El documento presenta a Jesús como la fuente de consuelo, fuerza, refugio, paciencia, esperanza, perdón, fe y renuncia ante las dificultades y desilusiones de la vida. Jesús se describe como el bálsamo para las heridas del alma y la dinámica de la vida y la armonía de la naturaleza, que ofrece el remedio para todos los males espirituales.