Guía histórica turística de Marcala

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Lugares turísticos de Marcala, La Paz; Honduras

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Guía histórica turística de Marcala

  1. 1. 2 GUÍA HISTÓRICA- TURÍSTICA DEL MUNICIPIO DE MARCALA, LA PAZ Elaborada por: MONTGOMERY MELGHEM MEJÍA Revisada por: LIC. ROLANDO CANIZALES VIJIL (Encargado Archivo Etnohistórico del IHAH)
  2. 2. 3 ESTA ES UNA INICIATIVA DEL COMITÉ DE TURISMO DE MARCALA DIRECTORA: MIRIAM ELIZABETH PÉREZ ZELAYA SUBDIRECTOR: OSCAR OSWALDO DAVID SECRETARIA: EVA GEORGINA VÁSQUEZ TESORERO: JUAN TOMÉ VOCAL I: LIDIA MARINA BARRIOS VOCAL II: JORGE ALBERTO MELGHEM BENÍTEZ VOCAL III: JOSÉ GUADALUPE SÁNCHEZ ENLACE MUNICIPAL: ROMMEL MELGHEM * AUTOR: MONTGOMERY ROLANDO MELGHEM * REVISADO POR: LIC. ROLANDO CANIZALES VIGIL
  3. 3. 4 TABLA DE CONTENIDO Introducción ..........................................................................................................................5 Ubicación Geográfica..........................................................................................................6 Origen de la Población de Marcala...................................................................................7 Marcala como Pueblo de Indios en la Época Colonial y Vivencias Actuales. ...........9 Marcala y el Café...............................................................................................................13 El Comercio en la Ciudad de Marcala............................................................................17 Historia política de marcala..............................................................................................19 Alcaldes municipales siglo xx ..........................................................................................24 Crecimiento urbano de marcala ......................................................................................25 Sitios de interés turístico en marcala..............................................................................27 Bibliografía ..........................................................................................................................34
  4. 4. 5   INTRODUCCIÓN La información histórica es una necesidad para recordar sucesos o hechos políticos, sociales, económicos, culturales, etc; de un pueblo. En este caso conocer sobre historia contemporánea de Honduras, asomarse a las raíces culturales y el origen lenca de los antiguos pobladores de este territorio; descubrir sus arraigadas tradiciones indígenas en la vida cotidiana del pueblo de Marcala, encontrarse con la belleza escénica, naturaleza, cuevas caídas de agua, bosque nublado, bosque de pino, roble, manzano y fincas de café en las tierras altas de la zona de La Sierra, en turismo se ha convertido en una herramienta para reflejar un autentico tesoro cultural. El presente documento busca facilitar la información que el visitante debe conocer, para decidir por un paseo largo y agradable en el municipio de Marcala. “El conocimiento da poder, Si saber no es derecho, seguro será un izquierdo”. Silvio Rodríguez
  5. 5. 6 UBICACIÓN GEOGRÁFICA El municipio de Marcala, perteneciente al departamento de La Paz, está ubicado en lo que se conoce como Región Centro-Occidental de Honduras. Esta área comprende los departamentos de Comayagua, La Paz e Intibucá, y su relieve es eminentemente montañoso, localizándose al interior de la región, el Valle de Comayagua. Marcala es municipio desde 18691 y tiene 16 aldeas y 22 caseríos. Se localiza en una planicie rodeada de montañas de la sierra de Montecillos. Su extensión territorial es de 225 Kilómetros cuadrados2 . Limita al Norte con el municipio de Intibucá; al Sur con la República de El Salvador; al Este con los municipios de Cabañas, Santa Ana y Chinacla; y al Oeste con el municipio de Yarula. Es el segundo municipio en importancia del departamento y se comunica con Tegucigalpa, a través de una carretera pavimentada y transitable durante todo el año. De Marcala a La Esperanza, Intibucá, existe una carretera de segunda clase con una extensión de 36 kilómetros, de los cuales 10.5 están pavimentados. También de esta ciudad parte otra carretera, transitable buena parte del año a excepción de la época lluviosa, rumbo a la vecina república de El Salvador. El clima de Marcala es fresco y agradable. Su temperatura promedio es de 21 grados centígrados. Se halla situada a 1,270 metros sobre el nivel del mar. Las temperaturas más bajas se presentan en diciembre. La estación de lluvia y la época seca están claramente definidas, comenzando la primera en mayo y finalizando en noviembre. Los principales cerros de Marcala son: Sabanetas, altiplanicie en la frontera con El Salvador; el Cerro Pelón; el Cerro Mogola; al oeste el Cerro Santa María y muy cerca de la ciudad el cerro de Musula. El Santa María, se constituye en un atractivo para los amantes del deporte de escalar o de las caminatas por lo escarpado y rocoso de sus senderos. Las montañas de la región son remanentes de antiguos volcanes activos en los tiempos geológicos del Mioceno y Oligoceno. Comprenden la mayoría de la parte suroeste del país, y está compuesta por rocas volcánicas piroclásticas y toba, así como de ceniza caída desde los volcanes cercanos aún activos de El Salvador. Por la ciudad de Marcala cruza el río Perea, que nace en las alturas del Valle de Paloma, formando una caída de agua llamada “El Chorro del Chiflador”, este río al unirse con el río Guaralape, divide a la ciudad de Marcala en dos barrios: San Miguel y Concepción. Entre los recursos naturales que posee el municipio están los bosques de coníferas y los suelos agrícolas. La vegetación de la región varía según la altitud y 1 Pineda Portillo, Noé. Geografía de Honduras. Tercera Edición. Editorial Guaymuras. Tegucigalpa, 1997. p. 435. 2 Fiallos, Carmen. Los Municipios de Honduras. Editorial Universitaria. Tegucigalpa. 1989. p. 221.
  6. 6. 7 se clasifica dentro del grupo forestal húmedo sub-tropical. Marcala y la cabecera departamental, La Paz, son los dos centros más importantes de comercio e industria. ORIGEN DE LA POBLACIÓN DE MARCALA Existen dudas acerca del verdadero origen de Marcala. Para algunos, es una población fundada en el año de 1653. Esto es con base al presunto hallazgo de una piedra con esa fecha cuando en 1910 se estaba demoliendo el campanario de la Iglesia3 . De igual manera, es dudoso el significado del nombre “Marcala” que para ciertos investigadores significa lugar de cárceles en lengua mexicana4 . Parece más razonable pensar que Marcala era un pueblo de indios lencas que a finales del siglo XVI formaba parte de la provincia de “Guaquí”, cerca de Gracias a Dios (hoy simplemente Gracias)5 . El historiador Antonio R. Vallejo se aventura a decir que Marcala, igual que Guajiquiro, Opatoro, Similaton y Yarula fueron pueblos de nativos con los que se encontraron los primeros conquistadores españoles6 . Como se sabe, los lencas constituían la etnia mayoritaria de Honduras, pues se extendían por todo lo que hoy son los departamentos de Francisco Morazán, La Paz, Comayagua, Choluteca, Santa Bárbara, Lempira y Cortés. Lo cierto es que el área de Marcala es considerada por los antropólogos, arqueólogos e historiadores, como una de las primeras zonas de poblamiento de lo que hoy se conoce como Honduras. En 1994 el Instituto Hondureño de Antropología e Historia (IHAH) llevó a cabo excavaciones en la cueva de El Gigante, formidable albergue rocoso que se encuentra en Marcala. Las investigaciones condujeron al descubrimiento de restos humanos y de artefactos de lítica que remontan, por lo menos, el primer poblamiento a más de 9,000 años de antigüedad.7 Nuevos estudios realizados en 1998 parecen remontar mucho más atrás el fechamiento de estos rastros de los primeros pobladores que se consideran tenían una organización social característica de los grupos de cazadores-recolectores, con incipientes conocimientos de agricultura. Es notorio que en la cueva no se han encontrado piedras de moler, lo que indica que sus habitantes desconocían el maíz, grano básico en la dieta de los nativos de toda la zona conocida como Mesoamérica. 3 Bonilla, M. Monografía del Municipio de Marcala en el Departamento de La Paz. Tipografía Cervantes. San Pedro Sula, 1931. p. 10 4 Fiallos, Carmen. Op. Cit. p. 221. 5 Newson, Linda. El Costo de la Conquista. Editorial Guyamuras. Tegucigalpa. 2000. pp. 44-45. 6 Vallejo, Antonio. Primer Anuario Estadístico 1889. Tipografía Nacional. Tegucigalpa, 1893. 7 Scheffler, Timothy. Cuevas y Abrigos del Suroeste de Honduras: Hallazgos e Inferencias del Recorrido por El Gigante 1998. En Memoria del VII Seminario de Antropología de Honduras “Dr. George Hasemann”. Instituto Hondureño de Antropología e Historia. Tegucigalpa, 2004. p. 251.
