios históricos. La población sego-
viana se estima en unas 441-460 parejas de las cuáles en
nuestra zona de estudio podemos encontrar 40 en Campo
Chova piquirroja
95
Los cañones fluviales
que normalmente son los primeros en llegar a la carroña,
y cuyas plumas reflejan la luz emitiendo un destello que el
buitre reconoce fácilmente.
El buitre es un animal muy gregario, tanto en la bús-
queda del alimento como para la cría. Cerca de los mulada-
res es frecuente ver numerosos grupos de buitres posados en
los árboles próximos esperando el momento adecuado para
descender en busca de carroña. Sus colonias suelen ser muy
numerosas y se sitúan en los roquedos calizos aprovechando
huecos y solapas. Los posaderos se identifican fácilmente por
el blanco de sus excrementos, que se van acumulando con el
paso del tiempo. Tan sólo realizan una puesta anual con un
sólo huevo, ya que tienen un periodo de incubación y cuidado
del pollo muy largo, de unos seis meses.
La población reproductora segoviana es muy buena,
aunque en los últimos años está teniendo un cierto retroceso
como consecuencia de la falta de animales muertos en el cam-
po a raíz de las nuevas normativas ganaderas que surgieron
como consecuencia de enfermedades como la de las vacas
locas o la brucelosis. Es muy común ver al buitre leonado ali-
mentándose junto a buitres negros, milanos y otras rapaces
que también acuden a los restos de animales muertos.
Otro carroñero muy importante en nuestro territo-
rio es el alimoche (Neophrom percnopterus). Los primeros
ejemplares llegan a nuestro territorio en el mes de marzo para
abandonarlo a finales de verano. Presenta un plumaje blanco
y negro muy característico con cola acuñada. Es el más peque-
c. Rapaces
Uno de los grupos de aves más importantes de este
hábitat son las rapaces. Muchas de ellas encuentran en estos
cantiles calizos el lugar idóneo para criar, al encontrarse muy
protegidos de sus depredadores naturales.
Una de las más llamativas y representativas de nues-
tros cantiles es el buitre leonado (Gyps fulvus). Su enorme
tamaño, con una envergadura alar que llega a los 2,50 m., y
su fácil identificación, hacen de esta rapaz una de las más
conocidas. Se trata de un ave carroñera con una anatomía
muy adaptada al aprovechamiento de animales muertos de
cierta envergadura. Presenta un pico fuerte para desgarrar
la piel y un cuello largo y desprovisto de plumas que le
permite acceder a las partes más nutritivas del animal, sus
vísceras. En tierra es un ave muy torpe, que requiere de pe-
queñas elevaciones para poder remontar el vuelo, buscan-
do siempre las corrientes térmicas. Asciende planeando,
formando grades círculos y siguiendo las corrientes de aire
caliente, hasta que alcanza una altura suficiente para poder
impulsar el vuelo planeando en línea recta. Aunque popu-
larmente se le atribuye una gran capacidad olfativa esto no
es así ya que, al igual que el resto de la aves, prácticamente
carecen de este sentido. Por el contrario tienen una vis-
ta muy desarrollada que le permite distinguir desde gran
altura los cadáveres de animales con los que se alimenta.
Esto también es posible gracias a la ayuda de los córvidos,
96
Los cañones fluviales
Buitre leonado
97
Los cañones fluviales
Se alimenta de mamíferos y aves de tamaño medio,
además de reptiles y carroña. La presencia humana cerca de
los nidos provoca el abandono de los mismos, por lo que
es importante limitar el paso en estas zonas. Según el censo
realizado en el año 2000, se contabilizaron 11 parejas en la
provincia. En el año 2008 se realizó un nuevo censo en el que
aparecen 14 parejas seguras, distribuidas en tres zonas, de las
cuales una en el macizo de Sepúlveda (con seis parejas) está
fuera de la zona de estudio. De las otras dos destaca la pobla-
ción de la Sierra, con siete parejas, y la de Campo Azálvaro,
con una pareja más. Aunque anida en zonas rocosas es más
frecuente observarla sobrevolando la llanura cerealista y los
páramos en busca de sus presas.
ño de los buitres españoles con una altura de unos 65 cm. Al
contrario que el buitre leonado, su pico es más largo y pun-
tiagudo lo que le permite desgarrar los músculos y tendones
de los huesos de la carroña. Puede alimentarse de presas de
menor tamaño como conejos, reptiles o aves que puede llegar
a cazar.
Los nidos los construye aprovechando huecos en la
roca y, frecuentemente, cerca de colonias de buitres leonados.
En el censo realizado en el año 2000 se contabilizaron un total
de 28 parejas reproductoras. El mayor número de ejemplares
se encuentran en las Hoces del Duratón y del Riaza, aunque,
dentro de nuestra zona también lo podemos encontrar en las
Vencías o en el cañón del río Pirón. La tendencia poblacio-
nal en la provincia parece ser negativa, principalmente por el
envenenamiento y la desaparición de carroña como conse-
cuencia de la normativa agraria que obliga a los ganaderos a
recoger las reses muertas.
Una de nuestras rapaces cazadores de mayor enverga-
dura es el águila real (Aquila chrysaetos). Construye sus nidos
en huecos de las rocas tanto de zonas de montaña como en los
cañones calizos, aunque en ocasiones también pueden verse
sus nidos en árboles de gran porte. Su silueta en vuelo puede
confundirse con la de un buitre, ya que aunque algo inferior
en tamaño puede superar los 80 cm. de longitud. Sin embargo
su silueta es más estilizada y la cola más larga. Los ejemplares
juveniles presentan manchas blancas debajo del ala que les di-
ferencian claramente.
Alimoche
98
Los cañones fluviales
Águila real
El búho real (Bubo bubo) prefiere los cantiles roco-
sos y las masas forestales dispersas, aunque puede ocupar
un amplio registro de hábitats, dependiendo casi exclusi-
vamente de la disponibilidad de su presa más habitual, el
conejo. Es la más grande de nuestras rapaces nocturnas
con un tamaño aproximado de 67 cm. Su plumaje pardo
y moteado le permiten pasar desapercibido mientras esta
posado. Al igual que el búho chico presenta plumas auri-
culares y grandes ojos naranjas. En Castilla y León, según
la estimación realizada por Sanz Zuasti y Velasco en el
año 1999, hay una población entre las 300 y 400 parejas.
No hemos podidos encontrar datos sobre la población
segoviana, entre otros motivos porque se trata de un ave
de difícil observación, tanto por su escasez como por sus
hábitos nocturnos.
La última de las rapaces que vamos a señalar en este
apartado es el halcón peregrino (Falco peregrinus). Es una
rapaz de menor tamaño, con unos 44 cm. de longitud y una
silueta en vuelo muy característica por sus alas apuntadas
y compactas. Construye sus nidos preferentemente en cor-
tados, aunque también puede utilizar plataformas viejas de
córvidos. Captura a sus presas, aves de pequeño y mediano
tamaño, en vuelos en picado a gran velocidad, pudiendo
alcanzar entre 320 y 403 km/hora y convirtiéndose así en
la rapaz más rápida. En la provincia, se han censado en el
2002 un total de 22 parejas.
99
Los cañones fluviales
Búho real
Sotos
y riberas
Ribera del río Cega en la Senda de los Pescadores (Cuéllar)
102
Sotos y riberas
En los tramos medios y bajos de los ríos se forman
amplios valles en los que puede desarrollarse un bosque de
galería de dimensiones variables. Tradicionalmente, este
tipo de hábitat ha sido muy modificado por la actividad hu-
mana, por lo que no es habitual encontrar tramos de río que
conserven una bosque diverso con alisos, sauces, chopos,
fresnos y olmos. Cuando el valle es muy cerrado las especies
de ribera conviven con ejemplares de árboles procedentes
de los bosques más cercanos, como encinas, robles o pinos.
Desde hace varias décadas hemos asistido a la susti-
tución de este tipo de vegetación por plantaciones de cho-
pos, con la consecuente pérdida de diversidad y de hábitat
para muchas especies animales. Aún así todavía podemos
destacar algunas riberas interesantes, como la del Cega, en
las proximidades de Cuéllar, uno de los pocos tramos tran-
sitables del río encajado en el manto de arenas de la Tierra
de Pinares. En este tramo se dan algunas de las curiosidades
botánicas más importantes de nuestra provincia. También
en el Cega se conserva un soto de excepcionales caracte-
rísticas ecológicas y paisajísiticas: la finca de los Porretales,
incluida dentro de la ZEPA de las Lagunas de Cantalejo.
Cabe destacar algunas fresnedas en la ribera del río Moros,
especialmente la de Añe. La ribera del Voltoya o algunos
tramos del valle del Zorita también pueden darnos alguna
agradable sorpresa.
En cuánto a la diversidad de aves que pueblan este
tipo de hábitats es muy variado. No sólo encontramos es-
Fresneda de Añe
103
Sotos y riberas
pecies ligadas a los cursos de agua, sino también otras que
buscan frescor en el verano y alimento en el invierno. En
este apartado trataremos de destacar algunas de las más
frecuentes.
a. Paseriformes
Empezaremos nuestro recorrido por la avifauna de las
riberas con el avión zapador (Riparia riparia), un pequeño
avión de unos 12 cm., que ocupa los taludes arenosos de los
sotos y riberas. Allí excava un túnel en el que instala el nido.
En la zona de estudio se distribuye principalmente por las ri-
beras de los ríos Cega, Eresma y Pirón a su paso por la Tie-
rra de Pinares y la llanura cerealista. Los primeros individuos
comienzan a llegar durante los meses de marzo y abril para
iniciar el periodo de cría y regresan a sus cuarteles de invierno
entrado el otoño, junto con otros individuos procedentes de
Europa. Forma colonias con un número variable de indivi-
duos y en muchas ocasiones se instala en graveras o zonas de
taludes artificiales.
Otro grupo importante de aves ligadas a los tramos
fluviales son las lavanderas. En la Península hay tres tipos de
lavanderas: la blanca, la boyera y la cascadeña. Son sencillas
de distinguir por su larga cola que siempre está en un vaivén
continúo, mientras camina por las orillas de ríos, arroyos y hu-
medales en busca de alimento. La lavandera blanca (Motacilla
Lavandera blanca
104
Sotos y riberas
desapercibido entre las ramas y hierbas de la ribera. Se iden-
tifica fácilmente por la posición erguida de la cola mientras
revolotea entre los matorrales. Es muy frecuente en nuestra
provincia, aunque difícil de observar por su carácter inquieto.
Los ruiseñores son otro de los grupos de aves ligados
a estos ambientes más húmedos. El ruiseñor común (Luscinia
megarhynchos) presenta un plumaje pardo-rojizo y un potente
canto que le hace inconfundible. Es una especie nidificante
estival y migrante que llega a nuestra zona en el mes de mar-
zo y comienza a migrar a finales de verano. Es muy discreto y
permanece oculto entre los matorrales por lo que es más fre-
cuente oírle, incluso por la noche, que verle. Por el contrario,
el ruiseñor bastardo (Cettia cetti) permanece en nuestro terri-
torio durante todo el año. Es ligeramente más pequeño que
el común aunque también presenta un plumaje pardo-rojizo,
con una marcada ceja blanca que lo diferencia. Sus hábitos y
costumbres son muy similares.
Pero si tuviéramos que destacar a un habitual de nues-
tras riberas, sin duda el mirlo común (Turdus merula) sería el
elegido. Su canto nos sobresalta cuando caminamos junto al
río con un escandaloso chillido muy característico que le ha
hecho merecedor del mote “el chivato del bosque”, ya que ad-
vierte de nuestra presencia a todo aquel que quiera escuchar.
El macho tiene plumaje negro con pico amarillo mientras que
la hembra es parda. Vive prácticamente en cualquier hábitat,
con la única condición de que haya cierta humedad con pra-
dos y pastizales.
alba), muy habitual en la zona, es difícil de confundir con otra
especie por su plumaje gris, blanco y negro. Esta muy ligada a
medios humanizados por lo que es frecuente observarla en pi-
lones, fuentes y abrevaderos de muchos de nuestros pueblos e
incluso de naves agrícolas. Sus parientas, la lavandera boyera
(Motacilla flava) y la cascadeña (Motacilla cinerea), presentan
un plumaje con colores amarillos y verdes, diferenciándose
principalmente por el dorso, que es verdoso en la boyera y gris
en la cascadeña. Respecto a su comportamiento, es muy simi-
lar en ambas, si bien la cascadeña está mucho más ligada al
agua, nidificando en ríos y arroyos de aguas rápidas y limpias.
El chochín (Troglodytes troglodytes) es uno de los pája-
ros más pequeños de la Península Ibérica, con apenas 9 cm. de
longitud. Sus tonos pardo-rojjizos le hacen pasar totalmente
Ruiseñor común
105
Sotos y riberas
Otra de las aves más típicas de los sotos fluviales y de
las choperas es la oropéndola (Oriolus oriolus). Aunque tie-
ne un llamativo plumaje amarillo y negro, no siempre es fácil
distinguirla entre las hojas de los árboles. Durante el mes de
abril ya se comienza a oír su aflautado canto entre los árboles
donde construyen un nido colgante entre dos ramas ahorqui-
lladas. En ocasiones tienen que defender sus nidos de posibles
intrusos como grajillas y chovas, a las que atacan en vuelo vio-
lentamente. Al finalizar el verano comienza su paso migrato-
rio y abandona nuestro territorio.
El zarcero común (Hippolais polyglotta) también esta
ampliamente representado en la zona de trabajo. Su plumaje
es verde amarillento, con un característico moño de plumas
en la nuca que lo diferencia de los mosquiteros. Desde inicios
de la primavera su presencia ya es frecuente en los sotos y ri-
beras donde anida, para comenzar el paso migratorio a prin-
cipios del otoño.
El escribano soteño (Emberiza cirlus) también sue-
le ocupar las vegas fluviales, aunque aparece en multitud de
hábitats. El macho se distingue fácilmente por sus listas ama-
rillas y negras en la cabeza. Sin embargo la hembra tiene un
plumaje más discreto que la hace pasar desapercibida entre
los grupos de paseriformes.
Mucho más escaso y de difícil observación es el pájaro
moscón (Remiz pendulinus). Mide unos 11 cm. de longitud y
tiene un llamativo antifaz negro que contrasta con la cabeza y el
pechoblancoyeldorsoylasalaspardo-rojizas.Estamuyligado
Zarcero común
106
Sotos y riberas
a los sotos donde realiza un nido típico con forma de globo. En
Castilla y León se distribuye principalmente por el centro, y en
nuestra zona de estudio tan sólo se han encontrado alguna cita
en el norte, posiblemente en los ríos Cega y Duratón.
Además de estas especies también podemos encontrar-
nos con petirrojo, curruca zarcera, curruca capirotada, curruca
mosquitera, mosquitero musical, trepador azul, agateador co-
mún, pinzón vulgar, verdecillo, verderón común y jilguero.
b. Otras aves
El martín pescador (Alcedo atthis) es una de las aves
más ligadas al medio fluvial de la Península. Tiene un tamaño
aproximado a los 16 cm. y un plumaje muy llamativo, con la
parte superior azul turquesa que desprende fuertes destellos
mientras sobrevuela el lecho del río. Requiere ríos con aguas
claras, donde pueda divisar a los peces de los que se alimenta.
Construye el nido en túneles que excava en los taludes areno-
sos de los márgenes fluviales. En nuestra provincia no es muy
frecuente, aunque lo podemos encontrar en algunas riberas
como las del Cega y el Duratón.
En el tronco de las chopera también es frecuente
escuchar el sonido del golpeteo continúo del pito real. En
algunas ocasiones en las riberas de nuestro ríos encuentran
refugio algunas aves acuáticas como azulones, polla de aguas
o garza real.
Nido de cigüeña en el soto de Revenga.
pequeñas concentraciones de cigüeñas negras que, en algunas
ocasiones, pueden superar los 50 ejemplares.
c . Rapaces
Dentro del grupo de las rapaces asociadas a este me-
dio tan sólo contamos con el águila pescadora (Pandion ha-
liaetus). Sin embargo su presencia en la provincia es muy es-
casa y no se conoce ningún dato sobre su anidación. Tan sólo
se la cita en el embalse de las Vencías, entre San Miguel de
Bernuy y Fuentidueña, durante el invierno.
107
Sotos y riberas
Aunque la cigüeña blanca (Circonia circonia) está muy
ligada a las zonas humanizadas, es frecuente observarla en los
sotos buscando alimento. En la Península, su presencia es es-
tival nidificante con algunos ejemplares migrantes y de inver-
nada. Sin embargo, sus costumbres parecen estar cambiando
y cada vez es más frecuente observarlas durante cualquier
época del año, entre otros motivos por el uso que hace de los
basureros para alimentarse. En la provincia de Segovia se cen-
saron 1.322 parejas reproductoras en el año 1999.
Junto a las cigüeñas no es extraño ver garzas reales
buscando alimento en los prados, sotos y riberas.
Al contrario que la cigüeña blanca, la cigüeña negra
(Circonia nigra) se encuentra en una grave situación de con-
servación. Su aspecto es inconfundible, con un plumaje negro
en la parte superior y en el cuello. Presenta un llamativo co-
lorido rojizo en el pico y las patas. Para nidificar busca bos-
ques de encinas y pinos, próximos a los cauces fluviales don-
de se alimenta, rehuyendo siempre de la presencia humana.
También puede construirlos en roquedos y escarpes, sobre
todo en la Sierra. Es una ave rara y esquiva. Se alimenta de
peces, anfibios e insectos acuáticos. La población nidifican-
te española se cifra en unas 500 parejas. En Castilla y León
en el año 2002 se contabilizaron entre 77 y 89 parejas de las
cuales 6 se encuentran en nuestra provincia. La mayoría de
ellas las podemos observar en el sur de la provincia en la Sie-
rra de Guadarrama, en los valles del Voltoya y el Zorita y en
los Porretales. Durante los pasos migratorios se pueden dar
Los humedales
Laguna del Carrizal (Lastras de Cuéllar)
110
Los humedales
Existen varios tipos de humedales naturales en la pro-
vincia de Segovia. Entre ellos destacan las lagunas de la Tierra
de Pinares, que se encuentran inmersas en arenales y rodeadas
de pino negral y en menor medida de piñonero. Estas lagunas
se han formado en pequeñas depresiones del manto de arenas
en las que aflora el nivel freático del acuífero subyacente. Du-
rante el periodo de lluvias, el agua se filtra fácilmente entre las
arenas aumentando el nivel de agua de las cubetas. El resto del
año es el nivel del acuífero el que mantiene la lámina de agua,
por lo que la extracción de agua en sondeos y pozos afecta de
forma directa a la conservación de este hábitat tan caracterís-
tico de nuestra provincia.
Los humedales más importantes, tanto por extensión
como por su estado de conservación, son las Lagunas de Can-
talejo y las vecinas Lagunas de Lastras de Cuéllar y Hontal-
billa, ambos humedales incluidos dentro del mismo LIC. Sin
embargo, la presencia de este tipo de lagunas es bastante fre-
cuente a lo largo de toda la Tierra de Pinares, y también nos
ha parecido interesante incluir las del Espadañal (Cuéllar),
Samboal, Navas de Oro y San Benito de Gallegos. En líneas
generales, se trata de humedales con aguas someras y abun-
dante vegetación circundante de carrizos y espadañas donde
pueden colocar sus nidos fochas y ánades. Son aguas con un
gran contenido en algas, lo que favorece la presencia de aves
acuáticas que se alimentan en las orillas y en el agua.
El segundo grupo de humedales más importante es el
de las lagunas de Coca-Olmedo, distribuido entre las provin-
Laguna de las Eras (Villagonzalo de Coca)
111
Los humedales
dancia de agua durante todo el año, lo que permite la presen-
cia de un buen número de aves acuáticas que se encuentran de
paso. Dos buenos ejemplos, son el embalse de Juarros de Vol-
toya, en el que se ha constatado la cría de somormujo lavanco,
o el embalse del Pontón Alto en la Granja de San Ildefonso,
donde es frecuente observar gaviota reidora y cormorán en
el invierno.
Desde el punto de vista ornitológico estos humedales
tienen una gran importancia para numerosas aves acuáticas
que encuentran en sus aguas el lugar idóneo para criar, ali-
mentarse y descansar en los pasos migratorios. En contraposi-
ción con su importancia ecológica, su estado de conservación
no siempre es bueno, debido principalmente a la sobreexplo-
tación de los acuíferos que merma su capacidad de retener
agua durante gran parte del año. Pero también se suman otros
problemas, como la colmatación de las cubetas o la contami-
nación del agua.
Paseriformes
El buitrón (Cisticola juncidis) es una pequeña ave
muy asociada a herbazales y pastizales, a menudo en zonas
palustres cerca de humedales. Es muy tímida y pasa gran
parte del tiempo oculta entre la vegetación, donde se camu-
fla perfectamente con su plumaje pardo. Es muy sensible al
descenso brusco de las temperaturas, por lo que se sitúa en
cias de Segovia y Valladolid. En la parte segoviana, las princi-
pales lagunas se encuentran en Villeguillo, Bernuy de Coca
y Villagonzalo de Coca. Están rodeadas de zonas de campos
de cultivo, principalmente de cereal, aunque también existe
algún cultivo de regadío. Al igual que en el caso anterior, estas
lagunas surgen en pequeñas depresiones o cubetas en las que
emerge el agua del acuífero inferior, en este caso, del acuífe-
ro de los Arenales. En la cubeta de Santiuste, sobre la que se
encuentran, se ha realizado una recarga del acuífero que es
especialmente patente en la Laguna de la Iglesia (Villagonza-
lo de Coca). La singularidad de estos humedales radica en su
salinidad, ya que son aguas fuertemente mineralizadas. Esta
peculiaridad conlleva un gran número de endemismos, mu-
chos de ellos halófitos. La vegetación circundante no es muy
abundante y la lámina de agua es muy somera por lo que se
secan rápidamente con la sequía estival. Las características sa-
linas del agua benefician la presencia de algunas aves acuáticas
como el tarro blanco o la espátula.
A estos humedales se suman los lavajos y las pequeñas
charcas que, sobre todo en la zona del llano, se sitúan en las
proximidades de la mayor parte de las poblaciones. Suelen ser
temporales y en muchos casos han sido desecadas por los pro-
pios habitantes de los pueblos. En otros casos se mantienen
junto a las poblaciones e, incluso, han sido restaurados.
Finalmente, tenemos un último grupo de humedales
que son los embalses. En algunos casos pueden constituir un
importante recurso ornitológico, ya que garantizan la abun-
112
Los humedales
blanca muy marcada que, junto con su tamaño, lo diferencian
del carricero común. Cría en pequeños grupos desplazando al
común a la periferia del espadañal.
El número de paseriformes asociados de forma espe-
cífica a los humedales no es muy elevado. Sin embargo, son
muchas las aves que buscan insectos y cobijo entre la vegeta-
ción palustre, sobre todo cuando se encuentran cerca de las
poblaciones. Es frecuente observar lavanderas, chochines,
mirlos, ruiseñores comunes, verderones comunes, verdeci-
llos, pardillos, pinzones, gorriones, etc.
ambientes más o menos estables al noroeste de la provincia
de Segovia.
Los carriceros son aves de tamaño medio que ocupan
la vegetación palustre que bordea lagunas y humedales, es-
pecialmente los carrizales. El carricero común (Acrocephalus
scirpaceus) mide unos 12 cm. Su plumaje es pardo por la parte
superior y blanquecino en la inferior. Trepa por las hierbas y
carrizos en movimientos rápidos que dificultan su observa-
ción. Su pariente, el carricero tordal (Acrocephalus arundina-
ceus), es de mayor tamaño, con unos 19 cm. Presenta una ceja
Fochas corriendo sobre la superficie del agua
113
Los humedales
y con cierta cantidad de vegetación palustre. Se adapta bien a
la presencia humana y soporta cierto grado de contaminación
en el agua, lo que ha favorecido su expansión. En nuestra zona
aparece en los principales humedales.
La polla de agua o gallineta (Gallinula chloropus), al
igual que la focha, tiene un llamativo plumaje negro, aunque se
diferencian por su pico rojo con la punta amarilla. Ocupa cual-
quier humedal con gran cantidad de vegetación palustre y se ve
favorecida por la eutrofización del agua. Es bastante escondidi-
za y presenta hábitos crepusculares, por lo cual no es frecuente
observarla. Puede ocupar también los cauces de algunos ríos.
El rascón (Rallus aquaticus) no es muy frecuente en
nuestra zona y, debido a su carácter reservado, es difícil de ob-
Otras aves
El grupo de aves más importante de nuestros hume-
dales es el de las aves acuáticas, entendiendo por éstas aque-
llas especies ecológicamente dependientes de las zonas hú-
medas en alguna fase de su ciclo vital según la definición del
Convenio de RAMSAR (1971). En nuestra zona de estudio
son pocas las especies sedentarias, y, sin embargo, el número y
diversidad de especies nidificantes y, sobre todo, migrantes es
muy importante en nuestros humedales.
a. Aves sedentarias
El grupo de las sedentarias está dominado principal-
mente por el azulón y la focha común, las más abundantes. El
ánade real o azulón (Anas platyrhynchos) es muy frecuente y
de fácil identificación debido al plumaje verde esmeralda de la
cabeza en el caso del macho. La hembra tiene tonos pardos y
ocres, con una pequeña mancha azul en el ala. Ocupa prácti-
camente cualquier humedal y soporta bien la contaminación,
por lo que aparece en ríos, lavajos y todo tipo de balsas de
agua. Tolera bien la presencia humana y pueden encontrarse
en parques y jardines de muchos de nuestros pueblos.
La focha común (Fulica atra) es inconfundible por
su plumaje negro, con una llamativa mancha frontal blanca.
Ocupa zonas de aguas tranquilas, ricas en vegetación acuática
Macho y hembra de ánade real
114
Los humedales
b.Aves nidificantes
Dentro de la aves acuáticas nidificantes de nuestra
provincia podemos destacar unas quince especies.
La agachadiza común (Gallinago gallinago) es muy
rara, ya que sólo aparece como nidificante en el sur de la Sierra
de Guadarrama. Como especie migrante es más habitual, ocu-
pando humedales con cobertura herbácea, palustre o arbus-
tiva. Es un ave de hábitos crepusculares, con un prominente
pico y plumaje pardo con manchas blancas.
El andarríos chico (Actitis hypoleucos) se distingue de
otros andarríos por presentar bandas blancas en las alas. Habi-
ta ríos y arroyos de cierta altitud y, en menor medida, embal-
ses, lagos y lagunas. Tiene un comportamiento poco sociable.
Como nidificante es poco frecuente en la provincia, y tan sólo
aparece en algunas zonas de Guadarrama y en la zona centro.
Como migrante es más abundante.
El archibebe común (Tringa totanus) es otra limícola
con patas rojas y un pico largo rojizo con la punta negra. En
la zona de estudio tan sólo se ha constatado su cría en las la-
gunas de Cantalejo, aunque sí es más abundante en los pasos
migratorios. Nidifica en prados y pastizales encharcados o en
embalses de profundidad somera.
El avefría (Vanellus vanellus) se identifica fácilmente
por su cresta de plumas y por un plumaje en el dorso con irisa-
ciones verdosas y vientre blanco. Para reproducirse busca pra-
dos y pastizales húmedos, aunque en invierno puede aparecer
servar. Tiene un pico largo rojizo con plumaje pardo moteado
en el dorso y gris en el vientre. Se esconde entre la vegetación
palustre como espadañas, carrizos y juncos. También está
muy ligado a los valles de los ríos.
Para terminar con el grupo de aves sedentarias en nues-
tra zona de estudio, nos detendremos en el zampullín común
(Tachybaptus ruficollis). Es el somormujo más pequeño y de
aspecto inconfundible. Tiene un plumaje negro con garganta y
partes inferiores claras con mejillas y garganta rojizas. Con mu-
chafrecuenciaselesueleverzambulléndoseenelaguadeforma
intermitente, soportando varios minutos debajo del agua. Casi
siempre se encuentra cerca de la vegetación palustre, donde se
esconde rápidamente cuando advierte la presencia humana.
Polla de agua
115
Los humedales
en zonas no acuáticas como baldíos. En nuestra zona cría en
las Lagunas de Cantalejo y en las de Coca.
El avetorillo común (Ixobrychus minutus) es una es-
pecie muy rara y poco frecuente en nuestra provincia. Es la
más pequeña de las garzas, con 35 cm. de longitud. En la parte
superior de la cabeza y el dorso tiene plumaje negro mientras
que las alas son marrones con borde blanco. En nuestra pro-
vincia tan sólo hay datos de su presencia en las lagunas de Las-
tras de Cuéllar y Hontalbilla.
La chocha perdiz (Scolopax rusticula) o becada tam-
bién es una nidificante muy escasa, apareciendo tan sólo en
un núcleo de la Sierra de Guadarrama. Es muy retraída y con
hábitos crepusculares, lo que dificulta su observación.
El chorlitejo chico (Charadrius dubius) es una peque-
ña limícola de 14 cm. de longitud. El iris del ojo es amarillo
muy llamativo lo que le diferencia del chorlitejo grande. Habi-
ta humedales de agua dulce, con orillas limpias y pedregosas,
o de aguas muy someras.
La cigüeñuela (Himantopus himantopus) es más fre-
cuente en nuestros humedales. Se diferencia claramente por
sus patas rojas y un pico negro largo y afilado. En vuelo se ve el
pecho blanco con las alas negras. En nuestra provincia anida
en las Lagunas de Coca (Laguna del Caballo de Alba) y en las
Lagunas de Cantalejo. Colocan sus nidos en pequeñas isletas
en el centro de los humedales.
La garza real (Ardea cinerea) es una de las aves más co-
nocida del medio acuático. Tiene una altura de 94 cm. con un
Ejemplar joven de cigüeñuela
116
Los humedales
de Voltoya. En pasos migratorios e invernantes es bastante
más frecuente.
Durante la realización de este trabajo también hemos
podido constatar la presencia de una pareja de zampullín cue-
llinegro que ha anidado en la isleta interior de la laguna de la
Iglesia (Villagonzalo de Coca).
c. Aves invernantes
Cuando las condiciones meteorológicas se vuelven
adversas en los países del norte y centro de Europa, muchas
aves acuáticas encuentran refugio en nuestro país por su clima
más templado y atemperado. Estas aves suelen llegar a nues-
tro territorio en el mes de octubre y emprenden el camino de
regreso a sus zonas de cría al inicio de la primavera. Dentro
de una misma especie pueden haber individuos que críen en
nuestra latitud y otros que migren hacia los países del norte.
Este comportamiento es muy frecuente en todas las aves, no
sólo en las acuáticas.
Uno de nuestros patos invernantes más común es el
pato cuchara (Anas clypeata). Puede confundirse con el azu-
lón ya que presenta un plumaje similar. Sin embargo, su pico
es negro y aplanado. Se alimenta comiendo en la superficie
del agua o en los fondos someros, gracias a su capacidad filtra-
dora. No existen datos sobre su nidificación en la provincia,
si bien le hemos podidos observar en el mes de julio en las
plumaje de tonos grises, blancos y negros. Se alimenta princi-
palmente de peces que captura en aguas poco profundas, ade-
más de anfibios, reptiles y pequeños mamíferos. Anida en colo-
nias en arboledas cercanas al agua. En el año 2001 se censaron
85 parejas reproductoras en la provincia de Segovia, con alguna
colonia importante en los valles del Voltoya y el Zorita.
El somormujo lavanco (Podiceps cristatus) se identi-
fica fácilmente por su largo cuello y el la presencia de unos
penachos rojizos y negros, que muestra sobre la cabeza du-
rante la nidificación. Es un ave buceador, por lo que nece-
sita cierta profundidad de la lámina de agua donde busca
peces para alimentarse. En la zona de estudio se ha compro-
bado su presencia como nidificante en el embalse de Juarros
Pato cuchara
117
Los humedales
El ánade silbón (Anas Penelope) no nidifica en
Castilla y León y sus mayores poblaciones se han cen-
sado en los meses de invierno. El macho tiene la frente
amarilla y la cabeza pardo-rojiza. El plumaje del cuerpo
es gris excepto la popa negra y el pecho que es rosáceo.
La hembra es más fácil de confundir con las hembras de
otros patos.
El tarro blanco (Tadorna tadorna) prefiere humedales
con de carácter salino, aunque durante los pasos de invierno
pueden aparecer en cualquier embalse. Tiene cabeza y dorso
verde oscuros, con el pico y las patas rojos y cuerpo blanco. Se
alimenta principalmente en zonas de pocas profundidad. A lo
largo del desarrollo de nuestro trabajo hemos podido cons-
tatar la presencia de una pareja en la laguna de la Iglesia de
Villagonzalo de Coca, el 10 de agosto.
El porrón común (Aythya ferina) prefiere zonas hú-
medas con cierta profundidad en las que bucea buscando el
alimento. El plumaje de la cabeza es rojizo en el macho, mien-
tras que el resto del cuerpo tiene una coloración grisácea. La
hembra es parda con el pico negro.
La presencia del porrón moñudo (Aythya fuligula)
es más escasa y limitada en el tiempo, ya que su presencia en
nuestro territorio es más habitual en los meses de noviembre
a febrero. Ocupa humedales extensos y profundos con vege-
tación subacuática de la que alimentarse. En la provincia de
Segovia su presencia es muy escasa.
El ganso común (Anser anser) es el único de los ánsa-
lagunas de Coca, durante la realización de este trabajo, lo que
parece indicar que podría anidar en esta laguna.
El ánade rabudo (Anas acuta) está presente con noso-
tros desde septiembre hasta inicios de la primavera. El macho
se identifica fácilmente por el plumaje negro de la cabeza y
blanco en el pecho, con un cuerpo alargado terminado en una
prominente cola. La hembra es menos llamativa y presenta
una coloración grisácea más homogénea. Prefiere zonas poco
profundas, con vegetación subacuática y pasto en las orillas
donde se alimenta.
La cerceta común (Anas crecca) es bastante común
como invernante y también como migratoria. La mayor
abundancia de la especie se observa desde septiembre hasta
principios de la primavera. Es uno de los patos más pequeños,
con apenas 36 cm. Como en el resto de patos el macho es fá-
cilmente distinguible (cabeza rojiza con un antifaz verde que
brilla a la luz del sol), mientras que la hembra tiene un pluma-
je menos llamativo. El hábitat es el mismo que el del ánade
rabudo, motivo por el que suelen aparecer en grupos con esta
especie y con otros patos como el ánade real.
El ánade friso (Anas strepera) es más abundante du-
rante los meses de otoño e invierno, ocupando preferente-
mente humedales de profundidad media con algo de vege-
tación palustre. El macho tiene plumaje gris y pico oscuro,
mientras que la hembra tiene el vientre blanco. Aunque de
forma escasa, hay datos de su cría en todas las provincias de
Castilla y León, excepto en Segovia.
118
Los humedales
Tarro blanco volando delante de ánades reales
119
Los humedales
El andarríos grande (Tringa ochropus) es más abun-
dante en Castilla y León, pudiéndose encontrar en cualquier
tipo de humedal. Debido a su carácter solitario, lo habitual es
observarlos solos o en parejas. También es muy frecuente en
los pasos migratorios, en los que utiliza las acequias y canales
de riego como vías de migración.
Con la llegada de los meses fríos es muy frecuente co-
menzar a observar cormoranes grandes (Phalacrocórax carbo)
en nuestros embalses. Suelen posarse sobre rocas y extender
sus alas para secarse el plumaje, costumbre que, junto con su
plumaje negro, los hace fácilmente reconocibles. Al llegar la
tardeseagrupanendormiderossobrelasramasdealgúnárbol
próximo al humedal, formando grupos realmente llamativos.
Las gaviotas también se adentran en el interior penin-
sular durante el invierno, cuando buscan alimento en los ver-
tederos. La gaviota sombría, patiamarilla y reidora son las más
frecuentes en nuestro territorio. De estas tres especies, la más
común es la reidora de la que ya hemos podido observar algún
ejemplar en agosto en la laguna de la Vega (Navas de Oro) y
en octubre en el embalse del Pontón Alto y en la laguna de
Navalayegua (Cantalejo).
d. Aves de paso
Estegrupoincluyealamayorpartedelasavesacuáticas
que pueden observarse en nuestra provincia. Generalmente re-
res que llega hasta nuestra provincia. Los primeros ejemplares
pueden verse a partir de octubre y permanecen en la zona has-
ta el mes de marzo. Se asienta en humedales de gran extensión
que utiliza como dormideros desde los que se desplaza a los
prados y pastizales donde se alimenta.
Otro grupo importante de aves acuáticas es el de las
limícolas, que ocupan los límites de los humedales y que, ge-
neralmente, presentan unas patas y pico largos para poder ali-
mentarse en este medio.
El chorlitejo dorado (Pluvialis apricaria) es una de las
limícolas que visitan nuestra provincia desde octubre a mar-
zo, especialmente en la parte norte. Habita prados, pastizales
y baldíos y suele agruparse en bandos.
La agachadiza chica (Lymnocryptes minimus) mide
apenas 18 cm. y se sitúa preferentemente en prados y zonas
encharcadas con orillas herbosas. Es una especie muy escasa
y, debido a su carácter tímido y escondidizo, apenas se tienen
datos fiables de su distribución. Además de los grupos que pa-
san aquí el invierno también hay importantes concentracio-
nes de agachadizas durante los pasos migratorios (noviembre-
diciembre y febrero).
El zarapito real (Numenius arquata) es la limícola de
mayor tamaño de la Península, con sus 55 cm. de longitud.
Tiene el pico muy largo curvado hacia abajo y la coloración de
su plumaje es parda. Suele preferir prados, baldíos y pastiza-
les, en ocasiones próximos a humedales. Es difícil de observar,
ya que huye de la presencia humana.
120
Los humedales
negro curvado hacia arriba. Tiene un plumaje blanco y negro
por todo el cuerpo. Prefiere zonas con cierta salinidad del agua
y poca profundidad con isletas en el interior en las que anida.
Podemos verlas tanto de paso como durante el invierno.
También puede observarse aguja colinegra (Limosa
limosa), archibebe oscuro (Tringa erythropus), archibebe cla-
ro (Tringa nebularia), andarríos bastardo (Tringa glareola),
chorlitejo grande (Charadrinus biaticula), el escaso chorlitejo
carambolo (Charadriud morinellus), y chorlitejo gris (Pluvialis
squatarola). Del grupo de los correlimos, el más frecuente es
el común (Calidris alpina), pero también se pueden observar-
se algunos ejemplares de correlimos gordo (Calidris annutus),
correlimos menudo (Calidris minuta), correlimos tridáctilo
(Calidris alba) y correlimos zarapetín (Calidris ferruginea). Es
poco habitual encontrarnos, de forma puntual, con el vuelve-
piedras (Arenaria interpres).
El grupo de las garzas y espátulas también está muy
representado en nuestra provincia durante los pasos migrato-
rios. No es extraño encontrarnos con garceta común (Egretta
garzetta) o espátula (Platalea leucorodia). Algo menos fre-
cuente es observar garza imperial (Ardea purpurea) o marti-
nete (Nycticorax nycticorax)
En cuanto a las gaviotas, también pueden observarse
algunos ejemplares en paso de charrán común (Sterna hirun-
do), charrancito (Sterna albifrons), fumarel (Chlidonias niger)
y fumarel cariblanco (Chlidonias hybridus), aunque todos
ellos de forma muy escasa.
corren la zona en sus pasos migratorios hacia las zonas de cría
o de invernada. Utilizan los humedales de nuestra zona como
puntosdedescansoparacontinuarsucaminomotivoporelque
nosontanselectivasencuántoalhábitatyselaspuedeobservar
en prácticamente cualquier tipo de humedal. A continuación
enumeraremos las más habituales en nuestro territorio.
La cerceta carretona (Anas querquedula) es más habi-
tual durante la primavera ocupando humedales poco profun-
dos. Las polluelas pintoja (Porzana porzana) y chica (Porzana
pusilla) aunque muy escasas, también podrían observarse en
alguno de nuestros humedales.
Del grupo de las limícolas, una de las más destacadas es
laavoceta(Recurvirostraavosetta),inconfundibleporlargopico
Avoceta
121
Los humedales
rapaces por el plumaje blanco de cabeza y hombros. En Se-
govia se censaron 2 parejas reproductoras en el año 1.999.
Durante el desarrollo de este trabajo hemos podido constatar
su presencia en las lagunas de Lastras de Cuellar, en la laguna
Caballo Alba (Villeguillo), en las lagunas de San Benito de
Gallegos y en las Lagunas de Cantalejo.
Rapaces
El aguilucho lagunero (Circus aeroginosus) es la única
rapaz que se encuentra asociada a los humedales de nuestra
provincia. Ocupa espacios abiertos y nidifica en la vegetación
palustre que rodea los humedales. Se le diferencia de otras
Aguilucho lagunero
Los pueblos
Carbonero de Ahusín
124
Los pueblos
construye su nido en los aleros de los tejados, debajo de puen-
tes o bajo cualquier repisa. También lo realiza con barro, si
bien en este caso es de forma globular, sin tubo de entrada. Se
pueden observar sobrevolando las plazas y calles durante la
primavera y el verano.
Entre las golondrinas y los aviones comunes también
son muy frecuentes los vencejos comunes (Apus apus), dis-
tinguibles por su color oscuro uniforme y por carecer de las
largas plumas externas de la cola tan características de las go-
londrinas. Su tamaño es ligeramente superior al de aviones y
golondrinas. Su vida se desarrolla casi completamente en el
aire, donde no sólo se alimenta, ya que también es capaz de
descansar en vuelo. Anida en los huecos de edificios, princi-
palmente en poblaciones. En el periodo de cría son muy es-
candalosos y suelen perseguirse en pequeños grupos realizan-
do vuelos rápidos y acrobáticos.
En muchas ocasiones están asociados a nuestro patri-
monio con estampas tan llamativas como el castillo de Coca,
Cuéllar o Pedraza bajo una nube de aviones, vencejos y golon-
drinas que vuelan desordenadamente a su alrededor.
Otro grupo de aves que utilizan el hábitat humano es
el de los gorriones. El gorrión común (Passer domesticus) es el
más frecuente de todos ellos.
El macho tiene la cabeza gris con las zonas dorsales
rojizas y la garganta y el pecho negro. La hembra tiene un plu-
maje menos llamativo, de color pardo. En el invierno los ban-
dos de gorriones, mezclándose distintas especies, sobrevue-
Existe una avifauna muy relacionada con los pueblos y
ciudades, con especies que se han adaptado a la presencia hu-
mana, encontrando en nuestras poblaciones un lugar idóneo
para vivir. Una de estas aves, quizás de las más típicas de todos
los pueblos, es la golondrina común (Hirundo rustica). En el
mes de marzo ya comienzan a verse las primeras golondrinas
sobre los cables de la luz, preparándose para iniciar la cons-
trucción del nido, aprovechando cualquier repisa de nuestras
casas. El nido lo realizan en barro y dejan una pequeña aber-
tura por donde el adulto puede entrar y salir, lo que hace per-
manentemente.
El avión común (Delichon urbica) también esta muy
ligado a las zonas humanizadas. Al igual que la golondrina
Avión común
125
Los pueblos
de junto a las construcciones humanas, ya sea en pueblo o
en edificios abandonados en el campo, también se la pue-
de observar en cantiles, campos de cultivo, zonas arboladas,
etc. Se la diferencia de otros córvidos por tener la nuca gris
y el ojo blanco.
El último de los córvidos que incluimos en este grupo
es la corneja negra (Corvus corone). De menor tamaño que el
cuervo, también tiene el plumaje negro con pico y ojo del mis-
mo color. Ocupa terrenos de cultivo, zonas abiertas e incluso
zonas forestales como pinares o encinares. Es frecuente verlas
lan los cultivos buscando alimento. En estos bandos también
puede haber gorrión molinero (Parus montanus), con mejillas
blancas y parte superior de la cabeza pardo rojiza, y gorrio-
nes chillones (Petronia petronia). Este último se distingue fá-
cilmente por presentar una listas oscuras en el ojo y a ambos
lados de la cabeza y una mancha amarilla en el pecho. Además
de encontrarle en ambientes antrópicos, también es posible
observarle en los roquedos.
Mucho más puntual es la presencia del gorrión moruno
(Passerhispaniolensis),yaqueennuestrazonadetrabajotansólo
hay citada una pequeña población al suroeste de la provincia.
El estornino (Sturnus unicolor) es el más pequeño de
los córvidos, con 21 cm. de longitud. Tiene el plumaje negro,
con pico y ojos del mismo color. También lo podemos obser-
var, aunque en menor medida, en bosques claros y prados.
Forman grandes grupos, sobre todo en el invierno, que suelen
utilizar árboles como dormideros. Precisamente en el invier-
no, mezclado con los bandos de estorninos negros, se puede
ver algún estornino pinto (Sturnus vulgaris) con un plumaje
muy moteado.
También podemos encontrar asociados a las cons-
trucciones humanas a una gran cantidad de córvidos. La urra-
ca (Pica pica) es la más llamativa por su coloración negra y
blanca. Anida en árboles y arbustos en nidos que construye
con barro.
La grajilla (Corvus menedula) es muy gregaria y suele
formar colonias de cría de grandes proporciones. Además
Gorrión molinero
126
Los pueblos
o cuadrada y sin ventanas. En el interior, se construían con
adobe pequeños nidales cuadrados que cubrían las paredes
desde el suelo al techo. Las palomas accedían al interior por
los huecos que se dejaban en las paredes y/o en el tejado y
allí realizaban la cría, protegidas de cualquier alimaña. Los
propietarios del palomar recogían los pichones que ofrecían
una importante fuente de alimento en periodos de escasez.
Aunque actualmente esta actividad ha desaparecido, aún es
frecuente observar en los tejados de los pueblos pequeños
grupos de palomas domésticas que también crían en campa-
narios y viejas construcciones.
En los últimos años otra paloma, la tórtola turca
(Streptopelia decaocto) ha ampliado de forma importante su
población y ahora son también muy frecuentes en los pue-
blos. Su tamaño es mayor que el de la tórtola común y presen-
ta un llamativo collar negro con bandas blandas. Es originaria
del sur de Asia y Oriente Medio y en la península su presencia
es común desde los años cincuenta, aunque en Castilla y León
no llegó hasta los años ochenta del pasado siglo.
Una de las estampas más características de nuestros
pueblos son los tejados de las iglesias soportando enormes
nidos de cigüeñas comunes. En ocasiones, el peso del nido
es tal que es necesario derribarlos para evitar el hundimiento
del techado. En muchas ocasiones, las cigüeñas ya no aban-
donan nuestro territorio para pasar el invierno en zonas más
templadas, sino que permanecen junto a basureros donde
encuentran alimento. Durante el cortejo se oyen los sonoros
posadas en los postes del teléfono y los cables de la luz junto a
las carreteras en busca de animales atropellados.
En este tipo de ambientes, sobre todo ocupando par-
ques y jardines, también podemos observar pinzón vulgar,
verdecillo, verderón común, jilgueros y trigueros. También
son frecuente los colirrojos tizones (Phoeniculus ochruros) que
han encontrado en los medios humanizados un importante
hábitat, además de los roquedos. Este pequeño ave de cola
roja y plumaje negro-grisáceo es una de las pocas que canta
durante toda la noche.
Las palomas también son muy frecuentes en los nú-
cleos urbanos. La más abundante es la paloma doméstica o
bravía (Columba libia). En prácticamente todos los pueblos
existen pequeñas construcciones dedicadas a la cría de las
palomas. Generalmente son edificaciones de forma redonda
Grajilla
127
Los pueblos
Los milanos y ratoneros también están muy asociados
a los medios humanizados, no sólo a las poblaciones, sino
también a naves ganaderas o vertederos donde encuentran
abundancia de alimento.
cotorreos que realizan con el golpeteo de su pico , lo que po-
pularmente se llama “machacar el ajo”. Con la llegada de los
polluelos comienza un incesante trasiego en busca de alimen-
to que después introducen en el pico de sus polluelos.
La lechuza (Tyto alba) es una de la rapaces nocturnas
más habituales de las zonas urbanas. Suele ocupar los paja-
res, desvanes y viejos edificios de los pueblos donde cría. Se
alimenta de micromamíferos como topillos, ratones y musa-
rañas que captura en los huertos y tierras de cultivo circun-
dantes. Al igual que muchas otras aves, y especialmente las
rapaces, expulsan los restos de pelos y huesos de los animales
que han ingerido en pequeñas bolas que se conocen con el
nombre de egragópilas. El estudio de estos restos ha permi-
tido saber mucho más sobre los hábitos alimenticios de estos
habitantes nocturnos.
Dentro de las rapaces diurnas, una de las más carac-
terísticas es el cernícalo primilla (Falcon naumanni), incluido
en el Libro Rojo de las Aves como especies vulnerable. Anida
formando colonias o como parejas aisladas, aprovechando los
huecos de viejas construcciones. Se alimenta sobre todo de
insectos y, de forman más puntual, de pequeños vertebrados
que captura en las tierras agrícolas. En la provincia de Segovia
su presencia es muy localizada, censándose en el año 1999, 55
parejas reproductoras. Es fácil de confundir con el cernícalo
vulgar, especialmente las hembras y los jóvenes que son muy
similares. Los primeros grupos llegan a la provincia en febrero
y se van al finalizar el verano.
Tórtola turca
Itinerarios
ornitológicos
Paisaje primaveral en la Cañada Real Soriana Occidental
130
Itinerarios ornitológicos
Observando aves en las lagunas de Lastras
131
Título de la sección
Itinerario
ornitológico
por la
sierra de
Guadarrama
Alcaudón dorsirrojo en el Real Sitio de San Ildefonso
132
Itinerario ornitológico por la sierra de Guadarrama
Riofrío donde un desvio nos lleva a la carretera de la Granja a
Torrecaballeros (SG-P-6121), para enlazar con la N-110 has-
ta Arcones. Los únicos puertos que nos permitirán cruzarla en
coche son el puerto de los Leones, el puerto de Navacerrada y
el puerto de Navafría.
TRAMO 1. Puerto de los Leones-Puerto de Navacerrada
1ª jornada
De Campo Azálvaro a la risca de Valdeprados
Iniciamos nuestro recorrido en el Espinar, donde to-
mamos la carretera SG-500 en dirección a Campo Azálvaro.
Nos encontramos dentro de la ZEPA de Campo Azálvaro-
Pinares de Peguerinos, entre las provincias de Ávila y Sego-
via. En la parte segoviana se encuentran los pastos de Campo
Azálvaro, en la cuenca alta del río Voltoya. La singularidad de
su paisaje reside en gran medida en su situación geográfica, ya
que se trata de un amplio valle de fondo plano a gran altitud
(1.250 m.). Por el fondo del valle discurre el río Voltoya, for-
mando pronunciados meandros y desprovisto totalmente de
vegetación de ribera. En la parte alta de las laderas aparecen
pequeños bosquetes de quejigo, roble y encina que dan paso a
una pequeña cresta pedregosa. Estas peculiaridades geográfi-
cas y paisajísticas hacen de este enclave uno de los más pecu-
liares de nuestra provincia.
En la Sierra de Guadarrama se concentra una gran
parte de la riqueza ecológica y biológica de nuestros paisajes.
Su silueta se recorta en el horizonte desde cualquier punto de
la provincia, como el telón de fondo de un escenario en el que
se desarrolla la vida de los segovianos. Desde sus cumbres du-
ras y pedregosas, hasta el pie de monte, se distribuyen según
sus necesidades ecológicas un buen número de aves que con-
tribuyen a aumentar la diversidad paisajística de esta hermosa
Sierra. La fascinación por las “montañas azules” y por conocer
sus secretos naturales ha llevado hasta su territorio a multitud
de científicos que han estudiado muchos de sus misterios. El
primer estudio ornitológico conocido fue realizado por Cas-
tellarnau en el año 1877 y ya en él describía la gran diversidad
de aves que la poblaban. Desde entonces, han sido muchos
los científicos y aficionados que han contribuido a que conoz-
camos mejor las maravillas ornitológicas de estas montañas.
Próximamente, este espacio será declarado Parque Na-
tural por la Junta de Castilla y León y, a fecha de hoy, ya se en-
cuentra aprobado el PORN que gestionará el espacio natural
más grande de nuestra provincia. Esta gestión implica una or-
ganizacióndelusopúblicoalacualquedaránsupeditadastodos
los senderos y recorridos que se vayan a proponer (periodos de
limitacióndelpaso,usorecreativo,zonassensiblesparalasaves)
La zona de trabajo incluida en este estudio de la Sierra
de Guadarrama está delimitada entre el puerto de los Leones
y el término municipal de Arcones. Ambas zonas están co-
nectadas por el pie de sierra a través de la Nacional VI, hasta
133
Itinerario ornitológico por la sierra de Guadarrama
Merece la pena acercarse a la iglesia parroquial de El
Espinar para asombrarnos con la impresionante colonia de ci-
güeña blanca que anida en su tejado. Con unos prismáticos y
cierta paciencia se las puede observar mientras dan de comer
a sus polluelos.
Una pequeña carretera nos conducirá de El Espinar
hasta la Estación de El Espinar, desde donde tomaremos una
pista asfaltada hasta el área recreativa de la Panera. La pista
Junto a lo que fue el antiguo vertedero, se encuentra
actualmente un muladar dentro del proyecto Vulture-Voltoya.
Aquí se ha realizado un centro de desinfección para los vehí-
culos que depositan la carroña igual que en otros muladares
como el de Cantimpalos o Sangarcía. Este lugar se ha habi-
litado con un observatorio de aves que permite contemplar
a los carroñeros cuando se acercan a comer sin provocarles
ninguna molestia. Además, el proyecto contempla la posibi-
lidad de realizar una pequeña senda interpretativa alrededor
de este complejo, lo que sin duda puede aportar un gran valor
adicional a la zona.
Son zonas de pastos utilizadas especialmente para
la cría de ganado bovino. El desarrollo de estos pastizales
ha dado origen a una importante concentración de aves
muy singulares. Entre las especies más significativas que
podemos observar se encuentra la cigüeña negra, que
los utiliza como zonas de descanso en sus pasos migrato-
rios. También el escaso águila imperial ibérica sobrevue-
la la zona en busca de alimento. No debemos olvidarnos
del águila real, el cernícalo primilla o el halcón peregrino.
Otras rapaces que se observan son el buitre negro, el buitre
leonado, milano real y negro, ratonero, el aguililla calzada y
el águila culebrera. Entre las aves esteparias hay que desta-
car la presencia de una importante colonia de sisón asocia-
da a los pastos de Campo Azálvaro. En los roquedos y en las
ruinas de viejas construcciones existe una pequeña colonia
de chova piquirroja.
Buitre negro
134
Itinerario ornitológico por la sierra de Guadarrama
los sonidos del bosque que inundan todos
nuestros sentidos.
Algunas de las aves que podemos
observar aquí son: carbonero garrapinos,
carbonero común, herrerillo capuchino,
herrerillo común, trepador azul, agateador,
pinzón vulgar, petirrojo, lavandera boyera
y cascadeña, mirlo acuático, papamoscas
cerrojillo, mosquitero común y/o ibérico,
piquituerto, verderón serrano, pico pica-
pinos, escribano montesino, zorzal charlo,
zorzal común y cuervo. Dentro de las rapa-
ces, también es frecuente observar sobrevo-
lando el pinar al buitre leonado, el águila cu-
lebrera, el aguililla calzada, el milano real, el
milano negro y, con un poco más de suerte,
el buitre negro y el águila imperial.
Hay que destacar que, debido a la
gestión del espacio, no esta permitido reco-
rrer ninguno de estos caminos durante el verano, periodo en
el que existe un mayor riesgo de incendios.
Tras este interesante paseo por el pinar, retomamos la
carretera para dirigirnos a la N- 603 hasta desviarnos por Ote-
ro de Herreros a Valdeprados. Hemos dejado atrás los pinares
silvestres de la sierra para adentrarnos en el piedemonte. Des-
de el pueblo deberemos continuar, ahora caminando, hasta la
risca de Valdeprados. Este impresionante desfiladero en el río
rodea el área recreativa hasta pasar sobre el río Moros. Aquí
dejaremos el vehículo para continuar nuestros itinerario
andando por el Monte de la Garganta. El primer tramo del
recorrido se realiza por una pista prohibida para vehículos.
Por ella remontaremos el Moros, adentrándonos en el pinar
de Pinus sylvestris. La pista de tierra nos llevará hasta los
embalses del Tejo y, un poco más arriba, al de El Espinar.
