Queridos padres: Recuerden que los maestros de Escuela Sabática enseñarán esta
lección en la fecha señalada. Los alumnos d...
Luego, la muchachita relató a la esposa de Naamán todo lo que había aprendido por
medio de sus padres acerca del Dios vivi...
Lean la historia de la lección cada día de esta semana
y repasen el versículo para memorizar.
Jesucristo.....................
Lección 6 | Infantes | La muchachita sirve a Dios | Escuela Sabática Menores
Próxima SlideShare
Cargando en…5
×

Lección 6 | Infantes | La muchachita sirve a Dios | Escuela Sabática Menores

1.105 visualizaciones

Publicado el

Lección 6 | Infantes | La muchachita sirve a Dios | Escuela Sabática Menores
http://escuelasabatica.es/

Publicado en: Educación
0 comentarios
0 recomendaciones
Estadísticas
Notas
  • Sé el primero en comentar

  • Sé el primero en recomendar esto

Sin descargas
Visualizaciones
Visualizaciones totales
1.105
En SlideShare
0
De insertados
0
Número de insertados
485
Acciones
Compartido
0
Descargas
5
Comentarios
0
Recomendaciones
0
Insertados 0
No insertados

No hay notas en la diapositiva.

Lección 6 | Infantes | La muchachita sirve a Dios | Escuela Sabática Menores

  1. 1. Queridos padres: Recuerden que los maestros de Escuela Sabática enseñarán esta lección en la fecha señalada. Los alumnos deberán estudiarla y hacer las actividades prácticas después, durante toda la semana, a partir de la fecha indicada. tseeDSKi La muchachito sirve a Dios Sábado 08 Agosto * bfewenciASí 2 Reyes 5:1-8; Profetas y reyes, pp. 185, 186. ¿Sabes cómo servir a Dios? La muchachita servía a Dios con lo que hacía y decía. a muchachita esclava, la pequeña criada, levantó con cuidado los frascos de perfume y los limpió. Los frascos generalmente brillaban con la luz del sol que se colaba a través de las ventanas de la habitación. Pero no ese día. Ese día, las cortinas estaban cerradas. Y la esposa de Naamán estaba tendida sobre su cama en la oscuridad, llo­ rando suavemente. La muchachita sabía por qué: el capitán Naamán tenía lepra. Nadie podía lograr que la lepra desapa­ reciera. La lepra producía manchas blancas en la piel, y él no podía sentir los objetos con los dedos de las manos ni de los pies. La esposa de Naamán estaba muy, pero muy triste. La muchachita se acercó de puntillas hasta la cama. -Desearía que el señor Naamán pudiera ir a ver al profeta Eliseo, en mi país -susurró-. El pro­ feta seguramente lo curaría de su lepra. La esposa de Naamán se secó las lágrimas. -¿D e qué me estás hablando, niña? -preguntó. Entonces, la pequeña criada contó a la esposa de Naamán todo lo que sabía del profeta Eliseo, que vivía en Israel. -El Señor del cielo obra milagros por medio del profeta Eliseo -aseguró. “Jesucristo los anime... para que hagan todo lo que sea bueno” (2 Tesalonicenses 2:16,17, NVI). M E N S A J E Servimos a Dios con lo que hacemos y decimos. 29
  2. 2. Luego, la muchachita relató a la esposa de Naamán todo lo que había aprendido por medio de sus padres acerca del Dios viviente y verdadero. La esposa de Naamán se quitó la manta que le cubría los pies. Se levantó rápidamente de la cama. -Tráeme algo de agua para lavarme la cara -d ijo -. Debo hablar con mi esposo. El capitán Naamán era el comandante del ejército del Rey; por lo tanto, Naamán le dijo a este lo que la muchachita le había contado a su esposa. —¡Ve! -dijo el Rey-. Ve y visita al profeta. Yo enviaré una carta al rey de Israel a favor de ti. El capitán Naamán llevó consigo monedas de oro y plata, y diez mudas de hermosos vestidos. Tenía pensado obsequiárselos al rey de Israel. Pero, cuando el rey de Israel leyó la carta del rey de Siria, quedó profundamente tur­ bado. El rey de Israel sabía que no podría curar a Naamán. No entendía por qué el rey de Siria pensaba que él sí podría hacerlo. Estaba aterrado. ¿Qué sucedería si Naamán no era sanado? El rey de Siria ¿atacaría nuevamente a Israel? El profeta Elíseo oyó hablar de la visita de Naamán, y le envió un mensaje al rey de Israel. -¿P o r qué te turbas tanto? Permite que Naamán venga a mí, y él sabrá que hay profeta en Israel. El profeta Elíseo sabía que él no podía curar al capitán Naamán, pero Dios sí podía. El profeta Elíseo y la muchachita deseaban que el capitán Naamán conociera al verda­ dero Dios. Ella mostraba el amor de Dios mientras ayudaba a la esposa de Naamán y en todo lo que hacía. Le gustaba compartir a Dios con los demás. Tú también puedes servir a Dios por medio de lo que haces y lo que dices. Así es como otros sabrán que tú amas a Dios. 50
  3. 3. Lean la historia de la lección cada día de esta semana y repasen el versículo para memorizar. Jesucristo........................ (Señalar hacia arriba) los anime........................ (Brazos arriba, puños cerrados, sacar múscu­ los) para que hagan todo lo ...... (Señalar la boca) que sea bueno..................(Palmas arriba, manos extendidas) 2 Tesalonicenses 2:16,17 ... (Palmas juntas, luego abiertas) D O K I N G O Anima a tu hijo a compartir con alguien la Mariposa del Mensaje Secreto hecha en la Escuela Sabática, y con tarle la historia de la muchachita. (O ayúdalo a escribir un mensaje secreto, como “Dios te ama”, para alguien.) Lean 2 Reyes 5:1 al 8. Pregunta a tu niño: ¿Cómo servía a Dios la muchachita? Naamán ¿pensó que Dios podría sanarlo? La muchachita servía a Dios mediante lo que hacía y decía. Planifiquen una manera en que tu hijo y tú puedan servir a Dios esta semana, ayudando a un vecino de edad o a un amigo. Canten “Nítido rayo por Cristo”. Permite que tu hijo llame o visite a un amigo o un vecino que esté enfermo, para decirle: “Dios te ama y yo también”. Oren por esa persona hoy. Ayuda a tu hijo a dibujar una cara feliz y una cara triste. Luego, levanten la cara correcta mientras tú lees la lec­ ción y se asocian eventos felices o tristes. Di: Naamán oyó, por medio de la muchachita, que Dios podía sanarlo. ¿Piensas que esto lo hizo feliz? Canten “La pequeñita luz”. Dramaticen la historia bíblica en familia. Usen círculos blancos de papel autoadhesivo, o manchas de tiza, para representar la lepra en la piel de quien represente a Naamán. Entonen cantos relacionados con la ayuda a los demás. Agradezcan a Dios por las oportunidades de servirlo cuando hacen o dicen cosas lindas por otros. Pídanle que ayude a tu familia a estar siempre lista para servirlo. Túrnense para representar maneras en las que pueden servir a Dios con sus acciones y palabras (animando a alguien, dándole un vaso de agua, compartiendo historias, etc.). Adivinen qué está representando la otra persona. Decídanse por una de estas acciones, y háganla hoy.

×