2012 01-03 leccionadultos

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2012 01-03 leccionadultos

  1. 1. Cartas a los TesalonicensesCapítulo 1El evangelio llegaa TesalónicaU n joven pastor y el miembro más reciente de su iglesia, una joven dama que había sido bautizada la semana anterior, se sentaron jun- to a un lago. –Necesito ser bautizada de nuevo –dijo en forma desapasionada. –¿Por qué? –le preguntó el pastor. –Hay cosas –que no le conté al pastor de la iglesia, acerca de mi pasado. Así comenzó una prolongada conversación acerca de las indiscrecionesjuveniles y del perdón disponible en Cristo. Luego, recordando su prepara-ción ministerial, el joven ministro condujo a la mujer en la oración del pe-cador. Cuando él concluyó con un “Amén”, los cielos se abrieron, y unaguacero fuerte empapó a los dos. Con los ojos brillantes, la joven ex-clamó: –¡He sido bautizada de nuevo! Ella interpretó el chaparrón como la confirmación de que ahora estabaen una correcta relación con Dios.Un Dios vivo Un Dios lleno de gracia, a menudo, provee señales como esa lluvia conla intención de asegurar a los creyentes que están bien con él. Nuestro Dioses un Dios de amor. Le gusta derramar lluvias de bendiciones sobre susamados con pequeños dones, así como decirles: “Te amo”. Tal vez hicisteuna breve oración cuando habías perdido la esperanza de encontrar un lu-gar de estacionamiento cuando concurrías a una cita crítica y, de inmediato,encontraste un lugar. O te perturbaste porque no sabías dónde estaba tuhijo, y oraste por él en forma desesperada... Entonces sonó el teléfono, y tu
  2. 2. muchacho te dice que todo está bien. Millones de creyentes, en todo elmundo, tienen experiencias como estas cada día. Dios es real, y a él le gus-ta hacer que quienes estén abiertos hacia él sepan de su presencia. Ahora mismo, el escéptico que hay en ti alega: “¡Espera un momento!¿Estás tratando de decirme que Dios cambió el clima en toda una región,solo para que una mujer joven se sienta cercana a él? ¿Estás diciéndomeque Dios maneja las idas y venidas en cada lugar de estacionamiento en to-do el mundo, para favorecer a uno de sus seguidores, que necesita de unespacio a último momento? ¿Qué me dices de los verdaderos dolores quehay en este mundo, que solo obtienen un silencio como respuesta?” Estas objeciones tienen peso. Los creyentes no siempre se dan cuenta decuán trivial puede parecer su experiencia de la presencia de Dios para otrosque han sufrido profundamente. Para alguien que siente la ausencia de Dios–algo que Jesús mismo experimentó cuando estaba sobre la cruz (ver Ma-teo 27:46 y los textos paralelos)–, nuestras fáciles historias de su acción ennuestra vida diaria pueden herir como una puñalada; le puede parecer queDios solo responde oraciones triviales. La historia de Job deja en claro que no existen respuestas fáciles paraestas objeciones planteadas; por lo menos, no en esta vida. Las tragedias deJob son inexplicables, en términos terrenales. Tuvieron que ver con lascomplejidades de un universo más grande que el que Job alguna vez hayacomprendido. Aun cuando Dios descendió para hablarle en persona (Job38:1–41:34), nunca mencionó la verdadera razón del sufrimiento de Job;razón que ha sido revelada a quienes leen la historia (1:6–12; 2:1–7). Lahistoria de Job nos enseña que estamos en medio de un conflicto cósmicoactivo, que afecta todo lo que hacemos y todo lo que experimentamos. Lasacciones de Dios, en ocasiones, son limitadas por consideraciones plantea-das por ese conflicto, que tal vez nunca entendamos antes de la eternidad.Tal vez, la intervención de Dios en la situación de Job habría perturbado elcontinuo espacio temporal del universo de una manera que aun la físicacuántica no podría comprender. Dios