Pablo el chico que PUDO

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Pablo el chico que PUDO

  1. 1. Una historia de éxito al alcance de cualquiera de nosotros, siempre que fuéramos unos ignorantes o careciéramos totalmente de sentido de la responsabilidad. En una ciudad Española cualquiera vivía Pablo, un comerciante que se dedicaba a vender coches de segunda mano. A Pablo el negocio no le iba bien y ante este problema decidió tomar medidas. Podría haber decidido vender coches mejores, pero sin embargo decidió hacer una promoción muy peculiar y agresiva. El plan era vender Mercedes a €1.000. Pablo buscaba dar un pelotazo ya que esta promoción era un negocio redondo, porque obviamente había muchos potenciales clientes dispuestos a comprar esos preciosos y fantásticos coches a ese precio tan bajo. -MADRE MÍA!!! Es nuestro gran sueño!!! Decían los clientes al ver la oferta. La verdad es que más bien era el sueño cumplido de Pablo, ya que tras esa magnífica carrocería no existía ningún motor alguno, no había nada salvo las ilusiones y esperanzas de los clientes, que por razones diversas habían confiado en algo aparentemente imposible, como comprar Mercedes nuevecitos al precio de €1.000. Pablo vendía un producto TOTALMENTE INVIABLE, era imposible fabricar Mercedes y venderlos ganando dinero por ese precio. Pablo estaba claramente estafando a sus clientes, aprovechándose de la falta de información de estos. Sin embargo a Pablo eso no le importaba. Era una operación muy interesante y rentable, para aquel intrépido joven de cabellos al viento y de pinta muy honesta. Tras este primer éxito, Pablo decidió cambiar de sector, ya que aunque si bien había ganado mucho dinero, no podía cumplir con la legalidad del sector del automóvil, al no poder dar garantía por dos años de sus mercedes rellenos de ilusiones rotas. Buscó un sector que fuera frívolo y claramente eterno. Tras muchas horas de búsqueda había dado en el clavo. Decidió arreglar España, aunque antes tenía que responder a algunas preguntas que todo buen gestor empresarial debe responder: Cuál iba a ser su producto? Todo tipo de propuestas descabelladas. Cuanto más ilusionantes y utópicas mejor, aunque el 98% fueran imposibles de alcanzar. Cuál iba a ser el precio? El precio de las propuestas sería módico. Un Voto. Sólo pedía que la gente votara positivamente sus propuestas. Cuál iba a ser su mercado? Todos los españoles. Cuanto más indefensos, desinformados y necesitados de futuro y esperanzas mejor.
  2. 2. Pensó que era un negocio redondo, aquí no hay que dar garantía, todo está permitido, y a nadie le piden responsabilidades. El secreto era aplicar el modelo de negocio que tanto éxito le había dado, el de vender Mercedes a €1.000, pero al sector de las propuestas de salvación. -¡¡Perfecto!!! Voy a ver que propuestas fabrico, y las venderé al precio de un voto. ¡¡¡Qué listo soy por favor!!! La verdad es que no lo tenía fácil puesto que tenía competencia a ambos lados de la calle. Principalmente había 2 competidores que vendían sus propuestas a muy buenos precios, y el mercado llevaba muchos años comprándoselas, por eso su producto tenía que ser realmente bueno. Tenía mucho trabajo por hacer, ya que las propuestas realmente buenas son difíciles de crear, y había que buscar las que más ilusiones y esperanzas albergaran. Tras días de trabajo e invención, este intrépido joven cerró una sólida y completa gama de productos, que iba desde proponer una paga fija mínima para todo el mundo, como no cumplir los compromisos de deuda internacional (aunque esto supusiera romper relaciones, y paralizar las exportaciones de todas las empresas, que a la sazón son las que debían pagar con sus impuestos esa paga mínima), hasta nacionalizar sectores como la alimentación, energía y transporte, aunque esto conllevara un incremento de la corrupción en la administración a todos los efectos, (algo que igual también era interesante). Esta gama de productos pintaba muy bien, eran productos populistas y muy interesantes, y desde luego muy vendibles, dada la desesperación de los clientes, que hubieran comprado un frigorífico en el Polo Norte. -Pero es que son muy baratos!!! Sólo valen 1 voto!! Todos por un voto!! Tras esta etapa de backoffice, inició una agresiva campaña comercial, y empezó a vender sus productos con una gran eficacia empresarial, captando clientes con una rapidez nunca antes vista, a los que vendía con gran facilidad sus fantásticas e irrealizables propuestas. -Compren por favor compren!!! Gritaba. Ustedes cobrarán sin hacer nada y vivirán más cómodos y por supuesto habrá un futuro mejor para todos!!! Alguien proveerá!!! Tras unos meses de grandísimo esfuerzo consiguió 1.245.950 ventas!!! -Fantástico!!!, pensó. He conseguido vender mis productos a un precio bajísimo (el de 1 voto) y como profesional que soy de mi sector, he obtenido una gran rentabilidad, puesto que ahora tendré unos rendimientos fijos durante años, aparte de jugosas subvenciones (porque en este sector se financia a los comerciantes de propuestas con el dinero de todos los consumidores, sean clientes o no).
  3. 3. En el peor de los casos, y cuando se vea que mis propuestas, al igual que mis Mercedes, no tienen nada dentro, salvo ilusiones rotas, podré decir que han sido mis competidores que me han boicoteado, y que para que esto no ocurra necesitaré que en años sucesivos compren más propuestas mías (haré nuevas más agresivas incluso) y les superaré. El objetivo será ampliar mi cuota de mercado con respecto al resto de competidores para seguir en este sector y ser eterno. Conclusiones empresariales a tener en cuenta: 1. Crea productos ilusionantes aunque sean irrealizables. 2. Véndelos en mercados de clientes desesperados, porque ellos te comprarán todo lo que pongas delante. 3. Pon un precio aparentemente barato, pero que para ti signifique mucho. 4. Trabaja sólo en un sector donde no se pidan responsabilidades por tus actos. 5. Y por supuesto piensa que el fin siempre justifica los medios. Moraleja: Sólo si eres un ignorante o careces totalmente de sentido de la responsabilidad puedes invertir tu tiempo fabricando productos inviables. José Miguel Ortiz García de las Bayonas.

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