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CONCEPTOS GENERALES SOBRE LA ALBÚMINA
HUMANA Y SU UTILIZACIÓN CLÍNICA
DR. CORDERO, M., R.*
DR. MONTERO U.c.**
DR. MURILLO, N.***
*
**
***
RESUMEN
Se presenta una amplia descripción de
las características bioquímicas y biológicas
de la Albúmina Humana, asi como sus ac-
ciones fisiológicas en el organismo.
Se considera de gran interés la dise-
minación de la información contenida en
este artículo, toda vez que la utilización clí-
nica terapéutica de esta proteina humana,
tiene frecuente aplicación en la práctica mé-
dica a nivel hospitalario.
En el artículo presentamos las indica-
ciones y la dosificación para cada una de las
entidades clínicas en las que se utiliza la al-
búmina humana en la práctíca médica gene-
ral.
El shock, las quemaduras, el Sindrome
Agudo de Insufíciencia respiratoria, la Insu-
ficiencia Hepática Aguda, la plasmaferesis te-
rapéutica y la Hemodialisis, constituyen las
principales indicaciones para el uso de la Al-
búmina humana.
Jefe Servicio Hematología, Sección Medicina, Hospital
México. Profesor Asociado Escuela de Medicina, Uni-
versidad de Costa Rica. Director de la Oficina Regio-
nal para América Latina y del Centro Internacional de
Entrenamiento y Miembro del Comité Ejecutivo de la
Federación Mundial de la Hemofilia.
Asistente Servicio de Hematología, Sección Medicina,
Hospital México. Profesor Adjunto, Escuela de Medi-
cina, Universidad de Costa Rica. Profesor curso pos-
grado Hematología CENDEISSS y S.E.P., Universi-
dad de Costa Rica. Co-Director Centro Internacional
de Entrenamiento de la Federación Mundial de la He-
mofilia.
Asistente especialista Servicio de Hematología Sec-
ción de Medicina, Hospital México y Profesora curso
Posgrado Hematología del CENDEISS y del S.E.P.,
Universidad de Costa Rica.
En otras entidades e/inicas que cursan
con edema. no hay un acuerdo general so-
bre el efecto terapéutico eficaz de esta pro-
teina.
En el articulo se presenta además una
amplía revisión bibliográfica, especialmente
inherente al manejo del paciente con shock,
como la principal entidad e/ínica en la que el
uso terapéutico de la albúmina está fuera de
toda discusión.
SUMMARY
A brief description on the biological
and biochemical characteristics of this im-
portant protein is shown. as well as, its phy-
siological functions on the human organismo
We show in this artie/e, the general in-
dications and dosiflcation for each c/inical
manifestation in the general medical practi-
ce.
Shock, burns, acule respiratory dis-
tres syndrome. acute liver failure. the-
rapeufic plasmapheresis, and hemodialysis
are the main indications for the therapeutic
use o[Albumin.
There are other clinical situations with
edema, in which there is not a general
agreement on the indications o[ Albumin as
therapeutical method.
We also have an ample bibliography re-
vision, specially concerning the treatment o[
shock as the main clinical situation in which
the use of a!bumin is out of discussion.
Acta Médica Costarricense Vol. 28; No. 1: 32-38 32
GENERALIDADES
La albúmina sérica constituye más de la mitad de las
proteínas sanguíneas (aproximadamente un 600
/0 Ó 4.2
gr/100 mI), y en una forma muy general representa aproxi-
madamente el 500
/0 de la actividad sintética del hígado.
(2-3-4).
La albúmina humana es una pequeña proteína rela-
tivamente simétrica con un peso molecular aproximadamen-
te de 66.000 a 69.000, y que siendo la principal proteína
del plasma, es una molécula altamente soluble, que a pesar
de su elevada carga negativa puede ligarse reversiblemente
tanto con cationes como con aniones, lo que hace posible
que su situación plasmática sea óptima para poder trans-
portar o inactivar una serie de sustancias como metales pe-
sados, drogas, tinturas, ácidos grasos, hormonas y enzimas.
(I -2-3) Su principal indicación se relaciona con su acción
oncótica como un excelente expansor del volumen plasmá-
tico. (8-9) Los efectos fisológicos de la propiedad de ligarse
que tiene la albúmina a otras sustancias, pueden ser deter-
minantes para la utilización futura de esta proteína. Pese
a que el 800
/0 de la acción oncótica del plasma reside en
la albúmina y de que varios estados de hipoalbuminemia ge-
neralmente se acompañan de edema, los niños que presen-
tan analbuminemia congénita no manifiestan esta complica-
ción de edema, presumiblemente porque el efecto oncótico
está dado también por las globulinas plasmáticas (1-10).
Hay suficiente evidencia para pensar que las personas tienen
cierto grado de heterogenicidad en la albúmina circulante
y las preparaciones disponibles para uso clínico invariable-
mente contienen grandes oligómeros y polímeros, sin ha-
berse podido evaluar todavía cuál de esas sustancias tiene
efectividad terapeútica en su uso. (2-3).
La albúmina es sintetizada en las células hepáticas y
se ha calculado que existe entre 200 y 500 microgramos de
albúmina por cada gramo de tejido hepático (4). Hay una
serie de factores que influyen sustancialmente en las síntesis
hepáticas de albúmina y entre los más importantes se
incluyen la nutrición, el ambiente, algunas hormonas y la
presencia o no de enfermedad (5). Entre las hormonas que
se han demostrado que tienen efecto sobre la síntesis
hepática de la albúmina, están la hormona tiroidea, la
insulina, la hormona de crecimiento, la testosterona, la
ACTH y los corticoides adrenales. Se acepta que el princi-
pal regulador de la síntesis de albúmina es aparentemente
la presión oncótica de los sitios de síntesis (5). Una vez
sintetizada la molécula de albúmina, tiene dos rutas para
pasar a la circulación: puede pasar directamente a través de
la pared de las células hepáticas a los sinusoides, o alterna-
tivamente puede pasar al espacio conocido como espacio de
Disse, que está situado entre la célula hepática y la pared
sinusoidal, pasando desde ahí a los linfáticos hepáticos,
al conducto torácico y finalmente al compartimento intra-
vascular (5).
Bajo condiciones normales de electroforesis del plas-
ma, la albúmina da un pico principal que indica su alta mo-
vilidad: el pico es simple y homogéneo, al contrario de los
picos dados por las otras fracciones y representa solamente
a la albúmina (8-9-10).
La gran estabilidad de la albúmina sérica al calor jun-
to con la presencia de estabilizadores disponibles, permite
el prolongado calentamiento (10 hrs. a 60°C) durante su
preparación, hecho que elimina cualquier riesgo de transo
misión de agentes patogénicos como el de la hepatitis B7
.
Se ha calculado que la inyección de un gramo de al-
búmina aumenta el volúmen sanguíneo circulante de 1 a
24 mI. En esta forma la infusión del contenido de un fras-
co de 25 grs., es decir, 125 mI. de una solución al 200/0,
es osmóticamente equivalente a la infusión de 500 mI. de
plasma seco reconstituido (6).
