El documento describe cómo la palabra de Dios y el número de discípulos crecían en Jerusalén, con muchos sacerdotes que también obedecían la fe. Enseña a la clase que cuando uno está ante personas poderosas no está solo, que el Espíritu Santo puede hablar a través de los creyentes como en el pasado, y que junto con otros se puede dar testimonio de Cristo sin importar la situación social.