Los hippies vivían en comunas y rechazaban la guerra, la discriminación y el trabajo convencional. Usaban drogas y tenían el cabello largo como crítica a la sociedad. Algunos hippies modernos en la iglesia esperan un evangelio sin compromiso que se centre en ellos mismos, rechazando responsabilidades como el trabajo duro y el cuidado de la familia. Debemos madurar en la fe y cumplir el propósito de Dios de servirle y dar fruto en lugar de comportarnos como nómadas espirituales.