Esta acción expansora del plasma explica su utilidad
en la hemodilución disminuyendo la viscosidad sanguínea
e indirectamente ayudando a mejorar la diuresis y a disper-
sar efectivamente los derrames y el edema cuando están
presentes (7).
Por último, por su alto contenido en aminoácidos
esenciales y por su capacidad de reemplazo, la albúmina
sérica actúa como una proteína fundamental de reserva y
consecuentemente es de gran valor terapéutico (2-4).
INDICACIONES GENERALES Y DOSIFICACION
En general la albúmina humana se prescribe en emer-
gencias, en casos donde haya necesidad de prevenir o tra-
tar los síndromes hipovolémicos con o sin shock y evitar la
aparición de colapso cardiovascular (11-21-23). También
por sus propiedades osmóticas es valioso como tratamiento
del shock en general y como terapia sustitutiva cuando haya
necesidad de aumentar la fracción albúmina del suero para
corregir estados de deficiencia proteínica (27-30-32). Por
su bajo contenido en sal es particularmente útil en el tra-
tamiento de pacientes cirróticos con insuficiencia renal o
con edema en general.
La selección de indicaciones clínicas para la utiliza-
Clan terapéutica de albúmina debe ser tomada no sólo por
conceptos arbitrarios o pragmáticos sino más bien por una
adecuada educación de los médicos en el conocimiento de
la función fisiológica. Solamente unos pocos trastornos
específicos requieren regularmente el uso de albúmina,
aunque una gran variedad de condiciones patológicas pue-
den justificar su utilización ocasional. Existen situaciones
clínicas en las que hay datos incompletos de la efectividad
de la albúminoterapia y también se acepta que existen otros
trastornos en los cuales no se obtiene ningún beneficio con
albúmina a pesar de la existencia de hipoalbuminemia. En
estas circunstancias la utilización endovenosa de albúmina
no está justificada.
33
Las indicaciones para el uso clínico de la albúmina se
pueden dividir en tres grupos:
a) Uso adecuado
b) Uso ocasional
c) Uso injustificado
En diferentes países hay evidencias de que el uso
clínico de la albúmina está aumentando en forma precipita-
da y que muchas veces está siendo usada en situaciones pa-
tológicas dudosas, lo que, unido a su alto costo, está crean-
do problemas fmancieros en los presupuestos guberna-
mentales para los derivados plasmáticos. Esto ha sido posi-
ble observarlo en el tratamiento del cáncer, donde se usan
grandes cantidades de albúmina y en otros centros médicos
el presupuesto para la compra de albúmina representa un
300
/0 del total del presupuesto de hemoderivados. Entre
los médicos, los cirujanos son los que más la usan y las in-
dicaciones para prescribirla incluyen algunas que ya han
sido eliminadas, como la hipovolemia asociada con cirugía,
trauma o en algunos trasplantes y las quemaduras severas,
el síndrome de insuficiencia respiratorio y la circulación
extracorpórea (37).
Los internistas por otro lado utilizan una tercera par-
te de la albúmina en cada hospital y las indicaciones que
usan incluyen algunas que han sido eliminadas, como hemo-
rragia gastro-intestinal aguda, diálisis renal y otras condicio-
nes crónicas, como síndromes de mala absorción y acciden-
tes cerebro vasculares isquémicos (35). Las situaciones qui-
rúrgicas de urgencia son las que de hecho utilizan la propor-
ción más alta en el uso de los preparados de albúmina (41-
42).
Quemaduras:
Después de extensas quemaduras existe una desvia-
Clon de la distribución del líquido corporal, de la sal y de
las proteínas. Durante las primeras 24 horas hay un aumen-
to en la permeabilidad del lecho vascular con pérdida de
agua y proteínas hacia el espacio extravascular, que puede
resultar en hemoconcentración intravascular. Existe simul-
táneamente una desviación del agua y cristaloide extracelu-
lar, al espacio intracelular especialmente en piel y tejido
muscular (se cree que es debido a una pérdida de la bomba
intracelular de sodio). Después de 24 horas el endotelio
vascular puede recuperar su permeabilidad normal, pero la
piel y las áreas de lesión calórica por la quemadura a menu-
do continúan manifestando notable edema intracelular, por
días y aún por semanas. La terapia inmediata se dirige du-
rante las primeras 24 horas a la administración de grandes
volúmenes de soluciones c,Tistaloides para expander el lí-
quido extracelular que ha sido reducido y a disminuir las
cantidades de albúmina circulante para mantener un ade-
cuado volumen plasmático y de contenido proteínico
coloideo.
34
Las cantidades de albúmina requeridas para llenar
este objetivo sólo pueden ser calculadas por la observa-
ción de los signos vitales o por la medición de la presión
oncótica del plasma o del contenido de proteínas. Para
una terapia continua después de 24 horas se requieren
grandes cantidades de albúmina y menos cantidades de
cristaloide. Existe una estrecha relación entre la albú-
mina transfundida y el aumento resultante en la presión
oncótica del plasma (una buena política sería mantener
la concentración de albúmina plasmática entre 2.5 ó 0.5
gramos por ciento o una presión oncótica del plasma al-
rededor de 20 milímetros de mercurio, lo que se consi-
gue mejor con soluciones de albúmina al 250/0).
UTlLIZACION DE LA ALBUMINA EN EL SHOCK
La albúmina humana manteniendo el balance ní-
tido del sistema cardiovascular es un excelente agente
para la proftlaxis y el tratamiento del shock.
Desde hace varios años la controversia entre la uti-
lización de cristaloide y coloide en el manejo del choque
hemorrágico o de otros tipos de shock no ha podido ser di-
lucidada y existen todavía autores que defienden la recupe-
ración del shock con soluciones salinas y otros que lo ha-
cen con expansores del plasma, fundamentalmente con
albúmina. (36-41-42) En un estudio experimental, llevado
a cabo en mandriles, se demostró que el volumen de solu-
ciones salinas necesario para mantener la presión sanguí-
nea después de una hemorragia era tres veces mayor que el
de sangre o el de albúmina al 50
/0 y que el edema pulmo-
nar no se presentó en los pacientes a quienes se les adminis-
tró albúmina. (36-16-18) Además se observó disminución
importante en el p.H. plasmático y una elevación en los
lactatos, en el grupo que fue tratado con soluciones salinas
en los pacientes post-operados que mostraron el síndrome
de insuficiencia respiratoria aguda (32-33-31-18-20).
El grupo estudiado y manejado con soluciones de albúmina,
mostró una mejor prevención del edema pulmonar y una
mejoría notable de la función respiratoria, comparado con
el grupo tratado con solución salina. (21-22)
Los autores, en general, están de acuerdo en que para
el manejo de la hipovolemia clínica y para mantener una
buena función respiratoria, es importante que la terapia
con albúmina permita mantener una adecuada presión de
llenado ventricular, una buena presión de las arterias pul-
monares, un importante volumen cardíaco, una presión
sanguínea adecuada y además una importante diuresis.
