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I- LA PREHISTORIA.  I.1- El Paleolítico (c. 1 m.a.-10.000 años b.p.).        Con este nombre se conoce una larguísima etap...
una especialización sexual en el trabajo, dedicándose los hombres a la caza y las mujeres a larecolección. La causa está e...
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I.4.2- La Edad del Bronce (c. 1.700-750 a.C.).        Al igual que en la etapa anterior, se inicia con la aparición de nue...
que megalítico, desarrollada en torno a grandes poblados amurallados. Los monumentos máscaracterísticos de esta cultura so...
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II.3- La colonización cartaginesa. El imperialismo militar.        La conquista babilonia del territorio fenicio desvincul...
II.4- Los pueblos prerromanos.        Los pueblos indígenas habían continuado y enriquecido su desarrollo socioeconómico y...
Su economía era agrícola y ganadera fundamentalmente, de carácter ya plenamentemediterráneo. En cuanto a la ganadería, pre...
Desde el punto de vista ritual, al margen de sus necrópolis de incineración, existenestructuras y testimonios que revelan ...
III- LA DOMINACIÓN ROMANA. HISPANIA (218 a.C.-s. V d.C.).  III.1- La conquista (218-19 a.C.).        Se inicia en el marco...
aprovechado por los romanos para combatir a los lusitanos y realizar incursiones en los territoriosvacceos. Desde entonces...
de municipalizarse numerosas ciudades indígenas aliadas del vencedor, como Cádiz. Tras elasesinato de César (44 a.C.), su ...
colonizadores. Por el contrario, las tierras de la cornisa cantábrica recibieron muy levemente laacción de Roma. Además, d...
estipendiarias, que eran la mayoría, y pagan un tributo, y libres, que a su vez pueden ser federadas(deben prestar auxilio...
III.2.2- La explotación económica de Hispania.        Roma aprovechó al máximo los recursos naturales de la Península, cam...
militares, más que sociales.        Desde entonces, las diferencias entre los hombres libres se basaban en el linaje y la ...
Además de la arquitectura hubo un notable desarrollo de todas las artes. La escultura, tantode influencia helenística, con...
colonos, cuyo número fue creciendo a base de hombres libres, pequeños propietarios e, incluso, deesclavos que lograban lib...
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  1. 1. Tema I: H$WDSXHUFDDODFLYLOL]DFLyQ DSXHUFDDODFL LOL]DFLyQ PDDWUiVG
  2. 2. P DWUi G I- La prehistoria. I.1- El Paleolítico (c. 1 m.a.-10.000 años b.p.). I.2- El Mesolítico o Epipaleolítico (c. 10.000 a 6.000 a.C). I.3- El Neolítico (c. 6.000 a 2.500 a.C). I.4- La Edad de los Metales (c. 2.500-750 a.C.). I.4.1- El Eneolítico, Calcolítico o Edad del Cobre (c. 2.500-1.700 a.C). I.4.2- La Edad del Bronce (c. 1.700-750 a.C.). II- Las colonizaciones y los indígenas. Dentro y fuera de la historia. II.1- Fenicios y griegos. Las colonizaciones comerciales. II.2- Tartessos y el periodo Orientalizante. II.3- La colonización cartaginesa. El imperialismo militar. II.4- Los pueblos prerromanos. III- La dominación romana. Hispania (218 a.C.-s. V d.C.). III.1- La conquista (218-19 a.C.). III.1.1- Primera fase (218-154 a.C.). Ocupación del territorio íbero. III.1.2- Segunda fase (154-123 a.C.). Las guerras celtíberas y lusitanas. III.1.3- Tercera fase (123-19 a.C.). Las guerras civiles y la Pax Augusta. III.2- El fenómeno de la romanización. III.2.1- La organización y administración del territorio. III.2.2- La explotación económica de Hispania. III.2.3- La organización social. III.2.4- La difusión de los nuevos elementos culturales. III.3- La crisis del Bajo Imperio (ss. III-V d.C.).
  3. 3. I- LA PREHISTORIA. I.1- El Paleolítico (c. 1 m.a.-10.000 años b.p.). Con este nombre se conoce una larguísima etapa previa a la fase interglaciar climática enque nos encontramos actualmente, con condiciones ambientales cambiantes y durante la cual se fueproduciendo la evolución física, técnica y cultural del ser humano. Dicha etapa, dividida en tresfases, se conoce exclusivamente a través de los fósiles y restos materiales conservados enyacimientos y recuperados gracias a la arqueología. 1- Durante el Paleolítico Inferior, hasta hace unos 100.000 años, la península Ibérica estuvohabitada por diversos presapiens, de los que apenas se habían encontrado restos, hasta la explosiónde descubrimientos en Atapuerca (Burgos). Sin embargo, se han hallado numerosos útiles de piedra,entre los que destacan las hachas de piedra labradas en sílex, de industrias abbevillenses yachelenses. Algunos de estos útiles podrían remontarse a 1 m.a. atrás, sin que conozcamos a susartífices, una vez desechado el polémico “Hombre de Orce”. Los homínidos más antiguos son los “Homo antecessor” de la Gran Dolina de Atapuerca,datados en 800.000 años de antigüedad, y que, según sus descubridores, serían el tronco común delas dos especies de sapiens. Más adelante encontramos a los “Homo heidelbergensis” de la Sima delos Huesos, también en Atapuerca, unos preneanderthales datados en unos 130.000 años deantigüedad. A este grupo están vinculados los restos de Cova Negra (Valencia). 2- Durante el Paleolítico Medio (c. 100.000 a 35.000 años) el homínido dominante es el “Homosapiens neanderthalensis”, del cual se han encontrado abundantes restos óseos, destacando los deGibraltar, Bañolas (Gerona) y Carigüela (Granada). También se han hallado numerosos yacimientosal aire libre y, en ocasiones, en cuevas, con restos líticos. Estos útiles revelan una industria muyespecializada, la industria musteriense, que utilizaba la técnica de lascas para la elaboración depiezas muy diversas (raederas, buriles, cuchillos, puntas triangulares para dardos y flechas, etc…)con una talla muy cuidada y un fino retoque en el trabajo del sílex. 3- En el Paleolítico Superior (c. 35.000 a 10.000 años) los neanderthales desaparecieron, másbien se extinguieron, sustituidos por una nueva especie, posiblemente originaria de África, el“Homo sapiens fossilis” o Cro-Magnon. Las razones de la extinción aún se discuten. Lo que parececlaro es que no hubo hibridación o mestizaje entre ambas especies, dadas sus diferencias genéticas.Pero tampoco se encuentran evidencias de enfrentamientos armados entre unos y otros. El nuevo homínido desarrolló de forma notable la fabricación de útiles, dando lugar amúltiples industrias: desde el perigordiense al auriñaciense la industria lítica de hojas sustituyó a lade lascas, al tiempo que se empleó profusamente el asta y el hueso; durante el solutrense sedesarrolló un nuevo tipo de talla: el retoque plano, con el que se realizaron útiles de gran precisión,como las puntas de aleta y las puntas triangulares con pedúnculo; y durante el magdaleniense,último periodo del Paleolítico Superior, el trabajo del sílex retrocedió en favor del hueso, con el quese realizaron agujas, arpones y azagayas. Esta cultura se desarrolló, especialmente, en la zonacantábrica y en la costa mediterránea, escaseando los restos en el interior, posiblemente por lasduras condiciones climáticas. Formas de vida. Durante todo este periodo los seres humanos practicaron un modo de vida depredador,basado en la recolección, la caza y la pesca. Esta actividad se desarrolló en ecosistemas bastantediferentes al actual, unas veces boreales, y otras tropicales. Los útiles y otros restos revelan este tipode actividades. Esta actividad económica conlleva una forma de vida nómada, con abundantesejemplos de hábitats temporales en cuevas en etapas frías y campamentos al aire libre en las etapascálidas. La organización social se basaba en pequeños grupos o clanes, unidos por lazos afectivos yfamiliares, sin clases económicas, pero con jerarquías reconocidas, que seguramente se limitaban alanciano o jefe del clan y al chamán o especialista ritual, que podían ser la misma persona o no, sinque sea fácil determinar su existencia hasta el Paleolítico Superior. Probablemente existiese también
