El documento describe las extremas condiciones climáticas de Yakutsk, la ciudad más fría del mundo, donde las temperaturas en invierno alcanzan regularmente los 40 grados Celsius bajo cero. A pesar del intenso frío, los residentes locales se han adaptado y continúan con sus actividades diarias, aunque los visitantes experimentan dolor y malestar al exponerse al aire libre por más de unos pocos minutos. El documento también brinda antecedentes históricos sobre cómo Yakutsk se convirtió en un importante centro regional a pesar de