no puede explicarnos lo que está fue-ra de nuestro alcance comprender. Sin embargo, entendemos que la intervención divina puede cambiar lassituaciones de una manera que más tarde podría causar daños colaterales. El bien que anhelamos que Dios obre ahora puede causar daños de ma-yores consecuencias en el futuro. Hay una ilustración bíblica interesanteacerca de esto: la historia del rey Ezequías, registrada en Isaías 36 al 39. Ezequías fue uno de los reyes más fieles que gobernó Judá. Cuando es-taba por morir, rogó a Dios que le concediera más años de vida (Isa. 38:1–3). Dios le otorgó quince años más (vers. 5). Sin embargo, esos años adi-
  3. 3. cionales trajeron dos eventos que deshicieron todo el bien que había ejerci-do hasta ese tiempo: la visita de los enviados de Babilonia (Isa. 39:1–8) yel nacimiento de su hijo Manasés, quien llegó a ser un rey sumamente mal-vado (2 Rey. 21:1–9). En el contexto del conflicto cósmico entre Dios ySatanás, las grandes intervenciones en la vida de las personas son muycomplicadas; las ramificaciones, a menudo, van más allá de nuestro enten-dimiento. Habiendo dicho esto, aun así deseo argumentar que la actitud de la jo-ven mujer que depositó su confianza en Dios por causa del chaparrón nofue errada. Yo no puedo explicar la oportunidad ni el esfuerzo involucradoen las acciones de Dios, pero sí creo que Dios daría una respuesta positivapara cada oración nuestra si la única consideración fuera agradarnos. Si en-contrar un espacio de estacionamiento para alguien o recibir una llamadatelefónica no trastornaran el continuo espacio temporal del universo, ¿porqué un Dios amante no intervendría? Si una mujer se compromete entera-mente con Jesús porque una nube descargó su contenido de agua al pasar yDios sabía que liberar esa caída de agua causaría pocos problemas en elconflicto cósmico, ¿por qué no le daría a ella esa certeza? ¿Cuál es mi punto? Cuanto menores sean los aportes en última ins-tancia, tanto menores serán las implicaciones de cualquier inter-vención divina específica para otros asuntos; entonces, tanto más pro-bable sería que Dios pudiera contestar las oraciones de su pueblo comoseñal de su amor. Habiendo establecido esta idea, aquellos que hemos ex-perimentado esa clase de intimidad con Dios tenemos que ser cuidadososacerca de cuándo y cómo compartimos tales experiencias con otros. Nues-tro testimonio, bien intencionado, puede aumentar el dolor de quienes estánsufriendo. ¿Qué tiene que ver esto con las cartas que Pablo escribió a los creyentesen Tesalónica? Estas cartas están basadas en la confianza que Pablo teníaen que Dios estaba obrando en su vida y en las vidas de los miembros de laiglesia. Las oraciones de Pablo estaban marcando una diferencia en sus vi-das (1 Tesalonicenses 1:2–5); y el apóstol experimentaba que Dios probabasu corazón regularmente (1 Tesalonicenses 2:4). Él creía que Dios podíadisponer sus planes de viaje (1 Tesalonicenses 3:9–11) y su agenda misio-nera (2 Tesalonicenses 3:1, 2). Veía la mano de Dios en el diario creci-miento espiritual de la iglesia en Tesalónica (2 Tesalonicenses 1:11, 12;2:13). Creía que Dios intervenía con el fin de proteger a sus fieles de dañosespirituales (2 Tesalonicenses 3:3). Aun más: él veía todas esas pequeñasintervenciones como un anticipo de la gran intervención final, en la que
