ODISEO Juan José Aguado Blanco 3ºB
<ul><li>Después de dejar la isla de Calipso en balsa navegó diecisiete días avistó las montañas de Feacia cuando Poseidón ...
 
<ul><li>Al zarpar de Troya llegaron al país de los cícones. Después de saquear la ciudad navegaron hacia el sur, una tempe...
 
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<ul><li>Escuchad, pretendientes cada día os lanzáis a comer y a beber cuantos víveres, con la excusa de casaros conmigo. H...
 
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Odiseo juan jose aguado

  1. 1. ODISEO Juan José Aguado Blanco 3ºB
  2. 2. <ul><li>Después de dejar la isla de Calipso en balsa navegó diecisiete días avistó las montañas de Feacia cuando Poseidón lo vio. Lleno de ira de un golpe de tridente provocó una terrible tempestad y la ola hizo zozobrar la balsa Odiseo a duras penas salio a flote cuando una mortal se apiado de el, Nausícaa le dio ropa y al final del banquete Odiseo le dijo su nombre y dijo que era un hombre de muchas astucias. </li></ul>
  3. 4. <ul><li>Al zarpar de Troya llegaron al país de los cícones. Después de saquear la ciudad navegaron hacia el sur, una tempestad los sacó se la ruta y, tras unos días perdidos en el mar, arribaron a la tierra de los lotófagos. Allí unos hombres dieron a probar a sus compañeros la pulpa del loto cuando iban probando, ya no querían irse. Entraron en una gruta a la que daban sombra algunos laureles; en ella muchos rebaños de ovejas y cabras. Se dieron cuenta que la habitaba un ciclope espantoso de un solo ojo. Le pregunto su nombre le dijo Nadie le respondió: pues a Nadie me lo comeré el ultimo, después de tus compañeros. Cayó de espaldas vencido por el vino y el sueño. Entonces calentaron al rojo vivo la estaca en el fuego y se lo clavaron en el ojo. Polifemo llamo a los cíclopes que habitaban las grutas cercanas. Dijo que Nadie le mata con engaños. Y ellos le contestaron: Pues si nadie te ataca y esas solo en la gruta, evitar no se pueden los males que Zeus envía. Ruégale a Posidón, ya que es tu padre. Y se marcharon, mientras el se reía. </li></ul>
  4. 6. <ul><li>A la isla de Eea llegaron, donde vive la ninfa Circe. Envióa unos hombres a reconocer el terreno, pero, viendo que no volvían, el mismo fue en su busca. Cuando se acercaba al palacio Circe salió a su encuentro le dijo que había convertido a sus compañeros en cerdos. Come estas hierba y, aunque Circe te eche drogas, no podrá encantarte por que es un antídoto. Cuando te toque con su varita, saca la espada y amenázala como si fueras a matarla. Entonces se asustará y te invitara a que te acuestes con ella; tu no debes negarte para que libere a tus compañeros, pero hazle jurar que no maquinará ningún daño contra ti, cuando estés desnudo y sin armas. Navegaron hasta al confín del océano. Desembarcaron cavaron donde les dijo Circe degollaron a los animales y, cuando corrió la sangre salieron las almas de los muertos y el terror se apodero de el. Llego el alma de su madre y la dejo al salir para la ciudad de Troya, pero de repente apareció Tiresias que le dijo que Posidón te lo hará difícil, ya que te guarda rencor por cegar a su hijo Polifemo. Pero aún podríais llegar hasta la patria si respetas las vacas del sol, que todo lo ve. </li></ul>
  5. 8. <ul><li>Después de dejar a Circe se acercaron a la isla de las sirenas que con su canto hechizan a los marineros, que los atraen a los escollos y nunca más vuelven a ver a sus familias, si no que sus cadáveres se pudren al sol. Ordeno a los marineros taparse los oídos con cera y a el atarle al mástil de la nave. Cuando escucho el canto les decía a sus compañeros que le desatasen, pero ellos remaban más rápido. Llegaron al estrecho donde se encuentran Escila a un lado y Caribdis, un monstruoso remolino que absorbe con ruido terrible las aguas y lo que en ellas flota. Mientras para evitarlo lo mirábamos, Escila le arrebato seis hombres. En el aire vi agitarse sus pies y manos. Un horror semejante jamás vieron sus ojos entre muchas desdichas. Llegaron a la isla Trinacria y, cuando se acabaron las provisiones se alejo a cazar algo que pudiera calmar su estómago, le llegó el dulce perfume de la grasa quemada. El Sol con el corazón lleno de ira, hablo así: Padre Zeus, castiga a los hombres de Odiseo, que han matado a mis vacas. Y si no lo haces, bajaré al Hades e iluminaré a los muertos. </li></ul>
