Una madre compró desayunos para dos vagabundos que solo podían permitirse comprar café en McDonald's. Al ver la gratitud en los ojos del hombre de ojos azules, la madre se conmovió profundamente y entendió que, a través de la gracia de Dios, podemos dar esperanza a los demás. Más tarde, la profesora de la madre se emocionó al leer esta historia en clase, mostrando cómo los pequeños actos de bondad pueden tocar a las personas.