Yo, Ricardo!
Esta mañana al montarme en mi vehículo, puse mi emisora de siempre, que
transmite esa fabulosa música venezolana, que tanto me encanta escuchar.
Pero el tema en cuestión, muyhermosopor demás,un merenguedenominado
" El sinvergüenza" mehizo recordar de nuestro país, de su clase política, pero
por sobre todo de la estructura moral del venezolano, la cual parece,
corrompida, socavada, mal este que ha permitido y potenciado el gobierno
socialista. El Venezolano nuevo!, alguien se atrevió a afirmar.
Estos días pasados, sucedió en la Asamblea nacional, una votación, donde el
diputado Ricardo Sánchez, voto, y no es la primera vez que lo hace, por la
posición que favorece al gobierno. Lo insólito del caso no es su ya constante
acción, lo insólito del casoes queél es un diputadoopositor,sustitutode María
Corina Machado. Que equivocados estábamos con él, cuando votamos por el
sin entender su real naturaleza humana. Es que Ricardo, debe haber sido de
esos estudiantes de la central que pasaron años enquistados allí, haciendo
política o haciendo nada, que utilizo esa plataforma para colarse entre
nosotros como un opositor pero solo buscando acomodarse, buscar su
beneficio, saltar al escenario político, aprovechando momentos y
circunstancias que la oportunidad les brindo, pero sin ningún compromiso
ético y moral, con la necesidad del país y los venezolanos. Lo gravedel asunto,
es que como el, hay miles y millones de Venezolanos que, aprovechan la
política, para hacer negocios políticos, en política o simplemente negocios. No
podemos dejar de recordar, a Francisco Arias Cárdenas, quien fuera en su
momento férreo candidato opositor al gobierno de Hugo Chávez. Todos ya
sabemos la historia posterior, la cual me da vergüenza recordar.
Y es que se ha fomentado este tipo de actitud y con ella la permisividad, que
se tiene en la sociedad y en la familia sobre este tipo de individuos, que
cometen este y todo tipo de delitos, haciendo entender los delitos como
normales. Muchas veces me pregunto qué haría si un hijo mío cometiera un
delito y yo me enterara? En mi caso, es tal el miedo quele tengo a las cárceles,
quizás porquemiprimer trabajo fue dealguacil deun tribunalpenal y me toco
visitar semanalmente cada centro penitenciario de la capital, que no puedo
permitirme pasearmepor cometer un acto así. Y eso selo hetransmitido a mis
hijos de manera frecuente y eficiente.
Ya es frecuente vercomo el venezolanopromedio, está pendiente de revender
unos dólares cadivi, de hacer un viajea ver cómo le gana la partida a la vida, el
ver cómo consigue artículos, motos o teléfonos a precios de dólar cadivi para
revenderlos, o hasta inventarsetodo una maraña para lograrseunos dólares a
través de algún negocio raro, mal habido e inventado, fraudulento pues.
Somos los padres capaces de enjuiciar, como nadie más lo debe de hacer a
nuestroshijosparacorregirlasde raízesta actitud. O les permitimos a nuestros
hijos que disfruten de nuestra mal llamado " Venezolanismo"?
No hay peor aliciente aldelincuente queun padrealcahueta, queuna sociedad
alcahueta. Y de allí que las generaciones porvenir, seránlo que nosotroscomo
padres y como sociedad seamos con nuestros hijos. Unos ladrones o unos
hombres debien solo serán definidos por nuestra actitud con nuestros hijos al
enterarnos de sus intenciones. Debemos ser contundentes, esa es la verdad,
sino queremos que sea más de lo que ya tenemos, más de la mala
interpretación del Venezolano que este gobierno socialista inconstitucional,
llama el nuevo venezolano y ha fomentado con sus negocios raros, con sus
controles de cambios y con toda la corruptela que esto genera. Han logrado
corromper, ensuciar hasta el más pintado, se escucha por allí. Los Bolichicos,
hijosde papa, de esosque no hacen las colas como Villegas afirma,son la clara
evidencia de que esto es verdad y de que ese mal, avanzo a todo nivel en
nuestra sociedad.
La sinvergüenza es la consecuencia de lo que permitamos y lo que nos
permitamos y la decencia comienza en cada uno de nosotros y en lo que
nuestra educación familiar nos da y nos permite. No permitamos, mas Arias
Cárdenas, no permitamos más corrupción, no permitamos más negocios
baratos,no permitamos,masRicardo Sánchez!en nuestracultura y en nuestro
país.