  4. 4. Dios hará que todo esté bien y, finalmente, explicará todos los sucesos (1Tesalonicenses 4:15–17; 5:1– 12; 2 Tesalonicenses 1:5–10; 2:1–12).¿Podemos confiar en la Biblia? Pablo anhelaba que los tesalonicenses tuvieran una experiencia aún másprofunda con Dios que la que tenían cuando les escribió. Quería que suconfianza en Dios estuviera basada sobre algo más estable que las señalesdiarias de la presencia de Dios en sus vidas: deseaba que las palabras de laEscritura, que él en parte estaba escribiendo (2 Pedro 3:15, 16), fueran elfundamento de la vida de ellos. Él dijo: “Por lo cual también nosotros sincesar damos gracias a Dios, de que cuando recibisteis la palabra de Diosque oísteis de nosotros, la recibisteis no como palabra de hombres, sinosegún es en verdad, la palabra de Dios, la cual actúa en vosotros los cre-yentes” (1 Tesalonicenses 2:13). Pablo creía que la Palabra de Dios es un sólido fundamento sobre el cualpodemos estar seguros, mientras tratamos de comprender la aparente in-consistencia de la intervención de Dios en algunas ocasiones, y no en otras.Aunque una experiencia viviente con Dios es importante, nuestra confianzaen él estará más firmemente fundada cuando se basa en la clara enseñanzade su Palabra. La Biblia proporciona verdades que son universalmente re-levantes y que podemos aplicar, también, a cada aspecto de nuestras vidas;en medio de la bruma de las circunstancias diarias, podemos obtener uncuadro más claro con respecto a quiénes somos y cuál es nuestro propósitoen la vida. Para decirlo directamente, la Biblia pretende proveer exacta-mente lo que necesitamos. Esto plantea una pregunta importante: ¿Podemos realmente confiar enque la Biblia es la Palabra de Dios, dada para guiar nuestras vidas? En unmundo científico, escéptico, donde lo que importa es que “todo está bienpara ti”, ¿podemos confiar realmente en la Escritura? ¿Podemos realmentecreer lo que Pablo escribió en el pasaje citado arriba? Yo creo que sí podemos. Mi creencia se basa en cuatro razones del inte-lecto, y algunas adicionales del corazón. Primera, Dios se vale de la profecía para demostrar que la Biblia es másque meramente palabras de seres humanos. La gente puede predecir algu-nos eventos con relativa exactitud con un año, cinco o diez de adelanto; pe-ro esbozar eventos a centenares o millares de años en el futuro requiere co-nocimiento divino. La Biblia contiene tal conocimiento. La exactitud deprofecías como las de Daniel 2 y Mateo 24 señala a un Dios que revela se-cretos que los seres humanos no pueden conocer por sí mismos.
  5. 5. Pablo, Silas y Timoteo comenzaron su ministerio en Tesalónica de-mostrando que en Jesús se cumplieron las profecías acerca del Mesías.Hechos 17:2 y 3 nos dice que, cuando Pablo llegó a Tesalónica, repasó lasprofecías mesiánicas y luego mostró cómo Jesús cumplió sus especifica-ciones. 1 El descubrir a un Dios que conoce el futuro nos brinda confianzaen que él puede usar su Palabra para leer nuestros corazones y guiarnos porel sendero correcto (ver Juan 2:23–25; Hebreos 4:12,13). Segunda, tengo confianza en la Biblia por cuanto hay mucha evidenciafísica de su antigüedad y exactitud. La mayoría de los libros antiguos noshan llegado en unos pocos documentos escritos a mano que, a menudo, sonfragmentos o meramente traducciones de los originales. En contraste, solonuestro Nuevo Testamento está basado en alrededor de ¡cinco mil ocho-cientos manuscritos griegos diferentes! Aunque hay algunas variantes inte-resantes en esos manuscritos, más del 99 por ciento de las expresiones en eltexto del Nuevo Testamento están apoyadas por cantidad de evidencias dediferentes tradiciones y lugares. Las palabras originales del Nuevo Testa-mento no han sido manipuladas ni distorsionadas; podemos tener confianzaen que la Biblia que poseemos en nuestras manos hoy es el libro que Diosquiso que tuviéramos. Tercera, tengo confianza en la Biblia por su informe acerca de la re-surrección de Jesús. La gente duda de su resurrección, principalmente, por-que albergan prejuicios en contra de la idea de que alguien pueda realmenteresucitar. Pero, considera la tumba vacía: no tiene sentido, aparte de la