“ Si esto es la vida, yo soy caperucita roja” Luisa Valenzuela Interrelación entre un cuento de hadas y un cuento de la po...
<ul><li>Cuentos de Hades  es una sección compuesta por seis relatos incluída en el libro  Simetrías  (1993). </li></ul><ul...
 
<ul><li>Es una versión del cuento de Caperucita Roja. </li></ul><ul><li>Génesis de la autora: me pregunté un día por qué l...
 
<ul><li>La capita roja es la pubertad, la menstruación. </li></ul><ul><li>La autora, no agregó nada a la historia, la deco...
 
<ul><li>El camino de Caperucita es el camino que debe transitar la mujer para ser ella misma. </li></ul><ul><li>Debe acced...
 
<ul><li>En el camino se encontrará con sus instintos, con su sombra, con sus oscuros deseos representados por el lobo.  </...
 
<ul><li>No. El lobo. Lo oigo, lo digo: no sirve de mucho. O sí: evito algunas sendas muy abruptas o giros en el camino del...
 
<ul><li>Avanzando por su camino umbroso Caperucita tiene poca ocasión de aburrimiento y mucha posibilidad de desencanto.  ...
 
<ul><li>No son troncos lo que ella busca ahora. </li></ul><ul><li>Busca dulces y coloridos frutos para llevarse a la boca ...
 
<ul><li>Y la abuela saboreará los frutos que le llegarán quizá un poco marchitos, contará las historias.  </li></ul><ul><l...
 
<ul><li>Soy sólo tuyo, niña, Caperucita, hermosa. </li></ul><ul><li>Ella no le cree. Al menos no puede creer la primera pa...
 
<ul><li>¿Por qué me mandó a bosque…? ¿Por qué es inevitable el camino que conduce a la abuela? </li></ul><ul><li>La abuela...
 
<ul><li>¿Dónde vas, Caperucita, con esa canastita tan abierta, tan llena de promesas?, me pregunta el lobo, relamiéndose l...
 
<ul><li>La abuela es la que sabe, la abuela ya ha recorrido ese camino, la abuela se construyó su choza de propia mano y d...
 
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<ul><li>A veces cuando duermo sola en el medio del bosque siento que anda muy cerca, casi encima, y me transmite escozores...
 
<ul><li>El bosque ya no encierra secretos para mí, aunque me reserva cada tanto alguna sorpresa agradable. </li></ul><ul><...
 
<ul><li>No quiero que me vea así con la lengua colgante, roja como supo ser mi caperuza, no quiero que me vea con los colm...
 
<ul><li>No quiero asustar a la dulce ancianita: el camino ha ido arduo, doloroso por momentos, por momentos sublime. </li>...
 
<ul><li>Traigo la canasta llena. Y todo para ella. </li></ul><ul><li>Dormito un rato tendida frente a su puerta pero el fr...
 
<ul><li>Y entro. Y la noto a abuelita muy cambiada. Muy pero muy cambiada. Y eso que nunca la había visto antes. </li></ul...
 
<ul><li>Me invita a meterme en la cama, a su lado. Acepto la invitación. </li></ul><ul><li>Y cuando voy a expresar mi asom...
 
<ul><li>Abuelita, qué orejas tan grandes tienes…  </li></ul><ul><li>Y cuando abro la boca para mencionar su boca que a su ...
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"Si esto es la vida, yo soy caperucita roja"