  4. 4. una especialización sexual en el trabajo, dedicándose los hombres a la caza y las mujeres a larecolección. La causa está en el cuidado de los inmaduros, por lo que las mujeres deben evitar lasactividades más peligrosas. Esto se traduce también en un importante dimorfismo sexual apreciableen los restos de los homínidos de la época. En cuanto a la vida ritual podemos señalar la constatación en el yacimiento de Atapuerca deprácticas de antropofagia entre los antecessor. ¿Ritual o meramente alimenticia? Y el posibleenterramiento colectivo de heidelbergensis de la Sima de los Huesos. El neanderthal es un sapiens,ya que está probado que tenía creencias y un pensamiento elaborado, tal como revelan susenterramientos. Y lo mismo podemos decir de los cromañoides, no sólo por la presencia deenterramientos con ajuares y restos de ritos, como el empleo del ocre, sino también por el desarrollode las actividades artísticas, que revela la existencia de un pensamiento simbólico y un lenguaje. El arte paleolítico parecía circunscrito en España a la zona cantábrica, formando parte delnúcleo franco-cantábrico, pero en los últimos tiempos se va extendiendo el ámbito de estasrepresentaciones artísticas, y no sólo en cuevas, como la de Maltravieso en Cáceres, sino también enyacimientos al aire libre. Hay una gran abundancia de cuevas decoradas con grabados y pinturasmonocromas y polícromas. Los motivos principales son los signos abstractos y animalesnaturalistas, siendo muy escasas las representaciones humanas. Además existen variadasmanifestaciones de arte mueble, en placas de piedra y en hueso. I.2- El Mesolítico o Epipaleolítico (c. 10.000-6.000 a.C.). El Mesolítico se caracteriza por una serie de cambios ecológicos derivados del calentamientoclimático tras la última glaciación y la consiguiente subida del nivel del mar. La gran fauna fría fuesustituida por animales más pequeños, propios del ecosistema mediterráneo, más ágiles, huidizos ycon menos carne. Aunque como contrapartida, el nuevo ecosistema mediterráneo tiene una mayorvariedad de especies vegetales y una mayor abundancia de gramíneas silvestres. Desde el punto devista de la cultura material lo característico es la aparición masiva de microlitos en los yacimientos. La recolección se convirtió seguramente en la actividad económica principal, mientras en lacaza se hizo necesario el desarrollo de nuevas técnicas, como el arco y la flecha, diversos tipos detrampas o el auxilio del perro, con lo que las actividades de grupo perdieron importancia frente a lahabilidad individual. También se detecta un fuerte desarrollo de la pesca y la recolección demoluscos. Desde un punto de vista social, este cambio económico provocó también un equilibrio tantode la dieta como de la actividad entre los sexos y un menor dimorfismo sexual. Parece ser que huboun desarrollo demográfico y que los desplazamientos de población se redujeron al no ser yamigratorias las presas de caza. Todo ello propició una sedentarización incipiente y el germen de ladesmembración de los clanes. En la zona cantábrica a los grupos mesolíticos se les conoce como “cultura aziliense” y“cultura asturiense”, mientras en la mediterránea se conocen dos grupos, el “microlaminar”vinculado al aziliense, y el “geométrico”, vinculado a grupos mesolíticos franceses. Siguiendo lapauta del Paleolítico Superior, las zonas del interior no debieron tener importante presenciahumana; de hecho, en Extremadura no conocemos nada de esta etapa. La vida ritual sigue siendo intensa, destacando los enterramientos azilienses, con los cuerposdecapitados post morten y acompañados de cantos pintados en la fosa y otros ajuares. Lo máscaracterístico del arte propiamente mesolítico es su carácter abstracto y anicónico, realizado contécnicas de pintura y grabado, sobre placas o cantos, como los de la cultura aziliense. I.3- El Neolítico (c. 6.000-2.500 a.C.). El concepto de “Neolítico” va mucho más allá de una nueva forma de trabajar la piedra.Incluye la sedentarización de las poblaciones, el desarrollo de una economía de producción basadaen la agricultura y la ganadería, y la aparición de innovaciones técnicas como la cerámica, la textil oel pulimento de la piedra. Todo ello es la consecuencia final del cambio climático y medioambientaldel mesolítico en varios lugares del mundo, aunque en primer lugar en el Próximo Oriente, desde
  5. 5. donde, por difusión, llegó a toda Europa y a la Península Ibérica. En nuestro caso la «revolución neolítica» llegó a través del Mediterráneo y se asentó enprimer lugar en sus costas. En la Cova de l’Or (Alicante), datada en el V Milenio a.C., seencontraron las características cerámicas cardiales o impresas de origen oriental. Otros datos, comoel yacimiento de Cocina (Valencia), sin discontinuidad entre mesolítico y neolítico, nos hablan deun posible proceso de aculturación, con la presencia de cerámicas a la almagra, y el hecho de que laganadería parece ser más antigua, con restos de cerdo, buey cabra o conejo datables en el VImilenio a.C. En el primer neolítico o “Neolítico Antiguo” la caza y la recolección seguían siendoactividades más importantes que la ganadería o la agricultura, cuyos restos son escasos. El hábitatmás usual era en cuevas y abrigos. En el IV y III milenio a.C. se desarrolla el Neolítico Pleno, conla Cultura de los Sepulcros de Fosa en Cataluña y la aparición de poblados en Levante y Almería,con cabañas de piedra y adobe, y abundantes restos de cerámicas incisas y lisas, aunque se siguenhabitando las cuevas. En la zona occidental de la Península Ibérica, y sobre todo en Portugal, se desarrolla elmegalitismo desde el IV milenio. El elemento más característico es el enterramiento colectivo, eldolmen, sobre todo el de corredor, algunos con grabados y pinturas. También hay algunos menhires.Estos monumentos podrían tener una función de demarcación territorial entre pueblosesencialmente pastoriles, y no están asociados a poblados conocidos. No se encuentran megalitos enLevante, Valle del Ebro y la zona oriental de la Meseta. El utillaje más común y abundante sigue siendo el lítico, y no precisamente el pulimentado(hachas y azuelas), sino el tallado (microlitos y puntas de flecha), siendo también abundantes losmolinos de mano. Aparecen también todo tipo de útiles óseos, como punzones, agujas, espátulas,mangos, etc… Pero el principal fósil director será ahora la cerámica; en general eran realizadas amano, lisas, y más raramente con decoración impresa o incisa, y se cocían en hornos rudimentarios. Desde el punto de vista social, a pesar de que se estaban poniendo en marcha losmecanismos de las divisiones sociales, tanto por la riqueza como por la función, parece ser queestos grupos humanos del neolítico mantuvieron unas condiciones de igualitarismo, aunque con laaparición de ciertas jerarquías. Posiblemente se produjese la reunión de clanes en tribus y pobladosde cierta importancia, apareciendo los consejos de ancianos. La presencia de poblados fortificados yescenas bélicas en el arte rupestre nos pone en el camino de la guerra, defensiva u ofensiva, porcausas económicas y territoriales; lo cual propicia la aparición de castas guerreras y líderes militarescon capacidad de movilizar y ordenar a toda la población. También pudo desarrollarse una castasacerdotal en relación con la proliferación de ritos agrarios y ganaderos de fecundidad, deiniciación, etc… Los enterramientos son muy complejos y de tipos muy variados, algunos con grandesconstrucciones y colectivos, otros en fosas individuales, algunos en el interior de las viviendas, casisiempre en posición fetal, revelando ritos por los restos de fuego, de ocre, adornos y ajuares que losacompañan. Esta riquísima ritualidad revela creencias complejas y organizadas. La presencia enellos de ajuares con adornos personales tales como brazaletes, anillos, cuentas de collar, vestidos depieles y esparto, etc… podría ilustrar esas incipientes diferencias. Las manifestaciones artísticas más conocidas corresponden al llamado “arte levantino”, porlocalizarse sobre todo en las zonas montañosas de la vertiente mediterránea. Se trata básicamente depinturas rupestres monocromas, rojas o negras principalmente, situadas en abrigos rupestres. Serepresentan animales naturalistas, figuras humanas muy estilizadas y multitud de signos abstractos.Generalmente se agrupan y combinan componiendo escenas muy significativas que muestranactividades económicas de caza, recolección y producción, y también escenas rituales y sociales. Elelemento más polémico de estas manifestaciones artísticas es su datación, que unos remontan atiempos mesolíticos y otros llevan a periodos posteriores al Neolítico.