Bordeamos este último por una pista y emprendemos el
camino de regreso al abrigo de los pinos y disfrutando de
Risca deValdeprados
Muladar
Puente de las
Merinas
Risca
Área recreativa
La Panera
Puerto de
la Fuenfría
Puerto de
Navacerrada
Fresneda
Jardines de Palacio
Embalse del Carrascal
Embalse de
Rebenga
Acueducto
Embalse del Pontón
Río
Río
Milanillos
Río
Peces
Eresma
Río
Milanillos
Frío
Río
M
oros
Voltoya
Palazuelos
San Ildefonso
Segovia
Villacastín
El Espinar
San Rafael
Revenga
Hontoria
Riofrío
Navas de
Riofrío
La Losa
Ortigosa
del Monte
Torredondo
Fuentemilanos
Abades
Cobos de
Segovia
Bercial
Marugan
Muñopedro
Lastras del Pozo
Ituero y Lama
Zarzuela
del Monte
Vegas de
Matute
Monterrubio
Urb.Coto
San Isidro Navas de
San Antonio
Otero de
Herreros
Los Ángeles
de San Rafael
Urb.Pinar Jardín
Pradera de
Navalhorno
Valsaín
NavacerradaCercedilla
Guadarrama
Valdeprados
136
Itinerario ornitológico por la sierra de Guadarrama
pequeño robledal salpicado de pinos silvestres. A medida que
vamos ascendiendo, el roble desaparece y es sustituido por
el pino silvestre asociado a pequeño sotobosque de retamas,
cambroños, escaramujos, zarzamoras, arraclanes, helechos y
hiedras. Junto al camino surgen grandes bolos de granito, muy
habituales en esta parte de la sierra. Continuamos por un jaral
hasta llegar a la presa del Olvido, en Valsaín, desde donde di-
visamos los restos de la Real Casa del Bosque, el viejo palacio
que construyó Felipe II. El camino de regreso lo realizamos
desde el Centro Forestal de Valsaín por el camino del Nogal
de Calabazas, para continuar entre pinos y robles hasta llegar a
la puerta de los Cosíos, en los jardines de la Granja.
Este sendero nos permite disfrutar de algunas de las
especies más típicas del pinar y del robledal, además de espe-
cies acuáticas ligadas a ríos, arroyos y embalses. En el pinar
y en robledal podremos ver carbonero garrapinos, carbonero
común, herrerillo capuchino, herrerillo común, trepador azul,
agateador, pico picapinos, pito real, pico menor, papamoscas
cerrojillo, escribano montesino, mosquitero común, mosqui-
tero papialbo, mosquitero musical, reyezuelo sencillo, arren-
dajo, zarcero, piquituerto, mito, colirrojo tizón, petirrojo, pin-
zón vulgar, arrendajo, corneja, zorzal común, zorzal charlo,
paloma torcaz, cuco y búho chico.
Sobrevolando los Montes de Valsaín, es frecuente ver
milano real, milano negro, busardo ratonero, aguililla calzada,
águila culebrera, buitre leonado y el más escaso buitre negro.
Con un poco más de suerte, también podremos observar el
Moros nos ofrece un paisaje impactante sobre el duro gneis.
Para llegar a ella bajaremos desde Valdeprados por un cami-
no entre verdes prados donde las cigüeñas blancas rebuscan
alimento entre las hierbas. No es raro que entre ellas aparez-
can algunos ejemplares de garza real. Al llegar al río Moros,
tomamos su margen derecho y subimos por un sendero que
atraviesa un matorral de encinas hasta llegar a la parte más alta
de la risca.
En este tramo podemos observar un buen número
de aves de ribera: pinzón vulgar, petirrojo, chochín, ruiseñor,
mirlo, lavanderas y pito real. En la zona de piedemonte apa-
recerán algunas especies ligadas a ambientes más mediterrá-
neos: collalba gris, colirrojo tizón, alcaudón común, alcaudón
real, alondra común y cogujadas comunes, entre otros.
2ª Jornada
De los Montes de Valsaín a los Palacios Reales
Iniciamos nuestra segunda jornada por la Sierra de
Guadarrama en el Real Sitio de San Ildefonso. Desde la Gran-
ja podemos realizar el Sendero de los Reales Sitios, por el que
recorreremos, junto al río Eresma, el tramo que une los Pala-
cios de la Granja y Valsaín. Este recorrido se encuentra seña-
lizado con postes direccionales y paneles informativos. Para
comenzar, bajamos por la carretera de Segovia hasta el Embal-
se del Pontón Alto y nos dirigimos aguas arriba, cruzando un
137
Itinerario ornitológico por la sierra de Guadarrama
especies del pinar con las típicas de zonas húmedas. Fre-
cuentemente veremos carbonero garrapinos, carbonero co-
mún, herrerillo capuchino, herrerillo común, trepador azul,
agateador, pico picapinos, papamoscas cerrojillo, escribano
montesino, mosquitero común, reyezuelo sencillo, arrenda-
jos, zarceros, mitos, colirrojo tizón, petirrojo, pinzón vulgar,
arrendajo, corneja, zorzal común, zorzal charlo, piquituerto,
paloma torcaz, etc. Junto al río destaca la presencia de lavan-
deras, tanto blanca, como boyera y carrasqueña, mirlo co-
vuelo de algún águila imperial ibérica, que
desde sus zonas de cría se aleja hacia el pie-
demonte y la campiña en busca de alimento.
Junto a ríos y arroyos encontraremos lavande-
ra blanca, boyera y carrasqueña, chochín, rui-
señor común, jilguero, verdecillo, verderón co-
mún, mirlo común, mirlo acuático, garza real,
escribano soteño, curruca rabilarga, zarcero
común, curruca capirotada y curruca mosqui-
tera. Finalmente, en los embalses es frecuente
la presencia de azulones, durante todo el año,
y cormorán grande, en los pasos migratorios.
Somormujo lavanco, zampullín chico, gaviota
reidora y garza real son también algunas de la
aves que podemos encontrar.
Si el camino nos parece escaso, todavía
podemos caminar junto al río varios kilóme-
tros más por las Pesquerías Reales. Para ello
cruzaremos el río por el puente de Valsaín y
continuaremos aguas arriba disfrutando del paisaje. Arru-
llados por el sonido del agua, llegaremos a la Boca del Asno,
donde podemos visitar el Centro de Interpretación de los
Montes de Valsaín y hacer un pequeño descanso en el área
recreativa. Si continuamos un poco más, llegaremos al Puente
de la Cantina en la CL-601.
Las especies que podemos observar en este tramo
son similares a las que ya hemos descrito, mezclándose las
Paisaje de cumbre en Siete Picos
138
Itinerario ornitológico por la sierra de Guadarrama
mún, mirlo acuático, chochín, curruca rabilarga, verdecillo
y verderón común.
Las rapaces forestales son frecuentes en todos los
Montes de Valsaín, por lo que es habitual verlas sobrevolando
las copas de los pinos. Son frecuentes el milano real, el milano
negro, el ratonero, el aguililla calzada, el buitre leonado, el bui-
tre negro y, con un poco de suerte, podremos ver la más escasa
águila imperial ibérica.
Desde el puerto de Navacerrada también podemos
realizar un recorrido muy interesante por una zona de alta
montaña, la subida a Siete Picos. Este recorrido es uno de los
más sencillos de los que nos permiten acercarnos a la avifauna
de alta montaña. Iniciamos nuestro camino en el Puerto de
Navacerrada por la pista asfaltada que sube hasta la residencia
de los Cogorros, para continuar atravesando el pinar, acom-
pañado por un sotobosque escaso dominado por la retama.
Debido a la altitud y a las condiciones de nieve que rodean la
zona, muchos pinos presentan un tronco retorcido y su tama-
ño va reduciéndose a medida que nos acercamos a la zonas
más altas. Desde el collado del Telégrafo, comenzamos a subir
por una zona de canchales hasta llegar al primero de los Siete
Picos. Superados todos, el camino de regreso lo comenzamos
una vez que hemos bajado al Collado Ventoso, donde toma-
mos el Camino Smith para regresar al punto de inicio.
El trazado atraviesa zonas de muy diverso de paisaje,
desde pinares a canchales, cumbres, praderas y arroyos. Esta
peculiaridad permite aumentar la probabilidad de ver distin-
Cormorán grande
139
Itinerario ornitológico por la sierra de Guadarrama
arrendajo, escribano montesino, piquituerto. En cuanto a las
aves rapaces podemos ver agulilla calzada, busardo ratonero,
milano real, milano negro, buitre negro e, incluso, águila im-
perial ibérica, aunque mucho más escasa.
Salimos de la Granja por la carretera de Segovia y
cruzamos el embalse del Pontón, donde podemos parar unos
instantes. Aquí veremos azulones durante todo el año, pero
en el otoño y, especialmente, en el invierno algunas acuáticas
paran a descansar sobre sus aguas calmadas, por lo que podre-
mos observar cormorán grande, garza real, zampullín chico,
somormujo lavanco, garza real e incluso gaviota reidora. Aquí
también podemos ver cernícalo primilla.
Tomamos la carretera de Robledo y cruzamos la N-VI
para adentrarnos en una dehesa de fresnos. La siguiente pa-
rada la haremos junto a la ermita de Santa María donde po-
dremos dar un pequeño paseo entre fresnos centenarios. Lo
primero que nos llamará la atención es la cantidad de cigüeñas
blancas que anidan sobre los troncos de los fresnos, en cons-
trucciones entramadas de proporciones asombrosas.
Por último, nos dirigimos hacia el palacio de Riofrío.
Podemos dejar nuestro vehículo a la puerta que da acceso al
recinto y recorrer andando junto a la carretera los 4 km que
nos separan del palacio. Los gamos y corzos nos acompaña-
rán en nuestro recorrido, mientras disfrutamos de una gran
variedad de aves que viven en esta espectacular dehesa. Po-
demos ver paloma torcaz, tórtola común, pito real, chochín,
petirrojo, mirlo común, mirlo acuático, zarzal charlo, ruiseñor
tas especies de aves. Además de la avifauna característica del
pinar, descrita en el apartado anterior, también podemos ob-
servar otras a mayor altura como el pechiazul, el acentor co-
mún, el acentor alpino, el bisbita alpino, el verderón serrano,
el escribano montesino, elescribano hortelano o la tan abun-
dante collalba gris, aunque eso sí, con un plumaje algo dife-
rente. Sobre pequeños montículos de piedra es frecuente ver
colirrojo tizón, avión común, avión roquero, vencejo común
y la muy escasa golondrina dáurica. También en este hábitat
cría el roquero rojo, aunque es mucho menos frecuente.
Finalmente, para terminar nuestra oferta de posibles
recorridos para conocer la avifauna de esta parte de la Sierra,
proponemos un itinerario entre los Jardines de los dos Pa-
lacios Reales, el de la Granja y el de Riofrío. La Ruta de los
Palacios es una propuesta divertida y entretenida que une el
patrimonio histórico y cultural con el turismo ornitológico.
Los Jardines del Rey del palacio de La Granja constituyen un
rico ecosistema para muchas de las aves de los Montes de Val-
saín, especialmente en el invierno, cuando la dureza climática
de las cumbres obliga a muchas de ellas a descender en altitud
en busca de refugio y alimento.
En los jardines es frecuente encontrar pinzón vulgar,
petirrojo, trepador azul, verdecillo, verderón común, jilgue-
ro, mito, carbonero garrapinos, carbonero común, herrerillo
capuchino, herrerillo común, papamoscas cerrojillo, pito real,
pito picapinos, chochín, mirlo común, mirlo acuático, zorzal
común, zorzal charlo, curruca capirotada, mosquitero común,
140
Itinerario ornitológico por la sierra de Guadarrama
Esto dificulta la observación de la avifauna y sólo veremos el
rápido vuelo de pequeñas aves que desaparecen entre el ma-
torral. Aún así es fácil distinguir algunos de los paseriformes
más habituales de este ecosistema. En este caso es un recorri-
do lineal por lo que regresaremos por el mismo camino por el
que hemos venido.
Nuestra observación de aves a lo largo del reco-
rrido comienza junto a las ruinas del esquileo de Alfaro.
Muy cerca hay una pequeña charca, relacionada con el
lavadero que había junto al rancho de esquileo. En ella
se puede ver zampullín común y alguna limícola como el
correlimos. A medida que ascendemos, aparece un mato-
rral de media montaña en el que veremos alcaudón dor-
sirrojo, alcaudón común, escribano montesino, totovía,
pinzón vulgar, estornino y cuco. Esta es una buena zona
para la observación de rapaces como el aguililla calzada,
el buitre leonado, el buitre negro, el águila culebrera, los
milanos e, incluso, el alimoche.
A medida que nos adentramos en el pinar, el canto
del carbonero garrapinos se hace más intenso. Junto a él
también veremos carbonero común, herrerillo capuchino,
herrerillo común, trepador azul, agateador, reyezuelo sen-
cillo, mosquitero común, escribano montesino, escribano
hortelano, verderón serrano, piquituerto, zorzal común,
zorzal charlo, arrendajo, zarcero, paloma torcaz, tórto-
la común, jilguero, pinzón común, petirrojo, ruiseñor y
acentor común.
bastardo, ruiseñor común, curruca capirotada, curruca mir-
lona, reyezuelo listado, mito, herrerillo capuchino, herrerillo
común, carbonero común, agateador común, trepador azul,
arrendajo, estornino negro, gorrión chillón, pinzón vulgar,
verdecillo, verderón común, jilguero, escribano montesino,
triguero, cuco, críalo, abejaruco, abubilla, pito real, pico pica-
pinos, tarabilla común y alcaudón común. En lo referente a
las rapaces se puede ver aguililla calzada, milano real y negro,
águila culebrera, buitre negro y buitre leonado.
TRAMO II. Puerto de Malangosto-Puerto de Navafría
1ª jornada
De Malangosto al piedemonte
Cruzamos Torrecaballeros en dirección a Arcones
siguiendo la N-110 y, tras una fuerte bajada, tomamos el Ca-
mino de Malangosto, a nuestra derecha, para ir hasta el Ran-
cho de Alfaro, junto a la Cañada Real Soriana Occidental.
El camino continúa por un pinar de repoblación para llegar
al río Pirón, donde cruzaremos una cancela. En la birfurca-
ción, seguimos a la derecha y el camino nos llevará, siempre
ascendiendo, hasta el puerto de Malangosto. En esta zona el
pinar tiene un sotobosque más desarrollado con retamas y
cambroño. Ya en la parte alta, el estrato arbóreo desaparece
dando paso a un tupido matorral de piorno y enebro rastrero.
141
Itinerario ornitológico por la sierra de Guadarrama
lo común, curruca zarcera, curruca mosquitera, oropéndola
y escribano soteño. En la zona de encinar el número y varie-
dad de aves cambia ligeramente apareciendo algunas especies
ligadas a estas formaciones como el alcaudón común, alcau-
dón real, la abubilla, arrendajo, cuco, paloma torcaz y tórtola
común. En los viejos troncos de algunos fresnos, huecos por
el paso de los años, pueden criar la lechuza, el autillo y el cá-
rabo. Sobrevolando estas zonas también podremos observar
cernícalo vulgar, milano real, milano negro, aguililla calzada,
ratonero y águila culebrera.
En las zonas de alta montaña, el número de aves des-
ciende, ya que las condiciones ambientales son mucho más
extremas. Los más típicos de este hábitat son el acentor co-
mún, la bisbita alpina, el pechiazul y el acentor alpino. Tam-
bién podemos observar alguna rapaz como el cernícalo vul-
gar, el aguililla calzada, el buitre leonado y el buitre negro.
Regresamos a la carretera N110 para desviarnos unos
kilómetros más adelante hacia Sotosalbos. El paisaje va cam-
biando y nos adentramos en el piedemonte. Uno de los paisa-
jesmássingularesdelpiedemontedelaSierradeGuadarrama
son los prados de fresnos. El antiguo término de La Cuesta,
actualmente incluido dentro del municipio de Turégano, re-
úne una de la zonas de prados más hermosos de la provincia.
La senda del Río Viejo nos conduce por los antiguos caminos
que unen las poblaciones de Aldeasaz, Berrocal, Carrascal y
La Cuesta, atravesando prados de fresnos, praderas de pasto
y un tupido encinar, al paso del río Viejo. Este recorrido está
señalizado con postes direccionales y paneles informativos,
por lo que puede seguirse sin ningún problema.
Desde el punto de vista ornitológico, esta variedad de
paisajes nos da la posibilidad de descubrir una gran variedad
de aves. En cuando a los pájaros, serán más frecuentes los rela-
cionados con zonas húmedas y praderas como pinzón vulgar,
petirrojo, chochín, ruiseñor común, ruiseñor bastardo, jilgue-
ro, mosquitero común, mosquitero musical, zarcero común,
mito, verdecillo, verderón común, trepador azul, pito real,
lavandera blanca, lavandera boyera, lavandera cascadeña, mir-
Alcaudón dorsirrojo
142
Itinerario ornitológico por la sierra de Guadarrama
2ª Jornada
Cañones calizos y pinares silvestres
Tomamos la carretera que une la Cuesta con El Cubi-
llo atravesando el pie de monte de la Sierra de Guadarrama.
En el Cubillo podemos realizar un pequeño recorrido lineal
andando por el cañón de Santa Águeda. Un sendero nos guia-
rá desde aquí hasta Pajares de Pedraza por un silencioso y ais-
lado cañón calizo cuyas laderas están cubiertas de encinas y
sabinas. En su recorrido podremos ver algunas de las aves ru-
pícola más características de los cañones calizos como buitre
leonado, chova piquirroja, avión común, avión roquero, ven-
cejo, gorrión chillón, colirrojo tizón, grajilla, roquero rojo y
corneja. Junto al río, en el sotobosque, encontraremos pinzón
vulgar, ruiseñor común, jilguero, chochín, petirrojo, zarcero
común, mirlo común, verdecillo, verderón común, lavandera
blanca, lavandera boyera y lavandera carrasqueña.
En las zonas de enebral y encinar veremos arrenda-
jos, rabilargo, alcaudón común, alcaudón real, zorzal charlo,
zorzal común, tarabilla común, collalba gris, totovía, paloma
torcaz y tórtola común, entre otras aves.
Continuamos por la carretera hacia la Velilla y antes de
dirigirnos a Pedraza realizaremos un pequeño tramo en coche
por el valle del río Pontón, con laderas de monte bajo de enci-
nas, prados y cárcavas. Es especialmente llamativa la presencia
de abejarucos en estas cárcavas, sobre todo cuando se congregan
a finales de verano para emprender el paso migratorio. Un lugar
Carbonero garrapinos
Puerto de Malangosto
Rancho Alfaro
Río Santa Águeda
Iglesia S.Juan
Casa del Águila
Área recreativa
del Chorro
Mirador de
NavalcolladoSan
Medel
Aº
de
Polendos
Pirón
Cega
Turégano
Trescasas
La Lastrilla
Segovia
Escalona del Prado
Muñoveros
Castroserna
de Arriba
Vento
Valleruela
de Pedraza
El Arenal
Arcones
Matamala
Matabuena
Huerta
Colladillo
Rades
de abajo
Sanchopedro
Revilla
Orejanilla
La Velilla
Gallegos
Martíncano
Ceguilla
Galíndez
Pedraza
Arahuetes
Requijada
La Mata
Chavida
Valle de
San Pedro
Torre Val de
San Pedro
La Salceda Navafría
Collado hermoso
Pelayos
del Arroyo
Aldeasaz
La Cuesta
Cubillo
El Guijar
Arevalillo
de Cega
Pajares
Sotosalbos
Santo Domingo
de Pirón
Tenzuela
Berrocal
Carrascal
Caballar
Basardilla
Brieva
Adrada
de Pirón
Losana
de Pirón
Torreiglesias
Otones de
Benjumea
Villovela
de Pirón
Peñarrubiasobar de
lendos
Pinillosde
Polendos
Cabañas de
Polendos
Mata de
Quintanar
La Higuera
Espirdo
Torrecaballeros
Tizneros
San Cristobal
Zamarramala
Bernuy de
Porreros
Encinillas
o
Lozoya
144
en Navafría. Desde aquí hemos de seguir por una pista que
nos llevará, en continua subida, hasta adentrarnos en el pinar,
donde tomaremos un camino por el que llaneando, transita-
mos por un bosque de troncos anaranjados, rectos y lisos, que
se yerguen hacia el cielo. Merece la pena acercarse al mirador
de Navalcollado, una de las vistas más hermosas de esta parte
de la Sierra. El camino de regreso al área recreativa lo haremos
por una pista asfaltada hasta el Centro Forestal.
Una de las características de este recorrido que más lla-
man la atención es el sonido, que nada más acercarnos al pinar
inunda nuestros sentidos. El primero que nos llama la atención
es el carbonero garrapinos, con su característica melodía. Tam-
bién escucharemos herrerillos comunes y carboneros comu-
nes. Entre las copas de los pinos distinguimos el revoloteo del
papamoscas cerrojillo, el herrerillo capuchino, el piquituerto, el
verderón serrano, el reyezuelo sencillo, el mosquitero común
y/o ibérico, el arrendajo, el cuco, la corneja, el zorzal charlo, el
zorzal común y, durante el invierno, los zorzales reales. En el
troncodelospinosveremospitoreal,trepadorazulyagateador.
Próximos a los cursos de agua se encuentran lavanderas, ruise-
ñores, mirlos comunes, mirlo acuático, verdecillos, escribanos
hortelanos, pinzones comunes y petirrojos.
La observación de rapaces no siempre es fácil, ya que el
doselarbóreononospermitedistinguirsusiluetaenvuelo.Aún
asílapresenciadelbuitrenegronoesextraña,comotampocola
del aguililla calzada, los milanos real y negro, el buitre leonado
o el águila real.
idóneoparaverestetipodeaveseslaiglesiadeSanJuanBautista.
La carretera continúa hacia Sanchopedro y Huerta, alternando
los prados de pasto con las frescas navas de fresnos. Este tipo de
paisaje nos acompañará en todo el recorrido hasta Pedraza.
En estas zonas son muy abundantes los alcaudones
comunes y aunque menos frecuente también se pueden ver
alcaudón dorsirrojo. También encontraremos pinzón vulgar,
petirrojo, collalba gris, escribano soteño, colirrojo tizón, tre-
pador azul, pito real, arrendajo, rabilargo, mosquitero común,
zarcero común, curruca rabilarga, curruca capirotada, cuco,
mirlo, abubilla y algunos aláudidos como alondra, cogujada
común, cogujada montesina, terrea y totovía. En los postes
junto a la carretera suelen posarse cernícalo vulgar, milano
real, milano negro, ratonero, urracas y cornejas. Sobrevolando
el monte es frecuente observar aguililla calzada, águila cule-
brera, buitre leonado, buitre negro e incluso alimoche.
La siguiente parada de nuestro recorrido la haremos en
Pedraza, para visitar la Casa del Águila Imperial. Una exposi-
ción sobre esta emblemática rapaz nos hará comprender mejor
sus hábitos y costumbres. Aquí nos podrán dar información
sobre el futuro Parque Natural y las zonas que podemos visitar.
Para finalizar nuestro recorrido por la Sierra de Gua-
darrama nos dirigiremos a Navafría para recorrer sus pinares
que, junto con los pinares de Valsaín y de El Espinar, son los
queseencuentranenunmejorestadodeconservaciónenesta
vertiente de la Sierra. Para recorrerlos, proponemos un itine-
rario circular que empieza en el área recreativa de El Chorro,
Itinerario ornitológico por la sierra de Guadarrama
Itinerario
ornitológico
por los valles
de los ríos
Pirón y Viejo
Grajillaalzando el vuelo en el cañón del ríoViejo
146
Itinerario ornitológico por los valles de los ríos Pirón y Viejo
Panorámica del cañón del ríoViejo
147
Itinerario ornitológico por los valles de los ríos Pirón y Viejo
El cañón de los ríos Pirón y Viejo se encuentre entre
Peñarrubias de Pirón y Losana de Pirón. Las partes altas son
páramos calizos salpicados de sabinas y algún matorral espi-
noso. En la zona próxima a Torreiglesias, llegando incluso a
la ribera del Pirón, crece un monte de encinas con algunos
ejemplares maduros. Las márgenes del valle son profundas y
verticales lo que da origen a grandes paredones con multitud
de huecos y oquedades en los que anidan muchas aves rupíco-
las. Finalmente, el fondo de valle es plano y amplio, formando
un soto en el que aparecen sauces, chopos y fresnos. Existe
una red de senderos por la que podremos caminar entre las
distintas poblaciones, teniendo siempre los ríos Pirón y Viejo
como ejes de nuestro recorrido.
Iniciamos nuestro recorrido desde Villovela de Pirón
ascendiendo por el margen izquierdo del río Pirón, hasta lle-
gar a Peñarrubias. En un primer momento avanzamos entre
choperas y terrenos de cultivos para posteriormente aden-
trarnos en un espeso encinar. Una vez en el pueblo tenemos
varías posibilidades, desviarnos a pueblos cercanos (Otones
de Benjumea, Torreiglesias, Pinillos de Polendo o Cabañas
de Polendo) o continuar, cruzando el pueblo por el margen
derecho del río Pirón. Poco después, tras tomar una pequeña
senda, atravesamos un pequeño quejigar que nos lleva hasta
las ruinas de una antiguo molino en la otra orilla. Unos cien-
tros de metros más adelante cruzaremos el río por el puente
medieval de Covatillas. Desde aquí podemos acercarnos al
cercano pueblo de Torreiglesias o continuar remontando el
Triguero
148
cos. Al otro lado del río se encuentra la ermita rupestre de
Santiaguito construida en mitad de los cortados. Avanzan-
do por las praderas del fondo del cañón, y tras pasar el río
por una pasarela, llegamos a un cruce donde podemos ele-
gir el final de nuestro recorrido, por la derecha llegaremos a
Adrada de Pirón o por la izquierdea terminaremos Losana
de Pirón.
En la ribera podemos encontrar pinzón vulgar, peti-
rrojo, ruiseñor común, ruiseñor bastardo, mosquitero común,
zarcero común, carbonero común, trepador azul, oropéndola,
verdecillo, verderón común, jilguero, mirlo, lavandera blanca,
lavandera cascadeña, lavandera boyera, cuco, pito real, curru-
ca capirotada y escribano soteño, entre otros.
En los paredones calizos encontraremos gorrión
chillón, avión roquero, vencejo, colirrojo tizón, grajilla y
chova piquirroja. También en estos paredones anidan los
buitres leonados y es posible observar alimoche y halcón
peregrino. Entre las aves rapaces que encontramos por la
zona destacan los milanos real y negro, el ratonero, el águila
calzada, el águila culebrera y, con un poco más de suerte, el
águila imperial.
El mosaico de hábitats y especies se completa con las
zonas altas de los páramos, donde encontramos varios tipos
aláudidos como alondras, cogujada común, calandria, terrera
y cogujada montesina. También perdiz roja, codorniz, alcau-
dón común, triguero, pardillo, tarabilla común, collalba gris y
collalba rubia.
Itinerario ornitológico por los valles de los ríos Pirón y Viejo
río hasta su confluencia con el río Viejo. Siguiendo el cañón
de este río llegamos al puente del río Viejo, después de pasar
por la cueva de la mora y la espectacular torca que se abre a
mitad de la ladera.
Si seguimos por el río Pirón encontramos la cueva
de la Vaquera, en la cual se han hallado restos arqueológi-
de
Aº
de
Polendos
Pirón
Turégano
Escalona del Prado
La Mata
Chavida
Collado hermoso
Pelayos
del Arroyo
Aldeasaz
La Cuesta
Cubillo
El Guijar
Arevalillo
de Cega
Sotosalbos
Santo Domingo
de Pirón
Tenzuela
Berrocal
Carrascal
Caballar
Basardilla
Brieva
Adrada
de Pirón
Losana
de Pirón
Torreiglesias
Otones de
Benjumea
Villovela
de Pirón
PeñarrubiasEscobar de
Polendos
Pinillosde
Polendos
Cabañas de
Polendos
Mata de
Quintanar
La Higuera
Roda de
Eresma
Encinillas
Cantimpalos
Escarabajoa
de Cabezas
Mozoncillo
Itinerario
ornitológico
por los
humedales
Laguna de las Eras (Villagonzalo de Coca)
150
Itinerario ornitológico por los humedales
lagunas surgen en pequeñas depresiones o cubetas en las
que emerge el agua del acuífero inferior, en este caso, del
acuífero de los Arenales. En la cubeta de Santiuste, sobre la
que se encuentran, se han realizado una recarga del acuífe-
ro que es especialmente patente en la laguna de la Iglesia.
La singularidad de estos humedales radica en su salinidad
ya que son aguas fuertemente mineralizadas. Esta peculia-
ridad conlleva un gran número de endemismos, muchos
de ellos halófitos.
A estos humedales se suman los lavajos y las pequeñas
charcas que sobre todo en la zona del llano, se sitúan en las
proximidades de la mayor parte de las poblaciones. Precisa-
mente, uno de los pueblos de la Campiña recibe su nombre,
Laguna Rodrigo, de la laguna que se extiende junto a él. Su
visita se incluye en el itinerario 7. No debemos olvidarnos de
los embalses en los que también podemos observar muchas
aves acuáticas.
Desde el punto de vista ornitológico, estos humedales
tienen una gran importancia para numerosas aves acuáticas
que encuentran en sus aguas el lugar idóneo para criar, ali-
mentarse y descansar en los pasos migratorios. En contraposi-
ción con su importancia ecológica, su estado de conservación
no siempre es bueno, debido principalmente a la sobreexplo-
tación de los acuíferos que merman su capacidad de retener
agua durante gran parte del año. Pero también se suman otros
problemas como la colmatación de las cubetas o la contami-
nación del agua.
Existen varios tipos de humedales naturales en la
provincia de Segovia. El primer grupo lo forman las lagu-
nas de la Tierra de Pinares. Estos humedales son unos de los
más importantes de nuestra provincia, especialmente por el
conjunto de las lagunas de Cantalejo y Lastras de Cuéllar,
aunque existen muchas otras lagunas aisladas como la del
Espadañal, en Cuéllar, la de San Benito de Gallegos o las de
Navas de Oro.
Se trata de rosarios de pequeños humedales que se
encuentran inmersos en arenales y rodeados de pino negral
y, en menor medida, de piñonero. Estas lagunas se han for-
mado en pequeñas depresiones del manto de arenas en las
que aflora el nivel freático del acuífero subyacente. Durante
el periodo de lluvias el agua se filtra fácilmente aumentando
el nivel de agua de las cubetas. Pero el resto del año, es el
nivel del acuífero el que mantiene la lámina de agua, por lo
que su extracción en sondeos y pozos afecta de forma di-
recta a la conservación de este hábitat, tan característico de
nuestra provincia.
El segundo grupo de humedales más importantes
de nuestra provincia es el de las lagunas de Coca-Olmedo.
Este humedal se distribuye entre las provincias de Segovia
y Valladolid. En la parte segoviana las principales lagunas
se encuentran en Villeguillo, Bernuy de Coca y Villagon-
zalo de Coca. Están rodeadas de zonas de campos de culti-
vo, principalmente de cereal aunque también existe algún
cultivo de regadío. Al igual que en el caso anterior estas
151
Itinerario ornitológico por los humedales
1ª Jornada
Humedales de Cantalejo a Cuéllar
Iniciamos nuestro recorrido en Cantalejo, donde to-
maremos una pista asfaltada que nos llevará hasta las Lagunas
de Cantalejo. Este humedal es uno de los más importantes de
nuestra provincia, con un total de 24 lagunas localizadas. Ade-
más de su importancia geológica y ecológica, hay que destacar
su valor ornitológico especialmente en lo referente a las aves
acuáticas. Actualmente están convenientemente señalizadas
por lo que es posible realizar varios recorridos. Además, cuen-
ta con tres observatorios, uno en la laguna de Navalhornos,
otro en la laguna del Sotillo Bajero y el último en una zona
próxima a Navalayegua.
Durante todo el año hay una importante población
sedentaria de azulón y focha común, pero el mayor número
de especies lo observaremos en el periodo de cría y en los pa-
sos migratorios. Algunas de las más destacables son la polla
de agua, el zampullín chico, la cigüeñuela, la garza real, el pato
cuchara, la cerceta común, la cerceta carretona, el archibebe
común, el rascón, la garceta común, el correlimos, la avoceta,
el avefría y el cormorán grande.
Además de las especies propiamente acuáticas, tam-
bién se puede observar carricero común, carricero tordal,
martín pescador, alcaudón común, abejaruco, jilguero, lavan-
dera boyera, rabilargo, carbonero garrapinos, herrerillo capu-
chicno, pico picapinos, mosquitero común, jilguero, zorzal Rascón
Laguna
del Carrizal
ito
Lagunas
de Cantalejo
Lagunas
de Lastras
Bodón de
la Ibienza
L. Tenca
L. del Carrizal
L. Lucia
L. Muña
L. de Navalhornos
L. Navalallegua
Arroyo
de
las Ribillas
Aº
Cerquilla
Río
Cega
D
uratón
Cuéllar
Fuentepelayo Aguilafuente
Cantalejo
Navalmanzano
ezserracín
ar
Fuentes de Cuéllar
Lovingos
Dehesa
Dehesa Mayor
Escarabajosa
de Cuellar
Frumales
Moraleja
de Cuéllar
Olombrada
Perosillo
Adrados
Hontalbilla
Cozuelos de
Fuentidueña
Vegafría
Fuentesaúco de
Fuentidueña
Fuentepiñel
Fuente el Olmo
de FuentidueñaTorrecilla
del Pinar
Valles de
Fuentidueña
San Miguel de Bernuy
Cobos de Fuentidueña
C
Navalilla
Zarzuela del Pinar
Fuenterrebollo
Cabezuela
Puebla
de Pedraza
San Martín
Pinarejos
Sanchonuño
Lastras de Cuéllar
153
Título de la sección
cuco y trepador azul. También se puede ver abubilla, oropén-
dola, pardillo, verdecillo, pito real o jilguero.
Entre la aves acuáticas, anidan habitualmente el azulón
y la focha pero también podemos encontrar zampullín chico,
polla de agua, carricero común, carricero tordal e, incluso, ave-
torillo. El aguilucho lagunero también es una de las aves habi-
tuales de estas lagunas junto con otras rapaces forestales como
milano real, milano negro, aguila calzada o ratonero.
La laguna del Espadañal se encuentra en las inme-
diaciones del polígono industrial de Cuéllar, junto al arroyo
Pradillos. Este humedal llegó a tener una extensión de 150
hectáreas, pero fue desecado a principios de los años sesen-
ta. Actualmente, la zona inundable es de unas 50 hectáreas y
charlo, zorzal común, tarabilla común, arrendajo y carraca.
También es importante destacar la colonia de cigüeña blanca
que anida en las copas de los árboles y la escasa cigüeña negra,
que anida en los cercanos Porretales y que en ocasiones llega
a estas lagunas.
Finalmente conviene resaltar la importancia de la
zona para muchas rapaces que utilizan los pinos cercanos para
anidar o recorren la zona en busca de alimento. Es bastante
frecuente observar aguilucho lagunero y, por supuesto, mila-
no real, milano negro, águila calzada, águila culebrera, azor,
ratonero o alcotán. Aunque más difícil de observar, también
hay algunas rapaces nocturnas como la lechuza común, el
autillo o el búho chico.
Las lagunas de Lastras de Cuéllar y Hontalbilla son el
siguiente grupo de humedales más importantes de esta zona.
Está formado por tres lagunas, la laguna del Carrizal, la laguna
Lucia y la laguna de la Tenca, aunque esta última actualmente
está desecada. La laguna del Carrizal es la más importante, ya
que mantiene la capa de agua durante todo el año, con una
profundidad de entre dos y tres metros. Un canal lleva el agua
sobrante hasta la laguna Lucia, aunque esta se encuentra to-
talmente colmatada, lo que no impide la presencia de un buen
número de aves adaptadas a este tipo de ambientes húmedos
y con carrizo.
Dentro de las aves que podemos encontrar se encuen-
tran una gran variedad de las habituales del pinar como carbo-
nero, carbonero garrapinos, herrerillo común, pico picapinos,
Fuentidueña
Carrascal del Río
Ánade real
Laguna
de la Tenca
Laguna
de San Benito
Lagunas
de Navas de Oro
Laguna
Caballo Alba
Lagunas
de Coca
L. de las Eras
L. de la Iglesia
Balsa Larga
L. de la
Magdalena
L. de Pero Rubio
Río
M
alucas
L. de la Vega
Arroyo
de
Río
Eresma
Río
Pirón
Nava de la Asunción
Coca Navalmanzano
Santiuste de
S.Juan Bautista
Bernuy
de Coca
Villagonzalo
de Coca
Ciruelos
de Coca
Villeguillo
Navas de Oro
Fuente el Olmo
de Íscar
Villaverde
de Íscar
Samboal
Narros de
Cuéllar
Gomezserracín
Chatún
Campo de Cuéllar
Arroyo de Cuéllar
Chañe
Fresneda
de Cuéllar
Remondo
Pin
Mudrián
San Martín
Pinarejos
Sanchonuño
155
Itinerario ornitológico por los humedales de la sección
gunas que aún hoy se dedican a la cría de tencas, una ac-
tividad muy extendida por la Tierra de Pinares. Seguimos
por la carretera hacia Gomezserracín y en Chatún tomamos
una pista asfaltada que nos conduce hasta la ermita de San
Benito de Gallegos, que se levanta junto a un área recreati-
va. Además de deleitarnos con las aves de nuestros pinares,
también podemos acercarnos a un pequeño humedal que
se mantiene gracias a unos pequeños diques que retienen el
agua. Durante el verano, cuando se detiene el aporte extra de
agua recibido desde el arroyo Pradillos y de otros pequeños
manantiales, el humedal se deseca.
El azulón es la anátida más abundante de esta laguna
y, junto con la focha, pueden observarse durante gran parte
del año. También se han citado zampullín común, garza real,
cerceta común, cuchara común, cigüeñuela común, avefría,
andarríos chico, archibebe común y cerceta carretona.
Además de las especies ligadas a la laguna también se
pueden observar otras típicas del pinar como milano negro,
milano real, ratonero, águila calzada, cernícalo vulgar, perdiz
roja, paloma zurita, paloma torcaz, tórtola turca, tórtola eu-
ropea, cuco, vencejo, abejaruco, abubilla, pito real, pico pica-
pinos, chochín, lavandera boyera, lavandera blanca, petirrojo,
tarabilla común, mirlo común, mosquitero común, oropén-
dola, alcaudon real, alcaudón común, arrendajo, rabilargo,
urraca, corneja, cuervo, estornino negro, pinzón vulgar, ver-
decillo, verderón común y jilguero.
2ª Jornada
Humedales Cuéllar-Villagozalo de Coca
La primera parada en esta segunda jornada por los
humedales de la provincia la podemos realizar en Sancho-
nuño, donde en la misma población se mantienen dos la-
Cartel de la laguna de Caballo de Alba (Villeguillo)
156
Itinerario ornitológico por los humedales
común, avión común, golondrina, vencejo común, jilguero y
otras aves.
Para terminar nuestro recorrido por algunos de los
humedales más importantes de nuestra provincia haremos
una merecida parada en las Lagunas de Coca. Las más impor-
tantes se sitúan entre los pueblos de Villeguillo y Villagonzalo
de Coca y llegan a mantener la lámina de agua durante gran
parte del año. Es especialmente llamativo ver como una pe-
queña costra blanquecina se va depositando sobre los lodos a
medida que el nivel del agua desciende. El paisaje resultante
tiene algo de mágico e irreal y, desde luego, sorprende al que
las ve por primera vez.
La laguna de Caballo de Alba, en Villeguillo, es quizás
la más pequeña de las de este grupo y, al igual que el resto, se
va desecando a medida que avanza el verano. Entre las aves
más significativas que pueden observarse está el aguilucho la-
gunero, el avefría, la cigüeñuela común, el chorlitejo grande
y el correlimos común. Estos tres últimos son nidificantes en
la laguna, según pudimos comprobar en nuestras salidas de
campo. Las otras dos lagunas más importantes se encuentran
en Villagozalo de Coca y son la laguna de las Eras y la lagu-
na de la Iglesia. En ambas, es habitual ver ánade real y focha,
pero además también podemos encontrarnos con zampullín
chico, pato cuchara, avocetas, garzas reales, zampullín cuelli-
negro -que ha anidado en la laguna de la Iglesia en 2010 con
al menos un pollo-, tarro blanco, cigüeñuela común, avefría e,
incluso, cigüeña negra.
se encuentra a pocos metros de la ermita. Actualmente sólo
dos cubetas tienen agua durante gran parte del año, aunque
a simple vista se puede observar que la zona de inundación
fue mucho más amplia no hace muchos años. Es fácil ob-
servar aguilucho lagunero y garza real escondidos entre el
carrizo circundante. También son habituales los azulones y
las fochas, variando el resto de aves acuáticas dependiendo
de la época del año.
Continuamos por la carretera y nos dirigimos hacia
Mudrián para tomar el desvío que nos llevará a Navas de Oro.
Las lagunas de Navas de Oro son el siguiente conjunto de
lagunas que destacamos en nuestro recorrido. Esta formado
por tres lagunas, la de La Nava en las inmediaciones al pueblo,
la de La Magdalena a kilómetro y medio, y la de Pero Rubio,
actualmente colmatada. La proximidad entre la laguna de la
Vega y la de la Magdalena hace que muchas especies de aves
acuáticas vayan cambiando de una a otra según se vean ame-
nazadas por la presencia humana.
Desde el punto de vista de la aves acuáticas que po-
demos encontrar aquí, son habituales los azulones, las fochas
y el zampullín chico, destacando la abundancia de los prime-
ros. Durante el periodo de cría y especialmente en los pasos
migratorios invernales, la población aumenta y se diversifica,
apareciendo nuevas especies como la polla de agua, la cerceta
común, el pato cuchara o, incluso, la gaviota reidora. Entre el
carrizo y las espadañas que la rodean veremos carricero co-
mún, ruiseñor común, ruiseñor bastardo, verdecillo, verderón
Itinerario
ornitológico
por la
Tierra de
Pinares
Paisaje nevado de laTierra de Pinares
158
Itinerario ornitológico por la Tierra de Pinares
que habitualmente se concentran a su alrededor grupos de ra-
paces como el milano real, el milano negro, el busardo ratone-
ro o el cernícalo vulgar. Junto a ellas aparecen algunos córvi-
dos como el estornino común, la grajilla, la urraca y la corneja.
La silueta en vuelo del buitre leonado es una de las estampas
más características de la campiña segoviana y, junto a ellos,
puede aparecer también el buitre negro o el aguililla calzada.
A medida que nos acercamos al pinar, comienzan
a aparecer especies más forestales, entre las que destacan el
carbonero garrapinos, carbonero común, herrerillo común,
herrerillo capuchino, trepador azul, agateador, pico picapi-
nos, mosquitero papialbo, mosquitero común, pinzón vulgar,
mito y jilguero. Al contrario de su pariente la cigüeña blanca,
la cigüeña negra es difícil de observar, tanto por su escaso nú-
mero, como por su carácter huidizo y tranquilo. Sin embargo,
muy próxima a esta zona existe un importante área de cría de
esta ave, en la finca de los Porretales, por lo que no es extraño
observar algún ejemplar aislado.
Continuamos nuestro itinerario con el vehículo para
dirigirnos a Sauquillo de Cabezas y, desde aquí, a Aguila-
fuente y Fuentepelayo, siempre rodeados por el pinar, por
lo que seguiremos viendo arrendajos y rabilargos cruzándo-
se en nuestro camino. En Fuentepelayo parte otro pequeño
circuito para caminar, la senda de San Cebrián. Su trazado
une las poblaciones de Fuentepelayo y Zarzuela del Pinar a
través de un camino de fácil acceso. Muy cerca de Fuentepe-
layo tenemos el primer punto de interés en la laguna de la
Este recorrido por la Tierra de Pinares segoviana nos
llevará por algunos de los pinares mejor conservados de este
territorio. En ellos descubriremos la riqueza de su avifauna,
mientras disfrutamos del embriagador olor de la resina. Exis-
ten varias publicaciones sobre senderos y algunos de ellos es-
tán señalizados, por lo que podremos caminar por numerosos
espacios. En este itinerario se han seleccionado los más repre-
sentativos para que nos permitan adentrarnos en el conoci-
miento de la ornitología de la comarca.
1ª Jornada
De Turégano al Común Grande de las Pegueras
Iniciamos nuestro recorrido en Turégano, donde po-
demos realizar la Senda de la Casa del Ingeniero que discu-
rre por el monte de utilidad pública de la Nava y de la Vega,
dentro de la ZEPA de las Lagunas de Cantalejo y del Ámbito
Territorial del Plan de Recuperación de la Cigüeña Negra. Ac-
tualmente este recorrido se encuentra señalizado con postes
direccionales y paneles interpretativos para que pueda seguir-
se sin dificultad.
Los primeros kilómetros del trazado discurren por
una zona de cultivos de cereal, por lo que es frecuente ver
cogujada común, terrera, alondra común, gorrión común, go-
rrión chillón, pardillo, jilguero, collalba gris y tarabilla común.
En un tramo del trayecto hay varias naves ganaderas por lo
159
Itinerario ornitológico por la Tierra de Pinares
nos tramos la humedad superficial es algo más elevada y apa-
recen helechos (Pteridium aquilinum) rodeados de pequeñas
manchas de carrizo.
Un recorrido muy interesante y que puede aportarnos
un gran conocimiento de la avifauna de la zona es la Senda de
los Pescadores, ya en las proximidades de Cuéllar. Desde el
Puente Segovia, este sendero permite que caminemos junto
al río Cega, al abrigo de los taludes de arena que flanquean
el estrecho valle. En esta zona se dan algunas de las rarezas
botánicas más importantes de nuestra provincia, como es la
presencia de avellanos, abedules e incluso pinos silvestres
Llosa, un pequeño humedal en el que se puede ver de forma
habitual azulón, focha común, gallineta o polla de agua, y
otras aves acuáticas.
El resto del recorrido se realiza entre el llano cerealis-
ta, con tierras de cultivo a ambos lados del camino. Como es
frecuente en este tipo de hábitat, lo que más abundan son los
aláudidos como la alondra, la cogujada común, la terrera, la
calandria y la totovía, entre otros. También veremos alcaudón
común, triguero, pinzón vulgar, pardillo, estornino, urraca,
gorrión común, abubilla, cernícalo vulgar, milano real, mila-
no negro, busardo ratonero, aguililla calzada y buitre leonado
entre otros. En las ruinas de San Cebrían se puede disfrutar de
una hermosa vista en el que la ensoñación del Mar de Pinares
adquiere todo su sentido.
De camino hacia Zarzuela del Pinar cruzamos un pe-
queño pinar en el que encontraremos aves forestales típicas
de este hábitat como carboneros, herrerillos, trepador azul,
pico picapinos, zorzal charlo, zorzal común, arrendajo, pa-
loma torcaz, tórtola turca y tórtola común. Poco después el
camino recupera su trazado entre los campos de cereal hasta
que entramos en la población.
Desde Zarzuela del Pinar hasta Cuéllar, una pequeña
pista asfaltada nos permite cruzar el Común Grande de las
Pegueras, un extenso pinar perteneciente a la Comunidad de
Villa y Tierra de Cuéllar. Al igual que otros pinares de estas
características, el Común Grande es una extensión casi mo-
noespecífica de pino negral o resinero. Sin embargo en algu-
Pollos de carbonero común en el nido
Puente
Segoviano
Recarga del
acuífero
Camino de
Coca a Samboal
Camino de
Santiago
Com ún Grande
de las Pegueras
Ermita de
San Cebrián
Laguna de
la Llosa
Laguna de
las Ranas
Senda de la
Casa del Ingeniero
L. de la Iglesia
Balsa Larga
L. de la
Magdalena
L. de Pero Rubio
Aº
Río
M
alucas
Bodón de
la Ibienza
L. Tenca
L. del Carrizal
L. Lucia
L. Muña
L. de Navalhornos
L. N
Arroyo
de
las
Aº
Cerquilla
L. de la Vega
Arroyo
de
Río
Eresma
Río
Río
Pirón
Río
Río
Cega
Fuentepelayo
Aguilafuente
Turégano
Nava de la Asunción
Coca
Carbonero
el Mayor
Navalmanzano
a
Villagonzalo
de Coca
Ciruelos
de Coca
Villeguillo
Navas de Oro
Fuente el Olmo
de Íscar
Villaverde
de Íscar
Samboal
Narros de
Cuéllar
Gomezserracín
Chatún
Campo de Cuéllar
Arroyo de Cuéllar
Chañe
Fresneda
de Cuéllar
Remondo
de Cuéllar
Dehesa Mayor Frumales
Adrados
Hontalbilla
Fuentidueña
Fuente e
de FuentTorrecilla
del Pinar
Zarzuela del Pinar
Sauquillo
de Cabezas
Escalona del Prado
Veganzones
CarrascalTorreiglesias
Otones de
Benjumea
Villovela
de Pirón
PeñarrubiasEscobar de
Polendos
Pinillosde
PolendosSan Pedro Cantimpalos
Tabanera
la Luenga
Escarabajoa
de Cabezas
Armuña
Miguel
Ibañez
Miguelañez
Bernardos
Mozoncillo
Pinarnegrillo
Aldea Real
Mudrián
San Martín
Pinarejos
Sanchonuño
Moraleja
de Coca
Aldeanueva
del Codonal
Domingo García
Ortigosa
de Pestaño
Santa María la
Real de Nieva
Nieva
Lastras de Cuéllar
Íscar
161
Itinerario ornitológico por la Tierra de Pinares
2ª Jornada
De Sanchonuño a Coca
Iniciamos nuestro itinerario en Narros de Cuéllar,
donde podemos realizar una parada junto a la recarga del
acuífero que trae agua del río Cega para recuperar el nivel
freático. A pesar de la reciente construcción de esta infraes-
tructura, ya se pueden observar algunas limícolas alrededor
de la balsa como es el caso de los andarríos. Junto a ellos, la-
vanderas blancas, boyeras y carrasqueñas picotean el suelo. En
vuelo los aviones, los vencejos y las golondrinas se acercan a la
captura de insectos.
junto al cauce. El camino de regreso se puede realizar por el
Común Grande de las Pegueras por uno de los tramos mejor
conservados de la zona.
De esta forma podemos recorrer dos importantes eco-
sistemas con una avifauna muy distinta, la ribera y el pinar,
aunque la proximidad de ambos ecosistemas hace que las dis-
tintas especies se mezclen y aparezcan en ambos hábitats. En
la ribera son más abundantes el pinzón vulgar, el petirrojo, el
chochín, el ruiseñor común, el ruiseñor bastardo, la lavandera
blanca, la lavandera boyera, la lavandera cascadeña, el mirlo
común, el zarcero común, la curruca capirotada, la curruca
mosquitera, la oropéndola, el jilguero, el escribano soteño y
el pito real. Más difícil es observar al llamativo martín pesca-
dor, tanto por su escasez como por su carácter huidizo. Aún
así merece la pena permanecer atentos para descubrir su sutil
destello azulado sobre las aguas.
El camino de regreso lo haremos por el pinar y, aun-
que aún estamos muy próximos al río, el paisaje cambia to-
talmente. Muy pronto distinguiremos el canto del carbonero
garrapinos que junto con el herrerillo capuchino, el herrerillo
común, el carbonero común, el mosquitero papialbo, el tre-
pador azul, el agateador y el pico picapinos pueblan los pinos.
Pero no menos frecuentes son el mito, jilguero, el reyezuelo
listado, la paloma torcaz, la tórtola común, la tórtola turca, el
zorzal charlo, el zorzal común, el cuco, la abubilla, el milano
real, el milano negro, el busardo ratonero, el águila calzada, el
azor y el gavilán.
Lavandera boyera
162
Itinerario ornitológico por la Tierra de Pinares
Para seguir con nuestra ruta debemos dirigirnos hasta
Coca. Una de las estampas más típicas su castillo es la nube
de vencejos, golondrinas y aviones comunes que rodean las
almenas durante la época en la que están con nosotros. Es-
tas son, sin duda, las aves que mejor conocen nuestros edifi-
cios históricos en los que suelen realizar sus nidos. Los de las
golondrinas y los vencejos los construyen en barro y suelen
verse adosados a los aleros de muchos edificios. En la villa ve-
remos palomas y gorriones.
El último de los recorridos propuestos por el pinar
sale desde Coca siguiendo hasta Villeguillo el Camino de
Santiago que viene desde Madrid y Segovia. En este tramo,
los pinos resineros o negrales comienzan a dar paso a los pi-
nos piñoneros que en ocasiones aparecen aislados en mitad
de los campos de cereal. En la primera parte de este recorri-
do vamos a encontrarnos con las aves típicas del pinar, sobre
todo carboneros comunes y garrapinos, herrerillos comunes
y capuchinos, trepador azul, agateador, pico picapinos… Los
bosquetes de pinos que se van quedado entre los campos de
labor son lugares idóneos para muchas rapaces como milanos,
busardos ratoneros, azor o gavilán. A medida que nos acerca-
mos a Villeguillo vuelven a aparecer los campos de regadío y
cereal, poblados por trigueros, alondras, cogujadas, tarabillas
y pardillos, acompañados de especies más asociadas a la pre-
sencia humana como gorriones comunes, gorriones chillo-
nes, gorrión molinero, lavandera blanca, estorninos, urracas
o grajillas.
La carretera continua y cruza el río Pirón para conti-
nuar de camino hacia Navas de Oro donde pararemos en las
Lagunas de la Vega y de la Magdalena. Tras recorrer estos im-
portantes humedales seguiremos hacia Coca y antes de llegar
al pueblo nos desviamos a la derecha por una pista de tierra
que se dirige a la Casa Forestal del Sequero. Desde aquí po-
demos continuar por una pista en bastante buen estado de
conservación hasta Samboal. En este trayecto podremos dis-
frutar de las aves típicas de este hábitat y de su sonoro canto
que apenas es interrumpido por ningún ruido. Como en casos
anteriores, las aves forestales son las más importantes como ya
se han descrito anteriormente.
Herrerillo capuchino
163
Título de la sección
Itinerario
ornitológico
por los
páramos
Paisaje de páramos en el vallejo de Santa Cruz (Fuentidueña)
Los San Martines
Los Sampedros
Las Madres
Ruínas de
San Miguel
Aº de la Hoz
las Ribillas
Cerquilla
Embalse de
las Vencías
Río Sacramenia
Río
Botijas
Río
D
uratón
Frumales
Olombrada
Perosillo
Adrados
Cozuelos de
Fuentidueña
Vegafría
Membibre
de la Hoz
Aldeasoña
Fuentesaúco de
Fuentidueña
Fuentepiñel
Fuente el Olmo
de FuentidueñaTorrecilla
del Pinar
Laguna de
Contreras
Vivar de
Fuentidueña
Calabazas de
Fuentidueña
Pecharromán
Fuentidueña
Valles de
Fuentidueña
Tejares
Fuentesoto
Valltiendas
Sacramenia
Cuevas de
Provanco
San José
Torreadrada
Castro de
Fuentidueña
San Miguel de Bernuy
Cobos de Fuentidueña Castrojimeno
Carrascal del Río
Valle de Tabladillo
Castroserracín
165
Itinerario ornitológico por los páramos
1ª Jornada
De San Miguel de Bernuy a Vegafría
Iniciamos nuestro recorrido ornitológico por uno de
los lugares más sorprendentes de nuestra zona de estudio,
las Hoces septentrionales del Duratón. Desde San Miguel de
Bernuy se puede realizar un recorrido andando hasta la Villa
de Fuentidueña, disfrutando de los enormes escarpes calizos
que flanquean el agua embalsada del Duratón. El embalse fue
construido en el año 1962, anegando el valle natural del río y
aumentando la espectacularidad del paisaje.
Si no queremos caminar todo el recorrido, también
existe la posibilidad de acercarse hasta las ruinas románica
conocidas como los Sanpedros y los Sanmartines, situados al
otro lado del río y que ofrecen unas magníficas vistas de la
zona. También aquí es frecuente ver buitres leonados posados
en los muros de las ruinas o sobrevolando el cañón.
En este recorrido vamos a poder disfrutar de la avifau-
na típica del cañón en contraste con la de los páramos. En los
cortados podremos observar buitre leonado, chova piquirro-
ja, grajillas y avión roquero principalmente. Pero también se
puede ver alimoche, halcón peregrino y cernícalo vulgar.
En las zonas de lastras y páramos nos encontraremos
con alondras comunes e incluso alondra ricotí, cogujada co-
mún, cogujada montesina, terrera, calandria, alcaudón co-
mún, tarabilla común, curruca rabilarga, curruca tomillera,
escribano soteño, colirrojo tizón, vencejo, golondrina, cer-
Los páramos segovianos ocupan el norte de la pro-
vincia y se extienden entre las poblaciones de San Miguel de
Bernuy y Mata de Cuéllar. Son terrenos prácticamente desar-
bolados, con pequeños matorrales xerófitos y con predomi-
nio de la sabina albar. Según nos desplazamos del este hacia
el oeste, el paisaje de los páramos va cambiando y pasamos de
zonas pedregosas dominadas por las calizas a zonas llanas con
pequeños cerros testigo formados por margas y yesos.