re-surrección. ¿Por qué estaba vacía la tumba? ¿Por qué razón nunca se en-contró el cuerpo de Jesús? Los enemigos del Maestro no tenían motivos pa-ra eliminar su cuerpo. Y, si pudieran haber tenido el cuerpo bajo su control,¿por qué no lo mostraron cuando los discípulos comenzaron a proclamarque había resucitado? ¡Los enemigos de la fe cristiana podrían haberla des-truido en un momento, si hubiesen tenido el cuerpo de Jesús!Los amigos de Jesús Los amigos de Jesús no tenían, tampoco, razón para eliminar su cuerpo.Ellos no habían creído que él permitiría que lo mataran, en primer lugar(Mateo 16:21–23; Marcos 8:31, 33); y fueron muy lentos para creer en suresurrección cuando realmente ocurrió. Había un destacamento de soldadosromanos adiestrados vigilando la tumba de Jesús, de modo que la teoría de1 Detallo el cumplimiento notable de las profecías mesiánicas del Antiguo Testamento refe-rentes a Jesús, en mi libro Meet God Again for the First Time [Te presento de nuevo a Diospor primera vez].
  6. 6. que los discípulos robaron el cuerpo de Jesús, a fin de poder decir que hab-ía resucitado, tampoco tiene una lógica histórica. Piensa en esto. Los discípulos pasaron por toda clase de dificultades yde sufrimiento –incluyendo la tortura y aun la muerte– mientras viajaronextensamente predicando acerca de Jesús. Si de algún modo hubiesen ro-bado el cuerpo de Jesús, habrían sabido que no existía resurrección, y sabr-ían que estaban sufriendo solo para perpetuar una farsa, una mentira dire-cta. Tal vez, alguna persona pudo haber sido lo suficientemente tonta comopara hacer eso, pero hubo centenares que afirmaron haberlo visto despuésde su crucifixión (1 Corintios 15:6). De modo que, en términos de eviden-cia puramente histórica, la mejor explicación de la tumba vacía es queJesús en realidad había resucitado de los muertos. Y, si la resurrección deJesús realmente ocurrió, ningún otro milagro que aparece en la Biblia seríaimposible o no creíble. Cuarta, confío en la Biblia por causa de la arqueología. Hubo un tiempoen que las personas sabían poco respecto del mundo antiguo. Cada vez quela Biblia difería de lo que ellos creían, suponían que estaba equivocada. Pe-ro, cada vez más los hallazgos arqueológicos están verificando la historici-dad de la Biblia. Por ejemplo, la Biblia ubica uno de los milagros de Jesúsen un “estanque de Betesda”, en Jerusalén. Durante mucho tiempo, nume-rosos eruditos pensaron que nunca existió tal estanque; que su mención enuna historia del Evangelio de Juan indica que la narración era mera ficción,lo que ponía en duda la veracidad de todo el Evangelio. Pero, los arqueólo-gos encontraron ese estanque, lo que fortalece nuestra fe en la Biblia. Podr-ía mencionar muchos otros ejemplos similares, pero el espacio que dispon-go no me permite hacerlo, de modo que pasemos a las razones del corazón. En última instancia, la Biblia se autentica a sí misma. En otras palabras,al leer la Biblia, nos damos cuenta de la presencia de Dios en el texto. Mi-llones de personas, durante casi dos mil años, han testificado acerca de estapercepción, y yo mismo la he experimentado muchas veces. Si tú no has experimentado la presencia de Dios en la Biblia, puede serporque la consideras meramente un libro de historia, o un libro cuyas ense-ñanzas están en discusión. Puedes estar juzgando la Biblia, procurando de-cidir qué partes son verdaderas y cuáles no lo son. Jesús mismo echa un“vaso de agua fría” sobre este enfoque (Juan 7:17). Si la Biblia es realmen-te la Palabra de Dios, deberíamos tomarla en serio; no deberíamos conside-rar que es trivial o tomarla livianamente. El Espíritu de Dios está vinculadocon esta Palabra, y Dios se manifestará por medio de ella, si la abordamoscon un corazón y una mente abiertos.
