PARROQUIA DE SANTO 
TOMAS APOSTOL Y SAN 
FELIPE NERI
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DOMINGO 
SEGUNDO DE 
ADVIENTO 
(CICLO B)
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DOMINGO 
SEGUNDO DE 
ADVIENTO 
CICLO B 
Isaías 40, 1-5.9-11 
Nuestro Dios dice: “Consolad, 
consolad a mi pueblo. 
Hablad al corazón de Jerusalén”. 
Gritad: “Ya se ha cumplido tu 
servicio (esclavitud). Ya se ha 
pagado tu crimen”. 
Una voz grita: 
“En el desierto, preparadle un 
camino al Señor. 
Allanad en la estepa una calzada 
para nuestro Dios; 
que los valles se levanten, que 
los montes y colinas se abajen, 
que lo torcido se enderece y lo 
escabroso se iguale. 
Se manifestará la gloria del 
Señor y todos los hombres 
reunidos la verán”. 
Súbete a lo alto de un monte, heraldo de Sión; levanta con fuerza tu voz, heraldo de 
Jerusalén; álzala, no temas; di a las ciudades de Judá: “Aquí está vuestro Dios”. 
Mirad: Dios el Señor, llega con fuerza, su brazo se levanta para dominar. 
Mirad: le acompaña su paga. Los premios van con Él. 
Como un pastor cuida a su rebaño, Dios mismo nos reúne. El lleva en brazos a los 
corderos y cuida de las madres” 
Nosotros, confiados en la promesa del Señor esperamos 
cielos nuevos y tierra nueva, donde habitará la santidad.
Segunda carta de San Pedro 3, 8-14 
Queridos hermanos: 
No debéis olvidar una cosa: Para Dios un día es como mil años y mil años como un día. 
Dios no tarda en cumplir su promesa. Algunos piensan lo contrario. 
Lo que pasa es que Dios tiene mucha paciencia con nosotros porque no quiere que nadie 
muera, sino que todos se conviertan. 
El Día del Señor llegará como un ladrón. 
Entonces el cielo desaparecerá con gran ruido. Todos los planetas se desintegrarán 
abrasados y la Tierra con todas sus obras se quemará. 
¡Nuestra vida debe ser santa y piadosa! 
Nosotros debemos esperar y dar prisa a la Venida del Señor (Jesús), cuando desparecerán 
los cielos y la tierra. 
Nosotros, confiados en la promesa del Señor esperamos cielos nuevos y tierra nueva, donde 
habitará la santidad. 
Mientras esperamos estos acontecimientos, Dios quiere encontrarnos en 
paz con Él. Limpios y sin manchas. 
Evangelio según San Marcos, 1, 1-8 
Comienza el Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios. 
Está escrito en el profeta Isaías: “Yo envío mi mensajero delante 
de Ti para que te prepare el camino. Una voz grita en el desierto: 
Preparad el camino al Señor, allanad sus senderos”. 
Juan bautizaba en el desierto. El predicaba que todos se 
convirtieran y se bautizaran, para recibir el perdón de 
los pecados. 
Venia gente de Judea y de 
Jerusalén. Todos confesaban sus 
pecados y Juan los bautizaba en el 
río Jordán. 
Juan iba vestido con una piel de 
camello, con un cinturón de cuero. 
Juan se alimentaba de saltamontes y 
de miel silvestre. 
Juan proclamaba: “Detrás de mi 
viene otro que puede más que yo. 
Yo no merezco servirle ni para 
desatarle las sandalias. 
Yo os he bautizado con agua, pero 
Él os bautizará con Espíritu Santo. 
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Isaías 40, 1-5.9-11 
Nuestro Dios dice: “Consolad, consolad a mi pueblo. 
Hablad al corazón de Jerusalén”. 
Gritad: “Ya se ha cumplido tu servicio 
(esclavitud). Ya se ha pagado tu crimen”. 
Una voz grita: 
“En el desierto, preparadle un camino al Señor. 
Allanad en la estepa una calzada para nuestro Dios; 
que los valles se levanten, que los montes y colinas se 
abajen, que lo torcido se enderece y lo escabroso se 
iguale. 
Se manifestará la gloria del Señor y todos los 
hombres reunidos la verán”. 
