La honestidad, proveniente del latín 'honestitas', se define como la coherencia entre los pensamientos, sentimientos y acciones de una persona, buscando siempre la verdad y la justicia. El filósofo Confucio propone tres niveles de honestidad: superficial, moral y profundo, que enfatizan la autenticidad y la empatía hacia los demás. La honestidad implica conocerse a uno mismo y actuar sin herir a los demás, promoviendo la confianza y el respeto mutuo.