¡COMÉ TU CACA!
MIERDOTERAPIA: MÉTODO
ALTERNATIVO DE TRATAMIENTO
RESIDUAL DE EMOCIONES.
Dr. Iten Mario Mendoza Camacho
Vers...
CAPÍTULO PRIMERO: CONSIDERACIONES GENERALES DEL MÉTODO ALTERNATIVO DE
TRATAMIENTO RESIDUAL DE EMOCIONES.
Vivimos en un mun...
verdugos, predadores y carroñeros que prefieren sacrificar a sus semejantes antes que ofrendarse ellos
mismos, con ello ga...
nuestros hijos, cuando es en la familia donde el primer salón de clase tiene lugar y son nuestros ejemplos
como padres las...
tecnológico que somos poco nos importa, ya perdimos la voluntad de hacerlo, preferimos que nuestros
hijos estén “calmados”...
Igual, aunque no sea necesario en apariencia camina en vez de usar un vehículo para diligencias
cercanas, sube las escaler...
violencia intrafamiliar, mujeres maltratadas en una era de supuesta igualdad, niños abusados y
explotados en modernos Esta...
integración familiar o expuesto a malos ejemplos en un excelente maestro, no creemos en eso de que:
“hice esto o aquello p...
Por ello se propone el Conductivismo como piedra angular de nuestro método descartando el
psicoanálisis y el conductismo p...
contrario los aprecia como fertilizantes para hacer nacer de ellos esperanza, fortaleza y voluntad; siempre
hay opciones p...
necesitan, la calidad de la materia prima importa pero más importa el amor, dedicación y pasión que el
artesano imprima en...
Saber cuáles deseos fomentar y cuales evitar o de plano aplicarles “desparasitante o herbicida
emocional” es nuestro reto,...
Hasta la fecha quienes tuvimos el privilegio de conocerla cuando hacemos algo falto de carácter, nos
dejamos llevar por al...
Entonces una vez otorgado el crédito del título a quienes lo merecen, queda claro que “Comé tu Caca” es
el lema de campaña...
CAPÍTULO SEGUNDO: PRINCIPIOS Y EJES RECTORES DEL MÉTODO ALTERNATIVO DE
TRATAMIENTO RESIDUAL DE EMOCIONES.
Una vez que habl...
ejercitar nuestra capacidad de tratarla y sanar mediante el esfuerzo de voluntad, gozo en nuestro
quehacer diario y amor p...
luego esperar cobrar más por ellos, dejando expuestas las heridas o afectaciones emocionales para que se
contaminen e infe...
su propósito, si hace que te sientas ofendido, con la necesidad de satisfacer un deseo de venganza, antes
de eso es una ac...
ser, el cual de inmediato aceptará el perdón y disculpas para alejarse de tal situación o persona, sin que
probablemente j...
vas a decir que porque fue violado de niño ¡No chingues! esa es una teoría o conclusión mediocre,
efectivamente pudo haber...
alejarte, por el contrario acércate lo más posible para que el golpe pierda su efectividad por haberte
salido del rango de...
De los elementos anteriores debemos establecer entonces que no todo aquello que nos haga sentir
ofendidos es una ofensa po...
no afecten o dañen a terceros; o sea, no es ningún mérito ni motivo de presunción el que de repente te
sientas “compasivo”...
como diría mi abuela: “ ¡Solo una vez capan al cochi mi´jita! porque gallina que come huevo, ni que le
quemés el pico, así...
¡Comé tu Caca¡ Mierdoterapia: Método Alternativo de Tratamiento Residual de Emociones
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Propuesta alternativa para el manejo de emociones negativas y lo trastornos derivados como depresión, ansiedad y neurosis entre otras.

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  1. 1. ¡COMÉ TU CACA! MIERDOTERAPIA: MÉTODO ALTERNATIVO DE TRATAMIENTO RESIDUAL DE EMOCIONES. Dr. Iten Mario Mendoza Camacho Versión digital abreviada y gratuita para lectura personal sin fines de lucro, todos los derechos reservados, ISBN No. 978-607-00-7974-0. Agencia Nacional de Reservas de Derechos de Autor, México. - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - Contactos en la página del facebook comé tu caca, gracias por descargar y leer el presente libro, espero sea de tu agrado y lo compartas con amigos o familia para que hagamos un foro internacional mediante la página para el intercambio de experiencias. Un abrazo. El Autor. Tuxtla Gutiérrez, Chiapas; a 15 de Julio del 2014.- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
  2. 2. CAPÍTULO PRIMERO: CONSIDERACIONES GENERALES DEL MÉTODO ALTERNATIVO DE TRATAMIENTO RESIDUAL DE EMOCIONES. Vivimos en un mundo complicado, que cada día se hace más difícil por lo fácil que todo aparenta ser, en el cual nos sentimos acreedores a mayores derechos y comodidades cuando en realidad estamos en “déficit emocional” por el desgaste que la rutina diaria impone al superar nuestras capacidades o límites, viviendo con una mentalidad de guerra que nos lleva a estar en constante alerta en una sociedad egoísta de consumo, siempre impulsados a dar el ciento diez por ciento con tal de lograr el tan anhelado éxito que conlleva a la aceptación social, el bienestar y la satisfacción de vanidades más que de necesidades; así llegamos a casa totalmente agotados, quemados y desinflados, sin querer ya nada, sin haber guardado energía o buen ánimo para invertirlos en la familia, en los seres amados, en nosotros mismos; nos hace falta más que un mayor ingreso económico, ganancias emocionales para equilibrar el gasto emotivo cotidiano, apostando a un “superávit emocional” en el que encontraremos la fortaleza, sabiduría y templanza para saber elegir primeramente y luego afrontar las problemáticas, los retos que nos desgastan física, emocional y espiritualmente. Para el actual modelo de competencias poco importa desgastar nuestra salud, sistema nervioso o emociones con tal de satisfacer nuestros deseos más que necesidades reales, nos forzamos en jornadas laborales o ambientes de trabajo degradantes, agobiantes y estresantes “hasta que el cuerpo aguante” tomando litros de café, bebidas energéticas e incluso drogas para estar “alertas”, el problema es que nuestra salud y bienestar, así como el equilibrio familiar tienen un límite, requieren su tiempo y espacio, por ello empezamos a somatizar dicha carga emocional manifestando padecimientos tristemente comunes ya, como la gastritis, insomnio, colitis, migraña y demás alteraciones nerviosas que no son otra cosa que “focos rojos” avisos de alerta de que estamos haciendo las cosas mal, descomponiendo nuestro cuerpo afectando con tales padecimientos el sano equilibrio y funcionamiento del núcleo primario social, al punto de tener familias disfuncionales perfectamente cubiertas en su necesidades básicas de alimento, vestido y techo, incluso con lujos adicionales como pantallas, equipos de videojuegos, teléfonos inteligentes, computadoras, buena ropa, gimnasios, clubes deportivos o colegios particulares, pero totalmente carentes de cohesión, confianza, comunicación afectiva y efectiva, incapaces de convivir, de pasar tiempo en común de calidad porque todos sus miembros tienen intereses diferentes y la creencia de que son ellos los del derecho y la razón, intolerantes a cualquier diálogo o negociación que los aleje de su verdad o egoísta comodidad, no comparten metas ni valores. De nada sirve que procures el mejor colegio o universidad para tus hijos, la educación sin valores ni solidez emocional no es más que otro producto de consumo que solo te garantizará un patán o una egoísta muy ilustrada que probablemente sepa decir las mismas majaderías en diferentes idiomas pero incapaz de entender el de la vida y nuestro creador; esa finalidad última de ser humanos, amar y vivir de acorde a nuestra conciencia que siempre ha de estar comprometida con el prójimo o bienestar común no germina en la mejor escuela que tu dinero pueda pagar si no en los mejores ejemplos que con tus acciones y voluntad a tus hijos puedas dar ya que entre los individuos como entre sus pueblos no es realmente la educación o el conocimiento lo que ha de hacerlos libres si no la solidaridad e identidad como tales ya que un ser humano ambicioso sin bondad es como una súper potencia nuclear sin conciencia de respeto a sus pueblos hermanos, son entes egoístas que olvidaron la naturaleza misma de la ambición que es regalo divino cuando se acompaña de buena voluntad, esfuerzo, templanza y valores. Ciertamente el ser humano es ambicioso por naturaleza, pero también era un apasionado explorador dispuesto a ofrendar su vida por un ideal, por sus sueños, por sus descubrimientos, no como ahora acontece que ofrendamos la vida de nuestros semejantes por una vanidad o interés, aprendimos a ser
  3. 3. verdugos, predadores y carroñeros que prefieren sacrificar a sus semejantes antes que ofrendarse ellos mismos, con ello garantizamos la sobrevivencia no de los más aptos sino de los más corruptos, no de los mejores sino de los más perversos y degenerados, con ello estamos condenando la sobrevivencia misma del género humano; en otras palabras, sabíamos apostar fuerte por nuestros sueños y anhelos ¡pero apostábamos lo nuestro! Ahora apostamos con lo ajeno o “de a mentiritas” en este carnaval donde el premio es ya cualquier deseo vano. En tal modernidad las ambiciones son vorazmente desmedidas y nuestras capacidades humanas están raquíticamente famélicas, dan pena y vergüenza; hemos perdido los medios lícitos y decentes para satisfacer con el sudor de nuestra frente, con nuestro esfuerzo tales sueños y pasiones que también hemos degenerado en avaricia, ahora esperamos que otro sude para explotar o robar su esfuerzo, los emprendedores, los descubridores, los conquistadores están casi extintos en una sociedad de producción in vitro que desvirtuó a hombres y mujeres exploradoras, dignos de ser llamados humanos comparados por su valor, dignidad y fuerza de voluntad con águilas y leones en hienas cobardes y traicioneras, en astutos buitres sociales. Lo mismo pasa con la vida en pareja, en la que nos limitamos a ser proveedores en constante discusión de qué función es la más importante sí la oficina o los quehaceres del hogar, siempre cansados, siempre estresados, siempre con reproches mutuos, olvidando el motivo que originó el nacimiento de esa célula familiar: ¡El Amor! Por lo anterior son núcleos disfuncionales, incapaces de conciliar, de complementar, de solventar problemáticas o afrontar dificultades que necesiten algo más que dinero para solucionarlas; se requiere de buena disposición, voluntad de conciliar y tratar nuestras emociones negativas en pareja, de dialogar, entender que somos como nubes cargadas de emociones y del choque de ambas se producen las tormentas; se dice fácil pero en tiempos donde todo se “textea” hablar, comunicarse de forma afectiva y efectiva es un arte en peligro de extinción, pues mediante los equipos inteligentes de comunicación -de los cuales no apartamos la vista y no soltamos ni en el baño- acercamos a gente que está lejos -que tal vez no conocemos y a quienes lo más probable ni importemos- mientras alejamos a los que tenemos cerca, los que nos necesitan, quienes nos