(27-28-32-21). Hay otras indicaciones en cirugía car-
diopulmonar y en cirugía intra-abdominal. (25) En este
último grupo aparentemente hay una muy mala tolerancia
a la hipoproteinemia que resulta de la pérdida masiva
de albúmina y líquido en el lumen del intestino trau-
matizado. En cirugía de corazón con circulación extracor-
pórea, la reducción de la viscosidad sanguínea por hemodi-
lución del paciente en el momento de manejarse la bomba,
ha mostrado muy buena tolerancia de los pacientes, ha dis-
minuido muchas de las complicaciones y ha permitido la
restitución del volumen con albúmina, mientras se estaba
hemodiluyendo al p3ciente. Actualmente la mayor parte de
los programas para el tratamiento y manejo del shock hipo-
volémico y de otros tipos de shock, usan mezclas de "crista-
loide" y "coloide", con resultados realmente halagado-
res. (42).
SINDROME DE STRESS RESPIRA TORIO DEL ADULTO
O PULMON DE SHOCK
Esta situación clínica caracterizada por una inadecua-
da oxigenación secundaria a edema intersticial pulmonar se
presenta en el shock complicado y en condiciones post-ope-
ratorias. (14) Los pacientes presentan disminución de la
presión venosa central, disminución de la concentración
plasmática de albúmina, disminución del volumen cardíaco
por minutos, aumento de la circulación de derecha a iz-
quierda intrapulmonar, con un aumento de la tensión alveo-
lo-capilar de oxígeno y una elevación del peso corporal de
la presión sanguínea y de la frecuencia del pulso, así como
una caída en el volumen diurético. (16) Se pueden observar
algunos signos clínicos de hipoproteinemia y de sobrecarga
de volumen, aunque el uso adecuado y pronto de diuréticos
y un cuidadoso "monitoreo" en la ingesta o introducción
de líquidos puede llevar a un balance adecuado y controlar
esta situación aguda, con reemplazo coloideo, preferible·
mente soluciones de albúmina al 250
/0 en cantidades sufi-
cientes para mantener los signos vitales. (19-20-21). En pa-
cientes en quienes se ha practicado cirugía abdominal ex-
tensa con secuestración de albúmina en la luz del intestino,
la administración intravenosa de albúmina inmediatamente
en el post-operatorio, ha mejorado la situación y la ventila-
ción pulmonar (18-29). Debe asumirse que la albúmina ad·
ministrada en tales circunstancias tiene un efecto transito-
rio hiperoncótico para movilizar líquido fuera del espacio
intersticial hacia el plasma. (31-34).
Shock Hemorrágico:
La transfusión sanguínea es casi irreemplazable en el
mecanismo de resucitación de las personas lesionadas o de
aquellos pacientes que están siendo tratados por severos
sangramientos de origen traumático, obstétrico, gastroin-
testinal o de cualquier otro origen; sin embargo, la sangre
no siempre está disponible debido a que tienen que hacer-
se pruebas de grupo y Rh, pruebas de compatibilidad e
incluso muchas veces está el problema de la falta de sangre
compatible. (11-14-15)
En una emergencia lo que interesa es la rápida res-
tauración del volumen sanguíneo para evitar una insufi-
ciencia circulatoria y la muerte. (21) Para mantener el
volumen sanguíneo las preparaciones ideales de albúmina
35
son esenciales por su excelente calidad en su acción expan-
sora del plasma. (36) Una vez que la expansión del plasma
se ha logrado puede ser considerada la transfusión de gló-
bulos rojos, si es necesaria. La dosis y la velocidad de in-
fusión de la albúmina dependerá de la condición clínica
del paciente, del grado de la urgencia y de la severidad de la
caída en la presión sanguínea. En emergencias severas es
recomendable que se utilice albúmina al 20 ó 250
/0 que ge-
neralmente está lista para usarse y puede ser inyectada en
grandes cantidades en un mínimo tiempo (por ejemplo, a
una velocidad de 2 mI por kilo de peso en 15 ó 30 minu-
tos).(39)
La eficacia de este tratamiento será determinada por
la velocidad en que se restaure la presión sanguínea, se au-
mente la diferencial y los signos de mejoría de la circulación
periférica. (38) En caso de severa deshidratación adicional,
el efecto osmótico de la albúmina que se logra normalmente
por desviación de líquido del sector intersticial hacia el com-
partimento vascular, corre el riesgo de estar afectada y es
esencial alternar la utilización de albúmina humana con una
adecuada solución para rehidratar, como soluciones salinas
isotónicas, lactato de Ringer, etc., etc. dependiendo de la
etiología, la clínica y los cambios biológicos encontrados.
Los datos que arroje el control clínico de la circulación del
paciente como la presión arterial, los signos periféricos y la
presión venosa, decidirá si la infusión debe ser descontinua-
da, repetida o intensificada. (40)
Shock por pérdida de plasma:
Hay ciertas circunstancias que producen shock por
pérdida de plasma, lo que puede ocurrir:
Con síndrome de compresión o politraumatismo
En contusión víscero-abdominal
En el shock de la evisceración o de trombosis me·
sentérica (12-37)
En el caso de los quemados, el desbalance en el volu·
men sanguíneo está indicado por la hemoconcentración
causada por una pérdida de una de las fracciones importan·
tes de la sangre total, es decir del plasma. Esta hipovolemia
debida a pérdida de plasma, es corregida preferencialmente
con albúmina humana. (21)
La albúmina humana también puede ser utilizada el
cualquier otra situación donde exista la posibilidad de
shock o de colapso cardiovascular, particularmente en tras
tornos circulatorios que necesiten urgentemente corregir e
volumen sanguíneo y aumentar la permeabilidad capilar, ca
mo sucede en el shock traumático, en los síndromes taxi-in
fecciosos, en el colapso tóxico, en el shock obstétrico, en e
shock de la pancreatitis aguda hemorrágica, en el shock re
currente y en el shock del edema áilgio-neurótico. (19-23
Para Shoemaker el uso de soluciones coloides es más
efectivo que la sangre total, y la sangre total es más efectiva
que los cristaloides para recuperar el volumen sanguíneo.
(42) Recordando la Ley de Starling, el aumento en la pre-
sión oncótica intravascular debe servir para mejorar la pro-
porción del líquido en el compartimento intravascular y la
observación de Schoemaker de que la terapia con coloides
(albúmina) restaura más efectivamente el volumen intra-
vascular, está confirmada por otros autores de que la restau-
ración con coloide requiere solamente la mitad de la canti-
dad de líquido necesario para restaurarlo (menor que el uti-
lizado con la terapia con cristaloide) (42) Hay autores que
piensan que una baja presión oncótica coloidea, es un fac-
tor importante en la generación de edema pulmonar y du-
rante los últimos afios se ha planteado la fascinante alter-
nativa de usar "soluciones hipertónicas albuminadas", para
el manejo del shock. Los autores de este régimen (Jelenko
y colaboradores) (37), argumentan que el uso de las técni-
cas convencionales con coloide y cristaloide, resultan en
períodos de relativa sobre-hidratación y la respuesta fisio-
lógica a la pérdida del volumen intravascular es la dismi-
nución del espacio funcional vascular.(37) En este régimen
recomendado de "soluciones hipertónicas albuminadas",
los líquidos usados contienen 120 mEq de lactato de sodio,
120 mEq de cloruro de sodio y 12.5 grs de albúmina por
litro y se han usado en pacientes quemados, traumatizados
y en shock séptico, observándose que este régimen evita
la sobrecarga de líquido intersticial notada en la mayor par·
te de los otros programas de reemplazo. Los autores nota·
ron que este método lleva a una rápida resucitación y a un
rápido retomo a las funciones normales, mostrado por la
habilidad de los pacientes a comer, a deambular y a no te-
ner necesidad de asistencia ventilatoria. Entre los otros fac-
tores en el manejo del shock, es importante el uso de anti-
bióticos adecuados y no así la indicación de esteroides.
