Este documento habla sobre la Campaña LVIII de Manos Unidas con el lema "El mundo no necesita más comida; necesita más gente comprometida". Señala que el hambre en el mundo no se debe a falta de alimentos sino a modelos económicos basados en el beneficio y un estilo de vida consumista. Insta a los cristianos a comprometerse con Manos Unidas para promover una agricultura sostenible y evitar el desperdicio de alimentos, trabajando por un desarrollo humano integral.