Súbete a lo alto de un monte, heraldo de Sión; levanta 
con fuerza tu voz, heraldo de Jerusalén; álzala, no 
temas; di a las ciudades de Judá: “Aquí está vuestro 
Dios”. 
Mirad: Dios el Señor, llega con fuerza, su brazo se 
levanta para dominar. 
Mirad: le acompaña su paga. Los premios van con Él. 
Como un pastor cuida a su rebaño, Dios mismo nos 
reúne. El lleva en brazos a los corderos y cuida de las 
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madres”
Segunda carta de San Pedro 3, 8-14 
Queridos hermanos: 
No debéis olvidar una cosa: Para Dios un día es como 
mil años y mil años como un día. 
Dios no tarda en cumplir su promesa. Algunos 
piensan lo contrario. 
Lo que pasa es que Dios tiene mucha paciencia 
con nosotros porque no quiere que nadie muera, sino 
que todos se conviertan. 
El Día del Señor llegará como un ladrón. 
Entonces el cielo desaparecerá con gran ruido. Todos 
los planetas se desintegrarán abrasados y la Tierra con 
todas sus obras se quemará. 
¡Nuestra vida debe ser santa y piadosa! 
Nosotros debemos esperar y dar prisa a la Venida 
del Señor (Jesús), cuando desparecerán los cielos y la 
tierra. 
Nosotros, confiados en la promesa del Señor 
esperamos cielos nuevos y tierra nueva, donde 
habitará la santidad. 
Mientras esperamos estos acontecimientos, Dios quiere 
encontrarnos en paz con Él. Limpios y sin manchas. 
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Evangelio según San Marcos, 1, 1-8 
Comienza el Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios. 
Está escrito en el profeta Isaías: “Yo envío mi 
mensajero delante de Ti para que te prepare el camino. 
Una voz grita en el desierto: Preparad el camino al Señor, 
allanad sus senderos”. 
Juan bautizaba en el desierto. El predicaba que todos se 
convirtieran y se bautizaran, para recibir el perdón 
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de los pecados. 
Venia gente de Judea y de Jerusalén. Todos confesaban 
sus pecados y Juan los bautizaba en el río Jordán. 
Juan iba vestido con una piel de camello, con un cinturón 
de cuero. 
Juan se alimentaba de saltamontes y de miel silvestre. 
Juan proclamaba: “Detrás de mi viene otro que puede 
más que yo. Yo no merezco servirle ni para desatarle las 
sandalias. 
Yo os he bautizado con agua, pero Él os bautizará 
con Espíritu Santo.
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COMENTARIO DOMINGO SEGUNDO ADVIENTO B 
Isaías 
Si preguntamos a Isaías: ¿Quién es Dios? Responderá “El que consuela”. 
Se ha terminado el abandono. Jerusalén volverá a sentirse viva. 
El difícil camino de vuelta se presenta como lleno de facilidades. Es un 
camino guiado por Dios. 
Dios conduce la caravana con la fuerza de un guerrero, pero con la ternura de 
un pastor. 
Hay una doble llamada: a la alegría y a la conversión 
El primer anuncio es el de consuelo: “Aquí está nuestro Dios” 
Es el “Emmanuel” (Dios con nosotros). 
Después hay una llamada a “preparar”: La espera de Adviento no es una 
actitud pasiva y conformista. Es la espera enérgica del que camina ya hacia la 
persona que viene. 
“Convertirse” no significa que seamos grandes pecadores. Significa volverse 
más claramente hacia Jesús, aceptar su forma de vivir, acoger su evangelio y 
su mentalidad en nuestra vida. 
Es la perseverancia y el coraje de estar de acuerdo entre nosotros según el 
espíritu de Jesucristo. Acogernos mutuamente como Cristo nos ha acogido a 
todos. 
San Pedro 
Habla de “Dar más prisa a la Venida del Señor” Estar “limpios” 
Ahora es el tiempo de la paciencia de Dios. Cristo viene a nosotros y nosotros 
debemos ir a Cristo. 
San Marcos 
La palabra “Evangelio” no significa un libro sobre hechos y palabras de Jesús. 
Jesús mismo es “El Evangelio” de Dios (Buena Noticia). 
