El documento analiza las diferencias entre el evangelio moderno y el evangelio verdadero enseñado por Jesús. Argumenta que el evangelio moderno se centra sólo en "aceptar a Cristo" sin cambiar la vida, mientras que Jesús predicó el arrepentimiento, tomar la cruz y seguir sus mandamientos. También discute que la Biblia enseña la santidad y victoria sobre el pecado, no una vida de constante rebelión contra Dios a pesar de pedir perdón diariamente.