aman, debilitando así nuestra manada; entendamos que el internet es una red y como tal su finalidad no es conectar ni ayudar sino atrapar al cardumen, aislar e inmovilizar al ser haciéndolo sujeto; no se puede escapar de una red más que rompiéndola, es por ello que se requiere de un despertar de conciencias y voluntades que rescate nuestra humanidad y defienda nuestros valores de los voraces intereses del consumismo global. Ya que nos convertimos en egoístas exigentes y metiches gracias a las redes sociales, todo nos importa de todo opinamos o criticamos pero poco hacemos al respecto, estamos en todo menos en lo que nos corresponde, juzgando vidas ajenas y desatendiendo la propia ¡Ocupémonos de nuestros asuntos y dejemos en paz a los demás! Porque demandamos que todo debe ser correcto y en apego al respeto de los derechos y dignidad no solo de las personas, sino de los animales y plantas, pero somos incapaces de cumplir con nuestras obligaciones familiares o sociales, de respetar a nuestros semejantes o al medio ambiente, convirtiéndonos en una sociedad de “protectorado ficticio” de grandes declaraciones y pocas acciones, en la cual a diario se promulgan leyes para la igualdad de la mujer o la protección de los niños mientras se disparan de forma alarmante las cifras de violencia familiar y maltrato infantil; igual pasa con la flora y fauna, publicamos “fotos de conciencia” en nuestro muro del Facebook como grandes defensores de tales causas, pero poco nos importan las grandes fábricas y demás fuentes de contaminación porque sabemos que son quienes nos brindan las comodidades de las cuales gozamos; reprobamos todo tipo de abuso e injusticia, pero de ahí no pasa, somos cómplices por omisión esperando no ser nosotros a los que sancionen por tirar basura, por no cuidar adecuadamente a una mascota, por no respetar o agredir a nuestra pareja, exigiendo incluso que en donde se enseña -la escuela- “eduquen” a
  4. 4. nuestros hijos, cuando es en la familia donde el primer salón de clase tiene lugar y son nuestros ejemplos como padres las mejores lecciones para ellos. En general, queremos una buena vida, un buen trabajo, un buen cuerpo, una buena apariencia, una buena pareja; ¡Queremos tantas cosas! Por las cuales ni nos esforzamos ni trabajamos, es el verdadero problema, que hemos hecho de nuestros deseos necesidades y de nuestra pereza emocional una forma de vida, ya que despreciamos y rehuimos a toda responsabilidad, nos aterra el compromiso para con cualquier persona, trabajo o proyecto, sin comprender que la fuente de la cual emana todo derecho es el cumplimiento de las obligaciones, de ese compromiso de acción, del sano esfuerzo por las metas adecuadas, la congruencia entre el decir y hacer; nos empeñamos con todo nuestra energía en ir detrás de espejismos que satisfagan nuestra inseguridad, nuestra necesidad de aceptación, de logro, de triunfo, en ésta era de “fotos pal face” y vida cibernética no queremos nada aburrido o que requiera esfuerzo, lo queremos todo fácil y bonito, así los aparatos son los inteligentes, todos los sistemas para adelgazar son tan ridículos como inútiles, todo lo que anuncian en televisión es revolucionario, novedoso y maravilloso ¡La solución a todos tus problemas existenciales! vivimos en la cultura de la negación y el engaño, es lo que le conviene al consumismo que creamos en mentiras para que las compremos, sin decirnos que nada funciona si no te comprometes, si no te esfuerzas; al quitarnos el derecho a tal esfuerzo e impedir una cultura de compromiso y solidaridad social, nos quitan libertad de elección y derechos también, pues creemos que pensamos, decidimos y vivimos pero estamos de hecho siendo pensados ya, obedeciendo subliminalmente en vez de tener libre albedrio, viviendo en granjas o colonias virtuales de consumo, en una esclavitud virtual casi perfecta de acorde a los intereses de tal sistema globalizado de poder. ¿Cómo puede un psicólogo o cualquier terapia ayudarnos con nuestros trastornos o afectaciones emocionales si nos encontramos inmersos en tal chiquero que las fomenta infectando la más mínima herida? Debemos ser capaces de equilibrar y sanear nuestro entorno, de recalibrar nuestra visión y valores de vida, si bien sería difícil volvernos ermitaños sin requerir nada de la modernidad, no se trata de extremos sino de balance, de equilibrio; entonces ¿Cómo y por dónde empezamos? ¡Ya lo sabemos! Debemos empezar por nosotros mismos y con nuestra familia, moderando nuestros deseos, actividades y consumo, dejar de pasar horas en manía o compulsión checando constantemente nuestro Facebook -por ejemplo- husmeando en lo que no nos importa y tomándonos cientos de fotos exactamente en la misma pose para ver en cual salimos mejor -o sea como en verdad no nos vemos- retacando nuestro muro de mil cosas que al final nadie ve; procurar que nuestra relación más duradera y satisfactoria no sea con el televisor, la computadora o la nevera. Dedicarle más tiempo a nuestro ser, invertir esfuerzo en nuestro arreglo y aseo personal, nuestra salud, en activarnos con una rutina breve de ejercicio y alimentación balanceada; lo mismo con nuestros seres queridos, implementar al menos una hora diaria de convivencia familiar sin celulares, sin tabletas, sin video juegos ¡Solo familia no aparatos! Basta con salir a pasear una mascota, lavar el automóvil o arreglar el patio entre todos mientras se conversa e interactúa restaurando la sana vinculación familiar; Con la pareja también, darse un tiempo para dejar de ver pantallas y mirarse a los ojos, para motivarse mutuamente, arreglarnos, vernos mejor para Él o Ella, interesarnos en sus inquietudes, escuchar su sentir sin criticar, pues a veces quedarse callados y atentos con cariño en la mirada y la calidez de una mano en la espalda es la mejor respuesta que podemos dar, porque el amor al igual que el deseo en pareja deben nutrirse como un árbol, de lo contrario por más robusto que éste haya crecido, sin importar los bellos frutos que haya dado, terminará por secarse y morir. Lo anterior nos permitiría activarnos física, mental y emocionalmente en todos los ámbitos, lo preocupante es que eso también ya lo sabemos, pero simplemente como los adictos al consumo
  5. 5. tecnológico que somos poco nos importa, ya perdimos la voluntad de hacerlo, preferimos que nuestros hijos estén “calmados” frente a la computadora o videojuego, que nuestra pareja este “chateando” con su familia y amigos, porque ya somos incapaces de esforzarnos en tal restauración emocional, los niños son “insoportables” y la pareja “siempre empieza con lo mismo” los hombres salimos con el cuento de que “ya no me siento atraído” y las mujeres con que “ya no me comprende” cuando esa mujer te dio hermosos hijos o ese hombre inició feliz a tu lado ese hogar, por lo que sostenerlo emocionalmente y trabajar por mantener sana la relación es trabajo mutuo, no hay lugar para mierdas machistas o feministas, orgullos mal entendidos o dignidades exacerbadas, se trata de humildad y servicio mutuo en dicha tarea; lo triste es que actualmente solo nos interesa ser servidos, vivir de apariencias, cuidándonos más del “qué dirán” que de preocuparnos por lo que dice, necesita o siente nuestra pareja, hijos y familia ¡son ellos los que importan! Por lo que antes de hacer algo pregúntate si en verdad es lo mejor para ellos o solo lo que tú deseas, lo mejor para ti, aprende a consensar con tu pareja que la democracia inicia en casa y acordar algo que afecte a todos sus miembros no es debilidad ni “ser mandilón” como tampoco obedecer dichos acuerdos es motivo de vergüenza, sino por el contrario, muestra de unión, de compromiso, de verdadera disciplina familiar por metas comunes y bienestar grupal; Alejándonos de la inercia actual en la cual decimos: “Qué más da, total ¡Que viva la libertad! y que cada quien haga lo que se le antoje” pero resulta que en ese modelo nuestros hijos no aprenderán valores ni seguirá manteniéndose firme el compromiso de pareja y todos en la familia serán débiles emocionales incapaces de cargar con la más mínima responsabilidad o comprometerse con cualquier tarea que requiera un poco de esfuerzo, siendo presa fácil tanto el hombre como la mujer de tentaciones externas que mitiguen su frustración y los hijos al crecer ¿Qué tipo de caminos, relaciones o resultados crees que sean los que busquen en la vida? Pues los más cómodos y fáciles, aquellos que les alienten su mal entendida rebeldía o resentimientos hacia los padres; determinaciones o caminos que son precisamente en los cuales el fracaso, la frustración, el vicio y la mediocridad autodestructiva esperan a los perezosos emocionales, a los débiles de carácter, a los faltos de fuerza de voluntad para tratar sus frustraciones, resentimientos y demás afecciones emocionales. Es por ello que insistimos en una renovada cultura del esfuerzo, de pensamiento libre de infecciones emocionales y voluntad no engordada por consumir sino ejercitada por producir, crear, trabajar con gozo para volver a sentir satisfacción por nuestro quehacer; aun cuando aparenten ser cosas triviales, los pequeños esfuerzos o atención al detalle en una rutina diaria terminan por definir el curso completo de nuestra vida, en los pequeños detalles se esconde el impulso que nos llevará por el camino correcto o el equivocado, son los pequeños esfuerzos que como gotera llenan el cántaro e inclinan la balanza, en una inercia emocional que nos dará como resultado buenos hábitos sostenidos o vicios emotivos que nos proyectarán contra el suelo, que es la dura realidad de las afecciones que hoy día padecemos, pues nadie despertó un día siendo depresivo, neurótico o ansioso, fueron los pequeños detalles en los que puso o no atención, esmero por realizar que dieron como resultado su configuración presente. De esos pequeños detalles hay mil ejemplos, que son buenos hábitos como la cortesía, la empatía, la amabilidad que traducidos en sencillas acciones como el ceder el paso a otro vehículo o no tocar “el claxon” como poseídos pueden no solo darnos otra visión más serena de las cosas sino evitar que dicha inercia emocional nos lleve a un escenario poco deseado como una riña o daños materiales por un siniestro o percance que pudo haberse evitado con tan solo tener la amabilidad o cortesía de ceder el paso, pues como decía mi querida bisabuela Meca: “En alguien debe caber la prudencia” tan sencillo como eso, si ves algún poseído infectado por algún tipo de cólera emocional, no lo confrontes déjalo seguir, su finalidad es la de escupirte o salpicarte con su infección, será tu determinación si lo permites o simplemente lo dejas pasar y te alejas para evitar contagio, que enfrentarse a una bestia rabiosa sin necesidad ni legitima o necesaria defensa lejos de valentía es una estúpida necedad.