  6. 6. I.4- La Edad de los Metales (c. 2.500-750 a.C.). Esta etapa supone fundamentalmente la aparición de una nueva técnica, la metalurgia, sincambios económicos muy importantes respecto al Neolítico, aunque sí tendrá una grantrascendencia social. I.4.1- El Eneolítico, Calcolítico o Edad del Cobre (c. 2.500-1.700 a.C). La metalurgia de cobre apareció en el tercer milenio a.C. Según algunos mediante unproceso de aculturación, y según otros como resultado de las influencias de comerciantes de lascivilizaciones del Creciente Fértil que arribaron a la península Ibérica en busca de metales. Lasnuevas técnicas, las formas de hábitat y de enterramiento podrían apoyar esta tesis, pero lorudimentario de las primeras muestras de metalurgia apoya la tesis de la aculturación. La mezcla derasgos autóctonos y alóctonos complica el panorama. La cultura de Los Millares, en Almería, supone la más brillante expresión de esta nuevaetapa, con poblados en alturas medianas, fortificados con fosos, murallas y atalayas. En su interiores norma la anarquía urbanística de las viviendas circulares de piedra y adobe. A pesar de todo, enmuchos lugares continúa siendo abundante el hábitat en cuevas y abrigos. Aunque en toda lapenínsula se detectan asentamientos de esta etapa, es en las zonas mineras del SE y el SW dondeson más característicos. Otro elemento característico, aunque no nuevo, de esta etapa es el empleo de enterramientoscolectivos. A mediados del tercer milenio a. de J.C. se desarrolló en casi toda la Península la culturamegalítica. En el Sur, y también en Extremadura, se desarrollan los tholoi e hipogeos, quizás porinfluencia oriental; mientras en el Norte aparecen los dólmenes, de influencia atlántica. Encualquier caso, lo que define al megalitismo, más que las técnicas de construcción, es el caráctercolectivo y monumental del enterramiento, con ajuares homogéneos consistentes en recipientescerámicos, útiles de hueso y piedra e ídolos oculados pintados o grabados en piedra, hueso ocerámica. Si nos atenemos a los datos y el carácter de estos enterramientos, estamos ante unasociedad igualitaria. La expansión de la agricultura y la ganadería es ahora más clara, abundando los útilesagrícolas (microlitos geométricos, molinos de mano, hachas pulimentadas, etc…), e incluso seaprecian estructuras de regadío en algunos poblados. La recolección de productos como la miel, lasbellotas y las olivas es una actividad secundaria, al igual que la caza, que supone sólo el 30% de lacarne consumida. A pesar de la novedad de la metalurgia las técnicas antiguas no desaparecieron, sino alcontrario. La fabricación de numerosos instrumentos (agujas, punzones, sierras, cuchillos, etc…) yarmas (puñales y puntas) de cobre y piezas decorativas de plata y oro (diademas y cintas) coincidiócon un renacimiento en el trabajo de la piedra, especialmente el sílex; y con un desarrollo de laindustria ósea, con agujas, punzones, peines, puntas, botones… La proliferación de pesas de telar yfusayolas revela el desarrollo de las técnicas textiles. La Cultura del Vaso Campaniforme. Avanzado ya el Calcolítico, se desarrolló un tipo decerámica funeraria muy original, la del vaso campaniforme, que se extendió, posiblemente desde lapenínsula Ibérica, por gran parte de Europa, lo que parece indicar un notable incremento de lasrelaciones comerciales. Esta Cultura del Vaso Campaniforme es claramente calcolítica, pero susrestos aparecen en poblados ajenos, preexistentes, sin que se conozcan poblados que puedanatribuirse con exclusividad a esta cultura. El yacimiento más usual es funerario. Sus enterramientos suelen ser individuales, en fosasaisladas, sin formar necrópolis, e incluso de forma intrusiva en megalitos que ya no se utilizaban.Los cadáveres tienen siempre un ajuar muy característico: vaso, cazuela y cuenco campaniformes,puñal de cobre, brazal de arquero y punta de flecha, junto con cuentas de collar u otros adornos.Todo esto ha llevado a pensar que podría tratarse de un grupo de metalurgistas o comerciantesitinerantes, buhoneros de la prehistoria, que dejan sus restos materiales, esencialmente funerarios,en aquellos ámbitos geográficos y culturas que visitaban.
  7. 7. I.4.2- La Edad del Bronce (c. 1.700-750 a.C.). Al igual que en la etapa anterior, se inicia con la aparición de nuevas técnicas metalúrgicasde aleación en el sur de la península y Levante, desde donde se extiende al resto del territorio,especialmente el SW, La Mancha y Cataluña. La cultura más importante es la de El Argar, tambiénen Almería, que se originó en torno al año 1700 a.C. En el resto de la península, y sobre todo en elvalle del Duero los restos son muy dispersos hasta el final de esta etapa, revelando un poblamientomenos denso y al margen de las rutas comerciales, que eran sobre todo marítimas. Las diferenciasentre los distintos grupos son bastante acusadas, anticipando la división de los pueblos queencontrarán los colonizadores cartagineses y romanos. Al margen del desarrollo de la metalurgia, lo característico de esta etapa está en los pobladosy los nuevos ritos de inhumación. Se supone que estos cambios tienen un origen oriental, comoconsecuencia de un activo comercio de metales e incluso la instalación en la península de colonosde aquellas tierras. Los poblados se van a situar preferentemente en zonas mineras, elevadas y bienabastecidas de agua, con fortificaciones más poderosas que en etapas anteriores, mientras en elinterior se aprecia una cierta estructura urbana ordenada, con viviendas de planta cuadrangular depiedra y adobe con techumbres vegetales. Los enterramientos megalíticos colectivos prácticamente desaparecen, sustituidos porinhumaciones individuales en cistas, fosas o tinajas, el pithos. Estos enterramientos tienen unaubicación muy variada, en el interior o exterior de las viviendas o al margen de ellas formandonecrópolis. En algunas zonas, como en Valencia, ni siquiera se conocen. Finalmente hay que señalarla existencia de ajuares diferenciados por riqueza y sexo. En cuanto a la economía, parece ser que la agricultura tuvo un menor peso económico,mientras progresa la ganadería, especialmente la equina, y sobre todo las actividades detransformación. Se detecta un notable desarrollo de la industria textil, y la minería y la metalurgia seconvirtieron en actividades importantes, abundando en estos poblados los restos de fundición, comoescorias, crisoles y moldes de todo tipo de objetos que ya sustituyen a los de piedra y hueso. Enrelación con el desarrollo de la metalurgia hay que señalar también el desarrollo técnico de lacerámica, poco decorada, y con las copas con pie como elemento característico. Una de las actividades económicas más destacadas de esta etapa fue el comercio de metalesa larga distancia. Parece ser que desde el NW de la península se establecieron contactos comercialescon Inglaterra y Bretaña en busca del preciado estaño; éste llegaría al Mediterráneo Oriental tras laintermediación de las culturas asentadas en el SW. Los depósitos de armas y tesoros son abundantesen toda la zona occidental, y es muy significativo el depósito de la Ría de Huelva, un naufragio deun barco cargado de objetos de bronce: puñales, espadas, hachas, cascos… En cuanto a la sociedad, la mayor complejidad y especialización económica, con unacreciente división del trabajo, se traduciría en diferencias de riqueza y prestigio, desarrollándose lasdesigualdades. En este sentido, la abundancia de armas, las fortificaciones, la ocultación de tesorosy depósitos de metales y la constatación de muertes violentas, nos habla de una sociedad cuyosindividuos poseen riquezas y las defienden, por lo cual las castas militares cobran importancia. Laorganización política debió de desarrollarse en torno a la autoridad de jefes y príncipes, comorevelan las espadas de bronce con empuñadura de plata y las diademas de oro, que han aparecido enajuares funerarios. Las estelas, con figuras de guerreros, muy abundantes en todo el SW, incluidaExtremadura (Ibahernando, Torrejón el Rubio, Cabeza del Buey…), apoyan esta idea. Lasjerarquías religiosas, en cambio, no debieron ser muy importantes si consideramos la escasez deestructuras rituales o templos. La Edad del Bronce en las islas Baleares. Además de los grupos andaluces y levantinos,vinculados a la cultura oriental, y los de la zona occidental, vinculados al Bronce Atlántico, existióen las Baleares un grupo muy peculiar que se relaciona con otras culturas insulares delMediterráneo, como las de Córcega, Cerdeña o Malta, y sin relación con las culturas peninsulares.Se conoce como Cultura Talaiótica y se desarrolló hacia el 1.300 a.C., con un carácter ciclópeo más