CIRUGIA CARDIOPULMONAR CON CIRCULACION
EXTRACORPOREA: (13-25-26-34)
La dilución preoperatoria de la sangre con el uso de la
bomba de circulación extracorpórea, utilizando sólo albú-
mina y cristaloides, ha mostrado ser segura y bien tolerada
tanto en estudios clínicos como experimentales; la tasa de
insuficiencia renal post-operatoria puede disminuirse bajan-
do preoperatoriamente el hematocrito y sustituyendo el
plasma extraído en la hemodilución con albúmina. Un pro-
grama comúnmente empleado es utilizar albúmina y crista-
loide en la bomba antes de empezar la cirugía, pudiendo
bajarse el hematocrito hasta cifras de 20-25 y los niveles
de albúminas llevarse a 2,5 gramos por ciento en el pacien-
te. Esto está siendo últimamente utilizado con bastante
éxito en las salas de operaciones con excelente aceptación
de anestesistas y cirujanos y muy buena respuesta de los
pacientes.
UTILIZACION OCASIONAL DE LA ALBUMINA
Ocasionalmente es posible utilizar albúmina en insufi-
ciencia hepática aguda, en exanguineo transfusiones, en el
manejo de grandes ascitis y después de cirugía, en nefrosis
aguda, en hemodiálisis y en algunos casos de intoxicaciones.
Otras indicaciones para la utilización de albúmina
humana es el kernicterus del recién nacido que pueden pre-
sentar algunos prematuros o en la incompatibilidad feto-ma-
terna, en cuyos casos la exanguíneotransfusión se asocia
con la administración de albúmina al 20 ó 250
/0 para como
batir la hiperbilirrubinemia y prevenir las lesiones cerebrales
irreversibles.
INSUFICIENCIA HEPATICA AGUDA:
Durante las circunstancias poco frecuentes de pérdida
rápida de la función hepática con o sin coma, la administra-
ción de albúmina puede tener un doble papel de mantener
la presión oncótica del plasma y simultáneamente ligar las
cantidades excesivas de bilirrubina plasmática. Este papel
"ligador" de la bilirrubina a la albúmina, ha sido clínica-
mente bien demostrado en la enfermedad hemolítica del
recién nacido, en donde se ha utilizado la albúmina antes de
proceder a la exanguíneo-transfusión, mostrándose una dis-
minución de la bilirrubina indirecta en el plasma. En cier-
tos tipos de exanguíneo transfusiones o durante la utiliza-
ción de grandes volúmenes de glóbulos rojos congelados y
lavados, puede ser útil la albúmina para la resuspensión y la
prevención de la excesiva hipoproteinemia durante la hemo-
terapia y aunque tal sangre reconstituida es deficiente en
factores de coagulación y en plaquetas, existe suficiente
equilibrio entre los factores de coagulación intra y extra-
vasculares (excepto para el fibrinógeno) y entre los reser-
varios de plaquetas (esplénico, pulmonar y medular) para
mantener una adecuada hemostasis durante la exanguíneo-
transfusión no menor del 900/0. Se recomienda que para
reemplazar al fibrinógeno se puede aplicar una unidad de
plasma fresco congelado o dos unidades de crioprecipitado
por cada litro de glóbulos rojos empacados mezclados con
albúmina que se vayan a transfundir.
ASCITIS:
La paracentesis para extraer líquido ascítico de los
pacientes cirróticos puede resultar en pequeños cambios en
la función cardiovascular después de volúmenes tan peque-
ños como de 500 mI. Estos cambios cardiovasculares pue-
den ser mayores y poner en peligro la vida del paciente si la
cantidad de ascitis extraída es de 1.500 ml. o más. En ta-
les circunstancias la administración de albúmina o de solu-
ciones cristaloides pueden ser de utilidad -para recuperar
la volemia. La remoción del líquido ascítico de pacientes
con enfermedades malignas es generalmente muy bien tole-
rada aunque los volúmenes sean más grandes de 1.5 litros y
generalmente no requieren de la administración endove-
nosa de albúmina u otros coloides.
36
Los derrames serosos de la peritonitis química o bac-
teriana algunas veces son de tal magnitud que explican la
hipoalbuminemia en grado suficiente como para requerir al-
búmina endovenosa (dentro de estos cuadros se encuentran
los de pancreatitis, peritonitis, tuberculosis, perforación in-
testinal o ascitis quilosa).
POST-CIRUGIA
Puede presentarse hipoproteinemia ocasionalmente
después de cirugía radical, particularmente de neoplasia de
colon, recto y tejidos retroperitoneales y algunos pacientes
pueden perder hasta 40 y 800
/0 de la albúmina circulante,
dependiendo en parte del estado nutricional previo del
paciente. (24)
NEFRITIS AGUDA:
Algunos pacientes con nefritis aguda que no respon-
den a terapia con ciclofofamida o esteroides, pueden pre-
sentar un aumento en el edema y pueden responder a una
terapia "empírica" de diuréticos y albúmina al 250
/0 en
combinación de 100 mi (combinación que puede ser repeti-
da diariamente por siete a diez días en un intento de con-
trolar el estado edematoso). Definitivamente la albúmina
no tiene nada que hacer en el manejo de la nefrosis cróni-
ca.
EN HEMODIALlSIS:
Aunque liLall>úmina no es utilizada regularmente du-
rante la hemodiálisis, muchos pacientes desarrollan a largo
plazo severa anemia secundaria al estado urémico. Estos
pacientes son susceptibles al shock y a la hipotensión, lo
que es más evidente en el caso de pacientes diabéticos con
insuficiencia renal. El uso de albúmina inmediatamente
después de la diálisis en tales pacientes puede tener un efec-
to de apoyo y puede ser más justificado en aquella clase de
pacientes que no tienen una buena tolerancia a las solucio-
nes salinas. Para la terapia del shock o la hipotensión, la
albúmina es administrada generalmente en cantidades de
lOO mi de albúmina al 250
/0 con la hemodiálisis.
DETOXICACION:
Se conoce que la albúmina posee una capacidad de
transporte lo que teóricamente es importante para que pue-
da ligar drogas, hormonas, ácidos grasos libres, enzimas y
otras sustancias. Actualmente se están realizando estudios
encaminados a determinar la utilidad de la albúmina en al-
gunas situaciones clínicas en las que sea necesario que se
ligue a algunas de estas sustancias para detoxicar al orga-
nismo. Sin embargo, el único uso clínico establecido de al-
búmina como agente transportador es en la ictericia severa
de la enfermedad hemolítica del recién nacido. Se ha obser-
vado que la albúmina se liga mejor a las drogas que son hi-
drofóbicas y poseen una estructura anular (entre ellas se
37
encuentra la fenilbutazona, los cumanrucos, los ácidos
salicilicos) mientras que las drogas hidrosolubles, como la
ampicilina y el c1onanfenicol y las tetracic1inas.
