Las Hermanas de Teresa de
Calcuta se quejaban a su
madre fundadora de que no
llegaban, con su esfuerzo,
e n l a a t e n c i ó n a l o s
enfermos y moribundos.
¿Qué hacemos, madre? Y,
T e r e s a d e C a l c u t a
respondió: “una hora más
de adoración al Santísimo”.
Había quedado atrás aquel
milagro espectacular de la
multiplicación de los panes
y d e l o s p e c e s . L o s
discípulos, sin pensárselo
dos veces, subieron a la
barca invitados por Jesús.
C o n a q u e l S e ñ o r q u e
cumplía lo que decía, que
multiplicaba a miles, panes
y peces, merecía la pena ser
seguido y obedecido.
Pero, como en las películas,
en el seguimiento a Jesús
hay escenas de miedo.
Momentos donde parece
detenerse la felicidad.
Instantes que uno quisiera
pasar rápidamente para
llegar al final cuanto antes.
L o s d i s c í p u l o s s e
embarcaron en aquella
aventura que Jesús les
sugirió. Pronto nacieron las
dificultades. Las aguas
turbulentas, el mar violento
les hizo comer su propia
realidad: seguir a Jesús no
implica vivir al margen de
l a s p r u e b a s , d e l o s
sufrimientos o de los
temores. Eso sí, vivir con
Jesús, aporta la fortaleza y
serenidad necesarias para
seguir adelante y para que
nunca, las zancadillas, sean
m ay o r e s qu e n u e s t r a
capacidad para sortearlas.
Uno, cuando es creyente
c o n v e n c i d o ( n o s o l o
bautizado) pone sus afanes
n o s o l a m e n t e e n l a
exclusividad de sus fuerzas
y carismas. Jesús, aun
s i e n d o H i j o d e D i o s ,
necesitaba de ese “tú a tú”
de la oración. Escogía
espacio y tiempo, lugares y
silencio para un coloquio
con Dios. A Jesús, en su
experiencia de Getsemaní,
se le diluyeron los miedos y
las ganas de renunciar a su
misión, por el contacto
íntimo con Dios. ¿No será
que nuestras fragilidades y
cobardías son fruto de
n u e s t r a d e fi c i t a r i a
comunión o comunicación
con el Señor?
¡No tengáis miedo! Nos dice
el Señor en este domingo.
En pleno verano y con un
sol de justicia, buscamos
sombrillas y lociones que
nos hagan más llevadero el
tórrido calor. Tenemos
miedo a quemarnos y miedo
al dolor. La fe, cuando está
sólidamente fundamentada
y enganchada en Jesús, es
la mejor sombrilla y la
mejor loción que podemos
u t i l i z a r p a r a e v i t a r
quemaduras en el alma y
sonrojo en el rostro.
Estamos en unos tiempos
donde hemos de saber
contemplar la presencia de
un Dios que nos está
tensando un poco. Que está
p u r i fi c a n d o n u e s t r o
d i s c i p u l a d o . Nu e s t r a
pertenencia a su pueblo.
Hoy, como Pedro, gritamos
aquello de ¡Señor, sálvame!
Dejemos un margen de
c o n fi a n z a a l S e ñ o r .
Lancémonos a las aguas de
nuestro mundo sin miedo a
ser engullidos por ellas. Si,
el Señor va por delante,
tenemos las de ganar. Él es
el dueño de la barca. El
sentido de nuestra historia.
El fin de nuestra oración y
de nuestra entrega. En el
silencio aparente, en la
ausencia dolorosa es donde
hemos de aprender a
buscar y a ver el rostro del
Señor que, un domingo más
y en pleno verano, nos
grita: ¡Animo soy yo, no
tengáis miedo!
Javier	Leoz,	sacerdote	
Año 13, nº 666 - 13 de agosto de 2017
“¡Qué poca fe! ¿Por qué has dudado?”
EL PÚLPITO
PARROQUIA DE NTRA. SRA. DE LA MEDALLA MILAGROSA
EL PUERTO DE SANTA MARÍA (CÁDIZ)
Santos Ponciano e Hipólito
Domingo 19º del Tiempo Ordinario
¿Tienes miedo? ¡Reza! Oración por la
Asunción de la Virgen
Alégrate y gózate,
Hija de Jerusalén,
mira a tu Rey que viene a ti,
humilde, a darte tu parte en
su victoria.
Eres la primera de los
redimidos porque fuiste la
adelantada de la fe.