  7. 7. 8 La cueva de El Gigante tiene unas pocas imágenes pintadas en las paredes. “Las que más se distinguen son las impresiones con pigmento blanco y rojo al positivo de una mano y algunas otras un tanto amorfas”8 . Debido a las grandes cantidades de obsidiana encontradas en la cueva, se cree que el Cerro Pelón fue una de las principales fuentes de ese material. Al parecer, al este de Marcala, existen más cuevas, dispersas y en lugares menos accesibles, que todavía no han sido objeto de estudio. La expedición de 1998 registró un total de 27 sitios con evidencia de poblamiento prehistórico en el área que comprende las poblaciones de La Esperanza, Opatoro, Tutule y Marcala9 . Cueva de “El Gigante” Los lencas que habitaron Marcala basaban su economía en la agricultura de subsistencia. La cacería, la pesca y la recolección eran actividades secundarias. También desarrollaron mucho la producción de artesanías varias: confección de prendas de algodón, cerámica, tintes naturales, elaboración de cestas de junco, etc. Los lencas poseían una organización social relativamente compleja 8 Ibid. p. 261. 9 Ibid. p. 255.
  8. 8. 9 denominada cacicazgo en donde la mayoría de la población la constituía la clase plebeya compuesta por agricultores y comerciantes. Sobre ellos estaba una clase dominante de sacerdotes y guerreros. En la cima estaba el cacique cuyo cargo era hereditario. La poligamia era una norma en esta sociedad (Imagen No. 2). Culturas Indígenas en Honduras antes de la conquista española Fuente: Linda Newson. El Costo de la Conquista. Editorial Guaymuras Tegucigalpa. 2000. p. 38. MARCALA COMO PUEBLO DE INDIOS EN LA ÉPOCA COLONIAL Y VIVENCIAS ACTUALES. Anteriormente se dijo que tiene mayor validez científica, asegurar que el origen de Marcala es prehispánico. Esto se apoya en el hecho de haber sido un pueblo de indios que estuvo sujeto a la jurisdicción del centro colonial más importante de la provincia de Honduras: Comayagua. Los indios de Marcala, junto a los de Guajiquiro, Tambla, Opatoro y Siguatepeque eran enviados, bajo el régimen del repartimiento, a las grandes haciendas ganaderas de los vecinos de Comayagua10 . Los indígenas de Marcala eran también solicitados por haciendas de Comayagua especializadas en el cultivo del añil. En 1784 los añileros Antonio Morejón y Joaquín Lindo solicitaban indios de Marcala para trabajar en sus obrajes. Las 10 Archivo Etnohistórico del Instituto Hondureño de Antropología e Historia. Repartimiento de Indios de Pueblos de Tambla, Guajiquiro, y Otros. 1790. Código 2903.
  9. 9. 10 autoridades accedieron a la petición y 6 pobladores de Marcala fueron obligados a trabajar en la hacienda de Morejón11 . Asimismo hay evidencia que estos primeros pobladores indígenas de Marcala contribuyeron con su trabajo a la explotación minera en Opoteca, muy cerca de Comayagua. Opoteca constituyó uno de los más importantes centros mineros para Honduras, habiendo sido descubierto en 1725. Para mediados del siglos XVIII, Opoteca contaba con una serie de pueblos indígenas que lo abastecían de mano de obra, entre ellos se encontraba Marcala que para ese entonces era habitado por 34 indígenas, proporcionando a Opoteca una cuota de 8 trabajadores12 (Imagen No. 3). Pueblos indígenas y minas en repartimiento. Siglo XVIII Fuente: Linda Newson. El Costo de la Conquista. Editorial Guaymuras. Tegucigalpa. 2000. p. 257. El Repartimiento era un sistema de trabajo forzado por el cual un pueblo de indios estaba en la obligación de abastecer de mano de obra a los hacendados o mineros. Cada indígena debía, en algún momento del año, trabajar en labores agrícolas en haciendas o minas. A cambio recibía una pequeña paga. Para el siglo XVIII los hombres comprendidos entre las edades de 18 y 55 eran elegibles para el repartimiento, con la excepción de líderes y oficiales indígenas13 . Los patrones tenían el deber de proporcionar alimentación, herramientas y vivienda a estos trabajadores indígenas. Sin embargo, siempre existieron quejas por parte de los nativos debido a las exiguas raciones de alimentos que generalmente consistían únicamente en frijoles y plátano. En otras ocasiones se violentaba la legislación que establecía la prohibición de hacer caminar largos trechos a los indígenas hasta el centro de trabajo. 11 Argueta, Mario. Historia Laboral de Honduras: de la Conquista al Siglo XIX. En Documentos para la Historia de Honduras. Honduras: Imagen y Palabra. Tegucigalpa, 1999. p. 299. 12 Argueta, Mario. Op. Cit. . p. 285. 13 Newson, Linda. Op. Cit. p. 252.
  10. 10. 11 Marcala como pueblo de indios de la colonia, siguió también la tendencia del resto de poblados de este tipo que había en la provincia de Honduras en cuanto a la incorporación del mestizo como grupo étnico dominante. Ya para el siglo XVIII, y a pesar de que en 1600 la legislación proclamó que ningún español o ladino podía habitar en los pueblos de indios, era evidente que los pueblos del centro-occidente de Honduras estaban siendo ocupados por grupos de ladinos que con el tiempo llegarían a constituirse en la mayoría de la población de Honduras. En 1777 la población indígena de la jurisdicción de Comayagua, en la que estaba inserto el pueblo de Marcala, sólo representaba un 38% del total14 . A pesar de esto Marcala mantuvo durante la colonia la categoría de pueblo de indios. Así es clasificado en 1801 por el Gobernador Intendente Ramón de Anguiano en un censo que realizó de la población de toda la provincia de Honduras. Según el censo de Anguiano, para finales del siglo XVIII, Marcala tenía una población de 191 indígenas, de los cuales 56 eran tributarios15 . Los indígenas debían entregar a las autoridades coloniales parte del producto de sus labores agrícolas y de manufactura: maíz, frijoles, chile, miel, telas de algodón. Esto era el tributo. A inicios del siglo XVI sólo los adultos casados tributaban. Pero en 1578, la Corona ordenó que tributaran también los solteros pues muchos de ellos posponían el matrimonio para evadir esa responsabilidad. Los indígenas que estaban exentos del pago del tributo eran los caciques, sus hijos mayores, oficiales indígenas electos como alcaldes y regidores, y aquellos que colaboraban estrechamente con la Iglesia: sacristanes y músicos. Con el fin de asegurar que los indígenas cultivaran sus tierras de tal manera que el pago del tributo nunca estuviera en riesgo, las autoridades coloniales impusieron la figura del Juez de Milpa, quien estaba a cargo de supervisar que los pobladores no dejaran de trabajar la tierra. El pueblo de Marcala en la Colonia no destacó como centro económico o político de importancia. Aún como pueblo de indios, no representó una fuente cuantiosa de mano de obra ya que existieron otros pueblos cercanos con mucha más población como ser Chinacla, Guajiquiro, Opatoro y Yarula. Sin embargo, a medida que se producía la transición de la sociedad colonial a la sociedad republicana, Marcala adquirirá preponderancia como población más o menos grande. Ya para 1841, en el gobierno de Francisco Ferrera (1840-1844), Marcala, junto a Chinacla, era uno de los poblados con mayor cantidad de habitantes (1,264) del entonces departamento de Comayagua. La población total 14 Ibid, p. 285. 15 Anguiano, Ramón. Censo Levantado en 1801 por el Gobernador Intendente y Comandante General don Ramón de Anguiano. En Documentos para la Historia de Honduras. Op. Cit. p. 584.