  6. 6. Igual, aunque no sea necesario en apariencia camina en vez de usar un vehículo para diligencias cercanas, sube las escaleras en vez de utilizar el elevador, toma papel y lápiz para realizar tus cuentas u operaciones matemáticas dejando de lado la calculadora del celular, lleva una agenda o un diario donde escribas todos los días al menos unos reglones, prepárate tu propia limonada exprimiendo los limones, endulzando el agua, no solo abras un sobre con polvo artificial y lo mezcles, trata de alejarte un poco de todo lo que sea “exprés o instantáneo” disfruta del esfuerzo por hacer tus propias cosas; esos pequeños detalles fortalecen no solo el cuerpo sino también la voluntad permitiéndonos valorar y disfrutar la vida con una renovada actitud. Las nuevas generaciones desconocen ya por ejemplo, lo que para nosotros era escribir una carta, meterla en un sobre pegarle estampillas, enviarla por correo y esperar un mes la respuesta, eso nos hacía ser cuidadosos, selectivos en el contenido sin contar con la emoción y emotividad de la comunicación, ya que el significado e importancia de una carta de amor por ejemplo era tan hermoso, tan pleno que en estos tiempos de entregas exprés y comunicación instantánea es prácticamente imposible de entender; ahora se pueden decir mil cosas en un segundo publicándolas en redes sociales, por ello tal vez al agotarse lo que tenemos que decir y sentir la necesidad de seguir “comunicándonos y estar actualizados” empezamos a hablar puras tonterías sin el más mínimo sentido, importancia o trascendencia y como sabemos que todo eso no tiene importancia, es banalidad, pero queremos seguir en ese círculo vicioso ¡pues se la inventamos! Deformando así nuestras prioridades, parámetros y escala de valores, para luego quejarnos de que la vida es pura apariencia, las personas pura hipocresía, pero resulta que la vida es como la vivimos y que somos parte de esas personas. Nos hacen creer que el esfuerzo es una pesada carga una amarga obligación, el resultado: hombres y mujeres obesos emocionalmente, perezosos en todos los sentidos, con la actitud de un mendigo que exige su limosna, que maldice a quien no le regala una moneda para comprar su botella de alcohol de caña; ésa es la mentalidad que nos genera materia fecal emocional, que nos hace creer que todo nos merecemos “solo por nuestra linda cara” por lo mucho que lo deseamos o sufrimos por no tenerlo y que sí no lo obtenemos es culpa de los demás, de la vida, del destino o de Dios; justificando nuestros miedos y resentimientos, creyendo que tenemos todo el derecho de reclamar, de pelear, de agredir por nuestra frustración de tales deseos no satisfechos o exigencias no cumplidas, cuando a quien hacemos daño es a nosotros mismos ya que tal “mierda emocional” infecta en primera instancia a quien la genera para luego contaminar su entorno familiar y social; por ello, quienes pueden se alejan de una persona nociva, pesimista, abusiva o negativa porque quien vive de limosna emocional, de chantaje, de mentiras, de engaño, tarde que temprano se verá solo con sus monstruos y éstos al no tener ya una pareja, hijos, familia o amigos de quien alimentarse a quienes lastimar y sangrar se irán encima de su creador. Es por ello de vital importancia entender que solo en el esfuerzo habrán de cosecharse resultados positivos verdaderos, porque incluso lo que se obtiene gratis o por medios indebidos al disfrutarse sin derecho ha de generar una expectativa que no podremos seguir cumpliendo en lo subsecuente, es por ello que la primera dosis de todo lo nocivo es gratis; si seguimos por la vida esperando “golpes de suerte” a que el destino se compadezca de todo lo que sufrimos al no tener lo que deseamos, seremos tristes hombres y mujeres resentidos, frustrados, infectados de un tipo de cólera emocional por estar batidos hasta las orejas de esa materia fecal que son los deseos en descomposición, porque así como hay gozo en el esfuerzo, también hay una satisfacción insana en la autodestrucción a la que conlleva la pereza emocional, así hay hombres y mujeres que ya no saben de existir si no es mediante el sufrimiento emocional, para ellos trasmitirlo es una necesidad vital como respirar, sienten que se mueren si no hacen su mejor esfuerzo por contagiar a los demás, endosan su miseria a quienes pueden que por desgracia son aquellos que los aman, pareja o hijos por lo regular, reflejándose lo anterior en un incremento de la
  7. 7. violencia intrafamiliar, mujeres maltratadas en una era de supuesta igualdad, niños abusados y explotados en modernos Estados de derecho, es por ello que consideramos ésta cólera emocional como la pandemia del siglo junto con las Enfermedades de Transmisión Virtual. En nuestras sociedades modernas vemos a la enfermedad como una necesidad, el consumo propicia competencia en un modelo que privilegia las estrategias y mentalidad de guerra, que genera contaminación y explotación ecológica, desigualdad e injusticia social, así como un desequilibrio físico y emocional personal y familiar; necesitamos romper el paradigma del dinero, del consumo para evolucionar a un nuevo modelo interno de producción no industrial, sino cultural y social, una nueva mentalidad de esfuerzo y compromiso, de congruencia, de ahorro y austeridad, de gozo y felicidad, olvidándonos del triunfo o éxito, del pensamiento de que todo nos merecemos ocupándonos de lo que debemos, pues nos creemos tan especiales, tan únicos, cuando en realidad somos ya todos iguales de egoístas y perezosos, si alguna vez el ser humano fue único eso se ha perdido, porque nos hemos obsesionado en tener olvidando ser, en consumir olvidando producir, hemos olvidado nuestra principal cualidad de ser hechos a imagen y semejanza ¡La de ser creadores! curiosos, innovadores, exploradores y eternos soñadores, ahora no solo nos conformamos si no que nos aferramos a nuestras miserables zonas de confort en nuestro pequeño espacio asignado en ésta colmena virtual en la cual estamos conectados viviendo no de sueños, sino de espejismos o ilusiones programados por alguien más ¡Porque un verdadero sueño es aquel que te lo quita! que te abre los ojos y no te permite cerrarlos, que activa en el corazón la voluntad para materializarlo, que te pone en pie e impulsa al avance, a diferencia de ésta sociedad estática y sintética en la cual todo te invita a quedarte dentro de tu corral y más que defenderlo, pagarlo con la vida, mientras el sistema te enchufa, te conecta para recibir la infusión virtual de satisfacción artificial como si de una máquina de granja automática proveedora de alimento se tratase. Nuestra propuesta El Método Alternativo de Tratamiento Residual de Emociones -La Mierdoterapia- se fundamenta en dicho control natal de los deseos como primera instancia, para luego trabajar en la sana conformación de los que restan, tratándolos más que reprimiéndolos o pensar en superarlos porque todo es un deseo así sea olvidar un hecho traumático, superar una fobia o perdonar una ofensa; hombres y mujeres tenemos por naturaleza el impulso de mejorar, de avanzar, de ser mejores y esto no ha de lograrse hablando para tratar de superar un sentimiento o acontecimiento porque siempre estará ahí, es pasado y no puede borrarse, debemos aceptar que no se debe cambiar la naturaleza de las cosas o acontecimientos al igual que tomar la responsabilidad por nuestras determinaciones que pudieron generarlos sin permitir que nos predispongan en el presente, porque tales hechos o cosas pasadas nos estarían quitando entonces la capacidad de adaptarnos y conformarnos al “aquí y ahora” en donde encontraremos siempre nuevas oportunidades para tejer nuestro futuro. Es por ello que no debemos permitirle dicha existencia a nuestro pasado si está infectado o al menos necesitamos contar con la capacidad de tratamiento para una adecuada desinfección emocional; no importa si seguirá estando ahí de por vida mientras sea ya inofensivo para nuestro ser, entendiendo que nuestros pensamientos y acciones son los que nos definen y no las experiencias o preferencias, ya que tampoco es en lo sexual ni en la infancia que conforma a los seres humanos si no sus determinaciones, su voluntad de superación, porque somos capaces de regenerar lo dañado en el corazón, de buscar siempre la bondad, así como un ave con un ala rota siempre intentará hasta el último aliento volar, los humanos tenemos la hermosa capacidad de no importando nuestro pasado, formación o malas experiencias de ser bondadosos, de buscar la felicidad porque instintivamente siempre hemos de buscar volar y retornar a donde fuimos creados; por lo que esa afirmación de que: “Infancia es destino” está equivocada, para nosotros un niño violado puede convertirse en el policía más eficaz o juez más imparcial, una niña abusada o explotada en una excelente doctora o trabajadora social y un joven con problemas de
  8. 8. integración familiar o expuesto a malos ejemplos en un excelente maestro, no creemos en eso de que: “hice esto o aquello porque a mí me lo hicieron de niño o así lo aprendí de mis padres” ya que somos creadores capaces de aprender lo bueno de los malos ejemplos o experiencias, podemos crear el futuro que deseemos, el destino es nuestro sin importar el pasado, solo necesitamos el valor y fuerza de voluntad para tomarlo en nuestras manos. Un ave no vuela porque tiene alas sino porque ejercita su derecho natural de hacerlo, con esfuerzo y sacrificio ante las inclemencias del tiempo, si no lo hiciere y determinara quedarse cómoda en un buen árbol sin migrar terminarían todas las especies en un cautiverio interior o como los pingüinos incapaces de volar aun teniéndolas; eso es lo que la modernidad nos arrebata o más bien astutamente hace que nosotros mismos despreciemos ¡Nuestras alas! Por ello nos doméstica engordando nuestras vanidades y deseos, para que en pocas generaciones más seamos seres ya no humanos, sino como pingüinos incapaces de volar, entes carentes de voluntad; tenemos que defender y ejercer nuestro derecho a esforzarnos, a ser mejores mediante el trabajo y compromiso con nuestros sueños o metas verdaderas, a que nos de más asco esa mierda emocional que nuestro sudor ¡Eso es ser delicados y orgullosos! El no aceptar limosnas ni recoger migajas, tener el valor de luchar por nuestra vocación y pasión por la vida despreciando la idea del “éxito” que nos convierte en malvados egoístas al aceptar “el contrato de los triunfadores” que básicamente se resume a que no todos pueden serlo y no es más que la manera elegante de decir que debes pasar por encima de tus semejantes para conseguirlo aprovechándote del esfuerzo ajeno, burlándote de los sentimientos, manipulando y utilizando a las personas, convirtiéndonos así en una especie de buitres o hienas que prefieren robar la presa o comer carroña que esforzarse por lo suyo despreciando el esfuerzo, la solidaridad, la empatía, la bondad, la nobleza; en una palabra desechando nuestra humanidad. Claro que las experiencias traumáticas afectan nuestra conformación negarlas o reprimirlas es un error como lo es también continuar dándoles vida en el recuerdo o en la recreación continua de ese pasado permitiéndoles seguir ensuciándonos sin darnos la oportunidad de intentar, de esforzar, de volar y liberarnos; los resultados no importan ni dependen solamente de nosotros, a final de cuentas la ley de causa y efecto no es tan precisa tal y como se conoce pues ambas tienen como si de planetas se tratase diversos tipos de movimientos, algunos evidentes, naturalmente simbióticos, otros independientes o al azar que no se limitan solamente a la traslación y rotación sino también de precesión, nutación e incluso bamboleos y variaciones orbitales ¿Qué te quiero decir con todo este rollo del movimiento de los planetas? Que no todo efecto está condicionado a una causa, al menos no como lo calculamos, es decir no siempre los resultados serán los esperados aun cuando se haya hecho todo correctamente, por ello nos frustramos cuando pensamos en los fracasos porque seguimos las instrucciones o hicimos lo posible y simplemente las cosas no resultaron, las personas nos fallaron, traicionaron o lastimaron. Lo anterior pasa por una sencilla razón: Hacemos las cosas por interés no por dedicación, pasión o amor, trabajamos para tener no para ser; cuando las metas personales o laborales no se alcanzan y si se alcanzan no reditúan las satisfacciones, las recompensas esperadas es porque no entendemos que los resultados son interpretativos y no vinculativos a futuros esfuerzos; razón por la que también nos alejamos del tan famoso “conductismo” pues en uso de las facultades que le fueron conferidas al ser humano éste es capaz de romper el paradigma de estímulo-respuesta, eso funciona con ratones de laboratorio no con quienes fueron creados a imagen y semejanza del Creador, capaces de invertir tal paradigma conductista de responder sin estímulo y estimularnos aun sin respuesta o refuerzo positivo; comprender y aplicar lo anterior es pieza clave para un sano tratamiento de residuos emocionales como la frustración, enojo o intolerancia al fracaso, pues la felicidad no consiste en erradicar el sufrimiento o la tristeza si no en saberlos tratar y conformar positivamente como abono para los fines y metas que den razón a nuestra existencia.