Hoy, tu Hijo, te viene a
buscar, Virgen y Madre:
“Ven amada mía”,
te pondré sobre mi trono,
prendado está el Rey de tu
belleza.
Te quiero junto a mí para
consumar mi obra salvadora,
ya tienes preparada tu “casa”
donde voy a celebrar
las Bodas del Cordero:
• Templo del Espíritu Santo
• Arca de la nueva alianza
• Horno de barro, con pan a
punto de mil sabores.
Mujer vestida de sol,
tú das a luz al Salvador
que empuja hacia el nuevo
nacimiento.
Dichosa tú que has creído,
porque lo que se te ha dicho
de parte del Señor,
en ti ya se ha cumplido.
María Asunta,
signo de esperanza
y de consuelo,
de humanidad nueva y
redimida, danos de tu Hijo
ser como tú llenas del
Espíritu Santo,
para ser fieles a la Palabra
que nos llama a ser,
también como tú,
sacramentos del Reino.
Hoy, tu sí, María, tu fiat, se
encuentra con el sí de Dios
a su criatura en la realización
de su alianza,
en el abrazo de un solo sí.
Amén.
Tengo miedo, Señor
A que tu barca, la barca de tu Iglesia, me lleva a horizontes desconocidos.
A que tu Palabra, veraz y nítida deje al descubierto el “Pedro” que habita en mis
entrañas.
Tengo miedo, Señor, de caminar sobre las aguas de la fe; de nadar contracorriente;
de mirarte y estremecerme; de hundirme en mis miserias y en mis tribulaciones,
en mi falta de confianza y de mis exigencias contigo.
PRIMERA LECTURA
(1R 19, 19a.11-13a)
“Sal y ponte de pie en el monte
ante el Señor”
En aquellos días, cuando Elías llegó
al Horeb, el monte de Dios, se metió
en una cueva donde pasó la noche. El
Señor le dijo: “Sal y ponte de pie en el
monte ante el Señor. ¡El Señor va a
pasar!” Vino un huracán tan
violento que descuajaba los montes y
hacía trizas las peñas delante del
Señor; pero el Señor no estaba en el
viento. Después del viento, vino un
terremoto; pero el Señor no estaba
en el terremoto. Después del
terremoto, vino un fuego; pero el
Señor no estaba en el fuego. Después
del fuego, se oyó una brisa tenue; al
sentirla, Elías se tapó el rostro con el
manto, salió afuera y se puso en pie a
la entrada de la cueva.
SALMO RESPONSORIAL
(Sal 84, 9-14)
R: Muéstranos, Señor, tu
misericordia y danos tu salvación.
Voy a escuchar lo que dice el Señor:
“Dios anuncia la paz
a su pueblo y a sus amigos”.
La salvación está ya
cerca de sus fieles,
y la gloria habitará
en nuestra tierra. R.
La misericordia y la fidelidad
se encuentran,
la justicia y la paz se besan;
la fidelidad brota de la tierra,
y la justicia mira desde el cielo. R.
El Señor nos dará la lluvia,
y nuestra tierra dará su fruto.
La justicia marchará ante él,
la salvación seguirá sus pasos. R.
SEGUNDA LECTURA
(Rm 9, 1-5)
“Siento una gran pena y un dolor
incesante, en mi corazón”
Hermanos: Digo la verdad en Cristo;
mi conciencia, iluminada por el
Espíritu Santo, me asegura que no
miento. Siento una gran pena y un
dolor incesante, en mi corazón, pues
por el bien de mis hermanos, los de
mi raza según la carne, quisiera
incluso ser un proscrito lejos de
Cristo. Ellos descienden de Israel,
fueron adoptados como hijos, tienen
la presencia de Dios, la alianza, la
ley, el culto y las promesas. Suyos
son los patriarcas, de quienes, según
la carne, nació el Mesías, el que está
por encima de todo: Dios bendito por
los siglos. Amén.
SANTO EVANGELIO
(Mt 14, 22-33)
“Realmente eres Hijo de Dios”
Después que la gente se hubo
saciado, Jesús apremió a sus
discípulos a que subieran a la barca
y se le adelantaran a la otra orilla,
mientras él despedía a la gente. Y,
después de despedir a la gente, subió
al monte a solas para orar. Llegada la
noche, estaba allí solo. Mientras
tanto, la barca iba ya muy lejos de
tierra, sacudida por las olas, porque
e l v i e n t o e r a c o n t r a r i o . D e
madrugada se les acercó Jesús,
a n d a n d o s o b r e e l a g u a . L o s
discípulos, viéndole andar sobre el
agua, se asustaron y gritaron de
miedo, pensando que era un
fantasma. Jesús les dijo en seguida:
“¡Ánimo, soy yo, no tengáis miedo!”
