Ciclo B 
“Preparad el camino del Señor”
Estamos en 
Adviento, que 
significa 
preparación para 
la venida del 
Señor. El 
domingo primero 
nos fijábamos 
más en la última 
venida del Señor. 
Ahora ya vamos a fijarnos en su primera venida en 
Navidad, sabiendo que nuestra navidad debe ser una 
nueva vivencia en el corazón de las venidas constantes 
que Él nos hace.
En este domingo la palabra de Dios nos va a hablar 
especialmente de “consolación”. Dios viene a traer la 
bendición y viene en persona. Por eso la esperanza es 
alegre, si está fundamentada en el amor.
Mirad a 
vuestro 
Dios que 
viene en 
persona: 
Automático
Hacer CLICK
Siempre que 
hablamos de la 
venida de Dios a 
nosotros, siempre 
debemos ver a este 
Dios compasivo, 
lleno de bondad y 
misericordia. Es lo 
más importante que 
Jesús nos enseñó. 
Es el mismo que 
esperaban los 
profetas. Y el mismo 
que esperaba san 
Juan Bautista.
Todos los años en este 2º y tercer domingo de Adviento, 
la Iglesia nos presenta la figura de san Juan Bautista 
como el precursor del Señor. Es quien anuncia la venida 
y cómo debemos prepararnos para la venida de Jesús.
Hoy san Marcos, el 
evangelista del 
ciclo B, nos 
presenta el 
principio de su 
evangelio. Dicen 
que era como el 
secretario de san 
Pedro para 
transcribir sus 
predicaciones. Dice 
así: 
Marcos 1,1-8
Comienzo del Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios. 
Como está escrito en el profeta Isaías: "Yo envío mi 
mensajero delante de ti, el cual preparará tu camino. Una 
voz grita en el desierto: “Preparad el camino del Señor, 
enderezad sus senderos.” Se presentó Juan en el 
desierto bautizando y predicando un bautismo de 
conversión para el perdón de los pecados. Acudía a él 
toda la región de Judea y toda la gente de Jerusalén. Él 
los bautizaba en el río Jordán confesaba y confesaban 
sus pecados. Juan iba vestido de piel de camello, con 
una correa de cuero a la cintura, y se alimentaba de 
saltamontes y miel silvestre. Y proclamaba: "Detrás de mí 
viene el que es más fuerte que yo, y no merezco 
agacharme para desatarle la correa de sus sandalias. Yo 
os he bautizado con agua, pero él os bautizará con 
Espíritu Santo."
“Evangelio” significa “Buena Noticia”. 
Es como un grito de alegría y de esperanza y 
consuelo al comenzar su escrito. 
Buena noticia, porque 
Jesús, el Mesías, es 
una realidad entre 
nosotros. Toda la vida 
de Jesús, el Hijo de 
Dios, con sus 
mensajes, es una 
buena noticia.
Después 
del 
enunciado, 
el evangelio 
presenta a 
Juan el 
Bautista. 
Así se le llama porque su actuación era predicar y 
bautizar. El bautismo de agua era una consecuencia de la 
respuesta a su predicación. Ese bautismo no perdonaba 
los pecados, pero manifestaba que quien se bautizaba 
estaba arrepentido de los pecados. Esa era una 
conversión.
San Juan sabía que él no era el Mesías. Así se lo decía a 
quienes se lo preguntaban. “Él era la voz del que clama 
en el desierto”. Y lo que clamaba era: “Preparad el 
camino del Señor, enderezad sus senderos.”
Preparad los 
caminos del 
Señor, 
Automático
haced rectos 
sus senderos. 
Hacer CLICK
Y ¿qué quería decir el 
Bautista con lo de 
“preparad el camino?” – 
En aquel tiempo todas 
las personas religiosas 
recordaban al profeta 
Isaías, quien lo había 
explicado muchos años 
antes. Hoy nos lo trae en 
la 1ª lectura. La parte del 
preparar el camino decía 
así el profeta Isaías:
Una voz grita: "En el desierto 
preparadle un camino al Señor; 
allanad en la estepa una calzada para 
nuestro Dios; que los valles se 
levanten, que montes y colinas se 
abajen, que lo torcido se enderece y 
lo escabroso se iguale. 
Se revelará la gloria del Señor, y la 
verán todos los hombres juntos - ha 
hablado la boca del Señor“.
En los tiempos antiguos los caminos solían ser muy 
malos. Por eso, cuando un rey debía ir de una región a 
otra, debían ir por delante muchos obreros o soldados 
preparando el camino. 
Así iba a 
ser la vuelta 
del 
destierro 
para Isaías; 
y así debía 
ser la 
venida del 
Mesías para 
Juan el 
Bautista.