  9. 9. Por ello se propone el Conductivismo como piedra angular de nuestro método descartando el psicoanálisis y el conductismo pues nada tiene que ver con la conducta racional si no con la capacidad humana de conducir la energía vital, de entender que hombres y mujeres están más allá de la razón, he ahí la falla de la psicología moderna al tratar de “transcribir” de conceptualizar, racionalizar o encasillar las emociones para trabajarlas “en el terreno de la ciencia” cuando los deseos no aceptan traducción, deben ser tratados en el plano donde habitan, si algo quieres encontrar o entender debes buscarlo y observarlo en su hábitat natural y una vez que lo ubiques no convivas con ello que es reconocerle el derecho de seguir existiendo, aplica el “desparasitante emocional” hablar demás de tus problemas, de tus miedos es como hablar con tu violador o agresor, terminarás por convivir con él justificándolo en una relación enferma; a lo nocivo no se le consecuenta se le trata para erradicarlo. Es decir, la comunicación es buena herramienta pero no debe abusarse de ella ni mucho menos utilizarla para retrasar lo que debes hacer, hablar de los problemas está bien en principio pero si ya los ubicaste debes pasar a la acción y no quedarte en la comodidad de las palabras, si has de seguir hablando hazlo de tus alegrías, de tus avances, de tus logros respecto a eso negativo que originó el tratamiento emocional; si algo te dañó o afectó es bueno reconocerlo pero de inmediato debes trabajar en ello para tratarlo y digerirlo sin que te siga enfermando, que la acción y movimiento de voluntad es como agua y caminar para bajar el residuo que te produce tal “colitis emocional” es nuestra principal crítica al psicoanálisis que mantiene enfermo al sujeto -ni lo mata ni lo cura- lo domestica en una zona de confort en las “terapias” al punto de que mucha gente espera sus citas para adueñarse del sofá y comenzar a hablar nuevamente de cómo se sintió al respecto de tal o cual situación o conflicto, solo quieren ser escuchados en su novela dramática recreando en franco sadomasoquismo aquello que les afectó y peor aún, agregando nuevos capítulos con tragedia recargada en los cuales el psicólogo o terapeuta es un simple espectador del cual en realidad no les importa su labor u opinión, en vez de dar cuenta de qué hicieron o están haciendo al respecto. Así como solo es estúpido el que hace estupideces, no importan limitaciones o características si no tu actitud, pensamiento y acción, ya que nadie es de riesgo por sí mismo o por su pasado, hay violadores con sotana como salvadores con antecedentes penales, lo que decidas pensar y actuar en el presente definirá tu futuro, son tus acciones no tu historial o errores pasados que importan, inclusive si tuviéramos una enfermedad contagiosa es en nuestra intención presente que se encuentra el peligro de futuro contagio no en la enfermedad, como cuando preguntamos sí una serpiente es venenosa, pues ¡Solo si te muerde! Así nosotros, aun cuando tuviéramos veneno emocional y todos en la vida nos hayan lastimado o dañado es nuestra decisión si nos dedicamos a morder e infectar a nuestros semejantes o tratamos ese veneno para obtener el suero, el antídoto que nos haga inmunes cumpliendo así con nuestra naturaleza creadora, utilizando la mierda emocional como abono para buenas acciones en el presente que habrán de conformar nuestro futuro, por lo que a mayor cantidad de estiércol son más tus posibilidades de dar excelentes frutos. Para nuestro método no importa la afectación ni nos concentramos en “darle pelea” mejor nos enfocamos en fortalecer, esforzar y avanzar, luego ésta será ya pequeña o estará muy distante para poder afectar; no trabajamos en el por qué eres neurótico, depresivo o ansioso, ni en cómo te sientes al respecto, sino en qué hacer para que no te sigas batiendo y salpicando a los demás de esa materia fecal emocional, para nosotros toda situación traumática o conflictiva es un chiquero, lo primero es que te pongas en pie y avances, de lo contrario estarás viviendo cada día en él, recreándolo permitiendo que controle todas tus acciones, como la mujer que no supera un marido infiel o abusivo y por temor no vuelve a confiar, en cierta forma sigue siendo de ese hombre, prisionera de su miedo y resentimiento porque no ha sido capaz de avanzar y liberarse; nuestro método no permite que el temor o la pereza sean limitantes por el
  10. 10. contrario los aprecia como fertilizantes para hacer nacer de ellos esperanza, fortaleza y voluntad; siempre hay opciones para el método alternativo lo que pasa es que algunas son muy costosas en cuanto a pago emocional y fuerza de voluntad se refiere. Son los deseos no satisfechos, deformados, engordados e infectados los generadores de ese residuo fecal emocional que contamina nuestro pensar y actuar cotidiano; son pues los deseos a los que debemos gobernar no las emociones -porque éstas son su prole- teniendo un “control natal” sobre ellos -como si de planificación familiar habláramos- aprenderemos a engendrar emociones sanas y positivas de nuestros deseos, para ello debemos aprender a usar un “preservativo emocional” ante situaciones potencialmente generadoras de estos, ya que empezamos “soñando” con un automóvil o cualquier otro objeto de lujo y decimos “mataría por él” pero como ya sabemos el sub consiente obedece no sabe de bromas, terminando al menos prostituyendo nuestros valores o algo más, si no es que literalmente robando o matando por conseguir lo que deseamos. Es por ello que no debemos “soñar despiertos” pues equivale a una “masturbación mental” que puede constituir una seria obsesión, compulsión o trastorno de personalidad que nos aleje de la realidad al dar vida en la imaginación a tales deseos y al menos en ella disfrutarlos para luego encadenarlos en la oscuridad de la vergüenza, con las buenas costumbres por celadoras es garantía segura de que estamos creando monstruos deformes que luego crecerán cual perros rabiosos que eventualmente seremos incapaces de controlar terminando devorados por nuestras propias creaciones insanas; el problema es que nuestra sociedad moderna es una prostituta que procrea más deseos vanos diarios que logros verdaderos o satisfacciones emocionales y ahí el punto medular de nuestra propuesta: Entender que tenemos sobrepoblación de deseos y escases de verdaderos esfuerzos, que debemos controlar los primeros como si fueran una plaga y alentar la reproducción de los segundos como si de una especie en peligro de extinción se tratase, tomar conciencia del divorcio necesario de tal sistema corrupto e infectado que nos tiene siempre frustrados, insatisfechos y reprimidos, optando por la austeridad emocional alejándonos del querer para trabajar en el ser. Para la Emotividad Inteligente incluso lo sexual -que es una de las principales motivaciones del pensamiento y actuar en el ser humano- pasa a segundo término, se engloba dentro de algo más basto: El anhelo, que para el conductivismo es el impulso divino manifiesto en cada latido del corazón que le recuerda al ser humano su tarea presente de esforzarse para consolidar su voluntad y humanidad, que son sus alas para remontar vuelo y retornar de ésta migración que es la vida a su divina morada, que es tal vida en sociedad que ha distorsionado “el radar o GPS” en hombres y mujeres, haciéndoles perder el rumbo y encallar; así como nos da tristeza ver aves morir congeladas por perder el rumbo o ballenas muertas en costas, esa misma pena y preocupación deberíamos sentir por nosotros mismos, porque sufrimos de una desorientación y perdida de ruta similar degenerando ese anhelo puro, esa llama e impulso que el pecho se anida y nos guía a lo que conocemos como deseos, que de ninguna manera habitan en el corazón, son una creación de la razón para contener el pánico y desesperación que sentiríamos de ser conscientes de tal realidad; es por ello que la moderna globalización nos mantiene con los ojos tapados, con la mirada en sus pantallas y la voluntad drogada con sus alicientes, comodidades y distractores, pues de lo contrario nos azotaríamos contra las ventanas como aves atrapadas, hasta liberarnos o morir en el intento. Aquí no importa tanto sí no te amamantaron o quien te violó de chiquito, ya que de acorde al Conductivismo el ser humano es capaz de adaptarse, de sobreponerse a toda circunstancia y crear la apropiada, de usar la adversidad a favor, de invertir la famosa pirámide de Maslow para generar un resultado positivo de experiencias negativas ¡Somos Creadores pues! y los creadores conforman lo que
  11. 11. necesitan, la calidad de la materia prima importa pero más importa el amor, dedicación y pasión que el artesano imprima en su trabajo, en el esmero por los detalles, en el amor por lo que se hace; La Emotividad Inteligente a través de nuestro Método de Tratamiento Residual de Emociones te invita a convertirte en el artesano de tu propio destino, para quien tal materia fecal emocional es incluso benéfica pues como el estiércol es abono necesario para crear, conformar y hacer nacer robustos arboles de nuestra voluntad que darán nutritivos frutos así como bellas flores; por lo que otras corrientes psicológicas desde nuestra óptica no hacen más que encallar al sujeto en las zonas de confort a las que se aferra pretextando un estado emocional derivado de cierto acontecimiento pasado. Para nuestro Método Alternativo de Tratamiento Residual de Emociones no son prioritarios los porqués sino los cómo tratarlos y conformarlos positivamente, al igual que considera materia prima necesaria tales residuos incluso los agradece, lo que en verdad le interesa es fortalecer las capacidades de ese artesano de ese ser humano para conformarlas en lo positivo esperado; si eres neurótico, fóbico, compulsivo, ansioso, depresivo o cualquier otra configuración emocional ¡Pues así eres! Ni te acomplejes ni permitas te limiten y discriminen, concentra tu pensamiento y actuar presente no en transportarte al pasado para luchar contra las causas que originaron dicha configuración que será mediante el accionar presente con fuerza de voluntad y humanidad en tu corazón que lograrás limpiar tal pasado y despejar tu futuro; tampoco es causa de conflicto determinada creencia o preferencia sexual no importa lo que seas o te guste si no como lo aceptes, manejes y utilices a favor en tu rutina habitual sin que te acompleje o dañe a terceros, ya que ser mejor persona no implica estar libre de conflictos si no tratarlos adecuadamente en provecho de nuestro ser y nuestros semejantes. Consideramos un desperdicio de tiempo y complicidad morbosa pasar incontables sesiones hablando de cómo te sentiste cuando tenías cinco años o de los sentimientos que no pudiste externar, si tienes una fijación con tu madre o tu padre ¡Eso ya fue! Intentar “superarlo” es para nosotros el equivalente a “La negación original” que nos enseña a comer esa mierda emocional y continuar infectados; te invitamos mejor a que desarrolles la capacidad de tratamiento residual de emociones es decir, no te desgastes intentando superarlo mejor fortalécete, hazte inmune a esa infección intestina emocional “desparasítate emocionalmente” en el presente y ésta morirá o aun cuando siempre esté en ti “tus anticuerpos emocionales” la mantendrán siempre a raya, te proponemos no concentrarte en tus sufrimientos y sus efectos, sino en tu capacidad de adaptación, de fortalecerte, de ayunar en tus deseos para que estés en aptitud de convertir en emociones positivas todo lo que te conflictúa, sea lo que te haya pasado ¡ya pasó! no tuvo solución y no la tendrá jamás, en el presente es donde aprenderás a manejar esos residuos para convertirlos en emociones positivas que te permitan un sentir y actuar sano, equilibrado en el futuro inmediato. Aprender a vivir en el aquí y ahora es el gran reto que la modernidad nos impone, ser capaces de manejar emociones como la ansiedad, depresión, neurosis, entre otras, pero sobre todo implementar ese control natal de deseos hambrientos de satisfacción, no construir mundos imaginarios donde somos príncipes o reinas, no fantasear con un objeto y mucho menos con una persona, si una chica te gusta por ejemplo ¡Pues háblale! Como dicen el “No” ya lo tienes y en una de esas aplicándote, con esfuerzo y dedicación te dice que sí, pero sé respetuoso con su decisión y no te aferres en caso no salgas favorecido, sigue tu camino evitando a toda costa fantasear con su cuerpo, con una intimidad que te lleve a la obsesión que se materialice en un acto impropio como el convertirte en un acosador o de plano en un delito como el de ser un violador, para que luego pretextes que ella te provocó o que estabas alcoholizado, drogado y no sabías lo que hacías cuando muy intencionalmente alimentaste tal deseo malsano por no ser capaz de vivir en la realidad y avanzar en tu vida sin aferrarte a un resultado aun a costa de afectar a tu prójimo.
  12. 12. Saber cuáles deseos fomentar y cuales evitar o de plano aplicarles “desparasitante o herbicida emocional” es nuestro reto, ya que ¡hay tanto por invertir! aprender a decir que “SI” a lo positivo, que “NO” a lo negativo, a saber cuándo hablar y cuando callar, cuando actuar y cuando dejar pasar es la clave, pues hoy día hacemos todo eso como dirían en mi pueblo “Al revés volteado” nada más nos dicen: ¡Ranita! y brincamos, para luego decir que nos provocaron o que fuimos engañados, cuando en realidad ya sabemos que: “Pretextos quiere el diablo” en palabras de un amigo de adolescencia: “Sí ya saben cómo me pongo cuando bebo ¡para que me invitan!” Lo anterior no ha de lograrse auto compadeciéndonos o culpando a los demás por nuestros errores o sufrimientos, mucho menos hablando del pasado, viviendo del recuerdo con la esperanza de un mejor mañana sin hacer nada al respecto en nuestro Aquí y ahora, porque emocionalmente equivale a estar revolcándonos en nuestro lodo, se logra poniéndose en pie y avanzando, esforzándose, forjando un mejor futuro a cada paso, a medida que te alejes del chiquero tu propio avance te irá limpiando, porque mucho de lo que hoy día se considera enfermedad mental o afección emocional no es más que debilidad de voluntad o una colitis emocional por deseos en descomposición que generan emociones contaminadas las cuales a su vez infectan el pensamiento y consecuentemente el actuar del sujeto. Por tanto deben tratarse como lo que son, con un método de ejercitación volitiva emocional que nos impida aceptar la invitación de los temores a ponernos cómodos en posición fetal auto confinados a un rincón oscuro batidos de mierda, pretextando que algo nos hirió o lastimó para no seguir avanzando, para no intentar, para conformarnos en la ilusión de una degenerada imaginación que insiste en recrear el pasado y lamer nuestras heridas; básicamente de ello trata nuestra propuesta o invitación que equipara las emociones infectadas o deformes nacidas de los deseos insatisfechos a materia fecal emocional que nos impide responsabilizarnos y tomar el timón de nuestro destino dejándonos arrastrar a la deriva por las personas o circunstancias. Por ello el título del presente libro, no por irreverencia o para hacerse el gracioso sino en cariñoso recuerdo de mi bisabuela Adela Espinosa Madrigal, mujer de antes siempre correcta y delicada en su pensar y actuar hasta el último día de sus nueve décadas, se levantaba siempre a las cinco de la mañana para bañarse con agua de la pila, siempre trabajadora, pulcra en su vestir y actuar, sin dejar nunca de ser gente de rancho sencilla, honesta, trabajadora, solidaria y sincera; sí alguien fue mi ejemplo de que la infancia no es destino fue Ella, hija de padres hacendados dueños de toda una región del Estado –Hasta la fecha el pueblo se llama Ocozocoautla de Espinosa- solo conocía de mimos y lujos hasta los nueve años cuando la revolución arrasó su mundo, viéndose en un abrir y cerrar de ojos sin ninguna propiedad viviendo en cuevas, en el monte, padeciendo hambre, temor y frio, sin contar con las violaciones de tías y primas, la muerte de los hombres en su familia y las humillaciones a las que fue objeto en su adolescencia, casada por necesidad a sus catorce años y viuda antes de los veinte, se dedicó a la costura y remiendo de ropa ajena para sobrevivir y sacar adelante a sus hijos. A pesar de todo jamás perdió la sonrisa al igual que ese aire altivo más nunca ofensivo, siempre nos decía que la verdadera elegancia estaba en la limpieza, el mejor atuendo eran los buenos modales y la pulcritud en nuestra persona la mejor recomendación; decía que cuando la gente ya no tenía temor de Dios ya no temía a nada y era capaz de todo, insistía en “Ser delicados” –Que tal vez era su frase máxima- sus palabras jamás conocieron la mentira y sus promesas tampoco el incumplimiento, tal vez por ello no era de mucho decir ni de promesas a la ligera, pero sin duda esa matriarca predicó con el ejemplo lo que era la fuerza de voluntad, amor, compromiso y rectitud por la vida, nadie de nosotros hubiere sido capaz de robar siquiera un dulce, no por temor a su varejón, sino para no ver la vergüenza y desilusión en sus ojos.