Pedro le contestó: “Señor, si eres tú,
mándame ir hacia ti andando sobre
el agua”. Él le dijo: “Ven”. Pedro bajó
de la barca y echó a andar sobre el
agua, acercándose a Jesús; pero, al
sentir la fuerza del viento, le entró
miedo, empezó a hundirse y gritó:
“Señor, sálvame”. En seguida Jesús
extendió la mano, lo agarró y le dijo:
“¡Qué poca fe! ¿Por qué has
dudado?” En cuanto subieron a la
barca, amainó el viento. Los de la
barca se postraron ante él, diciendo:
“Realmente eres Hijo de Dios”.
“¡Qué poca fe! ¿Por qué has dudado?”
Parroquia de Ntra. Sra. de la Medalla Milagrosa. C/Federico García Lorca, s/n. Apdo. de correos, 164. 11.500 El Puerto de Santa María. Tlfno: 956 85 65 61.
Tiempo de oración
Lecturas de la próxima semana
(3ª semana del salterio)
Lunes 14: San Maximiliano Mª Kolbe
Dt 10, 12-22a; Sal 147, 12-15.19-20; Mt 17, 22-27
Martes 15: SOLEMNIDAD
DE LA ASUNCIÓN DE LA VIRGEN MARÍA
Ap 11, 19a; 12.1-6a.10ab; Sal 44, 11-12.16;
1Cor 15, 20-27a; Lc 1, 39–56
Miércoles 16: San Esteban de Hungría
Dt 34, 1-12; Sal 65, 1-5.8.16-17; Mt 18, 15-20
Jueves 17: San Jacinto de Polonia
Jos 3, 7-10a.11.13-17; Sal 113A, 1-6;
Mt 18, 21-30.32-35
Viernes 18: Santa Elena
Jos 24, 1-13; Sal 135, 1-3.16-18.21-24; Mt 19, 3-12
Sábado 19: San Juan Eudes
Jos 24, 14-29; Sal 15, 1-2.5-8.11; Mt 19, 13-15
Domingo 20: San Bernardo
Is 56, 1.6-7; Sal 66, 2-3.5-6.8; Rm 11, 13-15.29-32;
Mt 15, 21-28
Envíe sus aportaciones a hojaparroquialmilagrosa@yahoo.es
Visita el blog de la parroquia:
http://www.parroquiadelamedallamilagrosa.blogspot.com.es

13-08-2017

  • 1.
    Las Hermanas deTeresa de Calcuta se quejaban a su madre fundadora de que no llegaban, con su esfuerzo, e n l a a t e n c i ó n a l o s enfermos y moribundos. ¿Qué hacemos, madre? Y, T e r e s a d e C a l c u t a respondió: “una hora más de adoración al Santísimo”. Había quedado atrás aquel milagro espectacular de la multiplicación de los panes y d e l o s p e c e s . L o s discípulos, sin pensárselo dos veces, subieron a la barca invitados por Jesús. C o n a q u e l S e ñ o r q u e cumplía lo que decía, que multiplicaba a miles, panes y peces, merecía la pena ser seguido y obedecido. Pero, como en las películas, en el seguimiento a Jesús hay escenas de miedo. Momentos donde parece detenerse la felicidad. Instantes que uno quisiera pasar rápidamente para llegar al final cuanto antes. L o s d i s c í p u l o s s e embarcaron en aquella aventura que Jesús les sugirió. Pronto nacieron las dificultades. Las aguas turbulentas, el mar violento les hizo comer su propia realidad: seguir a Jesús no implica vivir al margen de l a s p r u e b a s , d e l o s sufrimientos o de los temores. Eso sí, vivir con Jesús, aporta la fortaleza y serenidad necesarias para seguir adelante y para que nunca, las zancadillas, sean m ay o r e s qu e n u e s t r a capacidad para sortearlas. Uno, cuando es creyente c o n v e n c i d o ( n o s o l o bautizado) pone sus afanes n o s o l a m e n t e e n l a exclusividad de sus fuerzas y carismas. Jesús, aun s i e n d o H i j o d e D i o s , necesitaba de ese “tú a tú” de la oración. Escogía espacio y tiempo, lugares y silencio para un coloquio con Dios. A Jesús, en su experiencia de Getsemaní, se le