Dios pone lo principal. Pero nosotros debemos poner 
nuestra parte: la verdad y el optimismo. A veces los 
cristianos debemos elevar los valles del complejo de 
inferioridad. Hay cristianos que en su trabajo, en su 
ambiente, se sienten cohibidos. Hay que poner la verdad, 
la alegría y, con la ayuda de Dios, mucha fe, esperanza y 
amor.
Debemos rebajar la altivez de nuestro orgullo, el 
engreimiento de la soberbia y el egoísmo, para 
poder tener, con humildad el sentido de servicio 
hacia los demás, como nos enseñará Jesús.
“Que lo torcido se 
enderece y lo 
escabroso se iguale”. 
Lo torcido y escabroso 
son los pecados, los 
vicios y malas 
pasiones. 
Hay muchas cosas que 
enderezar. A veces actuamos 
de modo diferente por delante 
y por detrás. Vayamos con la 
franqueza de Dios.
Es necesaria una conversión. En la vida puede 
haber muchos momentos y grados de 
conversión. El Adviento nos invita a ello. 
La conversión 
suele comenzar 
por la 
inteligencia, por 
la manera de 
pensar: dejar de 
pensar según lo 
mundano para 
pensar según 
Jesucristo.
Y hace falta 
una gran 
decisión. 
Dios está 
deseando 
ofrecernos la 
salvación; 
pero espera 
nuestra 
respuesta, 
espera que lo queramos de verdad, espera que nos 
preparemos y nos capacitemos, para que el premio, 
además de ser pleno don de Dios, sea también mérito 
nuestro y pueda ser mayor la alegría.
Hay algunos que necesitarán pequeña conversión, 
porque ya van bastante rectos en el camino del bien. 
Pero habrá otros que necesitaremos una mayor 
conversión quizá una conversión drástica o total. 
Entonces podremos decirle a Dios:
nada de 
mi vida 
pasada. 
Automático
y en la 
oscuridad 
sin Dios ya 
no me 
importaba 
nada.
Y diste a 
mi vida 
entera un 
nuevo día, 
un nuevo 
sol,
Hasta 
que tú 
viniste 
a mí
Y diste a 
mi vida 
entera un 
nuevo día, 
un nuevo 
sol,
nueva primavera. 
Hacer CLICK
Si Dios quiere 
nuestra 
conversión, es 
para darnos 
mayor alegría, 
sumergidos en 
el verdadero 
amor.
La gente creía a Juan Bautista, 
porque predicaba con el ejemplo. Su 
manera de vestir y actuar era la de 
aquel que vivía entregado en las 
manos de Dios.
Juan iba vestido de 
piel de camello, con 
una correa de cuero 
a la cintura, y se 
alimentaba de 
saltamontes y miel 
silvestre.
Juan Bautista, al mismo tiempo que predicaba el 
arrepentimiento de los pecados, tenía el deber de 
consolar. Si citaba al profeta Isaías, era porque se sentía, 
como él, consolador del pueblo. 
No se puede 
hablar de 
misericordia 
de Dios sin 
querer sentir 
el consuelo 
de Dios.
El profeta Isaías de 
la lectura 1ª de hoy 
es el 2º Isaías, unos 
150 años después 
del 1º. Este hombre 
de Dios, el 2º, estaba 
en el destierro con 
muchos israelitas y 
siente la llamada de 
Dios para consolar 
al pueblo que estaba 
abatido. Consuela 
viendo que ya se 
termina el destierro. 
Así comienza la 1ª 
lectura de hoy:
"Consolad, consolad a mi 
pueblo, -dice vuestro Dios-; 
hablad al corazón de Jerusalén, 
gritadle, que se ha cumplido su 
servicio, y está pagado su 
crimen, pues de la mano del 
Señor ha recibido doble paga 
por sus pecados."
El Adviento es tiempo de 
consuelo porque Dios 
viene a visitarnos. Es el 
Dios de la paz, de la 
misericordia, el Dios de la 
bondad. Y así cuando 
venga al final de los 
tiempos, como vimos el 
domingo pasado. Y así 
cuando estamos por 
contemplar en toda su 
vivencia la venida primera 
en la Navidad. Siempre es 
el Dios de la consolación.
Pero este consuelo quiere que sea a través de nosotros 
mismos. Dios quiere personas entregadas en espíritu, 
como el profeta Isaías, como san Juan Bautista, que 
escuchen de una manera viva en su corazón sus 
palabras: Consolad a mi pueblo.
Automático
hablad al 
corazón 
del 
hombre.
Gritad 
que mi 
amor ha 
vencido.
Preparad 
el camino 
que viene 
tu 
Redentor.
