“ El Reino de los Cielos se parece a un tesoro escondido en un campo: el que lo encuentra lo vuelve a esconder y,  lleno de alegría, va a vender todo lo que tiene y compra el campo aquel”.
“ También se parece el Reino de los Cielos a un mercader que anda buscando perlas finas y, al encontrar una  de gran valor, va, vende todo lo que tiene y la compra”. (Mt 13, 44-46)
Ya en la antigüedad se hablaba de estas cosas. Horacio decía: «Oh si topase yo con un ánfora repleta de dinero, como el jornalero  que encontró el tesoro,  compró el campo y lo labró,  enriquecido con la gracia de Hércules, el dios tutelar»
En sus comentarios a Horacio, dice Porfirio que según esa antigua fábula,  el jornalero siguió labrando su campo con la asiduidad acostumbrada. Como si la fortuna no se hubiera  acercado hasta él, no disminuyó en nada el esfuerzo  que ponía en cultivar su campo.
En nuestro días, la antigua fábula se actualiza  en relatos  de aciertos en concursos  o fortunas nacidas  de las loterías. El ser humano vive siempre a la espera de ser favorecido algún día por la suerte  para librarse  de sus trabajos y fatigas.
El evangelio de hoy pone en boca de Jesús tres parábolas: El trabajo  de un labrador Un TESORO Los intereses  de un comerciante una PERLA Las fatigas de los pescadores una RED
En ellas  lo importante  no es  lo que se encuentra,  sino lo que hacen  los que encuentran  el tesoro y la perla. El trabajo  de un labrador Un TESORO Los intereses  de un comerciante una PERLA
Ambos venden todo lo que tienen para adquirir la propiedad de lo que han encontrado. Descubren que lo encontrado vale mucho más que lo que tenían hasta ahora.
El verdadero tesoro es la sabiduría.  La tradición cristiana identificó muy pronto a Cristo con la perla y el tesoro. Según San Ireneo, el tesoro escondido en el campo es Cristo, oculto en las Escrituras.
«El Reino de los Cielos se parece a una red que echan  en el mar y recoge toda clase de peces…» Esta parábola nos invita a dejar todo  por conseguir el Reino de Dios.
 
El bien y el mal no lo decide la propia persona. Hay una diferencia objetiva entre la bondad y la maldad. Y un día seremos juzgados por nuestra postura ante ellas.
Señor Jesús,  tú nos hablas con la sencillez de quien sabe leer los signos de la vida. Que tus palabras iluminen nuestra conducta para que podamos seguirte con libertad y alegría. Amén
Texto:   José Román Flecha Andrés PALABRA DEL SEÑOR –Salamanca  Presentación:   Antonia Castro Panero Música: Moment Of Good-Bye

17ºdoming..

  • 1.
    “ El Reinode los Cielos se parece a un tesoro escondido en un campo: el que lo encuentra lo vuelve a esconder y, lleno de alegría, va a vender todo lo que tiene y compra el campo aquel”.
  • 2.
    “ También separece el Reino de los Cielos a un mercader que anda buscando perlas finas y, al encontrar una de gran valor, va, vende todo lo que tiene y la compra”. (Mt 13, 44-46)
  • 3.
    Ya en laantigüedad se hablaba de estas cosas. Horacio decía: «Oh si topase yo con un ánfora repleta de dinero, como el jornalero que encontró el tesoro, compró el campo y lo labró, enriquecido con la gracia de Hércules, el dios tutelar»
  • 4.
    En sus comentariosa Horacio, dice Porfirio que según esa antigua fábula, el jornalero siguió labrando su campo con la asiduidad acostumbrada. Como si la fortuna no se hubiera acercado hasta él, no disminuyó en nada el esfuerzo que ponía en cultivar su campo.
  • 5.
    En nuestro días,la antigua fábula se actualiza en relatos de aciertos en concursos o fortunas nacidas de las loterías. El ser humano vive siempre a la espera de ser favorecido algún día por la suerte para librarse de sus trabajos y fatigas.
  • 6.
    El evangelio dehoy pone en boca de Jesús tres parábolas: El trabajo de un labrador Un TESORO Los intereses de un comerciante una PERLA Las fatigas de los pescadores una RED
  • 7.
    En ellas lo importante no es lo que se encuentra, sino lo que hacen los que encuentran el tesoro y la perla. El trabajo de un labrador Un TESORO Los intereses de un comerciante una PERLA
  • 8.
    Ambos venden todolo que tienen para adquirir la propiedad de lo que han encontrado. Descubren que lo encontrado vale mucho más que lo que tenían hasta ahora.
  • 9.
    El verdadero tesoroes la sabiduría. La tradición cristiana identificó muy pronto a Cristo con la perla y el tesoro. Según San Ireneo, el tesoro escondido en el campo es Cristo, oculto en las Escrituras.
  • 10.
    «El Reino delos Cielos se parece a una red que echan en el mar y recoge toda clase de peces…» Esta parábola nos invita a dejar todo por conseguir el Reino de Dios.
  • 11.
  • 12.
    El bien yel mal no lo decide la propia persona. Hay una diferencia objetiva entre la bondad y la maldad. Y un día seremos juzgados por nuestra postura ante ellas.
  • 13.
    Señor Jesús, tú nos hablas con la sencillez de quien sabe leer los signos de la vida. Que tus palabras iluminen nuestra conducta para que podamos seguirte con libertad y alegría. Amén
  • 14.
    Texto: José Román Flecha Andrés PALABRA DEL SEÑOR –Salamanca Presentación: Antonia Castro Panero Música: Moment Of Good-Bye