  13. 13. Hasta la fecha quienes tuvimos el privilegio de conocerla cuando hacemos algo falto de carácter, nos dejamos llevar por algún impulso a decir una mala palabra o tener un comportamiento poco decoroso, deshonesto tal vez, sentimos su mirada en la nuca, de cómo se le hacían pequeñitos sus hermosos ojos al estar molesta y escuchamos en el corazón sus palabras: “¡Ten un poco de delicadeza!” Ella era quien nos decía sonriendo siempre que en gula pedíamos más de un segundo plato de comida: “Te voy a servir un pedacito de tu caca a ¡ver si te lo acabas!” también recuerdo cuando por actitud caprichosa o berrinche trataba primero de contentarnos con un dulce, luego con un juguete pero al ver que eso solo aumentaba la intensidad de nuestra actitud negativa, nuestra terquedad de berrear y tirarnos hacia atrás azotándonos contra el suelo -para que nos doliera más el berrinche al pegarnos en la cabeza- nos decía: “Tú no quieres nada más que comer tu mierda” acompañado de dos varejonazos en las piernas con una ramita de su árbol de guayaba a la cual le llamaba “la gobernadora” o “mirinda” en alusión a un refresco embotellado de la época, preguntando -según contaban mis tíos abuelos- cuando alguno de ellos se ponía insoportable con sus berrinches en público por algo que no les podía comprar o dar “si querían un poco de mirinda” tal pregunta bastaba porque sabían era mujer que cumplía, sin importarle que hubiera audiencia o el qué dirán, ya que en sus palabras “dos varejonazos a tiempo evitaban muchos dolores de cabeza”. Ella advertía una sola vez, no amenazaba de más ni decía “¡te vas a caer! o ¡No te vayas a caer!”, si te tirabas por berrinche a varejonazos te levantaba pues recuerdo otra de sus frases: “No estoy para consecuentar tus caprichos” pero nadie como ella para consolar y dar aliento cuando algo te lastimaba sin haberlo propiciado, para defender ante una amenaza real, para amar a todos sus hijos, nietos y bisnietos a quienes les dio en la medida de sus capacidades un honesto vivir y una sonrisa al recordarla ahora que ya no está; los tíos dicen cuando alguien de los hermanos o sobrinos la menciona ¿Te acuerdas de la abuela Meca? –En cariñosa alusión a su tez clara y pecas- “Si pues, varejonazos nos hicieron falta” contestan todos, al igual que las mujeres de la familia a quienes les “espantaba los novios” al no tener empacho en decirles frente al pretendiente que no sabían “ni lavar su calzón y ya querían andar de novias” o cuando querían más de dos pares de zapatos les preguntaba que cuantos pares de pies tenían, porque nadie debería tener más de lo necesario para vivir decorosamente, que dejaran de estar de ociosas y se fueran a bañar con agua fría para bajar las calenturas y limpiar los malos pensamientos, que arreglaran su ropa, que si estaban aburridas tenía muchos pendientes por hacer en la casa en los cuales podían ayudarle “En vez de andar en la calle buscando lo que no se les ha perdido” les decía. Hasta los diez años –cuando falleció- recuerdo que me preguntaba por las noches si quería un vaso de leche tibia para conciliar el sueño –No abue Meca le contestaba- luego me preguntaba si quería ir al baño o si tenía frio y quería otra cobija, Yo que solo buscaba pretexto para seguir despierto volvía a contestar: “Tampoco abue” ¡Entonces comé tu caca y dormité ya! –Me decía sonriendo al tiempo que me acariciaba la sien- Esa fue mi bisabuela Meca, a la cual aparte de esas frases muy suyas jamás le escuche una mala palabra o le presencié una acción indebida, dolosa o deshonesta, ni tan siquiera irrespetuosa para con los demás. De mi abuela Martha, su hija, siempre recuerdo su frase cuando algo nos entristecía, daba coraje o simplemente peleábamos entre primos y caíamos por un empujón al querer todos el mismo juguete, sintiendo el derecho legítimo -en llanto todavía- de exigir desquite o buscar revancha, Ella intervenía diciendo: “No pongás nada en tu corazón hijito, vení te voy a abrazar” Que sabias palabras ante las situaciones generadoras de emociones negativas como la ira o el rencor ¡No pongás nada en tu corazón! contaba siempre la historia de dos hermanos, tíos bisabuelos suyos que por un queso se tiraron bala y hasta el apellido se cambiaron, diciendo que cuando los hombres permiten la entrada del odio en su corazón se apaga la flama noble del amor que todo perdona, por lo que todo puede pasar menos que pongas en tu corazón odio, temor o rencor; de esas grandes mujeres y en honor a su memoria se toman sus máximas para darle nombre e identidad orgullosamente Chiapaneca y Mexicana a nuestra propuesta.
  14. 14. Entonces una vez otorgado el crédito del título a quienes lo merecen, queda claro que “Comé tu Caca” es el lema de campaña de nuestro método conductivista de tratamiento residual de emociones que contempla una terapia de shock temprana la cual nos alerta cuando empezamos a constiparnos emocionalmente, que nos permite conservar el equilibrio y no sufrir el golpe por la inercia de nuestras emociones negativas, brindándonos una alternativa de tratamiento y descongestión; por tanto a la materia fecal no puede llamársele de otra forma más que por su nombre franco y sincero: ¡Mierda! Tratar de perfumarla o disimularla -literal o metafóricamente- es tolerarla y cuando algo es tolerado se convierte en parte nuestra ya que si por vergüenza, inseguridad, debilidad o degenerada comodidad no la limpiamos o tratamos a tiempo terminaremos “comiendo nuestra propia mierda emocional” -como esos cerdos a los que poco les importa pelear por el desperdicio o comida descompuesta que se les arroja al suelo de su chiquero- infectándonos de ésa cólera emocional que tiene tantos tipos o cepas como la gripe, adoptando la forma de trastornos, síndromes, neurosis, ansiedad, depresión y todas sus variantes, contaminando a nuestra familia, seres queridos y entorno social.
  15. 15. CAPÍTULO SEGUNDO: PRINCIPIOS Y EJES RECTORES DEL MÉTODO ALTERNATIVO DE TRATAMIENTO RESIDUAL DE EMOCIONES. Una vez que hablamos en lo general de nuestra propuesta conductivista entraremos al estudio en lo particular de los rasgos característicos que la definen y han de servirnos como directrices de procedimiento operativo; es decir ¡Vamos al grano! concentrándonos en el conjunto de acciones específicas aplicables, en el “Cómo hacerlo” que encontraremos en los siguientes principios o ejes rectores:  PRINCIPIO CONDUCTIVISTA Esta corriente del pensamiento o escuela filosófica se basa en el Método del Corazón propuesto por el Autor en el Libro El Acertijo de la Felicidad; que básicamente puede entenderse como un metaconductismo que reprueba la fórmula de estímulo-respuesta por estar al servicio de los intereses del sistema de poder mundializado condicionando las respuestas, la conducta y forma de vida de los seres humanos mediante tan sencillo pero efectivo esquema cíclico de estímulo-respuesta-refuerzo que permite el control masivo constantemente retroalimentado y en su momento la aniquilación o quema global del segmento de población que ya no le sea útil, objetivo que está logrando no con ejércitos invasores o epidemias biológicas, sino con la indiferencia social alimentada por el egoísmo de consumo; es decir, somos nosotros los verdugos, sus ratones de laboratorio infectados en laberintos artificiales compitiendo por un estímulo llamado éxito, somos quienes propician y fomentan la deforestación, el hambre, las guerras y toda injusticia necesaria para el sustento de la modernidad, orden y progreso en los que tal grupo iluminado de poder se cimienta. El conductivismo apuesta a las cualidades y virtudes humanas, en especial a la fuerza de voluntad, sosteniendo que es en el corazón y no en el cerebro donde radica la inteligencia pura o mente superior, así como los demás sentidos incapaces de ser percibidos o administrados por dicho cerebro, como la intuición; más importante aún, es en el corazón donde mora la chispa divina que nos conecta como género: Nuestra humanidad; el conductivismo en el contexto emocional se plantea como una ruta alternativa a quienes ya han intentado llegar por caminos sin salida o equivocados a la solución de sus problemas existenciales, encontrándose atascados y frustrados, sin avance o salida; estima como problemática central el castigo o sufrimiento que la humanidad se infringe a sí misma en busca de los estímulos o recompensas sociales, de la satisfacción de sus deseos; todo es sufrimiento, pena o castigo, nos condicionan a no esperar ningún resultado si no es mediante tal pago mal entendido “Si no hay dolor no hay ganancia” nos dicen. Confundiendo intencionalmente en un conductismo negativo o inverso al dolor con el genuino gozo resultado del esfuerzo que es una finalidad en sí mismo, no un medio penoso y necesario como actualmente se entiende; para nuestra propuesta si hay dolor en algo es que no se está haciendo correctamente o no se debería hacer de plano y si hay gozo en el esfuerzo el resultado es complementario e interpretativo; el dolor está ligado a los deseos infectados, el gozo a los sanos anhelos, por lo que esforzarse es necesario pero sufrir es opcional, hacer por el gozo y conciencia de responsabilidad nos garantiza no esperar recompensa ni sentir frustración por el resultado material, apostando al tan famoso ser y olvidando el tan perseguido tener. Este principio es eje transversal de nuestro método, predica que el temor, dolor y sufrimiento son resultado de los deseos en descomposición, la pus de nuestras heridas emocionales, por lo que no son capaces de existir por sí mismos, requieren de la infección en nuestro ser para manifestarse, por lo que al
  16. 16. ejercitar nuestra capacidad de tratarla y sanar mediante el esfuerzo de voluntad, gozo en nuestro quehacer diario y amor por la vida, estos desaparecerán, perecerán por inanición al no tener la ingesta diaria de nuestras emociones negativas de las cuales se alimentan, terminando por comerse a sí mismas o comiendo lo único que les ofrecerás: Amor y emociones positivas, pereciendo entonces por envenenamiento; así que no debemos enfocarnos en ellos, pensando en lo que nos da miedo o aquello que nos hizo sufrir ¡Somos Creadores! y como tales, estamos más allá de la necesidad de estímulos para generar respuestas, somos capaces de utilizar lo malo que nos hicieron o nos pasó -la mierda emocional- como abono para dar vida a buenas obras y acciones, de responder correctamente aun cuando no haya recompensa, lo que es más, tenemos por naturaleza la capacidad de procurar justicia aun cuando en ello nos vaya la vida ¡A eso no hay conductismo que lo pare! Aun cuando nos bombardean a diario para ser egoístas, cobardes resentidos; hombres y mujeres tienen el corazón de oro –no por ser un metal precioso, si no por ser el mejor conductor de la electricidad que existe- hasta en el pecho más lastimado o contaminado basta una chispa de nobleza, un pequeño impulso electromagnético o “toque de gracia” para que se ofrende completo en sacrificio por una buena causa, en verdad creemos que la nobleza y humanidad son atributos divinos irrevocables e irrenunciables, solo se requiere fortalecer la voluntad para ejercerlos; es por ello que al no poder quitarnos lo divino, apuestan a despojarnos de lo humano: Nuestra voluntad, para que perdamos la capacidad de vinculación o conductividad afectiva y efectiva con Dios, el universo y la naturaleza, con nuestros semejantes y seres queridos, con nuestro propio ser por inicio de cuentas. Al quitarnos nuestra humanidad, nuestra voluntad y capacidad de esfuerzo nos despojan de toda resistencia, pasando de ser una manada salvaje o rebaño sano, libre y compacto -al cual sería muy difícil de cazar para alimentarse de él- a simples animales de engorda temerosos y perezosos hacinados en granjas virtual de consumo conductista, aplicando la estrategia que utilizan los lobos: Apartar de tal manada o rebaño a las presas, haciéndolas débiles en la individualidad de su egoísmo y los temores resultantes, logrando incluso que seamos nosotros mismos los que ofrendemos en sacrificio a nuestros semejantes, de eso se trata el éxito, de justificar el hecho de dañar o explotar al prójimo para conseguir la meta deseada aun –o precisamente- a costa del sufrimiento ajeno; el conductivismo propone la restauración de la comunicación y cohesión de la manada humana para buscar el sano equilibrio, el bienestar común y la felicidad en cuenta del éxito; esto no es más que una cruda carrera evolutiva, o nos fortalecemos para ser capaces de enfrentar a tal predador consumista globalizado siendo inmunes a sus estrategias o nos extinguiremos no como género, sino como humanos.  