Buitre leonado
Torreón de
Santa María
Torrentillana
Senda al
Fondo del Mar
Río
AºRío
Cega
CuéllarTorregutiérrez
Narros de
Cuéllar
Campo de Cuéllar
Arroyo de Cuéllar
Chañe
Fresneda
de Cuéllar
Remondo
Mata
de Cuéllar
Vallelado
San Cristóbal
de Cuéllar
Fuentes de Cuéllar
Lovingos
Dehesa
Dehesa Mayor
Escarabajosa
de Cuellar
Frumales
Moraleja
de Cuéllar
Sanchonuño
167
Itinerario ornitológico por los páramos
El recorrido continúa por Sacramenia, donde mere-
ce la pena subir hasta las ruinas de las iglesia de San Miguel.
Desde ellas se puede recrear la mirada en unas impresionan-
tes vistas panorámicas del valle del río Sacramenia surcando
el páramo y las tierras de cultivo. Por una pequeña carretera
llegamos hasta Membibre de la Hoz desde donde podemos
hacer un pequeño recorrido por el Barranco de la Hoz que lo
une con Aldeasoña. Aquí encontraremos las especies rupíco-
las habituales, incluyendo la chova piquirroja que cría en esta
zona, acompañadas de las aves típicas del páramo.
nícalo vulgar, perdiz roja y codorniz. Junto al
embalse se oye el canto del torcecuello, la oro-
péndola, el pinzón vulgar, el carricero común,
el mirlo común, el ruiseñor común, el ruiseñor
bastardo y el petirrojo. Una de las pocas citas de
águila pescadora en nuestra provincia se da pre-
cisamente en este embalse entre los migratorios
de invierno.
Para continuar con nuestro recorrido,
regresaremos al vehículo para pasar por Teja-
res y desviarnos por Fuentesoto y dirigirnos a
Cuevas de Provanco. Aquí podemos realizar
otro pequeño recorrido andando, esta vez por
el río Botijas. Esta senda discurre por uno de
los pocos quejigares de la zona, flanqueado por
paredones calizos de gran altura sobre los que
se distingue la silueta del buitre leonado. En el
fondo del valle, el río va recogiendo el agua que
rebosa en numerosas fuentes, formando un lecho discontinuo
con carrizo y espadaña que lo cubre casi por completo. En este
paisaje tan singular se dan cita especies típicas del roquedo
como el buitre leonado, el alimoche, el halcón peregrino, el
cernícalo vulgar, la chova piquirroja o la grajilla. En las laderas
pedregosas encontramos collalba rubia, colirrojo tizón, toto-
vía, terrera, alondra común, triguero y tarabilla común. En los
carrizales junto al valle observamos pinzón vulgar, ruiseñor
común y ruiseñor bastardo.
Buitres leonados posados en los San Pedros (San Miguel de Bernuy)
168
Itinerario ornitológico por los páramos
2ª Jornada
De Vegafría a Mata de Cuéllar
Esta segunda jornada de viaje nos llevará a conocer los
páramos de Cuéllar, cuyas características geológicas son ligera-
mente distintas a las que hemos visto en nuestra primera jor-
nada de viaje. Aquí las calizas han quedado relegadas a una pe-
queña capa en la parte alta de suaves cerros o cotarras que han
quedado aislados como resultado de la erosión hidrológica. Es
un paisaje descarnado, dominado por los grises y ocres de mar-
gas y arcillas, y en el que apenas existe algún pequeño matorral.
Llegamos a Moraleja de Cuéllar, donde podemos ca-
minar unos cuatro kilómetros hasta el Torreón de Santa María
de Lovingos y tomar de nuevo el coche para continuar después
junto al arroyo de Collalbillas para llegar a Dehesa de Cuéllar y
subir desde este puebo al cerro de Torrentillana, posiblemente
el mejor mirador natural sobre el Mar de Pinares. En este re-
corrido podremos observar las aves más características de los
páramos como son la collalba rubia, tarabilla común, terrera,
alondra, cogujada montesina, cogujada común, totovía, curru-
ca tomillera, curruca rabilarga, perdiz roja, codorniz…
Para terminar nuestro itinerario por el páramo, pode-
mos acercarnos hasta Mata de Cuéllar donde se ha señalizado
la senda al Fondo del Mar. Este recorrido nos permitirá atra-
vesar zonas de páramo acompañadas de pino resinero y pino
piñonero, donde encontraremos especies típicas del páramo
y del pinar.
Para finalizar nuestro recorrido llegamos a Vegafría
donde podemos hacer una breve parada en la pequeña laguna
del Horcajo, donde seguro que veremos aviones, vencejos y
golondrinas volar sobre el agua en busca de insectos. También
podremos ver zarcero común, mosquitero común, ruiseñor
común, carricero común e incluso alguna gallineta que se es-
conderá presurosa a nuestro paso.
Pinzón vulgar
169
Título de la sección
Itinerario
ornitológico
por la Cañada
Real Leonesa
Oriental y el
llanocerealista
Hembras de ánade real con pollos
170
Itinerario ornitológico por la Cañada Real Leonesa Oriental y el llano cerealista
Dada la extensión de este recorrido cuyo transito debe
realizarse a pie, se ha dividido en tres tramos para su realiza-
ción en tres jornadas.
1ª Jornada
El valle del Voltoya
El valle del Voltoya podemos recorrerlo a través de
dos itinerarios: por la Cañada Real, que discurre por la parte
alta del valle, o por el fondo, junto al río.
El recorrido por la Cañada Real lo iniciamos en Laba-
jos, en la carretera que pasa junto al arroyo de la Magdalena.
Este primer recorrido de la cañada hasta llegar a la SG-322,
cruza por un encinar intrincado salpicado de pinos resineros.
La cañada nos llevará hasta el alto del monte del Cristo. A par-
tir de aquí las lindes de los campos de cultivo circundantes
dibujan el límite de la cañada sobre la que crece un monte
bajo de encinas. En el vértice geodésico de los Llanos disfru-
taremos de una de las más bellas vistas panorámicas sobre el
Voltoya. En este tramo observaremos petirrojo, pinzón vulgar,
herrerillo común, verdecillo, verderón común, jilguero, curru-
ca capirotada, curruca carrasqueña, alcaudón común, alcau-
dón real, tarabilla, mosquitero papialbo, mosquitero común,
urraca, paloma torcaz, abubilla y abejarucos.
Continuamos para cruzar la carretera de Jemenuño
a Moñibas disfrutando de las vistas sobre el Voltoya y de las
La Cañada Real Leonesa Oriental tiene su inicio en la
población de Riaño (León) y desde allí cruza las provincias
de Palencia, Valladolid, Segovia, Ávila, Toledo y Cáceres para
llegar a Montemolín, en Badajoz. Son 760 kilómetros por los
que llegaron a transitar más de 60.000 ovejas anualmente. El
paso por nuestra provincia lo constituyen casi 46 kilómetros
entre las poblaciones de Fuente el Olmo de Íscar y El Espi-
nar, en cuyo término municipal cruza Campo Azálvaro por el
Puente de las Merinas.
El tramo comprendido entre Fuente el Olmo de
Íscar y Labajos es el que presenta una mayor continuidad
y, por tanto, es el que describiremos en este itinerario or-
nitológico. Las cañadas son vías de comunicación de uso
ganadero que conectan los pastos de las poblaciones del
norte peninsular con Extremadura. Las circunstancias par-
ticulares del terreno en este trazado y del uso humano de
los campos circundantes ha contribuido ha que la Cañada
se haya convertido en un importante corredor biológico
para muchas especies de animales. En muchos casos su
extensión y anchura se hacen patentes no por la deforesta-
ción, como sucede en la Cañada Real Soriana Occidental,
sino por la presencia de vegetación en medio de extensos
campos de cereal. El abandono de la trashumancia parece
haber favorecido al bosque autóctono. Por este motivo, es
un recorrido perfecto para la observación de aves, especial-
mente las relacionadas con la llanura cerealista, el piede-
monte y el pinar.
171
Itinerario ornitológico por la Cañada Real Leonesa Oriental y el llano cerealista
Embalse de
Juarros de Voltoya
Balisa
deLos
Cercos
Aº
de
Río
Voltoya
Pascuales
T
Arago
Para
Balisa
Ochando
Juarros
de Voltoya
Hoyuelos
Martín Muñoz
de las Posadas
Santovenia
Laguna
Rodrigo
Marazue
Sangarcía
Etreros
Cobos de
Segovia
Bercial
Marug
Muñopedro
Peromingo
Moñibas
Las
Labajos Monterrub
Urb.Pinar Jardín
Jemenuño
Sanchidrián
ondulaciones de los campos de cereal. Poco a poco, las ma-
tas de encinas van dejando paso a los pinares y los campos de
cultivo, para introducirnos en Juarros de Voltoya tras 20,2 km
desde el inicio.
Merece la pena acercarse al embalse de Juarros de Vol-
toya, donde podremos observar algunas aves acuáticas como
la focha o el ánade real que crían entre la vegetación palus-
tre circundante. También podemos ver somormujo lavanco,
garza real, zampullín común, cerceta y pato cuchara. Entre
el carrizo oiremos el canto del carricero común, lavanderas
blancas, boyeras y cascadeñas.
Otra opción para recorrer esta zona de la provincia
es caminar junto al valle del río Voltoya en un trayecto de 13
kilómetros que nos llevará a través de un pinar de pinos re-
sineros y piñoneros hasta el embalse de Juarros de Voltoya.
Este recorrido puede realizarse tanto andando como en bici-
cleta. Lo comenzamos en el puente sobre el río Voltoya, en
la carretera de Sanchidrián a Jemenuño. Tomamos el camino
que sale paralelo al río adentrándonos en un pinar mixto con
pino resinero y pino piñonero. En este tramo, el río describe
un fondo plano y abierto que el hombre ha utilizado como
zona de pasto para el ganado vacuno. Aquí es frecuente obser-
var en vuelo cigüeña blanca y garza real. La masa forestal de
pinos es interrumpida en ocasiones por grupos de choperas
que crecen en el valle. En estas zonas podemos oír el sonido
de la oropéndola o el golpeteo incesante del pico del pito real
sobre los troncos de los árboles. Las aves más frecuentes del
Torre del
Telégrafo
Embalse
L. de las Eras
L. de la Iglesia
Balsa Larga
L. de la
Magdalena
L. de Pero Rubio
Río
M
alucas
L. de la Vega
Arroyo
de
Arroyo
Adaja
Río
Eresma
Río
Río
Pirón
Nava de la Asunción
Coca
Tolocirio
Montejo
de
Arévalo
Martín Muñoz
de la Dehesa
Montuenga
Codorniz
San Cristóbal
de la Vega
Rapariegos
Donhierro
Santiuste de
S.Juan Bautista
Bernuy
de Coca
Villagonzalo
de Coca
Fuente de
Santa Cruz
Ciruelos
de Coca
Villeguillo
Navas de Oro
Fuente el Olmo
de Íscar
Samboal
Gomezserracín
Chatún
Pinilla -Ambroz
Armuña
Miguel
Ibañez
Miguelañez
Bernardos
Mudrián
San Martín
Pinarejos
Moraleja
de Coca
Aldeanueva
del Codonal
Domingo García
Ortigosa
de Pestaño
Santa María la
Real de Nieva
PascualesOchando
Melque
de Cercos
Nieva
Aldehuela
del Codonal
Arévalo
Olmedo
173
Itinerario ornitológico por la Cañada Real Leonesa Oriental y el llano cerealista
pinar también aparecen aquí: el carbonero garrapinos, el mos-
quitero papialbo, el herrerillo común, el herrerillo capuchino,
el trepador azul, el agateador, el zorzal común, el zorzal charlo,
el pico picapinos, la paloma torcaz, la tórtola común, el cuco,
el gavilán, el azor, el milano real, el milano negro y el ratonero.
Salimos del pinar en las inmediaciones del molino de
la Irvienza. Los días de calor del verano se concentran jun-
to al río numerosas aves que buscan no sólo el frescor, sino
también el alimento que brindan los múltiples insectos que se
arremolinan sobre el agua y el carrizo. Podremos ver alcaudón
común, carricero común, avejaruco, mirlo, lavandera cascade-
ña, paloma tórcaz, jilguero, gorrión chillón, abubilla, trigue-
ros, pinzón vulgar y pardillo.
El final del recorrido nos lleva hasta el embalse de Jua-
rros de Voltoya. A este punto también podemos acceder por
carretera si no queremos caminar todo el trayecto.
2ª Jornada
De Juarros de Voltoya a Montuenga
A la salida de Juarros de Voltoya en dirección a
Melque de Cercos, tomamos la Cañada Real a la izquierda
de la carretera y, poco a poco, nos vamos introduciendo en
un pinar de pino resinero o negral, dejando el río Voltoya
algo alejado a nuestra izquierda. Los límites de la cañada
se diluyen entre la masa de forestal del pinar y el camino se
llena de arena que dificulta el paso. Los pinos resinero van
dejando paso a los pinos piñoneros, cuya figura se distin-
gue desde la lejanía. Nos acompaña el canto de carboneros
comunes, carboneros garrapinos, herrerillos capuchinos,
herrerillos comunes, mosquiteros papialbos, trepadores
azules, agateadores, pinzones, zorzales charlos, zorzales
comunes, picos picapinos, rabilargos, arrendajos, palo-
mas torcaces, tórtolas turcas y abubillas, entre otros. Las
rapaces forestales también son frecuentes en este hábitat,
Jilguero
174
por lo que no será extraño observar milano real, milano
negro, busardo ratonero, águila calzada o, incluso, gavilán
y alcotán.
Tras recorrer estos seis kilómetros llegamos a la
carretera CL-601 y la cruzamos con precaución para acer-
carnos al embalse, cerca de la ermita de Nuestra Señora del
Pinarejo. Sobre sus tranquilas aguas es frecuente encontrar
ánades reales, pero durante los pasos migratorios podremos
observar muchas otras aves acuáticas como fochas, patos cu-
chara, garzas reales, cigüeñuelas, andarríos, correlimos, ave-
frías y otras limícolas.
Desde aquí podemos continuar nuestro recorrido en
vehículo para acercarnos hasta Codorniz, ya en pleno cora-
zón de la llanura segoviana. Los pinares han dado paso a los
campos de cultivo de cereal en los que campean alondras,
cogujadas comunes, terreras, gorriones comunes, gorriones
chillones, trigueros, pardillos, jilgueros, collalba rubia y estor-
ninos. Desde Codorniz merece la pena acercarse a la antigua
torre del Telégrafo óptico, desde donde disfrutaremos de una
hermosas vistas panorámicas de este territorio. Los peque-
ños bosquetes de pinos que salpican los cereales dan cobijo
también a rapaces como milano negro, milano real y ratonero.
Además, son lugares idóneos para observar otras rapaces que
campen en busca de alimento como buitres leonados, buitres
negros, aguilillas calzadas o incluso el águila real. También es
habitual observar en esta zona cernícalo vulgar, aguilucho ce-
nizo, aguilucho pálido, grajillas y cornejas.
Itinerario ornitológico por la Cañada Real Leonesa Oriental y el llano cerealista
Collalba rubia delante de la iglesia de Montuenga
175
Itinerario ornitológico por la Cañada Real Leonesa Oriental y el llano cerealista
Esta zona es el hábitat adecuado para la observación de
muchas aves esteparias como la avutarda. Uno de los principales
gruposdeestaavedelaprovinciaseencuentranenestazonaaun-
que su situación tan localizada no facilita su observación y resulta
complicado de encontrar. Sin embargo merece la pena recorrer
la zona y disfrutar de las muchas aves antes mencionadas con la
esperanza de poder avistar algún ejemplar de esta hermosa ave.
3ª Jornada
Del embalse del Voltoya a Fuente de Santa Cruz
Terminamos nuestro recorrido ornitológico por la ca-
ñada recorriendo primero los 10 kilómetros que nos separan
de la carretera que une Nava de la Asunción con Santiuste de
San Juan Bautista. Este tramo transcurre casi en su totalidad
Torre del telégrafo óptico y bodegas de Codorniz
176
Itinerario ornitológico por la Cañada Real Leonesa Oriental y el llano cerealista
por el pinar. Aunque al principio los pinos resineros son los
más frecuente s poco a poco van dando paso a los pinos pi-
ñoneros que se yerguen rectos sobre las copas de los negrales.
Un pequeño merendero junto al río nos da la posibilidad de
descansar mientras disfrutamos del canto de pinzones, peti-
rrojos, ruiseñores, lavanderas, escribanos soteños, chochines,
mirlos y otras pequeñas aves.
Ya en el pinar, volveremos a escuchar a los carbone-
ros garrapinos, herrerillos capuchinos, herrerillos comunes,
trepadores azules, agateadroes y picos picapinos. Rodeados
de este paisaje llegamos a la carretera. A partir de aquí pode-
mos continuar en coche para dirigirnos a Santiuste de San
Juan Bautista. El paisaje cambia de nuevo y nos adentramos
en la llanura cerealista, entre campos de trigo y cebada. An-
tes de llegar a Bernuy de Coca. encontramos una pequeña
laguna a la izquierda perteneciente al grupo de lagunas de
Coca-Olmedo. Merece la pena hacer un alto en el camino
porque siempre es fácil observar algún ave acuática como
azulones, garzas y fochas.
Para llegar desde Bernuy de Coca hasta Fuente de
Santa Cruz, podemos realizar un pequeño recorrido por el
camino del Monte y disfrutar de la observación de las aves
esteparias como el aguilucho cenizo, el aguilucho pálido o la
tan escasa avutarda. Mucho más frecuentes son los aláudidos
como alondras, cogujadas, bisbita campestre, terrera e, inclu-
so, totovía.
Avutardas cerca de Fuente de Santa Cruz
Itinerario
ornitológico
por el llano y
los valles del
Eresma y el
Zorita
Cerro del Castillo (Bernardos) sobre el valle del río Eresma
178
Itinerario ornitológico por el llano y los valles del Eresma y el Zorita
llas, buitre leonado, buitre negro, milano real, milano negro,
busardo ratonero, águila calzada, águila real, golondrinas y
vencejos. En las ruinas de la ermita de San Isidro cría una
pareja de cernícalo vulgar.
El recorrido continúa por una pequeña carretera
hasta Bernardos, donde podemos subir al cerro de la Virgen
del Castillo, declarado en el año 2005 como Bien de Interés
Cultural con la categoría de zona arqueológica. Se trata de
un importante macizo de pizarras que se levanta sobre el río
Eresma, ofreciendo espectaculares vistas panorámicas de esta
parte de la provincia. El yacimiento arqueológico consta de
un cerro fortificado datado entre los siglos V d.C. y XI d.C.
Alrededor del cerro crece un monte de encinas que cubre las
dos laderas que forman el valle del río Eresma. Desde esta al-
tura es frecuente observar rapaces sobrevolando la zona como
buitre leonado, buitre negro, milano real, milano negro, ra-
tonero busardo, cernícalo, águila calzada o águila culebrera.
Revoloteando entre las ramas de las encina tenemos colirrojo
tizón y vencejos.
Continuamos nuestro recorrido dirigiéndonos has-
ta Armuña, donde podemos acercarnos hasta el cerro de la
Virgen del Tormejón. También hay aquí otro importante
yacimiento arqueológico prerromano, aunque sin señalizar.
Además de la importancia arqueológica y geológica de este
afloramiento de calizas, nos encontramos en un enclave en el
que podremos observar una gran variedad de aves, tanto rupí-
colas como típicas de nuestros páramos.
La propuesta de este itinerario ornitológico nos per-
mitirá conocer un poco más sobre la avifauna de nuestra pro-
vincia en dos jornadas. Se recorrerán zonas de la Tierra de
Pinares, de la campiña cerealista y algunos valles y macizos
importantes del interior de la provincia. Esta variedad en el
paisaje nos ofrece la posibilidad de observar una mayor diver-
sidad de aves en distintos hábitat.
El recorrido se ha dividido en dos jornadas, de las
cuáles una recorrerá parte del macizo de Santa María la Real
de Nieva y un tramo importante de la ribera del río Eres-
ma, mientras que la segunda cubre el recorrido por pinar
y campiña, donde es posible observar algunas de nuestras
aves esteparias.
1ª Jornada
De Nava de la Asunción al río Eresma
Partimos desde Nava de la Asunción en dirección a
Domingo García donde realizaremos nuestra primera pa-
rada en el cerro de San Isidro. Aquí se encuentra una im-
portante estación de arte rupestre datada en el Paleolítico
Superior. Además de su interés arqueológico, el cerro de San
Isidro es un importante mirador sobre la provincia. Las pi-
zarras y esquistos que afloran en superficie son refugio para
algunas aves rupícolas como el colirrojo tizón o la collalba
gris. También se ven jilgueros, cogujadas comunes, abubi-
179
Itinerario ornitológico por el llano y los valles del Eresma y el Zorita
Abejarucos
Ermita de la Virgen
del Castillo
Ermita del
Tormejón
Fresneda
de Añe
Cerro de
San Isidro
Aº
de
San
Medel
Aº
de
Polen
deBalisa
ArroyodeLos
Cercos
Aº
de
LosCaces
ta
Eresma
Río
Río
Nava de la Asunción
La Lastrilla
Segovia
Carbonero
el Mayor
Escalona del Prado
Villovela
de Pirón
PeñarrubiasEscobar de
Polendos
Pinillosde
Polendos
Cabañas de
Polendos
Mata de
Quintana
Zamarramala
Bernuy de
Porreros
Martín Miguel
Marazoleja
Garcillán
Valverde del
Majano
Hontanares
de Eresma
Valseca
Los Huertos
Anaya
Carbonero
de AHusín
Roda de
Eresma
Encinillas
Añe
Yanguas
de Eresma
San Pedro Cantimpalos
Tabanera
la Luenga
Escarabajoa
de Cabezas
Pinilla -Ambroz
Armuña
Miguel
Ibañez
Miguelañez
Bernardos
Mozoncillo
Domingo García
Ortigosa
de Pestaño
Santa María la
Real de Nieva
Pascuales
Tabladillo
Aragoneses
Paradinas
Balisa
Ochando
Melque
de Cercos
Nieva
Hoyuelos
Laguna
Rodrigo
Marazuela
Sangarcía
Etreros
Jemenuño
181
ndos
e
ar
Itinerario ornitológico por el llano y los valles del Eresma y el Zorita
del “ramón” para el ganado. Estos fresnos cen-
tenarios recogen entre sus ramas y en sus viejos
troncos huecos una gran diversidad de aves.
Para terminar nuestro viaje podemos
acercarnos hasta el río Eresma y, en Hontanares
de Eresma, tomar la antigua vía del tren que nos
llevará paralelos al río, disfrutando de su valle y
del avistamiento de numerosas aves de ribera.
En los taludes arenosos que lo flanquean tam-
bién pueden observarse numerosos grupos de
abejarucos. Este recorrido, que coincide tam-
bién con el Camino de Santiago, puede reali-
zarse en bicicleta, y nos llevará hasta Añe.
2ª Jornada
de Abades a Domingo García
El segundo día de nuestro recorrido por
esta parte de la provincia nos llevará desde Aba-
des hasta el río Moros, donde podemos hacer una parada en el
embalse para observar diversas aves acuáticas, especialmente
durante el invierno, cuando utilizan estos lugares como zonas
de paso e invernada.
Continuamos nuestro camino hacia Marugán y Ber-
cial. La carretera pasa sobre el río Zorita justo antes de llegar a
la antigua abadía de Páraraces. Desde aquí podemos tomar un
Regresamos a la carretera y continuamos hasta lle-
gar al río Moros en Añe. Muy cerca de aquí finaliza el reco-
rrido de este pequeño río que vierte sus aguas al Eresma.
Sin embargo, antes de llegar a la confluencia, nos ofrece uno
más de sus tesoros naturales, la fresneda de Añe. En la vega
del río se extiende una impresionante fresneda con ejem-
plares de cerca de 8 m. de diámetro, que durante años han
sido sometidos al tradicional desmoche para la obtención
Colirrojo tizón
Ermita del
Tormejón
Fresneda
de Añe
Embalse
Monasterio
de Párraces
Valle del Zorita
Cerro de
San Isidro
Embalse del Carrascal
Embalse de
Rebenga
Acueducto
Embalse del Pontón
Aº
de
San
Medel
Aº
de
Polendos
Balisa
ArroyodeLos
Cercos Aº
de
LosCaces
Río
Zorita
Río
Milanillos
Río
Peces
Eresma
Río
Voltoya
Pirón
Río
Río
Río
Milanillos
Frío
Río
M
oros
Trescasas
Palazuelos
San Ildefonso
La Lastrilla
Segovia
Carbonero
el Mayor
Villacastín
Montuenga
Codorniz
San Cristóbal
de la Vega
So
Santo
de
Tenzuela
Berroca
Carrascal
Basardilla
Brieva
Adrada
de Pirón
Losana
de Pirón
Torreiglesias
Villovela
de Pirón
PeñarrubiasEscobar de
Polendos
Pinillosde
Polendos
Cabañas de
Polendos
Mata de
Quintanar
La Higuera
Espirdo
Torrecaballeros
Tizneros
San Cristobal
Revenga
Hontoria
Riofrío
Navas de
Riofrío
La Losa
Ortigosa
del Monte
Torredondo
Zamarramala
Bernuy de
Porreros
Fuentemilanos
Abades
Juarros de
Riomoros
Martín Miguel
Marazoleja
Garcillán
Valverde del
Majano
Hontanares
de Eresma
Valseca
Los Huertos
Anaya
Carbonero
de AHusín
Roda de
Eresma
Encinillas
Añe
Yanguas
de Eresma
San Pedro Cantimpalos
Tabanera
la Luenga
Escarabajoa
de Cabezas
Pinilla -Ambroz
Armuña
Miguel
Ibañez
Miguelañez
Moraleja
de Coca
Aldeanueva
del Codonal
Domingo García
Ortigosa
de Pestaño
Santa María la
Real de Nieva
Pascuales
Tabladillo
Aragoneses
Paradinas
Balisa
Ochando
Melque
de Cercos
Nieva
Aldehuela
del Codonal
Juarros
de Voltoya
Hoyuelos
Martín Muñoz
de las Posadas
Santovenia
Laguna
Rodrigo
Marazuela
Sangarcía
Etreros
Cobos de
Segovia
Bercial
Marugan
Muñopedro
Peromingo
Moñibas
Lastras del Pozo
Labajos
Ituero y Lama
Zarzuela
del Monte
Vegas de
Matute
Monterrubio
Urb.Coto
Otero de
Herreros
Los Ángeles
Urb.Pinar Jardín
Pradera de
Navalhorno
Valsaín
Jemenuño
Sanchidrián
Valdeprados
183
Itinerario ornitológico por el llano y los valles del Eresma y el Zorita
camino de tierra que nos llevará hasta Villacastín, siguiendo
el valle del río Zorita. El camino discurre por un pinar en el
que se mezclan robles y encinas. A lo largo del recorrido, que
podemos hacer andando o en bicicleta de montaña, veremos
abubilla, urraca, mochuelo, grajos, alondras, cogujadas, tri-
gueros, águila calzada en fase clara, águila real, paloma torcaz,
pinzón vulgar, pico picapinos, oropéndola, zorzal, cuco, peti-
rrojo, escribano soteño, ratonero, milano real, milano negro
y cernícalo.
La carretera continúa hasta Bercial, donde nos des-
viamos a Cobos de Segovia, Etreros y Jemenuño para diri-
girnos a Laguna Rodrigo. El nombre del pueblo procede
de la gran laguna que se asentaba en las inmediaciones a
la población. Se trata de una laguna del tipo del humedal
de Coca-Olmedo, con alta concentración de sales. El acuí-
fero subterráneo que la alimenta apenas mantiene el nivel
freático por lo que con la falta de lluvias se seca rápida-
mente. Como su cubeta es muy somera, con las primeras
lluvias vuelve recupera una fina lámina de agua en la que
muchas aves acuáticas buscan alimento durante el invierno.
Desde aquí podemos tomar un camino que nos conduce
hasta Hoyuelos y, tras cruzar la carretera, nos lleva junto
al arroyo de Los Cercos a Melque de Cercos. Desde aquí
debemos continuar un tramo por la carretera hasta enlazar
con la de CL-601. La cruzamos y seguimos por un camino
a Nieva y desde allí a Ortigosa del Pestaño para enlazar con
Domingo García. Mochuelo
184
Glosario
Glosario
A
Álula: grupo de plumas que se insertan sobre el primer dedo
del ala en el borde anterior de las alas y cuya función es la de
reducir las turbulencias del aire durante el vuelo.
Anillo orbital: zona alrededor del ojo formado por la unión
de los párpados superior e inferior.
Ápice: Extremo de la pluma.
Arborícola: Que vive en los árboles
B
Bandada/bando:Conjuntonumerosodeavesquevuelanjuntas.
Barrado: Diseño del plumaje con barras transversales.
Bifurcada: En forma de horquilla.
Bigotera: Zona del ave que va desde la mandíbula inferior has-
ta la parte inferior de la mejilla.
Biogeografía: Parte de la biología que se ocupa de la distribu-
ción geográfica de los animales.
Buche: Bolsa membranosa en el esófago de las aves, utilizado
para predigerir los alientos.
C
Cálamo o cañón: Parte de la pluma que se inserta en la piel.
Calzas: Plumas que cubren la parte superior de la pierna.
Campear: Recorrer el territorio en busca de alimento.
Capirote: Parte superior de la cabeza de un ave.
Caudal: Perteneciente o relativo a la cola
Ceja: Franja alargada de plumas que se sitúan sobre el ojo.
Cerner: Movimiento rápido de las alas para mantenerse está-
tico en el vuelo
Cobertoras:conjuntodeplumasquerecubrenelcuerpodelave.
Cortejo:Conjuntodeactividadesdestinadasaatraeralapareja.
Criomediterraneo: Piso bioclimatico caracterizado por ocu-
par las mayores alturas, con fuertes heladas en invierno, que
se prolongan a lo largo de gran parte del año, también posee
una acusada sequía estival. La vegetación predominante son
los pastizales y matorrales de pequeño porte.
Críptico: Que se camufla con el entorno por su color, aspec-
to, etc.
Crotoreo: Sonido producen las cigüeñas con el pico.
Cuneiforme: Con forma de cuña. Suele aplicarse a la forma de
la cola de algunas aves.
D
Diamante: En pollos, minúscula protuberancia córnea
situada en el extremo del pico con la que se ayudan para
romper la cáscara del huevo al eclosionar, desapareciendo
a los pocos días.
Dimorfismo: condición de algunas especies que presentan
dos aspectos direntes según la época del año (dimorfismo es-
tacional) o el sexo del individuo (dimorfismo sexual).
Dorso: Espalda
185
Glosario
E
Ecosistema: Conjunto de elementos bióticos (seres vivos) y
abióticos así como las interacciones que existen entre ellos en
un determinado territorio.
Endémico: Exclusivo de determinadas localidades o
regiones.
Envergadura: Distancia entre las puntas de las alas de un ave
cuando están completamente abiertas.
Escapulares: Plumas que cubren la zona del omoplato.
Espejuelo: mancha brillante que tienen algunas aves acuáti-
cas en sus plumas secundarias del ala.
Estival: Se dice de las especies que ocupan una región en los
meses de verano, generalmente para criar.
Etología: parte de la biología que se encarga del estudio del
comportamiento animal.
G
Granívoro: Que se alimenta de granos/semillas.
Gola: Penacho de plumas alrededor del cuello.
Gorjeo: Canto de algunos pájaros (=trino).
Granznido: Sonido característico de los córvidos y gansos.
H
Hábitat: lugar de condiciones apropiadas para que viva una
especie.
Humedal: Terreno inundado temporal o continuamente.
I
IBA: del ingles Important Bird Area (área importante para
las aves). Son lugares identificados por Birdlife International
como globalmente importantes para la conservación de las
aves. En España hay 391 de estos lugares.
Infracoberteras: plumas que recubre por debajo la base de
otras plumas más grandes.
Inmaturo: Joven independiente que no ha alcanzado todas
las características del adulto.
Insectívoro: Que se alimenta de insectos.
Invernante: Se dice de las especies presentes en una región
durante los meses de invierno.
L
LIC: Lugar de Importancia Comunitaria. Son espacios que
garantizan la conservación de hábitats, flora y fauna silvestre
considerados como prioritarios por la directiva 92/43/CEE
de la Unión Europea.
Limícola: Se dice de los animales que se alimentan filtrando
el limo.
Lista: Franja lineal del plumaje que contrasta con el color del
fondo.
Listado: Con rayas o listas en el plumaje.
M
Mandíbula: Cada una de las dos partes del pico.
Mesomediterráneo: Piso bioclimatico situado por debajo del
186
Glosario y bibliografía
P
Pájaro: Especies de aves pertenecientes al orden Paseriformes.
Palmeado: Forma del píe de algunas aves cuando los dedos
están unidos por una membrana (ej. Patos)
Páridos: Familia de aves dentro del orden paseriformes que
comprende a los herrerillos y carboneros.
Paseriforme: Orden de aves, generalmente de pequeño ta-
maño, caracterizadas por disposición de los dedos, tres hacia
delante y uno opuesto hacia atrás. Nacen sin plumón y casi
ciegas. Poseen 10 rémiges primarias.
Pico: protuberancia cornea de la cabeza de las aves compues-
ta por dos piezas, terminada generalmente en punta y que le
sirve para tomar alimentos.
Píleo: Parte superior de la cabeza de las aves.
Piso bioclimático: Cada uno de los espacios que se suceden
altitudinalmente con las consiguientes variaciones de tempe-
ratura y precipitaciones, así como su distribución a lo largo
del año.
Plumaje: Conjunto de plumas que recubren el cuerpo de
un ave.
Pluma: Estructura queratinosa de la piel de las aves. Consta
de un eje central (raquis) del que parten unas prolongacio-
nes (barbas). Existen varios tipos según su tamaño, forma o
función.
Plumón: Tipo de pluma caracterizada por tener un raquis
muy corto con barbas largas. Típico de los pollos pequeños.
Pollo: Cría que nace de cada huevo de un ave.
Supramediterráneo, coincidiendo fundamentalmente con la
presenciadeformacionesdebosquesesclerófilos(ej.Encinares).
Migración: Desplazamientos periódicos de individuos o po-
blaciones enteras desde unas áreas donde realizan parte del
ciclo vital hasta otras donde lo completan.
Migrador: Especie cuyas áreas de cría e invernada difieren.
Muda: Renovación del plumaje de las aves.
N
Narina: cada uno de los orificios nasales externos.
Necrófago: Que se alimenta de cadáveres (ej. buitres).
Nidícola: Se dice de las aves cuyos poyuelos permanecen en
el nido hasta alcanzar cierto desarroyo.
Nidífugo:Se dice de las aves cuyos poyuelos abandonan el
nido a las pocas horas de su nacimiento.
O
Obispillo: En las aves, zona de transición entre la espalda y
la cola.
Ornitología: Rama de la zoología que se dedica al estudio
de las aves.
Oromediterráneo: Piso bioclimatico típico de las montañas
con frecuentes heladas en invierno y temperaturas altas en
verano. La vegetación característica es normalmente los bos-
ques de coníferas o formaciones degradadas de esta.
Oteadero: Lugar elevado desde donde se divisa una amplia
zona de terreno.
187
Glosario y bibliografía
arreglo a su historia evolutiva o filogenia.
Supramediterraneo: Piso bioclimatico situado altitudinal-
mente por debajo del oromediterraneo coincidiendo con
bosques de coníferas o melójos. Ocupa la mayor parte de las
laderas de la sierra de Guadarrama.
T
Tarso: Parte mas delgada de la pata del ave que une los dedos
con la tibia. Generalmente desprovista de plumas.
Trino: Canto de algunos pájaros.
V
Ventral: Relativo al abdomen
Vibrisas: Plumas modificadas en forma de pelos que poseen
una función táctil. Están situadas en la comisura del pico, na-
rinas o entorno al ojo.
Z
Zambullir: Meterse debajo del agua con ímpetu o de golpe.
ZEPA: Zona de Especial Protección para las Aves. Son áreas
protegidas destinadas a la conservación de la avifauna amena-
zada de acuerdo con lo establecido en la directiva comunitaria
79/409/CEE y posteriores.
Q
Quilla: Modificación del hueso del esternón de las aves en
forma de saliente donde se insertan los músculos pectorales
del ave destinados al vuelo.
R
Rapaz: se llama así, de forma general, a las aves carnívoras
caracterizadas por tener picos robustos y ganchudos, grandes
ojos y garras robustas. Comprende tanto especies diurnas (or-
den Accipitridae y Falconidae) como nocturnas (orden Strigi-
dae).
Raquis: Parte central de la pluma que funciona como eje.
RED NATURA 2000: Red ecológica europea destinada a
conservar la biodiversidad. En ella se incluyen todos los espa-
cios protegidos así como las zonas ZEPAs y LICs.
Reclamo: Voz con que un ave llama a otra de su especie.
Rectriz: Pluma larga situada en la cola de las aves.
Rémiges: Plumas grandes situadas en las alas. Pueden ser pri-
marias, secundarias o terciarias (o covertoras).
S
Saco aéreo: Estructura del aparato respiratorio que se sitúa
en el interior de los huesos y comunica con los pulmones. Sir-
ve también para aligerar el peso del ave.
Sedentario: Especie que permanece en el mismo territorio
durante todo su ciclo vital.
Sistemática: Estudio de la clasificación de las especies con
188
Bibliografía
189
Bibliografía
190
a. Paseriformes.................................................................60
b.Otrasaves......................................................................63
c.Rapaces..........................................................................64
Lallanurasegoviana......................................................................68
a. Paseriformes.................................................................72
b.Otrasaves......................................................................74
c. Rapaces esteparias.......................................................78
Los páramos...................................................................................80
a. Paseriformes.................................................................83
b.Otrasaves......................................................................86
c.Rapaces..........................................................................89
Los cañones fluviales....................................................................90
a. Paseriformes.................................................................92
b.Otrasaves......................................................................94
c.Rapaces..........................................................................95
Sotos y Riberas............................................................................100
a.Paseriformes...............................................................103
b. Otras aves...................................................................105
c. Rapaces.......................................................................107
Loshumedales.............................................................................108
Paseriformes...................................................................111
Otras aves.......................................................................113
a.Avessedentarias...........................................113
El Proyecto Trino............................................................................ 5
Información básica..........................................................................8
La protección de las aves en Segovia...........................11
Delimitación del marco geográfico..............................13
Áreas naturales de la provincia de Segovia.................13
Nociones para la identificación de las aves.................17
Buenasprácticas...............................................................18
LaSierradeGuadarrama..............................................................20
Un espacio protegido......................................................22
Cumbres, piornales y matorrales de montaña...........24
Pinares de pino silvestre.................................................27
a. Aves más comunes.........................................30
b.Avespocofrecuentes.....................................35
c.Rapacesforestales..........................................35
Piedemonte serrano......................................................................40
Melojares...........................................................................42
a. Aves paseriformes..........................................44
b. Otras aves........................................................47
c.Rapaces............................................................48
Encinares...........................................................................49
a. Paseriformes...................................................51
b. Otras aves........................................................54
c.Rapaces............................................................57
TierradePinares............................................................................58
Índice
191
de Coca...........................................................................155
Itinerario ornitológico por la Tierra de Pinares....................157
1ª Jornada: De Turégano al Común Grande de las
Pegueras..........................................................................158
2ª Jornada: De Sanchonuño a Coca..........................161
Itinerario ornitológico por los páramos..................................163
1ªJornada:DeSanMigueldeBernuyaVegafría......165
2ª Jornada: De Vegafría a Mata de Cuellar................168
Itinerario ornitológico por la Cañada Real Leonesa Oriental
y el llano cerealista......................................................................169
1ª Jornada: El Valle del Voltoya..................................170
2ªJornada:DeJuarrosdeVoltoyaaMontuenga......173
3ª Jornada: Del embalse de Voltoya a Fuente de
Santa Cruz......................................................................175
Itinerario ornitológico por el llano y los valles del Eresma
yelZorita......................................................................................177
1ªJornada:DeNavadelaAsunciónalríoEresma...178
2ªJornada:DeAbadesaDomingoGarcía................181
Glosario.........................................................................................184
Para saber más.............................................................................188
b. Aves nidificantes..........................................114
c. Aves invernantes..........................................116
d. Aves de paso. ...............................................119
Rapaces............................................................................121
LosPueblos..................................................................................122
Itinerarios ornitológicos............................................................128
ItinerarioornitológicoporlasierradeGuadarrama.............131
TRAMO 1. Puerto de los Leones-Puerto de
Navacerrada....................................................................132
1ª jornada: De Campo Azálvaro a la risca
de Valdeprados................................................132
2ª jornada: De los Montes de Valsaín a los
PalaciosReales.................................................136
TRAMO II. Puerto de Malangosto-Puerto de
Navafría. .........................................................................140
1ª jornada: De Malangosto al
piedemonte.......................................................140
2ª jornada: Cañones calizos y pinares
silvestres............................................................142
Itinerario ornitológico por los valles de los ríos
PirónyViejo.................................................................................145
Itinerario ornitológico por los humedales.............................149
1ª jornada: Humedales de Cantalejo a Cuellar........151
2ª jornada: Humedales de Cuellar- Villagonzalo
Índice
Trino

Trino

  • 1.
    El Proyecto Trino enSegovia Recursos ornitológicos en las comarcas de AIDESCOM, Honorse-Tierra de Pinares y Segovia Sur HONORSE TIERRA DE PINARES FONDO EUROPEO AGRÍCOLA DE DESARROLLO RURAL: EUROPA INVIERTE EN LAS ZONAS RURALES
  • 2.
  • 3.
    5 manda, generando nuevasexpectativas de futuro en nues- tras comarcas rurales. Paralelamente hay que ser conscientes que excep- tuando los meses de verano y la Semana Santa y puentes, la demanda de turismo rural es insuficiente. Por lo tanto es ne- cesario conseguir atraer a un turismo en invierno y primavera donde la demanda de turismo de interior no es fuerte. Igual- mente hay que reconocer que el turismo rural es un producto que ha alcanzado su maduración, y sólo la creación de nuevos productos permitirá generar nuevas expectativas. A todo lo anterior hay que sumar que TRINO, como proyecto de cooperación interterritorial llevado a cabo por GALs en el marco de LEADER+ y PRODERCAL ha genera- do expectativas de desarrollo no sólo en nuestra región, sino también en otras zonas de España. Consecuentemente ha sido necesario volver a acti- var en el ámbito de LEADERCAL un proyecto de coope- ración interterritorial de carácter autonómico que apoye a los Grupos de Acción Local (GAL) a desarrollar acciones de dinamización de los sectores implicados en el ámbito del turismo ornitológico, y continúe el trabajo realizado en el marco anterior y ponga en marcha una configuración de oferta para este segmento turístico en los nuevos territorios que a este proyecto se incorporen; siendo esta oferta resul- tante del consenso colectivos implicados: Agricultores y Ga- naderos, Entidades Conservacionistas y Medioambientales, Asociaciones de Empresarios de Turismo Rural y Hostele- Esta publicación surge del interés común de los gru- pos de acción local de la provincia de Segovia participantes en el proyecto de cooperación regional “Turismo Rural de IN- terior y Ornitología” (TRINO+), AIDESCOM, HONOR- SE- TIERRA DE PINARES y SEGOVIA SUR, en la puesta en valor de los recursos ornitológicos de estas comarcas se- govianas, fomentando su conocimiento y conservación por parte, tanto de los visitantes, como de la población local. Al mismo tiempo que se pretende diversificar la oferta turística de estas comarcas desarrollando una nueva actividad de turis- mo: el turismo ornitológico y de naturaleza. Además, debe- mos conseguir que los establecimientos de turismo rural de nuestros territorios brinden una oferta adecuada al turismo ornitológico y de naturaleza, con un criterio de sostenibili- dad, comprometiéndose a salvaguardar unas buenas prácticas ambientales. Castilla y León es la Comunidad Autónoma de Espa- ña y región de Europa que más superficie aporta a la red eco- lógica de la Unión Europea denominada como la RED Natura 2000, a través de las Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPAs); suponiendo ésta el 19% de la superficie regional y el 18,5% de toda la superficie Natura 2000 de España. Si a lo anterior sumamos que existe un interés cre- ciente en este segmento turístico es por lo que se considera que se deben de articular medidas que permitan no sólo la conservación de estas especies de avifauna protegida, sino también la configuración de una oferta adecuada a la de- El proyecto TRINO
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    6 El proyecto TRINO N S OE ZEPA LIC Mapa de la Red Natura 2000 en Castilla y León
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    7 ral de nuestraregión; actualmente se puede aseverar que es necesario promover este tipo de turismo entre la población española en general, siendo conscientes de la diferencia de poderes adquisitivos. El proyecto Trino+ tiene como objetivo la valoriza- ción del recurso ornitológico como recurso natural y recurso turístico, potenciando su conservación y generación de nueva actividad económica a nivel de cada territorio y en el conjunto de la Comunidad Autónoma de Castilla y León. ría, Ayuntamientos y Entidades Locales y Administraciones Competentes. TRINO ha supuesto la generación de una marca que se identifica con el producto “Turismo Ornitológico en Cas- tilla y León” y, además, ha permitido descubrir los distintos tipos de clientes, según su origen geográfico. Por una parte TRINO nació para conjugar la buena infraestructura ae- roportuaria y las buenas conexiones de Castilla y León con grandes capitales europeas con la buena oferta de turismo ru- El proyecto TRINO Buitre negro volando sobre Campo Azálvaro
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    Amanecer en lalaguna de Navalayegua (Cantalejo).
