Mi cena con Rem

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Ciudad, urbanismo y Starsystem

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Mi cena con Rem

  1. 1. Fernando Ramos Muñoz @bgmps en twitterMi cena con RemMálaga, 18 de Septiembre de 2012Voy a darles una información que les puede interesar. Bastante. Aunque la verdades que no sé si debería hacerlo. En fin. Hace unos meses ya, todavía no me loacabo de creer, tuve ocasión de compartir cena con Rem Koolhaas. Sí. Ése. Elmismo que escribe y construye.¿Que cómo? Pues a través de amigos, de amigos de amigos, ya saben como sonéstas cosas. Qué tensión, qué nervios, qué inseguridad galopante. ¿Qué hago,cómo me comporto, qué digo, cuando me callo? ¿Cómo se sitúa uno ante un genioen vida, el gurú por excelencia de la arquitectura y sus mercados? Sobre todo de losegundo, sí.Un restaurante normalito, no está el horno para bollos (el mío, no el de Rem). Miesposa y la suya. O compañera, no sé, o una de sus esposas, en algún sitio leí algode su poligamia. No sé qué le ven, y menos de cerca. En fin, cosas.Detalles de genialidad. Muchos. Constantes. Parálisis propia que desaparece muypoco a poco, a medida que puedo empezar a verlo como persona, y no tanto comomaestro jedi.Entre plato y plato, ciudades, arquitecturas, personas. Y trabajo, a nuestro pesar:sus encargos, mis ganas. Y los ojos como platos cuando me cuenta, ilusionado, queestá trabajando en un proyecto para Málaga. Como lo oyen. Repaso mental rápidoa la interminable lista de lugares donde pudiera intervenir: el Guadalmedina, elPuerto, el Tarajal, el Centro Histórico…o quizá una intervención sobreinfraestructuras: el Saneamiento Integral, el Tren Litoral…Me explica porqué su intervención sí saldrá adelante, al contrario que losdesastrosos precedentes de sus (mis) compañeros olímpicos: Gehry en el Puerto,MVRDV en Las Delicias, Mayne en Teatinos, Moneo en Hoyo de Esparteros…todosfueron tumbados antes o después. Pero a él no le va a pasar.Seguimos con la cena, con mi inseguridad y su detallado relato de la intervenciónsobre mi ciudad. El proceso del encargo (ejem), el lugar de la intervención, suforma de abordarla, los primeros esquemas, la propuesta definitiva, los plazos ypresupuestos disponibles, los efectos esperados sobre la ciudad. Y por ahí.Y hasta aquí puedo contar. O quiero contar. O quiero mentir.Porque, sufrido lector, todo esto no era más que una enorme trola gratuita. Y ya nonecesito mentir más. Sólo era necesario crear un escenario más o menos verosímily dejarse llevar hasta hacer coincidir en el mismo párrafo las palabras “Málaga”,“proyecto”, y “Koolhaas”. Como en los experimentos de Pávlov. Sí, ése. El fisiólogo,el de los perros y las babas. El del reflejo condicionado, para entendernos.Si usted, desconocido lector, ha sentido un repentino cosquilleo en las tripas, unaaceleración del ritmo cardíaco, un escalofrío de ilusión, una sudoración repentina en
  2. 2. las palmas de las manos; o peor, aún, si a partir de leer “está trabajando en unproyecto para Málaga”, ha obviado el hilo del texto, presa de la ansiedad, y haaplicado técnicas de lectura rápida, buscando como loco datos, lugares, fechas,plazos, para saber más sobre la intervención de Rem en Málaga, como lo haría unarquitecto o un periodista, si ha sentido eso, tengo malas noticias para usted. Esasreacciones le han delatado. Sin ninguna duda.Esta usted infectado. Está infectado por el virus del Starsystem. Hasta las trancas.Y sospecho que el suyo proviene de la cepa española, seguramente la peor detodas, la más agresiva, destructiva y resistente. Al