  11. 11. 12 de Honduras en dicho año era de 126,994 h16 . Pero hay que aclarar el hecho de que la población de Marcala se transformaba en una comunidad de ladinos. Hoy en día es posible ver en los habitantes de los 22 caseríos y de las 16 aldeas de Marcala, algunos rasgos culturales característicos de los lencas. Debido a que se ha producido una paulatina pérdida de los elementos de la cultura lenca más antigua, los antropólogos prefieren denominar a los habitantes de estas comunidades rurales como campesinos de tradición lenca17 . La lengua lenca se ha extinguido por completo y los campesinos-lencas tienen costumbres que evidencian un sincretismo cultural entre lo hispánico y lo autóctono. En el ámbito religioso es bastante notorio este fenómeno. Aunque oficialmente son católicos, incluyen elementos en sus ritos que los alejan de los de la ortodoxia católica. Por ejemplo, realizan ceremonias como la compostura, culto a la fecundidad de la tierra, construyendo un altar con una cruz (elemento cristiano) frente al cual se coloca la chicha –bebida fermentada del maíz –y llevan a cabo sacrificios de aves (elementos de su religión prehispánica). Su agricultura es de subsistencia. Emplean para el cultivo la coa (pujaguante) de sembrar con punta de metal o madera, machetes de diferentes formas, azadones y el arado de madera tirado por bueyes. Todo el núcleo familiar participa en labores agrícolas. Es muy común encontrar jornaleros para esos trabajos, aún de parte de familias pobres, quienes muchas veces pagan sus servicios con productos y dándoles los tres tiempos de comida18 . Cada campesino lenca es un vendedor de sus propios productos agrícolas (maíz, frijoles, hortalizas, etc.) que lleva al mercado. En el mercado de Marcala se comercializa también en grandes cantidades algunas artesanías, como canastas, monturas, sogas, bateas, provenientes principalmente de los campesinos lencas de Intibucá y de los pueblos de la sierra. Con el fin de complementar sus exiguos ingresos muchos de ellos se convierten en trabajadores temporales de las fincas de café. 16 Pérez Chávez, Porfirio. Estructura Económica de Honduras. Gobierno del General Francisco Ferrera 1840-1844. Editorial Universitaria, Tegucigalpa, 2001. p. 91. El departamento de La Paz fue creado hasta el año de 17 Rivas, Ramón. Pueblos Indígenas y Garífuna de Honduras. Editorial Guyamuras. Tegucigalpa, 2004. p. 61. 18 Ibid. p. 96.
  12. 12. 13 MARCALA Y EL CAFÉ Después de la independencia (1821) del colonialismo hispano, Honduras y Centroamérica en general entran a una nueva etapa de su historia. Comienza lo que será el largo proceso de conformación de los Estados nacionales. En Honduras la nota predominante será una crónica inestabilidad política que va de 1820 a 1876. Durante este período, la débil economía hondureña se sostenía de la comercialización de madera, ganado y minerales19 . Ninguna de estas actividades creó las condiciones necesarias para una inserción eficaz de Honduras en las redes del comercio mundial. Las regiones del país se mantenían incomunicadas por la carencia de vías de comunicación terrestre. En 1857 un viajero estadounidense caracterizó a Honduras como un “pueblo aislado y primitivo”20 . En este período de permanentes guerras internas e invasiones foráneas, la región que hoy constituye el departamento de La Paz resultó afectada por su cercanía a Comayagua, que continuaba detentando el poder político de la república de Honduras. Era inevitable que se produjeran periódicas carestías de granos básicos en esa situación. Habría que esperar hasta el año de 1876 cuando Marco Aurelio Soto inaugura su gobierno en Amapala para que Honduras entrara en un período marcado por el proyecto de constituir un Estado con poder centralizador. Este gobierno liberal nace gracias al apoyo del General Justo Rufino Barrios, presidente de Guatemala desde 1873, quien apoyó a Soto con una fuerza militar mixta compuesta de 2000 19 Euraque, Darío. El Capitalismo de San Pedro Sula y la Historia Política Hondureña (1870-1972). 2ª Edición. Editorial Guaymuras. Tegucigalpa, 2001. p. 31. 20 Citado en Barahona, Marvin. Evolución Histórica de la Identidad Nacional. Editorial Guaymuras. Tegucigalpa. 1993. p. 246. Campesinas Lencas en un día de Mercado.
  13. 13. 14 guatemaltecos y 1000 salvadoreños21 . En El Salvador, también gobernaba otro liberal, Gerardo Barrios. Marco Aurelio Soto desembarcó en Amapala el 25 de agosto de ese año de 1876 y para el 13 de octubre del mismo había hecho su entrada solemne en la capital, Comayagua. Pronto su gobierno dio inicio a todo un programa de reformas que contemplaba la creación de una nueva legislación, la apertura de centros educativos, la construcción de vías de comunicación, el fomento a la industria, el comercio y la agricultura. En sí la Reforma Liberal es un proceso que intenta poner a tono a la arcaica sociedad hondureña con el capitalismo mundial. A finales del siglo XIX eran evidentes los efectos del desarrollo de este sistema con la llamada Revolución Industrial que abría las posibilidades para una integración de los mercados a escala planetaria. “La revolución en los transportes redujo el costo de los fletes, las innovaciones tecnológicas ampliaron el número de las materias primas demandadas, y las mejoras en las condiciones de vida de amplias capas de trabajadores europeos y norteamericanos abrieron el camino para el consumo masivo de productos alimenticios como el café, el cacao y el banano”22 . La región sur de Honduras, a través del puerto de Amapala, ya desde mediados de dicho siglo, era testigo de un crecimiento de la actividad comercial de colonias de inmigrantes franceses, alemanes, estadounidenses e ingleses. Los reformadores hondureños intentaron emular los logros obtenidos por sus vecinos, Guatemala y El Salvador. En estos países se habían producido significativos cambios dirigidos a alcanzar la categoría de economías agro exportadoras con base en el cultivo del café. Poderosas oligarquías terratenientes se conformaron y la propiedad de la tierra pasó a tener caracteres propios del capitalismo con la desaparición de los ejidos y demás regímenes de propiedad comunal. Grandes cantidades de indígenas fueron despojados de sus tierras a favor de la constitución de la plantación cafetalera de gran extensión. Dentro de este mismo proceso pasaron a convertirse en mano de obra asalariada. El gobierno de Soto creyó tener la clave para el desarrollo de la nación en el impulso de la actividad agrícola, particularmente la referente al cultivo del café, la caña de azúcar y el tabaco. Con ese fin en 1877 promulga una Ley para la Agricultura que establecía medidas tendientes a incentivar la formación de fincas cafetaleras. En dicha ley, se disponía que toda persona, deseosa de formar una finca, podía pedir tierras al Estado y este extendería los títulos de propiedad. Las municipalidades adquieren la obligación de vender tierras ejidales incultas a los particulares que así lo solicitaron con fines de explotación agrícola. 21 D’ans Marcel, André. Honduras Difícil Emergencia de una Nación de Un Estado. 2ª Edición. Renal Video Producción. Tegucigalpa, 2002. p. 164. 22 Yankelevich, Pablo. Honduras. Alianza Editorial. México, 1988. p. 135.