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    L. de lasEras L. de la Iglesia Balsa Larga L. de la Magdalena L. de Pero Rubio Embalse del Carrascal Embalse de Rebenga Acueducto Embalse del Pontón Aº de San Medel Aº de Polendos Río M alu cas Bodón de la Ibienza L. Tenca L. del Carrizal L. Lucia L. Muña L. de Navalhornos L. Navalallegua Arroyo de las Ribillas Aº Cerquilla Embalse de las Vencías Embalse de Burgomillodo Embalse de Linares del Arroyo Arroyo deBalisa ArroyodeLos Cercos Aº de Los Caces Río Zorita Río Milanillos Río Peces Río Sacramenia Río Botijas Río de la Hoz Río Adaja Río Eresma Eresma Río Voltoya Río Pirón Pirón Río Río Río Río Río Cega Cega Río D uratón Río Riaza Río Aguisejo Río Río Río Duratón Milanillos Frío Río M oros San Juan Caslilla Río Voltoya Cuéllar Sepúlveda Fuentepelayo Aguilafuente Cantalejo Turégano Pradena Nava de la Asunción Coca Trescasas Palazuelos San Ildefonso La Lastrilla Carbonero el Mayor Navalmanzano Villacastín El Espinar San Rafael Riaza Ayllón Torregutiérrez Tolocirio Montejo de Arévalo Martín Muñoz de la Dehesa Montuenga Codorniz San Cristóbal de la Vega Rapariegos Donhierro Santiuste de S.Juan Bautista Bernuy de Coca Villagonzalo de Coca Fuente de Santa Cruz Ciruelos de Coca Villeguillo Navas de Oro Fuente el Olmo de Íscar Villaverde de Íscar Samboal Narros de Cuéllar Gomezserracín Chatún Campo de Cuéllar Arroyo de Cuéllar Chañe Fresneda de Cuéllar Remondo Mata de Cuéllar Vallelado San Cristóbal de Cuéllar Fuentes de Cuéllar Lovingos Dehesa Dehesa Mayor Escarabajosa de Cuellar Frumales Moraleja de Cuéllar Olombrada Perosillo Adrados Hontalbilla Cozuelos de Fuentidueña Vegafría Membibre de la Hoz Aldeasoña Fuentesauco de Fuentidueña Fuentepiñel Fuente el Olmo de FuentidueñaTorrecilla del Pinar Laguna de Contreras Vivar de Fuentidueña Calabazas de Fuentidueña Pecharromán Fuentidueña Valles de Fuentidueña Tejares Fuentesoto Valltiendas Sacramenia Cuevas de Provanco San José Torreadrada Castro de Fuentidueña San Miguel de Bernuy Cobos de Fuentidueña Castrojimeno Carrascal del Río Navalilla Burgomillodo Valle de Tabladillo Hinojosas Aldehuela Aldeanueva de la Serrezuela Navares de las Cuevas Navares de Enmedio Navares de Ayuso Encinas Aldeonte Barbolla El Olmillo Covachuelas Urueñas Castroserracín Castrillo de Sepúlveda Villaseca Zarzuela del Pinar Villar de Sobrepeña Fuenterrebollo Cabezuela Sauquillo de Cabezas Escalona del Prado Veganzones Muñoveros Puebla de Pedraza San Pedro de Gaillos Rebollar Valdesimonte Aldeonsancho Sebúlcor Consuegra La Nava Torrecilla Villafranca Aldealcorvo El Olmo Boceguillas Turrubuelo Castillejo de Mesleón Soto de Sepúlveda Duratón Fresneda de Sepúlveda Duruelo Sotillo Santa Marta del Cerro Perorrubio Valdesaz Castroserna de Abajo Castroserna de Arriba TejadillaVentosilla Valleruela de SepúlvedaLa MatillaRebollo Valleruela de Pedraza El Arenal Casla Sigueruelo Siguero Rosuero Villarejo Mansilla Cerezo de Abajo Cerezo de Arriba Arcones Matamala Matabuena Huerta Colladillo Rades de abajo Sanchopedro Revilla Orejanilla La Velilla Gallegos Martíncano Ceguilla Galíndez Pedraza Arahuetes Requijada La Mata Chavida Valle de San Pedro Torre Val de San Pedro La Salceda Navafría Collado hermoso Pelayos del Arroyo Aldeasaz La Cuesta Cubillo El Guijar Arevalillo de Cega Pajares Sotosalbos Santo Domingo de Pirón Tenzuela Berrocal Carrascal Caballar Basardilla Brieva Adrada de Pirón Losana de Pirón Torreiglesias Otones de Benjumea Villovela de Pirón PeñarrubiasEscobar de Polendos Pinillosde Polendos Cabañas de Polendos Mata de Quintanar La Higuera Espirdo Torrecaballeros Tizneros San Cristobal Revenga Hontoria Riofrío Navas de Riofrío La Losa Ortigosa del Monte Torredondo Zamarramala Bernuy de Porreros Fuentemilanos Abades Juarros de Riomoros Martín Miguel Marazoleja Garcillán Valverde del Majano Hontanares de Eresma Valseca Los Huertos Anaya Carbonero de AHusín Roda de Eresma Encinillas Añe Yanguas de Eresma San Pedro Cantimpalos Tabanera la Luenga Escarabajoa de Cabezas Pinilla -Ambroz Armuña Miguel Ibañez Miguelañez Bernardos Mozoncillo Pinarnegrillo Aldea Real Mudrián San Martín Pinarejos Sanchonuño Moraleja de Coca Aldeanueva del Codonal Domingo García Ortigosa de Pestaño Santa María la Real de Nieva Pascuales Tabladillo Aragoneses Paradinas Balisa OchandoMelque de Cercos Nieva Aldehuela del Codonal Juarros de Voltoya Hoyuelos Martín Muñoz de las Posadas Santovenia Laguna Rodrigo Marazuela Sangarcía Etreros Cobos de Segovia Bercial Marugan Muñopedro Peromingo Moñibas Lastras del Pozo Labajos Ituero y Lama Zarzuela del Monte Vegas de Matute Monterrubio Urb.Coto San Isidro Navas de San Antonio Otero de Herreros Los Ángeles de San Rafael Urb.Pinar Jardín Pradera de Navalhorno Valsaín Riofrío de Riaza La Pinilla Martín Muñoz de Ayllón Alquité Becerril Serracín El Muyo Madrigiera Villacorta Grado del Pico El Negredo Santibañez de Ayllón Estebanvela Francos ValviejaRibota Saldaña de Ayllón Gomeznarro Cincovillas Aldealázaro Urb. Prado Pinilla Fresno de Cantespino Corral de AyllónCascajares Castiltierra Sequera de Fresno Aldeanueva del Monte Pajares de Fresno Barahona de Fresno Grajera Fresno de la Fuente Pajarejos Bercimuel Riahuelas Riaguas de San Bartolomé Campo de San Pedro Santa María de Riaza Mazagatos Languilla Alconada de Maderuelo Alconadilla Aldealengua de Santa María Fuentemizarra Valdevarnés Maderuelo Carabias Ciruelos Pradales Moral de Hornuez Villalvilla de Montejo Valdevacas de Montejo Villaverde de Montejo Honrrubia de la Cuesta Montejo de la Vega de la Serrezuela Jemenuño Lastras de Cuéllar Bellosillo Buitrago de lozoya Lozoya La Cabrera Miraflores de la Sierra Soto del Real Colmerar Viejo NavacerradaCercedilla Guadarrama Sanchidrián Olmedo Iscar Portillo Tudela de Duero Cedillo de la Torre Cilleruelo de San Mamés N S O E 1 Campo Azálvaro 2 Encinares de los ríos Adaja y Voltoya 3 Hoces del Río Duratón 4 Hoces del Río Riaza 5 Lagunas de Cantalejo 6 Sierra de Guadarrama 7 Valles del Voltoya y Zorita 3 5 6 1 2 7 4 Mapa de ZEPAs en la provincia de Segovia
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    11 • Río Cega-Tierrade Pinares-Cantalejo: con un área de 25.500 ha, destacando especialmente la importancia de las aves rapaces forestales como el milano real, milano negro, águila calzada (8-10 pp1 ) y culebrera europea (4-6 pp). Crían también la cigüeña blanca y la cigüeña negra. • Río Moros: con un área de 11.500 ha. En esta zona se encuentra una de las mejores zonas de cría de la cigüeña blanca. En un pinar cría la única colonia de garza real (45 pp) de la cuenca del Duero fuera de su cauce. Es una zona importante para la reproducción de rapaces fores- tales como milano real (mínimo 20 pp), milano negro (mínimo 20 pp), águila calzada (3-5 pp) y culebrera europea (1-2 pp). Además es zona de alimentación de buitre negro, buitre leonado y alimoche. También existe una pareja de cigüeña negra. • Umbría de Guadarrama: con un área de 54.500 ha. Es un área de importancia para la nidificación de rapaces como son el águila imperial ibérica y el buitre negro. También destaca el milano real, el águila real (1-2 pp) y el águila calzada. En Riofrío también hay un dormidero de buitre leonado y cría la cigüeña blanca. 1 pp: parejas nidificantes La protección de las aves en Segovia La provincia de Segovia, la más pequeña de Castilla y León, tiene una superficie de 679.600 ha. A pesar de su re- ducido tamaño, cuenta con la presencia de bastantes de las aves presentes en el Anxo I de la Directiva Hábitat. Entre ellas destacan el águila imperial europea, el buitre negro, el buitre leonado, la alondra de Dupont y la avutarda. Además también existen poblaciones importantes de águila real, aguilucho la- gunero, aguilucho pálido, cigüeña negra y alimoche. En cuanto a la protección de la avifauna, en la pro- vincia tenemos siete Zonas de Especial protección para la aves (ZEPAs) que representan el 22,54% del territorio de la provincia, y 15 Lugares de Interés Comunitarios (LICs), que suponen el 23,54 % del mismo. Estas cifras la sitúan como la tercera provincia con mayor porcentaje de su superficie pro- tegida dentro de la RED NATURA 2000, tan sólo por detrás de Ávila y de León. Dos de estas ZEPAs, las Hoces del río Duratón y las Hoces del río Riaza, están declaradas Parque Natural y forman parte de la Red de Espacios Naturales de Castilla y León. Am- bos espacios son especialmente importantes por la riqueza y variedad de su avifauna y son un importante destino ornito- lógico consolidado. Respecto a las Áreas de Importancia para las Aves (Important Bird Areas, IBAs) , en Segovia hay seis, de las cua- les tres se encuentran en nuestra zona de estudio. Estos son: Información básica
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    L. de lasEras L. de la Iglesia Balsa Larga L. de la Magdalena L. de Pero Rubio Embalse del Carrascal Embalse de Rebenga Acueducto Embalse del Pontón Aº de San Medel Aº de Polendos Río M alu cas Bodón de la Ibienza L. Muña L. de Navalhornos L. Navalallegua Arroyo de las Ribillas Aº Cerquilla Embalse de las Vencías Embalse de Burgomillodo Embalse de Linares del Arroyo Arroyo deBalisa ArroyodeLos Cercos Aº de Los Caces Río Zorita Río Milanillos Río Peces Río Sacramenia Río Botijas Río de la Hoz Río Adaja Río Eresma Eresma Río Voltoya Río Pirón Pirón Río Río Río Río Río Cega Cega Río D uratón Río Riaza Río Aguisejo Río Río Río Duratón Milanillos Frío Río M oros San Juan Caslilla Río Voltoya Cuéllar Sepúlveda Fuentepelayo Aguilafuente Cantalejo Turégano Pradena Nava de la Asunción Coca Trescasas Palazuelos Segovia San Ildefonso La Lastrilla Carbonero el Mayor Navalmanzano Villacastín El Espinar San Rafael Riaza Ayllón Torregutiérrez Tolocirio Montejo de Arévalo Martín Muñoz de la Dehesa Montuenga Codorniz San Cristóbal de la Vega Rapariegos Donhierro Santiuste de S.Juan Bautista Bernuy de Coca Villagonzalo de Coca Fuente de Santa Cruz Ciruelos de Coca Villeguillo Navas de Oro Fuente el Olmo de Íscar Villaverde de Íscar Samboal Narros de Cuéllar Gomezserracín Chatún Campo de Cuéllar Arroyo de Cuéllar Chañe Fresneda de Cuéllar Remondo Mata de Cuéllar Vallelado San Cristóbal de Cuéllar Fuentes de Cuéllar Lovingos Dehesa Dehesa Mayor Escarabajosa de Cuellar Frumales Moraleja de Cuéllar Olombrada Perosillo Adrados Hontalbilla Cozuelos de Fuentidueña Vegafría Membibre de la Hoz Aldeasoña Fuentesauco de Fuentidueña Fuentepiñel Fuente el Olmo de FuentidueñaTorrecilla del Pinar Laguna de Contreras Vivar de Fuentidueña Calabazas de Fuentidueña Pecharromán Fuentidueña Valles de Fuentidueña Tejares Fuentesoto Valltiendas Sacramenia Cuevas de Provanco San José Torreadrada Castro de Fuentidueña San Miguel de Bernuy Cobos de Fuentidueña Castrojimeno Carrascal del Río Navalilla Burgomillodo Valle de Tabladillo Hinojosas Aldehuela Aldeanueva de la Serrezuela Navares de las Cuevas Navares de Enmedio Navares de Ayuso Encinas Aldeonte Barbolla El Olmillo Covachuelas Urueñas Castroserracín Castrillo de Sepúlveda Villaseca Zarzuela del Pinar Villar de Sobrepeña Fuenterrebollo Cabezuela Sauquillo de Cabezas Escalona del Prado Veganzones Muñoveros Puebla de Pedraza San Pedro de Gaillos Rebollar Valdesimonte Aldeonsancho Sebúlcor Consuegra La Nava Torrecilla Villafranca Aldealcorvo El Olmo Boceguillas Turrubuelo Castillejo de Mesleón Soto de Sepúlveda Duratón Fresneda de Sepúlveda Duruelo Sotillo Santa Marta del Cerro Perorrubio Valdesaz Castroserna de Abajo Castroserna de Arriba TejadillaVentosilla Valleruela de SepúlvedaLa MatillaRebollo Valleruela de Pedraza El Arenal Casla Sigueruelo Siguero Rosuero Villarejo Mansilla Cerezo de Abajo Cerezo de Arriba Arcones Matamala Matabuena Huerta Colladillo Rades de abajo Sanchopedro Revilla Orejanilla La Velilla Gallegos Martíncano Ceguilla Galíndez Pedraza Arahuetes Requijada La Mata Chavida Valle de San Pedro Torre Val de San Pedro La Salceda Navafría Collado hermoso Pelayos del Arroyo Aldeasaz La Cuesta Cubillo El Guijar Arevalillo de Cega Pajares Sotosalbos Santo Domingo de Pirón Tenzuela Berrocal Carrascal Caballar Basardilla Brieva Adrada de Pirón Losana de Pirón Torreiglesias Otones de Benjumea Villovela de Pirón PeñarrubiasEscobar de Polendos Pinillosde Polendos Cabañas de Polendos Mata de Quintanar La Higuera Espirdo Torrecaballeros Tizneros San Cristobal Revenga Hontoria Riofrío Navas de Riofrío La Losa Ortigosa del Monte Torredondo Zamarramala Bernuy de Porreros Fuentemilanos Abades Juarros de Riomoros Martín Miguel Marazoleja Garcillán Valverde del Majano Hontanares de Eresma Valseca Los Huertos Anaya Carbonero de AHusín Roda de Eresma Encinillas Añe Yanguas de Eresma San Pedro Cantimpalos Tabanera la Luenga Escarabajoa de Cabezas Pinilla -Ambroz Armuña Miguel Ibañez Miguelañez Bernardos Mozoncillo Pinarnegrillo Aldea Real Mudrián San Martín Pinarejos Sanchonuño Moraleja de Coca Aldeanueva del Codonal Domingo García Ortigosa de Pestaño Santa María la Real de Nieva Pascuales Tabladillo Aragoneses Paradinas Balisa OchandoMelque de Cercos Nieva Aldehuela del Codonal Juarros de Voltoya Hoyuelos Martín Muñoz de las Posadas Santovenia Laguna Rodrigo Marazuela Sangarcía Etreros Cobos de Segovia Bercial Marugan Muñopedro Peromingo Moñibas Lastras del Pozo Labajos Ituero y Lama Zarzuela del Monte Vegas de Matute Monterrubio Urb.Coto San Isidro Navas de San Antonio Otero de Herreros Los Ángeles de San Rafael Urb.Pinar Jardín Pradera de Navalhorno Valsaín Riofrío de Riaza La Pinilla Martín Muñoz de Ayllón Alquité Becerril Serracín El Muyo Madrigiera Villacorta Grado del Pico El Negredo Santibañez de Ayllón Estebanvela Francos ValviejaRibota Saldaña de Ayllón Gomeznarro Cincovillas Aldealázaro Urb. Prado Pinilla Fresno de Cantespino Corral de AyllónCascajares Castiltierra Sequera de Fresno Aldeanueva del Monte Pajares de Fresno Barahona de Fresno Grajera Fresno de la Fuente Pajarejos Bercimuel Riahuelas Riaguas de San Bartolomé Campo de San Pedro Santa María de Riaza Mazagatos Languilla Alconada de Maderuelo Alconadilla Aldealengua de Santa María Fuentemizarra Valdevarnés Maderuelo Carabias Ciruelos Pradales Moral de Hornuez Villalvilla de Montejo Valdevacas de Montejo Villaverde de Montejo Honrrubia de la Cuesta Montejo de la Vega de la Serrezuela Jemenuño Lastras de Cuéllar Bellosillo Buitrago de lozoya Lozoya La Cabrera Miraflores de la Sierra Soto del Real Colmerar Viejo NavacerradaCercedilla Guadarrama Sanchidrián Olmedo Iscar Portillo Tudela de Duero Cedillo de la Torre Cilleruelo de San Mamés N S O E L. Tenca L. del Carrizal L. Lucia 1 Cueva de los Murciélagos 2 Hoces del Duratón 3 Hoces del Riaza 4 Lagunas de Cantalejo 6 Lagunas de Sta. María la Real de Nieva 5 Lagunas de Coca-Olmedo 8 Riberas del Río Duratón 7 Riberas del Río Cega 9 Sabinares de Somosierra 10 Sierra de Ayllón 11 Sierra de Guadarrama 12 Sierra de Pradales 13 Valles del Voltoya y Zorita 2 3 12 8 9 10 1 11 13 6 5 7 4 Mapa de LICs en la provincia de Segovia
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    13 Información básica Delimitación delmarco geográfico El ámbito geográfico de este trabajo coincide con la zona de actuación de los tres grupos de acción local de la provincia que forman parte del proyecto TRINO. Estos son Honorse-Tierra de Pinares, AIDESCOM y Segovia Sur. La comarca de actuación de Honorse-Tierra de Pi- nares ocupa el norte y noroeste de la provincia, en el límite con las provincias de Burgos y Valladolid. En total tiene una extensión de 1.703 km2 con 72 núcleos de población reparti- dos entre 49 municipios. Desde el punto de vista paisajístico y natural abarca gran parte del territorio de la llamada Tierra de Pinares segoviana y buena parte de los páramos del norte de la provincia. La comarca de AIDESCOM, la Campiña segoviana, se sitúa en el centro-oeste de la provincia, colindando con Va- lladolid y Ávila. Tiene una extensión de 1.600 km2 y compren- de un total de 51 municipios. Engloba una gran variedad de paisajes, dominando el llano cerealista, la campiña y una parte importante de la Tierra de Pinares segoviana. La comarca de Segovia Sur aglutina los municipios si- tuados en la Sierra de Guadarrama y en su piedemonte. Cons- ta de 50 municipios distribuidos entre 80 núcleos de pobla- ción con una extensión total de 1.594,80 km2 . Teniendo en cuenta la extensión de la provincia, que- daría incluido dentro de la zona de estudio el 72,11% de su territorio. Áreas naturales de la provincia de Segovia A pesar de ser la más pequeña de las provincias cas- tellano-leonesas, Segovia aglutina una importante variedad paisajística y ecológica. En los apenas 7.000 km2 que abarca, podemos encontrar ambientes que van desde la alta montaña a los páramos y la campiña. A ello contribuyen varios factores como son su situación geográfica, la complejidad de su geolo- gía, la variabilidad del clima diversificado por el efecto de la Sierra de Guadarrama y la acción humana sobre su entorno. Esta variedad de paisajes se plasma en la gran bio- diversidad de nuestros ecosistemas, y por ende de la flora y fauna que los habitan. Reúne, por tanto, las características necesarias para tener ser un importante destino turístico orni- tológico, conjugando la calidad paisajística con la riqueza de su avifauna. Sin embargo, esta diversidad hace más complejo su estudio ornitológico, por lo que es necesario homogeneizar estos ecosistemas tan dispares estableciendo paisajes natura- les susceptibles de ser interpretadas como una unidad. Para ello se ha analizado el territorio partiendo desde un punto de vista lo más amplio posible, para luego ir reduciendo la escala hasta llegar a las unidades del estudio. Partiendo de este análisis se han establecido dos re- giones naturales bien diferenciadas: la zona montañosa de la Sierra de Guadarrama y la llanura castellana de la submeseta norte. La zona de transición entre ambas es a veces tan escasa,
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    L. de lasEras L. de la Iglesia Balsa Larga L. de la Magdalena L. de Pero Rubio Embalse del Carrascal Embalse de Rebenga Acueducto Embalse del Pontón Aº de San Medel Aº de Polendos Río M alu cas Bodón de la Ibienza L. Tenca L. del Carrizal L. Lucia L. Muña L. de Navalhornos L. Navalallegua Arroyo de las Ribillas Aº Cerquilla Embalse de las Vencías Embalse de Burgomillodo Embalse de Linares del Arroyo Arroyo deBalisa ArroyodeLos Cercos Aº de Los Caces Río Zorita Río Milanillos Río Peces Río Sacramenia Río Botijas Río de la Hoz Río Adaja Río Eresma Eresma Río Voltoya Río Pirón Pirón Río Río Río Río Río Cega Cega Río D uratón Río Riaza Río Aguisejo Río Río Río Duratón Milanillos Frío Río M oros San Juan Caslilla Río Voltoya Cuéllar Sepúlveda Fuentepelayo Aguilafuente Cantalejo Turégano Pradena Nava de la Asunción Coca Trescasas Palazuelos San Ildefonso La Lastrilla Carbonero el Mayor Navalmanzano Villacastín El Espinar San Rafael Riaza Ayllón Torregutierrez Tolocirio Montejo de Arévalo Martín Muñoz de la Dehesa Montuenga Codorniz San Cristóbal de la Vega Rapariegos Donhierro Santiuste de S.Juan Bautista Bernuy de Coca Villagonzalo de Coca Fuente de Santa Cruz Ciruelos de Coca Villeguillo Navas de Oro Fuente el Olmo de Iscar Villaverde de Iscar Samboal Narros de Cuéllar Gomezserracín Chatún Campo de Cuéllar Arroyo de Cuéllar Chañe Fresneda de Cuéllar Remondo Mata de Cuéllar Vallelado San Critóbal de Cuéllar Fuentes de Cuéllar Lovingos Dehesa Dehesa Mayor Escarabajosa de Cuéllar Frumales Moraleja de Cuéllar Olombrada Perosillo Adrados Hontalbilla Cozuelos de Fuentidueña Vegafría Membibre de la Hoz Aldeasoña Fuentesauco de Fuentidueña Fuentepiñel Fuente el Olmo de FuentidueñaTorrecilla del Pinar Laguna de Contreras Vivar de Fuentidueña Calabazas de Fuentidueña Pecharromán Fuentidueña Valles de Fuentidueña Tejares Fuentesoto Valltiendas Sacramenia Cuevas de Provanco San José Torreadrada Castro de Fuentidueña San Miguel de Bernuy Cobos de Fuentidueña Castrojimeno Carrascal del Río Navalilla Burgomillodo Valle de Tabladillo Hinojosas Aldehuela Aldeanueva de la Serrezuela Navares de las Cuevas Navares de Enmedio Navares de Ayuso Encinas Aldeonte Barbolla El Olmillo Covachuelas Urueñas Castroserracín Castrillo de Sepúlveda Villaseca Zarzuela del Pinar Villar de Sobrepeña Fuenterrebollo Cabezuela Sauquillo de Cabezas Escalona del Prado Veganzones Muñoveros Puebla de Pedraza San Pedro de Gaillos Rebollar Valdesimonte Aldeonsancho Sebúlcor Consuegra La Nava Torrecilla Villafranca Aldealcorvo El Olmo Boceguillas Turrubuelo Castillejo de Mesleón Soto de Sepúlveda Duratón Fresneda de Sepúlveda Duruelo Sotillo Santa Marta del Cerro Perorrubio Valdesaz Castroserna de Abajo Castroserna de Arriba TejadillaVentosilla Valleruela de SepúlvedaLa MatillaRebollo Valleruela de Pedraza El Arenal Casla Sigueruelo Siguero Rosuero Villarejo Mansilla Cerezo de Abajo Cerezo de Arriba Arcones Matamala Matabuena Huerta Colladillo Rades de abajo Sanchopedro Revilla Orejanilla La Velilla Gallegos Martíncano Ceguilla Galíndez Pedraza Arahuetes Requijada La Mata Chavida Valle de San Pedro Torre Val de San Pedro La Salceda Navafría Collado hermoso Pelayos del Arroyo Aldeasaz La Cuesta Cubillo El Guijar Arevalillo de Cega Pajares Sotosalbos Santo Domingo de Pirón Tenzuela Berrocal Carrascal Caballar Basardilla Brieva Adrada de Pirón Losana de Pirón Torreiglesias Otones de Benjumea Villovela de Pirón PeñarrubiasEscobar de Polendos Pinillos de Polendos Cabañas de Polendos Mata de Quintanar La Higuera Espirdo Torrecaballeros Tizneros San Cristóbal Revenga Hontoria Riofrío Navas de Riofrío La Losa Ortigosa del Monte Torredondo Segovia Bernuy de Porreros Fuentemilanos Abades Juarros de Riomoros Martín Miguel Marazoleja Garcillán Valverde del Majano Hontanares de Eresma Valseca Zamarramala Los Huertos Anaya Carbonero de Ahusín Roda de Eresma Encinillas Añe Yanguas de Eresma San Pedro Cantimpalos Tabanera la Luenga Escarabajosa de Cabezas Pinilla -Ambroz Armuña Miguel Ibañez Miguelañez Bernardos Mozoncillo Pinarnegrillo Aldea Real Mudrián San Martín Pinarejos Sanchonuño Moraleja de Coca Aldeanueva del Codonal Domingo García Ortigosa de Pestaño Santa María la Real de Nieva Pascuales Tabladillo Aragoneses Paradinas Balisa OchandoMelque de Cercos Nieva Aldehuela del Codonal Juarros de Voltoya Hoyuelos Martín Muñoz de las Posadas Santovenia Laguna Rodrigo Marazuela Sangarcía Etreros Cobos de Segovia Bercial Marugan Muñopedro Peromingo Moñibas Lastras del Pozo Labajos Ituero y Lama Zarzuela del Monte Vegas de Matute Monterrubio Urb.Coto San Isidro Navas de San Antonio Otero de Herreros Los Ángeles de San Rafael Urb.Pinar Jardín Pradera de Navalhorno Valsaín Riofrío de Riaza La Pinilla Martín Muñoz de Ayllón Alquité Becerril Serracín El Muyo Madrigiera Villacorta Grado del Pico El Negredo Santibañez de Ayllón Estebanvela Francos ValviejaRibota Saldaña de Ayllón Gomeznarro Cincovillas Aldealázaro Urb. Prado Pinilla Fresno de Cantespino Corral de AyllónCascajares Castiltierra Sequera de Fresno Aldeanueva del Monte Pajares de Fresno Barahona de Fresno Grajera Fresno de la Fuente Pajarejos Bercimuel Riahuelas Riaguas de San BartoloméCampo de San Pedro Santa María de Riaza Mazagatos Languilla Alconada de Maderuelo Alconadilla Aldealengua de Santa María Fuentemizarra Valdevarnés Maderuelo Carabias Ciruelos Pradales Moral de Hornuez Villalvilla de Montejo Valdevacas de Montejo Villaverde de Montejo Honrrubia de la Cuesta Montejo de la Vega de la Serrezuela Jemenuño Lastras de Cuéllar Bellosillo Buitrago de lozoya Lozoya La Cabrera Miraflores de la Sierra Soto del Real Colmerar Viejo NavacerradaCercedilla Guadarrama Sanchidrián Olmedo Iscar Portillo Tudela de Duero Cedillo de la Torre Cilleruelo de San Mamés Segovia Sur AIDESCOM Honorse-Tierra de Pinares N S O E Ámbito geográfico de TRINO en Segovia
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    15 Información básica de unárea de campos abiertos, con escasa vegetación ar- bórea, en la que destacan pequeños cerros aislados con superficies planas. • Serrezuelas: ocupan una pequeña zona del noreste pro- vincial pero que se encuentra fuera de nuestra zona de estudio. A estas divisiones por áreas debemos añadir una serie de hábitats con características especiales que aparecen en el territorio de forma puntual pero que afectan directamente a su avifauna. Se trata de los humedales, las riberas, los cañones y los distintos ambientes antrópicos como pueblos y jardines. Esta propuesta de clasificación se ha basado en la co- rrelación entre la vegetación y el paisaje con propiedades si- milares y, por tanto, capaces de generar hábitats comunes para las aves de nuestra provincia. En todo caso cada una de estas unidades no es más que una simplificación de la realidad que nos permitirá dibujarlas sobre un mapa. La variedad de hábitats que podemos encontrar es mucho más amplia. No es lo mismo un arroyo de alta montaña, que un río en su tramo final o que un roquedo calizo que uno sobre granito o gneis. Además, debemos te- ner en cuenta que la mayor parte de nuestras aves pueden utilizar distintos hábitats e incluso encontrarse en zonas de transición entre unos u otros. Esta es simplemente una forma de organizar y estructurar la diversidad ornitológica de nuestra provincia. que la brusquedad del cambio en el paisaje es sorprendente, especialmente en el periodo estival. Pero esta división es una simplificación excesiva de la realidad provincial, por lo que requiere de un estudio más detallado. Teniendo en cuenta el paisaje y la vegetación predominante, hemos llegado a la defi- nición de seis áreas naturales. • Cumbres y laderas montañosas de Guadarrama: en ella se incluyen las cumbres, los matorrales de montaña y los pinares de pino silvestre. También incluye los roquedos y canchales que a esta altitud tienen cierta relevancia. • Piedemonte: a continuación, a menor altitud, tendría- mos el piedemonte, formado principalmente por enci- nares y melojares. De forma más puntual, pero también integrados en esta comarca natural, tendríamos los sabi- nares y, por supuesto, las navas y los prados de fresnos. • Tierra de Pinares: al norte de la provincia se extiende el gran arenal de Castilla que incluye una amplia extensión de pinares de pino resinero o negral (Pinus pinaster), describiendo uno de los paisajes más singulares del cen- tro peninsular. • El llano: ocupando la zona suroeste de la provincia se sitúan las grandes zonas de cultivo de cereal segovianas. Son zonas con un relieve suave, sin apenas vegetación, típicas de las llanuras cerealistas del interior de la comu- nidad autónoma. • Los páramos: al norte y noreste de la provincia se extien-
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    17 Información básica ornitólogos, losiniciados en la observación de la aves y los que desconocen por completo nuestra avifauna y quieren asomarse a su conocimiento. Como es natural el número de personas de cada grupo es inversamente proporcional al conocimiento de la ornitología, representando los expertos una mínima parte de todos ellos. Por este motivo, en el pre- sente apartado vamos a incluir unas nociones básicas sobre como identificar las aves que nos pueden ser de gran ayuda al utilizar guías de campo. La observación de aves puede realizarse prácticamen- te en cualquier parte, tanto en medios urbanos, rurales o na- turales; tan sólo necesitamos paciencia, unos prismáticos, una guía de aves y una libreta de anotaciones. Al observar un ave debemos tener en cuenta el ta- maño, la forma, el comportamiento, cómo vuela, los rasgos distintivos, el canto, el hábitat en que se encuentra y en que época del año estamos. Para establecer el tamaño, nos puede ser de gran ayu- da el compararlo con especies conocidas (gorrión, mirlo, paloma). Para la forma, debemos fijarnos tanto en el aspecto general como en sus distintas partes: pico (pequeño y fino de los insectívoros, más robusto en los granívoros, ganchudo en los carnívoros), alas (redondeas como el gorrión o puntiagu- das como la golondrina), patas, o cola. Los rasgos distintivos de un ave también pueden advertirse en el diseño del plumaje y su color con franjas, manchas o motas en distintas partes Nociones para la identificación de las aves El mundo de la naturaleza es un campo que desde muy antiguo ha fascinado al ser humano. En los albores de la humanidad, esta necesidad de conocimiento era debida a la intrínseca relación entre un profundo conocimiento del medio y el éxito en la obtención de alimentos. A lo largo de la historia humana estas motivaciones han ido cambiando, hasta que al llegar a nuestros días, cuando la observación de la naturaleza se realiza por el puro placer del enriquecimiento personal. Dentro del medio natural, uno de los grupos anima- les que más ha cautivado la admiración del ser humano han sido las aves. La diversidad que podemos encontrar entre ellas es fascinante, tanto en el tamaño (desde la enorme avestruz al diminuto colibrí), en el color (del pavo real al mirlo), en el comportamiento (de la incansable golondrina al paciente búho), etc… En el mundo existen más de 8500 especies diferentes, de las cuales en Europa podemos encontrar algo más de 500, y en nuestra área de estudio unas 200 (sumando las sedenta- rias, las nidificantes e las invernantes), muchas de ellas de gran importancia a nivel europeo y mundial. La gran riqueza ornitológica que poseemos hace posible que se genere un número muy considerable de per- sonas que disfruten de la observación de las aves. Dentro del mundo de los aficionados a la ornitología podemos encontrarnos con tres grupos fundamentales: los expertos
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    18 sólo las podemosobservar en determinados meses del año, como por ejemplo la golondrina, avión común, etc. También las hay que utilizan nuestra zona como lugar de nidificación, por lo que suelen verse principalmente en primavera. En muchas ocasiones, el observar directamente a las aves es complicado por la espesura de la vegetación o por su carácter inquieto y esquivo. En estos casos es importante estar atento al canto de los mismos, que con la oportuna experiencia nos puede indicar la es- pecie de que se trata. Siempre tenemos que tener en cuenta que las aves son seres vi- vos y que no en todas nuestras sa- lidas de observación se va a tener el mismo éxito, aunque nuestro compor- tamiento siempre ha de ser respetuoso con las aves y con el medio ambiente debiendo en todo caso: • Evitar molestias a las aves o cualquier otro animal. • Extremar la precaución si el ave está criando, ya que podría producirse el abandono del nido por las mo- lestias. • Tener en cuenta que los mejores momentos para poder observar a las aves es el amanecer y el anochecer, Información básica del cuerpo del ave. Para localizarlas con precisión en el dibujo siguiente se muestra la anatomía de un ave. Buenas prácticas Es muy importante tener en cuenta la época de año en que nos encontramos, ya que existen muchas especies que son migradoras y Cobertoras del ala Tarso Pecho Peto Pico Frente CejaNuca Dorso Obispillo Cola Rectrices Cobertoras de la cola Mejilla Píleo (Capirote) Garganta Mentón Bigotera Remiges primarias Remiges secundarias Elementos para la identificación de aves
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    19 Información básica pues escuando suelen estar más activas. • Llevar ropa con colores discretos para evitar en lo po- sible ser observados por las aves y poder aproximarnos más a ellas. • Es necesario el uso de prismáticos y conviene llevar siempre alguna guía de aves con nosotros. • • AMPLIAR Ánades reales volando en las lagunas de Cantalejo
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    Risco de LosClaveles desde la cumbre de Peñalara
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    22 La sierra deGuadarrama hasta ellos los abundantes arroyos que descienden por las em- pinadas laderas. Desde el punto de vista bioclimático la Sierra de Gua- darrama presenta características propias de las montañas de la región mediterránea, con la salvedad de que el periodo es- tival es más húmedo, lo que confiere a la sierra un ambiente más templado que el corresponde a este tipo de montañas. Los pisos bioclimáticos que ocupa son el Supramediterráneo, Oromediterráneo y puntualmente el Criomediterráneo en las cumbres más elevadas. Los pisos bioclimáticos nos permiten identificar los principales pisos de vegetación teniendo en cuenta el gradien- te de altitud. Teniendo en cuenta esta división que atiende a criterios de vegetación y clima hemos establecido los distintos hábitats para determinar los puntos de interés ornitológico de la Sierra de Guadarrama. Así tendremos por un lado las cum- bres, piornales y matorrales de montaña y por otro lado el pie- demonte con sus melojares, encinares, sabinares y fresnedas. Un espacio protegido La historia de la Sierra de Guadarrama ha estado aso- ciada a la Conservación desde que los Montes de Valsaín fue- ron declarados el primer espacio protegido de nuestro país, cuando en el año 1579 se prohibió cazar y pescar en ellos. Desde entonces la inquietud de los científicos ha encontrado Con sus ochenta kilómetros de longitud, la Sierra de Guadarrama, conforma el gran telón de fondo de las provin- cias de Segovia, Madrid y Ávila. La cadena de montañas que la componen se extiende entre el Puerto de Somosierra y el valle del Alberche, haciendo a su vez de división entre las cuencas del Tajo y del Duero. Su punto más elevado es el pico de Peña- lara, a 2.428 m. de altitud. Su origen se remonta a la orogenia Alpina, hace unos 250 millones de años, cuando se levanta el bloque hercínico. A partir de este momento la erosión se intensifica y los mate- riales resultantes son transportados a las zonas más bajas don- de se sedimentan formando arcosas y arenas silíceas. La vegetación que cubre las fuertes pendientes de la Sierra es muy variada aunque desde la distancia se hace más homogénea. En la primavera y durante el principio del verano, las partes más elevadas se tapizan de amarillo durante la flora- ción del piorno serrano. Inmediatamente más abajo, destaca el verde oscuro de los pinos silvestres, que se mantiene du- rante todo el año. Seguimos descendiendo para encontrarnos con el roble o melojo cuya tonalidad más llamativa la adquiere en el otoño con sus tonos dorados y ocres. Finalmente, ya en el pié de sierra, la encina se hace más abundante, alternando con los cultivos de cereal y los prados de fresnos. En la vertiente segoviana nacen importantes ríos cu- yas aguas van a verter al Duero. Los más destacados son el Voltoya, el Moros, el Erema, el Pirón, el Viejo, el Cega y el Duratón. Sus cauces se alimentan del agua que transportan
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    La sierra deGuadarrama 23 Paisaje de los Montes deValsaín con Peñalara al fondo
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    24 La sierra deGuadarrama Cumbres, piornales y matorrales de montaña Los ambientes puramente crioromediterráneos se en- cuentran en altitudes que superan los 2.000 m. de altitud. Este tipo de ambiente no es muy abundante en nuestra sierra, que- dando restringido a zonas como Peñalara (2.430 m.), La Bola del Mundo (2.285 m.), El Nevero (2.209 m.), La Pinareja (2.197 m.), Montón de Trigo (2.161 m.), Siete Picos (2.138 m.) y El Reajo Alto (2.102 m.). Son ambientes abiertos domi- nados por los prados psicoxerófilos con roquedos y cancha- les. Las condiciones climáticas son extremas lo que dificulta la vida tanto de especies vegetales como animales, incluyendo por supuesto, a las aves. El acentor alpino (Prunella collaris) es la especies que soporta mejor este tipo de condiciones y puede llegar a en- contrarse entre los 2.000 y 3.000 m. de altitud. Aunque no es un ave muy abundante en nuestra provincia, su presencia está demostrada en la zona centro de la Sierra de Guadarra- ma, entre los puertos de Navafría y Navacerrada. Al tratarse de una especie sedentaria, durante el invierno suele descender en altitud y refugiarse de las duras condiciones ambientales en cotas inferiores. En la alta montaña los roquedos son ambientes apa- rentemente inhóspitos que cuentan con un inconveniente adicional, ya que la roca se fragmenta y erosiona con gran facilidad lo que provoca un cambio continuo de paisaje. El agua, el viento y el hielo van modelando los roquedos y can- en ella un motivo más para ahondar en su conocimiento. Ya desde el año 1920 se ha intentado declarar Parque Nacional, pero no ha sido hasta el año 2003 cuando se ha aprobado el PORN para su declaración como Parque Natural. En el año 1988 fue declarada la ZEPA de la Sierra de Guadarrama con casi 70.000 hectáreas. Los indicadores para su declaración fueron la presencia de águila imperial, águila real, culebrera europea, halcón peregrino, águila perdicera, alimoche, chova piquirroja, cigüeña blanca, aguililla calzada, chorlito carambolo, águila imperial ibérica, buitre negro, bui- tre leonado, milano real, milano negro, halcón abejero, esme- rejón, calandria común, cigüeña negra, escribano hortelano, alcaudón dorsirrojo, curruca rabilarga, collalba negra, pechia- zul, elanio azul, terrera común, alcaraván, carraca europea, martín pescador, chotacabras gris, búho real, chorlito dorado, aguilucho cenizo y cogujada montesina. En el año 1998 se declaró como Lugar de Interés Comu- nitario (LIC) por la singularidad de sus ecosistemas, incluyéndo- seasídentrodelaREDNATURA2000.Aestasfigurasdeprotec- ción se sumará en un futuro la inminente declaración de Parque Natural, cuyo Plan de Ordenación de los Recursos Naturales ha sido aprobado en enero del 2010. En el mapa que aparece a con- tinuación se puede observar el límite del espacio natural, con las especies indicadoras para su declaración. Este mapa corresponde a la totalidad del territorio declarado espacio natural, y aunque la mayor parte pertenece a la provincia de Segovia, hay un pequeño tramoqueformapartedelaprovinciadeÁvila.
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    La sierra deGuadarrama 25 chales a la vez que favorecen la creación de pequeños huecos en los que muchas aves encuentran un lugar idóneo para la cría. Este es el caso del roquero rojo (Monticola saxatilis). Cuando la primavera ya está avanzada, comienzan a llegar con su deslumbrante plumaje metálico en contraste con el pecho rojizo de los machos. Este ave es muy esquiva por lo que para observarla debemos tener paciencia. Otro de los habitantes de estos roquedos, aunque normalmente se sitúa a menor altitud, es el roquero solitario (Monticola solitarius), también muy esquivo. En la zona de es- tudio se encuentra principalmente en el suroeste de la sierra de Guadarrama. Mucho más abundante y de fácil identifica- ción por su cola rojiza, continuamente en movimiento, y el dorso casi negro es el colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros) que con movimientos rápidos va en busca insectos, gusanos y pequeños animales. También es habitual a esta altitud la presencia de avión común, avión roquero, vencejos y golondrina común, que con vuelosacrobáticosdibujanenelairesuestelaenbuscadeinsec- tos de los que alimentarse. En ocasiones, mezcladas entre estos, aparece algún ejemplar de golondrina dáurica (Hirundo dauri- ca). Se trata de una especie típica de roquedos de montaña que generalmente evita los núcleos de población. Su estancia en la península suele centrarse entre los meses de marzo a septiem- bre. Su presencia en nuestra zona de estudio es muy escasa y las zonas de cría más seguras se sitúan en la Sierra de Guadarrama (en el sur de la Sierra y otra en la zona centro). Acentor Común
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    26 La sierra deGuadarrama El cuervo (Corvus corax) también prefiere los canti- les de montaña para criar. Con sus 65 cm. de longitud, es el córvido más grande de Europa. Su silueta se diferencia fácil- mente por su gran tamaño y la forma en diamante de la cola. Su dieta es muy variada, desde carroña hasta deshechos en los basureros. Uno de los ecosistemas más interesantes de nuestras cumbres de Guadarrama lo constituyen los piornales y mato- rrales. Su dominio comienza a partir de los 1.750 m. de alti- tud, por encima del estrato arbóreo, y suele alcanzar los 2.200 m.. Junto al piorno es habitual encontrar enebro rastrero. En- tre ambos tejen un entramado de ramas y troncos de apenas medio metro de altura. Entre ellas encuentran refugio muchas de nuestras aves, pero la protección del matorral apenas deja verlas durante unos segundos, en vuelos rápidos y huidizos. Uno de los momentos más bellos de la sierra es sin duda la floración del piorno en la primavera, cubriendo las laderas de un amarillo intenso y de un aroma dulzón. Entre estas zonas aparecen cervunales, turberas y pastizales higroturbosos don- de la abundancia de insectos provee de alimento a muchas de las aves aquí presentes. Una de las aves más llamativas de este ambiente es el ruiseñor pechiazul (Luscinia svecica). Esta pequeña ave se diferencia fácilmente por el babero azul intenso que pre- sentan los machos en la época de celo. En España nidifica la subespecie cyanecula. Llegan a nuestra provincia durante la primavera para iniciar el periodo de cría, momento adecuado Escribano montesino
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    La sierra deGuadarrama 27 listas oscuras de la cabeza asomando entre los piornos. Puede ocupar espacios a menor altitud, por lo que se distribuye prác- ticamente por toda la provincia. Durante el periodo de nidificación, la bisbita alpino (Anthus spinoletta sbsp. spinoletta) se sitúa en las zonas altas de nuestras montañas donde queda prácticamente restringida su distribución en la zona de estudio. Prefiere zonas de pastos húmedos o encharcados y puede ascender hasta los 2.400 m. de altitud. Con la llegada de las primeras nieves, entre octubre y noviembre, desciende en altitud para regresar de nuevo a los pastos de montaña al inicio de la primavera. Ya en las zonas más bajas, próximas a los prados y ma- torrales, encontramos la tarabilla norteña (Saxicola rubetra), que presenta una distribución reducida en la Sierra de Gua- darrama ya que su hábitat habitual es estrictamente norteño y en nuestra zona de estudio se encuentra en el límite sur de su área de distribución. A los grupos que nidifican en nuestra comarca se suman individuos de paso hacia las zonas de in- vernada en África. Pinares de pino silvestre Si tuviéramos que asociar un paisaje a la Sierra de Guadarrama en su vertiente segoviana, no dudaríamos en se- ñalar los bosques de pino silvestre como los más representa- tivos. Ya desde la distancia el color verde oscuro que cubre la para observarlos revoloteando entre las ramas del piorno. A estos individuos se suman los grupos procedentes del norte y centro de Europa que desde agosto a principios de octubre regresan a sus campamentos de invernada en África. Revoloteando entre los piornos también encontrare- mos acentor común (Prunella prunella), con un aspecto más discreto y menos llamativo. Junto a él también es frecuente la collalba gris (Oenanthe oenanthe). Esta especie de collalba vive en gran variedad de hábitats pudiendo situarse entre los 1.500 y 2.500 m. de altitud. Por este motivo es fácil encon- trarla en zonas del piedemonte y en zonas desarboladas con pastizales de alta montaña. En las zonas de montaña su plu- maje cambia ligeramente y se vuelve más discreto, por lo que podríamos confundirla. Algo menos abundante es la presencia del escribano hortelano (Emberiza hortulana). Este ave es casi exclusiva de la zona norte de la Península, llegando hasta nuestras sierras en su limite sur, a altitudes que pueden superar los 2.000 m. Es fácilmente distinguible por su bigotera amarilla, especial- mente durante el periodo reproductor, momento en que lle- gan a nuestra zona para nidificar a principios de la primavera. A finales de septiembre se dirigen hacia África para pasar el invierno por lo que algunas especies de paso pueden incre- mentar las poblaciones nidificantes durante los últimos meses de verano. Otro escribano, también habitual de este hábitat, es el escribano montesino (Emberiza cia). Su presencia en la zona de estudio es más frecuente y es fácil distinguir sus tres
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    28 La sierra deGuadarrama diversidad ecológica de estas formaciones. Es en estos espacios donde encontraremos una mayor diversidad de aves. Si hay algo que caracterice a estos bosques, es su exce- lente calidad acústica en la que se mezclan el sonido del agua de pequeños arroyos con el canto incesante y a veces atrona- dor de las pequeñas aves que pueblan sus copas. Su distribu- ción en altitud en las laderas hace posible caminar por distin- tas cotas disfrutando siempre de un paisaje único. Podríamos caminar días enteros por la misma zona y siempre nos parece- rían lugares nuevos e inexplorados. Para muchos segovianos el olor a pinar y el sonido alegre de los arroyos y ríos que lo atraviesan son sinónimo de largas jornadas veraniegas en compañía de nuestros familiares. La importancia ecológica, histórica y paisajística de estas for- maciones forestales está vinculada a un uso público y recreativo que aún se mantiene. Existen varias áreas recreativas distribui- das a lo largo de los montes más importantes y desde ellas po- demos iniciar caminos fascinantes por los que descubrir, eso sí con paciencia, las pequeñas aves que pueblan los pinares. Es importante tener en cuenta que las aves más repre- sentativas de este hábitat están adaptadas a vivir en estas du- ras condiciones ambientales, aunque la gran mayoría de ellas forman grupos durante el invierno que se desplazan a zonas de menor altitud donde se atempera el frío y hay menos nieve que oculte el escaso alimento. De forma general, durante la primavera e inicio del verano podremos observar una mayor diversidad de aves muchas de las cuales se exhiben especial- sierra durante todo el año nos da una idea de la importancia y extensión de estos bosques. Se sitúan entre las cotas 1.200 a 2.050 m. de altitud, forzando su limite altitudinal habitual que se sitúa entre los 1.500 m. y los 2.000 m.. La importancia de estos bosques para el hombre ha contribuido a que su área de distribución se vea aumentada en detrimento de formacio- nes boscosas del piedemonte como pueden ser el robledal o el encinar. Por este motivo no es difícil encontrar en su límite inferior rodales de ambas especies que se mezclan con los pi- nos. Cuando nos encontramos en bosques maduros sus tron- cos pueden llegar a superar los 25 m. de altura y el sustrato arbustivo es casi inexistente, lo que genera, en la mayoría de los casos, bosques monoespecíficos. Los pinares mejor conservados y más extensos son los de Valsaín, El Espinar y Navafría. En el resto de la sie- rra crecen de forma más aislada en la falda de la Mujer Muerta, en El Reventón, en Malangosto, en Las Berrocas y en Las Colgadizas. El pino silvestre es una especie robusta y resistente, que soporta las grandes oscilaciones térmicas de nuestra sierra, las fuertesheladasacompañadasdenievedelinviernoylosvientos cálidos que ascienden por las laderas durante el verano. Dispo- ne de un potente sistema radical que le permite soportar perio- dos de sequía estival e instalarse sobre suelos casi inexistentes. Se sitúa preferentemente en la zona más húmeda, la zona norte. Cuando el suelo es más profundo aparecen grandes helechos (Pteridium aquilinum) y pequeñas praderas que aumentan la
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    La sierra deGuadarrama 29 Embalse delTejo, en la Garganta de la Panera (El Espinar)
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    30 La sierra deGuadarrama el invierno también ingiere frutos secos como piñones, ave- llanas o bellotas. Para abrirlos los coloca en los troncos de los pinos y los golpea hasta obtener el fruto. En ocasiones puede producir pequeños surcos en la madera de los que succiona la sabía, rica en minerales y azúcares. En cualquier tronco po- dremos observar los túneles que construye para albergar sus crías. La confortabilidad de sus nidos es tal que cuando la cría los abandona son reutilizados por otras aves como carboneros garrapinos, herrerillos o trepadores azules. Seguimos observando con atención y enseguida un pequeño movimiento nos pone en aviso. Se trata de un aga- teador común (Certhia brachydactyla), en la península esta presente la subespecie brachydactyla. Su pequeño cuerpo está perfectamente adaptado a la vida en el tronco de los árboles. Su plumaje es muy críptico (colores marrones y castaños de diferente intensidad salpicados de manchas grises o crema) y se confunde con la corteza del árbol. Su alimentación es es- trictamente insectívora y dispone de un pico largo y curvado adaptado para buscar arácnidos y larvas de insectos entre la corteza. Este ave forestal puede aparecer en cualquier tipo de bosque y su distribución es muy habitual en la provincia. El último de nuestros especialistas en este “piso ver- tical” es el trepador azul (Sitta europaea subsp. hispaniensis). Son los más hábiles trepadores del bosque y es fácil de distin- guir por su color azulado y su forma de caminar pegados a los troncos, muchas veces boca abajo. Se alimenta de arácnidos e insectos y, en ocasiones, de frutos como piñones. Aunque mente durante el cortejo. En el invierno encontraremos ma- yor variedad en las zonas de transición entre el pinar y los melojares y encinares del piedemonte. En los bosques maduros de Pinus sylvestris podríamos decirqueeselpropioárbolelqueestablecedospisosverticales: los troncos anaranjados, rectos y sin nudos y un denso entra- mado de ramas y hojas. En el primer caso la mayor parte de las aves que vamos a encontrar se alimentan de pequeños insectos ylarvasqueencuentranentrelacortezarugosayanaranjadadel pino. En el segundo caso la variabilidad de alimento es más ele- vada y encontraremos pequeñas aves insectívoras junto a otras que prefieren semillas e incluso rapaces forestales. En este sen- tido hay que destacar la importancia que adquiere el muérdago como alimento para numerosas aves en los duros meses de in- vierno. Es en este momento cuando sus bayas están maduras y dispuestas para ser digeridas y transportadas a nuevos lugares por distintas aves, especialmente los zorzales. a. Aves más comunes Iniciamos nuestro recorrido ornitológico por el pinar prestando especial atención a los troncos. Enseguida distin- guiremos el sonido seco y repetitivo del golpeteo de nuestro más habitual pájaro carpintero, el pico picapinos (Dendroco- pos major). Su vida transcurre entre los troncos y las ramas de los árboles donde busca insectos de los que alimentarse. En
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    La sierra deGuadarrama 31 bosques de encinares y melojares. Es fácil de reconocer por la presencia de dos tiras negras que cubren su píleo, flanqueando unabandafrontalqueesnaranjaenlosmachosyamarillaenlas hembras.Durante elinviernoelnúmerode ejemplaresseincre- menta, uniéndose a los sedentarios los que vienen a pasar el in- vierno a climas más templados. Es exclusivamente insectívoro. también puede aparecer en otro tipo de bosques, requiere de humedad constante por lo que en nuestra zona se encuentra principalmente en los pinares de Guadarrama y asociado a las riberas. Su afición por utilizar antiguos nidos de pájaros car- pinteros le ha llevado a desarrollar una extraña habilidad para adaptar el tamaño del agujero y lo va reduciendo con barro hasta conseguir reducir su abertura a su pequeño cuerpo. En las copas de los árboles hay un frenético movi- miento de pequeñas aves que revolotean de unas ramas a otras inquietas. Aún así, con un poco de paciencia, podremos identificar a algunas de las más frecuentes, como el carbonero garrapinos (Parus ater subsp. vierae). Lo primero que nos lla- ma la atención es como un ave tan pequeña, de unos 11 cm. de longitud, puede generar un canto tan sonoro e inconfundible. Sus piruetas entre las ramas en busca de insectos y arañas son verdaderas acrobacias. Aunque sus colores no son muy llama- tivos es fácil de reconocer por su corbata negra y la mancha blanca de la nuca. Junto al carbonero garrapinos es habitual encontrar al gracioso herrerillo capuchino (Parus cristatus subsp. mitratus), también huidizo e inquieto pero fácil de reconocer por la pe- queña cresta triangular y apuntada. También es un ave mar- cadamente forestal que en nuestra zona puede ocupar otros territorios a menor altitud como los pinares de Pinus pinaster. Otro de los paseriformes más habituales de nuestros pinares de montaña es el diminuto reyezuelo sencillo (Regulus regulus), quedando su pariente el reyezuelo listado asociado a Agateador común
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    32 La sierra deGuadarrama En las zonas de transición entre las cumbres y el pi- nar, se sitúa el verderón serrano (Serinus citrinella), un ave de montaña de tonos verde-amarillentos y de comportamiento gregario. Se alimenta de semillas y hojas de herbáceas que en- cuentra en los prados alpinos junto a los pinos donde anida. En el Sistema Central, el piñón ocupa una parte importante de su alimentación. A diferencia del los paseriformes antes mencionados, el piquituerto (Loxia curvirostra subsp. curvirostra) permanece durante el invierno en los cuarteles de cría de la montaña, so- portando las nevadas y el frío invernal. Es en esta época cuan- do su presencia es más visible ya que en ocasiones se acercan a las cunetas de las carreteras para alimentarse de la sal que esparcen las máquinas quitanieves. Su seña de identidad es el pico, cuya forma entrecruzada le permite abrir las piñas en busca de los preciados piñones. Durante los meses de prima- vera y verano su comportamiento es más esquivo, por lo que su presencia se confirma por las piñas que aparecen manipu- ladas en el suelo. El papamoscas cerrojillo (Ficedula hypoleuca) es una especie habitual de nuestros pinares de montaña durante el periodo de cría. Cuando llega el mes de septiembre su presen- cia es más abundante por la incorporación de ejemplares que se encuentran de paso en sus movimientos migratorios hacia África.Sealimentaprincipalmentedeinsectosquecazaenvue- lo. En nuestra zona de estudio se le empieza a ver bien entrada la primavera hasta octubre, cuando finaliza su paso migratorio. Carbonero común
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    La sierra deGuadarrama 33 Los ríos y arroyos de la sierra se caracterizan por ca- recer de un bosque de galería y vegetación riparia que los flanquee. Los pinos llegan hasta el mismo cauce y tan sólo algún sauce se sitúa casi en el propio lecho. Esto hace que la fauna asociada sea la misma que podemos encontrar en el resto del bosque, a excepción de algunas especies muy con- cretas. Este es el caso del mirlo acuático (Cinclus cinclus), especialista en bucear en busca de larvas de insectos. Es En zonas abiertas de prados y pastizales arbolados también podemos encontrar la bisbita arbóreo (Anthus tri- vialis), una especie de aláudido estival nificante con prefe- rencia por este tipo de hábitat, aunque también la podemos encontrar a menor altitud en zonas del piedemonte y de la Tierra de Pinares. Otra de las aves más singulares de nuestros pinares es el arrendajo (Garrulus glandarius). Pertenece a la familia de los córvidos, aunque su plumaje es mucho más llamativo, con colores rosados y grisáceos y unas llamativas plumas en las alas de color turquesa. En la cabeza presenta una visible bigotera. Es un ave bastante gregaria y ruidosa que no pasa desapercibida en el pinar. Su alimentación omnívora le per- mite vivir en ambientes muy dispares, siempre que exista un bosque maduro. En nuestra zona de estudio existen cuatro especies de zorzales con características muy dispares. De estas especies el zorzal charlo (Turdus viscivorus) es el que prefiere zonas fo- restales a mayor altitud, por lo que son muy abundantes en estos pinares. Se alimenta principalmente de invertebrados además de algunas bayas y semillas, especialmente los frutos del muérdago. Además de estas aves es frecuente encontrar otras más cosmopolitas y que se encuentran ampliamente distribuidas por la zona de estudio. Así es frecuente ver pinzón vulgar, peti- rrojo, carbonero común, herrerillo común, cornejas, tarabilla común, collalba gris, verdecillo, el mirlo, etc. Mirlo acuático
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    34 La sierra deGuadarrama habitual verlo sobre las piedras en mitad del cauce, con su llamativo babero blanco en contraste con su plumaje negro. En la zona de estudio su presencia no es muy habitual, que- dando relegada a los ríos de la Sierra de Guadarrama. Más comunes son las lavanderas blancas, boyeras y cascadeñas o el huidizo y minúsculo chochín. b. Aves poco frecuentes Dentro de este grupo incluimos a aquellas aves cuya cita en la zona de estudio ha sido escasa, aunque su presencia está constatada. Este es el caso del martín pescador (Alcedo atthis), cuya presencia en la sierra se centra principalmente en su extremo sur y en el piedemonte. La golondrina dáurica (Hirundo daurica) se cita principalmente en el extremo sur de la sierra y en el norte de nuestra zona de estudio. El colirrojo real (Phoenicurus phoenicurus) sólo apare- ce citado en una cuadrícula de la Sierra de Guadarrama, entre Ortigosa del Monte y El Espinar. La tarabilla norteña (Saxicola rubetra) es más frecuen- te en los pasos migratorios y durante el invierno, ocupando un amplio territorio en la provincia. Sin embargo como nidifi- cante tan sólo aparece en la línea de mayor altitud de la Sierra de Guadarrama. La collalba negra (Oenanthe leucura) es un pájaro escaso y de distribución muy localizada en nuestra provincia. En la zona Arrendajo
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    La sierra deGuadarrama 35 ma especies. Aunque de forma habitual el buitre negro anida en bosques de quercíneas, especialmente encina (Quercus ro- tundfolia) y alcornoque (Quercues suber), en el caso de la colo- nia segoviana lo hace sólo en pino, a una altitud superior a la habitual de la especie, entre los 1.250 m. y los 1.900 m. Desde la década de los setenta, cuando se hizo le pri- mer estudio sobre la especie, la evolución del buitre negro ha sido muy positiva en toda Castilla y León y, especialmente, en Segovia, que presenta actualmente los mejores datos en cuan- to al éxito reproductor. La población estimada en la provincia en 1970 era de unas 43 parejas y la actual, según el último cen- so realizado por SEO/Birdlife, es de 87 parejas. El aumento en el número de individuos ha ido acompañado de nuevas colonizaciones en otros territorios lo que ratifica la evolución positiva de la especie. Aunque podríamos hablar de varias colonias en la provincia, si tomamos como referencia el contexto de Castilla y León, es más correcto hablar de 3 núcleos incluidos den- tro de una misma colonia. El más numeroso se asienta en los Montes de Valsaín con una población de 61 parejas. Los otros dos núcleos se encuentran en la cuenca del Río Moros, con 12 parejas, y en los pinares de Navafría, con 14 parejas. Con sus casi tres metros de envergadura alar es la ra- paz más grande de Europa. El plumaje es de color marrón os- curo, casi negro, y presenta una gola de plumas alrededor del cuello. Aunque es muy silenciosa, es fácil observarla junto a sus parientes los buitres leonados, aprovechando las corrien- detrabajotansólohayconstanciadesucríaenCampoAzálvaro. Algo similar sucede con el mirlo capiblanco (Turdus torquatus), muy escaso y que sólo lo podemos observar en los pasos migratorios o en invernada. Esta circunstancia unida a su carácter esquivo y tímido hace que sea muy difícil de observar. Finalmente incluiremos dentro de este grupo de aves raras al camachuelo común (Pyrrhula pyrrhula) que sólo se observa en nuestra provincia en invernada de aves europeas. c. Rapaces forestales Sin duda las rapaces más representativas de la sierra de Guadarrama son el buitre negro y el águila imperial europea. Ambas especies están incluidas en el Libro Rojo de las Aves de España, y parecen haber encontrado en los bosques sego- vianos un refugio seguro para anidar. Dada la importancia de estas poblaciones para la conservación de la especie se ha de- dicado un apartado especial a cada una de ellas. El buitre negro (Aegypius monachus) es la rapaz más grande de Europa. Aunque prácticamente ha desaparecido del continente europeo, en la Península Ibérica ha mantenido sus efectivos. La población de Castilla y León se estima en unas 287 parejas, según un estudio realizado por SEO/Birdlife en el año 2006. La población de la sierra de Guadarrama es la más septentrional de España. Esta situación hace que se presenten algunas peculiaridades con respecto a otras colonias de la mis-
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    36 La sierra deGuadarrama Buitres negros y leonados carroñeando en los Montes deValsaín
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    La sierra deGuadarrama 37 las cortas y la actividad forestal (creación de pistas, carreteras, talas...), aunque en nuestra provincia la regulación del pinar y sus cortas parece haber conseguido el deseado equilibrio entre el aprovechamiento forestal y la conservación (especialmente en los Montes de Valsaín) y no supone un peligro inminente. El águila imperial ibérica (Aquila adalberti) es la rapaz europea más amenazada en la actualidad. Se trata de una espe- cie endémica europea aunque sólo se conoce su reproducción en España. Hasta el siglo XX su presencia en la península era habitual y se encontraba bien distribuida a excepción de las grandes cadenas montañosas. A principios del siglo pasado comienza un proceso de regresión que acaba con las pobla- ciones portuguesas y muchas de las españolas. A mediados de siglo ya sólo se presenta en el cuadrante suroccidental de la Península Ibérica, donde se mantiene hasta la actualidad. En los años setenta del pasado siglo comenzaron las políticas de protección de esta rapaz. Muy pronto se observaron los pri- meros datos positivos. Actualmente Castilla y León dispone de un 12% de la población mundial. Entre los años 2001-2002 se censaron un total de 18-21 parejas reproductoras y en el año 2006 ya se contabilizaron 28 parejas reproductoras, de las cuales 16 anidan en Ávila y 12 en Segovia. En la provincia de Segovia la población se ha manteni- do estable desde el año 1994 hasta el 2003, con una variación de 7 a 8 parejas reproductoras. En nuestra zona de estudio es importante destacar el núcleo de los Montes de Valsaín donde la especie adquiere sus valores más positivos. En los montes tes térmicas que utilizan para coger altura y volar en busca de alimento. Su capacidad para inspeccionar el terreno para localizar cadáveres, le permite reconocer presas de pequeño tamaño, incluso en zonas arboladas. Zorros, liebres y especial- mente conejos, son la base de su alimentación. Sin embargo, también es fácil observarlos en muladares y junto al buitre leonado, alimentándose de ejemplares más grandes. En enero inicia su periodo de cría con los vuelos nup- ciales que realiza junto a su pareja a la que parece que se une de por vida. El nido tiene grandes dimensiones, pudiendo al- canzar 4 metros de diámetro y 3 metros de altura, por lo que puede pesar varios cientos de kilos, aunque de forma habitual, y especialmente los ejemplares de nuestra sierra, realizan pla- taformas más pequeñas. En febrero o marzo, la hembra pone un único huevo que incuban ambos durante 50-55 días. Co- mienzan entonces los cuidados de los padres, que alimentarán y protegerán al polluelo hasta finales de verano cuando aban- donan el nido, aunque aún mantienen los cuidados parentales hasta el otoño. Aunque en su juventud pueden tener movi- mientos dispersivos, como los de su pariente el buitre leona- do, finalmente regresan a las zonas de cría. Sus colonias no son tan densas como las del leonado, sino que entre unos nidos y otros puede haber varios cientos de metros de distancia. Aunque la situación actual del buitre negro tiene una importantetendenciapositiva,sigueteniendogravesproblemas de conservación, especialmente ligados al uso de veneno indis- criminado en nuestros campos. Otro problema importante son
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    38 La sierra deGuadarrama das de protección de sus ecosistemas. Actualmente el veneno sigue siendo el principal causante de muerte al que se suman problemas ocasionados con las actividades forestales como la creación de pistas y caminos que facilitan el acceso al monte aumentando las molestias en el periodo de anidación. Sin em- bargo la disponibilidad de alimento sigue siendo un impor- tante limitante para su crecimiento, dado que la población de conejo sigue siendo muy variable. Otra rapaz que podemos encontrar en este tipo de bosques es el azor (Accipiter gentilis). Su larga cola y sus alas redondeadas y cortas le permiten maniobrar entre los árboles y adquirir gran velocidad a la caza de palomas, arrendajos y otras aves. En ocasiones también recurre a la caza de peque- ños mamíferos en claros del bosque. El macho es notablemen- te más pequeño que la hembra. Se caracterizan por un pluma- je gris con el pecho blanco con bandas negras transversales. En la zona de estudio su presencia no se limita a la sierra sino que también podemos encontrarlo en otros bosques del pie- demonte y de la tierra de pinares. El gavilán (Accipiter nisus) es una pequeña rapaz fores- tal similar en diseño al del azor ya que ambos cazan en la arbo- leda. Debido a su pequeño tamaño se alimenta principalmente de pájaros y ocasionalmente de algún reptil o micromamífero. Su presencia en la zona de estudio es bastante amplia y puebla todas las masas forestales de nuestras comarcas. Su tempera- mento esquivo, su pequeñez y su capacidad de camuflarse en el bosque hacen que sea difícil de observar. de El Espinar se sitúa la segunda zona en importancia para la nidificación de esta especie. Aproximadamente el 70% de su dieta esta basada en el conejo por lo que su progresión esta íntimamente ligada a la evolución de esta especie. El conejo ha sufri- do numeroso problemas infecciosos en los últimos años (mixomatosis y NHV) lo que ha provocado algunos des- censos poblacionales en el águila imperial, e incluso ac- tualmente limita su crecimiento. El águila imperial es una de las rapaces más grandes de nuestro país, con una envergadura alar entre 180 y 220 cm. Su plumaje en el adulto es marrón oscuro, destacando las manchas blancas de sus hombros. Para instalar su nido busca bosques maduros con árboles robustos y de gran altu- ra donde coloca una plataforma de ramas y palos que puede tener los 240 cm. de diámetro y los 180 cm. de altura. Allí realizan la puesta entre febrero y marzo, consistente en 1-4 huevos (normalmente 2-3) que incuban entre ambos du- rante 44 días. Al nacer es habitual algún caso de fratricidio, especialmente cuando el alimento escasea. A los 77 días los pollos ya pueden abandonar el nido, dispersándose a grandes distancias, aunque con gran querencia al lugar de nacimiento. La primera reproducción se produce entre los 3-4 años. La preocupación por la conservación de esta impor- tante especie europea ha llevado a la creación de Planes de Recuperación que en Castilla y León se aprobó en el 2003. En estos planes se establecen unas zonas Críticas con medi-
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    La sierra deGuadarrama 39 Águila imperial
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    Paisaje del piedemonteen torno a la villa de Pedraza
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    42 El piedemonte serrano nanciade zorzales, currucas, alcaudones, perdices, trigueros, codornices y algunas especies de aláudidos como cogujadas, alondras y calandrias. Cabe destacar la importancia de las navas, pequeñas depresiones con un mejor desarrollo del suelo y que dispo- nen de mayor humedad al tratarse de zonas prácticamente endorreicas. Es en este tipo de paisaje donde se dan algunos de los parajes más singulares de nuestra provincia, con una gran importancia ecológica. De forma habitual estas zonas se han utilizados como prados de pasto. Los fresnos entrelazan sus troncos con los muros de piedra que delimitan cada prado, mientras que pequeños arroyos los riegan aportando hume- dad y frescor. Desde un punto de vista ecológico son zonas muy interesantes no sólo para las aves sino también para los reptiles y, por supuesto, para los batracios. Melojares En nuestra zona de estudio la presencia del melojo como formación forestal es poco significativa, habiendo que- dado relegado casi exclusivamente a las laderas de la Sierra de Guadarrama. Su madera se ha utilizado durante generaciones como fuente de calor tanto para la obtención de leña como para la producción del carbón. En muchos casos, se han tala- do grandes extensiones para beneficiar los pastos de uso gana- dero y en otras zonas, se ha dado preferencia al pino silvestre El piedemonte se asienta en las zonas de transición entre las elevaciones montañosas y el llano. Son zonas de to- pografía plana que muestran una pequeña inclinación descen- dente hacia el norte. Los sustratos sobre los que se asienta son granitos, gneis y pizarras con suelos habitualmente poco pro- fundos, por lo que los afloramientos rocosos son frecuentes. Bioclimáticamente hablando, nos encontramos en los pisos supramediterráneo y mesomediterráneo, caracterizados por unas condiciones ambientales más mediterráneas. La for- mación vegetal acompañante predominante es el roble o me- lojo en las zonas de contacto con el pinar de P. Sylvestris y has- ta los 1.000 m. de altitud, a partir de los cuales es sustituido por la encina (Quercus rotundifolia). En nuestra provincia este tipo de formaciones boscosas está muy alterado por la acción ganadera y son frecuentes las fincas adehesadas con ejempla- res de ambas especies o, incluso, la transformación de estos montes en praderas de pasto para el ganado vacuno y equino. También a esta altitud encontramos pequeñas forma- ciones de sabinas (Juniperus thurifera). La sabina es una de las especies que mejor aguanta la mediterraneidad de las zonas del interior de la meseta, soportando el frío, la sequedad y la pobreza de los suelos. Así, es fácil encontrarla en lastras ca- lizas como las de la tierra de Pedraza (Requijada, la Velilla y Orejana), otras más próximas a la sierra de Arcones o en pe- queños macizos, como en Peñarrubias de Pirón. En lo que se refiere a su importancia ornitológica es muy similar al del resto de formaciones del piedemonte, con cierta predomi-
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    43 El piedemonte serrano Otoñadaen la Mata de la Saúca (Real Sitio de San Ildefonso)
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    44 El piedemonte serrano a.Aves paseriformes Uno de los grupos de aves mejor representados en este tipo de bosques son los mosquiteros. El mosquitero co- mún y/o ibérico puede aparecer en las zonas más próximas al pinar, quedando el mosquitero papialbo (Phylloscopus bone- lli) en las zonas cercanas al encinar. Este último mosquitero es el más fácil de distinguir ya que su plumaje es más pálido y presenta el vientre blanquecino en lugar de amarillento. El tercer mosquitero es el musical (Phylloscopus trochilus), típico de bosques más húmedos como el robledal. Se trata de una especie migratoria en nuestra provincia y en Castilla y León, ya que no se ha podido constatar su anidación en la comuni- dad autónoma. La curruca mosquitera (Sylvia borin) es otra peque- ña ave que frecuenta estos bosques, pudiendo llegar hasta los 1.500 m. de altitud. Presenta un plumaje amarillento y un tamaño mayor al de los mosquiteros con unos 14 cm. de longitud. Llega a nuestro territorio durante los meses de abril o mayo, y permanece hasta bien entrado el otoño, aunque el paso migratorio más importante se da en la segunda mitad de agosto y en septiembre. A pesar de que durante la mayor parte de su ciclo vital se alimenta de frutos, complementa su dieta con insectos, sobre todo en el periodo de cría. Su pariente cercana, la curruca capirotada (Sylvia atricapilla), también suele abundar en este tipo de bosques al igual que en los encinares, aunque buscando los ambientes en detrimento del roble melojo. Todo esto ha condicionado la situación actual de estos bosques. Actualmente en esta zona se distinguen cuatro enclaves en los que se conserve como formación forestal: la Mata Pirón (Sotosalbos), la Mata del Fraile (Collado Hermoso), la Mata de la Saúca (La Granja de San Ildefonso) y las Matas de Valsaín. En lo referente a las aves que habitan este tipo de for- mación, al tratarse de una zona de transición, encontraremos especies marcadamente forestales, típicas de los pinares hú- medos y de los encinares mediterráneos. Esta situación de transición contribuye a que el melojar sea un bosque con una gran abundancia de aves. Además, estas formaciones dispo- nen de cierta complejidad con varios pisos de vegetación que pueden ser utilizados por distintas especies de aves. Las copas son densas y están bien ramificadas, mientras que los troncos son fuertes y pueden soportar el peso de grandes nidos. El es- trato arbustivo es muy rico, con frutos durante gran parte del año y donde se refugian ruiseñores, currucas y mirlos. En las zonas abiertas de los prados y pastos próximos también abun- dan las aves insectívoras en la búsqueda de alimento. A la avifauna que ocupa este hábitat durante gran par- te del año se suman en invierno, cuando las condiciones cli- máticas de la montaña se vuelven extremas, otras que descien- den de la alta montaña hasta estos bosques donde encuentran alimento y refugio. Por este motivo no es difícil encontrar en esta época acentores comunes, carboneros garrapinos, herre- rillos capuchinos o papamoscas cerrojillos.