Yo te he 
elegido 
para amar, 
te doy mi 
fuerza y luz 
para guiar.
Yo soy 
consuelo 
en tu 
mirar. 
Gloria a 
Dios.
Yo te he 
elegido 
para amar, 
te doy mi 
fuerza y luz 
para guiar.
Yo soy 
consuelo 
en tu mirar. 
Gloria a 
Dios. 
Hacer CLICK
En nuestra vida 
tendremos pruebas que 
nos parecerán hasta 
castigo terrible de Dios, 
como les parecía a los 
israelitas. Pero Dios es 
siempre consolador: Él 
viene a nuestro 
encuentro. Salgamos 
hacia Él con nuestras 
buenas obras. Y una de 
las buenas obras para 
Dios es ser 
consoladores de los 
demás.
Dios está en toda nuestra 
vida, pero de una manera 
muy especial está en el 
sufrimiento. Como una 
madre está con sus hijos, 
pero de una manera 
especial con el que sufre. 
Nuestra religión cristiana 
puede dar una respuesta 
positiva y convincente al 
interrogante universal 
sobre el sufrimiento. Dios 
desde que se hizo niño 
quiso sufrir con nosotros.
Así hasta que murió en la 
cruz, dando al sufrimiento 
un valor de mérito eterno. 
Dios no nos consoló sólo 
con palabras, sino 
acompañándonos en el 
dolor, como nos 
acompaña en la alegría, la 
de ahora y la que será 
para siempre.
Si actuamos 
consolando, daremos 
testimonio y “todos 
verán la gloria de Dios”, 
como dice el profeta. Así 
lo decimos en Adviento. 
Esa revelación de la 
gloria de Dios no va a 
ser como fuego 
devorador, sino como el 
susurro de una brisa 
suave. Se va a revelar en 
la ternura y la sonrisa de 
un niño.
Dios parece que se 
oculta bajo el velo de 
ese Niño adorable. 
Pero la gloria de Dios 
se revela en la fuerza 
de un amor victorioso, 
amor que vence 
incluso a la muerte. 
Pero no es fácil verla. 
La verán todos los que 
quieran verla, porque 
“no hay peor ciego que 
el que no quiere ver”.
La gloria de Dios en aquel niño la vieron María y José; 
y los pastores que se volvieron alabando y glorificando 
a Dios; y la vieron algunos ancianos como Simeón y 
Ana; y la vieron los magos de oriente; y la verían luego 
Juan Bautista y los discípulos. 
A los 
primeros 
Jesús les 
dijo: “Venid y 
veréis”. Y la 
verán todos 
los que 
tengan el 
corazón 
limpio.
Pero no tengamos 
prisa, si no estamos 
preparados. Dios tiene 
paciencia porque 
conoce nuestra 
debilidad. Pero llegará 
“un cielo nuevo y una 
tierra nueva en que 
habite la justicia”, 
como nos dice hoy san 
Pedro en la 2ª lectura. 
Parece ser que lo 
escribió un discípulo 
suyo varios años 
después de morir el 
apóstol. Dice así: 
2Pedro 3,8-14
Queridos hermanos: No perdáis de vista una cosa: para el 
Señor un día es como mil años, y mil años como un día. El 
Señor no tarda en cumplir su promesa, como creen algunos. 
Lo que ocurre es que tiene mucha paciencia con vosotros, 
porque no quiere que nadie perezca, sino que todos se 
conviertan. El día del Señor llegará como un ladrón. Entonces 
el cielo desaparecerá con gran estrépito; los elementos se 
desintegrarán abrasados, y la tierra con todas sus obras se 
consumirá. Si todo este mundo se va a desintegrar de este 
modo,¡qué santa y piadosa ha de ser vuestra vida! Esperad y 
apresurad la venida del Señor, cuando desaparecerán los 
cielos, consumidos por el fuego, y se derretirán los elementos. 
Pero nosotros, confiados en la promesa del Señor, esperamos 
un cielo nuevo y una tierra nueva en que habite la justicia. Por 
tanto, queridos hermanos, mientras esperáis estos 
acontecimientos, procurad que Dios os encuentre en paz con 
él, inmaculados e irreprochables.
Dios tiene paciencia y quiere que también nosotros la 
tengamos. Pero, al mismo tiempo que esperamos, 
siempre avanzando, siempre con optimismo, siempre 
yendo hacia adelante. Esperamos un cielo nuevo y una 
tierra nueva, ya desde ahora aquí, trabajando por ello. 
Esa es la verdadera revolución cristiana.
El Señor viene, el Señor vendrá, decimos en Adviento. 