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  • 1. CONCEPTOS GENERALES SOBRE LA ALBÚMINA HUMANA Y SU UTILIZACIÓN CLÍNICA DR. CORDERO, M., R.* DR. MONTERO U.c.** DR. MURILLO, N.*** * ** *** RESUMEN Se presenta una amplia descripción de las características bioquímicas y biológicas de la Albúmina Humana, asi como sus ac- ciones fisiológicas en el organismo. Se considera de gran interés la dise- minación de la información contenida en este artículo, toda vez que la utilización clí- nica terapéutica de esta proteina humana, tiene frecuente aplicación en la práctica mé- dica a nivel hospitalario. En el artículo presentamos las indica- ciones y la dosificación para cada una de las entidades clínicas en las que se utiliza la al- búmina humana en la práctíca médica gene- ral. El shock, las quemaduras, el Sindrome Agudo de Insufíciencia respiratoria, la Insu- ficiencia Hepática Aguda, la plasmaferesis te- rapéutica y la Hemodialisis, constituyen las principales indicaciones para el uso de la Al- búmina humana. Jefe Servicio Hematología, Sección Medicina, Hospital México. Profesor Asociado Escuela de Medicina, Uni- versidad de Costa Rica. Director de la Oficina Regio- nal para América Latina y del Centro Internacional de Entrenamiento y Miembro del Comité Ejecutivo de la Federación Mundial de la Hemofilia. Asistente Servicio de Hematología, Sección Medicina, Hospital México. Profesor Adjunto, Escuela de Medi- cina, Universidad de Costa Rica. Profesor curso pos- grado Hematología CENDEISSS y S.E.P., Universi- dad de Costa Rica. Co-Director Centro Internacional de Entrenamiento de la Federación Mundial de la He- mofilia. Asistente especialista Servicio de Hematología Sec- ción de Medicina, Hospital México y Profesora curso Posgrado Hematología del CENDEISS y del S.E.P., Universidad de Costa Rica. En otras entidades e/inicas que cursan con edema. no hay un acuerdo general so- bre el efecto terapéutico eficaz de esta pro- teina. En el articulo se presenta además una amplía revisión bibliográfica, especialmente inherente al manejo del paciente con shock, como la principal entidad e/ínica en la que el uso terapéutico de la albúmina está fuera de toda discusión. SUMMARY A brief description on the biological and biochemical characteristics of this im- portant protein is shown. as well as, its phy- siological functions on the human organismo We show in this artie/e, the general in- dications and dosiflcation for each c/inical manifestation in the general medical practi- ce. Shock, burns, acule respiratory dis- tres syndrome. acute liver failure. the- rapeufic plasmapheresis, and hemodialysis are the main indications for the therapeutic use o[Albumin. There are other clinical situations with edema, in which there is not a general agreement on the indications o[ Albumin as therapeutical method. We also have an ample bibliography re- vision, specially concerning the treatment o[ shock as the main clinical situation in which the use of a!bumin is out of discussion. Acta Médica Costarricense Vol. 28; No. 1: 32-38 32
  • 2. GENERALIDADES La albúmina sérica constituye más de la mitad de las proteínas sanguíneas (aproximadamente un 600 /0 Ó 4.2 gr/100 mI), y en una forma muy general representa aproxi- madamente el 500 /0 de la actividad sintética del hígado. (2-3-4). La albúmina humana es una pequeña proteína rela- tivamente simétrica con un peso molecular aproximadamen- te de 66.000 a 69.000, y que siendo la principal proteína del plasma, es una molécula altamente soluble, que a pesar de su elevada carga negativa puede ligarse reversiblemente tanto con cationes como con aniones, lo que hace posible que su situación plasmática sea óptima para poder trans- portar o inactivar una serie de sustancias como metales pe- sados, drogas, tinturas, ácidos grasos, hormonas y enzimas. (I -2-3) Su principal indicación se relaciona con su acción oncótica como un excelente expansor del volumen plasmá- tico. (8-9) Los efectos fisológicos de la propiedad de ligarse que tiene la albúmina a otras sustancias, pueden ser deter- minantes para la utilización futura de esta proteína. Pese a que el 800 /0 de la acción oncótica del plasma reside en la albúmina y de que varios estados de hipoalbuminemia ge- neralmente se acompañan de edema, los niños que presen- tan analbuminemia congénita no manifiestan esta complica- ción de edema, presumiblemente porque el efecto oncótico está dado también por las globulinas plasmáticas (1-10). Hay suficiente evidencia para pensar que las personas tienen cierto grado de heterogenicidad en la albúmina circulante y las preparaciones disponibles para uso clínico invariable- mente contienen grandes oligómeros y polímeros, sin ha- berse podido evaluar todavía cuál de esas sustancias tiene efectividad terapeútica en su uso. (2-3). La albúmina es sintetizada en las células hepáticas y se ha calculado que existe entre 200 y 500 microgramos de albúmina por cada gramo de tejido hepático (4). Hay una serie de factores que influyen sustancialmente en las síntesis hepáticas de albúmina y entre los más importantes se incluyen la nutrición, el ambiente, algunas hormonas y la presencia o no de enfermedad (5). Entre las hormonas que se han demostrado que tienen efecto sobre la síntesis hepática de la albúmina, están la hormona tiroidea, la insulina, la hormona de crecimiento, la testosterona, la ACTH y los corticoides adrenales. Se acepta que el princi- pal regulador de la síntesis de albúmina es aparentemente la presión oncótica de los sitios de síntesis (5). Una vez sintetizada la molécula de albúmina, tiene dos rutas para pasar a la circulación: puede pasar directamente a través de la pared de las células hepáticas a los sinusoides, o alterna- tivamente puede pasar al espacio conocido como espacio de Disse, que está situado entre la célula hepática y la pared sinusoidal, pasando desde ahí a los linfáticos hepáticos, al conducto torácico y finalmente al compartimento intra- vascular (5). Bajo condiciones normales de electroforesis del plas- ma, la albúmina da un pico principal que indica su alta mo- vilidad: el pico es simple y homogéneo, al contrario de los picos dados por las otras fracciones y representa solamente a la albúmina (8-9-10). La gran estabilidad de la albúmina sérica al calor jun- to con la presencia de estabilizadores disponibles, permite el prolongado calentamiento (10 hrs. a 60°C) durante su preparación, hecho que elimina cualquier riesgo de transo misión de agentes patogénicos como el de la hepatitis B7 . Se ha calculado que la inyección de un gramo de al- búmina aumenta el volúmen sanguíneo circulante de 1 a 24 mI. En esta forma la infusión del contenido de un fras- co de 25 grs., es decir, 125 mI. de una solución al 200/0, es osmóticamente equivalente a la infusión de 500 mI. de plasma seco reconstituido (6). Esta acción expansora del plasma explica su utilidad en la hemodilución disminuyendo la viscosidad sanguínea e indirectamente ayudando a mejorar la diuresis y a disper- sar efectivamente los derrames y el edema cuando están presentes (7). Por último, por su alto contenido en aminoácidos esenciales y por su capacidad de reemplazo, la albúmina sérica actúa como una proteína