  1. 1. “ Si esto es la vida, yo soy caperucita roja” Luisa Valenzuela Interrelación entre un cuento de hadas y un cuento de la postmodernidad
  2. 2. <ul><li>Cuentos de Hades es una sección compuesta por seis relatos incluída en el libro Simetrías (1993). </li></ul><ul><li>Relatos basados en la deconstrucción de algunos de los más famosos cuentos infantiles. </li></ul><ul><li>Hades: es una indicación de qué es lo que deberíamos buscar en ellos: un descenso a los infiernos, un ejercicio de deconstrucción de los fundamentos de nuestra mitología, si consideramos mitos a los cuentos. </li></ul><ul><li>Son un viaje al origen de nuestra concepción del mundo, nuestros prejuicios y nuestros miedos. </li></ul>
  3. 4. <ul><li>Es una versión del cuento de Caperucita Roja. </li></ul><ul><li>Génesis de la autora: me pregunté un día por qué la madre de Caperucita, que se supone que es una buena madre, la manda al bosque tan peligroso donde mora el lobo feroz. </li></ul><ul><li>Parte de la respuesta es que el bosque simboliza a vida. Para madurar hay que atravesar el bosque. </li></ul>
  4. 6. <ul><li>La capita roja es la pubertad, la menstruación. </li></ul><ul><li>La autora, no agregó nada a la historia, la deconstruyó y la reconstruyó partiendo de los elementos básicos. </li></ul>
  5. 8. <ul><li>El camino de Caperucita es el camino que debe transitar la mujer para ser ella misma. </li></ul><ul><li>Debe acceder a la pubertad, salirse de madre, alejarse de la madre, asumir la madre y caminar hacia la abuela, es decir, hacia la “abuelez”,la sabiduría. </li></ul>
  6. 10. <ul><li>En el camino se encontrará con sus instintos, con su sombra, con sus oscuros deseos representados por el lobo. </li></ul><ul><li>En la medida en que a la mujer se la escinde de su parte oscura, de su lobo, nunca será un ser humano completo. Y el patriarcado, agradecido. </li></ul>
  7. 12. <ul><li>No. El lobo. Lo oigo, lo digo: no sirve de mucho. O sí: evito algunas sendas muy abruptas o giros en el camino del bosque que pueden precipitarme a los abismos. </li></ul><ul><li>El miedo. Compartimos el miedo. Y quizá nos guste. </li></ul><ul><li>No se puede volver para atrás. Al final de la página se sabrá: al final del camino. </li></ul>
  8. 14. <ul><li>Avanzando por su camino umbroso Caperucita tiene poca ocasión de aburrimiento y mucha posibilidad de desencanto. </li></ul><ul><li>La vida es decepcionante…lágrimas que por adelantado Caperucita va saboreando en su forestal camino mucho antes de toparse con los troncos más rugosos. </li></ul>
  9. 16. <ul><li>No son troncos lo que ella busca ahora. </li></ul><ul><li>Busca dulces y coloridos frutos para llevarse a la boca o para meter en su canasta. </li></ul><ul><li>Esa misma que colgada de su brazo transcurre por el tiempo para lograr –si logra- cumplir su destino de ser depositada a los pies de la abuela. </li></ul>
  10. 18. <ul><li>Y la abuela saboreará los frutos que le llegarán quizá un poco marchitos, contará las historias. </li></ul><ul><li>De amor, como corresponde, las historias, tejidas por ella con cuidado y a la vez con cierta desprolijidad que podemos llamar inspiración o gula. </li></ul><ul><li>La abuela también va a ser osada, la abuela también le está abriendo al lobo la puerta en este instante. </li></ul><ul><li>Porque siempre hay un lobo. </li></ul>
  11. 20. <ul><li>Soy sólo tuyo, niña, Caperucita, hermosa. </li></ul><ul><li>Ella no le cree. Al menos no puede creer la primera parte: puede que ella sea hermosa, sí, pero el lobo es ajeno. </li></ul><ul><li>Mi madre me ha prevenido: cuidate del lobo, mi tierna niñita cándida, inocente, frágil, vestidita de rojo… </li></ul>
  12. 22. <ul><li>¿Por qué me mandó a bosque…? ¿Por qué es inevitable el camino que conduce a la abuela? </li></ul><ul><li>La abuela es la que sabe, la abuela ya ha recorrido ese camino, la abuela se construyó su choza de propia mano y después si alguien dice que hay un leñador no debemos creerle. </li></ul>
  13. 24. <ul><li>¿Dónde vas, Caperucita, con esa canastita tan abierta, tan llena de promesas?, me pregunta el lobo, relamiéndose las fauces? </li></ul><ul><li>Andá a cagar, le contesto, porque me siento grande, envalentonada. </li></ul><ul><li>Y reanudo mi viaje. </li></ul>
  14. 26. <ul><li>La abuela es la que sabe, la abuela ya ha recorrido ese camino, la abuela se construyó su choza de propia mano y después si alguien dice que hay un leñador no debemos creerle. </li></ul>
  15. 28. <ul><li>El lobo insiste en preguntarme dónde voy y yo suelo decirle la verdad, pero no cuento qué camino he de tomar… </li></ul><ul><li>Tampoco yo lo sé… </li></ul><ul><li>Y mi madre me dice..ten cuidado con el lobo, y yo ya tengo la misma voz de madre y es la voz que escuché desde un principio: toma nena, llévale esta canastita…y ten cuidado con el lobo. </li></ul>
  16. 30. <ul><li>Y mi madre me dice..ten cuidado con el lobo, y yo ya tengo la misma voz de madre y es la voz que escuché desde un principio: toma nena, llévale esta canastita…y ten cuidado con el lobo. </li></ul><ul><li>¿Y para eso me mandó al bosque? </li></ul><ul><li>El lobo no parece tan malo. Parece domesticable, a veces. </li></ul>
  17. 32. <ul><li>A veces cuando duermo sola en el medio del bosque siento que anda muy cerca, casi encima, y me transmite escozores nada desagradables. </li></ul><ul><li>Yo soy Capericita. Soy mi propia madre, avanzo hacia la abuela, me acecha el lobo. </li></ul>
  18. 34. <ul><li>El bosque ya no encierra secretos para mí, aunque me reserva cada tanto alguna sorpresa agradable. </li></ul><ul><li>Sigo adelante. Voy en pos de mi abuela (al menos eso creo). </li></ul><ul><li>Y cuando al fin llego a la puerta de su prolija cabaña de troncos, me detengo un rato ante el umbral para retomar aliento </li></ul>
  19. 36. <ul><li>No quiero que me vea así con la lengua colgante, roja como supo ser mi caperuza, no quiero que me vea con los colmillos al aire y la baba chorreándome de las fauces. </li></ul>
  20. 38. <ul><li>No quiero asustar a la dulce ancianita: el camino ha ido arduo, doloroso por momentos, por momentos sublime. </li></ul>
  21. 40. <ul><li>Traigo la canasta llena. Y todo para ella. </li></ul><ul><li>Dormito un rato tendida frente a su puerta pero el frío de la noche me decide a golpear. </li></ul>
  22. 42. <ul><li>Y entro. Y la noto a abuelita muy cambiada. Muy pero muy cambiada. Y eso que nunca la había visto antes. </li></ul><ul><li>Ella me saluda, me llama, me invita. </li></ul>
  23. 44. <ul><li>Me invita a meterme en la cama, a su lado. Acepto la invitación. </li></ul><ul><li>Y cuando voy a expresar mi asombro, una voz en mí habla como si estuviera repitiendo algo antiquísimo y comenta: </li></ul>
  24. 46. <ul><li>Abuelita, qué orejas tan grandes tienes… </li></ul><ul><li>Y cuando abro la boca para mencionar su boca que a su vez se va abriendo, acabo por reconocerla. </li></ul><ul><li>La reconozco, lo reconozco, me reconozco. </li></ul><ul><li>Y la boca traga y por fin somos una. </li></ul><ul><li>Calentita. </li></ul>

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