  7. 7. Una de las cosas más difíciles de lograr, para los seres humanos, es unespíritu enseñable. Nos gusta estar en lo cierto, y nos encrespamos cuandoalguien trata de corregirnos. Sin embargo, debemos acercarnos a la Bibliacon humildad, porque fue dada para corregirnos. Si nos acercamos a ellacon un espíritu dispuesto a ser enseñado, no solo nos apartará de callejonessin salida en nuestro pensamiento, sino también ministrará la presencia deDios a nuestros corazones. Ganamos confianza en la Biblia de la misma manera en que una parejagana la confianza entre sí: cuando pasamos tiempo con la Palabra; y elDios que está detrás de la Palabra se acercará a nosotros. Con el tiempo,llegaremos a percibir cada vez más su presencia. La Biblia no solo trae a Dios a nuestras vidas, sino también atiende anuestras necesidades de otras maneras. Es casi como si la Palabra de Diospudiera leer nuestras mentes, discernir nuestras necesidades y aplicar laverdad divina directamente a nuestros corazones (ver Juan 2:23–25;Hebreos 4:12,13). Si nunca desarrollaste esta clase de confianza en la Bi-blia, de la que escribo en este capítulo, te invito a gustar y ver por ti mismo.Creo que si lees la Palabra de Dios con un corazón abierto gradualmentellegarás a experimentar lo que tantos antes que tú experimentaron. La Pala-bra de Dios llegará a ser real para ti y, en el proceso, Dios mismo llegará aser real, también, para ti.Acercándose a Tesalónica El principio básico detrás del método de Pablo al transmitir el mensajeevangélico a la gente era encontrarlos donde estaban (1 Corintios 9:19–23).Para el judío, llegaba a ser como un judío; para el gentil, llegaba a ser comoun gentil. “A todos me he hecho de todo”, con la esperanza de ganar a tan-tos como pudiera. Así, en el contexto pagano de Atenas, Pablo no se acercóa la gente con un mensaje bíblico. En cambio, empleó algo de su tiempo li-bre para estudiar el contexto religioso de Atenas (Hechos 17:16, 22,23). Y,cuando tuvo la oportunidad de exponer, comenzó donde ellos estaban en suconocimiento de Dios. Les señaló la creación (17:24–26) y el testimonio dela naturaleza con respecto al propósito de Dios para la raza humana (17:27,28). Y, en lugar de depender de la autoridad de la Biblia, citó frases de tresde sus escritores respetados, en apoyo de sus puntos. Solo entonces trató deguiar sus mentes hasta otro nivel. Sin embargo, en Tesalónica, Pablo comenzó con un estudio del AntiguoTestamento (Hechos 17:2, 3). Llevó a su audiencia judía a lo que sus Escri-turas enseñaban acerca del Mesías por venir. Luego, describió lo que él ylos otros apóstoles habían experimentado con respecto a Jesús. Su meta era
  8. 8. guiarlos a la conclusión de que Jesús era el Mesías que las Escrituras hab-ían predicho. Las profecías acerca del Mesías, en el Antiguo Testamento, no fueronpredicciones específicas de toda la vida de Jesús. En cambio, Dios descri-bió al Mesías futuro a la manera de analogía con la gente y con las cosascon las que los israelitas estaban familiarizados. El Mesías sería un profetacomo Moisés (Deuteronomio 18), un rey como David, un sacerdote comoAarón y un conquistador como Ciro (Isaías 45:1). Los textos del AntiguoTestamento hablaban de Uno que vendría en semejanza de los personajesdel pasado de Israel. Solo a la luz de la vida de Jesús, de sus enseñanzas yde su