Rubén Cantafio

Yo, Ricardo!

  • 1.
    Yo, Ricardo! Esta mañanaal montarme en mi vehículo, puse mi emisora de siempre, que transmite esa fabulosa música venezolana, que tanto me encanta escuchar. Pero el tema en cuestión, muyhermosopor demás,un merenguedenominado " El sinvergüenza" mehizo recordar de nuestro país, de su clase política, pero por sobre todo de la estructura moral del venezolano, la cual parece, corrompida, socavada, mal este que ha permitido y potenciado el gobierno socialista. El Venezolano nuevo!, alguien se atrevió a afirmar. Estos días pasados, sucedió en la Asamblea nacional, una votación, donde el diputado Ricardo Sánchez, voto, y no es la primera vez que lo hace, por la posición que favorece al gobierno. Lo insólito del caso no es su ya constante acción, lo insólito del casoes queél es un diputadoopositor,sustitutode María Corina Machado. Que equivocados estábamos con él, cuando votamos por el sin entender su real naturaleza humana. Es que Ricardo, debe haber sido de esos estudiantes de la central que pasaron años enquistados allí, haciendo política o haciendo nada, que utilizo esa plataforma para colarse entre nosotros como un opositor pero solo buscando acomodarse, buscar su beneficio, saltar al escenario político, aprovechando momentos y circunstancias que la oportunidad les brindo, pero sin ningún compromiso ético y moral, con la necesidad del país y los venezolanos. Lo gravedel asunto, es que como el, hay miles y millones de Venezolanos que, aprovechan la política, para hacer negocios políticos, en política o simplemente negocios. No podemos dejar de recordar, a Francisco Arias Cárdenas, quien fuera en su momento férreo candidato opositor al gobierno de Hugo Chávez. Todos ya sabemos la historia posterior, la cual me da vergüenza recordar. Y es que se ha fomentado este tipo de actitud y con ella la permisividad, que se tiene en la sociedad y en la familia sobre este tipo de individuos, que cometen este y todo tipo de delitos, haciendo entender los delitos como normales. Muchas veces me pregunto qué haría si un hijo mío cometiera un delito y yo me enterara? En mi caso, es tal el miedo quele tengo a las cárceles, quizás porquemiprimer trabajo fue dealguacil deun tribunalpenal y me toco visitar semanalmente cada centro penitenciario de la capital, que no puedo permitirme pasearmepor cometer un acto así. Y eso selo hetransmitido a mis hijos de manera frecuente y eficiente. Ya es frecuente vercomo el venezolanopromedio, está pendiente de revender unos dólares cadivi, de hacer un viajea ver cómo le gana la partida a la vida, el
  • 2.
    ver cómo consigueartículos, motos o teléfonos a precios de dólar cadivi para revenderlos, o hasta inventarsetodo una maraña para lograrseunos dólares a través de algún negocio raro, mal habido e inventado, fraudulento pues. Somos los padres capaces de enjuiciar, como nadie más lo debe de hacer a nuestroshijosparacorregirlasde raízesta actitud. O les permitimos a nuestros hijos que disfruten de nuestra mal llamado " Venezolanismo"? No hay peor aliciente aldelincuente queun padrealcahueta, queuna sociedad alcahueta. Y de allí que las generaciones porvenir, seránlo que nosotroscomo padres y como sociedad seamos con nuestros hijos. Unos ladrones o unos hombres debien solo serán definidos por nuestra actitud con nuestros hijos al enterarnos de sus intenciones. Debemos ser contundentes, esa es la verdad, sino queremos que sea más de lo que ya tenemos, más de la mala interpretación del Venezolano que este gobierno socialista inconstitucional, llama el nuevo venezolano y ha fomentado con sus negocios raros, con sus controles de cambios y con toda la corruptela que esto genera. Han logrado corromper, ensuciar hasta el más pintado, se escucha por allí. Los Bolichicos, hijosde papa, de esosque no hacen las colas como Villegas afirma,son la clara evidencia de que esto es verdad y de que ese mal, avanzo a todo nivel en nuestra sociedad. La sinvergüenza es la consecuencia de lo que permitamos y lo que nos permitamos y la decencia comienza en cada uno de nosotros y en lo que nuestra educación familiar nos da y nos permite. No permitamos, mas Arias Cárdenas, no permitamos más corrupción, no permitamos más negocios baratos,no permitamos,masRicardo Sánchez!en nuestracultura y en nuestro país. Rubén Cantafio