  6. 10. <ul><li>Cuando dejaron Trinacria una nube se posó sobre la nave. Zeus lanzó su rayo y todos cayeron al mar. El oleaje se llevó a sus hombres pasaron nueve días en el agua y al décimo le llevaron los dioses a la isla Ogigia, donde vive Calipso. Calipso pidió a Hermes que se sentara, le sirvió ambrosía y llenó su copa de néctar rojo. Una vez que el dios sació su hambre y su sed, le preguntó el motivo de su visita, y este le contestó: desde hace siete años retienes junto a ti a un mortal que combatió en torno a la ciudad de Príamo. Zeus quiere que le dejes marchar. La ninfa se estremeció y así se quejó: cuán grande es, dioses, vuestra crueldad que os sentís celosos de las diosas que comparten su lecho con un hombre mortal. Calipso encontró a Odiseo sentado en la playa mirando el mar. De sus ojos fluía abundante llanto. Le dijo: desdichado. No consumas más tu vida llorando, pues de buen grado dejaré que te vayas, si supieses los males que has de padecer hasta llegar a tu patria, te quedarías conmigo y serías inmortal. Odiseo le contestó: sé muy bien que Penélope es inferior a ti en belleza y en altura , tú eres inmortal y no envejeces. Sin embargo desea volver a su patria. </li></ul>
  7. 12. <ul><li>La nave de los feacios, después de dejar en la playa a Odiseo se adentro en el mar. Atenea le dijo: piensa en cómo castigar a esos hombres que desde hace años gobiernan tu casa, aspirando a casarse con tu esposa. Para que nadie te reconozca, haré que se marchite tu piel, que tu cabeza pierda sus rubios cabellos, que las legañas cubran tus ojos y te pondré unos miserables harapos. Visita primero al porquero, porque te sigue siendo adicto y adora a tu hijo y también a la prudente Penélope. Atenea se acercó Telémaco no notó su presencia, pero si Odiseo y los perros, que, con gruñidos de miedo, se fueron al fondo del establo. La diosa hizo una señal a Odiseo, que salió fuera y le dijo: ya es el momento de que hables con tu hijo sin ocultarte más para que preparéis la muerte de esos hombres. Y tocándole con su vara de oro, a su cuerpo volvieron la túnica y el manto bien lavados. El ganó en juventud y estatura, se avivó el moreno color de su piel, se rellenó su rostro y el mentón se cubrió con la barba y Telémaco se admiró al verlo. Odiseo y el noble porquero se detuvieron en la puerta del palacio. Vieron un perro era Argo, el perro de Odiseo, que yacía sobre un montón de estiércol. Moviendo la cola dejó caer las orejas. Este, al verlo, se enjugó una lágrima, ocultando su rostro y acarició a Argo. </li></ul>
  8. 14. <ul><li>Escuchad, pretendientes cada día os lanzáis a comer y a beber cuantos víveres, con la excusa de casaros conmigo. Ha llegado el momento: dejo el arco de Odiseo y quien logre tensarlo y atraviese con una flecha los agujeros de doce señales, con el se casara. Todos fracasaron Odiseo, cogió el arco y lo tensó. La cuerda sonó claro, todos los pretendientes palidecieron cuando su flecha atravesó todos los aros sin fallar ninguno. Entonces Ulises se quitó los andrajos y saltó al ancho umbral, mientras decía: perros no creíais que iba a volver de Troya a mí casa y arruinabais mis bienes, forzabais a las esclavas y, estando yo vivo, pretendíais a mi esposa, sin temor de los dioses. La desgracia pende ya sobre todos vosotros. Apuntó con el arco a Antínoo, que levantaba una bella copa de oro, de doble asa, cuando la flecha le atravesó la garganta. Penélope bajó de la alcoba, y dudaba si sería mejor acercarse a su esposo, besar su cabeza y tomarle las manos o ponerlo a prueba, por si se trataba todo de un engaño de los dioses. Entonces se le quebró el corazón y flaquearon sus rodillas cuando vio que Odiseo superaba la prueba; le echó al cuello los brazos y besó su cabeza. </li></ul>

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