Entre el 28 y 30 de octubre de 1810, el ejército de Hidalgo derrota al virrey, pero decide no entrar a Ciudad de México. Hidalgo da el grito de independencia el 16 de septiembre y se reúne con Morelos, encargado de continuar la lucha. Eventualmente, es derrotado en la batalla del puente Calderón y fusilado, siendo su cabeza exhibida como advertencia en Guanajuato.