  8. 8. que megalítico, desarrollada en torno a grandes poblados amurallados. Los monumentos máscaracterísticos de esta cultura son el talaiot, de planta circular o cuadrada y estructura troncocónica,que se supone que eran una estructura con carácter defensivo, la taula, de utilidad incierta, y lanaveta, que es un tipo de sepulcro colectivo.II- LAS COLONIZACIONES Y LOS INDÍGENAS. Dentro y fuera de lahistoria. En el I Milenio a.C., en plena Edad del Bronce, la península Ibérica entra en la Historia de lamano de una serie de civilizaciones atraídas por la riqueza metalífera. Primero los comerciantesfenicios de Tiro y griegos de Focea, y luego las potencias imperialistas de Cartago y Roma. Todosellos legaron los primeros testimonios escritos de nuestros antepasados, se convirtieron ellosmismos en antepasados nuestros, y dejaron un fuerte poso cultural, técnico, económico y social. Desde el norte entraron en la misma época varias oleadas de pueblos indoeuropeosrelacionados con la Cultura de Hallstatt, como los creadores de la Cultura de los Campos de Urnasen Cataluña y todo el NE peninsular, portadores del nuevo rito funerario de incineración, y másdelante de la metalurgia de hierro. Eran ganaderos seminómadas que se van asentando lentamenteen poblados con viviendas cuadrangulares de piedra y adobe, y son los responsables del poso“céltico” de los pueblos indígenas de la península Ibérica.II.1- Fenicios y griegos. Las colonizaciones comerciales. La colonización de los fenicios de Tiro se remonta al s. VIII a.C. con el establecimiento deuna serie de pequeñas factorías comerciales y colonias de mayor importancia en la costa andaluza,en islas o promontorios de la costa junto a la desembocadura de algún río, desde Abdera (Adra)hasta Huelva, siendo Gádir (Cádiz) la más importante; siempre en contacto con Tartessos. La colonización griega la iniciaron los focenses, jonios de Focea, con toda certeza a partirdel siglo VII. Se trataba en principio de viajes de exploración y comerciales, sin crear asentamientosestables, y por la zona norte del Mediterráneo, evitando a los fenicios y cartagineses. Su
  9. 9. asentamiento en Massalia (Marsella) hacia el 600 a.C. les permitió crear rutas hacia el S de lapenínsula, con asentamientos costeros. Su principal fundación fue Emporion (Ampurias), en lacosta de Gerona, y algo más al N se situaba Rhode (Rosas). La principal actividad de los colonizadores era el comercio, con un importantísimo impactoeconómico. Vinieron en busca de metales, como estaño, cobre, plata, oro, hierro… pero tambiéncereales, sal, pescado en salazón y garum. A cambio traían manufacturas orientales de lujo, muyapreciadas por los jefes locales, además de vino y aceite de oliva. Además, introdujeron el tornopara la fabricación de cerámica, mejoras notables en las técnicas textiles, la metalurgia del hierro,las técnicas de salazón para la conservación del pescado, el cultivo de la vid y el olivo y el uso delarado. Y finalmente, hay que destacar el inicio del uso de la moneda, siendo Emporion la primeraciudad de la península Ibérica en acuñar moneda propia, concretamente dracmas. El asentamiento permanente de estos pueblos propició además el desarrollo de formaspolíticas, sociales y culturales nuevas entre las poblaciones indígenas. La imitación de lasinstituciones políticas de los colonizadores dio lugar a las primeras estructuras estatales oprotoestatales indígenas. El arte y el urbanismo copia los modelos orientales y griegos, y algunospueblos adoptan el alfabeto fenicio y griego para realizar los primeros testimonios escritos propios,aunque en lengua indígena, por lo que se pueden leer pero no traducir. Por otro lado, los nuevoscultos religiosos orientales y griegos se abrieron paso entre las poblaciones indígenas, siendoespecialmente importantes los cultos fenicios a Astarté y Melkart. II.2- Tartessos y el periodo Orientalizante. Las fuentes literarias griegas y los hallazgos arqueológicos documentan la existencia de unaimportante entidad estatal indígena llamada Tartessos. Aunque durante mucho tiempo se pensó enuna ciudad-estado, en realidad fue un gran reino cuya influencia se extendía por todo el SW de lapenínsula. Su auge coincidió con el reinado del mítico Argantonio en el s. VI a.C. Posiblemente sucentro principal o capital se encuentre bajo el casco antiguo de la ciudad de Huelva. Tenían inclusoun sistema de escritura semisilábico basado en el alfabeto fenicio. Los restos arqueológicos relacionados con el mundo tartéssico son muy variados y dispersos,y consisten sobre todo en ostentosos enterramientos tumulares con ricos ajuares en los que abundanlos artículos de lujo griegos y fenicios. Esto nos revela una sociedad con fuertes desigualdades, enla que el dominio correspondería a una aristocracia (los régulos) que controlaba el comercio demetales, las relaciones con los colonizadores y los pueblos vecinos, además de las tierras y ganadosdel Valle del Guadalquivir. En la misma línea se encuentran importantes tesoros encontrados enAndalucía, como el de El Carambolo y Lebrija, pero también en Extremadura, como los de Segurade León, Aliseda o Serradilla. Y finalmente, numerosos depósitos de metales y pequeños pobladosmineros. Su economía utilizaba plenamente los yacimientos minerales de la región onubense (plata,cobre, plomo) y obtenía el estaño de las islas Casitérides (islas Británicas) mediante el control de lasrutas marítimas por el Atlántico. Además hubo un gran desarrollo de la agricultura, y sobre todo dela ganadería en el valle del Guadalquivir. También controlaba dos importantes rutas comercialesterrestres, conocidas posteriormente como “Vía de la Plata” hacia el NW y “Vía Heraclea” haciaLevante y el NE, extendiendo sus dominios por las actuales regiones de Extremadura, Algarve yAlentejo. Tartessos desapareció tan misteriosamente como había aparecido coincidiendo con laconquista de Tiro por los babilonios y la llegada de los cartagineses a finales del s. VI a.C.Posiblemente, más que una derrota militar o una conquista, lo que se produjo fue una disgregacióndel poder monárquico tartéssico en unidades menores como resultado de una crisis interna y elcambio de las relaciones comerciales y económicas. Del mismo modo que el florecimientotartéssico tuvo como causa principal el comercio fenicio, su decadencia como consecuencia de lasconquistas de Nabucodonosor y la apertura de una nueva ruta para el estaño a través del Ródanohacia Massalia (Marsella) explica su final, la disolución de una entidad estatal poco asentada.
  10. 10. II.3- La colonización cartaginesa. El imperialismo militar. La conquista babilonia del territorio fenicio desvinculó a las colonias occidentales que,como Carthago, iniciaron una trayectoria propia desde el s. VI a.C. Desde entonces los cartaginesescrearon en el Mediterráneo occidental un sólido sistema de posiciones estratégicas insulares (Sicilia,Cerdeña, Ibiza) que les permitió el dominio sobre toda la región. Este dominio fue indiscutible trasla derrota inflingida a los griegos en la batalla de Alalia (535 a.C.). Desde Mallorca e Ibiza, donde se asentaron en el s. V a.C. pasaron a controlar el Levante yAndalucía, coincidiendo con el declive de Tartessos. Pero fue un control o dominio muy diferente alde fenicios y griegos, con un carácter imperialista y militar, además del puramente comercial,combinando la conquista de territorios con las alianzas, reclutando soldados e imponiendo tributos.Los restos arqueológicos revelan una mayor inestabilidad y conflictos con los pueblos indígenas. El carácter imperialista se acentuó en el siglo III a.C. tras su derrota frente a Roma en la IGuerra Púnica (241 a.C.). Las campañas de Amílcar Barca y de su hijo Aníbal aseguraron a Cartagoel control de un territorio que, en tiempos de Aníbal, se extendía desde la línea del Ebro, según unacuerdo con Roma, hasta el sur peninsular y llegaba, por el Atlántico, hasta la desembocadura delTajo, con incursiones en los territorios del interior. Se cree que las campañas de Aníbal llegaronhasta el Valle del Duero. El objetivo fue convertir a la península Ibérica en una colonia deexplotación, organizando la explotación minera a gran escala. El imperialismo mediterráneo cartaginés chocó con el creciente imperialismo de Roma,iniciándose así las guerras púnicas (264-146 a.C.), que acabaron teniendo como escenario laPenínsula desde el año 218 a.C. y supusieron la desaparición de los cartagineses y la entrada de losromanos en nuestra historia.
  11. 11. II.4- Los pueblos prerromanos. Los pueblos indígenas habían continuado y enriquecido su desarrollo socioeconómico ypolítico, con las nuevas aportaciones indoeuropeas, fenicias, griegas y cartaginesas, constituyendogrupos tribales característicos, o incluso entidades protoestatales, de las que la más avanzada fueTartessos. Todos ellos, posteriormente sometidos y romanizados, reciben la denominación genéricade “pueblos prerromanos”. Las noticias aportadas por los colonizadores, y sobre todo por lasfuentes romanas, nos ponen en contacto con una enorme variedad de pueblos, costumbres y formasde vida. Antiguamente divididos en “íberos” y “celtas”, actualmente se clasifican según su ámbitogeográfico. Los pueblos prerromanos mediterráneos y de Andalucía se conocen como “íberos”. Seextienden desde Cataluña hasta el Valle del Guadalquivir, pasando por Levante y el Valle del Ebro.Parecen tener relación con poblaciones bereberes del N de África de estirpe bereber. Comoconsecuencia de las influencias aportadas por los pueblos colonizadores, alcanzaron un elevadogrado de desarrollo económico, político y cultural respecto al resto de la Península. Mantuvieron elcomercio y relaciones pacíficas con las colonias, llegando a usar moneda propia. También destacael empleo de un sistema alfabético uniforme desde el s. IV a.C. Vivían en poblados fortificados sobre colinas cercanas a ríos y en ciudades más importantes,como Sagunto (Valencia), que copiaba el urbanismo griego. Se consideran auténticas “Ciudades-Estado”. En la organización tribal de los íberos las desigualdades entre hombres y clanes eran yamuy fuertes. En la cúspide social estaba una aristocracia militar que controlaba el poder políticomediante los régulos o jefes militares y un consejo aristocrático; este grupo además poseía la mayorparte de las tierras, ganado y minas. Luego estaba el grupo de los hombres libres y armados, quepodían intervenir en las cuestiones políticas mediante una asamblea popular; muchos eranmercaderes y artesanos. Y finalmente encontramos a los hombres dependientes, sin derechospolíticos y sin medios propios de vida. Los esclavos eran escasos aún. Existían instituciones comola “fides” y la “devotio” que articulaban las relaciones personales entre estos grupos.