  14. 14. 15 Las autoridades departamentales elaboraron registros de las personas aptas para el trabajo agrícola, esto para asegurar el abastecimiento de mano de obra. A diferencia de Guatemala, donde se produjeron lamentables sistemas de trabajo forzoso para la población indígenas, en Honduras no se dio similares políticas por parte del Estado. En cambio se buscaron otros mecanismos para atraerse al campesino a las fincas cafetaleras como, por ejemplo, eximir del servicio militar a todos los que trabajaran en dichas unidades de producción. El cultivo del café se incrementó en las tierras montañosas de los departamentos de La Paz, Santa Bárbara, Comayagua, Copán, El Paraíso, Choluteca y Tegucigalpa. Hacia 1880 Ramón Rosa efectuó un cálculo aproximado de la cantidad de cafetos existentes. El estudio arrojó una cifra superior a los siete millones. A partir de este dato, el secretario general de gobierno, Ramón Rosa, elaboró una serie de proyectos sobre el desarrollo del café, que suponían un crecimiento sostenido de producción. El objetivo sería exportarla en su totalidad. Según los estudios de Rosa, en 1885 Honduras podía estar en condiciones de exportar 207,687 quintales, cantidad inferior al promedio anual de Guatemala que, entre 1880 y 1884, alcanzó los 324,313 quintales de café23 . Sin embargo, los resultados fueron más bien magros. Para 1887-1888 el café sólo representó el 0.5 por ciento del valor total de las exportaciones24 . Por otro lado, la exportación de bananos durante esos años representó el 26% del valor total exportado. Existieron varios factores que determinaron el fracaso del proyecto liberal para crear en Honduras una economía agroexportadora cafetalera, al mismo nivel de la de Guatemala y El Salvador. Se suele mencionar que la escabrosa topografía del territorio hondureño fue un obstáculo difícil de vencer. La falta de carreteras seguramente produjo que la comercialización del producto a gran escala no fuera del todo viable. Contribuyó también al escaso éxito del cultivo del café la poca población de Honduras que no fue suficiente para atender las demandas de las plantaciones. Además las oportunidades que se dieron en la costa norte con el lucrativo cultivo del banano atrajeron a más de alguna de las familias ricas que poseían el capital suficiente para invertirlo en la producción de café, pero que ante la aparente facilidad de hacer dinero con el negocio del banano, decidieron trasladarse a la pujante zona norte25 . Como se sabe, las plantaciones bananeras pronto fueron copadas por el capital extranjero que ya a inicios de la Reforma Liberal había hecho lo mismo con la explotación minera. En consecuencia, se desfiguró la economía nacional para convertirse en una economía de enclave, que actuaba con cierto margen de 23 Ibid. pp. 138-139. 24 D’ans Marcel, André. Op. Cit. p. 169. 25 Esto se explica más en Euraque, Darío. Op. Cit. p. 49.
  15. 15. 16 autonomía con respecto a la economía agrícola rudimentaria que persistió en el resto del país. Marcala, en ese contexto histórico marcado por el paso a una sociedad capitalista, siguió de cerca las políticas de fomento al cultivo del café. Dado su terreno irregular y montañoso, presentó las condiciones apropiadas para la siembra de esta planta. Pero al igual que el resto de regiones de Honduras, el cultivo del café careció de fuentes de crédito para llevar a cabo proyectos de grandes dimensiones. Por esa razón se dio una proliferación de la mediana y pequeña propiedad que aún hoy día se mantiene. En realidad, el café en Marcala fue cultivado antes de la Reforma Liberal para el consumo doméstico y no como producto comerciable. A fines del siglo XIX comienza a experimentarse un incremento notable de la producción cafetalera en Marcala. Ya para la década de los 30 del siglo XX las opiniones a nivel internacional sobre lo calidad del café marcalino eran favorables pues consideraban que era “sin disputa el mejor de todo el que se cosecha en América”26 . Por esa época existían grandes cafetaleros, entre los que destacaban Max Drawert, Vicente Osorio, Pablo Melghem, Adán Bonilla Contreras e Irene Osorio. En las plantaciones de estas tres personas había más de 130,000 árboles de café, cantidad impresionante aún bajo los parámetros actuales de producción27 . La casa de Max Drawert, quien fue también poderoso comerciante, todavía se conserva como clara muestra de la arquitectura de las casas de la clase pudiente de las primeras décadas del siglo pasado. Por esas mismas fechas comienza también a ser evidente la llegada del capital de Francisco Siercke Kulhman, alemán residente en Choluteca, terrateniente, industrial y comerciante que convirtió a la zona sur en un importante foco del comercio nacional e internacional. Poseía en 1942 dos beneficios de café en el departamento de La Paz, uno en Marcala y el otro en Opatoro. Francisco Siercke y su hermano Ernesto Siercke exportaban el café básicamente hacia el puerto de Hamburgo, Alemania en donde su familiar Guillermo Siercke se encargaba de verificar que las operaciones aduaneras y comerciales se desarrollaran con normalidad28 . El capital de los alemanes del sur incidió en una concentración de la propiedad cafetalera pues muchas plantaciones pequeñas y medianas fueron absorbidas por el avasallador poder económico de estos inmigrantes europeos. 26 Propaganda Pro Honduras. The Pan American Publicity Corporation. Molina y Cía Impresores. La Habana, 1930. p. 213. 27 Ibid. pp. 213-214. 28 Infante Segisfredo, Et. al. Los Alemanes en el Sur 1900-1947. Editorial Universitaria. Tegucigalpa. 1993. pp. 45 y 51.
  16. 16. 17 Cuando se produce el auge de la producción cafetalera en toda Honduras en la década de los setenta y ochenta del siglo pasado, ya Marcala tenía ganado cierto camino por la larga tradición con respecto a la enorme producción y calidad del café, reconocida desde la década de los treinta a nivel internacional. En 1972 sólo la Cooperativa Marcalina de Cafetaleros, exportaba anualmente la cantidad de 28,000 quintales de café. Hoy en día el café en Honduras tiene la mayor distribución social de toda Centroamérica. Esto quiere decir que la pequeña y mediana propiedad domina el panorama de la producción del café, caso muy distinto al de El Salvador o Guatemala donde la producción se concentra principalmente en un sector reducido de propietarios de extensas plantaciones. El 60% del café hondureño es producido en las pequeñas y medianas plantaciones. Marcala destaca entre los distintos pueblos y regiones productoras de café. El peso de su producción es indiscutible y la calidad del producto es también objeto de admiración por los cafetaleros del resto del país. Hoy en día existen un sinnúmero de cooperativas de productores de café, sobresaliendo las que producen café orgánico. Estas han diversificado la producción a otros tipos de cultivos como cítricos y árboles maderables. Incluso han desarrollado los medios suficientes para convertirse en agroindustriales con el procesamiento del café y la elaboración de vinos. EL COMERCIO EN LA CIUDAD DE MARCALA La actividad comercial en Marcala ha ido en crecimiento desde finales del siglo XIX. Esto ha sido así gracias a la favorable posición geográfica de la que goza. Hacienda El Pastal. Año 1930. De pie se observa a los inmigrantes Max Drawert y Pablo Melghem, importantes cafetaleros para la época.