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    45 El piedemonte serrano másfrescos y húmedos. Su alimentación, basada en vertebra- dos y frutos, le permite ocupar una gran variedad de hábitat. Se identifica fácilmente por presentar un capirote negro que le llega hasta la altura del ojo. A esta altitud es frecuente observar pequeños bosque- tes con zonas más abiertas de prados, setos y matorrales de montaña. Este es el hábitat idóneo para la curruca zarcera (Sil- via communis), en una altitud entre los 1.000 y 1.500 m. En el mes de marzo comenzaremos a ver los primeros ejemplares que llegan a este territorio para criar o en paso prenupcial. El paso postnupcial se realiza entre los meses de septiembre y octubre. Como el resto de currucas es muy reservada, siendo más frecuente observarla en árboles. El papamoscas gris (Muscicapa striata) ocupa una gran variedad de hábitats, normalmente bosques aclarados próximos a zonas con agua. Aunque en Segovia principal- mente se localiza en las choperas junto a los ríos, también es frecuente observarle en robledales húmedos como en Valsaín. Se alimenta básicamente de insectos que captura en vuelo. El reyezuelo listado (Regulus ignicapillus) es una de las aves más pequeñas presentes en la Península Ibérica ya que tan sólo mide unos 9 cm. de longitud. Aunque puede aparecer en zonas bajas del pinar, prefiere ambientes algo más secos, por lo que busca robledales, sobre todo duran- te el invierno, precisamente cuando son más fáciles de ver. Los adultos presentan una llamativa cresta anaranjada y se deferencia de su pariente el reyezuelo sencillo por presentar Curruca capirotada
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    46 El piedemonte serrano unalista negra en el ojo y una llamativa ceja blanquecina. Es un ave bastante inquieta y esquiva que se introduce entre las ramas de los árboles buscando pequeños insectos, sobre todo pulgón. El mito (Aegithalos caudatus) se sitúa a menos de 1.700 m. de altitud. Prefiere anidar en bosques de robles, aunque también es fácil encontrarle en pinares de la Tierra de Pinares y, en invierno, en bosques de encinas. Sus mo- vimientos ágiles y rápidos le permiten cazar pequeños in- sectos y arácnidos de las hojas y ramitas de los árboles. Su presencia en la zona de estudio es constante durante todo el año, si bien su población puede verse aumentada por la presencia de ejemplares que vienen del norte de Europa en los fríos inviernos. Se agrupa en pequeños bandos muy rui- dosos e inquietos. Otra de las aves que podemos destacar en este am- biente son los zorzales y especialmente el zorzal alirrojo (Tur- dus iliacus). Este zorzal es el más pequeño de sus congéneres y se diferencia por la lista ocular blanca y los costados rojizos de su plumaje. Los primeros ejemplares suelen llegar a nuestra zona en octubre y retornan a sus lugares de cría en marzo o abril, por lo que las poblaciones más importantes las solemos tener entre noviembre y diciembre. Cada vez es más frecuente la presencia del alcau- dón dorsirrojo (Lanius collurio), una especie característi- ca del tercio norte peninsular, pero que cada vez aparece con mayor frecuencia en nuestra provincia, aunque no esPapamoscas gris
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    47 El piedemonte serrano b.Otras aves Una de las aves forestales que podemos encontrar entre los robles es el cuco (Cuculus canorus), cuyo canto nos acompañara en cualquiera de los paseos que demos por el piedemonte. Se trata de un ave marcadamente forestal, que requiere de una buena cobertura vegetal. En la tradición po- pular es una ave que ha dado lugar a numerosos refranes y dichos, sobre todo haciendo referencia a su hábitos de cría. Se trata de un ave parásita de muchas pequeñas aves a las que reemplaza sus huevos para que se los críen. Suele llegar a nuestro territorio entre marzo y abril y permanece aquí hasta septiembre. Los troncos de los robles también son hábitat natural para muchos de nuestros pájaros carpinteros. A esta altitud ya es frecuente encontrar al pito real (Picus viridis). Es el pico que utiliza una mayor amplitud de ambientes para vivir y per- manece en la zonas de cría durante todo el año. Se alimenta fundamentalmente de hormigas por lo que es frecuente verlo en el suelo o huyendo de nuestra presencia hacia las ramas de los árboles. Además del pico picapinos (Dentrocopos major), tam- bién es posible encontrarnos con el pequeño pico menor (Dendrocopos minor), si bien su presencia es muy escasa y tan sólo se ha citado en nuestra zona de estudio durante el invier- no en los Montes de Valsaín (www.montesdevalsain.com). Como nidificante no se encuentra en nuestra zona de estudio, muy abundante. Ocupa zonas abiertas de matorral entre los 1.500 y 1.700 m. de altitud, donde abundan los endri- nos, majuelos, zarzas, y pequeñas matas de roble. Aparece en zonas en las que el robledal ha desaparecido quedan- do en su lugar espacios abiertos de pasto con matorral. Se alimenta de insectos como escarabajos, saltamontes, abe- jas, avispas e, incluso, micromamíferos y pequeñas aves. Suelen llegar a nuestro territorio en abril y se marchan al iniciar el otoño. Algunas de las aves que también podemos disfrutar en estos bosques son la paloma torcaz, el petirrojo, el pinzón vulgar, el herrerillo común, el ruiseñor común, el papamos- cas cerrojillo, el arrendajo, el mito, el chochín, el carbone- ro común, la oropéndola, el ruiseñor bastardo, el agateador común, las cornejas, los cuervos, los verderones comunes, los escribanos soteños y las currucas rabilargas, entre otros. Junto a ríos y arroyos podemos ver mirlo común, mirlo acuático, lavandera cascadeña, lavandera blanca, chochín, andarríos chico o, incluso, martín pescador, aunque este úl- timo es bastante más escaso. Un ejemplo de las diferencias de condiciones que puede encontrar un mismo ave en dos ecosistemas distintos comopuedenserelpinaryelrobledalnosloofreceunestudio realizado en Valsaín entre los años 1991-1994. Tras estudiar a dos colonias, una situada a 1.900 m. de altitud y otra a 1.200 m. de altitud, se obtuvo un resultado de éxito reproductor de 1,9 pollos en el pinar alto y 4,4 pollos en el melojar.
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    48 El piedemonte serrano dalesy pinares cuando llega en primavera desde África para anidar. En la zona de estudio se sitúa principalmente en la lí- nea de la sierra. Una de sus adaptaciones más peculiares es la posesión de un pico corto y fino con el que puede extraer las pupas de los paneles de abejas. También cuenta con una pro- tección especial en patas, ojos y narinas para evitar la acción de los aguijones. El búho chico (Asio otus subsp. otus) es una rapaz noc- turna forestal, relativamente abundante en nuestra provincia. Prefiere pequeños bosquetes o lindes próximas a baldíos don- de localiza a sus presas. Su alimentación se compone princi- palmente de roedores, como topillos, además de pequeños pájaros, musarañas, etc. Este tipo de aves ingieren los anima- les con plumas y huesos que luego expulsan a través de egra- gópilas. Al igual que otras rapaces nocturnas dispone de un penacho de plumas cefálicos a modo de orejas. Aproximada- mente mide unos 31-37 cm. de longitud con una envergadura alar de 86-98 cm. El cárabo (Strix aluco) es otra rapaz nocturna muy abundante. No presenta penachos faciales. Al contrario que el sigiloso búho chico, el cárabo marca su territorio con un incesante ululeo. Aunque acepta la presencia del hombre con facilidad, prefiere instalar sus nidos en las oquedades de los troncos. Es capaz de situarse en cualquier hábitat y adaptar su alimentación a él, aunque parece preferir los micromamíferos. En nuestra zona de estudio anida con mayor frecuencia en la Sierra de Guadarrama y en el este de la provincia. aunque sí en la provincia, ya que existen citas de la cría en Montejo de la Vega. Es el pico de menor tamaño de la Penín- sula, con tan sólo 14 cm. de longitud. Prefiere instalarse en robledales y vegas donde hay árboles de madera menos dura que la del pino silvestre. El torcecuellos (Jynx torquilla) se diferencia fácilmen- te por su canto pero, sin embargo, es muy difícil de observar ya que presenta un plumaje muy mimético de tonos marrones y ocres. Como su pariente el pito real, se alimenta fundamen- talmente de hormigas que captura en el suelo. Raramente se posa en los troncos de los árboles. c. Rapaces Dentro de las rapaces quizás la más representativa del robledal sea el gavilán, aunque también es frecuente encontrar milano real y negro, azor, cárabo, aguililla calzada, cernícalo vulgar o búho chico. A continuación se detallarán algunas es- pecies que nos han parecido más relevantes por su dificultad de observación, lo que en muchas ocasiones repercute en su desconocimiento. El halcón abejero (Pernis apivorus) es sin duda una de las rapaces más sorprendentes debido a su dieta basada en avispas y abejorros. Para ello, camina por el suelo y escarba hasta encontrar el centro del avispero donde se alimenta de adultos y larvas. En nuestra sierra se acomoda en los roble-
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    49 El piedemonte serrano Deforma habitual la encina se sitúa en el piso inferior del piedemonte, entre los 750 m. y los 1.200 m. de altitud, donde las condiciones de mediterraneidad son más altas. Sin embargo, en ocasiones esta situación se invierte y encontramos los robles por debajo de la encina. Este fenómeno se produce cuandohayunainversióntérmicayelfondodelvalleesmáshú- medo, favoreciendo al roble frente a la encina, que asciende por los suelos más secos. En nuestra zona de estudio esta situación anómala se puede apreciar en los Montes de Valsaín, en lugares como el Cerro Matabueyes o en Cabeza de Gatos. En el área de estudio podemos distinguir dos tipos de encinares diferenciados por su cortejo florístico asociado a las características del suelo. La encina es indiferente edáfica, es decir, puede situarse tanto sobre suelos ácidos como básicos. La diferencia entre una u otra formación nos la darán el resto de especies vegetales acompañantes. Hacia el sur, abundan los encinares sobre suelos áci- dos (gneis y granitos principalmente) desde la Granja de San Ildefonso hasta el Espinar, para continuar por Revenga, Navas de Riofrío, Ortigosa del Monte, Otero de Herreros, Valdepra- dos, Vegas de Matute y Navas de San Antonio. Son montes bajos con encinas de apenas 30 años y numerosos ejemplares solitarios entre los campos de cultivos y las dehesas. Dentro de estos encinares también se encontrarían los de Berrocal, Aldeasaz y Carrascal de la Cuesta. Si seguimos hacia el norte, de una forma más reduci- da, aparecen algunos encinares sobre sustratos calizos, como La más pequeña de las rapaces europeas, el autillo (Otus scops), prefiere bosquetes abiertos como dehesas, bosques de ribera, robledales y pinares abiertos, pudiendo llegar a los 1.000 m. de altitud. Es sin duda la rapaz forestal con mayor presencia en la provincia. Se alimenta preferente- mente de invertebrados de gran tamaño (grillos, saltamon- tes, polillas...) Aunque es difícil de observar debido a sus hábitos nocturnos, su presencia se constata entre los meses de marzo y septiembre. Encinares La encina (Quercus rotundifolia) es una especie robus- ta adaptada a la fuerte continentalidad del interior de la Mese- ta, ya que soporta los largos periodos de frío y la sequía estival. Aunque antaño ocupó grandes extensiones en el piedemonte de la sierra, lo cierto es que actualmente sus formaciones fo- restales no son tan abundantes. El uso humano del árbol para la obtención de leña y madera y la deforestación de grandes zonas para crear pastos para el ganado y abrir nuevos terrenos de cultivo, ha provocado que la mayor parte de las formacio- nes de encinar sean predominantemente de monte bajo. Tan sólo podemos observar ejemplares de gran porte en algunas dehesas, en zonas limítrofes de cultivos o aisladas en medio de las tierras de cultivo como testigos mudos de un pasado más esplendoroso.
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    50 El piedemonte serrano Encinaren el piedemonte cerca de Ituero y Lama
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    51 El piedemonte serrano frecuenteses el petirrojo o tripa colorada (Erithacus rubecu- la). Este pequeño pajarito es muy cosmopolita y puede vivir prácticamente en cualquier ambiente forestal y húmedo. Es un ave confiada, por lo que es fácil observarla por el suelo, dando pequeños saltitos a la caza de cualquier insecto. Du- rante el invierno también se alimenta de bellotas, pero su pequeño pico no le permite partir la dura corteza por lo que requiere de un facilitador que normalmente suele ser el tre- pador azul. El petirrojo observa a los trepadores que van de- positando pequeños fragmentos de bellota en los troncos de los árboles a modo de despensa y recurre a ellos para obtener el preciado fruto. A los ejemplares sedentarios se suman una gran cantidad de especies migrantes y otras invernantes por lo que durante una parte del año el número de petirrojos se ve aumentado considerablemente. El herrerillo común (Parus caeruleus) es otra de las aves frecuentes en el encinar, aunque podemos encontrarla en muchos otros ambientes forestales. Se alimenta de invertebra- dos como arañas, coleópteros y dípteros, pero también puede recurrir a los brotes de distintos árboles y a algunas semillas y frutos (moras, higos, bayas, etc.). El verdecillo (Serinus serinus) es una especie cosmo- polita que se sitúa en bosques arbolados abiertos, junto a zo- nas llanas donde alimentarse, y su presencia es muy frecuente en los encinares del piedemonte. Se le identifica fácilmente por el llamativo color amarillo del pecho que resalta sobre el fondo verdoso. A los ejemplares sedentarios se suman las ni- los de Peñarrubias de Pirón, Arevalillo de Cega, Valleruela de Pedraza, la Velilla y Orejana. Aunque presentan una mayor diversidad florística la situación de conservación es similar al resto de encinares, por lo que tampoco encontraremos ejem- plares de gran porte, excepto en algunos puntos concretos. En cuanto a las especies ornitológicas que podemos encontrar, no hay unas gran diferencia entre unos u otros en- cinares por lo que se tratarán de forma conjunta. De forma general, predominan las aves insectívoras durante gran parte del año, especialmente durante la primavera y el verano, cuan- do se inicia la explosión de insectos tanto en las ramas como en el pasto del suelo. Las especies sedentarias e invernantes completan su dieta con la nutritiva bellota, que se convierte en uno de los principales recursos alimenticios durante las du- ras condiciones climatológicas del invierno. En cuanto al uso que hace la avifauna de estas formaciones forestales, podemos distinguir dos estratos: el suelo y las ramas de las encinas. De las especies que utilizan únicamente el suelo encontramos al mirlo común y a la totovía, por ejemplo, mientras que en las zonas arbóreas la diversidad de especies y abundancia de indi- viduos es mucho mayor. a. Paseriformes Los pájaros o paseriformes, son uno de los grupos de aves más abundantes en estos ecosistemas. Uno de los más
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    52 El piedemonte serrano ramujos,endrinas, avellanas o piñones, aunque en invierno también puede ingerir insectos. También lo podemos encon- trar en la Tierra de Pinares segoviana. Con el inicio de la primavera muchas de las especies nidificantes comienzan a llegar hasta nuestros encinares y sabinares. Este el caso de la curruca carrasqueña (Sylvia cantillans), una de las currucas más frecuentes a esta altitud, entre los 500 y 1.000 m. También la podemos encontrar en jarales, brezales y en otros matorrales fruto de la degrada- ción del bosque mediterráneo. Es bastante inquieta por lo que no es fácil de observar. Se caracteriza por presentar un anillo ocular rojo y la parte superior del plumaje gris pizarra, en contraste con la parte inferior rojiza. Se diferencia de la curruca rabilarga por su cola algo más corta y una bigotera blanca. Se alimenta principalmente de larvas e insectos, aun- que al igual que en casos anteriores, también puede consu- mir frutos y semillas en verano. Otra curruca nidificante en nuestro territorio es la cu- rruca mirlona (Sylvia hortensis). Aunque su presencia esta bien distribuida por el suroeste de la provincia, no es muy abun- dante y se conoce poco sobre su distribución. Llega a nuestro territorio entre marzo y abril y suele abandonarlo sobre sep- tiembre u octubre, para dirigirse a sus cuarteles de invernada en el África tropical. Es la más grande las currucas, con 15 cm. de longitud, y se diferencia fácilmente por su plumaje grisáceo en la parte superior y blanquecino en la inferior. El pico es más robusto y presenta un iris amarillento muy llamativo. dificantes y migrantes. Su periodo de anidación va desde el mes de marzo a agosto. El principal predador de esta graciosa especie es la culebra bastarda. El picogordo (Coccothraustes coccotharuetes) puede aparecer en una gran variedad de ambientes, aunque prefie- re bosques con árboles maduros de encinas, robles y fresnos próximos a ríos, arroyos o charcas. Aunque su colores son muy similares a los de un pinzón, su pico rechoncho y negro lo identifica claramente. Su tamaño es similar al de un mirlo. Se alimenta principalmente de semillas grandes como esca- Verdecillo
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    53 El piedemonte serrano Unode los paseriformes más característicos de estas formaciones forestales son los alcaudones. Son aves de media- no tamaño con pico ganchudo, cola larga y cabeza grande, que sesuelensituarenlapartealtadematorrales,sabinasyencinas mientras observan atentamente para capturar algún insecto. A esta altitud solemos encontrar dos especies de alcaudones, el real y el común. Sin embargo durante la realización de este estudio hemos avistado varios ejemplares del tercer alcaudón presente en nuestro territorio, el dorsirrojo, característico de zonas de mayor altitud. Es posible que esta especie esté exten- diendo sus dominios a zonas del interior, si bien esto habría que confirmarlo con un estudio sobre su distribución. El alcaudón real (Lanius meridionalis) es sedentario en nuestra provincia y presenta una coloración menos llama- tiva. Muestra un antifaz negro y un plumaje grisáceo en la par- te superior, con alas negras y vientre claro. Su tamaño es algo superior al del alcaudón común. Se alimenta principalmente de vertebrados que, al igual que sus congéneres, empala en endrinos, rosales y majuelos para crear su despensa para el in- vierno. También puede llegar a capturar pequeños mamíferos y reptiles que pincha en alambreras y arbustos espinosos para poder comérselos. Su pariente, el alcaudón común (Lanius senator), pre- senta una coloración mucho más llamativa, caracterizada por la presencia de una caperuza rojiza. Su presencia en la provin- cia es bastante homogénea aunque prefiere ambientes abier- tos como encinares, sabinares y matorrales. En Castilla y León Alcaudón común
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    54 El piedemonte serrano esestival nidificante, aunque a estos ejemplares se suman en invierno otros que se encuentran en paso migratorio. Llega a nuestro territorio durante marzo o abril y comienza el paso postnupcial durante agosto y septiembre. Desde las ramas altas de árboles y arbustos otea el suelo a la espera de captu- rar insectos y pequeños vertebrados que componen su dieta. Normalmente suele utilizar los mismos posaderos, por lo que es fácil encontrar pequeñas egragópilas debajo de los mismos. Además de estas especies también encontraremos otras sedentarias, como carboneros comunes, pinzones, ta- rabillas comunes, colirrojos tizón, jilgueros, ruiseñores, etc. Durante la primavera y el verano aparecerán los mitos, los agateadores comunes, los trepadores azules, los aviones, las golondrinas y los papamoscas cerrojillos. Dentro de las espe- cies migrantes, destacan en primavera las currucas mosquitera y capirotada, el mosquitero musical, el mosquitero papialbo y la curruca tomillera, esta última sobre todo en verano. b. Otras aves Además de las pequeñas aves, existe otro grupo de aves que está muy bien representado en nuestros encinares, son las palomas y tórtolas. La paloma torcaz (Columba palum- bus) es una especie sedentaria aunque su población se ve fuer- temente incrementada por individuos invernantes y de paso. En el encinar son más abundantes durante el otoño, cuando Abubilla
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    55 El piedemonte serrano Porel contrario, su pariente el chotacabras pardo o cuellirrojo (Caprimulgus ruficollis), presenta una distribución muy reducida y aislada en la provincia con algunos puntos ais- lados por el piedemonte de la zona centro. Una de las aves más hermosas que nos pueden sor- prender en estas altitudes es el abejaruco común (Merops apiaster). Tiene un plumaje muy colorido, con azules, verdes, amarillos y dorados que junto con su característico canto lo hacen inconfundible. Su presencia no está asociada a la vege- tación circundante o a la altitud, sino a la presencia de taludes arenosos en los que pueda excavar túneles de entre 40 y 250 m. en los que realiza la cría. Se alimenta principalmente de abejas, avispas y otros insectos que captura en vuelo. Es inmu- ne al veneno de estos himenópteros a los que quita el aguijón rozándoles contra la corteza de los árboles. Sus bandos llenan de sonido y alegres colores nuestros cielos durante los meses de marzo y abril para abandonarlos en septiembre. De su misma familia es la tan conocida abubilla (Upupa epops) que se identifica fácilmente por su promi- nente cresta formada por 28 plumas con la punta negra y que despliega cuando se sorprende o al posarse. Su largo pico captura insectos en las cavidades de las cortezas de los árboles y en el suelo. Se trata de una especie troglodita que puede habitar prácticamente cualquier ambiente. Es cono- cida popularmente por su mal olor, si bien esta peculiaridad responde a un poderoso arma de defensa. Cuando los po- lluelos se encuentran en el nido y se sienten amenazados, buscan las bellotas para alimentarse. La puesta se inicia en abril, con uno o dos huevos que incuba durante 17 días. Du- rante los primeros días de vida los pichones toman de la ma- dre un líquido que segrega su buche y al que algunos llaman “leche de paloma”. La tórtola común (Streptopelia turtur) es la más pe- queña de las palomas y se distingue por su tono rojizo en las alas y la mancha blanca y negra en el cuello. Se distribuye ampliamente por Castilla y León. Es una especie nidifcante y migrante en nuestro territorio, por lo que comenzamos a ver- las a partir de abril. Una vez finalizada la cría forman nutridos bandos a los que se suman ejemplares de Europa para iniciar, a mediados de septiembre, su paso migratorio. Se alimenta principalmente de semillas y grano. Otro de los singulares pobladores de estos montes es el chotacabra gris o europeo (Caprimulgos europaeus), también llamado “engañapastores”. Se trata de una especie de hábitos nocturnos y crepusculares que a pesar de su tamaño, unos 27 cm. de longitud, suele pasar desapercibida. Tienen una cabeza grande y aplanada, con grandes ojos y un pico pequeño que ca- mufla una gran apertura bucal con la que caza en vuelo a los in- sectos de los que se alimenta. Llega a nuestra provincia durante marzo o abril para iniciar el periodo de cría y se marcha hacia septiembre u octubre. Su distribución en la zona de estudio, al menos en cuanto a su nidificación es bastante discontinua ya que parecen situarse en el piedemonte y en la campiña, incluso en algunas zonas de pinar de pino resinero.
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    56 El piedemonte serrano aalgunos autores a pensar que su presencia en la Península no es autóctona, asociándola a los viajes navales de España y Portugal hacia extremo oriente. Actualmente se encuentra en amplia expansión y, en nuestra zona de estudio, es frecuente en toda las zonas de altitud media y baja donde existe una pe- queña masa forestal. La urraca (Pica pica) puede ocupar prácticamente cualquier ambiente aunque es en el encinar donde se en- cuentra realmente a gusto. Parece un ave confiada ya que su observación es muy habitual cerca de poblaciones, junto a explotaciones ganaderas o en mitad del monte. Sin embargo se trata de un ave muy esquiva, que en muy pocas ocasiones nos dejará tan siquiera aproximarnos unos metros. Su dieta es muy variada y puede comer prácticamente de todo, lo que le permite permanecer en un mismo lugar durante todo el año. Muy asociado a los nidos de urracas, aunque también de otros córvidos, podemos encontrar al críalo o cuco real (Clamator glandarius) ya que parásita sus nidos. Una vez llegan a nuestro territorio sobre el mes de marzo, el críalo pone sus huevos entre los de la urraca y desaparece dejando su futuro polluelo a su cargo. El pollo nace antes que los de la urraca y comienza a exigir alimento en unas cantidades que obliga a los padres a alimentarlo constantemente, dejando a sus polluelos hambrientos hasta que mueren de inanición. Cuando llega el mesdeseptiembreseunenalgrupodelosadultosyabandonan la Península hacia los cuarteles de invierno. Su dieta esta com- puesta principalmente por insectos siendo las larvas de pro- lanzan sus deyecciones hacia el enemigo, impregnándolo de un fuerte olor muy desagradable. La mayor parte de los córvidos encuentran también aquí un lugar idóneo para vivir. Entre ellos desataca el llama- tivo rabilargo (Cyanopica cyana). Al contrario que muchos de sus familiares, el rabilargo muestra unos colores llamativos, contrastando el azul de la cola y las alas con el color crema del pecho y el lomo. Se trata de un ave muy gregaria, sedenta- ria, con una amplio abanico de recursos alimenticios entre los que se encuentran tanto insectos como frutos. Su distribución mundial ha sido muy discutida, ya que sólo se presenta en dos núcleos de población separados en miles de kilómetros, la Pe- nínsula Ibérica y extremo oriente. Esta distribución ha llevado Rabilargo
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    La culebrera europea(Circaetus gallicus) es de mayor tamaño, unos 64 cm., reconocible en vuelo por el blanco de sus partes inferiores, fuertemente moteado. Los ejemplares nidificantes llegan a la provincia entre febrero y marzo y se marchan, junto con las migratorias, a finales de septiembre u octubre. Su característica más peculiar reside en su alimenta- ción basada en los reptiles y, especialmente, en las culebras. Es especialmente llamativa su posición cernida encarada al vien- to, poco habitual en especies de su tamaño, lo que le permite localizar a sus presas. Es frecuente observarla en toda la zona de estudio. 57 El piedemonte serrano cesionaria del pino su menú predilecto. Aunque su población parece encontrarse en expansión en Castilla y León, lo cierto es que no es muy abundante en nuestra zona de estudio, apa- reciendo alguna zona de cría en el piedemonte de la sierra y en puntos aislados del centro y oeste de la provincia. c. Rapaces Las rapaces forestales que se han descrito en el apar- tado anterior también pueden encontrarse en el encinar e incluso anidar en él. Por lo tanto nos podremos encontrar fá- cilmente con gavilán, azor, alcotán, milano real, milano negro, busardo ratonero, cernícalo vulgar y alcotán. En este apartado vamos diferenciar dos de las que nos parecen más represen- tativas en este tipo de hábitat, el aguililla calzada y el águila culebrera. El aguililla calzada (Hieraaetus pennatus) es una rapaz de tamaño medio, vuelo ágil y estilizado que surca los cielos de gran parte de nuestra provincia en busca de alimento. Tie- ne tamaño medio de unos 47 cm. de longitud. Presenta dos fases de coloración muy distintas: la fase clara es la más abun- dante y reconocible, mientras que la fase oscura es más confu- sa. Suele anidar en encinares y pinares con espacios abiertos donde cazar. Las aves de pequeño tamaño como palomas, tór- tolas, perdices, mirlos y rabilargos, son una parte importante de su alimentación, junto con el conejo. Es una rapaz estival, nidificante y migrante en Castilla y León. Águila calzada
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    El MardePinares desdeel cerro deTorrentillana
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    60 Tierra de Pinares Desdeel punto de vista bioclimatológico, la Tierra de Pinares segoviana se sitúa en el piso supra-mesomediterrá- neo, caracterizado por veranos secos y calurosos con invier- nos fríos y secos. Una de las mayores singulares de estos paisajes radica en la lagunas. Debido a su singularidad paisajística y espe- cialmente a su interés ornitológico se tratarán en un apartado independiente. a. Paseriformes La mayor parte de las aves que vamos a encontrar en este hábitat son forestales, debido a la importancia que tiene la masa forestal de Pinus pinaster en esta parte de la provin- cia. No existen especies vinculadas específicamente a estas formaciones boscosas, aunque sí puede observarse un predo- minio de pequeñas aves adaptadas a una mayor sequedad es- tival. En el invierno, durante los pasos migratorios, el número y variedad de aves de estos espacios es mucho mayor, y a ellas se suman otras aves que descienden en altitud buscando un clima más benevolente. Los carboneros comunes (Parus major) son una espe- cie muy frecuente en todos los ambientes y, en nuestra zona de estudio, es especialmente abundante en los pinares. Su pequeño tamaño, apenas unos 14 cm., y su comportamiento inquieto dificultan su observación, aunque se trata de un ave El “gran arenal de Castilla” se extiende entre las pro- vincias de Valladolid, Ávila y Segovia, aunque es en esta úl- tima donde alcanza una mayor extensión. El origen de estas acumulaciones de arenas hay que buscarlo en el Pleistoceno, periodo comprendido en el Cenozoico y que abarca desde hace 2,5 m.a. hasta los 10.000 años. La erosión en las cum- bres montañosas va meteorizando el granito. Los ríos Pirón, Cega, Eresma y Duratón transportan estos materiales en los periodos de máximo caudal y de grandes avenidas e inunda- ciones. Cuando llega el periodo frío, el hielo va paralizando los cursos de agua y el caudal se reduce depositando los ma- teriales que arrastra. Comienza entonces la acción del viento que removiliza los sedimentos y los extiende a partir de los valles. Este arrastre forma un paisaje dunar que posterior- mente será estabilizado por la vegetación. En la Tierra de Pinares segoviana son los pinos resi- neros o negrales (Pinus pinaster) los que ocupan actualmen- te este hábitat, aunque posiblemente en periodos anteriores fuera un bosque mixto en el que también hubiera quercíneas como la encina o el roble. La explotación forestal de estos bosques, principalmente para la obtención de resina, fue se- leccionando los ejemplares de pino resinero frente al resto de árboles y arbustos. El resultado del paisaje actual son bos- ques monoespecíficos, abiertos y con un escaso sotobosque. En algunas zonas podemos encontrar helechos, brezos como la Calluna vulgaris, rosales silvestres, zarzamoras, retamas y jaras como único matorral.
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    62 Tierra de Pinares confiada.En invierno se agrupa en bandos con otras especies de páridos como los herrerillos. Se identifican fácilmente por su cabeza negra y blanca, vientre amarillo y dorso verdoso con alas azuladas. Durante el periodo de cría es estrictamen- te insectívoro (principalmente lepidóptertos) pero durante el invierno completa su alimentación con pequeños frutos. Anida en el tronco de los árboles y se adapta fácilmente a las cajas nido. Los mosquiteros también son frecuentes en este tipo de bosques, tanto el ibérico como el musical, aunque en es- tas zonas más bajas y áridas suele predominar el mosquitero papialbo (Phylloscopus bonelli). Este mosquitero se identifica fácilmente por su pequeño tamaño, unos 11 cm. y su vien- tre blanquecino con patas oscuras. Presenta una lista ocular clara y obispillo amarillo verdoso. Es una especie estival ni- dificante por lo que no la veremos en nuestro territorio hasta el inicio de la primavera, para iniciar el paso postnupcial en el otoño. El verderón común (Carduelis chloris) es otra ave muy frecuente en la península ibérica. Aparece en cualquier ambiente arbolado, a media y baja altitud, aclarado con zo- nas próximas donde alimentarse, por lo que su presencia en este tipo de bosque es muy frecuente. Llama la atención por su fuerte tonalidad verde esmeralda con manchas amarillas en ala y cola. Se alimenta fundamentalmente de semillas de todo tipo, aunque completa la alimentación de sus polluelos con pequeños insectos. Mosquitero común
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    63 Tierra de Pinares Loszorzales, tanto el charlo como el común, tam- bién son muy habituales en la tierra de pinares segoviana. El zorzal común (Turdus philomelos) es uno de los más peque- ños, con unos 22 cm. de longitud. Su presencia es mucho más abundante por el norte peninsular llegando a la pro- vincia de Segovia en su límite de distribución hacia el sur. Aunque frecuenta todo tipo de masas forestales, prefiere los pinares y, especialmente, los más termófilos durante el in- vierno. Se alimenta de todo tipo de invertebrados, aunque muestra cierta predilección por los caracoles. En el invierno también come frutos. Al igual que en otros pinares más húmedos, también aquí encontraremos en gran abundancia carbonero garrapi- nos, herrerillo común, herrerillo capuchino, trepador azul, agateador, verdecillo, pico picapinos, etc. Además, también son frecuentes los jilgueros, los verdecillos, los mitos e, in- cluso, en las zonas próximas a campos de cultivos, los go- rriones comunes, las alondras, las cogujadas, las totovías y los trigueros. b. Otra aves Correteando por el suelo de los pinares en busca de insectos es fácil observar a la llamativa abubilla, con su ca- racterística cresta de plumas. También encontraremos arren- dajos y, en los últimos años, se ha observado un importante Verderón
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    64 Tierra de Pinares pacesforestales, tanto diurnas como nocturnas. Estas forma- ciones forestales se caracterizan por estar bastante aclaradas y carecer, en la mayoría de los casos, de un sotobosque. Ade- más, la Tierra de Pinares está surcada de numerosos campos de cultivo, muchos de ellos de regadío, que se extienden en- tre los pinares. Esta situación beneficia a muchas rapaces que encuentran en las copas de los pinos un refugio para criar y en los campos cercanos un lugar idóneo para la caza de aves y de pequeños mamíferos. Muchas de las rapaces forestales que vamos a descri- bir en este apartado son frecuentes en otros ambientes, sobre todo en las amplias zonas de campeo de los llanos y los pára- mos segovianos. Sin embargo nos ha parecido más apropiado destacarlas en este punto por la importancia de estos ecosis- temas en su cría. Cuando nos referimos a rapaces, sin duda unas de las que primero se vienen a nuestra memoria son los milanos, ya que su presencia en nuestra provincia es muy elevada. En la Península Ibérica contamos con dos especies, el milano real (Milvus milvus) y el milano negro (Milvus migrans). Ambas especies están muy asociadas al medio humano por lo que es frecuente verlas sobrevolando pueblos y ciudades. El milano real es una especie sedentaria en la Penín- sula, que prefiere para anidar zonas del piedemonte o pina- res de baja altitud. Durante el invierno su población se ve aumentada considerablemente con ejemplares procedentes del norte de Europa que pasan en estas latitudes los rigores aumento del rabilargo que ha poblado casi por completo es- tos pinares. Las palomas torcaces y las tórtolas también son habituales en este ambiente. Algo más extraña y llamativa es la presencia de la carraca, que en nuestra zona de estudio se vincula fundamentalmente a los pinares próximos al río Cega y a las lagunas. La carraca (Cariaceas garrulus) es un ave llamativa de unos 30 cm. de longitud. Presenta las escapulares y el obispi- llo de color morado intenso y la espalda de color marrón ro- jizo. A pesar de esta coloración tan llamativa, es un ave difícil de avistar debido principalmente a su escasez. En Europa cría en zonas mediterráneas con veranos calurosos. En la Penín- sula Ibérica muestra cierta tendencia a criar junto a los ríos y en muy distintas especies de árboles. En la península es una especie estival, que llega a nuestros territorio durante el mes de abril, y retorna a los cuarteles de África entre los meses de agosto y septiembre. Su dieta se basa en insectos, sobre todo coleópteros y ortópteros de tamaño medio y grande. En ocasiones también consume pequeños vertebrados. Anida preferentemente en el tronco de los árboles, realizando un túnel en el que pone directamente 3 o 4 huevos. b. Rapaces Al igual que sucede en otros bosques, los pinares son lugares muy apropiados para la presencia de numerosas ra-
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    65 Tierra de Pinares invernales.Durante el día se les puede observar sobrevo- lando el llano y los páramos, pero al llegar la noche forman grandes grupos en dormideros. El máximo poblacional se registra en el mes de enero. Su silueta en vuelo es incon- fundible gracias a su larga cola anaranjada, profundamen- te ahorquillada, y a las manchas blancas que presenta en la parte inferior de las alas. Es una rapaz muy poco especiali- zada en la alimentación, aunque su capacidad de captura es muy limitada. Puede cazar pequeños mamíferos y animales que se encuentren heridos o enfermos como conejos. Du- rante el invierno presenta hábitos mucho más carroñeros, por lo que es frecuente verlo en basureros, muladares y ver- tederos. Al igual que su pariente el milano negro y el busar- do ratonero, se sitúan en los tendidos eléctricos junto a las carreteras a la espera de algún animal atropellado que pueda servirle de sustento. La situación del milano real en la Península y espe- cialmente en Castilla y León, es muy preocupante. Sólo en nuestra autonomía se encuentra el 50% de la población re- productora nacional, siendo la provincia de Segovia la que concentra un mayor número de ejemplares. Sin embargo, su población en los últimos diez años ha decrecido de forma alarmante, y sólo en la Tierra de Pina- res se estima que ha descendido cerca de un 70%. La población reproductora en Segovia ha descendido de las 486-488 parejas detectadas en el año 1994 a las 251 parejas censadas en 2002. Algunos datos de SEO Birdlife ya Milano real
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    67 Tierra de Pinares elratonero o busardo (Buteo buteo). Su silueta sobrevuela los cielos de la mayor parte de nuestros pueblos y es fácil distin- guirlo posado sobre ramas o alpacas de paja en los campos de cereal. Para anidar requiere de zonas forestales, aunque prefiere pequeños bosquetes próximos a campos de cultivos, sotos y zonas abiertas. Es una especie sedentaria en nuestra zona con un importante aporte de ejemplares procedentes del norte de Europa que llegan hasta la Península a pasar el invierno. Se alimenta de mamíferos, pequeñas aves e incluso de lombrices. Este amplio abanico de recursos alimenticios se completa con carroña, a la que también suele ser aficio- nado. Además de estas rapaces también podemos encon- trar otras de menor envergadura, como el azor o el gavilán. Destacaremos en este grupo al alcotán (Falco subbuteo) una pequeña rapaz de 31 cm. de longitud. Llega a nuestra provin- cia a principios de la primavera para comenzar con la cría y la abandona a principios del otoño. Para criar prefiere peque- ños bosquetes que se encuentren próximos a zonas abiertas como campos de cultivo, praderas o humedales. Su aspecto es similar al del halcón, aunque es de menor tamaño y su fi- gura es más estilizada. En el pecho y en el vientre presenta estrías longitudinales muy marcadas, en lugar de las trans- versales del halcón). Se alimenta de insectos y de pequeños pájaros. Su reproducción es ligeramente más tardía que la del resto de aves y rapaces, lo que le permite utilizar sus nidos, sobre todo los de las cornejas. auspician que el número de ejemplares actual puede encon- trarse entre las 100 y 150 parejas. El milano negro es una especie estival y migrante abundante en nuestra provincia. Los primeros ejemplares comienzan a observarse en febrero o marzo y abandonan las zonas de cría a finales de verano. Su silueta en vuelo es muy similar a la de su congénere el milano real, si bien la cola esta ligeramente menos ahorquillada y no presenta manchas blancas en la parte inferior del ala. Para anidar requiere de arbolado, aunque no tiene que ser denso, pudiendo instalar su nido en pequeños bosquetes próximos a zonas abiertas donde encuentra el alimento. Es habitual que varias parejas se sitúen próximas entre sí formando pequeñas colonias. Respecto a sus hábitos alimenticios son muy similares a los del milano real, destacando también la importancia de la ca- rroña en su dieta. La población de milano negro en Castilla y león es una de las más importantes de la Península Ibérica. En el año 1998 se estimó una población de 2.500 a 3.500 parejas en la comunidad autónoma. Según los últimos datos recogidos por SEO Birdlife el número de parejas en la provincia de Se- govia se encontraría entre las 380 y las 660. Al contrario de lo que sucede con el milano real, no hay constancia de que la población de milano negro esté sufriendo retroceso en Espa- ña ni en el resto de Europa. Otra de las rapaces que suele compartir los postes de la luz con los milanos al acecho de animales atropellados, es
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    Llanura de laCampiña segoviana
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    70 La llanura segoviana losproblemas más importantes radican en la especialización agraria en monocultivos extensivos, en la desaparición de cul- tivos de leguminosas, en la disminución de las zonas de barbe- cho, eriales, herbazales y lindes y en la rápida transformación del medio. Al tratarse de un sustrato sedimentario, se favorece la formación de acuíferos subterráneos cuyo nivel freático en ocasiones emerge formando pequeñas lagunas. Este tipo de hábitat es muy característico de la zona y se incluirá en el es- tudio de los humedales de la provincia, junto a las lagunas de Tierra de Pinares y a los lavajos. La mayor parte de las aves singulares de la llanura ce- realista segoviana se pueden encuadrar dentro del epígrafe de aves esteparias. Aunque la definición de estepa no coincide con este tipo de paisaje, sí mantiene una serie de rasgos comunes queidentificanalasavesquevivenenellos.Sonzonasllanas,de suave relieve, dominadas por una vegetación de escaso porte. Se trata de un medio hostil, con unas duras condiciones am- bientales y con grandes limitaciones alimenticias. La dificultad para encontrar refugio de los depredadores ha derivado en un plumaje críptico que permite a estas aves pasar desapercibidas. La llanura cerealista de Castilla y León alberga unas de las comunidades de aves esteparias de mayor importancia de Europa. Son en su conjunto uno de los grupos de aves más amenazados de nuestro territorio, debido al deterioro de su hábitat por la construcción de infraestructuras y los cambios del uso del suelo agrícola. En la zona de estudio podemos con- El área natural que hemos incluido en el llanura sego- viana recoge aquellos paisajes caracterizados por la suavidad de su relieve, tan sólo interrumpidos por pequeñas lomas y va- guadas, sin vegetación arbórea. Normalmente, estos paisajes se desarrollan sobre materiales sedimentarios poco consoli- dados como conglomerados, limos, arcillas o margas. Tenien- do en cuenta que la importante de este trabajo radica en la di- versidad ornitológica y no en las características del sustrato, se han incluido en este grupo las campiñas propiamente dichas y las zonas de cultivo principalmente de cereal. Este área se extiende al noroeste de la provincia, donde las condiciones climáticas son más extremas, al igual que en el resto de la llanura cerealista de Castilla y León. Su climatología se caracteriza por ser muy extrema, con fuertes heladas en el invierno y veranos muy calurosos con tempe- raturas superiores a los 40º C. Las precipitaciones son muy escasas y se encuentran repartidas de forma desigual en todo el territorio En general, se trata de ecosistemas muy humanizados, destinados principalmente a la agricultura de cereal de seca- no, aunque también hay zonas de regadío. Es en este tipo de ambientes donde viven algunas de las aves más singulares de Castila y León: las aves esteparias. Aunque en un principio nos pudiera parecer que este tipo de hábitat goza de un buen estado de salud, en realidad no es así. Los sistemas agrícolas que dieron lugar a esta diversidad de especies son uno de los ambientes más amenazados en Castilla y León. Algunos de
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    71 La llanura segoviana Paisajede la Campiña segoviana
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    72 La llanura segoviana dío.Existe un grupo de aves muy ligadas a este tipo de hábitat que podremos encontrar no sólo en la llanura cerealista, sino también en cualquier campo de cultivo de estas característi- cas. Este grupo de aves esta dominado por los aláudidos entre los que se encuentran alondras, cogujadas común y montesi- na, calandrias, terreras y, en zonas con pequeños matorrales, las totovías. La identificación de estas especies no siempre es sencilla ya que su coloración es muy similar y mimética, evi- tando así ser descubiertas por sus predadores potenciales. La alondra común (Aluda arvensis) es uno de los aláu- didos de mayor tamaño, con unos 18 cm. de longitud. Al igual que sus congéneres, presenta una coloración parda con el pecho blanquecino y moteado. Cuando se siente amenazada levanta una pequeña cresta que puede llevar a confundirla con las cogujadas. En vuelo se le diferencian muy bien las rectrices externas blancas de la cola. Su alimentación es muy variada, pudiendo capturar insectos durante el verano y alimentarse de granos y frutos durante el invierno. Es una especie sedenta- ria y solitaria que realiza sus nidos en el suelo. La cogujada común (Galerida cristata) es muy abun- dante en campos de cultivo, eriales y pastizales. También es frecuente observarla cerca de los pueblos, en las cunetas de los caminos y en ambientes muy humanizados. Presenta una coloración similar a la de sus congéneres pero se diferencia por una apuntada cresta. Al igual que la alondra, anida en el suelo, pudiendo realizar dos o tres puestas en un año. La calandria (Melanocorypha calandra) es el aláudido siderar hábitat adecuados para estas especies tanto la campiña cerealista como los páramos que se describirán en el siguiente apartado de este capítulo. a. Paseriformes El llano de nuestra provincia esta ocupado en gran medida por grandes extensiones de campos de cultivo funda- mentalmente dedicados al cereal y, en menor medida, al rega- Alondra común
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    73 La llanura segoviana guira las hembras que presentan una coloración mucho me- nos llamativa. Se sitúan preferentemente en ambientes abier- tos como campos cerealistas pero también pueden aparecer en bosques claros de encina, sabina o pino resinero. En in- vierno forman nutridos bandos con otros paseriformes, como verdecillos o jilgueros, buscando alimento en las lindes de los campos de cultivos o en las cunetas de los caminos. El triguero (Miliaria calandra) es el escribano de ma- yor tamaño de España. Tiene un pico grande y robusto. Su plumaje es pardo en cabeza y dorso, pero blanco en el vien- de mayor tamaño, con 19 cm. de longitud. Presenta una colo- ración terrosa y prefiere ocupar espacios abiertos con cultivos cerealistas de secano, evitando las zonas de matorral. Las ma- yores poblaciones del mundo se encuentran en la Península Ibérica y en Rusia. Su alimentación abarca desde invertebra- dos, sobre todo durante el periodo de cría, a semillas, frutos y brotes tiernos. Gran parte de la población es sedentaria, aun- que parece que algunos ejemplares podrían formar pequeños bandos que se dirigen al sur de la Península y al norte de Áfri- ca para pasar el invierno. La terrera común (Calandrella brachydactyla) es uno de los aláudidos más pequeños. Ocupa zonas de cultivo con pequeños herbazales, barbechos o eriales. Está ligada a las zo- nas cálidas y secas. Presenta una coloración muy similar al res- to de alondras, por lo que es fácil de confundir. Consume in- vertebrados y semillas, dependiendo de la disponibilidad. En la Península se trata de una especie estival que ocupa nuestro territorio desde marzo hasta septiembre, cuando comienza el paso migratorio hacia sus cuarteles de invernada. Además de estos aláudidos también son frecuentes otras especies de pájaros como pardillos, bisbitas campestres, colirrojos tizones, tarabillas comunes, collalbas rubias, collal- bas negras, gorriones comunes, gorriones chillones, pinzones vulgares, jilgueros, trigueros, etc. Los machos de pardillo común (Carduelis cannabina) presentan en primavera una coloración rojiza en la frente y el pecho que les hace inconfundibles. No es tan fácil de distin- Pardillo
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    74 La llanura segoviana b.Otras aves La avutarda (Otis tarda) es inconfundible por su enorme tamaño, ya que supera los dos metros de envergadu- ra y mide algo más de un metro de longitud. Su gran tama- ño y peso dificultan el vuelo, por lo que es frecuente verlas caminando y sólo emprenden el vuelo cuando se sienten amenazadas. Fuera de periodo de cría el macho y la hembra presentan una coloración muy similar, diferenciándose prin- cipalmente por el mayor tamaño del macho. Pero durante el cortejo, el macho desarrolla unas plumas largas y apuntadas en la mandíbula inferior a las que deben el nombre de “bar- bones”. Uno de los momentos más llamativos es la parada nupcial cuando los machos se concentran en grupos y ex- hiben su plumaje, ejecutando un ritual que se conoce como la rueda. La avutarda suele ocupar las llanuras herbáceas, pero este tipo de hábitat no es muy común en nuestro territorio, por lo que la podremos encontrar en terrenos llanos en los que alternan las tierras de cultivo con barbechos, eriales y pequeñas extensiones de leguminosas. En verano también se aproxima a los campos de girasol. Se alimenta principalmente de vegetales e invertebrados, aunque en el invierno tienen una peso adicional las leguminosas. El descenso de la superficie dedicada a este tipo de cultivos, sobre todo del garbanzo, se asocia al grave descenso poblacional junto con los cambios en el uso agrario del terreno. tre. Es habitual observarlo cantando sobre postes, cables o cualquier elemento natural o artificial que destaque en altu- ra. Su carácter confiado hace que sea una de las especies más frecuentes de ver. Se alimenta principalmente de semillas de cereal aunque en ocasiones puede incorporar algún inverte- brado a su dieta. Terrera común
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    75 La llanura segoviana Bandode machos de avutarda
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    76 La llanura segoviana estosbandos se concentran al este de la provincia (Campo de San Pedro), mientras que en invierno se agrupan en ban- dos unisexuales, regresando a la zonas de cría. Durante la realización de este estudio tuvimos la suerte de encontrar un bando de 11 individuos en las proximidades de Fuente de Santa Cruz. El sisón (Tetrax tetrax) es otra de las grandes aves esteparias. Se trata de una pequeña avutarda de unos 42 cm. de longitud. Al igual que otras avutardas presenta adaptacio- nes para caminar entre los pastos y herbazales. Su plumaje es también muy críptico por lo que es difícil de observar en el campo, excepto en el periodo de celo, cuando el macho presenta una plumaje negro con dos bandas blancas en el cuello. En vuelo produce un pequeño siseo del que ha de- rivado su nombre común. Su hábitat es muy similar al de la avutarda, prefiriendo también mosaicos agrarios en los que los campos de cultivo alternan con barbechos, eriales y her- bazales. Su alimentación es básicamente insectívora durante la primavera y el verano, para seguir una dieta más vegetaria- na en el invierno, dependiendo también en gran medida de las leguminosas. En Castilla y León no existe un censo fehaciente de la situación de la especie y tan sólo se cuenta con algunas es- timaciones. Así, en 2002 se estimó una población de 3.310 a 3.760 machos reproductores. Las principales poblaciones se encuentran en León, Zamora y Salamanca, mientras que en Segovia aparece de forma muy escasa, estimándose una po- La población de avutarda ha sufrido un importante descenso a nivel mundial desde mediados del siglo XIX. Ac- tualmente las principales poblaciones se sitúan en España, con unos 23.000 individuos, de los cuáles, según el censo de 1998, 10.680 se encuentran en Castilla y León. Las pro- vincias de Valladolid, Zamora y Palencia son las que con- centran una mayor población, mientras que en Segovia su situación es prácticamente testimonial. Un estudio reciente publicado en la revista Quercus detalla los movimientos poblaciones de las avutardas avistadas en Segovia. Según esta publicación, en el año 2009 se censaron 129 individuos de esta especie, estableciéndose en la zona de estudio tres núcleos de población principales: el municipio de Codor- niz, Fuente de Santa Cruz y, un tercer grupo, en la tierra de Santa María la Real de Nieva. Durante el periodo estival Avutarda
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    77 La llanura segoviana deeste estudio se observó un único ejemplar, un macho con plumaje nupcial, en Campo Azálvaro. La ortega (Pterocles orientalis) también tiene há- bitos marcadamente terrestres. Su coloración críptica es blación entre 30 y 40 machos. En nuestra zona de estudio las mayores densidades se concentran en Campo Azálvaro, aun- que también aparece en la Tierra de Arévalo y en los páramos de Sacramenia y Caserío de San José. Durante la realización Cogujada común