  12. 12. Su economía era agrícola y ganadera fundamentalmente, de carácter ya plenamentemediterráneo. En cuanto a la ganadería, predomina la oveja, pero también tiene gran importancia elcaballo, complemento indispensable del guerrero ibérico. Naturalmente, en las zonas mineras laexplotación de metales siguió siendo una actividad fundamental en relación con el comerciocolonial; y el desarrollo artesanal, tanto metalúrgico, como textil o cerámico fue notabilísimo, asícomo las industrias de transformación del pescado en el Sur. La vida ritual de los íberos era muy variada y compleja. En sus enterramientos se encuentransobre todo incineraciones, pero también inhumaciones, con estructuras diferentes y variadas, desdegrandes monumentos a simples fosas, y con notables diferencias de ajuar. Hay también una ampliagama de santuarios en emplazamientos naturales, pero no hay templos propiamente dichos, niexisten evidencias de una casta sacerdotal. Sus numerosos dioses y ritos reflejan una mezcolanzaentre lo oriental y lo indoeuropeo. Más homogéneo es el arte, en el que abundan las esculturas antropomorfas y zoomorfas declara inspiración oriental, sobre todo de carácter funerario y religioso, como exvotos. También sonmuy abundantes los relieves y las cerámicas con decoración pintada y a veces escritas. Igualmentees muy destacada la joyería de influencia tartéssica. Los pueblos prerromanos del interior y el occidente tienen su origen en el contacto entrepoblaciones autóctonas y oleadas de indoeuropeos, también conocidos como “celtas”, que, trasatravesar los pasos pirenaicos se asentaron en el Valle del Ebro y por toda la Meseta. Tienen encomún un modo de vida sobre todo pastoril, la organización tribal, hábitats en altura fortificadosconocidos como “castros”, y la práctica de ritos de incineración en necrópolis. Pero se puedendistinguir tres grupos principales: Los celtíberos son una confederación de tribus o pueblos (arévacos, belos, titos, lusones ypelendones) asentados a ambos lados del Sistema Ibérico, en la confluencia del Valle del Ebro conlas dos submesetas. Su nombre viene del contacto e influencia de los pueblos íberos, llegando casi aconstituir una entidad estatal, con capital en Numancia (Soria). Tuvieron un desarrollo económiconotable en los años previos a la conquista romana, y sus necrópolis atestiguan una fuerte divisiónsocial. Carpetanos, vettones y lusitanos ocupan ambas vertientes del Sistema Central centro-occidental al S del Duero y los valles occidentales del Tajo y Guadiana. Es una cultura con unafuerte base económica ganadera, por el condicionamiento del territorio, y que se manifiesta en laabundancia de los verracos, esculturas pétreas de cerdos o bóvidos. Esto provoca un modo de vidaseminómada y una menor y más tardía urbanización. Aún siendo pueblos más pobres, también seaprecian diferencias en los ajuares funerarios de sus necrópolis tubulares. La cultura agraria del Duero corresponde a los vacceos, un pueblo más atrasado en elsentido de la diferenciación social, pues conservaban un régimen de propiedad colectiva de la tierra,dedicándose sobre todo al cultivo de cereales. Tenían su capital o núcleo más importante en laactual Palencia. La organización social de todos estos pueblos, fundamentada en los lazos de sangre, teníacomo unidad básica la agrupación de clanes o tribu. Estaban gobernados por jefes militares que nollegaban a la consideración de monarcas, elegidos por la asamblea popular, aunque los consejos deancianos o reunión de jefes de clan se ocupaban del gobierno ordinario. Fue frecuente entre estospueblos la existencia de instituciones sociales como la “clientela” (dependencia respecto a unhombre más poderoso), y la “devotio” (encomendación de servicio militar), por las cuales se pasabaa depender de un jefe al que se debía fidelidad. Con el desarrollo de las jerarquías se produjo un acaparamiento de tierras por parte degrupos aristocráticos, que obligó a los individuos desposeídos a formar bandas armadas parasaquear a sus vecinos más ricos: sobre todo los turdetanos, pueblo íbero del Valle del Guadalquivir,heredero del mundo tartéssico. El bandolerismo fue, por tanto, un modo de vida típico sobre todo delos lusitanos, aunque también hay ejemplos entre los celtíberos.
  13. 13. Desde el punto de vista ritual, al margen de sus necrópolis de incineración, existenestructuras y testimonios que revelan la práctica de sacrificios humanos y animales; se hancontabilizado, junto con los pueblos norteños, trescientas veinte divinidades de carácter naturalista;existe también una destacada estatuaria de carácter funerario y una rica joyería de oro y otrosmetales. Pero no tenemos noticias de sus jerarquías sacerdotales. Los pueblos prerromanos del Norte ocupaban el NW y la zona cantábrica. Era la regiónmás atrasada y con menos influencias externas. En ella se asentaban diversos pueblostradicionalmente llamados “célticos”, como los galaicos, astures, cántabros y vascones. Laproliferación de hábitats en castros hace que se les conozca también como “Cultura Castreña”.Éstos, diferentes a los de la Meseta, tenían una tipología característica: amurallados, en lugaresestratégicos, no muy grandes, y con viviendas de planta circular en el interior, sin una estructuraurbana. En cambio, se desconocen sus necrópolis. Desde el punto de vista económico, practicaban una agricultura y ganadería bastanterudimentarias, en manos sobre todo de las mujeres, mientras los hombres se dedicaban sobre todo ala economía guerrera: el saqueo sobre los pueblos de la Meseta más próximos para proveerse detrigo que ellos no tenían. Su nivel artesanal era más rudimentario, lo cual no les impidió eldesarrollo de una importante metalurgia, sobre todo de oro. Seguramente mantenían contactoscomerciales con otros pueblos atlánticos del Norte. También su organización social y política era muy precaria. Se basaba en la tribu y manteníaun carácter igualitario, con formas de propiedad colectiva de la tierra y sin diferencias socialesapreciables en los poblados. Los jefes de clan constituirían seguramente la máxima autoridad deestas comunidades, que contarían también con asambleas populares. Como dato curioso, hay quedestacar el carácter matriarcal de esta sociedad, a pesar de lo cual las divinidades más importanteseran de carácter guerrero. El destino común de todos los pueblos prerromanos fue caer bajo el dominio de Roma entreel 218 y el 19 a.C. y entrar en un proceso de uniformización social, económica, política y culturalque conocemos como “Romanización”.