  17. 17. 18 Muy cerca de la frontera con El Salvador, es un paso obligado para millares que comercian con la hermana república. Por otro lado, los indios de la sierra encuentran en Marcala una plaza favorable para la venta de sus productos agrícolas y la compra de aquello que no logran producir. No es casualidad, por tanto, que en Marcala se creara una de las primeras cooperativas de toda Latinoamérica. Con el nombre de “Sociedad de Ladinos”, en 1876 los marcalinos decidieron formar una cooperativa de préstamo de dinero, cobrando el 2% de interés mensual. Según nos cuenta un viejo habitante del municipio, las ganancias obtenidas en el fondo en cuestión, se utilizaban para pagar a los maestros de educación primaria, habida cuenta de la incapacidad del Estado y la autoridad municipal para atender necesidad tan indispensable. La sociedad operó con suma eficiencia cumpliendo su cometido a cabalidad; el fondo creció tanto que siempre fue, en épocas de guerras intestinas, una tentación para los “coroneles y generales de monte”. De acuerdo a la tradición de los marcalinos, más de alguna vez el tesorero o algún funcionario de la organización, tuvo que salir bajo el mayor sigilo de la localidad rumbo a El Salvador, con los dineros y otros valores del fondo, huyendo de la rapacidad de los revoltosos29 . Esta cooperativa, pionera a nivel latinoamericano, todavía existe. Desde las primeras décadas del siglo XX, Marcala tendrá importantes establecimientos comerciales. En 1929 fue abierta al público uno de ellos: tienda “La Veneciana”, propiedad de Fidelina Santos del Cid, llegó a trabajar con un capital de 15,000 dólares, importando telas de Estados Unidos y Europa. (Ver Imagen No. 4) “La Veneciana” incluso tuvo una sucursal en La Esperanza, Intibucá30 . Fue significativo para el crecimiento de la actividad comercial en Marcala, la llegada del capital alemán de la familia de los Siercke. Esta Casa Comercial, cuyo período de mayor éxito fue 1920-1940, alcanzó a tener más de 45 sucursales en todo el país, entre las que sobresalió la de Marcala. La agencia establecida en esta ciudad, funcionó como especie de Banco pues se podían hacer depósitos en la Casa Principal, ubicada en Choluteca, y recibir el dinero en esta localidad31 . En Marcala antes de las inversiones de la firma comercial de los Siercke, se había establecido en 1893 otra casa comercial poderosa: la J. Rossner y Cía.32 El señor J. Rossner era alemán nacido en Guatemala y residía en Amapala. En 1891 había formado una sociedad con el fin de explotar una Finca Agrícola en Namasigue, invirtiendo 45,000 pesos una cantidad de dinero altísima para la época33 . 29 Relato de Marcial Solís en Bonilla Contreras, Adán. Diccionario Histórico de Marcala. Imprenta Calderón. Sin lugar. 1973. p. 85. 30 Propaganda Pro Honduras. Op. Cit. P. 214. 31 Infante, Segisfredo Et. al. Op. Cit. p. 45. 32 Bonilla M. Op. Cit. p. 13. 33 Infante, Segisfredo. Et. al. Op. Cit. p. 30.
  18. 18. 19 El Banco de Occidente, cuya sede casa matriz se encuentra en Santa Rosa de Copán, estableció su primera agencia en Marcala el año de 1973. Almacén “La Veneciana” en 1930 HISTORIA POLÍTICA DE MARCALA Ya se vio que en el período colonial Marcala siguió el modelo administrativo de los pueblos de indios, establecido por la Corona española, en la que existían autoridades indígenas de la localidad con cargos parecidos a los existentes en los cabildos de los pueblos y villas de los españoles. Los historiadores hasta el momento no han registrado hechos políticos de relevancia en Marcala para el período de la colonia. Ya en el período post-colonial, Marcala es parte del departamento de Comayagua hasta el año de 1869 cuando se crea el departamento de La Paz, jurisdicción a la que es adscrita. Durante los períodos de anarquía del siglo XIX y de las tres primeras décadas del XX, la región centro-occidente, de la que es parte Marcala, fue escenario de constantes batallas protagonizadas por caudillos que disputaban el botín que suponía la administración del naciente Estado hondureño. La existencia de grandes masas analfabetas de indígenas en la región, facilitó el auge de las luchas caudillistas dirigidas por políticos mestizos que solían manipular la conciencia de esta población socialmente marginada. A finales del siglo XIX ya se había conformado en Marcala una clase dirigente política de ladinos, al calor de la dinámica comercial y agrícola generada con el cultivo del café y el comercio mantenido con la vecina república de El Salvador.
  19. 19. 20 En medio de las luchas que se daban entre los distintos gobiernos de la región centroamericana, en el año de 1897 una columna salió de Marcala para combatir al gobierno nicaragüense de José Santos Zelaya, al mando del reconocido político Manuel Bonilla. En las batallas que se produjeron destacó el vecino de Marcala, coronel Adolfo Fiallos34 . Sin embargo, también existieron en el departamento de La Paz, y más específicamente en Marcala, algunas manifestaciones de rebeldía por parte de la población indígena, muy poco conocidas en los estudios actuales de la historia tradicional. Entre los años de 1877-1879 el suroccidente de Tegucigalpa, fue golpeado por constantes ataques de indígenas liderados por Calixto Vásquez, quien era originario del departamento de La Paz, específicamente del vecino municipio de Santa María. Según el político Policarpo Bonilla, la causa se encontraba en “las persecuciones de que fueron objeto injustamente, por exceso de rigor y hasta crueldad, varios pueblos de su raza”. En una de las incursiones de Calixto Vásquez a Marcala resultó muerto José María Bonilla, el hijo de uno de los principales vecinos de la ciudad, Apolonio Bonilla, de origen salvadoreño, y quien había labrado una fortuna dedicándose al cultivo del café y la crianza del ganado. De acuerdo a la tradición, Calixto Vásquez era muy temido por los marcalinos, y la muerte de José María Bonilla se produjo porque tuvo que enfrentarse prácticamente solo al caudillo al ser abandonado por el resto de sus compañeros que se habían organizado para defender la comunidad. Siguiendo esta misma tradición se dice que pocos años después Calixto Vásquez llegó gravemente herido a Marcala. Fue atendido por el señor Apolonio Bonilla. Ante ese gesto noble poco común, Vásquez le pidió perdón por haberle asesinado al hijo35 . Años después, en 1921, el general Gregorio Ferrera, conocido dirigente de los indígenas de Intibucá, de donde él era originario, inicio un levantamiento contra el gobierno de Rafael López Gutiérrez (1920-1924). Aunque tradicionalmente se ha visto la trayectoria de Ferrera como la de un caudillo más entre los que existieron para esas fechas, otros historiadores señalan que el intibucano surgió de un “movimiento indígena” en un contexto histórico que no es todavía bien conocido por los historiadores36 . Antes de las acciones de 1921, Ferrera también protagonizó otra lucha, en el año de 1919, contra el gobierno de Francisco Bertrand. Este presidente pretendía manipular las elecciones previstas para finales de ese año con el fin de colocar en el solio presidencial a su cuñado, Nazario Soriano. En julio de 1919 comenzaron los enfrentamientos de todas las fuerzas políticas irritadas por el abuso de poder de Bertrand. A los pocos días Marcala fue ocupada por Gregorio Ferrera y Vicente Tosta, generales que comandaban la rebelión en la región occidental. Existe la 34 Bonilla Contreras, Adán. Op. Cit. p. 12. 35 Ibid. p. 41. 36 Euraque, Darío. Op. Cit. p. 27-28.