PRINCIPIO DEVOLUTIVO EMOCIONAL DE NO OFENSA NI PERDÓN. Al reinvertir la polaridad del pensamiento y conducta humana cada quien hará lo que de conciencia le corresponda sin condicionar a sus deseos el resultado, concentrándose en el esfuerzo por la tarea en sí misma como generador de emociones positivas; lo primero que debemos “desaprender” es nuestro concepto del perdón, no esperar a que nos lo pidan para que podamos “superar” una emoción infectada, debemos ser capaces de generarlo sin necesidad de “inflamar” nuestra herida, porque pensamos que mientras más daño demostremos nos hicieron tenemos derecho de exigir una reparación más costosa o esperar una satisfacción más amplia, el problema de tirarnos al suelo al más leve empujón y alentar la infección emocional inflamando y ensuciando nuestras heridas para hacerlas más notorias, es que podamos agravarlas más de lo que originalmente las causó, ocasionando una “gangrena emocional” sin que sea esto garantía de que nos den la satisfacción esperada, pues el perdón es una acción reparadora por lo que somos nosotros mismos quienes debemos iniciarla sin esperar a que quien originó el daño lo requiera o se haga responsable; pero en vez de ello tendemos a agravar los daños que nos causaron para
  17. 17. luego esperar cobrar más por ellos, dejando expuestas las heridas o afectaciones emocionales para que se contaminen e infecten en una actitud francamente sadomasoquista. El perdón ha sido una excusa siempre para seguir infectados en la mendicidad emocional, sea porque no podemos perdonar o porque no somos capaces de pedir perdón, el resultado es el mismo: Una afectación continuada en el tiempo y espacio. A nuestro método no le importa que aprendas a perdonar, sino que fortalezcas tu capacidad para no caer en la debilidad de sentirte ofendido o que cualquier acontecimiento pueda afectarte, así como cualquier persona lastimarte, pues quien es capaz en primera instancia de no sentirse ofendido, de tener la suficiente fortaleza para no ser dañado, se verá libre de rezago emocional al no sentir la necesidad del perdón. Mientras que para aquellos débiles emocionales infectados, el perdón es un refugio y zona de confort desde el que se justifican diciendo “Estoy Trabajando en ello” “Me tardó veinte años pero creo que ya he perdonado a mi Padre” sí alguna vez sientes la necesidad de dar o pedir perdón ¡Entonces pídetelo a ti mismo por tal debilidad! pídete perdón y perdónate por permitir que una ofensa te afectara o que una persona te dañara, porque las acciones ajenas que constituyan una violación a nuestros derechos están fuera de nuestro control, pero como las tratemos y la actitud que tomemos ante ellas si es nuestra directa responsabilidad; pedirnos el perdón por sentirnos ofendidos, agraviados o heridos en nuestras emociones es necesario en el precepto de que el sufrimiento es un hijo bastardo de la debilidad. Las ofensas encarnan en los débiles emocionales resentimientos y frustraciones que justifican el deseo de venganza o el impulso a conmiserarse de todas sus desgracias, por lo que jamás te permitas caer en el error de sentirte ofendido, pues en ese momento se verá infectada tu razón y justificados tus deseos destructivos; todos hablan del perdón, pero pocos entienden que no existe en realidad como efecto sino como causa, es decir, el perdón no es resultado de una ofensa, si no la ofensa es el resultado de nuestra incapacidad de perdonar; el perdón es una acción espontánea que se agota en el mismo instante de la consumación de los hechos que lo generan, neutraliza el miedo, el agravio y la ofensa antes de que nazcan, el perdón es un preservativo para evitar la procreación de emociones negativas, si no te lo pusiste o utilizaste en el momento indicado, no tiene caso ya lo hagas después; si algo ya te dañó entonces no requiere perdón, ya que se le permitió surtir efectos, por lo que un método preventivo ya no es aplicable, sino uno correctivo de tratamiento residual. Dejemos de ver al perdón como el pretexto para ir saldando en facilidades las consecuencias de nuestras afecciones emocionales, determinémonos a fortalecernos para estar en condiciones de no ser afectados y de serlo, tener los suficientes anticuerpos para perdonar en el instante, antes de que ser infectados, porque haz de cuenta que todo agravio es una flema sanguinolenta infectada que te escupen en la cara y el perdón es una elevada técnica emocional que te permite no tragarla, aun cuando te caiga en el rostro, mientras que los deseos de venganza hacen que no solo te la tragues, sino que saques tu lengua para lamer los residuos restantes de tus labios. Nuestra máxima en éste principio: “Sin ofensa no se requiere perdón” Por ello a nuestro método no le importa que aprendas a perdonar, sino que fortalezcas tu voluntad y carácter para no caer en la debilidad de sentirte ofendido de cualquier persona, cosa o acontecimiento, dándoles la capacidad de afectarte, dañarte o lastimarte ya que por principio de cuentas quien es capaz de no sentirse ofendido no requiere de perdonar; en resumen, buscamos que tengas la capacidad de prevenir la existencia de las ofensas más que de perdonarlas, de entender que éstas tienen un efecto devolutivo o de “boomerang” que si las dejas pasar impactarán a quien las originó, recayéndole el peso emocional en forma de culpa por su mala intención o frustración por no haber podido afectarte, ya que una ofensa solo cobra vida al cumplir
  18. 18. su propósito, si hace que te sientas ofendido, con la necesidad de satisfacer un deseo de venganza, antes de eso es una acción negativa ajena, que tarde o temprano y de una u otra forma, retorna siempre a quien la profirió y que no le importaba pedir perdón o que tuvieras la capacidad de otorgarlo, solo quería satisfacer su deseo de afectarte y al no poder conseguirlo tal creación deforme emocional ha de volverse en contra suya y quien para mí fue máximo exponente de este principio fue el colérico y orgulloso Nazareno, porqué Jesús no perdonó ni aprendió a perdonar en la cruz ¡Aprendió a no sentirse ofendido! Obtuvo respuesta a su pregunta formulada a nuestro padre divino del porqué le había abandonado, aprendió a no ofenderse y con eso ejecutó el poder máximo que es amar a tu prójimo -en especial al que te hiere u ofende- y no solo pudo perdonar sino interceder por ellos, entendió que estaban infectados y pidió a nuestro padre celestial el perdón para aquellos que no sabían lo que hacían, pero no porque el agravio fuere a su persona o el hijo de dios, sino porque entendió que el infectado emocional es en realidad un discapacitado, un enfermo mental inimputable, merecedor de compasión y no de castigo; Así es como un hombre subió a la cruz y bajó un perfecto hijo de Dios.  PRINCIPIO PROCESAL OPORTUNO DEL PERDÓN Una vez entendido que es mejor saberse no ofender que aprender a perdonar, librándonos con ello del rezago o contaminación emocional resultante al evitar la debilidad para ser ofendidos, utilizaremos el perdón en caso de que tal ofensa surtiera efecto como un método anticonceptivo de emociones negativas que para su adecuada efectividad debe ser aplicado en el momento mismo o inmediatamente seguido a la consumación de dicha ofensa, para no ser como los malos abogados que cuando se les concede el uso de la voz en defensa de su cliente se limitan por ignorancia o temor a decir: “Me reservo el derecho para su momento procesal oportuno” ¡Jamás te reserves el derecho de perdonar, que su momento oportuno es el mismo en el que te has sentido ofendido! Ya que el perdón no solo es un preservativo emocional sino un acto de preservación personal, pues beneficia más a quien lo otorga que a su agresor, quien tal vez ni siquiera tenga la capacidad para entenderlo o recibirlo, perdonarlo es dejarlo solo con su ofensa, olvidarlo y superarlo; esto no es otra cosa más que llegar al perdón por arrepentimiento inverso, es decir mediante un desistimiento del ejercicio de la acción a la cual tenemos derecho por el agravio u ofensa recibida -sea venganza o reparación del daño- pues tanto el perdón y el arrepentimiento son una misma cosa vista desde perspectivas distintas, surten el mismo efecto, por lo que igualmente efectivo es que te arrepientas de haberte sentido ofendido pues automáticamente se reflejará el perdón. De eso versa nuestro tratamiento residual de emociones, no de creernos magnánimos aprendiendo a perdonar para sentirnos iluminados o tocados por la gracia del señor –ya que estaríamos cometiendo un acto de soberbia, orgullo y vanidad que también requiere tratamiento- con el arrepentimiento o perdón no es Dios quien entra a nuestro corazón, somos nosotros quienes tenemos el privilegio y gozo de sentir, de tocar el suyo; necesitamos comprender la naturaleza de las personas, cosas y situaciones en las cuales somos objeto de una acción que cause agravio u ofensa, se requiere de una elevada empatía para ponerse en los zapatos de quien te está insultado, de quien te está empujando o violentando un derecho; una vez que te hayas puesto en sus zapatos tienes que sentir que eres él, porque él es incapaz de ser justo, porque él es incapaz de pedir una disculpa y decir: Sabes, lo siento ¡Porque Él está infectado y no es capaz de ver su miserable realidad! Entonces tú vas a hacer el trabajo por ambos, te vas a poner en su lugar, te vas a insultar y a ofender, dándote cuenta que el insulto fue mezquino, fue cobarde, que el agravio fue inmerecido y en ese momento vas a pedir una disculpa pero no a nombre de ese pobre infeliz infectado incapaz de dimensionar las consecuencias de sus acciones sintiéndote una figura divina de generosidad ¡Con humildad vas a pedir perdón en tu propio nombre! –porque en ese momento tú eres él- te vas a desdoblar para ser él y pedirle perdón a un semejante para luego abandonar su humanidad y retornar a tu
