El 12 de agosto de 2012, el destructor USS Porter colisionó con el supertanque Otowasan en el estrecho de Ormuz, lo que resultó en graves daños al buque y costó más de 50 millones de dólares en reparaciones. A pesar de la magnitud del accidente, no hubo víctimas en ninguno de los barcos. Una investigación posterior identificó errores del comandante y del equipo que contribuyeron al choque, lo que llevó al relevo del comandante tres semanas después.