“Jesucristo, Hijo de Dios” Jesús (hombre) Cristo (promesas cumplidas) Hijo 
de Dios (presencia de Dios en todos). 
Con Él se acaba nuestro exilio, se nos invita a volver a la Jerusalén celeste, 
nuestra patria. 
Juan invita a prepararse y el agua es la señal de conversión. Jesús viene a 
transformar con la fuerza de su Espíritu. 
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    PARROQUIA DE SANTO TOMAS APOSTOL Y SAN FELIPE NERI
  • 2.
    2 DOMINGO SEGUNDODE ADVIENTO (CICLO B)
  • 3.
    3 DOMINGO SEGUNDODE ADVIENTO CICLO B Isaías 40, 1-5.9-11 Nuestro Dios dice: “Consolad, consolad a mi pueblo. Hablad al corazón de Jerusalén”. Gritad: “Ya se ha cumplido tu servicio (esclavitud). Ya se ha pagado tu crimen”. Una voz grita: “En el desierto, preparadle un camino al Señor. Allanad en la estepa una calzada para nuestro Dios; que los valles se levanten, que los montes y colinas se abajen, que lo torcido se enderece y lo escabroso se iguale. Se manifestará la gloria del Señor y todos los hombres reunidos la verán”. Súbete a lo alto de un monte, heraldo de Sión; levanta con fuerza tu voz, heraldo de Jerusalén; álzala, no temas; di a las ciudades de Judá: “Aquí está vuestro Dios”. Mirad: Dios el Señor, llega con fuerza, su brazo se levanta para dominar. Mirad: le acompaña su paga. Los premios van con Él. Como un pastor cuida a su rebaño, Dios mismo nos reúne. El lleva en brazos a los corderos y cuida de las madres” Nosotros, confiados en la promesa del Señor esperamos cielos nuevos y tierra nueva, donde habitará la santidad.
  • 4.
    Segunda carta deSan Pedro 3, 8-14 Queridos hermanos: No debéis olvidar una cosa: Para Dios un día es como mil años y mil años como un día. Dios no tarda en cumplir su promesa. Algunos piensan lo contrario. Lo que pasa es que Dios tiene mucha paciencia con nosotros porque no quiere que nadie muera, sino que todos se conviertan. El Día del Señor llegará como un ladrón. Entonces el cielo desaparecerá con gran ruido. Todos los planetas se desintegrarán abrasados y la Tierra con todas sus obras se quemará. ¡Nuestra vida debe ser santa y piadosa! Nosotros debemos esperar y dar prisa a la Venida del Señor (Jesús), cuando desparecerán los cielos y la tierra. Nosotros, confiados en la promesa del Señor esperamos cielos nuevos y tierra nueva, donde habitará la santidad. Mientras esperamos estos acontecimientos, Dios quiere encontrarnos en paz con Él. Limpios y sin manchas. Evangelio según San Marcos, 1, 1-8 Comienza el Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios. Está escrito en el profeta Isaías: “Yo envío mi mensajero delante de Ti para que te prepare el camino. Una voz grita en el desierto: Preparad el camino al Señor, allanad sus senderos”. Juan bautizaba en el desierto. El predicaba que todos se convirtieran y se bautizaran, para recibir el perdón de los pecados. Venia gente de Judea y de Jerusalén. Todos confesaban sus pecados y Juan los bautizaba en el río Jordán. Juan iba vestido con una piel de camello, con un cinturón de cuero. Juan se alimentaba de saltamontes y de miel silvestre. Juan proclamaba: “Detrás de mi viene otro que puede más que yo. Yo no merezco servirle ni para desatarle las sandalias. Yo os he bautizado con agua, pero Él os bautizará con Espíritu Santo. 4
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  • 6.
    Isaías 40, 1-5.9-11 Nuestro Dios dice: “Consolad, consolad a mi pueblo. Hablad al corazón de Jerusalén”. Gritad: “Ya se ha cumplido tu servicio (esclavitud). Ya se ha pagado tu crimen”. Una voz grita: “En el desierto, preparadle un camino al Señor. Allanad en la estepa una calzada para nuestro Dios; que los valles se levanten, que los montes y colinas se abajen, que lo torcido se enderece y lo escabroso se iguale. Se manifestará la gloria del Señor y todos los hombres reunidos la verán”. Súbete a lo alto de un monte, heraldo de Sión; levanta con fuerza tu voz, heraldo de Jerusalén; álzala, no temas; di a las ciudades de Judá: “Aquí está vuestro Dios”. Mirad: Dios el Señor, llega con fuerza, su brazo se levanta para dominar. Mirad: le acompaña su paga. Los premios van con Él. Como un pastor cuida a su rebaño, Dios mismo nos reúne. El lleva en brazos a los corderos y cuida de las 6 madres”
  • 7.