diluyeron los miedos y las ganas de renunciar a su misión, por el contacto íntimo con Dios. ¿No será que nuestras fragilidades y cobardías son fruto de n u e s t r a d e fi c i t a r i a comunión o comunicación con el Señor? ¡No tengáis miedo! Nos dice el Señor en este domingo. En pleno verano y con un sol de justicia, buscamos sombrillas y lociones que nos hagan más llevadero el tórrido calor. Tenemos miedo a quemarnos y miedo al dolor. La fe, cuando está sólidamente fundamentada y enganchada en Jesús, es la mejor sombrilla y la mejor loción que podemos u t i l i z a r p a r a e v i t a r quemaduras en el alma y sonrojo en el rostro. Estamos en unos tiempos donde hemos de saber contemplar la presencia de un Dios que nos está tensando un poco. Que está p u r i fi c a n d o n u e s t r o d i s c i p u l a d o . Nu e s t r a pertenencia a su pueblo. Hoy, como Pedro, gritamos aquello de ¡Señor, sálvame! Dejemos un margen de c o n fi a n z a a l S e ñ o r . Lancémonos a las aguas de nuestro mundo sin miedo a ser engullidos por ellas. Si, el Señor va por delante, tenemos las de ganar. Él es el dueño de la barca. El sentido de nuestra historia. El fin de nuestra oración y de nuestra entrega. En el silencio aparente, en la ausencia dolorosa es donde hemos de aprender a buscar y a ver el rostro del Señor que, un domingo más y en pleno verano, nos grita: ¡Animo soy yo, no tengáis miedo! Javier Leoz, sacerdote Año 13, nº 666 - 13 de agosto de 2017 “¡Qué poca fe! ¿Por qué has dudado?” EL PÚLPITO PARROQUIA DE NTRA. SRA. DE LA MEDALLA MILAGROSA EL PUERTO DE SANTA MARÍA (CÁDIZ) Santos Ponciano e Hipólito Domingo 19º del Tiempo Ordinario ¿Tienes miedo? ¡Reza! Oración por la Asunción de la Virgen Alégrate y gózate, Hija de Jerusalén, mira a tu Rey que viene a ti, humilde, a darte tu parte en su victoria. Eres la primera de los redimidos porque fuiste la adelantada de la fe. Hoy, tu Hijo, te viene a buscar, Virgen y Madre: “Ven amada mía”, te pondré sobre mi trono, prendado está el Rey de tu belleza. Te quiero junto a mí para consumar mi obra salvadora, ya tienes preparada tu “casa” donde voy a celebrar las Bodas del Cordero: • Templo del Espíritu Santo • Arca de la nueva alianza • Horno de barro, con pan a punto de mil sabores. Mujer vestida de sol, tú das a luz al Salvador que empuja hacia el nuevo nacimiento. Dichosa tú que has creído, porque lo que se te ha dicho de parte del Señor, en ti ya se ha cumplido. María Asunta, signo de esperanza y de consuelo, de humanidad nueva y redimida, danos de tu Hijo ser como tú llenas del Espíritu Santo, para ser fieles a la Palabra que nos llama a ser, también como tú, sacramentos del Reino. Hoy, tu sí, María, tu fiat, se encuentra con el sí de Dios a su criatura en la realización de su alianza, en el abrazo de un solo sí. Amén. Tengo miedo, Señor A que tu barca, la barca de tu Iglesia, me lleva a horizontes desconocidos. A que tu Palabra, veraz y nítida deje al descubierto el “Pedro” que habita en mis entrañas. Tengo miedo, Señor, de caminar sobre las aguas de la fe; de nadar contracorriente; de mirarte y estremecerme; de hundirme en mis miserias y en mis tribulaciones, en mi falta de confianza y de mis exigencias contigo.
  • 2.
