El documento habla sobre la importancia de hacer tiempo para Dios en la vida cotidiana. Argumenta que a menudo reservamos tiempo para Dios solo los domingos o en momentos de enfermedad o muerte, pero no en el trabajo o tiempo libre cuando pensamos que podemos manejar las cosas solos. Insta al lector a no avergonzarse de amar a Dios y a compartir este mensaje con otros para demostrar su amor por Él.