Este documento es un tributo a Jorge Serrano, un amigo cercano que falleció. El autor describe a Jorge como una persona que siempre irradiaba alegría y que le enseñó sobre la sencillez y la vida. Compartieron una estrecha amistad y una complicidad en la educación del hijo del autor. Jorge era un excelente músico, esposo, padre, maestro y ser humano. El autor asistió al funeral de Jorge y se conmovió al ver cuánta gente lo quería.