fundamental de reserva y consecuentemente es de gran valor terapéutico (2-4). INDICACIONES GENERALES Y DOSIFICACION En general la albúmina humana se prescribe en emer- gencias, en casos donde haya necesidad de prevenir o tra- tar los síndromes hipovolémicos con o sin shock y evitar la aparición de colapso cardiovascular (11-21-23). También por sus propiedades osmóticas es valioso como tratamiento del shock en general y como terapia sustitutiva cuando haya necesidad de aumentar la fracción albúmina del suero para corregir estados de deficiencia proteínica (27-30-32). Por su bajo contenido en sal es particularmente útil en el tra- tamiento de pacientes cirróticos con insuficiencia renal o con edema en general. La selección de indicaciones clínicas para la utiliza- Clan terapéutica de albúmina debe ser tomada no sólo por conceptos arbitrarios o pragmáticos sino más bien por una adecuada educación de los médicos en el conocimiento de la función fisiológica. Solamente unos pocos trastornos específicos requieren regularmente el uso de albúmina, aunque una gran variedad de condiciones patológicas pue- den justificar su utilización ocasional. Existen situaciones clínicas en las que hay datos incompletos de la efectividad de la albúminoterapia y también se acepta que existen otros trastornos en los cuales no se obtiene ningún beneficio con albúmina a pesar de la existencia de hipoalbuminemia. En estas circunstancias la utilización endovenosa de albúmina no está justificada. 33
  • 3. Las indicaciones para el uso clínico de la albúmina se pueden dividir en tres grupos: a) Uso adecuado b) Uso ocasional c) Uso injustificado En diferentes países hay evidencias de que el uso clínico de la albúmina está aumentando en forma precipita- da y que muchas veces está siendo usada en situaciones pa- tológicas dudosas, lo que, unido a su alto costo, está crean- do problemas fmancieros en los presupuestos guberna- mentales para los derivados plasmáticos. Esto ha sido posi- ble observarlo en el tratamiento del cáncer, donde se usan grandes cantidades de albúmina y en otros centros médicos el presupuesto para la compra de albúmina representa un 300 /0 del total del presupuesto de hemoderivados. Entre los médicos, los cirujanos son los que más la usan y las in- dicaciones para prescribirla incluyen algunas que ya han sido eliminadas, como la hipovolemia asociada con cirugía, trauma o en algunos trasplantes y las quemaduras severas, el síndrome de insuficiencia respiratorio y la circulación extracorpórea (37). Los internistas por otro lado utilizan una tercera par- te de la albúmina en cada hospital y las indicaciones que usan incluyen algunas que han sido eliminadas, como hemo- rragia gastro-intestinal aguda, diálisis renal y otras condicio- nes crónicas, como síndromes de mala absorción y acciden- tes cerebro vasculares isquémicos (35). Las situaciones qui- rúrgicas de urgencia son las que de hecho utilizan la propor- ción más alta en el uso de los preparados de albúmina (41- 42). Quemaduras: Después de extensas quemaduras existe una desvia- Clon de la distribución del líquido corporal, de la sal y de las proteínas. Durante las primeras 24 horas hay un aumen- to en la permeabilidad del lecho vascular con pérdida de agua y proteínas hacia el espacio extravascular, que puede resultar en hemoconcentración intravascular. Existe simul- táneamente una desviación del agua y cristaloide extracelu- lar, al espacio intracelular especialmente en piel y tejido muscular (se cree que es debido a una pérdida de la bomba intracelular de sodio). Después de 24 horas el endotelio vascular puede recuperar su permeabilidad normal, pero la piel y las áreas de lesión calórica por la quemadura a menu- do continúan manifestando notable edema intracelular, por días y aún por semanas. La terapia inmediata se dirige du- rante las primeras 24 horas a la administración de grandes volúmenes de soluciones c,Tistaloides para expander el lí- quido extracelular que ha sido reducido y a disminuir las cantidades de albúmina circulante para mantener un ade- cuado volumen plasmático y de contenido proteínico coloideo. 34 Las cantidades de albúmina requeridas para llenar este objetivo sólo pueden ser calculadas por la observa- ción de los signos vitales o por la medición de la presión oncótica del plasma o del contenido de proteínas. Para una terapia continua después de 24 horas se requieren grandes cantidades de albúmina y menos cantidades de cristaloide. Existe una estrecha relación entre la albú- mina transfundida y el aumento resultante en la presión oncótica del plasma (una buena política sería mantener la concentración de albúmina plasmática entre 2.5 ó 0.5 gramos por ciento o una presión oncótica del plasma al- rededor de 20 milímetros de mercurio, lo que se consi- gue mejor con soluciones de albúmina al 250/0). UTlLIZACION DE LA ALBUMINA EN EL SHOCK La albúmina humana manteniendo el balance ní- tido del sistema cardiovascular es un excelente agente para la proftlaxis y el tratamiento del shock. Desde hace varios años la controversia entre la uti- lización de cristaloide y coloide en el manejo del choque hemorrágico o de otros tipos de shock no ha podido ser di- lucidada y existen todavía autores que defienden la recupe- ración del shock con soluciones salinas y otros que lo ha- cen con expansores del plasma, fundamentalmente con albúmina. (36-41-42) En un estudio experimental, llevado a cabo en mandriles, se demostró que el volumen de solu- ciones salinas necesario para mantener la presión sanguí- nea después de una hemorragia era tres veces mayor que el de sangre o el de albúmina al 50 /0 y que el edema pulmo- nar no se presentó en los pacientes a quienes se les adminis- tró albúmina. (36-16-18) Además se observó disminución importante en el p.H. plasmático y una elevación en los lactatos, en el grupo que fue tratado con soluciones salinas en los pacientes post-operados que mostraron el síndrome de insuficiencia respiratoria aguda (32-33-31-18-20). El grupo estudiado y manejado con soluciones de albúmina, mostró una mejor prevención del edema pulmonar y una mejoría notable de la función respiratoria, comparado con el grupo tratado con solución salina. (21-22) Los autores, en general, están de acuerdo en que para el manejo de la hipovolemia clínica y para mantener una buena función respiratoria, es importante que la terapia con albúmina permita mantener una adecuada presión de llenado ventricular, una buena presión de las arterias pul- monares, un importante volumen cardíaco, una presión sanguínea adecuada y además una importante diuresis. (27-28-32-21). Hay otras indicaciones en cirugía car- diopulmonar y en cirugía intra-abdominal. (25) En este último grupo aparentemente hay una muy mala tolerancia a la hipoproteinemia que resulta de la pérdida masiva de albúmina y líquido en el lumen del intestino trau- matizado. En cirugía de corazón con circulación extracor- pórea, la reducción de la viscosidad sanguínea por hemodi-