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    78 La llanura segoviana ysu pico amarillo excepto la punta que es negra. Los machos presentan dos bandas blancas, por encima y por debajo del ojo. Ocupa terrenos llanos con apenas arbolado. Se alimenta de insectos como coleópteros, ortópeteros y hormigas. En la Península existe una población sedentaria de esta especie que se ve incrementada con individuos invernantes del norte de Europa. Es difícil de observar ya que presenta hábitos crepus- culares y nocturnos. Al igual que sucede con otras aves esteparias, parece encontrarse en regresión. En la provincia de Segovia se han recogido datos en la zona de Sepúlveda y, en nuestra zona de estudio, se sabe de su presencia en Tolocirio y Santiuste de San Juan Bautista, así como en Castroserna de Abajo y Ma- drona. Sin embargo, en el último censo realizado en el año 2002 sólo se ha detectado en Campo Azálvaro, en la Tierra de Segovia y en Tierra de Sepúlveda. Junto a estas aves también es frecuente observar paloma torcaz, tórtola común y turca, perdiz, codorniz, etc. c. Rapaces esteparias Sobrevolando los cielos del llanura segoviana es fácil observar milano real, sobre todo en invierno cuando aumenta su población, milano negro, busardo ratonero, cer- nícalo vulgar, buitre leonado, buitre negro, etc. A estas rapa- ces, habituales en gran parte de nuestra provincia, se suman muy acusada en la hembra, mientras que el macho pre- senta una coloración más grisácea desde la cabeza hasta una franja negra en el limite inferior del pecho. Ocupa espacios abiertos sobre todo cultivos de cereal, eriales, barbechos y herbazales, rehuyendo de las zonas arbola- das. Su alimentación es casi estrictamente granívora, lo que determina que tenga que visitar bebederos cercanos varias veces al día. Al igual que las aves esteparias descritas anterior- mente, ha sufrido un grave retroceso en los últimos años y en Castilla y León aparecen sólo de forma dispersa, con una estimación total de 1.390 a 1.870 individuos según el último censo realizado por SEO-Birdlife. En la provincia de Segovia se han estimado un total de 50 a 100 individuos distribuidos principalmente en el límite provincial con Ávila y Valladolid, desde Santiuste de San Juan Bautista hasta Marugán y Bercial. De su pariente, la ganga común (Pterocles alchata), sólo se han registrado datos en Segovia en 1997 y 1999 en el Atlas de las Aves Reproductoras, citándose en Olombrada y Riaza. Sin embargo, en el último censo realizado en el año 2002 no se ha encontrado ningún ejemplar por lo que puede considerarse extinta en la provincia. La última de las especies consideradas esteparias que vamos a tratar en este capítulo es el alcaraván (Burhin- us oedicnemus). Se trata de una ave zancuda de la familia de las limícolas, de unos 40 cm. de longitud. Su coloración es pardo-terrosa en la que destacan sus ojos grandes y amarillos
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    ta del machoen vuelo es muy similar a la del cenizo, si bien no muestra bandas negras en la parte inferior de las alas. Su alimentación y hábitos son también similares a los del ce- nizo. En su caso, algunas parejas son sedentarias, aunque la mayor parte de los individuos que se observan sobrevolando nuestros campos son invernantes. La población nidificante más importante de la provincia se encuentra fuera de nuestra zona de estudio. En el último censo realizado en el año 2002 se estima que en toda la provincia existen entre 8 y 10 parejas reproductoras. Sin embargo su observación en la provincia no es difícil, principalmente por los ejemplares procedentes del norte de Europa. El cernícalo primilla (Falco naumanni) también es un habitual de los campos cerealistas, donde utiliza viejas cons- trucciones o pequeños roquedos para anidar. No siempre es fácil diferenciar a los jóvenes y las hembras de esta especie con los del cernícalo vulgar. El macho presenta el dorso rojizo sin manchas y en la cola tiene plumas grises azuladas. Los prime- ros cernícalos primillas comienzan a observarse a finales de febrero o principios de marzo, para comenzar el paso migra- torio a finales del verano. Es una especie muy colonial, por lo que suele nidificar en grupos. Se alimenta de insectos que captura en sus vuelos, destacando su capacidad para perma- necer cernido durante bastante tiempo en un mismo lugar. En la provincia de Segovia se ha estimado una población de 55 parejas reproductoras, distribuyéndose en su mayor parte por la llanura cerealista y los páramos. 79 La llanura segoviana otras mucho más específicas de estos ecosistemas, como son el aguilucho cenizo y el aguilucho pálido. A veces resulta complicado diferenciar ambas especies, tanto en el caso del macho como de la hembra. En los machos la principal dife- rencia reside en las bandas negras que presenta el aguilucho cenizo bajo el ala. El aguilucho cenizo (Circus pygargus) es una rapaz mediana, de unos 46 cm. de longitud. Se diferencia por su figura más estilizada, al igual que otros aguiluchos, y por la coloración blanca de sus alas, rematadas en una llamativa mancha negra, con bandas negras. En la Península es una es- pecie estival nidificante a la que se suman ejemplares en paso migratorio hacia los cuarteles de invernada. Los primeros ejemplares suelen verse sobrevolando nuestros campos hacia el mes de marzo, para regresar al norte de África en el otoño. Construye el nido en el suelo, entre los campos de cereal, don- de deposita de tres a cinco huevos. Se alimenta de pequeños mamíferos, aves e insectos. Castila y León concentra una de las mayores pobla- ciones de esta especie, censándose en 2002 un total de 1.725- 1.920 parejas. En Segovia la población de nidificantes no es muy alta, situándose entre 30 y 40 parejas. Su presencia en la zona de estudio parece bastante homogénea si tenemos en cuenta los datos obtenidos en el Atlas de las Aves Reproduc- toras. El aguilucho pálido (Circus cyaneus) es ligeramente más pequeño que su congénere, el aguilucho cenizo. La silue-
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    Paisaje de páramosen las cercanías del río Duratón (Fuentidueña)
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    83 Los páramos chas especiesrupícolas que encuentran en estas crestas calizas el lugar idóneo para vivir. Su interés ornitológico es muy im- portante, al dar cobijo a algunas especies muy singulares. Por este motivo se tratarán en un apartado independiente. Desde el punto de vista ornitológico, comparte con la llanura segoviana algunas especies esteparias que también encuentran aquí un lugar idóneo para vivir. Así, también son frecuentes los aláudidos y las rapaces como el aguilucho ceni- zo y el aguilucho pálido. Sin embargo, también podemos en- contrar otras especies muy vinculadas con este hábitat, entre las que destaca la ya nombrada alondra de Dupont. a. Paseriformes Como ya se ha mencionado, también en los páramos proliferan los aláudidos, que en su conjunto son la especie más abundante de este tipo de hábitat. Las cogujadas son muy abundantes, junto con las terreras, las alondras y las ca- landrias. Pero si destaca una especie en concreto dentro de este grupo es la alondra de Dupont o alondra Ricotí (Cherso- philus duponti). Esta especie ocupa un hábitat muy específico, en zonas llanas de páramos con matorral caméfito (tomillo, aulaga…) con una altura media de 20 a 40 cm. Por tanto no aparecerá en laderas, ni próxima a zonas de cultivo o en luga- res donde el matorral este más desarrollado. Esta dependen- cia del hábitat dificulta aún más su conservación ya que estas El área natural del páramo se extiende al norte de la provincia y se caracteriza por sus terrenos llanos, pedregosos y desabrigados. El suelo esta formado por calizas blanqueci- nas cuya resistencia a la erosión es mayor que la de las margas y los yesos situados en los estratos inferiores. Esta situación provoca que las calizas perduren en el alto de pequeñas cres- tas y lomas. Los ríos y arroyos que las surcan forman valles de fondos amplios y laderas pendientes en las que afloran las margas y los yesos. A medida que la erosión se intensifica se van formando pequeños cerros que culminan en una superfi- cie plana, llamados “mesas” o “cerros testigo”. En este tipo de ambiente las condiciones climáticas son muy extremas, lo que junto con el escaso desarrollo del suelo, dificultan la formación de un dosel arbóreo. Se trata por tanto de zonas de escasa vegetación, excepto pequeñas matas de tomillo salsero, mejorana, salvia, siete sangrías o aulagas. También crecen algunos arbustos espinosos como escaramu- jo, guillomo y majuelo. En este tipo de suelos también puede encontrarse pequeños enebros y sabinas cuya presencia es cada vez más habitual, debido principalmente al descenso del pastoreo. En algunas zonas de la provincia, como el páramo del pie de sierra de Pedraza o los altos del Duratón, esto esta provocando que las parameras tradicionales se conviertan en sabinares, lo que supone la posible pérdida de hábitat para al- gunas especies tan importantes como la alondra de Dupont. Los valles encañonados que forman los ríos y arroyos que cruzan estos paisajes, son un importante hábitat para mu-
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    84 Los páramos de lashoces del Duratón y Sepúlveda, el piedemonte calcáreo de Pedraza y las parameras del río Riaza. De estas zonas, tan sólo podemos encuadrar dentro de nuestra zona de trabajo el piedemonte calcáreo de Pedraza y las Hoces septentriona- les del Duratón, es decir, las que se abren entre San Miguel y Fuentidueña. En el año 1992, Garza y Suárez realizaron una esti- mación poblacional de unos 1.200-1.300 individuos. Sin embargo, posteriores censos locales han denotado un im- portante descenso poblacional aunque no hemos encon- trados datos actualizados del número total de individuos en la provincia. La cogujada montesina (Galerida theklae) es un ave sedentaria que ocupa preferentemente espacios abiertos con zonas de matorral bajo y arbustos. Se diferencia de la cogujada común por su pico más corto y el plumaje algo más oscuro, aunque son de fácil confusión. Como el resto de aláudidos, nidifica en el suelo, al abrigo de una pequeña mata. La totovía (Lullula arborea) es una pequeña alondra de unos 15 cm. de longitud que presenta querencia por zonas forestales,d incluso de bosque más o menos denso, aunque también son frecuentes en baldíos, enebrales y matorrales. Presenta una coloración terrosa que le permite camuflarse en el terreno, con una marcada ceja blanca y una cola corta y sin bordes blancos. La bisbita campestre (Anthus campestis) es otro de los pequeños pájaros que frecuenta este tipo de paisajes. Se zonas son muy dependientes del hombre, tanto por su posible roturación para cultivo, como por el abandono del pastoreo que beneficia el desarrollo del matorral. Es una especie seden- taria de aspecto muy similar al de cualquier alondra, excepto por su pico más alargado y curvado. Es más fácil de distinguir por su canto, ya que pasa fácilmente desapercibida por su ca- pacidad para mimetizarse con el entorno. En Europa esta especie sólo se encuentra como nidi- ficante en España, siendo la población catellano-leonesa la más importante de la Península, con una estimación de unas 6.250 aves. La población más importante se encuentra en So- ria, seguida por la segoviana. En Segovia ocupa los páramos Totovía
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    85 Los páramos trata deuna especie estival nidificante que ocupa nuestros territorios desde marzo hasta septiembre. A diferencia del resto de bisbitas, ésta presenta una mayor querencia por espacios abiertos y pedregosos con vegetación de matorral, como los páramos y sabinares. Su distribución en la zona de estudio es bastante homogénea, aunque con mayor presen- cia en los páramos del norte de la provincia. Su presencia parece verse muy favorecida por el pastoreo, principalmente de ganado ovino. A partir del mes de septiembre llega a nuestro terri- torio otra especie de bisbita, la común (Anthus pratensis). Es una invernante y migrante bastante abundante y muy grega- ria, que forma pequeños grupos que se dispersan de forma continua por nuestra provincia. Es una especie muy terrestre que en pocas ocasiones se posa sobre árboles o matorrales. Su identificación puede ser complicada al confundirse con otro tipo de bisbitas. La tarabilla común (Saxicola torquata) es un pequeño pájaro de apenas 12 cm. de longitud, muy frecuente en nues- tra zona de estudio. Es inconfundible por su cabeza negra y pecho y vientre rojizos con una marcada franja blanca sobre el ala. En las hembras la coloración es más parda, similar a la tarabilla norteña. Su silueta erecta y observadora se distingue fácilmente sobre arbustos y herbazales desde donde busca a sus presas que captura en el suelo. Entre el grupo de las collalbas destaca en este hábi- tat la collalba rubia (Oenanthe hispanica), aunque también Tarabilla común
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    86 Los páramos puede apareceren eriales y pastizales. Al igual que la collalba gris presenta un antifaz negro muy llamativo, con alas y cola negra en la que se dibuja una T blanca en vuelo. El apodo de “rubia” viene por su lomo anaranjado, que la diferencia de la collalba gris. Suele llegar a nuestra zona en el mes de abril, para emprender el regreso a las zonas de invernada en el mes de octubre. La curruca tomillera (Sylvia conspicillata) es la más pequeña de las currucas con apenas 12 cm. de longitud. También es una de las más escasas, presente en páramos abiertos con matorral de bajo porte. Tiene cabeza y dorso gris con manchas rojizas en las alas. El ojo es rojo, con un llamativo anillo ocular blanco. Es difícil de observar por su carácter tímido, ya que permanece la mayor parte del tiempo oculta en el interior de los matorrales. Es una especie nidi- ficante estival. Además de estas especies también podemos ver jil- guero, pardillo, gorrión común, gorrión chillón, collalba gris, pinzón vulgar, alcaudón común, alcaudón real, mirlo, zorzal común, zorzal charlo, curruca rabilarga, curruca carrasqueña, curruca zarcera, verdecillo, verderón común, triguero, etc. b. Otras aves Para el grupo de las aves esteparias también encontra- mos datos interesantes en esta zona, principalmente localiza- Collalba rubia
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    89 Los páramos Otra especiehabitual es la codorniz (Coturnix co- turnix), más fácil de reconocer por su característico canto que por su aspecto, ya que se camufla perfectamente con la vegetación circundante. Su presencia también esta muy ex- tendida por toda la provincia, ocupando gran variedad de terrenos, aunque prefiere zonas de cultivo de cereal y pasti- zales. Es una especie nidificante estival en la Península, aun- que a estos ejemplares se suman numerosos individuos en sus pasos migratorios. c. Rapaces Surcando el cielo en busca de alimento es muy común observar milano real, milano negro, águila calzada, busardo ratonero, cernícalo primilla, buitre leonado, buitre negro y otras rapaces. Aunque no existen datos de reproducción del aguilucho cenizo y pálido, sí pueden observarse en vuelo. El cernícalo vulgar (Falco tinunculus) también es muy frecuente en este tipo de hábitats, al igual que en otros lugares de la provincia. Es común observarle cernido mientras buscan alguna presa de que alimentarse. Al igual que su congénere el cernícalo primilla, también anida en viejas construcciones, pero también utilizar acantilados rocosos y árboles. Es un ave sedentaria, por lo que podemos observarla en cualquier época del año, aunque su población se ve aumentada por individuos invernantes y en migración. Es muy habitual observarlo posa- do en tendidos eléctricos y de teléfono en las proximidades de las carreteras, junto a milanos y ratoneros. dos en la parte segoviana del páramo de Corcos, en el entorno de con las poblaciones de Caserío de San José y Cuevas de Provanco. En esta zona aparecen datos de ganga ortega y de sisón, este último un poco más extendido. Sin embargo, en la última publicación realizada con el censo de 2002 no hay da- tos de ambas especies en estas zonas. La variación en los datos no tiene porque significar su desaparición de la zona, aunque sí un retroceso de la población. Seria interesante realizar cen- sos más exhaustivos. En cuanto a la avutarda, podemos encontrar algunos ejemplares fuera del periodo reproductor. Existen datos sobre la presencia de algún bando estival en el páramo de Corcos se- goviano. En el norte de Cuellar también se ha localizado una importante zona de invernada de la especie. Además de estas especies también es habitual ver pa- loma torcaz, paloma zurita, paloma bravía, tórtola común, tórtola turca, perdiz roja y codorniz. La perdiz roja (Alectoris rufa) ocupa una gran varie- dad de medios desde zonas cultivadas a llanos, páramos, mon- tes, dehesas, etc. Prefiere territorios cultivados en los que se mantienen lindes, barbechos y eriales en los que encuentran refugio. Su presencia es muy abundante en toda la provincia y a lo largo de este trabajo hemos podido ver muchos ejempla- res acompañados de varios perdigones. Hacen el nido en el suelo, al abrigo de algún matorral. Se alimentan de semillas e insectos que van capturando del suelo a medida que caminan, ya que son bastante reacias a remontar el vuelo.
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    92 Los cañones fluviales a.Paseriformes Los cantiles ofrecen un refugio seguro contra los depredadores a muchas aves que están especializadas en el aprovechamiento de este hábitat. Unas de las más abun- dantes son los aviones comunes y las golondrinas comunes, que con sus acrobacias sobrevuelan incansables los cantiles. Entre ellos, también encontramos aviones roqueros (Ptyo- noprogne rupestris). Este ave construye sus nidos con barro al abrigo de la lluvia en roquedos y cantiles, aunque también puede utilizar construcciones humanas como puentes o rui- nas. Tiene unos 14 cm. de longitud y presenta una colora- ción grisácea con pequeñas manchas blancas en la punta de cola. Del grupo de las golondrinas es el que menos ligado está al hombre. También es muy frecuente el colirrojo tizón, volando de repisa en repisa en busca de insectos. Por el contrario, es mucho menos frecuente observar al llamativo roquero rojo o al roquero solitario. La collalba negra (Ocnanthe lcucura) también prefiere este tipo de hábitat aunque a pesar de ser una especie sedenta- ria, su presencia es muy local en nuestra provincia. La pobla- ción española es la más importante de toda Europa, concen- trándose principalmente en el Mediterráneo. En la provincia de Segovia se han estimado un total de 10 a 15 parejas. En la zona de estudio tan sólo aparece en los páramos del Duratón y en Campo Azálvaro. Los cañones fluviales son uno de los hábitats más singulares de nuestra provincia, tanto por su espectacula- ridad paisajística como por su riqueza ecológica. A excep- ción de la risca de Valdeprados, que la incluimos en este apartado aunque presenta unas características geológicas muy distintas, todos los cañones fluviales tratados se abren en macizos calizos. Se caracterizan por presentar paredes abruptas, desprovistas de vegetación en las que abundan huecos y oquedades donde anidan un número muy singu- lar de aves. Los cañones calizos presentan, además, un fondo de valle plano en el que viven numerosas las aves de ribera, completando así un paisaje ornitológico de los más ricos de nuestra zona de estudio. Aunque existen numerosos valles de estas caracte- rísticas, hemos destacado los más representativos por su singularidad, dimensión y belleza. Las Hoces del Duratón más septentrionales, en la zona de San Miguel de Bernuy y la villa de Fuentidueña, son, sin duda, uno de los más espectaculares que se encuentran dentro de nuestra zona de trabajo. Pero no menos interesantes, desde el punto de vista paisajístico y ornitológico, son los cañones de los río Vie- jo y Pirón, entre Peñarrubias de Pirón y Adrada de Pirón o, ya en menores dimensiones, el del río Santa Águeda, en Arahuetes, o el del arroyo de la Hoz, entre Aldeasoña y Membibre de la Hoz.
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    93 Los cañones fluviales Ermitade Santiaguito en el cañón del río Pirón
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    94 Los cañones fluviales Azálvaro,5-10 en la confluencia del río Viejo y Pirón, 3-4 en el río San Juan, 3-4 en el río Santa Águeda, 1 en el arro- yo de la Vega en Pedraza, 1-2 en el arroyo de la Hoz, 3-4 en el río Botijas, 4-5 en el arroyo Polendos y 1 en el Arroyo San Medel. Algunos de los dormideros más importantes de la provincia de Segovia se encuentran en edificios históricos, algunos tan importantes como la Catedral de Segovia, que ha llegado a congregar hasta 476 individuos. Dentro de nuestra zona destacan los dormideros de La Granja, la ermita de la Virgen del Cubillo, la iglesia de Fuentes de Carbonero o la torca del río Viejo. Junto a la chova piquirroja es frecuente ver sobrevo- lando grupos de grajillas que en ocasiones también anidan en el roquedo. El gorrión chillón, aunque también se en- cuentra próximo a las poblaciones humanas, puede alcanzar grandes números en algunas zonas de roquedos y es espe- cialmente llamativa su abundancia en los cañones del río Viejo y del Pirón. b. Otras aves El vencejo real (Apus melba) esta muy ligado a este tipo de ambientes, aunque su presencia en la provincia es muy limitada y sólo se le ha citado nidificante en las Hoces del Du- ratón y del Riaza, fuera de nuestra zona de estudio. La chova piquirroja (Pyrrhocorax pyrrhocorax subespecie erythrohamphus) es un córvido con cierta pre- ferencia por ocupar cortados calizos del interior, aunque también es frecuente en zonas de montaña con huecos para anidar. Como su nombre indica, su característica más evidente es la presencia de un pico rojo muy llamativo que se puede distinguir incluso en vuelo. Su dieta se basa en invertebrados y materia vegetal que desentierra del sue- lo con su largo pico. Se trata de un ave muy gregaria, que utiliza dormideros comunales que en muchas ocasiones se encuentran en edificios históricos. La población sego- viana se estima en unas 441-460 parejas de las cuáles en nuestra zona de estudio podemos encontrar 40 en Campo Chova piquirroja
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    95 Los cañones fluviales quenormalmente son los primeros en llegar a la carroña, y cuyas plumas reflejan la luz emitiendo un destello que el buitre reconoce fácilmente. El buitre es un animal muy gregario, tanto en la bús- queda del alimento como para la cría. Cerca de los mulada- res es frecuente ver numerosos grupos de buitres posados en los árboles próximos esperando el momento adecuado para descender en busca de carroña. Sus colonias suelen ser muy numerosas y se sitúan en los roquedos calizos aprovechando huecos y solapas. Los posaderos se identifican fácilmente por el blanco de sus excrementos, que se van acumulando con el paso del tiempo. Tan sólo realizan una puesta anual con un sólo huevo, ya que tienen un periodo de incubación y cuidado del pollo muy largo, de unos seis meses. La población reproductora segoviana es muy buena, aunque en los últimos años está teniendo un cierto retroceso como consecuencia de la falta de animales muertos en el cam- po a raíz de las nuevas normativas ganaderas que surgieron como consecuencia de enfermedades como la de las vacas locas o la brucelosis. Es muy común ver al buitre leonado ali- mentándose junto a buitres negros, milanos y otras rapaces que también acuden a los restos de animales muertos. Otro carroñero muy importante en nuestro territo- rio es el alimoche (Neophrom percnopterus). Los primeros ejemplares llegan a nuestro territorio en el mes de marzo para abandonarlo a finales de verano. Presenta un plumaje blanco y negro muy característico con cola acuñada. Es el más peque- c. Rapaces Uno de los grupos de aves más importantes de este hábitat son las rapaces. Muchas de ellas encuentran en estos cantiles calizos el lugar idóneo para criar, al encontrarse muy protegidos de sus depredadores naturales. Una de las más llamativas y representativas de nues- tros cantiles es el buitre leonado (Gyps fulvus). Su enorme tamaño, con una envergadura alar que llega a los 2,50 m., y su fácil identificación, hacen de esta rapaz una de las más conocidas. Se trata de un ave carroñera con una anatomía muy adaptada al aprovechamiento de animales muertos de cierta envergadura. Presenta un pico fuerte para desgarrar la piel y un cuello largo y desprovisto de plumas que le permite acceder a las partes más nutritivas del animal, sus vísceras. En tierra es un ave muy torpe, que requiere de pe- queñas elevaciones para poder remontar el vuelo, buscan- do siempre las corrientes térmicas. Asciende planeando, formando grades círculos y siguiendo las corrientes de aire caliente, hasta que alcanza una altura suficiente para poder impulsar el vuelo planeando en línea recta. Aunque popu- larmente se le atribuye una gran capacidad olfativa esto no es así ya que, al igual que el resto de la aves, prácticamente carecen de este sentido. Por el contrario tienen una vis- ta muy desarrollada que le permite distinguir desde gran altura los cadáveres de animales con los que se alimenta. Esto también es posible gracias a la ayuda de los córvidos,
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    97 Los cañones fluviales Sealimenta de mamíferos y aves de tamaño medio, además de reptiles y carroña. La presencia humana cerca de los nidos provoca el abandono de los mismos, por lo que es importante limitar el paso en estas zonas. Según el censo realizado en el año 2000, se contabilizaron 11 parejas en la provincia. En el año 2008 se realizó un nuevo censo en el que aparecen 14 parejas seguras, distribuidas en tres zonas, de las cuales una en el macizo de Sepúlveda (con seis parejas) está fuera de la zona de estudio. De las otras dos destaca la pobla- ción de la Sierra, con siete parejas, y la de Campo Azálvaro, con una pareja más. Aunque anida en zonas rocosas es más frecuente observarla sobrevolando la llanura cerealista y los páramos en busca de sus presas. ño de los buitres españoles con una altura de unos 65 cm. Al contrario que el buitre leonado, su pico es más largo y pun- tiagudo lo que le permite desgarrar los músculos y tendones de los huesos de la carroña. Puede alimentarse de presas de menor tamaño como conejos, reptiles o aves que puede llegar a cazar. Los nidos los construye aprovechando huecos en la roca y, frecuentemente, cerca de colonias de buitres leonados. En el censo realizado en el año 2000 se contabilizaron un total de 28 parejas reproductoras. El mayor número de ejemplares se encuentran en las Hoces del Duratón y del Riaza, aunque, dentro de nuestra zona también lo podemos encontrar en las Vencías o en el cañón del río Pirón. La tendencia poblacio- nal en la provincia parece ser negativa, principalmente por el envenenamiento y la desaparición de carroña como conse- cuencia de la normativa agraria que obliga a los ganaderos a recoger las reses muertas. Una de nuestras rapaces cazadores de mayor enverga- dura es el águila real (Aquila chrysaetos). Construye sus nidos en huecos de las rocas tanto de zonas de montaña como en los cañones calizos, aunque en ocasiones también pueden verse sus nidos en árboles de gran porte. Su silueta en vuelo puede confundirse con la de un buitre, ya que aunque algo inferior en tamaño puede superar los 80 cm. de longitud. Sin embargo su silueta es más estilizada y la cola más larga. Los ejemplares juveniles presentan manchas blancas debajo del ala que les di- ferencian claramente. Alimoche
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    El búho real(Bubo bubo) prefiere los cantiles roco- sos y las masas forestales dispersas, aunque puede ocupar un amplio registro de hábitats, dependiendo casi exclusi- vamente de la disponibilidad de su presa más habitual, el conejo. Es la más grande de nuestras rapaces nocturnas con un tamaño aproximado de 67 cm. Su plumaje pardo y moteado le permiten pasar desapercibido mientras esta posado. Al igual que el búho chico presenta plumas auri- culares y grandes ojos naranjas. En Castilla y León, según la estimación realizada por Sanz Zuasti y Velasco en el año 1999, hay una población entre las 300 y 400 parejas. No hemos podidos encontrar datos sobre la población segoviana, entre otros motivos porque se trata de un ave de difícil observación, tanto por su escasez como por sus hábitos nocturnos. La última de las rapaces que vamos a señalar en este apartado es el halcón peregrino (Falco peregrinus). Es una rapaz de menor tamaño, con unos 44 cm. de longitud y una silueta en vuelo muy característica por sus alas apuntadas y compactas. Construye sus nidos preferentemente en cor- tados, aunque también puede utilizar plataformas viejas de córvidos. Captura a sus presas, aves de pequeño y mediano tamaño, en vuelos en picado a gran velocidad, pudiendo alcanzar entre 320 y 403 km/hora y convirtiéndose así en la rapaz más rápida. En la provincia, se han censado en el 2002 un total de 22 parejas. 99 Los cañones fluviales Búho real
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    Ribera del ríoCega en la Senda de los Pescadores (Cuéllar)
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    102 Sotos y riberas Enlos tramos medios y bajos de los ríos se forman amplios valles en los que puede desarrollarse un bosque de galería de dimensiones variables. Tradicionalmente, este tipo de hábitat ha sido muy modificado por la actividad hu- mana, por lo que no es habitual encontrar tramos de río que conserven una bosque diverso con alisos, sauces, chopos, fresnos y olmos. Cuando el valle es muy cerrado las especies de ribera conviven con ejemplares de árboles procedentes de los bosques más cercanos, como encinas, robles o pinos. Desde hace varias décadas hemos asistido a la susti- tución de este tipo de vegetación por plantaciones de cho- pos, con la consecuente pérdida de diversidad y de hábitat para muchas especies animales. Aún así todavía podemos destacar algunas riberas interesantes, como la del Cega, en las proximidades de Cuéllar, uno de los pocos tramos tran- sitables del río encajado en el manto de arenas de la Tierra de Pinares. En este tramo se dan algunas de las curiosidades botánicas más importantes de nuestra provincia. También en el Cega se conserva un soto de excepcionales caracte- rísticas ecológicas y paisajísiticas: la finca de los Porretales, incluida dentro de la ZEPA de las Lagunas de Cantalejo. Cabe destacar algunas fresnedas en la ribera del río Moros, especialmente la de Añe. La ribera del Voltoya o algunos tramos del valle del Zorita también pueden darnos alguna agradable sorpresa. En cuánto a la diversidad de aves que pueblan este tipo de hábitats es muy variado. No sólo encontramos es- Fresneda de Añe
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    103 Sotos y riberas peciesligadas a los cursos de agua, sino también otras que buscan frescor en el verano y alimento en el invierno. En este apartado trataremos de destacar algunas de las más frecuentes. a. Paseriformes Empezaremos nuestro recorrido por la avifauna de las riberas con el avión zapador (Riparia riparia), un pequeño avión de unos 12 cm., que ocupa los taludes arenosos de los sotos y riberas. Allí excava un túnel en el que instala el nido. En la zona de estudio se distribuye principalmente por las ri- beras de los ríos Cega, Eresma y Pirón a su paso por la Tie- rra de Pinares y la llanura cerealista. Los primeros individuos comienzan a llegar durante los meses de marzo y abril para iniciar el periodo de cría y regresan a sus cuarteles de invierno entrado el otoño, junto con otros individuos procedentes de Europa. Forma colonias con un número variable de indivi- duos y en muchas ocasiones se instala en graveras o zonas de taludes artificiales. Otro grupo importante de aves ligadas a los tramos fluviales son las lavanderas. En la Península hay tres tipos de lavanderas: la blanca, la boyera y la cascadeña. Son sencillas de distinguir por su larga cola que siempre está en un vaivén continúo, mientras camina por las orillas de ríos, arroyos y hu- medales en busca de alimento. La lavandera blanca (Motacilla Lavandera blanca
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    104 Sotos y riberas desapercibidoentre las ramas y hierbas de la ribera. Se iden- tifica fácilmente por la posición erguida de la cola mientras revolotea entre los matorrales. Es muy frecuente en nuestra provincia, aunque difícil de observar por su carácter inquieto. Los ruiseñores son otro de los grupos de aves ligados a estos ambientes más húmedos. El ruiseñor común (Luscinia megarhynchos) presenta un plumaje pardo-rojizo y un potente canto que le hace inconfundible. Es una especie nidificante estival y migrante que llega a nuestra zona en el mes de mar- zo y comienza a migrar a finales de verano. Es muy discreto y permanece oculto entre los matorrales por lo que es más fre- cuente oírle, incluso por la noche, que verle. Por el contrario, el ruiseñor bastardo (Cettia cetti) permanece en nuestro terri- torio durante todo el año. Es ligeramente más pequeño que el común aunque también presenta un plumaje pardo-rojizo, con una marcada ceja blanca que lo diferencia. Sus hábitos y costumbres son muy similares. Pero si tuviéramos que destacar a un habitual de nues- tras riberas, sin duda el mirlo común (Turdus merula) sería el elegido. Su canto nos sobresalta cuando caminamos junto al río con un escandaloso chillido muy característico que le ha hecho merecedor del mote “el chivato del bosque”, ya que ad- vierte de nuestra presencia a todo aquel que quiera escuchar. El macho tiene plumaje negro con pico amarillo mientras que la hembra es parda. Vive prácticamente en cualquier hábitat, con la única condición de que haya cierta humedad con pra- dos y pastizales. alba), muy habitual en la zona, es difícil de confundir con otra especie por su plumaje gris, blanco y negro. Esta muy ligada a medios humanizados por lo que es frecuente observarla en pi- lones, fuentes y abrevaderos de muchos de nuestros pueblos e incluso de naves agrícolas. Sus parientas, la lavandera boyera (Motacilla flava) y la cascadeña (Motacilla cinerea), presentan un plumaje con colores amarillos y verdes, diferenciándose principalmente por el dorso, que es verdoso en la boyera y gris en la cascadeña. Respecto a su comportamiento, es muy simi- lar en ambas, si bien la cascadeña está mucho más ligada al agua, nidificando en ríos y arroyos de aguas rápidas y limpias. El chochín (Troglodytes troglodytes) es uno de los pája- ros más pequeños de la Península Ibérica, con apenas 9 cm. de longitud. Sus tonos pardo-rojjizos le hacen pasar totalmente Ruiseñor común
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    105 Sotos y riberas Otrade las aves más típicas de los sotos fluviales y de las choperas es la oropéndola (Oriolus oriolus). Aunque tie- ne un llamativo plumaje amarillo y negro, no siempre es fácil distinguirla entre las hojas de los árboles. Durante el mes de abril ya se comienza a oír su aflautado canto entre los árboles donde construyen un nido colgante entre dos ramas ahorqui- lladas. En ocasiones tienen que defender sus nidos de posibles intrusos como grajillas y chovas, a las que atacan en vuelo vio- lentamente. Al finalizar el verano comienza su paso migrato- rio y abandona nuestro territorio. El zarcero común (Hippolais polyglotta) también esta ampliamente representado en la zona de trabajo. Su plumaje es verde amarillento, con un característico moño de plumas en la nuca que lo diferencia de los mosquiteros. Desde inicios de la primavera su presencia ya es frecuente en los sotos y ri- beras donde anida, para comenzar el paso migratorio a prin- cipios del otoño. El escribano soteño (Emberiza cirlus) también sue- le ocupar las vegas fluviales, aunque aparece en multitud de hábitats. El macho se distingue fácilmente por sus listas ama- rillas y negras en la cabeza. Sin embargo la hembra tiene un plumaje más discreto que la hace pasar desapercibida entre los grupos de paseriformes. Mucho más escaso y de difícil observación es el pájaro moscón (Remiz pendulinus). Mide unos 11 cm. de longitud y tiene un llamativo antifaz negro que contrasta con la cabeza y el pechoblancoyeldorsoylasalaspardo-rojizas.Estamuyligado Zarcero común
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    106 Sotos y riberas alos sotos donde realiza un nido típico con forma de globo. En Castilla y León se distribuye principalmente por el centro, y en nuestra zona de estudio tan sólo se han encontrado alguna cita en el norte, posiblemente en los ríos Cega y Duratón. Además de estas especies también podemos encontrar- nos con petirrojo, curruca zarcera, curruca capirotada, curruca mosquitera, mosquitero musical, trepador azul, agateador co- mún, pinzón vulgar, verdecillo, verderón común y jilguero. b. Otras aves El martín pescador (Alcedo atthis) es una de las aves más ligadas al medio fluvial de la Península. Tiene un tamaño aproximado a los 16 cm. y un plumaje muy llamativo, con la parte superior azul turquesa que desprende fuertes destellos mientras sobrevuela el lecho del río. Requiere ríos con aguas claras, donde pueda divisar a los peces de los que se alimenta. Construye el nido en túneles que excava en los taludes areno- sos de los márgenes fluviales. En nuestra provincia no es muy frecuente, aunque lo podemos encontrar en algunas riberas como las del Cega y el Duratón. En el tronco de las chopera también es frecuente escuchar el sonido del golpeteo continúo del pito real. En algunas ocasiones en las riberas de nuestro ríos encuentran refugio algunas aves acuáticas como azulones, polla de aguas o garza real. Nido de cigüeña en el soto de Revenga.
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    pequeñas concentraciones decigüeñas negras que, en algunas ocasiones, pueden superar los 50 ejemplares. c . Rapaces Dentro del grupo de las rapaces asociadas a este me- dio tan sólo contamos con el águila pescadora (Pandion ha- liaetus). Sin embargo su presencia en la provincia es muy es- casa y no se conoce ningún dato sobre su anidación. Tan sólo se la cita en el embalse de las Vencías, entre San Miguel de Bernuy y Fuentidueña, durante el invierno. 107 Sotos y riberas Aunque la cigüeña blanca (Circonia circonia) está muy ligada a las zonas humanizadas, es frecuente observarla en los sotos buscando alimento. En la Península, su presencia es es- tival nidificante con algunos ejemplares migrantes y de inver- nada. Sin embargo, sus costumbres parecen estar cambiando y cada vez es más frecuente observarlas durante cualquier época del año, entre otros motivos por el uso que hace de los basureros para alimentarse. En la provincia de Segovia se cen- saron 1.322 parejas reproductoras en el año 1999. Junto a las cigüeñas no es extraño ver garzas reales buscando alimento en los prados, sotos y riberas. Al contrario que la cigüeña blanca, la cigüeña negra (Circonia nigra) se encuentra en una grave situación de con- servación. Su aspecto es inconfundible, con un plumaje negro en la parte superior y en el cuello. Presenta un llamativo co- lorido rojizo en el pico y las patas. Para nidificar busca bos- ques de encinas y pinos, próximos a los cauces fluviales don- de se alimenta, rehuyendo siempre de la presencia humana. También puede construirlos en roquedos y escarpes, sobre todo en la Sierra. Es una ave rara y esquiva. Se alimenta de peces, anfibios e insectos acuáticos. La población nidifican- te española se cifra en unas 500 parejas. En Castilla y León en el año 2002 se contabilizaron entre 77 y 89 parejas de las cuales 6 se encuentran en nuestra provincia. La mayoría de ellas las podemos observar en el sur de la provincia en la Sie- rra de Guadarrama, en los valles del Voltoya y el Zorita y en los Porretales. Durante los pasos migratorios se pueden dar
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    Laguna del Carrizal(Lastras de Cuéllar)
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    110 Los humedales Existen variostipos de humedales naturales en la pro- vincia de Segovia. Entre ellos destacan las lagunas de la Tierra de Pinares, que se encuentran inmersas en arenales y rodeadas de pino negral y en menor medida de piñonero. Estas lagunas se han formado en pequeñas depresiones del manto de arenas en las que aflora el nivel freático del acuífero subyacente. Du- rante el periodo de lluvias, el agua se filtra fácilmente entre las arenas aumentando el nivel de agua de las cubetas. El resto del año es el nivel del acuífero el que mantiene la lámina de agua, por lo que la extracción de agua en sondeos y pozos afecta de forma directa a la conservación de este hábitat tan caracterís- tico de nuestra provincia. Los humedales más importantes, tanto por extensión como por su estado de conservación, son las Lagunas de Can- talejo y las vecinas Lagunas de Lastras de Cuéllar y Hontal- billa, ambos humedales incluidos dentro del mismo LIC. Sin embargo, la presencia de este tipo de lagunas es bastante fre- cuente a lo largo de toda la Tierra de Pinares, y también nos ha parecido interesante incluir las del Espadañal (Cuéllar), Samboal, Navas de Oro y San Benito de Gallegos. En líneas generales, se trata de humedales con aguas someras y abun- dante vegetación circundante de carrizos y espadañas donde pueden colocar sus nidos fochas y ánades. Son aguas con un gran contenido en algas, lo que favorece la presencia de aves acuáticas que se alimentan en las orillas y en el agua. El segundo grupo de humedales más importante es el de las lagunas de Coca-Olmedo, distribuido entre las provin- Laguna de las Eras (Villagonzalo de Coca)
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    111 Los humedales dancia deagua durante todo el año, lo que permite la presen- cia de un buen número de aves acuáticas que se encuentran de paso. Dos buenos ejemplos, son el embalse de Juarros de Vol- toya, en el que se ha constatado la cría de somormujo lavanco, o el embalse del Pontón Alto en la Granja de San Ildefonso, donde es frecuente observar gaviota reidora y cormorán en el invierno. Desde el punto de vista ornitológico estos humedales tienen una gran importancia para numerosas aves acuáticas que encuentran en sus aguas el lugar idóneo para criar, ali- mentarse y descansar en los pasos migratorios. En contraposi- ción con su importancia ecológica, su estado de conservación no siempre es bueno, debido principalmente a la sobreexplo- tación de los acuíferos que merma su capacidad de retener agua durante gran parte del año. Pero también se suman otros problemas, como la colmatación de las cubetas o la contami- nación del agua. Paseriformes El buitrón (Cisticola juncidis) es una pequeña ave muy asociada a herbazales y pastizales, a menudo en zonas palustres cerca de humedales. Es muy tímida y pasa gran parte del tiempo oculta entre la vegetación, donde se camu- fla perfectamente con su plumaje pardo. Es muy sensible al descenso brusco de las temperaturas, por lo que se sitúa en cias de Segovia y Valladolid. En la parte segoviana, las princi- pales lagunas se encuentran en Villeguillo, Bernuy de Coca y Villagonzalo de Coca. Están rodeadas de zonas de campos de cultivo, principalmente de cereal, aunque también existe algún cultivo de regadío. Al igual que en el caso anterior, estas lagunas surgen en pequeñas depresiones o cubetas en las que emerge el agua del acuífero inferior, en este caso, del acuífe- ro de los Arenales. En la cubeta de Santiuste, sobre la que se encuentran, se ha realizado una recarga del acuífero que es especialmente patente en la Laguna de la Iglesia (Villagonza- lo de Coca). La singularidad de estos humedales radica en su salinidad, ya que son aguas fuertemente mineralizadas. Esta peculiaridad conlleva un gran número de endemismos, mu- chos de ellos halófitos. La vegetación circundante no es muy abundante y la lámina de agua es muy somera por lo que se secan rápidamente con la sequía estival. Las características sa- linas del agua benefician la presencia de algunas aves acuáticas como el tarro blanco o la espátula. A estos humedales se suman los lavajos y las pequeñas charcas que, sobre todo en la zona del llano, se sitúan en las proximidades de la mayor parte de las poblaciones. Suelen ser temporales y en muchos casos han sido desecadas por los pro- pios habitantes de los pueblos. En otros casos se mantienen junto a las poblaciones e, incluso, han sido restaurados. Finalmente, tenemos un último grupo de humedales que son los embalses. En algunos casos pueden constituir un importante recurso ornitológico, ya que garantizan la abun-
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    112 Los humedales blanca muymarcada que, junto con su tamaño, lo diferencian del carricero común. Cría en pequeños grupos desplazando al común a la periferia del espadañal. El número de paseriformes asociados de forma espe- cífica a los humedales no es muy elevado. Sin embargo, son muchas las aves que buscan insectos y cobijo entre la vegeta- ción palustre, sobre todo cuando se encuentran cerca de las poblaciones. Es frecuente observar lavanderas, chochines, mirlos, ruiseñores comunes, verderones comunes, verdeci- llos, pardillos, pinzones, gorriones, etc. ambientes más o menos estables al noroeste de la provincia de Segovia. Los carriceros son aves de tamaño medio que ocupan la vegetación palustre que bordea lagunas y humedales, es- pecialmente los carrizales. El carricero común (Acrocephalus scirpaceus) mide unos 12 cm. Su plumaje es pardo por la parte superior y blanquecino en la inferior. Trepa por las hierbas y carrizos en movimientos rápidos que dificultan su observa- ción. Su pariente, el carricero tordal (Acrocephalus arundina- ceus), es de mayor tamaño, con unos 19 cm. Presenta una ceja Fochas corriendo sobre la superficie del agua
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    113 Los humedales y concierta cantidad de vegetación palustre. Se adapta bien a la presencia humana y soporta cierto grado de contaminación en el agua, lo que ha favorecido su expansión. En nuestra zona aparece en los principales humedales. La polla de agua o gallineta (Gallinula chloropus), al igual que la focha, tiene un llamativo plumaje negro, aunque se diferencian por su pico rojo con la punta amarilla. Ocupa cual- quier humedal con gran cantidad de vegetación palustre y se ve favorecida por la eutrofización del agua. Es bastante escondidi- za y presenta hábitos crepusculares, por lo cual no es frecuente observarla. Puede ocupar también los cauces de algunos ríos. El rascón (Rallus aquaticus) no es muy frecuente en nuestra zona y, debido a su carácter reservado, es difícil de ob- Otras aves El grupo de aves más importante de nuestros hume- dales es el de las aves acuáticas, entendiendo por éstas aque- llas especies ecológicamente dependientes de las zonas hú- medas en alguna fase de su ciclo vital según la definición del Convenio de RAMSAR (1971). En nuestra zona de estudio son pocas las especies sedentarias, y, sin embargo, el número y diversidad de especies nidificantes y, sobre todo, migrantes es muy importante en nuestros humedales. a. Aves sedentarias El grupo de las sedentarias está dominado principal- mente por el azulón y la focha común, las más abundantes. El ánade real o azulón (Anas platyrhynchos) es muy frecuente y de fácil identificación debido al plumaje verde esmeralda de la cabeza en el caso del macho. La hembra tiene tonos pardos y ocres, con una pequeña mancha azul en el ala. Ocupa prácti- camente cualquier humedal y soporta bien la contaminación, por lo que aparece en ríos, lavajos y todo tipo de balsas de agua. Tolera bien la presencia humana y pueden encontrarse en parques y jardines de muchos de nuestros pueblos. La focha común (Fulica atra) es inconfundible por su plumaje negro, con una llamativa mancha frontal blanca. Ocupa zonas de aguas tranquilas, ricas en vegetación acuática Macho y hembra de ánade real
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    114 Los humedales b.Aves nidificantes Dentrode la aves acuáticas nidificantes de nuestra provincia podemos destacar unas quince especies. La agachadiza común (Gallinago gallinago) es muy rara, ya que sólo aparece como nidificante en el sur de la Sierra de Guadarrama. Como especie migrante es más habitual, ocu- pando humedales con cobertura herbácea, palustre o arbus- tiva. Es un ave de hábitos crepusculares, con un prominente pico y plumaje pardo con manchas blancas. El andarríos chico (Actitis hypoleucos) se distingue de otros andarríos por presentar bandas blancas en las alas. Habi- ta ríos y arroyos de cierta altitud y, en menor medida, embal- ses, lagos y lagunas. Tiene un comportamiento poco sociable. Como nidificante es poco frecuente en la provincia, y tan sólo aparece en algunas zonas de Guadarrama y en la zona centro. Como migrante es más abundante. El archibebe común (Tringa totanus) es otra limícola con patas rojas y un pico largo rojizo con la punta negra. En la zona de estudio tan sólo se ha constatado su cría en las la- gunas de Cantalejo, aunque sí es más abundante en los pasos migratorios. Nidifica en prados y pastizales encharcados o en embalses de profundidad somera. El avefría (Vanellus vanellus) se identifica fácilmente por su cresta de plumas y por un plumaje en el dorso con irisa- ciones verdosas y vientre blanco. Para reproducirse busca pra- dos y pastizales húmedos, aunque en invierno puede aparecer servar. Tiene un pico largo rojizo con plumaje pardo moteado en el dorso y gris en el vientre. Se esconde entre la vegetación palustre como espadañas, carrizos y juncos. También está muy ligado a los valles de los ríos. Para terminar con el grupo de aves sedentarias en nues- tra zona de estudio, nos detendremos en el zampullín común (Tachybaptus ruficollis). Es el somormujo más pequeño y de aspecto inconfundible. Tiene un plumaje negro con garganta y partes inferiores claras con mejillas y garganta rojizas. Con mu- chafrecuenciaselesueleverzambulléndoseenelaguadeforma intermitente, soportando varios minutos debajo del agua. Casi siempre se encuentra cerca de la vegetación palustre, donde se esconde rápidamente cuando advierte la presencia humana. Polla de agua
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    115 Los humedales en zonasno acuáticas como baldíos. En nuestra zona cría en las Lagunas de Cantalejo y en las de Coca. El avetorillo común (Ixobrychus minutus) es una es- pecie muy rara y poco frecuente en nuestra provincia. Es la más pequeña de las garzas, con 35 cm. de longitud. En la parte superior de la cabeza y el dorso tiene plumaje negro mientras que las alas son marrones con borde blanco. En nuestra pro- vincia tan sólo hay datos de su presencia en las lagunas de Las- tras de Cuéllar y Hontalbilla. La chocha perdiz (Scolopax rusticula) o becada tam- bién es una nidificante muy escasa, apareciendo tan sólo en un núcleo de la Sierra de Guadarrama. Es muy retraída y con hábitos crepusculares, lo que dificulta su observación. El chorlitejo chico (Charadrius dubius) es una peque- ña limícola de 14 cm. de longitud. El iris del ojo es amarillo muy llamativo lo que le diferencia del chorlitejo grande. Habi- ta humedales de agua dulce, con orillas limpias y pedregosas, o de aguas muy someras. La cigüeñuela (Himantopus himantopus) es más fre- cuente en nuestros humedales. Se diferencia claramente por sus patas rojas y un pico negro largo y afilado. En vuelo se ve el pecho blanco con las alas negras. En nuestra provincia anida en las Lagunas de Coca (Laguna del Caballo de Alba) y en las Lagunas de Cantalejo. Colocan sus nidos en pequeñas isletas en el centro de los humedales. La garza real (Ardea cinerea) es una de las aves más co- nocida del medio acuático. Tiene una altura de 94 cm. con un Ejemplar joven de cigüeñuela
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    116 Los humedales de Voltoya.En pasos migratorios e invernantes es bastante más frecuente. Durante la realización de este trabajo también hemos podido constatar la presencia de una pareja de zampullín cue- llinegro que ha anidado en la isleta interior de la laguna de la Iglesia (Villagonzalo de Coca). c. Aves invernantes Cuando las condiciones meteorológicas se vuelven adversas en los países del norte y centro de Europa, muchas aves acuáticas encuentran refugio en nuestro país por su clima más templado y atemperado. Estas aves suelen llegar a nues- tro territorio en el mes de octubre y emprenden el camino de regreso a sus zonas de cría al inicio de la primavera. Dentro de una misma especie pueden haber individuos que críen en nuestra latitud y otros que migren hacia los países del norte. Este comportamiento es muy frecuente en todas las aves, no sólo en las acuáticas. Uno de nuestros patos invernantes más común es el pato cuchara (Anas clypeata). Puede confundirse con el azu- lón ya que presenta un plumaje similar. Sin embargo, su pico es negro y aplanado. Se alimenta comiendo en la superficie del agua o en los fondos someros, gracias a su capacidad filtra- dora. No existen datos sobre su nidificación en la provincia, si bien le hemos podidos observar en el mes de julio en las plumaje de tonos grises, blancos y negros. Se alimenta princi- palmente de peces que captura en aguas poco profundas, ade- más de anfibios, reptiles y pequeños mamíferos. Anida en colo- nias en arboledas cercanas al agua. En el año 2001 se censaron 85 parejas reproductoras en la provincia de Segovia, con alguna colonia importante en los valles del Voltoya y el Zorita. El somormujo lavanco (Podiceps cristatus) se identi- fica fácilmente por su largo cuello y el la presencia de unos penachos rojizos y negros, que muestra sobre la cabeza du- rante la nidificación. Es un ave buceador, por lo que nece- sita cierta profundidad de la lámina de agua donde busca peces para alimentarse. En la zona de estudio se ha compro- bado su presencia como nidificante en el embalse de Juarros Pato cuchara
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    117 Los humedales El ánadesilbón (Anas Penelope) no nidifica en Castilla y León y sus mayores poblaciones se han cen- sado en los meses de invierno. El macho tiene la frente amarilla y la cabeza pardo-rojiza. El plumaje del cuerpo es gris excepto la popa negra y el pecho que es rosáceo. La hembra es más fácil de confundir con las hembras de otros patos. El tarro blanco (Tadorna tadorna) prefiere humedales con de carácter salino, aunque durante los pasos de invierno pueden aparecer en cualquier embalse. Tiene cabeza y dorso verde oscuros, con el pico y las patas rojos y cuerpo blanco. Se alimenta principalmente en zonas de pocas profundidad. A lo largo del desarrollo de nuestro trabajo hemos podido cons- tatar la presencia de una pareja en la laguna de la Iglesia de Villagonzalo de Coca, el 10 de agosto. El porrón común (Aythya ferina) prefiere zonas hú- medas con cierta profundidad en las que bucea buscando el alimento. El plumaje de la cabeza es rojizo en el macho, mien- tras que el resto del cuerpo tiene una coloración grisácea. La hembra es parda con el pico negro. La presencia del porrón moñudo (Aythya fuligula) es más escasa y limitada en el tiempo, ya que su presencia en nuestro territorio es más habitual en los meses de noviembre a febrero. Ocupa humedales extensos y profundos con vege- tación subacuática de la que alimentarse. En la provincia de Segovia su presencia es muy escasa. El ganso común (Anser anser) es el único de los ánsa- lagunas de Coca, durante la realización de este trabajo, lo que parece indicar que podría anidar en esta laguna. El ánade rabudo (Anas acuta) está presente con noso- tros desde septiembre hasta inicios de la primavera. El macho se identifica fácilmente por el plumaje negro de la cabeza y blanco en el pecho, con un cuerpo alargado terminado en una prominente cola. La hembra es menos llamativa y presenta una coloración grisácea más homogénea. Prefiere zonas poco profundas, con vegetación subacuática y pasto en las orillas donde se alimenta. La cerceta común (Anas crecca) es bastante común como invernante y también como migratoria. La mayor abundancia de la especie se observa desde septiembre hasta principios de la primavera. Es uno de los patos más pequeños, con apenas 36 cm. Como en el resto de patos el macho es fá- cilmente distinguible (cabeza rojiza con un antifaz verde que brilla a la luz del sol), mientras que la hembra tiene un pluma- je menos llamativo. El hábitat es el mismo que el del ánade rabudo, motivo por el que suelen aparecer en grupos con esta especie y con otros patos como el ánade real. El ánade friso (Anas strepera) es más abundante du- rante los meses de otoño e invierno, ocupando preferente- mente humedales de profundidad media con algo de vege- tación palustre. El macho tiene plumaje gris y pico oscuro, mientras que la hembra tiene el vientre blanco. Aunque de forma escasa, hay datos de su cría en todas las provincias de Castilla y León, excepto en Segovia.