menos, entre las cepaseuropeas, porque las orientales también prometen agresividad y permanencia.Debe saber que le han afectado las últimas décadas de propaganda mediática. Quese ha creído usted a pies juntillas aquello de que las ciudades necesitan Pritzkers yemblemas, hasta el punto de interiorizarlo. Aquello que empezaron algunoscontando interesadamente mal “el fenómeno Guggenheim”, que nunca debió llevarese nombre, sino “el proyecto Bilbao Ria 2000”. Porque el museo no era más queuna pieza perfectamente ordenada y prevista en plazos (no tanto en presupuestos)que encajaba en el puzzle urbano previsto. Otras le antecedieron, y muchas otras lehan seguido después, colaborando todas en recuperar creativamente el entorno dela ría industrial, hasta convertirla en un espacio característico del Bilbao del sigloXXI. Bien trazado y bien construido, sin parches ni acelerones ni retrasos, de modoque recoja sinergias y proyecte la ciudad hacia delante. O mejor dicho, hacia símisma.También debería saber, para su tranquilidad, que tiene cura: consiste sencillamenteen recordar que las ciudades no necesitan arquitectos estrella para definirse.Siempre, desde el origen de las ciudades, ha sido al revés. Tanto las pequeñascomo las grandes, las famosas como las desconocidas, las arrogantes y lashumildes, las nuevas como las antiguas. Las ciudades han aportado el contextocreativo donde el arquitecto ha tenido la ocasión de definirse a sí mismo. Si hapodido. Que no siempre.Las personas siempre han buscado en ciertos lugares aquello que necesitaban:desde el ermitaño que busca el aislamiento imprescindible en una cueva, hasta elPicasso que se busca a sí mismo en una ciudad como París, pasando por Darwin ylas Galápagos, o Gauguin y La Martinica, siempre han sido los lugares los queatraían a las personas, y no al revés. La montaña nunca ha ido a Mahoma. Ni putafalta que le hacía.Ni la montaña, ni la Florencia del XV, ni el Nueva York del XX, ni la Atenas del V ac,ni la Alejandría del III ac, se movieron un ápice hacia nadie, ni se han vistoobligadas a postrarse para recibir los efectos salvíficos de ningún autor. Siemprehan sido los autores los que buscaban sumergirse en el espíritu de una ciudad o unlugar, que les ayudara a sacar lo que llevaban dentro, y aportar su granito de arenaa la construcción de una identidad común.Que las ciudades atraigan a través de la actuación estelar de un arquitecto famosoes cada vez más insostenible y físicamente imposible. Se ha repetido la fórmulademasiadas veces, en demasiados lugares del planeta, y siempre ha sido unafalacia. El universo ciudad se parece cada vez más a un campo de Pritzkers, hayque tener cuidado con dónde se pisa, porque enseguida estallan: Hadid en Sevilla yBruselas, Koolhaas en México, Zumthor en Basilea, Moneo en Zürich. Todosrechazados. Todos fallidos.Los proyectos, no las ciudades. Los arquitectos, no los ciudadanos.
  3. 3. Instalación “Being Rem Koolhaas” / PKMN [PAC-MAN] arquitectura, 2010 http://www.pkmn.es/http://www.pkmn.es/pedagogy/p_id001remk/p_id001remk01.htmEl autor agradece a PKMN [PAC-MAN] arquitectura la autorización para incorporarla imagen de su propiedad que acompaña al texto.Esta obra está bajo una licencia by-nc-sa.Éste artículo fue publicado el 18 de Septiembre de 2012 en:Revista El Observadorhttp://www.revistaelobservador.com/index.php?option=com_content&task=view&id=6667&Itemid=64málagalab http://malagalab.blogspot.com.es/2012/09/mi-cena-con-rem.htmlreeditor http://www.reeditor.com/columna/6248/2/arquitectura/mi/cena/rem

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