    PRIMERA LECTURA (1R 19,19a.11-13a) “Sal y ponte de pie en el monte ante el Señor” En aquellos días, cuando Elías llegó al Horeb, el monte de Dios, se metió en una cueva donde pasó la noche. El Señor le dijo: “Sal y ponte de pie en el monte ante el Señor. ¡El Señor va a pasar!” Vino un huracán tan violento que descuajaba los montes y hacía trizas las peñas delante del Señor; pero el Señor no estaba en el viento. Después del viento, vino un terremoto; pero el Señor no estaba en el terremoto. Después del terremoto, vino un fuego; pero el Señor no estaba en el fuego. Después del fuego, se oyó una brisa tenue; al sentirla, Elías se tapó el rostro con el manto, salió afuera y se puso en pie a la entrada de la cueva. SALMO RESPONSORIAL (Sal 84, 9-14) R: Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación. Voy a escuchar lo que dice el Señor: “Dios anuncia la paz a su pueblo y a sus amigos”. La salvación está ya cerca de sus fieles, y la gloria habitará en nuestra tierra. R. La misericordia y la fidelidad se encuentran, la justicia y la paz se besan; la fidelidad brota de la tierra, y la justicia mira desde el cielo. R. El Señor nos dará la lluvia, y nuestra tierra dará su fruto. La justicia marchará ante él, la salvación seguirá sus pasos. R. SEGUNDA LECTURA (Rm 9, 1-5) “Siento una gran pena y un dolor incesante, en mi corazón” Hermanos: Digo la verdad en Cristo; mi conciencia, iluminada por el Espíritu Santo, me asegura que no miento. Siento una gran pena y un dolor incesante, en mi corazón, pues por el bien de mis hermanos, los de mi raza según la carne, quisiera incluso ser un proscrito lejos de Cristo. Ellos descienden de Israel, fueron adoptados como hijos, tienen la presencia de Dios, la alianza, la ley, el culto y las promesas. Suyos son los patriarcas, de quienes, según la carne, nació el Mesías, el que está por encima de todo: Dios bendito por los siglos. Amén. SANTO EVANGELIO (Mt 14, 22-33) “Realmente eres Hijo de Dios” Después que la gente se hubo saciado, Jesús apremió a sus discípulos a que subieran a la barca y se le adelantaran a la otra orilla, mientras él despedía a la gente. Y, después de despedir a la gente, subió al monte a solas para orar. Llegada la noche, estaba allí solo. Mientras tanto, la barca iba ya muy lejos de tierra, sacudida por las olas, porque e l v i e n t o e r a c o n t r a r i o . D e madrugada se les acercó Jesús, a n d a n d o s o b r e e l a g u a . L o s discípulos, viéndole andar sobre el agua, se asustaron y gritaron de miedo, pensando que era un fantasma. Jesús les dijo en seguida: “¡Ánimo, soy yo, no tengáis miedo!” Pedro le contestó: “Señor, si eres tú, mándame ir hacia ti andando sobre el agua”. Él le dijo: “Ven”. Pedro bajó de la barca y echó a andar sobre el agua, acercándose a Jesús; pero, al sentir la fuerza del viento, le entró miedo, empezó a hundirse y gritó: “Señor, sálvame”. En seguida Jesús extendió la mano, lo agarró y le dijo: “¡Qué poca fe! ¿Por qué has dudado?” En cuanto subieron a la barca, amainó el viento. Los de la barca se postraron ante él, diciendo: “Realmente eres Hijo de Dios”. “¡Qué poca fe! ¿Por qué has dudado?” Parroquia de Ntra. Sra. de la Medalla Milagrosa. C/Federico García Lorca, s/n. Apdo. de correos, 164. 11.500 El Puerto de Santa María. Tlfno: 956 85 65 61. Tiempo de oración Lecturas de la próxima semana (3ª semana del salterio) Lunes 14: San Maximiliano Mª Kolbe Dt 10, 12-22a; Sal 147, 12-15.19-20; Mt 17, 22-27 Martes 15: SOLEMNIDAD DE LA ASUNCIÓN DE LA VIRGEN MARÍA Ap 11, 19a; 12.1-6a.10ab; Sal 44, 11-12.16; 1Cor 15, 20-27a; Lc 1, 39–56 Miércoles 16: San Esteban de Hungría Dt 34, 1-12; Sal 65, 1-5.8.16-17; Mt 18, 15-20 Jueves 17: San Jacinto de Polonia Jos 3, 7-10a.11.13-17; Sal 113A, 1-6; Mt 18, 21-30.32-35 Viernes 18: Santa Elena Jos 24, 1-13; Sal 135, 1-3.16-18.21-24; Mt 19, 3-12 Sábado 19: San Juan Eudes Jos 24, 14-29; Sal 15, 1-2.5-8.11; Mt 19, 13-15 Domingo 20: San Bernardo Is 56, 1.6-7; Sal 66, 2-3.5-6.8; Rm 11, 13-15.29-32; Mt 15, 21-28 Envíe sus aportaciones a hojaparroquialmilagrosa@yahoo.es Visita el blog de la parroquia: http://www.parroquiadelamedallamilagrosa.blogspot.com.es