Para que Dios escuche la oración, se debe comunicar con Él mediante la oración, teniendo buenas relaciones con los demás, perdonando a otros, confesando los pecados, teniendo fe en Dios y obedeciendo Su palabra. La oración implica hablar con Dios de forma específica sobre los deseos y preguntas, y escuchar Su respuesta en silencio. Es importante despejar obstáculos como el pecado o enemistades que impidan la comunicación con Dios.