  • 4. lución del paciente en el momento de manejarse la bomba, ha mostrado muy buena tolerancia de los pacientes, ha dis- minuido muchas de las complicaciones y ha permitido la restitución del volumen con albúmina, mientras se estaba hemodiluyendo al p3ciente. Actualmente la mayor parte de los programas para el tratamiento y manejo del shock hipo- volémico y de otros tipos de shock, usan mezclas de "crista- loide" y "coloide", con resultados realmente halagado- res. (42). SINDROME DE STRESS RESPIRA TORIO DEL ADULTO O PULMON DE SHOCK Esta situación clínica caracterizada por una inadecua- da oxigenación secundaria a edema intersticial pulmonar se presenta en el shock complicado y en condiciones post-ope- ratorias. (14) Los pacientes presentan disminución de la presión venosa central, disminución de la concentración plasmática de albúmina, disminución del volumen cardíaco por minutos, aumento de la circulación de derecha a iz- quierda intrapulmonar, con un aumento de la tensión alveo- lo-capilar de oxígeno y una elevación del peso corporal de la presión sanguínea y de la frecuencia del pulso, así como una caída en el volumen diurético. (16) Se pueden observar algunos signos clínicos de hipoproteinemia y de sobrecarga de volumen, aunque el uso adecuado y pronto de diuréticos y un cuidadoso "monitoreo" en la ingesta o introducción de líquidos puede llevar a un balance adecuado y controlar esta situación aguda, con reemplazo coloideo, preferible· mente soluciones de albúmina al 250 /0 en cantidades sufi- cientes para mantener los signos vitales. (19-20-21). En pa- cientes en quienes se ha practicado cirugía abdominal ex- tensa con secuestración de albúmina en la luz del intestino, la administración intravenosa de albúmina inmediatamente en el post-operatorio, ha mejorado la situación y la ventila- ción pulmonar (18-29). Debe asumirse que la albúmina ad· ministrada en tales circunstancias tiene un efecto transito- rio hiperoncótico para movilizar líquido fuera del espacio intersticial hacia el plasma. (31-34). Shock Hemorrágico: La transfusión sanguínea es casi irreemplazable en el mecanismo de resucitación de las personas lesionadas o de aquellos pacientes que están siendo tratados por severos sangramientos de origen traumático, obstétrico, gastroin- testinal o de cualquier otro origen; sin embargo, la sangre no siempre está disponible debido a que tienen que hacer- se pruebas de grupo y Rh, pruebas de compatibilidad e incluso muchas veces está el problema de la falta de sangre compatible. (11-14-15) En una emergencia lo que interesa es la rápida res- tauración del volumen sanguíneo para evitar una insufi- ciencia circulatoria y la muerte. (21) Para mantener el volumen sanguíneo las preparaciones ideales de albúmina 35 son esenciales por su excelente calidad en su acción expan- sora del plasma. (36) Una vez que la expansión del plasma se ha logrado puede ser considerada la transfusión de gló- bulos rojos, si es necesaria. La dosis y la velocidad de in- fusión de la albúmina dependerá de la condición clínica del paciente, del grado de la urgencia y de la severidad de la caída en la presión sanguínea. En emergencias severas es recomendable que se utilice albúmina al 20 ó 250 /0 que ge- neralmente está lista para usarse y puede ser inyectada en grandes cantidades en un mínimo tiempo (por ejemplo, a una velocidad de 2 mI por kilo de peso en 15 ó 30 minu- tos).(39) La eficacia de este tratamiento será determinada por la velocidad en que se restaure la presión sanguínea, se au- mente la diferencial y los signos de mejoría de la circulación periférica. (38) En caso de severa deshidratación adicional, el efecto osmótico de la albúmina que se logra normalmente por desviación de líquido del sector intersticial hacia el com- partimento vascular, corre el riesgo de estar afectada y es esencial alternar la utilización de albúmina humana con una adecuada solución para rehidratar, como soluciones salinas isotónicas, lactato de Ringer, etc., etc. dependiendo de la etiología, la clínica y los cambios biológicos encontrados. Los datos que arroje el control clínico de la circulación del paciente como la presión arterial, los signos periféricos y la presión venosa, decidirá si la infusión debe ser descontinua- da, repetida o intensificada. (40) Shock por pérdida de plasma: Hay ciertas circunstancias que producen shock por pérdida de plasma, lo que puede ocurrir: Con síndrome de compresión o politraumatismo En contusión víscero-abdominal En el shock de la evisceración o de trombosis me· sentérica (12-37) En el caso de los quemados, el desbalance en el volu· men sanguíneo está indicado por la hemoconcentración causada por una pérdida de una de las fracciones importan· tes de la sangre total, es decir del plasma. Esta hipovolemia debida a pérdida de plasma, es corregida preferencialmente con albúmina humana. (21) La albúmina humana también puede ser utilizada el cualquier otra situación donde exista la posibilidad de shock o de colapso cardiovascular, particularmente en tras tornos circulatorios que necesiten urgentemente corregir e volumen sanguíneo y aumentar la permeabilidad capilar, ca mo sucede en el shock traumático, en los síndromes taxi-in fecciosos, en el colapso tóxico, en el shock obstétrico, en e shock de la pancreatitis aguda hemorrágica, en el shock re currente y en el shock del edema áilgio-neurótico. (19-23
  • 5. Para Shoemaker el uso de soluciones coloides es más efectivo que la sangre total, y la sangre total es más efectiva que los cristaloides para recuperar el volumen sanguíneo. (42) Recordando la Ley de Starling, el aumento en la pre- sión oncótica intravascular debe servir para mejorar la pro- porción del líquido en el compartimento intravascular y la observación de Schoemaker de que la terapia con coloides (albúmina) restaura más efectivamente el volumen intra- vascular, está confirmada por otros autores de que la restau- ración con coloide requiere solamente la mitad de la canti- dad de líquido necesario para restaurarlo (menor que el uti- lizado con la terapia con cristaloide) (42) Hay autores que piensan que una baja presión oncótica coloidea, es un fac- tor importante en la generación de edema pulmonar y du- rante los últimos afios se ha planteado la fascinante alter- nativa de usar "soluciones hipertónicas albuminadas", para el manejo del shock. Los autores de este régimen (Jelenko y colaboradores) (37), argumentan que el uso de las técni- cas convencionales con coloide y cristaloide, resultan en períodos de relativa sobre-hidratación y la respuesta fisio- lógica a la pérdida del volumen intravascular es la dismi- nución del espacio funcional vascular.