  20. 20. 21 anécdota que refiere como los defensores de la plaza, o sea los miembros del ejército gubernamental, al darse cuenta de la imposibilidad de vencer a los rebeldes, decidieron arrancar los retratos de Nazario Soriano que habían en las paredes del cuartel principal, y todos se encerraron en las celdas para hacerse pasar como prisioneros políticos del gobierno de Francisco Bertrand y de esa forma salvar sus vidas. En 1921 el movimiento de indios de Ferrera fue derrotado en Marcala. El caudillo se vio obligado a salir para El Salvador. La rebelión del grupo de Ferrera se originó como una protesta al nepotismo del gobierno de López Gutiérrez, pues los miembros de la familia de su esposa, ubicados en cargos administrativos claves, practicaban escandalosos actos de corrupción. En 1924, esa misma situación provocó la más sangrienta guerra civil de la historia de Honduras. En dicho conflicto, el general Gregorio Ferrera fue uno de los principales jefes de las fuerzas rebeldes opositoras a López Gutiérrez, junto a Vicente Tosta y Tiburcio Carías Andino. En la guerra de 1924 se estableció en Marcala un hospital para los heridos de las batallas que se producían en las cercanías. Marcala fue una de las primeras ciudades en ser ocupadas por las fuerzas rebeldes. A sólo tres días de haberse declarado el inicio de los combates contra el gobierno, el 3 de febrero de 1924, Gregorio Ferrera y Vicente Tosta entraron triunfales a Marcala37 . Fue nombrado como Comandante de Armas el Dr. Adán Bonilla Contreras, quien se mantuvo en el puesto hasta mediados de 1924. Finalmente, Gregorio Ferrera fue asesinado por tropas gubernamentales en 1931, cuando lideraba una nueva insurrección contra el entonces presidente Vicente Mejía Colindres (1929-1933). La máxima autoridad del poder ejecutivo había residido también en Marcala, donde ejerció durante muchos años su profesión de médico38 . El año de 1933 marca el inicio de un nuevo período en la historia de Honduras. A partir de entonces da inicio el largo gobierno dictatorial de Tiburcio Carías Andino (1933-1949). Durante los 16 años que duró el mandato de este personaje, se aplicó una política de represión sistemática contra cualquier forma de oposición. En Marcala, donde existían destacados políticos del partido Liberal, opositor al Partido Nacional de Tiburcio Carías, se vivió una época de verdadero terror. Toda una generación de líderes políticos, que defendían los ideales de un liberalismo reivindicador de las libertades democráticas, padeció la persecución. Estos liberales, un tanto distintos a los de hoy en día, estaban dispuestos a sufrir cualquier privación e incluso dar la vida por las ideas del liberalismo romántico. En ese grupo de marcalinos perseguidos, muchos de ellos asesinados, otros desterrados, figuraron: Carlos del Cid, Adolfo Fiallos, Adán Bonilla Contreras, Rolando Melghem Bonilla y otros más. 37 Mejía, Medardo. Historia de Honduras. Tomo VI. Editorial Universitaria. Tegucigalpa, 1990. p. 211. 38 Bonilla Contreras, Adán. Op. Cit. p. 93.
  21. 21. 22 Los hondureños recuerdan también al gobierno de Carías por haber aplicado la pena de muerte a los delincuentes comunes. Tal fue el caso del fusilamiento que se produjo en Marcala de dos criminales siendo el más reconocido el de Mariano López Corea acusado del asesinato del Juez de Paz de Guajiquiro. Su astucia para evadir la captura hizo creer a muchos que se trataba de un brujo poseedor de facultades sobrenaturales, ya que no fue sino después de grandes esfuerzos que los elementos de la policía le dieron captura. Es común escuchar, debido a estas acciones coercitivas que trascendieron a través del tiempo, el comentario de que “en los tiempos de Carías la gente dormía con las puertas abiertas”. El gobierno que sucedió al de Tiburcio Carías fue el de Juan Manuel Gálvez (1949-1954) que se caracterizó por una relativa tolerancia política hacia los opositores del Partido Nacional. Ya a principios de la década de los años sesenta, era evidente que las Fuerzas Armadas se estaban convirtiendo en el verdadero centro del poder político de la nación hondureña. La ciudad de Marcala, paralelamente, irá convirtiéndose en una localidad estrechamente vinculada a ese poder de los militares. El 11 de agosto de 1963 fue fundado el XIII Batallón de Infantería “Coronel Joaquín Rivera” de la 4ª Zona militar, con sede en Marcala. Ese mismo año, el 3 de octubre, se produce el golpe de Estado más sangriento de la historia del país. Los militares al mando del Coronel Oswaldo López Arellano derrocan al presidente Ramón Villeda Morales e imponen un gobierno sumamente represivo contra toda corriente de pensamiento político progresista. La madre del Coronel –pronto convertido en General –y de quien sería el máximo líder político durante la década de los sesenta y parte de la de los setenta, era Carlota Arellano, reconocida dama originaria de Marcala. No es extraño, por tanto, que en 1972, el General López Arellano, haya sido declarado por el Cabildo Municipal de la ciudad como “Hijo Predilecto de Marcala” y que su esposa haya recibido el título de “Benefactora de esta Ciudad”. Aún en el breve período del gobierno de Ramón Ernesto Cruz (1971-1972), Marcala no fue olvidada por el presidente. A mediados de 1971 se dieron cita en la ciudad, el presidente, Ramón E. Cruz; el jefe de las Fuerzas Armadas, Oswaldo López Arellano; y el expresidente Juan Manuel Gálvez con el fin de inaugurar las calles principales que habían sido pavimentadas: la del Mercado San Miguel y la Avenida “López Arellano”, más conocida como Avenida 1 de mayo39 . En la guerra que Honduras sostuvo contra El Salvador a inicios de Julio de 1969, Marcala, por su cercanía con el territorio salvadoreño, se vio amenazada por las fuerzas militares de ese país. Afortunadamente, el potencial peligro no se vio 39 Ibid. p. 28.
  22. 22. 23 cristalizado en hechos sangrientos. Sin embargo, las principales familias abandonaron la ciudad, habiendo sido acogidas por el Dr. Adán Bonilla en su propiedad de El Caracol. La comunidad fue resguardada por grupos de civiles armados a falta de un ejército que cumpliera esta labor. A partir de este hecho histórico, la ciudad adquirirá mayor preponderancia entre los estrategas de las Fuerzas Armadas, teniendo que acostumbrarse los marcalinos a una permanente y marcada presencia militar en la zona. En el mandato presidencial de López Arellano, que inició el 4 de diciembre de 1972, se produjeron hechos inéditos en la historia hondureña. Por primera vez, un gobierno aplicó un programa coherente de reformas sociales que buscaban mejorar la distribución de la riqueza. Sin embargo, no se hizo esperar mucho la reacción de parte de los sectores más conservadores de la sociedad hondureña. El 22 de abril de 1975, López Arellano fue depuesto del cargo de Jefe de Estado. Los golpistas adujeron que el alto funcionario había recibido un soborno de una de las transnacionales del banano para gozar de una reducción de impuestos. Quien lo sustituyó fue un militar, originario de Marcala: el General Juan Alberto Melgar Castro. Este personaje importante en la historia de Honduras nació en el marcalino Barrio “El Agua Escondida” el año de 1930. De origen humilde, fue aprendiz de zapatero, lechero y músico ambulante hasta que entró al Ejército donde hizo carrera muy pronto, que lo llevó a ocupar cargos de dirección de diversos órganos de las Fuerzas Armadas. Su gobierno (1975-1978) es generalmente considerado como enemigo de los movimientos populares más progresistas. Sindicatos y organizaciones campesinas fueron asaltadas y sus dirigencias sustituidas por otras más afines a los intereses políticos del gobierno. La política represiva se hizo sentir con mayor fuerza a partir de 1977. Todas las acciones del gobierno de Melgar condujeron al abandono paulatino del proyecto reformista que cierto sector de las Fuerzas Armadas propuso en un momento para modernizar la arcaica sociedad hondureña. Melgar Castro no se mantuvo mucho tiempo en el poder. El 7 de agosto de 1978 un nuevo golpe de estado protagonizado por sus compañeros de armas lo depuso. Ya en la era de los gobiernos civiles también han sido evidentes los vínculos que algunos habitantes de Marcala han tenido con los resortes claves del poder político. Por ejemplo, el primer presidente civil de Honduras en la década de los ochenta, Roberto Suazo Córdova (1982-1986), tenía una hermana que estaba casada con el señor Adán Bonilla Arellano, vecino de Marcala.