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    118 Los humedales Tarro blancovolando delante de ánades reales
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    119 Los humedales El andarríosgrande (Tringa ochropus) es más abun- dante en Castilla y León, pudiéndose encontrar en cualquier tipo de humedal. Debido a su carácter solitario, lo habitual es observarlos solos o en parejas. También es muy frecuente en los pasos migratorios, en los que utiliza las acequias y canales de riego como vías de migración. Con la llegada de los meses fríos es muy frecuente co- menzar a observar cormoranes grandes (Phalacrocórax carbo) en nuestros embalses. Suelen posarse sobre rocas y extender sus alas para secarse el plumaje, costumbre que, junto con su plumaje negro, los hace fácilmente reconocibles. Al llegar la tardeseagrupanendormiderossobrelasramasdealgúnárbol próximo al humedal, formando grupos realmente llamativos. Las gaviotas también se adentran en el interior penin- sular durante el invierno, cuando buscan alimento en los ver- tederos. La gaviota sombría, patiamarilla y reidora son las más frecuentes en nuestro territorio. De estas tres especies, la más común es la reidora de la que ya hemos podido observar algún ejemplar en agosto en la laguna de la Vega (Navas de Oro) y en octubre en el embalse del Pontón Alto y en la laguna de Navalayegua (Cantalejo). d. Aves de paso Estegrupoincluyealamayorpartedelasavesacuáticas que pueden observarse en nuestra provincia. Generalmente re- res que llega hasta nuestra provincia. Los primeros ejemplares pueden verse a partir de octubre y permanecen en la zona has- ta el mes de marzo. Se asienta en humedales de gran extensión que utiliza como dormideros desde los que se desplaza a los prados y pastizales donde se alimenta. Otro grupo importante de aves acuáticas es el de las limícolas, que ocupan los límites de los humedales y que, ge- neralmente, presentan unas patas y pico largos para poder ali- mentarse en este medio. El chorlitejo dorado (Pluvialis apricaria) es una de las limícolas que visitan nuestra provincia desde octubre a mar- zo, especialmente en la parte norte. Habita prados, pastizales y baldíos y suele agruparse en bandos. La agachadiza chica (Lymnocryptes minimus) mide apenas 18 cm. y se sitúa preferentemente en prados y zonas encharcadas con orillas herbosas. Es una especie muy escasa y, debido a su carácter tímido y escondidizo, apenas se tienen datos fiables de su distribución. Además de los grupos que pa- san aquí el invierno también hay importantes concentracio- nes de agachadizas durante los pasos migratorios (noviembre- diciembre y febrero). El zarapito real (Numenius arquata) es la limícola de mayor tamaño de la Península, con sus 55 cm. de longitud. Tiene el pico muy largo curvado hacia abajo y la coloración de su plumaje es parda. Suele preferir prados, baldíos y pastiza- les, en ocasiones próximos a humedales. Es difícil de observar, ya que huye de la presencia humana.
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    120 Los humedales negro curvadohacia arriba. Tiene un plumaje blanco y negro por todo el cuerpo. Prefiere zonas con cierta salinidad del agua y poca profundidad con isletas en el interior en las que anida. Podemos verlas tanto de paso como durante el invierno. También puede observarse aguja colinegra (Limosa limosa), archibebe oscuro (Tringa erythropus), archibebe cla- ro (Tringa nebularia), andarríos bastardo (Tringa glareola), chorlitejo grande (Charadrinus biaticula), el escaso chorlitejo carambolo (Charadriud morinellus), y chorlitejo gris (Pluvialis squatarola). Del grupo de los correlimos, el más frecuente es el común (Calidris alpina), pero también se pueden observar- se algunos ejemplares de correlimos gordo (Calidris annutus), correlimos menudo (Calidris minuta), correlimos tridáctilo (Calidris alba) y correlimos zarapetín (Calidris ferruginea). Es poco habitual encontrarnos, de forma puntual, con el vuelve- piedras (Arenaria interpres). El grupo de las garzas y espátulas también está muy representado en nuestra provincia durante los pasos migrato- rios. No es extraño encontrarnos con garceta común (Egretta garzetta) o espátula (Platalea leucorodia). Algo menos fre- cuente es observar garza imperial (Ardea purpurea) o marti- nete (Nycticorax nycticorax) En cuanto a las gaviotas, también pueden observarse algunos ejemplares en paso de charrán común (Sterna hirun- do), charrancito (Sterna albifrons), fumarel (Chlidonias niger) y fumarel cariblanco (Chlidonias hybridus), aunque todos ellos de forma muy escasa. corren la zona en sus pasos migratorios hacia las zonas de cría o de invernada. Utilizan los humedales de nuestra zona como puntosdedescansoparacontinuarsucaminomotivoporelque nosontanselectivasencuántoalhábitatyselaspuedeobservar en prácticamente cualquier tipo de humedal. A continuación enumeraremos las más habituales en nuestro territorio. La cerceta carretona (Anas querquedula) es más habi- tual durante la primavera ocupando humedales poco profun- dos. Las polluelas pintoja (Porzana porzana) y chica (Porzana pusilla) aunque muy escasas, también podrían observarse en alguno de nuestros humedales. Del grupo de las limícolas, una de las más destacadas es laavoceta(Recurvirostraavosetta),inconfundibleporlargopico Avoceta
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    121 Los humedales rapaces porel plumaje blanco de cabeza y hombros. En Se- govia se censaron 2 parejas reproductoras en el año 1.999. Durante el desarrollo de este trabajo hemos podido constatar su presencia en las lagunas de Lastras de Cuellar, en la laguna Caballo Alba (Villeguillo), en las lagunas de San Benito de Gallegos y en las Lagunas de Cantalejo. Rapaces El aguilucho lagunero (Circus aeroginosus) es la única rapaz que se encuentra asociada a los humedales de nuestra provincia. Ocupa espacios abiertos y nidifica en la vegetación palustre que rodea los humedales. Se le diferencia de otras Aguilucho lagunero
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    124 Los pueblos construye sunido en los aleros de los tejados, debajo de puen- tes o bajo cualquier repisa. También lo realiza con barro, si bien en este caso es de forma globular, sin tubo de entrada. Se pueden observar sobrevolando las plazas y calles durante la primavera y el verano. Entre las golondrinas y los aviones comunes también son muy frecuentes los vencejos comunes (Apus apus), dis- tinguibles por su color oscuro uniforme y por carecer de las largas plumas externas de la cola tan características de las go- londrinas. Su tamaño es ligeramente superior al de aviones y golondrinas. Su vida se desarrolla casi completamente en el aire, donde no sólo se alimenta, ya que también es capaz de descansar en vuelo. Anida en los huecos de edificios, princi- palmente en poblaciones. En el periodo de cría son muy es- candalosos y suelen perseguirse en pequeños grupos realizan- do vuelos rápidos y acrobáticos. En muchas ocasiones están asociados a nuestro patri- monio con estampas tan llamativas como el castillo de Coca, Cuéllar o Pedraza bajo una nube de aviones, vencejos y golon- drinas que vuelan desordenadamente a su alrededor. Otro grupo de aves que utilizan el hábitat humano es el de los gorriones. El gorrión común (Passer domesticus) es el más frecuente de todos ellos. El macho tiene la cabeza gris con las zonas dorsales rojizas y la garganta y el pecho negro. La hembra tiene un plu- maje menos llamativo, de color pardo. En el invierno los ban- dos de gorriones, mezclándose distintas especies, sobrevue- Existe una avifauna muy relacionada con los pueblos y ciudades, con especies que se han adaptado a la presencia hu- mana, encontrando en nuestras poblaciones un lugar idóneo para vivir. Una de estas aves, quizás de las más típicas de todos los pueblos, es la golondrina común (Hirundo rustica). En el mes de marzo ya comienzan a verse las primeras golondrinas sobre los cables de la luz, preparándose para iniciar la cons- trucción del nido, aprovechando cualquier repisa de nuestras casas. El nido lo realizan en barro y dejan una pequeña aber- tura por donde el adulto puede entrar y salir, lo que hace per- manentemente. El avión común (Delichon urbica) también esta muy ligado a las zonas humanizadas. Al igual que la golondrina Avión común
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    125 Los pueblos de juntoa las construcciones humanas, ya sea en pueblo o en edificios abandonados en el campo, también se la pue- de observar en cantiles, campos de cultivo, zonas arboladas, etc. Se la diferencia de otros córvidos por tener la nuca gris y el ojo blanco. El último de los córvidos que incluimos en este grupo es la corneja negra (Corvus corone). De menor tamaño que el cuervo, también tiene el plumaje negro con pico y ojo del mis- mo color. Ocupa terrenos de cultivo, zonas abiertas e incluso zonas forestales como pinares o encinares. Es frecuente verlas lan los cultivos buscando alimento. En estos bandos también puede haber gorrión molinero (Parus montanus), con mejillas blancas y parte superior de la cabeza pardo rojiza, y gorrio- nes chillones (Petronia petronia). Este último se distingue fá- cilmente por presentar una listas oscuras en el ojo y a ambos lados de la cabeza y una mancha amarilla en el pecho. Además de encontrarle en ambientes antrópicos, también es posible observarle en los roquedos. Mucho más puntual es la presencia del gorrión moruno (Passerhispaniolensis),yaqueennuestrazonadetrabajotansólo hay citada una pequeña población al suroeste de la provincia. El estornino (Sturnus unicolor) es el más pequeño de los córvidos, con 21 cm. de longitud. Tiene el plumaje negro, con pico y ojos del mismo color. También lo podemos obser- var, aunque en menor medida, en bosques claros y prados. Forman grandes grupos, sobre todo en el invierno, que suelen utilizar árboles como dormideros. Precisamente en el invier- no, mezclado con los bandos de estorninos negros, se puede ver algún estornino pinto (Sturnus vulgaris) con un plumaje muy moteado. También podemos encontrar asociados a las cons- trucciones humanas a una gran cantidad de córvidos. La urra- ca (Pica pica) es la más llamativa por su coloración negra y blanca. Anida en árboles y arbustos en nidos que construye con barro. La grajilla (Corvus menedula) es muy gregaria y suele formar colonias de cría de grandes proporciones. Además Gorrión molinero
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    126 Los pueblos o cuadraday sin ventanas. En el interior, se construían con adobe pequeños nidales cuadrados que cubrían las paredes desde el suelo al techo. Las palomas accedían al interior por los huecos que se dejaban en las paredes y/o en el tejado y allí realizaban la cría, protegidas de cualquier alimaña. Los propietarios del palomar recogían los pichones que ofrecían una importante fuente de alimento en periodos de escasez. Aunque actualmente esta actividad ha desaparecido, aún es frecuente observar en los tejados de los pueblos pequeños grupos de palomas domésticas que también crían en campa- narios y viejas construcciones. En los últimos años otra paloma, la tórtola turca (Streptopelia decaocto) ha ampliado de forma importante su población y ahora son también muy frecuentes en los pue- blos. Su tamaño es mayor que el de la tórtola común y presen- ta un llamativo collar negro con bandas blandas. Es originaria del sur de Asia y Oriente Medio y en la península su presencia es común desde los años cincuenta, aunque en Castilla y León no llegó hasta los años ochenta del pasado siglo. Una de las estampas más características de nuestros pueblos son los tejados de las iglesias soportando enormes nidos de cigüeñas comunes. En ocasiones, el peso del nido es tal que es necesario derribarlos para evitar el hundimiento del techado. En muchas ocasiones, las cigüeñas ya no aban- donan nuestro territorio para pasar el invierno en zonas más templadas, sino que permanecen junto a basureros donde encuentran alimento. Durante el cortejo se oyen los sonoros posadas en los postes del teléfono y los cables de la luz junto a las carreteras en busca de animales atropellados. En este tipo de ambientes, sobre todo ocupando par- ques y jardines, también podemos observar pinzón vulgar, verdecillo, verderón común, jilgueros y trigueros. También son frecuente los colirrojos tizones (Phoeniculus ochruros) que han encontrado en los medios humanizados un importante hábitat, además de los roquedos. Este pequeño ave de cola roja y plumaje negro-grisáceo es una de las pocas que canta durante toda la noche. Las palomas también son muy frecuentes en los nú- cleos urbanos. La más abundante es la paloma doméstica o bravía (Columba libia). En prácticamente todos los pueblos existen pequeñas construcciones dedicadas a la cría de las palomas. Generalmente son edificaciones de forma redonda Grajilla
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    127 Los pueblos Los milanosy ratoneros también están muy asociados a los medios humanizados, no sólo a las poblaciones, sino también a naves ganaderas o vertederos donde encuentran abundancia de alimento. cotorreos que realizan con el golpeteo de su pico , lo que po- pularmente se llama “machacar el ajo”. Con la llegada de los polluelos comienza un incesante trasiego en busca de alimen- to que después introducen en el pico de sus polluelos. La lechuza (Tyto alba) es una de la rapaces nocturnas más habituales de las zonas urbanas. Suele ocupar los paja- res, desvanes y viejos edificios de los pueblos donde cría. Se alimenta de micromamíferos como topillos, ratones y musa- rañas que captura en los huertos y tierras de cultivo circun- dantes. Al igual que muchas otras aves, y especialmente las rapaces, expulsan los restos de pelos y huesos de los animales que han ingerido en pequeñas bolas que se conocen con el nombre de egragópilas. El estudio de estos restos ha permi- tido saber mucho más sobre los hábitos alimenticios de estos habitantes nocturnos. Dentro de las rapaces diurnas, una de las más carac- terísticas es el cernícalo primilla (Falcon naumanni), incluido en el Libro Rojo de las Aves como especies vulnerable. Anida formando colonias o como parejas aisladas, aprovechando los huecos de viejas construcciones. Se alimenta sobre todo de insectos y, de forman más puntual, de pequeños vertebrados que captura en las tierras agrícolas. En la provincia de Segovia su presencia es muy localizada, censándose en el año 1999, 55 parejas reproductoras. Es fácil de confundir con el cernícalo vulgar, especialmente las hembras y los jóvenes que son muy similares. Los primeros grupos llegan a la provincia en febrero y se van al finalizar el verano. Tórtola turca
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    Paisaje primaveral enla Cañada Real Soriana Occidental
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    131 Título de lasección Itinerario ornitológico por la sierra de Guadarrama Alcaudón dorsirrojo en el Real Sitio de San Ildefonso
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    132 Itinerario ornitológico porla sierra de Guadarrama Riofrío donde un desvio nos lleva a la carretera de la Granja a Torrecaballeros (SG-P-6121), para enlazar con la N-110 has- ta Arcones. Los únicos puertos que nos permitirán cruzarla en coche son el puerto de los Leones, el puerto de Navacerrada y el puerto de Navafría. TRAMO 1. Puerto de los Leones-Puerto de Navacerrada 1ª jornada De Campo Azálvaro a la risca de Valdeprados Iniciamos nuestro recorrido en el Espinar, donde to- mamos la carretera SG-500 en dirección a Campo Azálvaro. Nos encontramos dentro de la ZEPA de Campo Azálvaro- Pinares de Peguerinos, entre las provincias de Ávila y Sego- via. En la parte segoviana se encuentran los pastos de Campo Azálvaro, en la cuenca alta del río Voltoya. La singularidad de su paisaje reside en gran medida en su situación geográfica, ya que se trata de un amplio valle de fondo plano a gran altitud (1.250 m.). Por el fondo del valle discurre el río Voltoya, for- mando pronunciados meandros y desprovisto totalmente de vegetación de ribera. En la parte alta de las laderas aparecen pequeños bosquetes de quejigo, roble y encina que dan paso a una pequeña cresta pedregosa. Estas peculiaridades geográfi- cas y paisajísticas hacen de este enclave uno de los más pecu- liares de nuestra provincia. En la Sierra de Guadarrama se concentra una gran parte de la riqueza ecológica y biológica de nuestros paisajes. Su silueta se recorta en el horizonte desde cualquier punto de la provincia, como el telón de fondo de un escenario en el que se desarrolla la vida de los segovianos. Desde sus cumbres du- ras y pedregosas, hasta el pie de monte, se distribuyen según sus necesidades ecológicas un buen número de aves que con- tribuyen a aumentar la diversidad paisajística de esta hermosa Sierra. La fascinación por las “montañas azules” y por conocer sus secretos naturales ha llevado hasta su territorio a multitud de científicos que han estudiado muchos de sus misterios. El primer estudio ornitológico conocido fue realizado por Cas- tellarnau en el año 1877 y ya en él describía la gran diversidad de aves que la poblaban. Desde entonces, han sido muchos los científicos y aficionados que han contribuido a que conoz- camos mejor las maravillas ornitológicas de estas montañas. Próximamente, este espacio será declarado Parque Na- tural por la Junta de Castilla y León y, a fecha de hoy, ya se en- cuentra aprobado el PORN que gestionará el espacio natural más grande de nuestra provincia. Esta gestión implica una or- ganizacióndelusopúblicoalacualquedaránsupeditadastodos los senderos y recorridos que se vayan a proponer (periodos de limitacióndelpaso,usorecreativo,zonassensiblesparalasaves) La zona de trabajo incluida en este estudio de la Sierra de Guadarrama está delimitada entre el puerto de los Leones y el término municipal de Arcones. Ambas zonas están co- nectadas por el pie de sierra a través de la Nacional VI, hasta
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    133 Itinerario ornitológico porla sierra de Guadarrama Merece la pena acercarse a la iglesia parroquial de El Espinar para asombrarnos con la impresionante colonia de ci- güeña blanca que anida en su tejado. Con unos prismáticos y cierta paciencia se las puede observar mientras dan de comer a sus polluelos. Una pequeña carretera nos conducirá de El Espinar hasta la Estación de El Espinar, desde donde tomaremos una pista asfaltada hasta el área recreativa de la Panera. La pista Junto a lo que fue el antiguo vertedero, se encuentra actualmente un muladar dentro del proyecto Vulture-Voltoya. Aquí se ha realizado un centro de desinfección para los vehí- culos que depositan la carroña igual que en otros muladares como el de Cantimpalos o Sangarcía. Este lugar se ha habi- litado con un observatorio de aves que permite contemplar a los carroñeros cuando se acercan a comer sin provocarles ninguna molestia. Además, el proyecto contempla la posibi- lidad de realizar una pequeña senda interpretativa alrededor de este complejo, lo que sin duda puede aportar un gran valor adicional a la zona. Son zonas de pastos utilizadas especialmente para la cría de ganado bovino. El desarrollo de estos pastizales ha dado origen a una importante concentración de aves muy singulares. Entre las especies más significativas que podemos observar se encuentra la cigüeña negra, que los utiliza como zonas de descanso en sus pasos migrato- rios. También el escaso águila imperial ibérica sobrevue- la la zona en busca de alimento. No debemos olvidarnos del águila real, el cernícalo primilla o el halcón peregrino. Otras rapaces que se observan son el buitre negro, el buitre leonado, milano real y negro, ratonero, el aguililla calzada y el águila culebrera. Entre las aves esteparias hay que desta- car la presencia de una importante colonia de sisón asocia- da a los pastos de Campo Azálvaro. En los roquedos y en las ruinas de viejas construcciones existe una pequeña colonia de chova piquirroja. Buitre negro
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    134 Itinerario ornitológico porla sierra de Guadarrama los sonidos del bosque que inundan todos nuestros sentidos. Algunas de las aves que podemos observar aquí son: carbonero garrapinos, carbonero común, herrerillo capuchino, herrerillo común, trepador azul, agateador, pinzón vulgar, petirrojo, lavandera boyera y cascadeña, mirlo acuático, papamoscas cerrojillo, mosquitero común y/o ibérico, piquituerto, verderón serrano, pico pica- pinos, escribano montesino, zorzal charlo, zorzal común y cuervo. Dentro de las rapa- ces, también es frecuente observar sobrevo- lando el pinar al buitre leonado, el águila cu- lebrera, el aguililla calzada, el milano real, el milano negro y, con un poco más de suerte, el buitre negro y el águila imperial. Hay que destacar que, debido a la gestión del espacio, no esta permitido reco- rrer ninguno de estos caminos durante el verano, periodo en el que existe un mayor riesgo de incendios. Tras este interesante paseo por el pinar, retomamos la carretera para dirigirnos a la N- 603 hasta desviarnos por Ote- ro de Herreros a Valdeprados. Hemos dejado atrás los pinares silvestres de la sierra para adentrarnos en el piedemonte. Des- de el pueblo deberemos continuar, ahora caminando, hasta la risca de Valdeprados. Este impresionante desfiladero en el río rodea el área recreativa hasta pasar sobre el río Moros. Aquí dejaremos el vehículo para continuar nuestros itinerario andando por el Monte de la Garganta. El primer tramo del recorrido se realiza por una pista prohibida para vehículos. Por ella remontaremos el Moros, adentrándonos en el pinar de Pinus sylvestris. La pista de tierra nos llevará hasta los embalses del Tejo y, un poco más arriba, al de El Espinar. Bordeamos este último por una pista y emprendemos el camino de regreso al abrigo de los pinos y disfrutando de Risca deValdeprados
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    Muladar Puente de las Merinas Risca Árearecreativa La Panera Puerto de la Fuenfría Puerto de Navacerrada Fresneda Jardines de Palacio Embalse del Carrascal Embalse de Rebenga Acueducto Embalse del Pontón Río Río Milanillos Río Peces Eresma Río Milanillos Frío Río M oros Voltoya Palazuelos San Ildefonso Segovia Villacastín El Espinar San Rafael Revenga Hontoria Riofrío Navas de Riofrío La Losa Ortigosa del Monte Torredondo Fuentemilanos Abades Cobos de Segovia Bercial Marugan Muñopedro Lastras del Pozo Ituero y Lama Zarzuela del Monte Vegas de Matute Monterrubio Urb.Coto San Isidro Navas de San Antonio Otero de Herreros Los Ángeles de San Rafael Urb.Pinar Jardín Pradera de Navalhorno Valsaín NavacerradaCercedilla Guadarrama Valdeprados
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    136 Itinerario ornitológico porla sierra de Guadarrama pequeño robledal salpicado de pinos silvestres. A medida que vamos ascendiendo, el roble desaparece y es sustituido por el pino silvestre asociado a pequeño sotobosque de retamas, cambroños, escaramujos, zarzamoras, arraclanes, helechos y hiedras. Junto al camino surgen grandes bolos de granito, muy habituales en esta parte de la sierra. Continuamos por un jaral hasta llegar a la presa del Olvido, en Valsaín, desde donde di- visamos los restos de la Real Casa del Bosque, el viejo palacio que construyó Felipe II. El camino de regreso lo realizamos desde el Centro Forestal de Valsaín por el camino del Nogal de Calabazas, para continuar entre pinos y robles hasta llegar a la puerta de los Cosíos, en los jardines de la Granja. Este sendero nos permite disfrutar de algunas de las especies más típicas del pinar y del robledal, además de espe- cies acuáticas ligadas a ríos, arroyos y embalses. En el pinar y en robledal podremos ver carbonero garrapinos, carbonero común, herrerillo capuchino, herrerillo común, trepador azul, agateador, pico picapinos, pito real, pico menor, papamoscas cerrojillo, escribano montesino, mosquitero común, mosqui- tero papialbo, mosquitero musical, reyezuelo sencillo, arren- dajo, zarcero, piquituerto, mito, colirrojo tizón, petirrojo, pin- zón vulgar, arrendajo, corneja, zorzal común, zorzal charlo, paloma torcaz, cuco y búho chico. Sobrevolando los Montes de Valsaín, es frecuente ver milano real, milano negro, busardo ratonero, aguililla calzada, águila culebrera, buitre leonado y el más escaso buitre negro. Con un poco más de suerte, también podremos observar el Moros nos ofrece un paisaje impactante sobre el duro gneis. Para llegar a ella bajaremos desde Valdeprados por un cami- no entre verdes prados donde las cigüeñas blancas rebuscan alimento entre las hierbas. No es raro que entre ellas aparez- can algunos ejemplares de garza real. Al llegar al río Moros, tomamos su margen derecho y subimos por un sendero que atraviesa un matorral de encinas hasta llegar a la parte más alta de la risca. En este tramo podemos observar un buen número de aves de ribera: pinzón vulgar, petirrojo, chochín, ruiseñor, mirlo, lavanderas y pito real. En la zona de piedemonte apa- recerán algunas especies ligadas a ambientes más mediterrá- neos: collalba gris, colirrojo tizón, alcaudón común, alcaudón real, alondra común y cogujadas comunes, entre otros. 2ª Jornada De los Montes de Valsaín a los Palacios Reales Iniciamos nuestra segunda jornada por la Sierra de Guadarrama en el Real Sitio de San Ildefonso. Desde la Gran- ja podemos realizar el Sendero de los Reales Sitios, por el que recorreremos, junto al río Eresma, el tramo que une los Pala- cios de la Granja y Valsaín. Este recorrido se encuentra seña- lizado con postes direccionales y paneles informativos. Para comenzar, bajamos por la carretera de Segovia hasta el Embal- se del Pontón Alto y nos dirigimos aguas arriba, cruzando un
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    137 Itinerario ornitológico porla sierra de Guadarrama especies del pinar con las típicas de zonas húmedas. Fre- cuentemente veremos carbonero garrapinos, carbonero co- mún, herrerillo capuchino, herrerillo común, trepador azul, agateador, pico picapinos, papamoscas cerrojillo, escribano montesino, mosquitero común, reyezuelo sencillo, arrenda- jos, zarceros, mitos, colirrojo tizón, petirrojo, pinzón vulgar, arrendajo, corneja, zorzal común, zorzal charlo, piquituerto, paloma torcaz, etc. Junto al río destaca la presencia de lavan- deras, tanto blanca, como boyera y carrasqueña, mirlo co- vuelo de algún águila imperial ibérica, que desde sus zonas de cría se aleja hacia el pie- demonte y la campiña en busca de alimento. Junto a ríos y arroyos encontraremos lavande- ra blanca, boyera y carrasqueña, chochín, rui- señor común, jilguero, verdecillo, verderón co- mún, mirlo común, mirlo acuático, garza real, escribano soteño, curruca rabilarga, zarcero común, curruca capirotada y curruca mosqui- tera. Finalmente, en los embalses es frecuente la presencia de azulones, durante todo el año, y cormorán grande, en los pasos migratorios. Somormujo lavanco, zampullín chico, gaviota reidora y garza real son también algunas de la aves que podemos encontrar. Si el camino nos parece escaso, todavía podemos caminar junto al río varios kilóme- tros más por las Pesquerías Reales. Para ello cruzaremos el río por el puente de Valsaín y continuaremos aguas arriba disfrutando del paisaje. Arru- llados por el sonido del agua, llegaremos a la Boca del Asno, donde podemos visitar el Centro de Interpretación de los Montes de Valsaín y hacer un pequeño descanso en el área recreativa. Si continuamos un poco más, llegaremos al Puente de la Cantina en la CL-601. Las especies que podemos observar en este tramo son similares a las que ya hemos descrito, mezclándose las Paisaje de cumbre en Siete Picos
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    138 Itinerario ornitológico porla sierra de Guadarrama mún, mirlo acuático, chochín, curruca rabilarga, verdecillo y verderón común. Las rapaces forestales son frecuentes en todos los Montes de Valsaín, por lo que es habitual verlas sobrevolando las copas de los pinos. Son frecuentes el milano real, el milano negro, el ratonero, el aguililla calzada, el buitre leonado, el bui- tre negro y, con un poco de suerte, podremos ver la más escasa águila imperial ibérica. Desde el puerto de Navacerrada también podemos realizar un recorrido muy interesante por una zona de alta montaña, la subida a Siete Picos. Este recorrido es uno de los más sencillos de los que nos permiten acercarnos a la avifauna de alta montaña. Iniciamos nuestro camino en el Puerto de Navacerrada por la pista asfaltada que sube hasta la residencia de los Cogorros, para continuar atravesando el pinar, acom- pañado por un sotobosque escaso dominado por la retama. Debido a la altitud y a las condiciones de nieve que rodean la zona, muchos pinos presentan un tronco retorcido y su tama- ño va reduciéndose a medida que nos acercamos a la zonas más altas. Desde el collado del Telégrafo, comenzamos a subir por una zona de canchales hasta llegar al primero de los Siete Picos. Superados todos, el camino de regreso lo comenzamos una vez que hemos bajado al Collado Ventoso, donde toma- mos el Camino Smith para regresar al punto de inicio. El trazado atraviesa zonas de muy diverso de paisaje, desde pinares a canchales, cumbres, praderas y arroyos. Esta peculiaridad permite aumentar la probabilidad de ver distin- Cormorán grande
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    139 Itinerario ornitológico porla sierra de Guadarrama arrendajo, escribano montesino, piquituerto. En cuanto a las aves rapaces podemos ver agulilla calzada, busardo ratonero, milano real, milano negro, buitre negro e, incluso, águila im- perial ibérica, aunque mucho más escasa. Salimos de la Granja por la carretera de Segovia y cruzamos el embalse del Pontón, donde podemos parar unos instantes. Aquí veremos azulones durante todo el año, pero en el otoño y, especialmente, en el invierno algunas acuáticas paran a descansar sobre sus aguas calmadas, por lo que podre- mos observar cormorán grande, garza real, zampullín chico, somormujo lavanco, garza real e incluso gaviota reidora. Aquí también podemos ver cernícalo primilla. Tomamos la carretera de Robledo y cruzamos la N-VI para adentrarnos en una dehesa de fresnos. La siguiente pa- rada la haremos junto a la ermita de Santa María donde po- dremos dar un pequeño paseo entre fresnos centenarios. Lo primero que nos llamará la atención es la cantidad de cigüeñas blancas que anidan sobre los troncos de los fresnos, en cons- trucciones entramadas de proporciones asombrosas. Por último, nos dirigimos hacia el palacio de Riofrío. Podemos dejar nuestro vehículo a la puerta que da acceso al recinto y recorrer andando junto a la carretera los 4 km que nos separan del palacio. Los gamos y corzos nos acompaña- rán en nuestro recorrido, mientras disfrutamos de una gran variedad de aves que viven en esta espectacular dehesa. Po- demos ver paloma torcaz, tórtola común, pito real, chochín, petirrojo, mirlo común, mirlo acuático, zarzal charlo, ruiseñor tas especies de aves. Además de la avifauna característica del pinar, descrita en el apartado anterior, también podemos ob- servar otras a mayor altura como el pechiazul, el acentor co- mún, el acentor alpino, el bisbita alpino, el verderón serrano, el escribano montesino, elescribano hortelano o la tan abun- dante collalba gris, aunque eso sí, con un plumaje algo dife- rente. Sobre pequeños montículos de piedra es frecuente ver colirrojo tizón, avión común, avión roquero, vencejo común y la muy escasa golondrina dáurica. También en este hábitat cría el roquero rojo, aunque es mucho menos frecuente. Finalmente, para terminar nuestra oferta de posibles recorridos para conocer la avifauna de esta parte de la Sierra, proponemos un itinerario entre los Jardines de los dos Pa- lacios Reales, el de la Granja y el de Riofrío. La Ruta de los Palacios es una propuesta divertida y entretenida que une el patrimonio histórico y cultural con el turismo ornitológico. Los Jardines del Rey del palacio de La Granja constituyen un rico ecosistema para muchas de las aves de los Montes de Val- saín, especialmente en el invierno, cuando la dureza climática de las cumbres obliga a muchas de ellas a descender en altitud en busca de refugio y alimento. En los jardines es frecuente encontrar pinzón vulgar, petirrojo, trepador azul, verdecillo, verderón común, jilgue- ro, mito, carbonero garrapinos, carbonero común, herrerillo capuchino, herrerillo común, papamoscas cerrojillo, pito real, pito picapinos, chochín, mirlo común, mirlo acuático, zorzal común, zorzal charlo, curruca capirotada, mosquitero común,
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    140 Itinerario ornitológico porla sierra de Guadarrama Esto dificulta la observación de la avifauna y sólo veremos el rápido vuelo de pequeñas aves que desaparecen entre el ma- torral. Aún así es fácil distinguir algunos de los paseriformes más habituales de este ecosistema. En este caso es un recorri- do lineal por lo que regresaremos por el mismo camino por el que hemos venido. Nuestra observación de aves a lo largo del reco- rrido comienza junto a las ruinas del esquileo de Alfaro. Muy cerca hay una pequeña charca, relacionada con el lavadero que había junto al rancho de esquileo. En ella se puede ver zampullín común y alguna limícola como el correlimos. A medida que ascendemos, aparece un mato- rral de media montaña en el que veremos alcaudón dor- sirrojo, alcaudón común, escribano montesino, totovía, pinzón vulgar, estornino y cuco. Esta es una buena zona para la observación de rapaces como el aguililla calzada, el buitre leonado, el buitre negro, el águila culebrera, los milanos e, incluso, el alimoche. A medida que nos adentramos en el pinar, el canto del carbonero garrapinos se hace más intenso. Junto a él también veremos carbonero común, herrerillo capuchino, herrerillo común, trepador azul, agateador, reyezuelo sen- cillo, mosquitero común, escribano montesino, escribano hortelano, verderón serrano, piquituerto, zorzal común, zorzal charlo, arrendajo, zarcero, paloma torcaz, tórto- la común, jilguero, pinzón común, petirrojo, ruiseñor y acentor común. bastardo, ruiseñor común, curruca capirotada, curruca mir- lona, reyezuelo listado, mito, herrerillo capuchino, herrerillo común, carbonero común, agateador común, trepador azul, arrendajo, estornino negro, gorrión chillón, pinzón vulgar, verdecillo, verderón común, jilguero, escribano montesino, triguero, cuco, críalo, abejaruco, abubilla, pito real, pico pica- pinos, tarabilla común y alcaudón común. En lo referente a las rapaces se puede ver aguililla calzada, milano real y negro, águila culebrera, buitre negro y buitre leonado. TRAMO II. Puerto de Malangosto-Puerto de Navafría 1ª jornada De Malangosto al piedemonte Cruzamos Torrecaballeros en dirección a Arcones siguiendo la N-110 y, tras una fuerte bajada, tomamos el Ca- mino de Malangosto, a nuestra derecha, para ir hasta el Ran- cho de Alfaro, junto a la Cañada Real Soriana Occidental. El camino continúa por un pinar de repoblación para llegar al río Pirón, donde cruzaremos una cancela. En la birfurca- ción, seguimos a la derecha y el camino nos llevará, siempre ascendiendo, hasta el puerto de Malangosto. En esta zona el pinar tiene un sotobosque más desarrollado con retamas y cambroño. Ya en la parte alta, el estrato arbóreo desaparece dando paso a un tupido matorral de piorno y enebro rastrero.
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    141 Itinerario ornitológico porla sierra de Guadarrama lo común, curruca zarcera, curruca mosquitera, oropéndola y escribano soteño. En la zona de encinar el número y varie- dad de aves cambia ligeramente apareciendo algunas especies ligadas a estas formaciones como el alcaudón común, alcau- dón real, la abubilla, arrendajo, cuco, paloma torcaz y tórtola común. En los viejos troncos de algunos fresnos, huecos por el paso de los años, pueden criar la lechuza, el autillo y el cá- rabo. Sobrevolando estas zonas también podremos observar cernícalo vulgar, milano real, milano negro, aguililla calzada, ratonero y águila culebrera. En las zonas de alta montaña, el número de aves des- ciende, ya que las condiciones ambientales son mucho más extremas. Los más típicos de este hábitat son el acentor co- mún, la bisbita alpina, el pechiazul y el acentor alpino. Tam- bién podemos observar alguna rapaz como el cernícalo vul- gar, el aguililla calzada, el buitre leonado y el buitre negro. Regresamos a la carretera N110 para desviarnos unos kilómetros más adelante hacia Sotosalbos. El paisaje va cam- biando y nos adentramos en el piedemonte. Uno de los paisa- jesmássingularesdelpiedemontedelaSierradeGuadarrama son los prados de fresnos. El antiguo término de La Cuesta, actualmente incluido dentro del municipio de Turégano, re- úne una de la zonas de prados más hermosos de la provincia. La senda del Río Viejo nos conduce por los antiguos caminos que unen las poblaciones de Aldeasaz, Berrocal, Carrascal y La Cuesta, atravesando prados de fresnos, praderas de pasto y un tupido encinar, al paso del río Viejo. Este recorrido está señalizado con postes direccionales y paneles informativos, por lo que puede seguirse sin ningún problema. Desde el punto de vista ornitológico, esta variedad de paisajes nos da la posibilidad de descubrir una gran variedad de aves. En cuando a los pájaros, serán más frecuentes los rela- cionados con zonas húmedas y praderas como pinzón vulgar, petirrojo, chochín, ruiseñor común, ruiseñor bastardo, jilgue- ro, mosquitero común, mosquitero musical, zarcero común, mito, verdecillo, verderón común, trepador azul, pito real, lavandera blanca, lavandera boyera, lavandera cascadeña, mir- Alcaudón dorsirrojo
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    142 Itinerario ornitológico porla sierra de Guadarrama 2ª Jornada Cañones calizos y pinares silvestres Tomamos la carretera que une la Cuesta con El Cubi- llo atravesando el pie de monte de la Sierra de Guadarrama. En el Cubillo podemos realizar un pequeño recorrido lineal andando por el cañón de Santa Águeda. Un sendero nos guia- rá desde aquí hasta Pajares de Pedraza por un silencioso y ais- lado cañón calizo cuyas laderas están cubiertas de encinas y sabinas. En su recorrido podremos ver algunas de las aves ru- pícola más características de los cañones calizos como buitre leonado, chova piquirroja, avión común, avión roquero, ven- cejo, gorrión chillón, colirrojo tizón, grajilla, roquero rojo y corneja. Junto al río, en el sotobosque, encontraremos pinzón vulgar, ruiseñor común, jilguero, chochín, petirrojo, zarcero común, mirlo común, verdecillo, verderón común, lavandera blanca, lavandera boyera y lavandera carrasqueña. En las zonas de enebral y encinar veremos arrenda- jos, rabilargo, alcaudón común, alcaudón real, zorzal charlo, zorzal común, tarabilla común, collalba gris, totovía, paloma torcaz y tórtola común, entre otras aves. Continuamos por la carretera hacia la Velilla y antes de dirigirnos a Pedraza realizaremos un pequeño tramo en coche por el valle del río Pontón, con laderas de monte bajo de enci- nas, prados y cárcavas. Es especialmente llamativa la presencia de abejarucos en estas cárcavas, sobre todo cuando se congregan a finales de verano para emprender el paso migratorio. Un lugar Carbonero garrapinos
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    Puerto de Malangosto RanchoAlfaro Río Santa Águeda Iglesia S.Juan Casa del Águila Área recreativa del Chorro Mirador de NavalcolladoSan Medel Aº de Polendos Pirón Cega Turégano Trescasas La Lastrilla Segovia Escalona del Prado Muñoveros Castroserna de Arriba Vento Valleruela de Pedraza El Arenal Arcones Matamala Matabuena Huerta Colladillo Rades de abajo Sanchopedro Revilla Orejanilla La Velilla Gallegos Martíncano Ceguilla Galíndez Pedraza Arahuetes Requijada La Mata Chavida Valle de San Pedro Torre Val de San Pedro La Salceda Navafría Collado hermoso Pelayos del Arroyo Aldeasaz La Cuesta Cubillo El Guijar Arevalillo de Cega Pajares Sotosalbos Santo Domingo de Pirón Tenzuela Berrocal Carrascal Caballar Basardilla Brieva Adrada de Pirón Losana de Pirón Torreiglesias Otones de Benjumea Villovela de Pirón Peñarrubiasobar de lendos Pinillosde Polendos Cabañas de Polendos Mata de Quintanar La Higuera Espirdo Torrecaballeros Tizneros San Cristobal Zamarramala Bernuy de Porreros Encinillas o Lozoya
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    144 en Navafría. Desdeaquí hemos de seguir por una pista que nos llevará, en continua subida, hasta adentrarnos en el pinar, donde tomaremos un camino por el que llaneando, transita- mos por un bosque de troncos anaranjados, rectos y lisos, que se yerguen hacia el cielo. Merece la pena acercarse al mirador de Navalcollado, una de las vistas más hermosas de esta parte de la Sierra. El camino de regreso al área recreativa lo haremos por una pista asfaltada hasta el Centro Forestal. Una de las características de este recorrido que más lla- man la atención es el sonido, que nada más acercarnos al pinar inunda nuestros sentidos. El primero que nos llama la atención es el carbonero garrapinos, con su característica melodía. Tam- bién escucharemos herrerillos comunes y carboneros comu- nes. Entre las copas de los pinos distinguimos el revoloteo del papamoscas cerrojillo, el herrerillo capuchino, el piquituerto, el verderón serrano, el reyezuelo sencillo, el mosquitero común y/o ibérico, el arrendajo, el cuco, la corneja, el zorzal charlo, el zorzal común y, durante el invierno, los zorzales reales. En el troncodelospinosveremospitoreal,trepadorazulyagateador. Próximos a los cursos de agua se encuentran lavanderas, ruise- ñores, mirlos comunes, mirlo acuático, verdecillos, escribanos hortelanos, pinzones comunes y petirrojos. La observación de rapaces no siempre es fácil, ya que el doselarbóreononospermitedistinguirsusiluetaenvuelo.Aún asílapresenciadelbuitrenegronoesextraña,comotampocola del aguililla calzada, los milanos real y negro, el buitre leonado o el águila real. idóneoparaverestetipodeaveseslaiglesiadeSanJuanBautista. La carretera continúa hacia Sanchopedro y Huerta, alternando los prados de pasto con las frescas navas de fresnos. Este tipo de paisaje nos acompañará en todo el recorrido hasta Pedraza. En estas zonas son muy abundantes los alcaudones comunes y aunque menos frecuente también se pueden ver alcaudón dorsirrojo. También encontraremos pinzón vulgar, petirrojo, collalba gris, escribano soteño, colirrojo tizón, tre- pador azul, pito real, arrendajo, rabilargo, mosquitero común, zarcero común, curruca rabilarga, curruca capirotada, cuco, mirlo, abubilla y algunos aláudidos como alondra, cogujada común, cogujada montesina, terrea y totovía. En los postes junto a la carretera suelen posarse cernícalo vulgar, milano real, milano negro, ratonero, urracas y cornejas. Sobrevolando el monte es frecuente observar aguililla calzada, águila cule- brera, buitre leonado, buitre negro e incluso alimoche. La siguiente parada de nuestro recorrido la haremos en Pedraza, para visitar la Casa del Águila Imperial. Una exposi- ción sobre esta emblemática rapaz nos hará comprender mejor sus hábitos y costumbres. Aquí nos podrán dar información sobre el futuro Parque Natural y las zonas que podemos visitar. Para finalizar nuestro recorrido por la Sierra de Gua- darrama nos dirigiremos a Navafría para recorrer sus pinares que, junto con los pinares de Valsaín y de El Espinar, son los queseencuentranenunmejorestadodeconservaciónenesta vertiente de la Sierra. Para recorrerlos, proponemos un itine- rario circular que empieza en el área recreativa de El Chorro, Itinerario ornitológico por la sierra de Guadarrama
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    Itinerario ornitológico por los valles delos ríos Pirón y Viejo Grajillaalzando el vuelo en el cañón del ríoViejo
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    146 Itinerario ornitológico porlos valles de los ríos Pirón y Viejo Panorámica del cañón del ríoViejo
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    147 Itinerario ornitológico porlos valles de los ríos Pirón y Viejo El cañón de los ríos Pirón y Viejo se encuentre entre Peñarrubias de Pirón y Losana de Pirón. Las partes altas son páramos calizos salpicados de sabinas y algún matorral espi- noso. En la zona próxima a Torreiglesias, llegando incluso a la ribera del Pirón, crece un monte de encinas con algunos ejemplares maduros. Las márgenes del valle son profundas y verticales lo que da origen a grandes paredones con multitud de huecos y oquedades en los que anidan muchas aves rupíco- las. Finalmente, el fondo de valle es plano y amplio, formando un soto en el que aparecen sauces, chopos y fresnos. Existe una red de senderos por la que podremos caminar entre las distintas poblaciones, teniendo siempre los ríos Pirón y Viejo como ejes de nuestro recorrido. Iniciamos nuestro recorrido desde Villovela de Pirón ascendiendo por el margen izquierdo del río Pirón, hasta lle- gar a Peñarrubias. En un primer momento avanzamos entre choperas y terrenos de cultivos para posteriormente aden- trarnos en un espeso encinar. Una vez en el pueblo tenemos varías posibilidades, desviarnos a pueblos cercanos (Otones de Benjumea, Torreiglesias, Pinillos de Polendo o Cabañas de Polendo) o continuar, cruzando el pueblo por el margen derecho del río Pirón. Poco después, tras tomar una pequeña senda, atravesamos un pequeño quejigar que nos lleva hasta las ruinas de una antiguo molino en la otra orilla. Unos cien- tros de metros más adelante cruzaremos el río por el puente medieval de Covatillas. Desde aquí podemos acercarnos al cercano pueblo de Torreiglesias o continuar remontando el Triguero
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    148 cos. Al otrolado del río se encuentra la ermita rupestre de Santiaguito construida en mitad de los cortados. Avanzan- do por las praderas del fondo del cañón, y tras pasar el río por una pasarela, llegamos a un cruce donde podemos ele- gir el final de nuestro recorrido, por la derecha llegaremos a Adrada de Pirón o por la izquierdea terminaremos Losana de Pirón. En la ribera podemos encontrar pinzón vulgar, peti- rrojo, ruiseñor común, ruiseñor bastardo, mosquitero común, zarcero común, carbonero común, trepador azul, oropéndola, verdecillo, verderón común, jilguero, mirlo, lavandera blanca, lavandera cascadeña, lavandera boyera, cuco, pito real, curru- ca capirotada y escribano soteño, entre otros. En los paredones calizos encontraremos gorrión chillón, avión roquero, vencejo, colirrojo tizón, grajilla y chova piquirroja. También en estos paredones anidan los buitres leonados y es posible observar alimoche y halcón peregrino. Entre las aves rapaces que encontramos por la zona destacan los milanos real y negro, el ratonero, el águila calzada, el águila culebrera y, con un poco más de suerte, el águila imperial. El mosaico de hábitats y especies se completa con las zonas altas de los páramos, donde encontramos varios tipos aláudidos como alondras, cogujada común, calandria, terrera y cogujada montesina. También perdiz roja, codorniz, alcau- dón común, triguero, pardillo, tarabilla común, collalba gris y collalba rubia. Itinerario ornitológico por los valles de los ríos Pirón y Viejo río hasta su confluencia con el río Viejo. Siguiendo el cañón de este río llegamos al puente del río Viejo, después de pasar por la cueva de la mora y la espectacular torca que se abre a mitad de la ladera. Si seguimos por el río Pirón encontramos la cueva de la Vaquera, en la cual se han hallado restos arqueológi- de Aº de Polendos Pirón Turégano Escalona del Prado La Mata Chavida Collado hermoso Pelayos del Arroyo Aldeasaz La Cuesta Cubillo El Guijar Arevalillo de Cega Sotosalbos Santo Domingo de Pirón Tenzuela Berrocal Carrascal Caballar Basardilla Brieva Adrada de Pirón Losana de Pirón Torreiglesias Otones de Benjumea Villovela de Pirón PeñarrubiasEscobar de Polendos Pinillosde Polendos Cabañas de Polendos Mata de Quintanar La Higuera Roda de Eresma Encinillas Cantimpalos Escarabajoa de Cabezas Mozoncillo
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    150 Itinerario ornitológico porlos humedales lagunas surgen en pequeñas depresiones o cubetas en las que emerge el agua del acuífero inferior, en este caso, del acuífero de los Arenales. En la cubeta de Santiuste, sobre la que se encuentran, se han realizado una recarga del acuífe- ro que es especialmente patente en la laguna de la Iglesia. La singularidad de estos humedales radica en su salinidad ya que son aguas fuertemente mineralizadas. Esta peculia- ridad conlleva un gran número de endemismos, muchos de ellos halófitos. A estos humedales se suman los lavajos y las pequeñas charcas que sobre todo en la zona del llano, se sitúan en las proximidades de la mayor parte de las poblaciones. Precisa- mente, uno de los pueblos de la Campiña recibe su nombre, Laguna Rodrigo, de la laguna que se extiende junto a él. Su visita se incluye en el itinerario 7. No debemos olvidarnos de los embalses en los que también podemos observar muchas aves acuáticas. Desde el punto de vista ornitológico, estos humedales tienen una gran importancia para numerosas aves acuáticas que encuentran en sus aguas el lugar idóneo para criar, ali- mentarse y descansar en los pasos migratorios. En contraposi- ción con su importancia ecológica, su estado de conservación no siempre es bueno, debido principalmente a la sobreexplo- tación de los acuíferos que merman su capacidad de retener agua durante gran parte del año. Pero también se suman otros problemas como la colmatación de las cubetas o la contami- nación del agua. Existen varios tipos de humedales naturales en la provincia de Segovia. El primer grupo lo forman las lagu- nas de la Tierra de Pinares. Estos humedales son unos de los más importantes de nuestra provincia, especialmente por el conjunto de las lagunas de Cantalejo y Lastras de Cuéllar, aunque existen muchas otras lagunas aisladas como la del Espadañal, en Cuéllar, la de San Benito de Gallegos o las de Navas de Oro. Se trata de rosarios de pequeños humedales que se encuentran inmersos en arenales y rodeados de pino negral y, en menor medida, de piñonero. Estas lagunas se han for- mado en pequeñas depresiones del manto de arenas en las que aflora el nivel freático del acuífero subyacente. Durante el periodo de lluvias el agua se filtra fácilmente aumentando el nivel de agua de las cubetas. Pero el resto del año, es el nivel del acuífero el que mantiene la lámina de agua, por lo que su extracción en sondeos y pozos afecta de forma di- recta a la conservación de este hábitat, tan característico de nuestra provincia. El segundo grupo de humedales más importantes de nuestra provincia es el de las lagunas de Coca-Olmedo. Este humedal se distribuye entre las provincias de Segovia y Valladolid. En la parte segoviana las principales lagunas se encuentran en Villeguillo, Bernuy de Coca y Villagon- zalo de Coca. Están rodeadas de zonas de campos de culti- vo, principalmente de cereal aunque también existe algún cultivo de regadío. Al igual que en el caso anterior estas
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    151 Itinerario ornitológico porlos humedales 1ª Jornada Humedales de Cantalejo a Cuéllar Iniciamos nuestro recorrido en Cantalejo, donde to- maremos una pista asfaltada que nos llevará hasta las Lagunas de Cantalejo. Este humedal es uno de los más importantes de nuestra provincia, con un total de 24 lagunas localizadas. Ade- más de su importancia geológica y ecológica, hay que destacar su valor ornitológico especialmente en lo referente a las aves acuáticas. Actualmente están convenientemente señalizadas por lo que es posible realizar varios recorridos. Además, cuen- ta con tres observatorios, uno en la laguna de Navalhornos, otro en la laguna del Sotillo Bajero y el último en una zona próxima a Navalayegua. Durante todo el año hay una importante población sedentaria de azulón y focha común, pero el mayor número de especies lo observaremos en el periodo de cría y en los pa- sos migratorios. Algunas de las más destacables son la polla de agua, el zampullín chico, la cigüeñuela, la garza real, el pato cuchara, la cerceta común, la cerceta carretona, el archibebe común, el rascón, la garceta común, el correlimos, la avoceta, el avefría y el cormorán grande. Además de las especies propiamente acuáticas, tam- bién se puede observar carricero común, carricero tordal, martín pescador, alcaudón común, abejaruco, jilguero, lavan- dera boyera, rabilargo, carbonero garrapinos, herrerillo capu- chicno, pico picapinos, mosquitero común, jilguero, zorzal Rascón
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    Laguna del Carrizal ito Lagunas de Cantalejo Lagunas deLastras Bodón de la Ibienza L. Tenca L. del Carrizal L. Lucia L. Muña L. de Navalhornos L. Navalallegua Arroyo de las Ribillas Aº Cerquilla Río Cega D uratón Cuéllar Fuentepelayo Aguilafuente Cantalejo Navalmanzano ezserracín ar Fuentes de Cuéllar Lovingos Dehesa Dehesa Mayor Escarabajosa de Cuellar Frumales Moraleja de Cuéllar Olombrada Perosillo Adrados Hontalbilla Cozuelos de Fuentidueña Vegafría Fuentesaúco de Fuentidueña Fuentepiñel Fuente el Olmo de FuentidueñaTorrecilla del Pinar Valles de Fuentidueña San Miguel de Bernuy Cobos de Fuentidueña C Navalilla Zarzuela del Pinar Fuenterrebollo Cabezuela Puebla de Pedraza San Martín Pinarejos Sanchonuño Lastras de Cuéllar
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    153 Título de lasección cuco y trepador azul. También se puede ver abubilla, oropén- dola, pardillo, verdecillo, pito real o jilguero. Entre la aves acuáticas, anidan habitualmente el azulón y la focha pero también podemos encontrar zampullín chico, polla de agua, carricero común, carricero tordal e, incluso, ave- torillo. El aguilucho lagunero también es una de las aves habi- tuales de estas lagunas junto con otras rapaces forestales como milano real, milano negro, aguila calzada o ratonero. La laguna del Espadañal se encuentra en las inme- diaciones del polígono industrial de Cuéllar, junto al arroyo Pradillos. Este humedal llegó a tener una extensión de 150 hectáreas, pero fue desecado a principios de los años sesen- ta. Actualmente, la zona inundable es de unas 50 hectáreas y charlo, zorzal común, tarabilla común, arrendajo y carraca. También es importante destacar la colonia de cigüeña blanca que anida en las copas de los árboles y la escasa cigüeña negra, que anida en los cercanos Porretales y que en ocasiones llega a estas lagunas. Finalmente conviene resaltar la importancia de la zona para muchas rapaces que utilizan los pinos cercanos para anidar o recorren la zona en busca de alimento. Es bastante frecuente observar aguilucho lagunero y, por supuesto, mila- no real, milano negro, águila calzada, águila culebrera, azor, ratonero o alcotán. Aunque más difícil de observar, también hay algunas rapaces nocturnas como la lechuza común, el autillo o el búho chico. Las lagunas de Lastras de Cuéllar y Hontalbilla son el siguiente grupo de humedales más importantes de esta zona. Está formado por tres lagunas, la laguna del Carrizal, la laguna Lucia y la laguna de la Tenca, aunque esta última actualmente está desecada. La laguna del Carrizal es la más importante, ya que mantiene la capa de agua durante todo el año, con una profundidad de entre dos y tres metros. Un canal lleva el agua sobrante hasta la laguna Lucia, aunque esta se encuentra to- talmente colmatada, lo que no impide la presencia de un buen número de aves adaptadas a este tipo de ambientes húmedos y con carrizo. Dentro de las aves que podemos encontrar se encuen- tran una gran variedad de las habituales del pinar como carbo- nero, carbonero garrapinos, herrerillo común, pico picapinos, Fuentidueña Carrascal del Río Ánade real
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    Laguna de la Tenca Laguna deSan Benito Lagunas de Navas de Oro Laguna Caballo Alba Lagunas de Coca L. de las Eras L. de la Iglesia Balsa Larga L. de la Magdalena L. de Pero Rubio Río M alucas L. de la Vega Arroyo de Río Eresma Río Pirón Nava de la Asunción Coca Navalmanzano Santiuste de S.Juan Bautista Bernuy de Coca Villagonzalo de Coca Ciruelos de Coca Villeguillo Navas de Oro Fuente el Olmo de Íscar Villaverde de Íscar Samboal Narros de Cuéllar Gomezserracín Chatún Campo de Cuéllar Arroyo de Cuéllar Chañe Fresneda de Cuéllar Remondo Pin Mudrián San Martín Pinarejos Sanchonuño
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    155 Itinerario ornitológico porlos humedales de la sección gunas que aún hoy se dedican a la cría de tencas, una ac- tividad muy extendida por la Tierra de Pinares. Seguimos por la carretera hacia Gomezserracín y en Chatún tomamos una pista asfaltada que nos conduce hasta la ermita de San Benito de Gallegos, que se levanta junto a un área recreati- va. Además de deleitarnos con las aves de nuestros pinares, también podemos acercarnos a un pequeño humedal que se mantiene gracias a unos pequeños diques que retienen el agua. Durante el verano, cuando se detiene el aporte extra de agua recibido desde el arroyo Pradillos y de otros pequeños manantiales, el humedal se deseca. El azulón es la anátida más abundante de esta laguna y, junto con la focha, pueden observarse durante gran parte del año. También se han citado zampullín común, garza real, cerceta común, cuchara común, cigüeñuela común, avefría, andarríos chico, archibebe común y cerceta carretona. Además de las especies ligadas a la laguna también se pueden observar otras típicas del pinar como milano negro, milano real, ratonero, águila calzada, cernícalo vulgar, perdiz roja, paloma zurita, paloma torcaz, tórtola turca, tórtola eu- ropea, cuco, vencejo, abejaruco, abubilla, pito real, pico pica- pinos, chochín, lavandera boyera, lavandera blanca, petirrojo, tarabilla común, mirlo común, mosquitero común, oropén- dola, alcaudon real, alcaudón común, arrendajo, rabilargo, urraca, corneja, cuervo, estornino negro, pinzón vulgar, ver- decillo, verderón común y jilguero. 2ª Jornada Humedales Cuéllar-Villagozalo de Coca La primera parada en esta segunda jornada por los humedales de la provincia la podemos realizar en Sancho- nuño, donde en la misma población se mantienen dos la- Cartel de la laguna de Caballo de Alba (Villeguillo)
