El documento aborda la evolución de la catequesis desde la Edad Moderna, destacando su transición de un enfoque centrado en el catecismo a una renovación impulsada por el Concilio Vaticano II, que ha reconfigurado su identidad y práctica. Resalta la importancia de la catequesis en el proceso de evangelización, integrándola como parte fundamental del ministerio de la palabra y señalando la necesidad de clarificación en su función en la iglesia contemporánea. La identidad actual de la catequesis se vincula a su relación con la Palabra de Dios, la fe y la comunidad eclesial.