  23. 23. 24 ALCALDES MUNICIPALES SIGLO XX Alcalde: Años -Adolfo Fiallos (1909) -Vicente M. Osorio (1910) -Eduardo Aguilar (1913) -Irene Osorio (1924) -Félix Rodríguez (1937-1938) -Rubén Osorio (1938-1939) -Evaristo Martínez (1941-1942) -Dolores López (1942-1943) -Euladio Aguilar (1943-1944) -José Santos López (1945-1949) -Andrés Claros (1948-1949) -Enrique López (1949-1950) -Juan Ramón Molina (1950-1952) -Álvaro Rodríguez (1953-1954) -Rolando Melghem (1955-1956) -Rolando Arriaga (1957-1958) -Carlos Domínguez (1958-1959) -Alzacer García (1960-1961) -Jeremías Argueta Urquía (1961-1963) -Pelayo Benjamín Bonilla (1963-1964) -José Blas Fuentes (1963-1964)
  24. 24. 25 -José Dolores López (1964-1965) -Gilberto Molina (1966-1968) -Alonso Castillo (1972-1974) -Luis Sorto Urquía (1975-1977) -Carlos Humberto Zelaya (1978-1980) -Perfecto Sorto (1980-1982) -Jeremías Argueta Urquía (1982-1984) -Rolando Arriaga Montoya (1984-1986) -Felipe Nery Cardona (1986-1990) -Adilia Martínez Guzmán (1990-1994) -Israel Urquía (1994-1998) -Gloria María Argueta (1998-2002) -Marilú Urquía Aguilar (2002-2006) CRECIMIENTO URBANO DE MARCALA El crecimiento del casco urbano de Marcala comienza a verificarse desde las primeras décadas del siglo XX como producto del auge del cultivo del café y el comercio. Desde el año de 1928 se instala un sistema de alumbrado eléctrico que obtiene la energía a través del aprovechamiento del recurso hídrico de la zona, específicamente del río Pérea. Marcala es de las pocas ciudades en Honduras que para esa época goza de este servicio. Únicamente ciertos poblados de la Costa Norte, convertidos en centros administrativos de las empresas bananeras, pueden ufanarse de contar con energía eléctrica para la década de los veinte. No obstante varios vecinos se quejaron del deficiente servicio pues en varias ocasiones los marcalinos sólo tenían luz por la noche. Luego el sistema fue mejorado en el gobierno de Oswaldo López Arellano.
  25. 25. 26 El reloj de la torre de la Iglesia Católica se instaló en 1924. Fue traído desde Alemania para embellecer el paisaje urbano y dar un servicio público que continua prestando hoy en día. Los marcalinos fueron testigos de los primeros vuelos aéreos en Honduras. En 1930 aviadores estadounidenses ofrecían en frágiles naves, paseos por los alrededores de la ciudad. Los llanos de San Antonio de Marcala se acondicionaron para construir una pista de aterrizaje a la que arribaron los primeros aviones de la ahora reconocida aerolínea Transportes Aéreos Centroamericanos (TACA). En 1955 llegó a Marcala uno de los primeros automóviles, marca Volkswaggen, traído desde El Salvador por los nietos del Dr. Adán Bonilla. Ante la carencia de carreteras, en algunos tramos se vieron obligados a utilizar palas y picos para hacer transitables los rústicos caminos. El crecimiento de la ciudad trae consigo también un mejoramiento de las oportunidades de educación formal para los marcalinos. El 2 de mayo de 1958 es fundado de manera oficial el Instituto “21 de Octubre”. Su primer director es el profesor Plutarco Castro. Con el paso del tiempo este Instituto se ha convertido en el centro de enseñanza insignia de la ciudad. Para finales de los años setenta, Marcala posee un sistema de alcantarillado que cubre el 69% del área central40 . Entre los años 1966-1979, Marcala ha pasado de tener un área urbana de 122.10 hectáreas a 189 hectáreas. En ese mismo período la tasa de crecimiento poblacional de Marcala era un 3.9% mayor que el promedio nacional41 . El siguiente cuadro muestra cuanto creció la población de Marcala entre los años 1931-1974. Crecimiento Poblacional en Marcala (1931-1974) Año Población 1931 2,483 h. 1940 1574 h. 1945 1611 h. 1950 1921 h. 1961 1928 h. 1974 3183 h. Fuente: Castro Sierra, Rubén. Estudio y Diseño Final de Sistema de Abastecimiento de Agua de Marcala. Tesis. Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH). 40 Castro Sierra, Rubén. Estudio y Diseño del Sistema de Agua en Marcala. Tesis. Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH). 1979. 41 Ibid.
  26. 26. 27 La población de Marcala en el año 2003 era de 24,000 habitantes42 . Para el año 2007 según datos proporcionados por la Alcaldía Municipal la población marcalina sobrepasa los 30,000 habitantes. SITIOS DE INTERÉS TURÍSTICO EN MARCALA Gracias a la riqueza natural del paisaje que rodea a Marcala es posible la práctica de un turismo estrechamente vinculado al disfrute de la naturaleza. A esto se agrega lo pintoresco del pueblo en su conjunto. En la actualidad se desarrollan 42 Informe sobre Desarrollo Humano. Honduras 2003. Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Editorama, San José, Costa Rica. p. 227. Vista de la Iglesia Católica de Marcala con su Plaza en el año 1930 Parque de Marcala. Década de los 50. Al fondo casa con corredor de la señora Argelia Melghem
  27. 27. 28 importantes proyectos de turismo cultural y ecológico que buscan promocionar los elementos culturales propios de las poblaciones lencas de la zona. Marcala forma parte de lo que se conoce como Ruta Lenca, que es precisamente una propuesta de recorrido a través de distintas comunidades indígenas del Occidente del país y el norte del departamento de Morazán en la vecina república de El Salvador. Entre los sitios que se recomienda al visitante de la ciudad podemos destacar las siguientes áreas naturales de recreo. -La Estanzuela: Este paraje natural está ubicado en el kilómetro 8 de la carretera que de Marcala conduce a La Esperanza, precisamente en la aldea de ese mismo nombre. Posee un hermoso bosque de pino y roble. El río La Estanzuela forma una cascada de unos 25 metros de alto enclavada en un exuberante bosque, contando además con una extensa área para practicar deportes o acampar. Los habitantes de la aldea La Estanzuela, concientes del potencial turístico del área, han conformado un comité rural de turismo, el que se encarga de dar paseos
  28. 28. 29 y guiar al visitante por los diferentes senderos, incluida la antiquísima Cueva de El Gigante. Si el turista desea pernoctar en la zona, se le ofrece también una confortable Casa Huésped con todos los servicios básicos. Asimismo, el turista puede practicar la equitación e ir a la aldea El Pelón, a unos 2 km, cuyos habitantes se caracterizan por su laboriosidad y dedicación al cultivo de las hortalizas, constituyendo un ejemplo de disciplina y superación por medio del cooperativismo. Sin lugar a dudas La Estanzuela se ha convertido en el mejor lugar de descanso y recreación en todo el municipio de Marcala. La Chorrera Pintoresco balneario localizado a 4 km de Marcala, sobre la carretera que conduce a La Esperanza. Las aguas del río San Antonio que cruzan las llanuras del mismo nombre, se precipitan a todo lo ancho y forman una serie de bellísimas cataratas de diversos tamaños, de ahí el nombre de “La Chorrera”. En la parte alta posee un puente. Cuenta también con un área libre para juegos de pelota, área para acampar, vestidores y hornilla. Antes de formar las cataratas, el río constituye una amplia poza de 100 metros de diámetro, ideal para deportes acuáticos tales como el remo y la pesca. Por generaciones ha sido el sitio preferido de los marcalinos para vacacionar y relajarse. Su infraestructura es poca, con un mínimo de inversión. Se podría mejorar el acceso e implementar otros servicios básicos.