  19. 19. ser, el cual de inmediato aceptará el perdón y disculpas para alejarse de tal situación o persona, sin que probablemente jamás sepa la elevada acción de estrategia emocional que en ese momento realizaste. Porque no se vale decirle: Te perdono porque eres un pobre drogadicto, indigente o ignorante -allí estaría hablando tu soberbia- Una vez que generaste el perdón y lo aceptaste, transformaste la ofensa en algo limpio, en un área libre de infección que te permitirá el sano paso, pero requisito indispensable es que te alejes de inmediato y no dejes seducirte por la vanidad de presumir tu obra o intentar ganar más de la situación porque el agresor la volverá a ensuciar sin remedio, ésta técnica es evasiva/disuasiva y requiere de agilidad en su ejecución y extracción inmediata del área o situación de compromiso. En lo que respecta a la pareja o familia, si en un principio habían dos partes con una ofensa o mutuo reclamo, una lanza un poco de mierda emocional y sí la otra en vez de evadir lanza por igual, se hará un chiquero la situación; pero sí en el momento que te lanzan tú logras evadir y disuadir, tratando y convirtiendo en algo limpio el proyectil infectado, ahora tienes tú la oportunidad de lanzarle el antídoto, regresándole el lodo como agua limpia que podrá limpiarlo tal vez lo suficiente para que inicie su proceso propio de tratamiento residual; te aseguro que la gran mayoría de los casos si de verdad aplicas este método sin falso mesianismo, sin que te sientas el gran redentor o perdonador de vidas, en un determinado momento la persona va a bajar la guardia y va a decir: Sabes que: ¡discúlpame! Porque ¡muy en su interior se va a dar cuenta que la está cagando! y que tú no solo estas recibiendo toda su mierda sino que la estas tratando y la estas regenerando, la estas conformando en algo mejor; si la persona no se da cuenta, esa es la ganancia de este sistema, de este método de tratamiento residual de emociones, que entre más mierda te aviente alguien, te está dando más materia prima para que tú puedas generar sentimientos antídoto y emociones positivas al respecto, mientras más odio te de alguien más bondad vas a poder generar, mientras más injusticia propine alguien más justicia vas a poder tú procurar; tarde que temprano, por cansancio, karma o por lo que tú quieras, esa persona va a caer, tus buenas obras y adecuado tratamiento de esa mierda emocional es la que va a prevalecer. Entonces aquí se trata de ir capeando la mierda de todo el mundo sin asco ni delicadeza, de los que andamos enfermos de ese cólera en este mundo globalizado, en este mundo jodido de competencias, de egoísmos, de consumo, que seamos aptos todos de capear esa materia fecal antes de que nos bata, antes de que nos apeste y antes de que nos infecte de esa cólera llamada neurosis, ansiedad o depresión; todo ese rio espeso de materia fecal emocional en el que nuestra rutina diaria nos tiene inmersos hasta las narices podremos ser capaces mediante el método propuesto de tratarlo para ser poderosos filtros con la propiedades necesarias para transformarlo en agua pura, transparente y potable que impida a ese virus vuelva como zombis rabiosos a más seres humanos, a nuestros hijos, a las nuevas generaciones esa es la finalidad de este método alternativo de tratamiento residual de emociones, aquí no vamos a estancarnos en terapias pendejas de que sí el sexo lo es todo, es mentira quien dijo eso, Sigmund Freud no era más que un homosexual reprimido incapaz de manejar su propia materia fecal emocional, si para él todo era sexo en su cabeza bueno, parafraseando a mi hermano Niet: El puerco solo piensa en porquerías; efectivamente el sexo es una no solo de las motivaciones sino de los comandos genéticos y de las instrucciones divinas a cualquier nivel que el ser humano tiene, pero también el ser humano viene con otros atributos y cualidades de voluntad que no limitan su existencia al sexo, más bien se limita a sus deseos, en especial a los reprimidos y muchas veces el sexo los encarna, no por sí mismo, sino por las ataduras morales y convencionalismos sociales mediante los cuales lo hemos repellado. El ser humano tiene otras necesidades, motivaciones e impulsos más allá del sexo, porque si bien animal racional, también es divino, en las relaciones humanas no todo es vagina y no todo es pene, también es un abrazo, también es una palabra de aliento, también es una caricia, entonces muchas veces podrás estar hablando del homosexual más retorcido o de la persona que ha cometido un crimen de carácter sexual y
  20. 20. vas a decir que porque fue violado de niño ¡No chingues! esa es una teoría o conclusión mediocre, efectivamente pudo haber sido dañado, pudo constituir un factor precipitante o desencadenante, pero el ser humano es mucho más que eso ¡El ser humano es por naturaleza regenerador y creador! y no puedes dañar irreversiblemente algo que tiene la capacidad de crear, porque se regenera a sí mismo, entonces esa es la naturaleza de este método que se propone alejarnos de la terapia de mediocre complicidad – como la del psicoanálisis- en realidad ese tipo de terapias es fomentar la mierda emocional, porque si tú te vas a ir a sentar horas a hablar sobre que de niño te violaron o que te golpearon, lo único que estás haciendo es que estás comiendo tu mierda emocional podrida y apestosa, defecándola y volviéndotela a tragar, en vez de que te pongas en pie y actives la regeneración emocional de la que eres capaz. Solo así podremos romper los procesos cíclicos negativos emocionales, vacunándonos y haciéndonos inmunes a tal cólera emocional que en su etapa crítica muta en cáncer terminal de espíritu, cuya única cura es ya extraerlo del cuerpo infectado, es decir, la muerte del portador; es por ello que insistimos: El más puro y elevado perdón consiste en saber no ofenderse, nuestro método alternativo tiene como eje transversal éste principio, no el aprender a perdonar sino el aprender a no ofenderte, porque en ése elevado estado emocional tú vas a consumar en un solo acto el perdón justo y perfecto: La no ofensa ante una acción propia o ajena; para que vas a permitir primero que te duela, que te hiera, que te lastime, que te ofenda y luego después de un proceso de 10 años de psicoterapia digas: Está bien ya lo dejo ir y lo perdono; proponemos una economía emocional que te ahorre toda una vida de temor o resentimiento en muchos de los casos, mediante un jaque mate exprés al pastor a las ofensas y agravios. No se confunda la estrategia de generación del perdón con aquello de poner la otra mejilla, aun cuando admiro al Gran Maestro Jesús, no concuerdo con eso de poner la otra mejilla -ni siquiera con dejar la primera- prefiero tener la habilidad de esquivar el primer golpe al tiempo de llevar a cabo la maniobra o técnica evasiva/disuasiva propuesta; pero sí evitar el agravio u ofensa no fuera posible o estos no fuesen predecibles, nuestro método considera totalmente valida la legitima defensa, pero jamás la venganza; es decir, hemos hablado de situaciones emocionales en su mayoría de familia o relación sentimental, pero si te encontraras ante un peligro real e inminente del cual no pudieras escapar y que tuviere en riesgo la integridad de los que amas, te sugerimos un ataque sorpresivo y directo que le brinde aun a costa de tu vida una posibilidad al menos de escape a los tuyos, pues hay que saber cuándo no vale la pena arriesgarse y cuando es vital arriesgarlo todo en la vida; así que como verás no somos ni pacíficos ni piadosos en nuestra propuesta, mas bien estratégicos, pues no se puede ir entablando batalla con cuanto infectado se te atraviese en el camino –sería una derrota segura- pero de no poder evitarla asegúrate de ganarla o al menos defender lo que vale la pena preservar, que tu tolerancia sea el motivo de que el agresor de tu familia siga vivo en caso lo tengas ya sometido o cuentes con mejores armas, pero no la excusa para la cobardía de no defenderla con la vida de ser necesario si te encuentras sin salida en inferioridad de fuerza, en tal caso la sorpresa, osadía o lo impredecible de tus acciones serán tu única oportunidad de encontrar al menos una ruta de escape. Cuando te haya herido o alcanzado el agresor y te diga: “Ahora si estás muerto” y tú le contestes: ¿Quién te dijo que esperaba salir vivo? Verás la sorpresa en sus ojos ante lo osado e impredecible de tu actuar; en su modo defensa, nuestro sistema contempla el ataque quirúrgico, estratégico y concentrado en un solo punto como la mejor estrategia, llevando el ejemplo de este asalto imaginario ahora al terreno emocional, cuando tu pareja te diga en chantaje o ultimátum: “ahora sí, todo se ha terminado entre nosotros” y tú le respondas: ¿Y quién te dijo que yo quería continuarlo? Solo intentaba solucionar el problema no implorar tu perdón, veras entonces un fenómeno curioso que acontece en la cacería cuando el siervo sorpresivamente se voltea y encara al león, éste sorprendido se desorienta el tiempo necesario para que la presa escape; así, cuando emocionalmente no sea posible esquivar el agravio, ya no debes tratar de
  21. 21. alejarte, por el contrario acércate lo más posible para que el golpe pierda su efectividad por haberte salido del rango de daño programado, pero esto solo es una estrategia para reacomodarte no para plantarte en un frente permanente de batalla. Tenemos unas preguntas desde un enfoque legal en cuanto a la honestidad y veracidad de las cosas, los agravios u ofensas derivadas y el perdón o arrepentimiento necesario, debes preguntarte primero que nada: ¿Me corresponde ofenderme? luego ¿Tiene la capacidad de ofenderme? ¿Este sujeto o situación realmente tienen la capacidad de ofenderme? Porque éstas interrogantes te permitirán recordar y reflexionar que del tamaño de la ofensa es el tamaño de tú capacidad emocional, espiritual, personal y profesional, es decir, si un borrachito te ofende quiere decir que tú estás en nivel de un borrachito, si una prostituta te ofende quiere decir que tu estas en nivel de una prostituta, si el que se te ponche una llanta o tener un contratiempo menor te saca de tus cabales -te pone neurótico o histérico- quiere decir que tu voluntad y templanza, tu carácter es tan pequeñito como un neumático ponchado, entonces la primera pregunta que te tienes que hacer es -así como si fueras un abogado!- ¿Tiene éste acontecimiento, situación, comentario o persona la capacidad, personalidad, status y nivel para ofenderme? ¿Si? o ¿no? ahí tú te vas a pesar y a medir también; Ahí tú vas a decir: ¡pues no me afecta ni me incumbe! entonces si no me afecta “ni me viene el saco” y no ganaré nada enganchándome en esta ofensa, lo mejor que puedo hacer es cerrar la boca, seguir mi camino no el juego de quien pretende ofenderme; la segunda pregunta filtro ¿Tengo el derecho de ofenderme?¿es para mí la ofensa y tiene la capacidad de serlo? es como el que dice: ¡Me amenazó de muerte! y está dentro de un tanque blindado, sin el más mínimo riesgo de sufrir agresión por parte del infectado que te amenaza con lanzarte una piedra ¡entonces no hay amenaza real o inminente! para que una ofensa se constituya como tal, debe tener la capacidad de ofenderte, revelando con ello tu verdadero tamaño emocional y espiritual. Tú vas a decidir lo siguiente: ¿Tengo la capacidad o autoridad emocional para no darle trámite a esa ofensa? ¿Puedo entonces ejercer la acción de no ofensa? En ese momento vas a determinar que no hubo lugar a la ofensa y así como fueran resultandos de una sentencia, determinaras que: PRIMERO.- Se ejecuta la no acción ofensiva a la situación o persona trasgresora por no contar con la personalidad, competencia o jerarquía necesaria para ser tomada en cuenta como tal, viendo el resultado de sus acciones como las de un imbécil, retrasado mental o enfermo incapaz. SEGUNDO.- En consecuencia devuélvase la ofensa a tratamiento -es decir, no te das por ofendido y en ese momento mandas a tratamiento residual esa ofensa- porque no califica para el tamaño de tu ser como un agravio, para tu seguridad como una amenaza, para el tamaño de tu ser como una ofensa y una vez que se devuelve a tratamiento, también se la devuelves públicamente a la persona para que revise sus acciones y en esa revisión se va a desvanecer como un trozo de hielo la ofensa, el coraje o resentimiento que está en caliente como lava hirviente; sin embargo el perdón, como una declaración unilateral en un acto contractual, requiere de ciertos formalismos sin los cuales quedaría en una mera intención que incluso puede generar más gasto emocional de lo que nos ahorraría, siendo los siguientes elementos constitutivos necesarios para un perdón eficaz, que surta sus efectos en tiempo y forma: I. Que la ofensa sea real, fundamentada y acreditada. II. Que las partes sean las facultadas e interesadas para otorgarlo o recibirlo. III.Que se encuentre libre de vicios o condicionado a intereses ajenos a su naturaleza irrevocable, lisa y llana. IV. Que no sea vinculativo con acciones reparadoras del daño, exigido por quien lo requiere ni impuesto por quien lo otorga mediante la satisfacción de condición alguna.
