Lección 1 para el 3 de octubre de 2015
«Mas yo estoy lleno de poder del
Espíritu de Jehová, y de juicio y de
fuerza, para denunciar a Jacob su
rebelión, y a Isra...
«Las palabras de Jeremías hijo de Hilcías, de los sacerdotes
que estuvieron en Anatot, en tierra de Benjamín» (Jeremías 1:...
Pero Dios ya lo había escogido mucho antes
para esa labor. Había apartado (santificado) a
Jeremías para ser profeta a las ...
«El joven [Jeremías] se aterrorizó ante la idea de ser
profeta. Fue abrumado por el sentimiento de
indignidad; su naturale...
«La palabra de Jehová vino a mí, diciendo: ¿Qué ves tú, Jeremías? Y dije:
Veo una vara de almendro… Vino a mí la palabra d...
La olla estaba ladeada desde el norte, y a
punto de volcar su contenido hirviente
hacia el sur, sobre la tierra de Judá.
L...
«En el joven Jeremías, Dios veía alguien que sería fiel a su
cometido, y que se destacaría en favor de lo recto contra gra...
Próxima SlideShare
Cargando en…5
×

Lección 1 | El llamado profético de Jeremías | Escuela Sabática Power point

2.704 visualizaciones

Publicado el

Lección 1 | El llamado profético de Jeremías | Escuela Sabática Power point | Cuarto trimestre 2015
http://escuelasabatica.es/

Publicado en: Educación
0 comentarios
3 recomendaciones
Estadísticas
Notas
  • Sé el primero en comentar

Sin descargas
Visualizaciones
Visualizaciones totales
2.704
En SlideShare
0
De insertados
0
Número de insertados
1.261
Acciones
Compartido
0
Descargas
49
Comentarios
0
Recomendaciones
3
Insertados 0
No insertados

No hay notas en la diapositiva.

Lección 1 | El llamado profético de Jeremías | Escuela Sabática Power point

  1. 1. Lección 1 para el 3 de octubre de 2015
  2. 2. «Mas yo estoy lleno de poder del Espíritu de Jehová, y de juicio y de fuerza, para denunciar a Jacob su rebelión, y a Israel su pecado» (Miqueas 3:8) «¿Quiero yo la muerte del impío? dice Jehová el Señor. ¿No vivirá, si se apartare de sus caminos?» (Ezequiel 18:23) Los profetas tenían un doble mensaje: 1. Denunciar el pecado. 2. Anunciar el perdón divino. Esto les planteaba un dilema: si daban el mensaje, se arriesgaban a sufrir persecución o muerte (Lucas 3:19-20); si callaban, el juicio de Dios caería sobre ellos. Con menosprecio de sus vidas, decidieron realizar la labor que Dios les asignó. Transmitieron las palabras de Dios que recibieron a través de sueños, visiones o revelaciones directas. Gracias a ellos, aún tenemos hoy día el privilegio de recibir el mensaje divino que les fue confiado.
  3. 3. «Las palabras de Jeremías hijo de Hilcías, de los sacerdotes que estuvieron en Anatot, en tierra de Benjamín» (Jeremías 1:1) Jeremías era un sacerdote, educado para el servicio santo. Nació en Anatot, hoy Anata, unos 4 km. al noreste de Jerusalén. Dado que Abiatar (descendiente de Elí) fue desterrado a Anatot cuando perdió el sumo sacerdocio, es posible que Jeremías fuese uno de sus descendientes (1R. 2:26). Su ministerio profético abarcó desde 627 a.C. hasta más allá de 586 a.C. Según Jeremías 1:2-3, sus más de 40 años como profeta abarcaron el reinado de los últimos cinco reyes de Judá.
  4. 4. Pero Dios ya lo había escogido mucho antes para esa labor. Había apartado (santificado) a Jeremías para ser profeta a las naciones. Al nacer, todos los hombres son dotados por Dios para realizar ciertas funciones, pero ellos son responsables de desarrollar esas aptitudes. Del mismo modo, Dios hoy tiene un plan para cada persona. Debemos descubrir cuál es ese lugar y procurar cumplir el propósito y el plan que Dios tiene para con nosotros. «Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones» (Jeremías 1:5) Jeremías era un joven entre 18 y 20 años cuando fue llamado al ministerio profético.
  5. 5. «El joven [Jeremías] se aterrorizó ante la idea de ser profeta. Fue abrumado por el sentimiento de indignidad; su naturaleza rechazaba una tarea que lo obligaría a ser diferente de sus contemporáneos» (CBA). «Y yo dije: ¡Ah! ¡ah, Señor Jehová! He aquí, no sé hablar, porque soy niño. Y me dijo Jehová: No digas: Soy un niño; porque a todo lo que te envíe irás tú, y dirás todo lo que te mande» (Jeremías 1:6-7) Al igual que Moisés, se excusó por su incapacidad para hablar en público (Éxodo 4:10-15). Pero Dios capacita a todo el que escoge. Acompañó su llamamiento con promesas específicas:
  6. 6. «La palabra de Jehová vino a mí, diciendo: ¿Qué ves tú, Jeremías? Y dije: Veo una vara de almendro… Vino a mí la palabra de Jehová por segunda vez, diciendo: ¿Qué ves tú? Y dije: Veo una olla que hierve; y su faz está hacia el norte» (Jeremías 1:11, 13) El significado de la primera profecía de Jeremías es más claro en hebreo. Podríamos traducirla así: «Veo una vara del árbol vigilante [shaqed]... Bien has visto; porque yo estoy vigilante [shaqad] sobre mi palabra para ponerla por obra». El almendro anuncia la llegada de la primavera. Tan ciertamente como que ésta vendrá, la palabra de Dios se cumplirá con seguridad. ¿Cuál era la palabra de Dios que se cumpliría en ese momento? Una «olla que hierve».
  7. 7. La olla estaba ladeada desde el norte, y a punto de volcar su contenido hirviente hacia el sur, sobre la tierra de Judá. Los ejércitos de Babilonia (al este de Judá) debían subir por el Éufrates para evitar el desierto. De este modo, atacarían a Israel desde el norte. «La palabra de Jehová vino a mí, diciendo: ¿Qué ves tú, Jeremías? Y dije: Veo una vara de almendro… Vino a mí la palabra de Jehová por segunda vez, diciendo: ¿Qué ves tú? Y dije: Veo una olla que hierve; y su faz está hacia el norte» (Jeremías 1:11, 13) Ante esta amenaza, los habitantes de Judá tenían dos opciones: permanecer en sus pecados, o arrepentirse de ellos. Según su respuesta, el mensaje de Jeremías sería «para arrancar y para destruir», o «para edificar y para plantar» (Jeremías 1:10).
  8. 8. «En el joven Jeremías, Dios veía alguien que sería fiel a su cometido, y que se destacaría en favor de lo recto contra gran oposición. Había sido fiel en su niñez; y ahora iba a soportar penurias como buen soldado de la cruz. El Señor ordenó a su mensajero escogido: “No digas, soy niño; porque a todo lo que te enviaré irás tú, y dirás todo lo que te mandaré. No temas delante de ellos, porque contigo soy para librarte.”» Lecciones para aplicar en nuestra vida: E.G.W. (Profetas y reyes, pg. 299)

×