  14. 14. III- LA DOMINACIÓN ROMANA. HISPANIA (218 a.C.-s. V d.C.). III.1- La conquista (218-19 a.C.). Se inicia en el marco de la lucha contra Carthago por el control del Mediterráneo occidental.Tras la I Guerra Púnica (264-241 a.C.) Roma domina las grandes islas del Tirreno y empuja a loscartagineses hacia el dominio de la península Ibérica, estableciendo el Tratado del Ebro (226 a.C.),que limitaba la soberanía cartaginesa al sur de dicho río. Tomando como pretexto el conflicto deSagunto (219 a.C.) Roma fuerza un nuevo enfrentamiento con los cartagineses, la II Guerra Púnica(218-201 a.C.), en el marco de la cual llegarán a la península Ibérica las primeras tropas romanas. III.1.1- Primera fase (218-154 a.C.). Ocupación del territorio íbero. El desembarco de Cneo Cornelio Escipión en Ampurias (218) inició una campaña contra lasbases cartaginesas en el litoral mediterráneo, asegurando el control del Valle del Ebro, interviniendoen el Betis y cortando los abastecimientos que Aníbal necesitaba en Italia. Las campañas dirigidaspor los hermanos Publio y Cneo Cornelio Escipión, con el apoyo de algunos grupos indígenas de laactual Cataluña, como los ilergetes y lacetanos al mando de Indíbil y Mandonio, lograron acabarcon la presencia cartaginesa en la península Ibérica. Tras algunas derrotas, a partir del 210 a.C. seinicia una fase exitosa para las armas romanas, que conquistan Carthago Nova en 209 a.C., y lograndominar el valle del Guadalquivir y rendir Gádir en el 206 a.C. Controlados los valles del Ebro y Guadalquivir y la fachada mediterránea, los romanosdeciden quedarse e incorporar el territorio peninsular como provincia. Los antiguos aliados iberos,Indíbil y Mandonio, se levantan de inmediato contra los nuevos dominadores sin éxito. En el 197a.C. el territorio se divide en dos provincias, Hispania Citerior, en torno al Valle del Ebro, eHispania Ulterior, en el valle del Guadalquivir. Esto provoca nuevamente sublevaciones hasta elaño 179 a.C., reprimidas con tremenda dureza por Marco Porcio Catón y Fulvio Flaco, que logran elcontrol efectivo del territorio de los pueblos íberos. La respuesta a las resistencias consistía en ejecuciones masivas y la esclavización de losrebeldes, hasta la intervención de Tiberio Sempronio Graco en 179 a.C., que abre un periodo depaz. Tras derrotar a los celtíberos, que amenazaban el Valle del Ebro, realiza una política de pactosy un reparto de tierras entre ellos para conseguir su sometimiento. Funda la ciudad de Graccurris(Alfaro), uniéndose a Itálica, Cartaya (Algeciras) y Corduba. III.1.2- Segunda fase (154-123 a.C.). Las guerras celtíberas y lusitanas. Entre estos años se producen constantes conflictos con los pueblos asentados en la Meseta,lo que llevará finalmente a su dominio e incorporación a las provincias ya establecidas. La guerracontra los lusitanos estuvo motivada por las continuas incursiones de éstos sobre los territorios deHispania Ulterior; es decir, la causa estaba en la pobreza e inestabilidad socioeconómica de estospueblos pastoriles. La actitud romana contribuyó a agravar el conflicto. La línea marcada por Graco no se siguiópor el interés de los generales, ya que la duración de estos conflictos acentuaba su enriquecimientopersonal. Así, en 151 a.C. el pretor Servio Sulpicio Galba, masacró a más de siete mil lusitanos quese habían rendido ante la promesa de un reparto de tierras. Esto encendió más el conflicto, contandoahora los lusitanos con un líder legendario, Viriato, y un perfeccionado sistema de guerrillas,manteniendo su lucha contra Roma hasta el año 139 a.C. en que Viriato fue asesinado porcompañeros sobornados por Roma. Este hecho novelesco pone de relieve la táctica de los romanos,que pactaron con las élites terratenientes y ganaderas frente a la masa de indigentes que constituíanlas partidas lusitanas. Pocos años después, los romanos dominaban todo el territorio lusitano hastael Miño. Las causas de las guerras celtibéricas son coincidentes en los aspectos socioeconómicos;pero también hay que destacar la cuestión política. Los territorios celtíberos estaban constituyendoun estado territorial, y de hecho, el detonante de la guerra fue una cuestión de soberanía: el derechoa fortificar sus ciudades. Las derrotas del ejército romano (154-151 a.C.), obligaron al cónsulClaudio Marcelo a firmar un tratado que mantuvo la paz hasta el 143 a.C. Este periodo fue
  15. 15. aprovechado por los romanos para combatir a los lusitanos y realizar incursiones en los territoriosvacceos. Desde entonces el elemento más destacado fue la resistencia de la ciudad arévaca de Nu-mancia, y la derrota de todos los jefes romanos enviados a tomarla, hasta que fue arrasada porPublio Escipión Emiliano (133 a.C.), poniendo fin así a las guerras celtíberas. En ningún otro lugar del imperio territorial romano, sus ejércitos encontraron tantosproblemas y sufrieron tantas derrotas en un periodo tan abultado de tiempo. Además de losproblemas económicos, estos conflictos hispanos tendrán una notable influencia en el inicio de lacrisis del sistema político republicano, ya que obligaron a extender los mandatos de los magistrados,generando un proceso de caudillismo entre las tropas permanentes que creó líderes con ambicionesde poder. Años después se concretará la crisis, que tendrá en Hispania uno de sus principalesescenarios. Como último detalle, hay que señalar la anexión de las islas Baleares sin dificultades porQuinto Cecilio Metelo en el 123 a.C. Sus tierras fueron entregadas a veteranos y pasó a depender dela provincia Hispania Citerior. III.1.3- Tercera fase (123-19 a.C.). Las guerras civiles y la Pax Augusta. Entre los años 83 y 44 a.C. Hispania fue escenario de enfrentamientos armados entre los dospartidos que luchaban por el control de la república romana: optimates o senatoriales, y populares.En el marco de la guerra civil entre Mario (popular) y Sila (senatorial), uno de los lugartenientes deMario, Sertorio, mantendrá la resistencia en Hispania desde el 83 al 72 a.C. En el área bajo sudominio y bajo su liderazgo muchos indígenas entraron en las formas de vida romanas. También la guerra civil entre Cneo Pompeyo (senatorial) y Julio César (popular) tuvo unanotable influencia en Hispania entre el 49 y 45 a.C. César ganó varias batallas al inicio de la guerracivil en Hispania, controlando la provincia Citerior, y volvió para poner fin a la guerra derrotando alos hijos de Pompeyo en la batalla de Munda (45 a.C.), pasando a controlar también la Ulterior.Finalizada la guerra se produjo el asentamiento de numerosos veteranos en Hispania mediante lafundación de colonias, como Hispalis (Sevilla), Norba (Cáceres) o Metellinum (Medellín), además
  16. 16. de municipalizarse numerosas ciudades indígenas aliadas del vencedor, como Cádiz. Tras elasesinato de César (44 a.C.), su ahijado Octaviano logrará controlar todo el poder en Roma,estableciendo un régimen imperial en el 27 a.C. Desde entonces le conocemos como Augusto. Desde el 29 hasta el 19 a.C. Augusto desarrolla personalmente, pero sobre todo a través desu lugarteniente Agripa, una serie de campañas militares para someter a los pueblos del Norte. Enesta decisión influyen varios factores: dotar al imperio de fronteras estables y seguras, recuperar elcarácter conquistador de los líderes romanos tras un periodo en que han estado luchando sobre todoentre ellos; y finalmente, las noticias sobre las riquezas auríferas de los territorios del NW. No fueun dominio fácil y obligó a la presencia permanente del ejército romano en la zona durante muchotiempo. En cualquier caso, supuso el dominio total de la península ibérica por Roma tras dos siglosde campañas militares intermitentes y fue seguido de un activo proceso colonizador, del quedestacaremos Emérita Augusta (Mérida), Caesar Augusta (Zaragoza), Bracara Augusta (Braga),Artúrica Augusta (Astorga) o Lucus Augusti (Lugo). III.2- El fenómeno de la romanización. Con este nombre se conoce el proceso por el cual los pueblos de la península Ibérica asi-milaron las formas de vida y organización romanas. La causa primera de este proceso fue laconquista militar, seguida de la implantación de una organización militar y administrativa romanasy del desarrollo de la vida urbana. Este proceso transformó las estructuras socioeconómicasindígenas, unas nuevas instituciones basadas en el derecho romano; y sobre todo la inclusión de lapenínsula en el ámbito económico del Imperio Romano. La romanización no fue un proceso homogéneo, sino que muestra unas diferenciasgeográficas muy destacadas como consecuencia de la lentitud del proceso de conquista. Así, fuemás rápida y más profunda en las tierras del Sur y de Levante, que habían sido las primeras zonasconquistadas y las que contaban con una larga historia anterior de contactos con pueblos
  17. 17. colonizadores. Por el contrario, las tierras de la cornisa cantábrica recibieron muy levemente laacción de Roma. Además, durante toda la etapa republicana el proceso romanizador fue lento,predominando la explotación frente a la integración. Desde las guerras civiles, y sobre todo desde elgobierno de Augusto, el proceso se aceleró. Durante esos años, la participación de indígenas en elejército fue uno de los principales factores del proceso de romanización. III.2.1- La organización y administración del territorio. Desde el punto de vista administrativo el territorio de Hispania fue dividido en provinciasdiferentes según las etapas. La primera división, ya citada, se hizo en 197 a.C. creando dosprovincias: Hispania Citerior, con capital en Tarraco, e Hispania Ulterior, con capital en Corduba.Las provincias estaban gobernadas por pretores o procónsules auxiliados por un questor. En el 15 a.C. Augusto crea la provincia de Lusitania con capital en Emérita Augusta,desgajándola de la Ulterior, que pasa a llamarse Bética mientras la Citerior recibe el nombre deTarraconense; la Bética pasa a ser provincia senatorial, es decir sin ejército, mientras las otras dosserán provincias imperiales, gobernadas por legados (Legatus Augusti propraetorii). Durante elImperio, existió una asamblea provincial o concilium que fiscalizaba al gobernador y organizaba elculto al emperador. A su vez, las provincias quedaron divididas en conventos jurídicos, civitates ypopuli. Y ya en el Bajo Imperio (297 d.C.), bajo Diocleciano, se divide en cinco provincias, conGallaecia y Carthaginensis desgajadas de la Tarraconense. Las cinco, más la norteafricanaMauritania Tingitana, formaban la Diócesis Hispaniarum, una de las tres en que estaba dividida laprefectura de las Galias. Esta diócesis estaba gobernada por un vicario que controlaba a losgobernadores provinciales. Ya en el s. IV Constantino crea la provincia Baleárica. La ciudad, romana o preexistente, y el desarrollo de la vida urbana, fue el marco básico en elque se produjo la romanización. Las ciudades indígenas podían ser básicamente de dos tipos:
  18. 18. estipendiarias, que eran la mayoría, y pagan un tributo, y libres, que a su vez pueden ser federadas(deben prestar auxilio a la metrópoli en caso de guerra) e inmunes, ambas exentas de impuestos.Durante el gobierno de Augusto todas estas ciudades se convirtieron en municipios, similares entodo a las ciudades romanas o colonias. Desde entonces todas las ciudades se gobernaban por mediode una asamblea o Curia integrada por los decuriones y unos magistrados anuales llamadosduumviri, ediles y cuestores, siguiendo el modelo de Roma. Los cargos públicos no estabanremunerados, por lo que sólo estaban al alcance de los ricos, que solían iniciar así su cursushonorum. Dicho modelo también se sigue en el urbanismo, con una serie de edificios públicos (foros,templos, termas, teatros, circos, basílicas, curias…) indispensables para la vida de los ciudadanosromanos; aunque en el plano general se sigue el modelo de los campamentos militares, organizadosen torno a dos ejes (cardo y decumano) y con las calles perpendiculares a los mismos, dando lugar aun plano ortogonal. Todas las ciudades estaban unidas entre sí por una densa red de vías y calzadas, concebidasen principio como una vía rápida de desplazamiento de tropas, pero que también fueronaprovechadas como elementos fundamentales para el comercio. Las más importantes eran la VíaAugusta, antes Vía Heraclea, que comunicaba directamente la Bética con Roma, y la Vía de laPlata, entre Emérita Augusta y Asturica Augusta. De ellas se conservan numerosos tramos, yespecialmente los puentes, que salvaban los grandes ríos del oeste peninsular.