  22. 22. De los elementos anteriores debemos establecer entonces que no todo aquello que nos haga sentir ofendidos es una ofensa por el simple hecho de que así la percibamos, pues muchas veces nos ofende hasta el respirar de quien envidiamos, no está de acuerdo con nuestras posturas o simplemente nos desagrada, si algo ajeno te molesta, primero sincérate y determina si dicha circunstancia no es el reflejo de algún prejuicio o residuo emocional tuyo; es decir, porqué te ofenderás si tu vecina se va con cualquier fulano o tu compañero de trabajo es un lambiscón, constituyéndote en parte de la Santa Inquisición moderna en la que se han convertido las redes sociales para linchar a todo aquel que no piense como la mayoría, nosotros exigimos democracia, pero somos los primeros en agredir a quienes no comulgan con nuestros principios o juicios de valor. Mientras alguien no transgreda la ley o vulnere el derecho ajeno, lo que haga con su vida solo le incumbe a él, así como nosotros debemos ocuparnos de lo que debemos hacer no de lo que piensen los demás al respecto; necesitamos alejarnos de la mentalidad metiche, listos para criticar, para juzgar u opinar, porque cuando en verdad se requiere nuestra intervención en alguna causa o acción social en beneficio de nuestra misma comunidad entonces sí, estamos muy ocupados y decimos: “Que cada quien se encargue de sus propios asuntos” para criticar somos los pistoleros más rápidos del oeste, para ayudar siendo solidarios dejando de opinar y actuar, lentos como buenos políticos; aprendamos que la gente, en especial nuestros seres amados no requieren nuestro reproche, juicio u opinión, si no el apoyo y la acción, inclusive para corregir, debemos procurar hacerlo con el buen ejemplo, evitando el “te lo dije” procurando el ¿En qué te apoyo? Convirtiéndonos en parte de la solución. Entonces una vez que hayamos establecido una ofensa real, no fruto de nuestra distorsión mental o emocional, evitaremos el primer error de querer perdonar algo que no requiere perdón, porque no constituyó una ofensa real; cosa muy común entre parejas, pues por machismo por ejemplo, el hombre se siente legítimamente ofendido por que alguien saludó a su pareja o hasta porque un “ex” se atravesó en el camino, haciendo dramas y berrinches que derivan en conductas agresivas o autodestructivas, ante las cuales la pareja, aun sin haber dado motivos o propiciado situación alguna, por amor se resigna a decir para llevar la fiesta en paz: “Está bien, ya perdóname” por algo que nunca fue una ofensa ni constituyó falta; por lo que debemos cuidar en resumen, antes de exigir un perdón asegurarnos de que la falta u ofensa en verdad exista, de lo contrario quienes deben pedir una disculpa somos los que por inseguridad, celos o residuos emocionales permitimos que una situación nos afecte, aceptando que algo nos causó conflicto sin que fuera fundado o motivado nuestro sentimiento de agravio ¡pero lo hagamos! No se nos caerá un pedazo a los hombres el decir: “Discúlpame amor, sentí inseguridad porque tal persona con mejor físico o nivel económico se acercó a ti o porque alguien en tu trabajo te hizo un cumplido y dijo la verdad, que te ves preciosa” porque son precisamente tales situaciones las incubadoras de los resentimientos, de las inseguridades, de los residuos emocionales que tanto nos afectan. Lo mismo pasa en el trabajo, en la calle, en los centros comerciales y demás sitios públicos, vamos por la vida viendo y juzgando, pensando que todo debe ser de acorde a nuestro criterio, descalificando creencias, modos de vida u opiniones ajenas por el simple hecho de no concordar con las nuestras, en tal caso debemos aprender a purgar nuestra intolerancia o aceptar nuestra ignorancia y al menos reconocer que no somos partidarios de las bodas Gay por ejemplo, reservándonos siempre nuestra opinión sobre cualquier tema si es negativa, descalificativa o denostativa al respecto, entendiendo que si no es de nuestra preferencia cualquier cosa con que nosotros no la hagamos basta, evitando también caer en el papel de “salvador el mundo” o “perdona vidas” ya que las personas diferentes a nosotros no requieren de nuestro perdón ni autorización para vivir su vida de la forma que mejor les acomode, siempre y cuando
  23. 23. no afecten o dañen a terceros; o sea, no es ningún mérito ni motivo de presunción el que de repente te sientas “compasivo” y digas ante esa pareja lesbiana “Está bien, pobrecitas tienen derecho a existir” porque ni requieren de tu compasión ni te están pidiendo tu bendición, solo exigen tu respeto; aprendamos pues a no meternos en lo que no nos importa y a que nos importen aquellos a quienes si podemos ayudar a mejorar, aprendamos a ser constructivos quitándonos la capucha emocional tipo Ku Klux Klan en la que nos escondemos para quemar o linchar personal, mediática y socialmente a los demás. El segundo elemento constitutivo Que las partes sean las facultadas e interesadas para otorgarlo o recibirlo nos remite a una triste verdad social, andamos en todo menos en lo que debemos y queremos componer el mundo ajeno mientras el nuestro se desmorona; muchas veces juzgamos a la pareja de un familiar o amigo, cuando no somos los facultados para ello, si la persona legítimamente interesada esta consiente de la circunstancia, solo ha de corresponderle a ella y su pareja evaluar las alternativas de acción al respecto, cuántas mujeres no contestan indignadas “Ni a mi marido le doy explicaciones, menos a Usted” o cuando utiliza ropa entallada, ante la mirada morbosa o critica mal intencionada atinadamente contesta: “Sí a mi marido no le molesta, lo que es más ¡le encanta! ¿A ti que te importa?” y cuando nos ponen en nuestro lugar y reaccionamos, solo atinamos a contestar: “No, si yo nada más decía” Es así que debemos entender que primero debemos ser jueces de nuestra propia vida, evitando invadir ajenas, en las cuales no tenemos “jurisdicción emocional” ni autoridad moral para intervenir, menos para juzgar. Así mismo, el perdón debe no solo ser otorgado sino aceptado también, ya que luego nos aferramos a querer perdonar y a la otra parte no le interesa ser perdonada o no ha madurado todavía emocionalmente la consecuencia de sus actos para ser consciente de su falta u ofensa, por lo que debes evitar caer en la figura de “perdonador compulsivo” por el placer emocional que perdonar genera a la vanidad y sentimiento de bondad que nos brinda esa agradable sensación de superioridad o santidad con la que vamos por la vida en actitud de perdona vidas, porque nos gustó eso de perdonar y empezamos a buscar las más mínimas ofensas para sentir la satisfacción de hacerlo y que los demás digan: “Mira que maduro, que buena persona es, que buenos sentimientos tiene” cuidado con ello, el perdón es un acto de amor y de humildad, no de vanidad o interés. Es precisamente lo que nos lleva al tercer elemento: Que se encuentre libre de vicios o condicionado a intereses ajenos a su naturaleza irrevocable, lisa y llana, pues el perdón encierra trampas como la razón, en las cuales nuestros defectos anidan ofreciendo recompensas, es decir, un hombre golpeador espera el perdón mediante el obsequio de una costosa joya y una mujer comienza a manipular su otorgamiento a la espera de una recompensa económica o satisfacción de cualquier índole distinta a los sanos sentimientos de superación que conflictos o agravios que el perdón nos obsequia, por lo que éste no tiene precio, ni es cómplice de actitudes o comportamientos repetidos, no puedes pedir perdón cada día por los agravios causados, ni la otra parte puede estar perdonando la misma falta siempre; el perdón condiciona a ambas partes a que debe ser gratuito, libre de intereses económicos o materiales, pero sobre todas las cosas, a que una vez otorgado no puede ser quitado por quien perdona, así como el agravio no puede ser repetido por quien lo acepta. Debes pedir perdón y perdonar de corazón, en pareja sobre todo es necesario evitar usar el perdón como rehén de nuestras deficiencias, cayendo en un juego perverso de que uno perdona los agravios, faltas u ofensas a cambio de que el otro perdone las nuestras, porque así se fomentan vicios y conductas autodestructivas llevándonos a relaciones conflictivas infectadas de reproches mutuos y reclamos añejados, eso no es más que una perversa complicidad de dos seres humanos conformes en su mediocridad emocional, perdonar una vez es grandeza de corazón, seguirlo haciendo es complicidad,
  24. 24. como diría mi abuela: “ ¡Solo una vez capan al cochi mi´jita! porque gallina que come huevo, ni que le quemés el pico, así que ahí lo ves si seguís con ese hombre, pero luego no vengás de nuevo a llorar, que una vez es gracia, más de dos desgracia”. Lo anterior nos lleva a entender que mucha gente en realidad no quiere el perdón ¡porque no quiere cambiar! solo necesita la excusa para continuar con su forma de ser esperando “salir de ésta bronca” en lo que se olvida el agravio u ofensa y ya después verá en caso reincida, el pedir perdón nuevamente arrastrarse, humillarse y jurar que será -ahora sí- la última vez, pero no tiene el más mínimo arrepentimiento que es el verdadero objetivo del perdón: Brindar la oportunidad a un ser humano de cambiar y ser mejor después de haber cometido una falta y para ello se requiere que tal hombre o mujer sea digno mediante su arrepentimiento y esfuerzo futuro de ese perdón, si no se reúnen esos requisitos ten la dignidad de no pedir ni dar un perdón que estará viciado o será utilizado como papel de baño; aprendamos que el perdón no es vinculativo en las relaciones humanas, es decir, puedes perdonar pero no continuar, si alguien te lastimó y pide tu perdón, el que se lo otorgues no significa que estés obligado a seguir con tal persona o estar cerca de ella, en tal situación el perdón puede ser una etapa de reconstrucción si le causaste un grave daño a tu pareja o a un ser amado, no esperes por haber sido perdonado que todo en automático sea igual que antes ¡debes trabajar arduo para que sea mejor! por reconstruir lo que dañaste demostrando que eres digno de confianza, de la oportunidad brindada sin que por ello seas objeto de humillación o castigo, pues así como el perdonado se esfuerza de corazón por ser mejor, quien perdona ha de borrar todo residuo emocional negativo del suyo que tal agravio generó; así que no esperes una cena romántica después de “haberla regado o hecho tu gracia” eso es reconciliación amorosa sino es que solo sexual, no confundamos la calentura corporal o el interés material con los verdaderos motivo y fines del perdón. El verdadero perdón es serio y responsable, no de resultados fáciles o alegres, pero al mismo tiempo es más sólido que el concreto si se trabaja adecuadamente en la reconstrucción de una relación afectiva, sea familiar o de pareja; hagamos de cuenta que dicho agravio fue la tormenta, el terremoto la devastación y el perdón la fase inmediata de buena voluntad y fortaleza humana para limpiar los escombros poniéndose en pie solidariamente, así que en tal fase ya no caben lamentaciones o reproches, es decir, no se perdona por partes o en episodios pues hay quienes dicen: “te perdono todo, menos esto o aquello” perdonar o no es tu elección, pero una vez hecho ya no puedes seguir quedándote en el estadio emocional de lamentación, reproche o resentimiento, una vez que se perdona ya no tienes el derecho de reclamo, mucho menos de echar en cara constantemente la falla que originó tu perdón, ya que el perdón borra la ofensa y por tanto no puedes invocarla bajo ninguna circunstancia; una vez otorgado y aceptado no puede ser retirado, aun cuando se haya dado en desconocimiento de prueba superviniente ya que es un acto de amor y bondad puro; ejemplo, te perdono por violarme pero no sabía, quedé embarazada y ahora desquito mi frustración con esa criatura culpándolo de toda la felicidad y oportunidades perdidas; en pareja, te perdono por golpearme porque no sabía que me dejaste una cicatriz permanente en la ceja que afecta mi imagen y recordará por siempre tu agresión; o en la vida diaria, simplemente me arrepiento de perdonar un daño material a mi automóvil porque no sabía que no tenías seguro y que yo tendré que pagar el golpe. Si perdonas, ya perdonaste, no hay marcha atrás ¡Es lo bello! vacuna el pasado y te permite un presente libre de infección emocional para forjar un futuro inmune; El perdón no borra el agravio o daño en sus consecuencias naturales, te da la capacidad y fortaleza para superarlos creando con ello incluso un mejor futuro del que hubieras tenido si esa ofensa o agresión no hubiere tenido lugar, pues te permitirá utilizar el sufrimiento como impulso y encontrar gozo en tu esfuerzo así como satisfacción en el resultado.

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