    Segunda carta deSan Pedro 3, 8-14 Queridos hermanos: No debéis olvidar una cosa: Para Dios un día es como mil años y mil años como un día. Dios no tarda en cumplir su promesa. Algunos piensan lo contrario. Lo que pasa es que Dios tiene mucha paciencia con nosotros porque no quiere que nadie muera, sino que todos se conviertan. El Día del Señor llegará como un ladrón. Entonces el cielo desaparecerá con gran ruido. Todos los planetas se desintegrarán abrasados y la Tierra con todas sus obras se quemará. ¡Nuestra vida debe ser santa y piadosa! Nosotros debemos esperar y dar prisa a la Venida del Señor (Jesús), cuando desparecerán los cielos y la tierra. Nosotros, confiados en la promesa del Señor esperamos cielos nuevos y tierra nueva, donde habitará la santidad. Mientras esperamos estos acontecimientos, Dios quiere encontrarnos en paz con Él. Limpios y sin manchas. 7
  • 8.
    Evangelio según SanMarcos, 1, 1-8 Comienza el Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios. Está escrito en el profeta Isaías: “Yo envío mi mensajero delante de Ti para que te prepare el camino. Una voz grita en el desierto: Preparad el camino al Señor, allanad sus senderos”. Juan bautizaba en el desierto. El predicaba que todos se convirtieran y se bautizaran, para recibir el perdón 8 de los pecados. Venia gente de Judea y de Jerusalén. Todos confesaban sus pecados y Juan los bautizaba en el río Jordán. Juan iba vestido con una piel de camello, con un cinturón de cuero. Juan se alimentaba de saltamontes y de miel silvestre. Juan proclamaba: “Detrás de mi viene otro que puede más que yo. Yo no merezco servirle ni para desatarle las sandalias. Yo os he bautizado con agua, pero Él os bautizará con Espíritu Santo.
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    COMENTARIO DOMINGO SEGUNDOADVIENTO B Isaías Si preguntamos a Isaías: ¿Quién es Dios? Responderá “El que consuela”. Se ha terminado el abandono. Jerusalén volverá a sentirse viva. El difícil camino de vuelta se presenta como lleno de facilidades. Es un camino guiado por Dios. Dios conduce la caravana con la fuerza de un guerrero, pero con la ternura de un pastor. Hay una doble llamada: a la alegría y a la conversión El primer anuncio es el de consuelo: “Aquí está nuestro Dios” Es el “Emmanuel” (Dios con nosotros). Después hay una llamada a “preparar”: La espera de Adviento no es una actitud pasiva y conformista. Es la espera enérgica del que camina ya hacia la persona que viene. “Convertirse” no significa que seamos grandes pecadores. Significa volverse más claramente hacia Jesús, aceptar su forma de vivir, acoger su evangelio y su mentalidad en nuestra vida. Es la perseverancia y el coraje de estar de acuerdo entre nosotros según el espíritu de Jesucristo. Acogernos mutuamente como Cristo nos ha acogido a todos. San Pedro Habla de “Dar más prisa a la Venida del Señor” Estar “limpios” Ahora es el tiempo de la paciencia de Dios. Cristo viene a nosotros y nosotros debemos ir a Cristo. San Marcos La palabra “Evangelio” no significa un libro sobre hechos y palabras de Jesús. Jesús mismo es “El Evangelio” de Dios (Buena Noticia). “Jesucristo, Hijo de Dios” Jesús (hombre) Cristo (promesas cumplidas) Hijo de Dios (presencia de Dios en todos). Con Él se acaba nuestro exilio, se nos invita a volver a la Jerusalén celeste, nuestra patria. Juan invita a prepararse y el agua es la señal de conversión. Jesús viene a transformar con la fuerza de su Espíritu. 10