  19. 19. III.2.2- La explotación económica de Hispania. Roma aprovechó al máximo los recursos naturales de la Península, cambiandoprofundamente su estructura económica, que quedó organizada a partir de la ciudad y su territorio. La agricultura será la principal actividad económica. Bajo el dominio romano perfeccionósus técnicas con la introducción del arado romano o el trillo de ruedas, aplicándose también lossistemas de barbecho bienal y trienal y el regadío. Además de los cultivos tradicionales sedesarrollaron cultivos industriales, entre los que destaca la producción de lino y esparto. Sudesarrollo fue mucho mayor en la Bética y la zona mediterránea en el marco de las villae, grandespropiedades pertenecientes a las clases altas. También hay que destacar el desarrollo notable de laganadería ovina en la Bética y la equina en toda Hispania, siendo muy apreciados los caballosíberos y astures. Si bien el Estado se reservó el derecho de propiedad de la tierra (ager publicus)gran parte de la misma fue arrendada a la clase dirigente de las ciudades o bien repartida entre susfundadores, como pago a los servicios militares de colonos e indígenas. La minería fue otra de las principales fuentes de riqueza y una de las causas de la presenciaromana en la península Ibérica. Las minas eran explotadas directamente por el Estado mediantecuestores, o bien por sociedades de publicanos o arrendatarios particulares. El masivo empleo deesclavos fue el procedimiento habitual en la producción, aunque también se utilizó el trabajo deasalariados libres. De esta manera, Roma controló el oro del Noroeste, la plata de Sierra Morena, elcobre de Río Tinto, el plomo de Cartagena y el cinabrio de Almadén. Junto a las zonas mineras sedesarrollaron hornos de fundición. La artesanía fue uno de los sectores de más espectacular desarrollo en las ciudades de laBética y la zona levantina. Se basó en la producción de lino (Játiva), lana de la Bética, esparto deCartagena, armas de Bilbilis (Calatayud) y Toledo. Más importancia tuvo la producción de aceite,salsas (garum) y salazones para la exportación hacia la metrópoli. Estos productos generaron unimportante sector pesquero y salinero en el sur de Hispania. También existían numerosos talleres dealfarería, tanto de lujo (terra sigilata) como comercial (ánforas). El comercio exterior, básicamente de materias primas, se dirigía a Roma, desde dondellegaba a cualquier punto del Imperio. Los productos se embarcaban en los puertos de Tarraco(Tarragona), Carthago Spartaria (Cartagena) y Gades (Cádiz). A cambio se recibían productosmanufacturados y de lujo. Se trataba, por tanto, de un comercio de carácter marcadamente colonial. Naturalmente, también existía un activo comercio interior a través de las vías y calzadas quetenía como principal función el abastecimiento de las ciudades. Esto fue fundamental para laimplantación de una economía monetaria, paralela al impulso urbano. Aunque ya habíaacuñaciones anteriores a la llegada de los romanos y se mantuvieron algunas acuñaciones indígenasdurante algún tiempo, es ahora cuando se generalizan sirviendo al importante comercio local e in-terior. Desde el s. I d.C. sólo el Estado romano emitía moneda, tomando como base el denario deplata. III.2.3- La organización social. Los aproximadamente seis millones de habitantes de Hispania bajo el dominio de Romatenían situaciones sociales muy variables, dependiendo de si eran libres o no, y en el primer caso dequé derechos disponían. En la organización social romana existía una enorme diferencia entre loshombres libres (ingenui) según su linaje, capacidad económica y derechos políticos. Desde el punto de vista de los derechos políticos, éstos no eran iguales para todos. Así, sólolos ciudadanos romanos tenían plenos derechos, públicos y privados; los ciudadanos latinos sólotenían derechos privados; y finalmente, los peregrinus o extranjeros, sólo tenían los derechos de susrespectivas comunidades. Estas diferencias fueron perdiendo importancia a lo largo de la etapaimperial, de modo que algunos indígenas lograron ascender a lo más alto del escalafón social.Vespasiano generalizó el derecho latino (ius latii minus) a todos los hombres libres de Hispania enel año 70, con lo que desaparecieron los peregrinus; y en 212 Caracalla concedió la ciudadaníaromana a todos los hombres libres del Imperio. Estas medidas buscaban objetivos hacendísticos y
  20. 20. militares, más que sociales. Desde entonces, las diferencias entre los hombres libres se basaban en el linaje y la riqueza,con tres grupos fundamentales: - Potentiores: Eran la aristocracia romana, patricios, miembros del orden senatorial. Estegrupo cerrado tenía el más elevado rango social, fundamentado en su linaje y en la posesión deinmensas propiedades territoriales trabajadas por esclavos, de las que obtenían enormes recursoseconómicos. Este orden lo constituían fundamentalmente familias procedentes de la propia Roma, ala que siguieron estrechamente vinculados a través del ejercicio de altos cargos políticos o delejército. - Honestiores: Segundo grupo en importancia, en este caso por cuestiones económicas ypolíticas exclusivamente. Incluye dos categorías: equites y decuriones. Los equites constituyen elorden de los caballeros o ecuestre, mientras los decuriones constituyen la oligarquía urbana. Estegrupo absorbió con facilidad a la aristocracia indígena, y ocupó importantes magistraturasprovinciales y municipales. De hecho, los decuriones controlaban la dirección de los municipios. - Humiliores: Eran la plebe o pueblo común, que agrupaba a la plebe urbana, obreros,comerciantes y artesanos de las ciudades reunidos en collegia; la plebe rústica, constituida por lospequeños propietarios rurales; y la plebe frumentaria, desheredados qué recibían alimentos y dinerode los poderosos. Al margen de los hombres libres se encuentran otras dos categorías sociales. Por un ladoestaban los esclavos, muy abundantes, obtenidos en campañas militares o mediante el comercio,procedentes de cualquier lugar, sin derechos de ningún tipo, sin libertad y explotados sobre todo enlos trabajos no especializados, como la agricultura o la minería. Por otro lado estaba el grupo de los semilibres, los libertos, antiguos esclavos liberados porsus amos, pero con los que mantenían vínculos de dependencia. A pesar de su situación, o gracias aella, podían adquirir importantes riquezas y cargos, siendo el caso más destacado el de los libertosimperiales, que se ocupaban de la gobernación de las provincias con el cargo de legados. III.2.4- La difusión de los nuevos elementos culturales. Del mismo modo que el desarrollo económico, el desarrollo cultural de la España romanavarió de unas regiones a otras de acuerdo con el grado de romanización. Las grandes figurasculturales hispanorromanas proceden sobre todo de la Bética, pertenecen al grupo de los potentioresy son de origen romano. Es el caso del retórico Marco Anneo Séneca, su hijo Lucio Anneo Séneca,destacado filósofo estoico, su sobrino Lucano, gran poeta épico e historiador, el geógrafo PomponioMela, o el naturalista Columela, así como los emperadores Trajano y Adriano, que dejaron algunasobras escritas. También en la Tarraconense surgieron figuras de primer orden, como el escritorMarco Valerio Marcial, natural de Bilbilis (Calatayud), o el maestro de oratoria Fabio Quintiliano,nacido en Calagurris (Calahorra). También se puede destacar al poeta emeritense Deciano. Unos y otros contribuyeron a la difusión de la lengua del Imperio, el latín, que al margende los textos pobló la geografía ibérica en múltiples inscripciones epigráficas (estelas, dinteles,placas, miliarios…). Su difusión oral fue rápida e intensa a través de los numerosos colonos ymilitares, llegando a sustituir las numerosas lenguas prerromanas. En esta difusión se fuetransformando hasta conformar una forma de latín oral que hacía mucha gracia a los romanos, y queen las distintas zonas de Hispania dio lugar a varios idiomas y dialectos. El desarrollo urbano generó una arquitectura monumental hasta entonces inexistente en lapenínsula Ibérica, sobre todo a través de las numerosas obras públicas ejecutadas por lasautoridades romanas. La densa red de calzadas que puso en relación campos y ciudades ycontribuyó poderosamente al desarrollo de la romanización, necesitó de los puentes para salvar losgrandes ríos del Oeste peninsular. Mientras, en las ciudades las necesidades de abastecimiento yevacuación de aguas motivaron la construcción de embalses, grandes acueductos y cloacas. Losedificios públicos tuvieron un marcado carácter monumental: teatros, anfiteatros, circos y los foros,con sus templos, basílicas, puertas monumentales, monumentos conmemorativos y arcos de triunfo.