  29. 29. 30 Si visita Marcala no puede dejar de conocer este hermoso lugar. El Chiflador Marcala posee un sinnúmero de caídas de agua, destacándose por su belleza y altura la de El Chiflador. Este paraje natural está ubicado a unos 5 km del casco urbano, siguiendo la carretera que conduce a El Salvador. El río Perea se precipita desde una altura de aproximadamente 50 metros formando una bella cascada. El nombre de ésta tiene su origen en los silbidos que el agua produce al caer, con el roce de las rocas y el efecto de los vientos que soplan en la zona. La tradición de los vecinos asegura que esos “chiflidos” se debían a que el lugar estaba encantado. Según la creencia popular todo aquel que se aventuraba a caminar por los senderos para llegar a la caída de agua, se extraviaba porque los Balneario La Chorrera en la década de los 50 del siglo XX Vista actual de La Chorrera
  30. 30. 31 duendes que allí habitaban no querían ser perturbados por los visitantes. Otra leyenda decía que tras la cortina de agua de la cascada, existía una cueva que conducía a la vecina república de El Salvador. También a comienzos del siglo XX era conocido que el gran cafetalero y comerciante Max Drawert gustaba de nadar en este balneario. La gente que lo observaba juraba que este inmigrante alemán desaparecía bajo las profundidades y que por eso tenía un “pacto” con el diablo. El Chiflador se encuentra en un bosque nublado, lugar de gran interés para los amantes de la naturaleza, quienes guardan la esperanza que este sitio se preserve para las generaciones futuras. Balneario Las Orquídeas Este es un balneario privado que surge en el 2000 con una inversión mínima que, sin embargo, cada año va creciendo. Se encuentra a unos 5 kilómetros del casco urbano siguiendo la carretera que conduce a la Paz. Cuenta con champas, vestidores, pista de baile, restaurante, área para picnic y hermosos senderos. Su mayor atracción es una hermosa caída de agua de unos 35 metros de altura, admirada por propios y extraños.
  31. 31. 32 Este balneario por encontrarse en el área de la reserva biológica de San Pedro y San Pablo posee una rica biodiversidad tanto en fauna como en flora. Podemos destacar 8 especies de orquídeas, 5 especies de helechos (incluyendo el gigante) y 3 especies de musgos. Dentro de la fauna podemos mencionar el gato de monte, venado, puma o león americano, guatusas, ardillas y el majestuoso gavilán negro, especie en peligro de extinción. Sus aguas poseen propiedades terapéuticas debido a que se mantiene a una temperatura menor a los 18 grados centígrados. Estas albergan especies acuáticas como crustáceos y gran variedad de peces. El Balneario Las Orquídeas no sólo es un sitio de recreación, además es un santuario ecológico de gran significado para todo marcalino. Balneario Las Orquídeas Cascada Las Orquídeas
  32. 32. 33 1. Cascada de Santa Rosita 2. La Estanzuela 3. La Chorrera 4. El Manzanal 5. Las Orquídeas 6. El Chiflador 7. El Eucalipto 8. La Isla Mapa del Municipio de Marcala y sus Principales sitios Turísticos
  33. 33. 34 BIBLIOGRAFÍA Archivo Etnohistórico del Instituto Hondureño de Antropología e Historia. Fondo de Documentos Históricos (FONDOC). Repartimiento de Indios de Pueblos de Tambla, Guajiquiro, y Otros. 1790. Argueta, Mario. Historia Laboral de Honduras: de la Conquista al Siglo XIX. En Documentos para la Historia de Honduras. Honduras: Imagen y Palabra. Tegucigalpa, 1999. Bonilla Contreras, Adán. Diccionario Histórico de Marcala. Imprenta Calderón. Sin lugar. 1973. Bonilla, M. Monografía del Municipio de Marcala en el Departamento de La Paz. Tipografía Cervantes. San Pedro Sula, 1931. Barahona, Marvin. Evolución Histórica de la Identidad Nacional. Editorial Guaymuras. Tegucigalpa. 1993. D’ans Marcel, André. Honduras Difícil Emergencia de una Nación de Un Estado. 2ª Edición. Renal Video Producción. Tegucigalpa, 2002. Fiallos, Carmen. Los Municipios de Honduras. Editorial Universitaria. Tegucigalpa. 1989. Euraque, Darío. El Capitalismo de San Pedro Sula y la Historia Política Hondureña (1870-1972). 2ª Edición. Editorial Guaymuras. Tegucigalpa, 2001. Infante, Segisfredo. Et. al. Los Alemanes en el Sur 1900-1947. Editorial Universitaria. Tegucigalpa. 1993. Mejía, Medardo. Historia de Honduras. Tomo VI. Editorial Universitaria. Tegucigalpa, 1990. Newson, Linda. El Costo de la Conquista. Editorial Guyamuras. Tegucigalpa. 2000. Pérez Chávez, Porfirio. Estructura Económica de Honduras. Gobierno del General Francisco Ferrera 1840-1844. Editorial Universitaria, Tegucigalpa, 2001. Pineda Portillo, Noé. Geografía de Honduras. Tercera Edición. Editorial Guaymuras. Tegucigalpa, 1997.
  34. 34. 35 Propaganda Pro Honduras. The Pan American Publicity Corporation. Molina y Cía Impresores. La Habana, 1930. Scheffler, Timothy. Cuevas y Abrigos del Suroeste de Honduras: Hallazgos e Inferencias del Recorrido por El Gigante 1998. En Memoria del VII Seminario de Antropología de Honduras “Dr. George Hasemann”. Instituto Hondureño de Antropología e Historia. Tegucigalpa, 2004. Rivas, Ramón. Pueblos Indígenas y Garífuna de Honduras. Editorial Guyamuras. Tegucigalpa, 2004. Vallejo, Antonio. Primer Anuario Estadístico 1889. Tipografía Nacional. Tegucigalpa, 1893. Yankelevich, Pablo. Honduras. Alianza Editorial. México, 1988. Entrevistas -Entrevista con Juan Manuel Aguilar. Tegucigalpa, 4 de agosto de 2007. -Entrevista con Víctor Naift. Marcala, La Paz. 8 de agosto de 2007. -Entrevista con Mario Joaquín Guzmán. Marcala, La Paz. 24 de agosto de 2007.
  35. 35. 36 CONTRAPORTADA

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