La historia cuenta cómo una madre compró desayunos para dos vagabundos que estaban en la fila de McDonald's. Ella sintió compasión por ellos, especialmente por el hombre de ojos azules. Al llevarles la comida, él le dio las gracias llorando. Este acto de bondad le enseñó a la madre sobre la aceptación incondicional y el amor que Dios puede poner a través de nosotros.