  21. 21. Además de la arquitectura hubo un notable desarrollo de todas las artes. La escultura, tantode influencia helenística, con temáticas mitológicas o religiosas, como plenamente romanas con losnumerosos retratos de emperadores o particulares de gran realismo, se generalizó tanto en ámbitospúblicos como privados. Los mosaicos constituyen otro capítulo artístico importante por el grannúmero y calidad de los encontrados en las villas tanto urbanas como rurales. Decoraban muros ysuelos con bellas escenas mitológicas o de la vida cotidiana, o simples elementos decorativos,elaborados con miles de teselas de diferentes colores entre las que no faltan piezas de oro. Otro elemento cultural importante fue la religión, o mejor, las religiones, dado el tremendosincretismo que se produjo entre los cultos romanos, helénicos, orientales e indígenas. Estasituación se vio favorecida por el carácter politeísta y la similitud de formas cultuales, y el hecho deque el estado romano fue muy tolerante con cualquier tipo de religión que no cuestionase el ordenpolítico y social romano. El único culto obligatorio fue durante el Imperio el culto al emperador.Como en otros ámbitos, también hubo diferencias geográficas, con una mayor pervivencia de loscultos indígenas en la zona del NW. Al igual que en otros territorios, entre los legionarios tuvo bastante desarrollo el culto aMitra, de origen indoiranio; entre las clases altas, junto a los cultos familiares, predominaban loscultos helenísticos; y desde el s. II aparecieron las primeras sectas cristianas, al principio entre lasclases altas urbanas, y luego entre las clases bajas. En el s. III contaban con sedes episcopales en lasprincipales ciudades, entre ellas Emerita Augusta, que fue de las primeras junto con las de Astorgay Zaragoza, ya citadas en el año 220. III.3- La crisis del Bajo Imperio (ss. III-V d.C.). Durante la segunda mitad del siglo III el Imperio romano se vio afectado por una profundacrisis que se manifestó también en Hispania. Fue una crisis de carácter militar, social y económica,caracterizada en primer lugar por el final del ciclo de conquistas militares tras la dinastía de losAntoninos. Al ser la guerra ofensiva una actividad que se retroalimenta, el paso a una políticadefensiva en las fronteras incrementó los gastos militares ocasionados por las legiones, al tiempoque se cortaba una de las principales fuentes de abastecimiento de esclavos. El nombramiento de emperadores por las legiones, que fue el procedimiento seguido desdela muerte de Alejandro Severo (235), debilitó su autoridad, provocó la rivalidad de los generalesmás poderosos y las guerras civiles se convirtieron en un fenómeno casi permanente, hasta tal puntoque a este periodo se le conoce como de la “Anarquía Militar”. Además del desorden económicoque esta situación provocó a nivel interno, se produjo un debilitamiento militar en las fronteras,desde entonces muy inseguras. Esta situación facilitó las primeras invasiones de los pueblosgermanos (francos y alamanes) en la península Ibérica, desde el año 258. Esta situación militar, en la que se combinaban las incursiones de los pueblos bárbaros y lasdisputas civiles romanas, provocó la decadencia de las ciudades, que tuvieron que amurallarsepara no ser destruidas. Al margen de los ocasionales saqueos, lo que más dañó a la vida urbana fuela inseguridad económica a causa de las continuas requisas, impuestos extraordinarios y lasconstantes devaluaciones llevadas a cabo por el Estado. Además, ante tanta inseguridad la principalvíctima económica fue el comercio, del que dependían las ciudades para su abastecimiento.También se paralizó el trabajo en la mayor parte de las minas hispanas. Y también tuvieron unaamplia cuota de responsabilidad los curiales y magistrados, que abandonaron sus obligaciones pararefugiarse en las villas, contribuyendo al caos de las ciudades. Como consecuencia de esta crisis urbana se impuso la ruralización de la economía y crecióla importancia del latifundio, pero sobre nuevas bases. El sistema esclavista entró en crisis alescasear los esclavos tanto por el desabastecimiento militar como por la tendencia a la manumisión,lo que hizo aumentar mucho su precio. Por ello se convirtió en un sistema muy poco productivo,paulatinamente sustituido por un nuevo sistema de explotación: el colonato. La ruina de las oligarquías urbanas facilitó el encumbramiento de la aristocracia rurallatifundista. El gran propietario, desde su villa, dirigió la vida del latifundio atrayendo hacia él a los
  22. 22. colonos, cuyo número fue creciendo a base de hombres libres, pequeños propietarios e, incluso, deesclavos que lograban liberarse de su condición. El régimen de colonato, en el que adquirió fuerzael patrocinio, impulsó las relaciones de dependencia personal del colono hacia el propietario,llegando a la adscripción forzosa y hereditaria del campesino a la tierra. Algunos llegaron a tenerejército propio y a conquistar parcelas de poder político. Las villae se convirtieron así en unidadesproductivas autosuficientes y diversificadas que, al tiempo que reducían los monocultivoscomerciales, acogían también actividades artesanales. Todo este proceso estuvo marcado también por los conflictos sociales. La sociedad sepolarizaba entre el grupo de los potentiores y honestiores, que acaparaban propiedades y cargos,mientras la situación de los humiliores se deterioraba cada vez más, pasando a depender de lospoderosos. Esta situación se tradujo en conflictos de masas, protagonizados sobre todo porpequeños campesinos, como fue el movimiento de los bagaudas o, en cierto modo, la extensión dela herejía prisciliana. La expansión del cristianismo en Hispania se documenta con certeza desde finales del sigloII, y sobre todo durante el siglo III; a pesar de las tradiciones difícilmente comprobables que hablande las predicaciones de Santiago y San Pablo en el s. I. Estuvo en estrecha relación con la Iglesiadel norte de África más que con la de las Galias, y utilizó en su expansión la lengua latina. Lasprovincias más romanizadas fueron las que antes y más profundamente se cristianizaron. Para esta expansión el cristianismo no sólo se valió del marco administrativo creado porRoma, sino que lo imitó. La organización de la Iglesia se basaba en la diócesis, que se correspondíacon el conventus, a cuyo cargo se encontraba el obispo; a su vez, las diócesis dependían de unmetropolitano, que residía en la capital de la provincia. El centro de culto fue la basílica, tomadaigualmente de la organización civil romana.
  23. 23. Como en el resto del imperio, el cristianismo se vio sometido en la Península apersecuciones, como las llevadas a cabo en época de Diocleciano a finales del s. III. Durante elsiglo IV la expansión continuó impulsada por la política del emperador Constantino, que publica en313 el Edicto de Milán, que da plena libertad al culto cristiano; y culmina con el Edicto deTesalónica (391), por el que Teodosio establece el cristianismo como religión oficial del Estadoromano. También surgieron en su seno importantes herejías, como la de Prisciliano que, propagadaentre los medios rurales y unida a una fuerte carga social, se extendió desde Galicia por Lusitania yla Bética en los años finales del s. IV. Esta herejía sobrevivió largo tiempo a su mentor, Prisciliano,ejecutado en el año 385. Tenía un carácter mágico, liberal en cuestiones de moral y maniqueo, conun fuerte carácter redentor para las clases bajas, por lo que se convirtió rápidamente en un vehículode expresión del malestar social de los humiliores. Entre los desórdenes militares, políticos, económicos e ideológicos, y como culminación deesta larga etapa de crisis, en el s. V se multiplicaron las invasiones de pueblos bárbaros, quellegaron a provocar la desaparición del Imperio Romano de Occidente en el 476, mientras en suterritorio se asentaban nuevas unidades políticas encabezadas por la nueva aristocracia militar. En el411 penetraron los vándalos asdingos y los suevos en Gallaecia, mientras los alanos se asentaban enLusitania y Carthaginense y los vándalos silingos hacían lo propio en la Bética. En muchos casoscontaron con la colaboración de los bagaudas, con los que establecieron alianzas. Contra estoshuéspedes indeseados Roma, muy debilitada militarmente, utilizó a los visigodos, que empezarán aasentarse en España, dando paso a una nueva etapa, no muy diferente de la anterior.

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