(37) En este régimen recomendado de "soluciones hipertónicas albuminadas", los líquidos usados contienen 120 mEq de lactato de sodio, 120 mEq de cloruro de sodio y 12.5 grs de albúmina por litro y se han usado en pacientes quemados, traumatizados y en shock séptico, observándose que este régimen evita la sobrecarga de líquido intersticial notada en la mayor par· te de los otros programas de reemplazo. Los autores nota· ron que este método lleva a una rápida resucitación y a un rápido retomo a las funciones normales, mostrado por la habilidad de los pacientes a comer, a deambular y a no te- ner necesidad de asistencia ventilatoria. Entre los otros fac- tores en el manejo del shock, es importante el uso de anti- bióticos adecuados y no así la indicación de esteroides. CIRUGIA CARDIOPULMONAR CON CIRCULACION EXTRACORPOREA: (13-25-26-34) La dilución preoperatoria de la sangre con el uso de la bomba de circulación extracorpórea, utilizando sólo albú- mina y cristaloides, ha mostrado ser segura y bien tolerada tanto en estudios clínicos como experimentales; la tasa de insuficiencia renal post-operatoria puede disminuirse bajan- do preoperatoriamente el hematocrito y sustituyendo el plasma extraído en la hemodilución con albúmina. Un pro- grama comúnmente empleado es utilizar albúmina y crista- loide en la bomba antes de empezar la cirugía, pudiendo bajarse el hematocrito hasta cifras de 20-25 y los niveles de albúminas llevarse a 2,5 gramos por ciento en el pacien- te. Esto está siendo últimamente utilizado con bastante éxito en las salas de operaciones con excelente aceptación de anestesistas y cirujanos y muy buena respuesta de los pacientes. UTILIZACION OCASIONAL DE LA ALBUMINA Ocasionalmente es posible utilizar albúmina en insufi- ciencia hepática aguda, en exanguineo transfusiones, en el manejo de grandes ascitis y después de cirugía, en nefrosis aguda, en hemodiálisis y en algunos casos de intoxicaciones. Otras indicaciones para la utilización de albúmina humana es el kernicterus del recién nacido que pueden pre- sentar algunos prematuros o en la incompatibilidad feto-ma- terna, en cuyos casos la exanguíneotransfusión se asocia con la administración de albúmina al 20 ó 250 /0 para como batir la hiperbilirrubinemia y prevenir las lesiones cerebrales irreversibles. INSUFICIENCIA HEPATICA AGUDA: Durante las circunstancias poco frecuentes de pérdida rápida de la función hepática con o sin coma, la administra- ción de albúmina puede tener un doble papel de mantener la presión oncótica del plasma y simultáneamente ligar las cantidades excesivas de bilirrubina plasmática. Este papel "ligador" de la bilirrubina a la albúmina, ha sido clínica- mente bien demostrado en la enfermedad hemolítica del recién nacido, en donde se ha utilizado la albúmina antes de proceder a la exanguíneo-transfusión, mostrándose una dis- minución de la bilirrubina indirecta en el plasma. En cier- tos tipos de exanguíneo transfusiones o durante la utiliza- ción de grandes volúmenes de glóbulos rojos congelados y lavados, puede ser útil la albúmina para la resuspensión y la prevención de la excesiva hipoproteinemia durante la hemo- terapia y aunque tal sangre reconstituida es deficiente en factores de coagulación y en plaquetas, existe suficiente equilibrio entre los factores de coagulación intra y extra- vasculares (excepto para el fibrinógeno) y entre los reser- varios de plaquetas (esplénico, pulmonar y medular) para mantener una adecuada hemostasis durante la exanguíneo- transfusión no menor del 900/0. Se recomienda que para reemplazar al fibrinógeno se puede aplicar una unidad de plasma fresco congelado o dos unidades de crioprecipitado por cada litro de glóbulos rojos empacados mezclados con albúmina que se vayan a transfundir. ASCITIS: La paracentesis para extraer líquido ascítico de los pacientes cirróticos puede resultar en pequeños cambios en la función cardiovascular después de volúmenes tan peque- ños como de 500 mI. Estos cambios cardiovasculares pue- den ser mayores y poner en peligro la vida del paciente si la cantidad de ascitis extraída es de 1.500 ml. o más. En ta- les circunstancias la administración de albúmina o de solu- ciones cristaloides pueden ser de utilidad -para recuperar la volemia. La remoción del líquido ascítico de pacientes con enfermedades malignas es generalmente muy bien tole- rada aunque los volúmenes sean más grandes de 1.5 litros y generalmente no requieren de la administración endove- nosa de albúmina u otros coloides. 36
  • 6. Los derrames serosos de la peritonitis química o bac- teriana algunas veces son de tal magnitud que explican la hipoalbuminemia en grado suficiente como para requerir al- búmina endovenosa (dentro de estos cuadros se encuentran los de pancreatitis, peritonitis, tuberculosis, perforación in- testinal o ascitis quilosa). POST-CIRUGIA Puede presentarse hipoproteinemia ocasionalmente después de cirugía radical, particularmente de neoplasia de colon, recto y tejidos retroperitoneales y algunos pacientes pueden perder hasta 40 y 800 /0 de la albúmina circulante, dependiendo en parte del estado nutricional previo del paciente. (24) NEFRITIS AGUDA: Algunos pacientes con nefritis aguda que no respon- den a terapia con ciclofofamida o esteroides, pueden pre- sentar un aumento en el edema y pueden responder a una terapia "empírica" de diuréticos y albúmina al 250 /0 en combinación de 100 mi (combinación que puede ser repeti- da diariamente por siete a diez días en un intento de con- trolar el estado edematoso). Definitivamente la albúmina no tiene nada que hacer en el manejo de la nefrosis cróni- ca. EN HEMODIALlSIS: Aunque liLall>úmina no es utilizada regularmente du- rante la hemodiálisis, muchos pacientes desarrollan a largo plazo severa anemia secundaria al estado urémico. Estos pacientes son susceptibles al shock y a la hipotensión, lo que es más evidente en el caso de pacientes diabéticos con insuficiencia renal. El uso de albúmina inmediatamente después de la diálisis en tales pacientes puede tener un efec- to de apoyo y puede ser más justificado en aquella clase de pacientes que no tienen una buena tolerancia a las solucio- nes salinas. Para la terapia del shock o la hipotensión, la albúmina es administrada generalmente en cantidades de lOO mi de albúmina al 250 /0 con la hemodiálisis. DETOXICACION: Se conoce que la albúmina posee una capacidad de transporte lo que teóricamente es importante para que pue- da ligar drogas, hormonas, ácidos grasos libres, enzimas y otras sustancias. Actualmente se están realizando estudios encaminados a determinar la utilidad de la albúmina en al- gunas situaciones clínicas en las que sea necesario que se ligue a algunas de estas sustancias para detoxicar al orga- nismo. Sin embargo, el único uso clínico establecido de al- búmina como agente transportador es en la ictericia severa de la enfermedad hemolítica del recién nacido. Se ha obser- vado que la albúmina se liga mejor a las drogas que son hi- drofóbicas y poseen una estructura anular (entre ellas se 37 encuentra la fenilbutazona, los cumanrucos, los ácidos salicilicos) mientras que las drogas hidrosolubles, como la ampicilina y el c1onanfenicol y las tetracic1inas. BIBLlOGRAFIA 1.- Petz, L.O.; Suisher, S.N.; Clinical Practice of Blood trans- fusiono Churchill, Livingstone, 1981. 2. - Sgouris, J.T. and René, A., eds.: Proceedings of the workshop on albumin. 1975. Pub. No. 76-925. Nat. Heart and Lung Inst., Nat. Insto of Health. Bethesda, M.D. 1976. 3.- Tullis, J.L.: Albumin. 1. Background and use. J.A.M.A. 1977. 237:460. 4.- Urban, J., Inglis, A.S., and Edwards, K.: Chemical Evidencefor the difference between albumins from microsomes and se- rum, and a Possible Precursor Product Relationship. Bio- chem., Biophys, Res. Comm. 1974,61: 444. 5.- Rothschild, M.A., Ortiz, M., and Mongelli, J., Effects of a shortterm test on Albumin Synthesis. 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