El documento define la vocación del catequista como un llamado de Dios a transmitir la fe a otros. Explica que el catequista es elegido por Dios a través del bautismo para colaborar con el magisterio de Cristo y servir como testigo, maestro y acompañante de la fe. También destaca que todos los bautizados están llamados a ser catequistas y colaborar con los ministros ordenados en transmitir la fe.