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    156 Itinerario ornitológico porlos humedales común, avión común, golondrina, vencejo común, jilguero y otras aves. Para terminar nuestro recorrido por algunos de los humedales más importantes de nuestra provincia haremos una merecida parada en las Lagunas de Coca. Las más impor- tantes se sitúan entre los pueblos de Villeguillo y Villagonzalo de Coca y llegan a mantener la lámina de agua durante gran parte del año. Es especialmente llamativo ver como una pe- queña costra blanquecina se va depositando sobre los lodos a medida que el nivel del agua desciende. El paisaje resultante tiene algo de mágico e irreal y, desde luego, sorprende al que las ve por primera vez. La laguna de Caballo de Alba, en Villeguillo, es quizás la más pequeña de las de este grupo y, al igual que el resto, se va desecando a medida que avanza el verano. Entre las aves más significativas que pueden observarse está el aguilucho la- gunero, el avefría, la cigüeñuela común, el chorlitejo grande y el correlimos común. Estos tres últimos son nidificantes en la laguna, según pudimos comprobar en nuestras salidas de campo. Las otras dos lagunas más importantes se encuentran en Villagozalo de Coca y son la laguna de las Eras y la lagu- na de la Iglesia. En ambas, es habitual ver ánade real y focha, pero además también podemos encontrarnos con zampullín chico, pato cuchara, avocetas, garzas reales, zampullín cuelli- negro -que ha anidado en la laguna de la Iglesia en 2010 con al menos un pollo-, tarro blanco, cigüeñuela común, avefría e, incluso, cigüeña negra. se encuentra a pocos metros de la ermita. Actualmente sólo dos cubetas tienen agua durante gran parte del año, aunque a simple vista se puede observar que la zona de inundación fue mucho más amplia no hace muchos años. Es fácil ob- servar aguilucho lagunero y garza real escondidos entre el carrizo circundante. También son habituales los azulones y las fochas, variando el resto de aves acuáticas dependiendo de la época del año. Continuamos por la carretera y nos dirigimos hacia Mudrián para tomar el desvío que nos llevará a Navas de Oro. Las lagunas de Navas de Oro son el siguiente conjunto de lagunas que destacamos en nuestro recorrido. Esta formado por tres lagunas, la de La Nava en las inmediaciones al pueblo, la de La Magdalena a kilómetro y medio, y la de Pero Rubio, actualmente colmatada. La proximidad entre la laguna de la Vega y la de la Magdalena hace que muchas especies de aves acuáticas vayan cambiando de una a otra según se vean ame- nazadas por la presencia humana. Desde el punto de vista de la aves acuáticas que po- demos encontrar aquí, son habituales los azulones, las fochas y el zampullín chico, destacando la abundancia de los prime- ros. Durante el periodo de cría y especialmente en los pasos migratorios invernales, la población aumenta y se diversifica, apareciendo nuevas especies como la polla de agua, la cerceta común, el pato cuchara o, incluso, la gaviota reidora. Entre el carrizo y las espadañas que la rodean veremos carricero co- mún, ruiseñor común, ruiseñor bastardo, verdecillo, verderón
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    158 Itinerario ornitológico porla Tierra de Pinares que habitualmente se concentran a su alrededor grupos de ra- paces como el milano real, el milano negro, el busardo ratone- ro o el cernícalo vulgar. Junto a ellas aparecen algunos córvi- dos como el estornino común, la grajilla, la urraca y la corneja. La silueta en vuelo del buitre leonado es una de las estampas más características de la campiña segoviana y, junto a ellos, puede aparecer también el buitre negro o el aguililla calzada. A medida que nos acercamos al pinar, comienzan a aparecer especies más forestales, entre las que destacan el carbonero garrapinos, carbonero común, herrerillo común, herrerillo capuchino, trepador azul, agateador, pico picapi- nos, mosquitero papialbo, mosquitero común, pinzón vulgar, mito y jilguero. Al contrario de su pariente la cigüeña blanca, la cigüeña negra es difícil de observar, tanto por su escaso nú- mero, como por su carácter huidizo y tranquilo. Sin embargo, muy próxima a esta zona existe un importante área de cría de esta ave, en la finca de los Porretales, por lo que no es extraño observar algún ejemplar aislado. Continuamos nuestro itinerario con el vehículo para dirigirnos a Sauquillo de Cabezas y, desde aquí, a Aguila- fuente y Fuentepelayo, siempre rodeados por el pinar, por lo que seguiremos viendo arrendajos y rabilargos cruzándo- se en nuestro camino. En Fuentepelayo parte otro pequeño circuito para caminar, la senda de San Cebrián. Su trazado une las poblaciones de Fuentepelayo y Zarzuela del Pinar a través de un camino de fácil acceso. Muy cerca de Fuentepe- layo tenemos el primer punto de interés en la laguna de la Este recorrido por la Tierra de Pinares segoviana nos llevará por algunos de los pinares mejor conservados de este territorio. En ellos descubriremos la riqueza de su avifauna, mientras disfrutamos del embriagador olor de la resina. Exis- ten varias publicaciones sobre senderos y algunos de ellos es- tán señalizados, por lo que podremos caminar por numerosos espacios. En este itinerario se han seleccionado los más repre- sentativos para que nos permitan adentrarnos en el conoci- miento de la ornitología de la comarca. 1ª Jornada De Turégano al Común Grande de las Pegueras Iniciamos nuestro recorrido en Turégano, donde po- demos realizar la Senda de la Casa del Ingeniero que discu- rre por el monte de utilidad pública de la Nava y de la Vega, dentro de la ZEPA de las Lagunas de Cantalejo y del Ámbito Territorial del Plan de Recuperación de la Cigüeña Negra. Ac- tualmente este recorrido se encuentra señalizado con postes direccionales y paneles interpretativos para que pueda seguir- se sin dificultad. Los primeros kilómetros del trazado discurren por una zona de cultivos de cereal, por lo que es frecuente ver cogujada común, terrera, alondra común, gorrión común, go- rrión chillón, pardillo, jilguero, collalba gris y tarabilla común. En un tramo del trayecto hay varias naves ganaderas por lo
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    159 Itinerario ornitológico porla Tierra de Pinares nos tramos la humedad superficial es algo más elevada y apa- recen helechos (Pteridium aquilinum) rodeados de pequeñas manchas de carrizo. Un recorrido muy interesante y que puede aportarnos un gran conocimiento de la avifauna de la zona es la Senda de los Pescadores, ya en las proximidades de Cuéllar. Desde el Puente Segovia, este sendero permite que caminemos junto al río Cega, al abrigo de los taludes de arena que flanquean el estrecho valle. En esta zona se dan algunas de las rarezas botánicas más importantes de nuestra provincia, como es la presencia de avellanos, abedules e incluso pinos silvestres Llosa, un pequeño humedal en el que se puede ver de forma habitual azulón, focha común, gallineta o polla de agua, y otras aves acuáticas. El resto del recorrido se realiza entre el llano cerealis- ta, con tierras de cultivo a ambos lados del camino. Como es frecuente en este tipo de hábitat, lo que más abundan son los aláudidos como la alondra, la cogujada común, la terrera, la calandria y la totovía, entre otros. También veremos alcaudón común, triguero, pinzón vulgar, pardillo, estornino, urraca, gorrión común, abubilla, cernícalo vulgar, milano real, mila- no negro, busardo ratonero, aguililla calzada y buitre leonado entre otros. En las ruinas de San Cebrían se puede disfrutar de una hermosa vista en el que la ensoñación del Mar de Pinares adquiere todo su sentido. De camino hacia Zarzuela del Pinar cruzamos un pe- queño pinar en el que encontraremos aves forestales típicas de este hábitat como carboneros, herrerillos, trepador azul, pico picapinos, zorzal charlo, zorzal común, arrendajo, pa- loma torcaz, tórtola turca y tórtola común. Poco después el camino recupera su trazado entre los campos de cereal hasta que entramos en la población. Desde Zarzuela del Pinar hasta Cuéllar, una pequeña pista asfaltada nos permite cruzar el Común Grande de las Pegueras, un extenso pinar perteneciente a la Comunidad de Villa y Tierra de Cuéllar. Al igual que otros pinares de estas características, el Común Grande es una extensión casi mo- noespecífica de pino negral o resinero. Sin embargo en algu- Pollos de carbonero común en el nido
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    Puente Segoviano Recarga del acuífero Camino de Cocaa Samboal Camino de Santiago Com ún Grande de las Pegueras Ermita de San Cebrián Laguna de la Llosa Laguna de las Ranas Senda de la Casa del Ingeniero L. de la Iglesia Balsa Larga L. de la Magdalena L. de Pero Rubio Aº Río M alucas Bodón de la Ibienza L. Tenca L. del Carrizal L. Lucia L. Muña L. de Navalhornos L. N Arroyo de las Aº Cerquilla L. de la Vega Arroyo de Río Eresma Río Río Pirón Río Río Cega Fuentepelayo Aguilafuente Turégano Nava de la Asunción Coca Carbonero el Mayor Navalmanzano a Villagonzalo de Coca Ciruelos de Coca Villeguillo Navas de Oro Fuente el Olmo de Íscar Villaverde de Íscar Samboal Narros de Cuéllar Gomezserracín Chatún Campo de Cuéllar Arroyo de Cuéllar Chañe Fresneda de Cuéllar Remondo de Cuéllar Dehesa Mayor Frumales Adrados Hontalbilla Fuentidueña Fuente e de FuentTorrecilla del Pinar Zarzuela del Pinar Sauquillo de Cabezas Escalona del Prado Veganzones CarrascalTorreiglesias Otones de Benjumea Villovela de Pirón PeñarrubiasEscobar de Polendos Pinillosde PolendosSan Pedro Cantimpalos Tabanera la Luenga Escarabajoa de Cabezas Armuña Miguel Ibañez Miguelañez Bernardos Mozoncillo Pinarnegrillo Aldea Real Mudrián San Martín Pinarejos Sanchonuño Moraleja de Coca Aldeanueva del Codonal Domingo García Ortigosa de Pestaño Santa María la Real de Nieva Nieva Lastras de Cuéllar Íscar
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    161 Itinerario ornitológico porla Tierra de Pinares 2ª Jornada De Sanchonuño a Coca Iniciamos nuestro itinerario en Narros de Cuéllar, donde podemos realizar una parada junto a la recarga del acuífero que trae agua del río Cega para recuperar el nivel freático. A pesar de la reciente construcción de esta infraes- tructura, ya se pueden observar algunas limícolas alrededor de la balsa como es el caso de los andarríos. Junto a ellos, la- vanderas blancas, boyeras y carrasqueñas picotean el suelo. En vuelo los aviones, los vencejos y las golondrinas se acercan a la captura de insectos. junto al cauce. El camino de regreso se puede realizar por el Común Grande de las Pegueras por uno de los tramos mejor conservados de la zona. De esta forma podemos recorrer dos importantes eco- sistemas con una avifauna muy distinta, la ribera y el pinar, aunque la proximidad de ambos ecosistemas hace que las dis- tintas especies se mezclen y aparezcan en ambos hábitats. En la ribera son más abundantes el pinzón vulgar, el petirrojo, el chochín, el ruiseñor común, el ruiseñor bastardo, la lavandera blanca, la lavandera boyera, la lavandera cascadeña, el mirlo común, el zarcero común, la curruca capirotada, la curruca mosquitera, la oropéndola, el jilguero, el escribano soteño y el pito real. Más difícil es observar al llamativo martín pesca- dor, tanto por su escasez como por su carácter huidizo. Aún así merece la pena permanecer atentos para descubrir su sutil destello azulado sobre las aguas. El camino de regreso lo haremos por el pinar y, aun- que aún estamos muy próximos al río, el paisaje cambia to- talmente. Muy pronto distinguiremos el canto del carbonero garrapinos que junto con el herrerillo capuchino, el herrerillo común, el carbonero común, el mosquitero papialbo, el tre- pador azul, el agateador y el pico picapinos pueblan los pinos. Pero no menos frecuentes son el mito, jilguero, el reyezuelo listado, la paloma torcaz, la tórtola común, la tórtola turca, el zorzal charlo, el zorzal común, el cuco, la abubilla, el milano real, el milano negro, el busardo ratonero, el águila calzada, el azor y el gavilán. Lavandera boyera
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    162 Itinerario ornitológico porla Tierra de Pinares Para seguir con nuestra ruta debemos dirigirnos hasta Coca. Una de las estampas más típicas su castillo es la nube de vencejos, golondrinas y aviones comunes que rodean las almenas durante la época en la que están con nosotros. Es- tas son, sin duda, las aves que mejor conocen nuestros edifi- cios históricos en los que suelen realizar sus nidos. Los de las golondrinas y los vencejos los construyen en barro y suelen verse adosados a los aleros de muchos edificios. En la villa ve- remos palomas y gorriones. El último de los recorridos propuestos por el pinar sale desde Coca siguiendo hasta Villeguillo el Camino de Santiago que viene desde Madrid y Segovia. En este tramo, los pinos resineros o negrales comienzan a dar paso a los pi- nos piñoneros que en ocasiones aparecen aislados en mitad de los campos de cereal. En la primera parte de este recorri- do vamos a encontrarnos con las aves típicas del pinar, sobre todo carboneros comunes y garrapinos, herrerillos comunes y capuchinos, trepador azul, agateador, pico picapinos… Los bosquetes de pinos que se van quedado entre los campos de labor son lugares idóneos para muchas rapaces como milanos, busardos ratoneros, azor o gavilán. A medida que nos acerca- mos a Villeguillo vuelven a aparecer los campos de regadío y cereal, poblados por trigueros, alondras, cogujadas, tarabillas y pardillos, acompañados de especies más asociadas a la pre- sencia humana como gorriones comunes, gorriones chillo- nes, gorrión molinero, lavandera blanca, estorninos, urracas o grajillas. La carretera continua y cruza el río Pirón para conti- nuar de camino hacia Navas de Oro donde pararemos en las Lagunas de la Vega y de la Magdalena. Tras recorrer estos im- portantes humedales seguiremos hacia Coca y antes de llegar al pueblo nos desviamos a la derecha por una pista de tierra que se dirige a la Casa Forestal del Sequero. Desde aquí po- demos continuar por una pista en bastante buen estado de conservación hasta Samboal. En este trayecto podremos dis- frutar de las aves típicas de este hábitat y de su sonoro canto que apenas es interrumpido por ningún ruido. Como en casos anteriores, las aves forestales son las más importantes como ya se han descrito anteriormente. Herrerillo capuchino
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    163 Título de lasección Itinerario ornitológico por los páramos Paisaje de páramos en el vallejo de Santa Cruz (Fuentidueña)
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    Los San Martines LosSampedros Las Madres Ruínas de San Miguel Aº de la Hoz las Ribillas Cerquilla Embalse de las Vencías Río Sacramenia Río Botijas Río D uratón Frumales Olombrada Perosillo Adrados Cozuelos de Fuentidueña Vegafría Membibre de la Hoz Aldeasoña Fuentesaúco de Fuentidueña Fuentepiñel Fuente el Olmo de FuentidueñaTorrecilla del Pinar Laguna de Contreras Vivar de Fuentidueña Calabazas de Fuentidueña Pecharromán Fuentidueña Valles de Fuentidueña Tejares Fuentesoto Valltiendas Sacramenia Cuevas de Provanco San José Torreadrada Castro de Fuentidueña San Miguel de Bernuy Cobos de Fuentidueña Castrojimeno Carrascal del Río Valle de Tabladillo Castroserracín
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    165 Itinerario ornitológico porlos páramos 1ª Jornada De San Miguel de Bernuy a Vegafría Iniciamos nuestro recorrido ornitológico por uno de los lugares más sorprendentes de nuestra zona de estudio, las Hoces septentrionales del Duratón. Desde San Miguel de Bernuy se puede realizar un recorrido andando hasta la Villa de Fuentidueña, disfrutando de los enormes escarpes calizos que flanquean el agua embalsada del Duratón. El embalse fue construido en el año 1962, anegando el valle natural del río y aumentando la espectacularidad del paisaje. Si no queremos caminar todo el recorrido, también existe la posibilidad de acercarse hasta las ruinas románica conocidas como los Sanpedros y los Sanmartines, situados al otro lado del río y que ofrecen unas magníficas vistas de la zona. También aquí es frecuente ver buitres leonados posados en los muros de las ruinas o sobrevolando el cañón. En este recorrido vamos a poder disfrutar de la avifau- na típica del cañón en contraste con la de los páramos. En los cortados podremos observar buitre leonado, chova piquirro- ja, grajillas y avión roquero principalmente. Pero también se puede ver alimoche, halcón peregrino y cernícalo vulgar. En las zonas de lastras y páramos nos encontraremos con alondras comunes e incluso alondra ricotí, cogujada co- mún, cogujada montesina, terrera, calandria, alcaudón co- mún, tarabilla común, curruca rabilarga, curruca tomillera, escribano soteño, colirrojo tizón, vencejo, golondrina, cer- Los páramos segovianos ocupan el norte de la pro- vincia y se extienden entre las poblaciones de San Miguel de Bernuy y Mata de Cuéllar. Son terrenos prácticamente desar- bolados, con pequeños matorrales xerófitos y con predomi- nio de la sabina albar. Según nos desplazamos del este hacia el oeste, el paisaje de los páramos va cambiando y pasamos de zonas pedregosas dominadas por las calizas a zonas llanas con pequeños cerros testigo formados por margas y yesos. Buitre leonado
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    Torreón de Santa María Torrentillana Sendaal Fondo del Mar Río AºRío Cega CuéllarTorregutiérrez Narros de Cuéllar Campo de Cuéllar Arroyo de Cuéllar Chañe Fresneda de Cuéllar Remondo Mata de Cuéllar Vallelado San Cristóbal de Cuéllar Fuentes de Cuéllar Lovingos Dehesa Dehesa Mayor Escarabajosa de Cuellar Frumales Moraleja de Cuéllar Sanchonuño
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    167 Itinerario ornitológico porlos páramos El recorrido continúa por Sacramenia, donde mere- ce la pena subir hasta las ruinas de las iglesia de San Miguel. Desde ellas se puede recrear la mirada en unas impresionan- tes vistas panorámicas del valle del río Sacramenia surcando el páramo y las tierras de cultivo. Por una pequeña carretera llegamos hasta Membibre de la Hoz desde donde podemos hacer un pequeño recorrido por el Barranco de la Hoz que lo une con Aldeasoña. Aquí encontraremos las especies rupíco- las habituales, incluyendo la chova piquirroja que cría en esta zona, acompañadas de las aves típicas del páramo. nícalo vulgar, perdiz roja y codorniz. Junto al embalse se oye el canto del torcecuello, la oro- péndola, el pinzón vulgar, el carricero común, el mirlo común, el ruiseñor común, el ruiseñor bastardo y el petirrojo. Una de las pocas citas de águila pescadora en nuestra provincia se da pre- cisamente en este embalse entre los migratorios de invierno. Para continuar con nuestro recorrido, regresaremos al vehículo para pasar por Teja- res y desviarnos por Fuentesoto y dirigirnos a Cuevas de Provanco. Aquí podemos realizar otro pequeño recorrido andando, esta vez por el río Botijas. Esta senda discurre por uno de los pocos quejigares de la zona, flanqueado por paredones calizos de gran altura sobre los que se distingue la silueta del buitre leonado. En el fondo del valle, el río va recogiendo el agua que rebosa en numerosas fuentes, formando un lecho discontinuo con carrizo y espadaña que lo cubre casi por completo. En este paisaje tan singular se dan cita especies típicas del roquedo como el buitre leonado, el alimoche, el halcón peregrino, el cernícalo vulgar, la chova piquirroja o la grajilla. En las laderas pedregosas encontramos collalba rubia, colirrojo tizón, toto- vía, terrera, alondra común, triguero y tarabilla común. En los carrizales junto al valle observamos pinzón vulgar, ruiseñor común y ruiseñor bastardo. Buitres leonados posados en los San Pedros (San Miguel de Bernuy)
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    168 Itinerario ornitológico porlos páramos 2ª Jornada De Vegafría a Mata de Cuéllar Esta segunda jornada de viaje nos llevará a conocer los páramos de Cuéllar, cuyas características geológicas son ligera- mente distintas a las que hemos visto en nuestra primera jor- nada de viaje. Aquí las calizas han quedado relegadas a una pe- queña capa en la parte alta de suaves cerros o cotarras que han quedado aislados como resultado de la erosión hidrológica. Es un paisaje descarnado, dominado por los grises y ocres de mar- gas y arcillas, y en el que apenas existe algún pequeño matorral. Llegamos a Moraleja de Cuéllar, donde podemos ca- minar unos cuatro kilómetros hasta el Torreón de Santa María de Lovingos y tomar de nuevo el coche para continuar después junto al arroyo de Collalbillas para llegar a Dehesa de Cuéllar y subir desde este puebo al cerro de Torrentillana, posiblemente el mejor mirador natural sobre el Mar de Pinares. En este re- corrido podremos observar las aves más características de los páramos como son la collalba rubia, tarabilla común, terrera, alondra, cogujada montesina, cogujada común, totovía, curru- ca tomillera, curruca rabilarga, perdiz roja, codorniz… Para terminar nuestro itinerario por el páramo, pode- mos acercarnos hasta Mata de Cuéllar donde se ha señalizado la senda al Fondo del Mar. Este recorrido nos permitirá atra- vesar zonas de páramo acompañadas de pino resinero y pino piñonero, donde encontraremos especies típicas del páramo y del pinar. Para finalizar nuestro recorrido llegamos a Vegafría donde podemos hacer una breve parada en la pequeña laguna del Horcajo, donde seguro que veremos aviones, vencejos y golondrinas volar sobre el agua en busca de insectos. También podremos ver zarcero común, mosquitero común, ruiseñor común, carricero común e incluso alguna gallineta que se es- conderá presurosa a nuestro paso. Pinzón vulgar
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    169 Título de lasección Itinerario ornitológico por la Cañada Real Leonesa Oriental y el llanocerealista Hembras de ánade real con pollos
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    170 Itinerario ornitológico porla Cañada Real Leonesa Oriental y el llano cerealista Dada la extensión de este recorrido cuyo transito debe realizarse a pie, se ha dividido en tres tramos para su realiza- ción en tres jornadas. 1ª Jornada El valle del Voltoya El valle del Voltoya podemos recorrerlo a través de dos itinerarios: por la Cañada Real, que discurre por la parte alta del valle, o por el fondo, junto al río. El recorrido por la Cañada Real lo iniciamos en Laba- jos, en la carretera que pasa junto al arroyo de la Magdalena. Este primer recorrido de la cañada hasta llegar a la SG-322, cruza por un encinar intrincado salpicado de pinos resineros. La cañada nos llevará hasta el alto del monte del Cristo. A par- tir de aquí las lindes de los campos de cultivo circundantes dibujan el límite de la cañada sobre la que crece un monte bajo de encinas. En el vértice geodésico de los Llanos disfru- taremos de una de las más bellas vistas panorámicas sobre el Voltoya. En este tramo observaremos petirrojo, pinzón vulgar, herrerillo común, verdecillo, verderón común, jilguero, curru- ca capirotada, curruca carrasqueña, alcaudón común, alcau- dón real, tarabilla, mosquitero papialbo, mosquitero común, urraca, paloma torcaz, abubilla y abejarucos. Continuamos para cruzar la carretera de Jemenuño a Moñibas disfrutando de las vistas sobre el Voltoya y de las La Cañada Real Leonesa Oriental tiene su inicio en la población de Riaño (León) y desde allí cruza las provincias de Palencia, Valladolid, Segovia, Ávila, Toledo y Cáceres para llegar a Montemolín, en Badajoz. Son 760 kilómetros por los que llegaron a transitar más de 60.000 ovejas anualmente. El paso por nuestra provincia lo constituyen casi 46 kilómetros entre las poblaciones de Fuente el Olmo de Íscar y El Espi- nar, en cuyo término municipal cruza Campo Azálvaro por el Puente de las Merinas. El tramo comprendido entre Fuente el Olmo de Íscar y Labajos es el que presenta una mayor continuidad y, por tanto, es el que describiremos en este itinerario or- nitológico. Las cañadas son vías de comunicación de uso ganadero que conectan los pastos de las poblaciones del norte peninsular con Extremadura. Las circunstancias par- ticulares del terreno en este trazado y del uso humano de los campos circundantes ha contribuido ha que la Cañada se haya convertido en un importante corredor biológico para muchas especies de animales. En muchos casos su extensión y anchura se hacen patentes no por la deforesta- ción, como sucede en la Cañada Real Soriana Occidental, sino por la presencia de vegetación en medio de extensos campos de cereal. El abandono de la trashumancia parece haber favorecido al bosque autóctono. Por este motivo, es un recorrido perfecto para la observación de aves, especial- mente las relacionadas con la llanura cerealista, el piede- monte y el pinar.
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    171 Itinerario ornitológico porla Cañada Real Leonesa Oriental y el llano cerealista Embalse de Juarros de Voltoya Balisa deLos Cercos Aº de Río Voltoya Pascuales T Arago Para Balisa Ochando Juarros de Voltoya Hoyuelos Martín Muñoz de las Posadas Santovenia Laguna Rodrigo Marazue Sangarcía Etreros Cobos de Segovia Bercial Marug Muñopedro Peromingo Moñibas Las Labajos Monterrub Urb.Pinar Jardín Jemenuño Sanchidrián ondulaciones de los campos de cereal. Poco a poco, las ma- tas de encinas van dejando paso a los pinares y los campos de cultivo, para introducirnos en Juarros de Voltoya tras 20,2 km desde el inicio. Merece la pena acercarse al embalse de Juarros de Vol- toya, donde podremos observar algunas aves acuáticas como la focha o el ánade real que crían entre la vegetación palus- tre circundante. También podemos ver somormujo lavanco, garza real, zampullín común, cerceta y pato cuchara. Entre el carrizo oiremos el canto del carricero común, lavanderas blancas, boyeras y cascadeñas. Otra opción para recorrer esta zona de la provincia es caminar junto al valle del río Voltoya en un trayecto de 13 kilómetros que nos llevará a través de un pinar de pinos re- sineros y piñoneros hasta el embalse de Juarros de Voltoya. Este recorrido puede realizarse tanto andando como en bici- cleta. Lo comenzamos en el puente sobre el río Voltoya, en la carretera de Sanchidrián a Jemenuño. Tomamos el camino que sale paralelo al río adentrándonos en un pinar mixto con pino resinero y pino piñonero. En este tramo, el río describe un fondo plano y abierto que el hombre ha utilizado como zona de pasto para el ganado vacuno. Aquí es frecuente obser- var en vuelo cigüeña blanca y garza real. La masa forestal de pinos es interrumpida en ocasiones por grupos de choperas que crecen en el valle. En estas zonas podemos oír el sonido de la oropéndola o el golpeteo incesante del pico del pito real sobre los troncos de los árboles. Las aves más frecuentes del
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    Torre del Telégrafo Embalse L. delas Eras L. de la Iglesia Balsa Larga L. de la Magdalena L. de Pero Rubio Río M alucas L. de la Vega Arroyo de Arroyo Adaja Río Eresma Río Río Pirón Nava de la Asunción Coca Tolocirio Montejo de Arévalo Martín Muñoz de la Dehesa Montuenga Codorniz San Cristóbal de la Vega Rapariegos Donhierro Santiuste de S.Juan Bautista Bernuy de Coca Villagonzalo de Coca Fuente de Santa Cruz Ciruelos de Coca Villeguillo Navas de Oro Fuente el Olmo de Íscar Samboal Gomezserracín Chatún Pinilla -Ambroz Armuña Miguel Ibañez Miguelañez Bernardos Mudrián San Martín Pinarejos Moraleja de Coca Aldeanueva del Codonal Domingo García Ortigosa de Pestaño Santa María la Real de Nieva PascualesOchando Melque de Cercos Nieva Aldehuela del Codonal Arévalo Olmedo
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    173 Itinerario ornitológico porla Cañada Real Leonesa Oriental y el llano cerealista pinar también aparecen aquí: el carbonero garrapinos, el mos- quitero papialbo, el herrerillo común, el herrerillo capuchino, el trepador azul, el agateador, el zorzal común, el zorzal charlo, el pico picapinos, la paloma torcaz, la tórtola común, el cuco, el gavilán, el azor, el milano real, el milano negro y el ratonero. Salimos del pinar en las inmediaciones del molino de la Irvienza. Los días de calor del verano se concentran jun- to al río numerosas aves que buscan no sólo el frescor, sino también el alimento que brindan los múltiples insectos que se arremolinan sobre el agua y el carrizo. Podremos ver alcaudón común, carricero común, avejaruco, mirlo, lavandera cascade- ña, paloma tórcaz, jilguero, gorrión chillón, abubilla, trigue- ros, pinzón vulgar y pardillo. El final del recorrido nos lleva hasta el embalse de Jua- rros de Voltoya. A este punto también podemos acceder por carretera si no queremos caminar todo el trayecto. 2ª Jornada De Juarros de Voltoya a Montuenga A la salida de Juarros de Voltoya en dirección a Melque de Cercos, tomamos la Cañada Real a la izquierda de la carretera y, poco a poco, nos vamos introduciendo en un pinar de pino resinero o negral, dejando el río Voltoya algo alejado a nuestra izquierda. Los límites de la cañada se diluyen entre la masa de forestal del pinar y el camino se llena de arena que dificulta el paso. Los pinos resinero van dejando paso a los pinos piñoneros, cuya figura se distin- gue desde la lejanía. Nos acompaña el canto de carboneros comunes, carboneros garrapinos, herrerillos capuchinos, herrerillos comunes, mosquiteros papialbos, trepadores azules, agateadores, pinzones, zorzales charlos, zorzales comunes, picos picapinos, rabilargos, arrendajos, palo- mas torcaces, tórtolas turcas y abubillas, entre otros. Las rapaces forestales también son frecuentes en este hábitat, Jilguero
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    174 por lo queno será extraño observar milano real, milano negro, busardo ratonero, águila calzada o, incluso, gavilán y alcotán. Tras recorrer estos seis kilómetros llegamos a la carretera CL-601 y la cruzamos con precaución para acer- carnos al embalse, cerca de la ermita de Nuestra Señora del Pinarejo. Sobre sus tranquilas aguas es frecuente encontrar ánades reales, pero durante los pasos migratorios podremos observar muchas otras aves acuáticas como fochas, patos cu- chara, garzas reales, cigüeñuelas, andarríos, correlimos, ave- frías y otras limícolas. Desde aquí podemos continuar nuestro recorrido en vehículo para acercarnos hasta Codorniz, ya en pleno cora- zón de la llanura segoviana. Los pinares han dado paso a los campos de cultivo de cereal en los que campean alondras, cogujadas comunes, terreras, gorriones comunes, gorriones chillones, trigueros, pardillos, jilgueros, collalba rubia y estor- ninos. Desde Codorniz merece la pena acercarse a la antigua torre del Telégrafo óptico, desde donde disfrutaremos de una hermosas vistas panorámicas de este territorio. Los peque- ños bosquetes de pinos que salpican los cereales dan cobijo también a rapaces como milano negro, milano real y ratonero. Además, son lugares idóneos para observar otras rapaces que campen en busca de alimento como buitres leonados, buitres negros, aguilillas calzadas o incluso el águila real. También es habitual observar en esta zona cernícalo vulgar, aguilucho ce- nizo, aguilucho pálido, grajillas y cornejas. Itinerario ornitológico por la Cañada Real Leonesa Oriental y el llano cerealista Collalba rubia delante de la iglesia de Montuenga
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    175 Itinerario ornitológico porla Cañada Real Leonesa Oriental y el llano cerealista Esta zona es el hábitat adecuado para la observación de muchas aves esteparias como la avutarda. Uno de los principales gruposdeestaavedelaprovinciaseencuentranenestazonaaun- que su situación tan localizada no facilita su observación y resulta complicado de encontrar. Sin embargo merece la pena recorrer la zona y disfrutar de las muchas aves antes mencionadas con la esperanza de poder avistar algún ejemplar de esta hermosa ave. 3ª Jornada Del embalse del Voltoya a Fuente de Santa Cruz Terminamos nuestro recorrido ornitológico por la ca- ñada recorriendo primero los 10 kilómetros que nos separan de la carretera que une Nava de la Asunción con Santiuste de San Juan Bautista. Este tramo transcurre casi en su totalidad Torre del telégrafo óptico y bodegas de Codorniz
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    176 Itinerario ornitológico porla Cañada Real Leonesa Oriental y el llano cerealista por el pinar. Aunque al principio los pinos resineros son los más frecuente s poco a poco van dando paso a los pinos pi- ñoneros que se yerguen rectos sobre las copas de los negrales. Un pequeño merendero junto al río nos da la posibilidad de descansar mientras disfrutamos del canto de pinzones, peti- rrojos, ruiseñores, lavanderas, escribanos soteños, chochines, mirlos y otras pequeñas aves. Ya en el pinar, volveremos a escuchar a los carbone- ros garrapinos, herrerillos capuchinos, herrerillos comunes, trepadores azules, agateadroes y picos picapinos. Rodeados de este paisaje llegamos a la carretera. A partir de aquí pode- mos continuar en coche para dirigirnos a Santiuste de San Juan Bautista. El paisaje cambia de nuevo y nos adentramos en la llanura cerealista, entre campos de trigo y cebada. An- tes de llegar a Bernuy de Coca. encontramos una pequeña laguna a la izquierda perteneciente al grupo de lagunas de Coca-Olmedo. Merece la pena hacer un alto en el camino porque siempre es fácil observar algún ave acuática como azulones, garzas y fochas. Para llegar desde Bernuy de Coca hasta Fuente de Santa Cruz, podemos realizar un pequeño recorrido por el camino del Monte y disfrutar de la observación de las aves esteparias como el aguilucho cenizo, el aguilucho pálido o la tan escasa avutarda. Mucho más frecuentes son los aláudidos como alondras, cogujadas, bisbita campestre, terrera e, inclu- so, totovía. Avutardas cerca de Fuente de Santa Cruz
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    Itinerario ornitológico por el llanoy los valles del Eresma y el Zorita Cerro del Castillo (Bernardos) sobre el valle del río Eresma
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    178 Itinerario ornitológico porel llano y los valles del Eresma y el Zorita llas, buitre leonado, buitre negro, milano real, milano negro, busardo ratonero, águila calzada, águila real, golondrinas y vencejos. En las ruinas de la ermita de San Isidro cría una pareja de cernícalo vulgar. El recorrido continúa por una pequeña carretera hasta Bernardos, donde podemos subir al cerro de la Virgen del Castillo, declarado en el año 2005 como Bien de Interés Cultural con la categoría de zona arqueológica. Se trata de un importante macizo de pizarras que se levanta sobre el río Eresma, ofreciendo espectaculares vistas panorámicas de esta parte de la provincia. El yacimiento arqueológico consta de un cerro fortificado datado entre los siglos V d.C. y XI d.C. Alrededor del cerro crece un monte de encinas que cubre las dos laderas que forman el valle del río Eresma. Desde esta al- tura es frecuente observar rapaces sobrevolando la zona como buitre leonado, buitre negro, milano real, milano negro, ra- tonero busardo, cernícalo, águila calzada o águila culebrera. Revoloteando entre las ramas de las encina tenemos colirrojo tizón y vencejos. Continuamos nuestro recorrido dirigiéndonos has- ta Armuña, donde podemos acercarnos hasta el cerro de la Virgen del Tormejón. También hay aquí otro importante yacimiento arqueológico prerromano, aunque sin señalizar. Además de la importancia arqueológica y geológica de este afloramiento de calizas, nos encontramos en un enclave en el que podremos observar una gran variedad de aves, tanto rupí- colas como típicas de nuestros páramos. La propuesta de este itinerario ornitológico nos per- mitirá conocer un poco más sobre la avifauna de nuestra pro- vincia en dos jornadas. Se recorrerán zonas de la Tierra de Pinares, de la campiña cerealista y algunos valles y macizos importantes del interior de la provincia. Esta variedad en el paisaje nos ofrece la posibilidad de observar una mayor diver- sidad de aves en distintos hábitat. El recorrido se ha dividido en dos jornadas, de las cuáles una recorrerá parte del macizo de Santa María la Real de Nieva y un tramo importante de la ribera del río Eres- ma, mientras que la segunda cubre el recorrido por pinar y campiña, donde es posible observar algunas de nuestras aves esteparias. 1ª Jornada De Nava de la Asunción al río Eresma Partimos desde Nava de la Asunción en dirección a Domingo García donde realizaremos nuestra primera pa- rada en el cerro de San Isidro. Aquí se encuentra una im- portante estación de arte rupestre datada en el Paleolítico Superior. Además de su interés arqueológico, el cerro de San Isidro es un importante mirador sobre la provincia. Las pi- zarras y esquistos que afloran en superficie son refugio para algunas aves rupícolas como el colirrojo tizón o la collalba gris. También se ven jilgueros, cogujadas comunes, abubi-
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    179 Itinerario ornitológico porel llano y los valles del Eresma y el Zorita Abejarucos
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    Ermita de laVirgen del Castillo Ermita del Tormejón Fresneda de Añe Cerro de San Isidro Aº de San Medel Aº de Polen deBalisa ArroyodeLos Cercos Aº de LosCaces ta Eresma Río Río Nava de la Asunción La Lastrilla Segovia Carbonero el Mayor Escalona del Prado Villovela de Pirón PeñarrubiasEscobar de Polendos Pinillosde Polendos Cabañas de Polendos Mata de Quintana Zamarramala Bernuy de Porreros Martín Miguel Marazoleja Garcillán Valverde del Majano Hontanares de Eresma Valseca Los Huertos Anaya Carbonero de AHusín Roda de Eresma Encinillas Añe Yanguas de Eresma San Pedro Cantimpalos Tabanera la Luenga Escarabajoa de Cabezas Pinilla -Ambroz Armuña Miguel Ibañez Miguelañez Bernardos Mozoncillo Domingo García Ortigosa de Pestaño Santa María la Real de Nieva Pascuales Tabladillo Aragoneses Paradinas Balisa Ochando Melque de Cercos Nieva Hoyuelos Laguna Rodrigo Marazuela Sangarcía Etreros Jemenuño
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    181 ndos e ar Itinerario ornitológico porel llano y los valles del Eresma y el Zorita del “ramón” para el ganado. Estos fresnos cen- tenarios recogen entre sus ramas y en sus viejos troncos huecos una gran diversidad de aves. Para terminar nuestro viaje podemos acercarnos hasta el río Eresma y, en Hontanares de Eresma, tomar la antigua vía del tren que nos llevará paralelos al río, disfrutando de su valle y del avistamiento de numerosas aves de ribera. En los taludes arenosos que lo flanquean tam- bién pueden observarse numerosos grupos de abejarucos. Este recorrido, que coincide tam- bién con el Camino de Santiago, puede reali- zarse en bicicleta, y nos llevará hasta Añe. 2ª Jornada de Abades a Domingo García El segundo día de nuestro recorrido por esta parte de la provincia nos llevará desde Aba- des hasta el río Moros, donde podemos hacer una parada en el embalse para observar diversas aves acuáticas, especialmente durante el invierno, cuando utilizan estos lugares como zonas de paso e invernada. Continuamos nuestro camino hacia Marugán y Ber- cial. La carretera pasa sobre el río Zorita justo antes de llegar a la antigua abadía de Páraraces. Desde aquí podemos tomar un Regresamos a la carretera y continuamos hasta lle- gar al río Moros en Añe. Muy cerca de aquí finaliza el reco- rrido de este pequeño río que vierte sus aguas al Eresma. Sin embargo, antes de llegar a la confluencia, nos ofrece uno más de sus tesoros naturales, la fresneda de Añe. En la vega del río se extiende una impresionante fresneda con ejem- plares de cerca de 8 m. de diámetro, que durante años han sido sometidos al tradicional desmoche para la obtención Colirrojo tizón
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    Ermita del Tormejón Fresneda de Añe Embalse Monasterio dePárraces Valle del Zorita Cerro de San Isidro Embalse del Carrascal Embalse de Rebenga Acueducto Embalse del Pontón Aº de San Medel Aº de Polendos Balisa ArroyodeLos Cercos Aº de LosCaces Río Zorita Río Milanillos Río Peces Eresma Río Voltoya Pirón Río Río Río Milanillos Frío Río M oros Trescasas Palazuelos San Ildefonso La Lastrilla Segovia Carbonero el Mayor Villacastín Montuenga Codorniz San Cristóbal de la Vega So Santo de Tenzuela Berroca Carrascal Basardilla Brieva Adrada de Pirón Losana de Pirón Torreiglesias Villovela de Pirón PeñarrubiasEscobar de Polendos Pinillosde Polendos Cabañas de Polendos Mata de Quintanar La Higuera Espirdo Torrecaballeros Tizneros San Cristobal Revenga Hontoria Riofrío Navas de Riofrío La Losa Ortigosa del Monte Torredondo Zamarramala Bernuy de Porreros Fuentemilanos Abades Juarros de Riomoros Martín Miguel Marazoleja Garcillán Valverde del Majano Hontanares de Eresma Valseca Los Huertos Anaya Carbonero de AHusín Roda de Eresma Encinillas Añe Yanguas de Eresma San Pedro Cantimpalos Tabanera la Luenga Escarabajoa de Cabezas Pinilla -Ambroz Armuña Miguel Ibañez Miguelañez Moraleja de Coca Aldeanueva del Codonal Domingo García Ortigosa de Pestaño Santa María la Real de Nieva Pascuales Tabladillo Aragoneses Paradinas Balisa Ochando Melque de Cercos Nieva Aldehuela del Codonal Juarros de Voltoya Hoyuelos Martín Muñoz de las Posadas Santovenia Laguna Rodrigo Marazuela Sangarcía Etreros Cobos de Segovia Bercial Marugan Muñopedro Peromingo Moñibas Lastras del Pozo Labajos Ituero y Lama Zarzuela del Monte Vegas de Matute Monterrubio Urb.Coto Otero de Herreros Los Ángeles Urb.Pinar Jardín Pradera de Navalhorno Valsaín Jemenuño Sanchidrián Valdeprados
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    183 Itinerario ornitológico porel llano y los valles del Eresma y el Zorita camino de tierra que nos llevará hasta Villacastín, siguiendo el valle del río Zorita. El camino discurre por un pinar en el que se mezclan robles y encinas. A lo largo del recorrido, que podemos hacer andando o en bicicleta de montaña, veremos abubilla, urraca, mochuelo, grajos, alondras, cogujadas, tri- gueros, águila calzada en fase clara, águila real, paloma torcaz, pinzón vulgar, pico picapinos, oropéndola, zorzal, cuco, peti- rrojo, escribano soteño, ratonero, milano real, milano negro y cernícalo. La carretera continúa hasta Bercial, donde nos des- viamos a Cobos de Segovia, Etreros y Jemenuño para diri- girnos a Laguna Rodrigo. El nombre del pueblo procede de la gran laguna que se asentaba en las inmediaciones a la población. Se trata de una laguna del tipo del humedal de Coca-Olmedo, con alta concentración de sales. El acuí- fero subterráneo que la alimenta apenas mantiene el nivel freático por lo que con la falta de lluvias se seca rápida- mente. Como su cubeta es muy somera, con las primeras lluvias vuelve recupera una fina lámina de agua en la que muchas aves acuáticas buscan alimento durante el invierno. Desde aquí podemos tomar un camino que nos conduce hasta Hoyuelos y, tras cruzar la carretera, nos lleva junto al arroyo de Los Cercos a Melque de Cercos. Desde aquí debemos continuar un tramo por la carretera hasta enlazar con la de CL-601. La cruzamos y seguimos por un camino a Nieva y desde allí a Ortigosa del Pestaño para enlazar con Domingo García. Mochuelo
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    184 Glosario Glosario A Álula: grupo deplumas que se insertan sobre el primer dedo del ala en el borde anterior de las alas y cuya función es la de reducir las turbulencias del aire durante el vuelo. Anillo orbital: zona alrededor del ojo formado por la unión de los párpados superior e inferior. Ápice: Extremo de la pluma. Arborícola: Que vive en los árboles B Bandada/bando:Conjuntonumerosodeavesquevuelanjuntas. Barrado: Diseño del plumaje con barras transversales. Bifurcada: En forma de horquilla. Bigotera: Zona del ave que va desde la mandíbula inferior has- ta la parte inferior de la mejilla. Biogeografía: Parte de la biología que se ocupa de la distribu- ción geográfica de los animales. Buche: Bolsa membranosa en el esófago de las aves, utilizado para predigerir los alientos. C Cálamo o cañón: Parte de la pluma que se inserta en la piel. Calzas: Plumas que cubren la parte superior de la pierna. Campear: Recorrer el territorio en busca de alimento. Capirote: Parte superior de la cabeza de un ave. Caudal: Perteneciente o relativo a la cola Ceja: Franja alargada de plumas que se sitúan sobre el ojo. Cerner: Movimiento rápido de las alas para mantenerse está- tico en el vuelo Cobertoras:conjuntodeplumasquerecubrenelcuerpodelave. Cortejo:Conjuntodeactividadesdestinadasaatraeralapareja. Criomediterraneo: Piso bioclimatico caracterizado por ocu- par las mayores alturas, con fuertes heladas en invierno, que se prolongan a lo largo de gran parte del año, también posee una acusada sequía estival. La vegetación predominante son los pastizales y matorrales de pequeño porte. Críptico: Que se camufla con el entorno por su color, aspec- to, etc. Crotoreo: Sonido producen las cigüeñas con el pico. Cuneiforme: Con forma de cuña. Suele aplicarse a la forma de la cola de algunas aves. D Diamante: En pollos, minúscula protuberancia córnea situada en el extremo del pico con la que se ayudan para romper la cáscara del huevo al eclosionar, desapareciendo a los pocos días. Dimorfismo: condición de algunas especies que presentan dos aspectos direntes según la época del año (dimorfismo es- tacional) o el sexo del individuo (dimorfismo sexual). Dorso: Espalda
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    185 Glosario E Ecosistema: Conjunto deelementos bióticos (seres vivos) y abióticos así como las interacciones que existen entre ellos en un determinado territorio. Endémico: Exclusivo de determinadas localidades o regiones. Envergadura: Distancia entre las puntas de las alas de un ave cuando están completamente abiertas. Escapulares: Plumas que cubren la zona del omoplato. Espejuelo: mancha brillante que tienen algunas aves acuáti- cas en sus plumas secundarias del ala. Estival: Se dice de las especies que ocupan una región en los meses de verano, generalmente para criar. Etología: parte de la biología que se encarga del estudio del comportamiento animal. G Granívoro: Que se alimenta de granos/semillas. Gola: Penacho de plumas alrededor del cuello. Gorjeo: Canto de algunos pájaros (=trino). Granznido: Sonido característico de los córvidos y gansos. H Hábitat: lugar de condiciones apropiadas para que viva una especie. Humedal: Terreno inundado temporal o continuamente. I IBA: del ingles Important Bird Area (área importante para las aves). Son lugares identificados por Birdlife International como globalmente importantes para la conservación de las aves. En España hay 391 de estos lugares. Infracoberteras: plumas que recubre por debajo la base de otras plumas más grandes. Inmaturo: Joven independiente que no ha alcanzado todas las características del adulto. Insectívoro: Que se alimenta de insectos. Invernante: Se dice de las especies presentes en una región durante los meses de invierno. L LIC: Lugar de Importancia Comunitaria. Son espacios que garantizan la conservación de hábitats, flora y fauna silvestre considerados como prioritarios por la directiva 92/43/CEE de la Unión Europea. Limícola: Se dice de los animales que se alimentan filtrando el limo. Lista: Franja lineal del plumaje que contrasta con el color del fondo. Listado: Con rayas o listas en el plumaje. M Mandíbula: Cada una de las dos partes del pico. Mesomediterráneo: Piso bioclimatico situado por debajo del
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    186 Glosario y bibliografía P Pájaro:Especies de aves pertenecientes al orden Paseriformes. Palmeado: Forma del píe de algunas aves cuando los dedos están unidos por una membrana (ej. Patos) Páridos: Familia de aves dentro del orden paseriformes que comprende a los herrerillos y carboneros. Paseriforme: Orden de aves, generalmente de pequeño ta- maño, caracterizadas por disposición de los dedos, tres hacia delante y uno opuesto hacia atrás. Nacen sin plumón y casi ciegas. Poseen 10 rémiges primarias. Pico: protuberancia cornea de la cabeza de las aves compues- ta por dos piezas, terminada generalmente en punta y que le sirve para tomar alimentos. Píleo: Parte superior de la cabeza de las aves. Piso bioclimático: Cada uno de los espacios que se suceden altitudinalmente con las consiguientes variaciones de tempe- ratura y precipitaciones, así como su distribución a lo largo del año. Plumaje: Conjunto de plumas que recubren el cuerpo de un ave. Pluma: Estructura queratinosa de la piel de las aves. Consta de un eje central (raquis) del que parten unas prolongacio- nes (barbas). Existen varios tipos según su tamaño, forma o función. Plumón: Tipo de pluma caracterizada por tener un raquis muy corto con barbas largas. Típico de los pollos pequeños. Pollo: Cría que nace de cada huevo de un ave. Supramediterráneo, coincidiendo fundamentalmente con la presenciadeformacionesdebosquesesclerófilos(ej.Encinares). Migración: Desplazamientos periódicos de individuos o po- blaciones enteras desde unas áreas donde realizan parte del ciclo vital hasta otras donde lo completan. Migrador: Especie cuyas áreas de cría e invernada difieren. Muda: Renovación del plumaje de las aves. N Narina: cada uno de los orificios nasales externos. Necrófago: Que se alimenta de cadáveres (ej. buitres). Nidícola: Se dice de las aves cuyos poyuelos permanecen en el nido hasta alcanzar cierto desarroyo. Nidífugo:Se dice de las aves cuyos poyuelos abandonan el nido a las pocas horas de su nacimiento. O Obispillo: En las aves, zona de transición entre la espalda y la cola. Ornitología: Rama de la zoología que se dedica al estudio de las aves. Oromediterráneo: Piso bioclimatico típico de las montañas con frecuentes heladas en invierno y temperaturas altas en verano. La vegetación característica es normalmente los bos- ques de coníferas o formaciones degradadas de esta. Oteadero: Lugar elevado desde donde se divisa una amplia zona de terreno.
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    187 Glosario y bibliografía arregloa su historia evolutiva o filogenia. Supramediterraneo: Piso bioclimatico situado altitudinal- mente por debajo del oromediterraneo coincidiendo con bosques de coníferas o melójos. Ocupa la mayor parte de las laderas de la sierra de Guadarrama. T Tarso: Parte mas delgada de la pata del ave que une los dedos con la tibia. Generalmente desprovista de plumas. Trino: Canto de algunos pájaros. V Ventral: Relativo al abdomen Vibrisas: Plumas modificadas en forma de pelos que poseen una función táctil. Están situadas en la comisura del pico, na- rinas o entorno al ojo. Z Zambullir: Meterse debajo del agua con ímpetu o de golpe. ZEPA: Zona de Especial Protección para las Aves. Son áreas protegidas destinadas a la conservación de la avifauna amena- zada de acuerdo con lo establecido en la directiva comunitaria 79/409/CEE y posteriores. Q Quilla: Modificación del hueso del esternón de las aves en forma de saliente donde se insertan los músculos pectorales del ave destinados al vuelo. R Rapaz: se llama así, de forma general, a las aves carnívoras caracterizadas por tener picos robustos y ganchudos, grandes ojos y garras robustas. Comprende tanto especies diurnas (or- den Accipitridae y Falconidae) como nocturnas (orden Strigi- dae). Raquis: Parte central de la pluma que funciona como eje. RED NATURA 2000: Red ecológica europea destinada a conservar la biodiversidad. En ella se incluyen todos los espa- cios protegidos así como las zonas ZEPAs y LICs. Reclamo: Voz con que un ave llama a otra de su especie. Rectriz: Pluma larga situada en la cola de las aves. Rémiges: Plumas grandes situadas en las alas. Pueden ser pri- marias, secundarias o terciarias (o covertoras). S Saco aéreo: Estructura del aparato respiratorio que se sitúa en el interior de los huesos y comunica con los pulmones. Sir- ve también para aligerar el peso del ave. Sedentario: Especie que permanece en el mismo territorio durante todo su ciclo vital. Sistemática: Estudio de la clasificación de las especies con
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    190 a. Paseriformes.................................................................60 b.Otrasaves......................................................................63 c.Rapaces..........................................................................64 Lallanurasegoviana......................................................................68 a. Paseriformes.................................................................72 b.Otrasaves......................................................................74 c.Rapaces esteparias.......................................................78 Los páramos...................................................................................80 a. Paseriformes.................................................................83 b.Otrasaves......................................................................86 c.Rapaces..........................................................................89 Los cañones fluviales....................................................................90 a. Paseriformes.................................................................92 b.Otrasaves......................................................................94 c.Rapaces..........................................................................95 Sotos y Riberas............................................................................100 a.Paseriformes...............................................................103 b. Otras aves...................................................................105 c. Rapaces.......................................................................107 Loshumedales.............................................................................108 Paseriformes...................................................................111 Otras aves.......................................................................113 a.Avessedentarias...........................................113 El Proyecto Trino............................................................................ 5 Información básica..........................................................................8 La protección de las aves en Segovia...........................11 Delimitación del marco geográfico..............................13 Áreas naturales de la provincia de Segovia.................13 Nociones para la identificación de las aves.................17 Buenasprácticas...............................................................18 LaSierradeGuadarrama..............................................................20 Un espacio protegido......................................................22 Cumbres, piornales y matorrales de montaña...........24 Pinares de pino silvestre.................................................27 a. Aves más comunes.........................................30 b.Avespocofrecuentes.....................................35 c.Rapacesforestales..........................................35 Piedemonte serrano......................................................................40 Melojares...........................................................................42 a. Aves paseriformes..........................................44 b. Otras aves........................................................47 c.Rapaces............................................................48 Encinares...........................................................................49 a. Paseriformes...................................................51 b. Otras aves........................................................54 c.Rapaces............................................................57 TierradePinares............................................................................58 Índice
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    191 de Coca...........................................................................155 Itinerario ornitológicopor la Tierra de Pinares....................157 1ª Jornada: De Turégano al Común Grande de las Pegueras..........................................................................158 2ª Jornada: De Sanchonuño a Coca..........................161 Itinerario ornitológico por los páramos..................................163 1ªJornada:DeSanMigueldeBernuyaVegafría......165 2ª Jornada: De Vegafría a Mata de Cuellar................168 Itinerario ornitológico por la Cañada Real Leonesa Oriental y el llano cerealista......................................................................169 1ª Jornada: El Valle del Voltoya..................................170 2ªJornada:DeJuarrosdeVoltoyaaMontuenga......173 3ª Jornada: Del embalse de Voltoya a Fuente de Santa Cruz......................................................................175 Itinerario ornitológico por el llano y los valles del Eresma yelZorita......................................................................................177 1ªJornada:DeNavadelaAsunciónalríoEresma...178 2ªJornada:DeAbadesaDomingoGarcía................181 Glosario.........................................................................................184 Para saber más.............................................................................188 b. Aves nidificantes..........................................114 c. Aves invernantes..........................................116 d. Aves de paso. ...............................................119 Rapaces............................................................................121 LosPueblos..................................................................................122 Itinerarios ornitológicos............................................................128 ItinerarioornitológicoporlasierradeGuadarrama.............131 TRAMO 1. Puerto de los Leones-Puerto de Navacerrada....................................................................132 1ª jornada: De Campo Azálvaro a la risca de Valdeprados................................................132 2ª jornada: De los Montes de Valsaín a los PalaciosReales.................................................136 TRAMO II. Puerto de Malangosto-Puerto de Navafría. .........................................................................140 1ª jornada: De Malangosto al piedemonte.......................................................140 2ª jornada: Cañones calizos y pinares silvestres............................................................142 Itinerario ornitológico por los valles de los ríos PirónyViejo.................................................................................145 Itinerario ornitológico por los humedales.............................149 1ª jornada: Humedales de Cantalejo a Cuellar........151 2ª jornada: Humedales de Cuellar- Villagonzalo Índice