ministerio, las palabras del Antiguo Testamento cobraron vida, de-jando en claro que él era el que había sido predicho en las vidas de losgrandes personajes del pasado. Lo que Pablo enseñó acerca del Mesías de-bió haber corrido entre su audiencia judía como un choque eléctrico. Derepente, las enseñanzas de la Biblia, que habían creído que eran oscuras,llegaron a ser lógicas. La enseñanza de Pablo era espiritual, auténtica y de relaciones. Usabala narración para ganar el interés de la gente y, luego, extraía lecciones quehablaban a los presentes con poder. De muchos modos, la misma estrategiafunciona con la generación posmoderna actual, que busca la verdad pormedio de relaciones e historias. Pablo era realmente un hombre para todaslas épocas.Conclusión ¿Recuerdas la historia con la que comencé este capítulo? Aquí está elresto de ella: yo era ese joven pastor. Se me había enseñado, en la universi-dad, cómo conducir a una persona a Cristo, pero ¡esta era la primera vezque realmente lo había hecho! Y, cuando lo hice, sucedió algo asombroso:al ayudar a la joven mujer a encontrar paz en Cristo, ¡yo mismo me con-vertí! Había concurrido a las escuelas adventistas y conocía todas las doc-trinas. Mis padres me habían criado “en el temor de Jehová”, y me habíanenseñado el valor de una vida disciplinada y las rutinas del sábado y delculto familiar. Había leído extensamente los escritos de Elena de White,nunca falté a la iglesia y siempre asistía a las reuniones campestres y ciclosde evangelización. Y había recibido estudios bíblicos de un tierno y santopastor alemán, y fui bautizado a los doce años. Sin embargo, todavía mefaltaba algo. Al conducir a aquella joven por los pasos de la salvación, yo tambiéncaminé por ellos. Cuando el Espíritu Santo tocó el corazón de ella con la
  9. 9. presencia de Dios, él también tocó el mío. Cuando ella escuchó las palabrasque yo hablaba, yo también lo hice. Así, junto con ella, yo también en-contré libertad en Cristo ese día. Esa es una de las razones por las que debemos testificar acerca de nues-tra fe. Al relatar las historias de lo que Dios ha obrado en el pasado, el po-der de esas historias se reactiva en el presente. Al trabajar con las experien-cias de Pablo y los tesalonicenses en el resto de este libro, es mi oraciónque el mismo Dios que estuvo presente con ellos llegue a estar cada vezmás presente en tu vida. ¿Qué sucedió con la joven de la historia? Con una sonrisa, digo a la gen-te que ella fue ¡mi primer estudio bíblico, mi primer bautismo... y mi pri-mera esposa! Durante unos 38 años hemos estado juntos, contando a losdemás las historias de lo que Dios realizó por nosotros. El fundamento mássólido para un matrimonio se edifica cuando el hombre y la mujer se en-cuentran en el contexto de una relación con Dios. Cuando el fundamentoespiritual es sólido, es mucho más probable que los aspectos emocionales,mentales y físicos de la relación duren toda la vida. Mi esposa y yo hemosdescubierto lo que Pablo y los tesalonicenses descubrieron: los caminos deDios son los mejores. Material facilitado por RECURSOS ESCUELA SABATICA © http://ar.groups.yahoo.com/group/Comentarios_EscuelaSabatica http://groups.google.com.ar/group/escuela–sabatica?hl=es Suscríbase para recibir gratuitamente recursos para la Escuela Sabática

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