Nosotros podemos adelantar su venida, si lo deseamos 
con fuerza, si lo preparamos con esmero, si lo 
testificamos con valentía y sobre todo si lo vivimos con 
amor.
En este mundo hay 
mucho sufrimiento, 
hay mucha gente 
vacía, muchos que 
están sin esperanza, 
sin amor. Pero desde 
el fondo de nuestro 
ser, escuchemos en 
este segundo domingo 
de Adviento la voz del 
Señor que nos dice: 
Consolad a mi pueblo, 
tu puedes ser 
consolación.
gente que pasa vacía, 
Automático
Estoy viendo en torno a mi 
un mundo sin esperanza,
un mundo 
que no tiene 
amor.
Y Dios me grita desde el fondo de mi ser:
tu puedes ser consolación.
la urgenc ia de la Palabra:
sed mensajeros del Reino,
os daré al Consolador,
y en Él 
podréis 
compartir 
y en Él 
podréis 
consolar.
Porque me grita desde el fondo de mi ser:
Y Dios me grita desde el fondo de mi ser:
Consolación para el mundo,
A MÉN, AMÉN

Dom adv 2 b

  • 1.
    Ciclo B “Preparadel camino del Señor”
  • 2.
    Estamos en Adviento,que significa preparación para la venida del Señor. El domingo primero nos fijábamos más en la última venida del Señor. Ahora ya vamos a fijarnos en su primera venida en Navidad, sabiendo que nuestra navidad debe ser una nueva vivencia en el corazón de las venidas constantes que Él nos hace.
  • 3.
    En este domingola palabra de Dios nos va a hablar especialmente de “consolación”. Dios viene a traer la bendición y viene en persona. Por eso la esperanza es alegre, si está fundamentada en el amor.
  • 4.
    Mirad a vuestro Dios que viene en persona: Automático
  • 8.
  • 9.
    Siempre que hablamosde la venida de Dios a nosotros, siempre debemos ver a este Dios compasivo, lleno de bondad y misericordia. Es lo más importante que Jesús nos enseñó. Es el mismo que esperaban los profetas. Y el mismo que esperaba san Juan Bautista.
  • 10.
    Todos los añosen este 2º y tercer domingo de Adviento, la Iglesia nos presenta la figura de san Juan Bautista como el precursor del Señor. Es quien anuncia la venida y cómo debemos prepararnos para la venida de Jesús.
  • 11.
    Hoy san Marcos,el evangelista del ciclo B, nos presenta el principio de su evangelio. Dicen que era como el secretario de san Pedro para transcribir sus predicaciones. Dice así: Marcos 1,1-8
  • 12.
    Comienzo del Evangeliode Jesucristo, Hijo de Dios. Como está escrito en el profeta Isaías: "Yo envío mi mensajero delante de ti, el cual preparará tu camino. Una voz grita en el desierto: “Preparad el camino del Señor, enderezad sus senderos.” Se presentó Juan en el desierto bautizando y predicando un bautismo de conversión para el perdón de los pecados. Acudía a él toda la región de Judea y toda la gente de Jerusalén. Él los bautizaba en el río Jordán confesaba y confesaban sus pecados. Juan iba vestido de piel de camello, con una correa de cuero a la cintura, y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre. Y proclamaba: "Detrás de mí viene el que es más fuerte que yo, y no merezco agacharme para desatarle la correa de sus sandalias. Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo."
  • 13.
    “Evangelio” significa “BuenaNoticia”. Es como un grito de alegría y de esperanza y consuelo al comenzar su escrito. Buena noticia, porque Jesús, el Mesías, es una realidad entre nosotros. Toda la vida de Jesús, el Hijo de Dios, con sus mensajes, es una buena noticia.
  • 14.
    Después del enunciado, el evangelio presenta a Juan el Bautista. Así se le llama porque su actuación era predicar y bautizar. El bautismo de agua era una consecuencia de la respuesta a su predicación. Ese bautismo no perdonaba los pecados, pero manifestaba que quien se bautizaba estaba arrepentido de los pecados. Esa era una conversión.
  • 15.
    San Juan sabíaque él no era el Mesías. Así se lo decía a quienes se lo preguntaban. “Él era la voz del que clama en el desierto”. Y lo que clamaba era: “Preparad el camino del Señor, enderezad sus senderos.”
  • 16.
    Preparad los caminosdel Señor, Automático
  • 17.
    haced rectos sussenderos. Hacer CLICK
  • 18.
    Y ¿qué queríadecir el Bautista con lo de “preparad el camino?” – En aquel tiempo todas las personas religiosas recordaban al profeta Isaías, quien lo había explicado muchos años antes. Hoy nos lo trae en la 1ª lectura. La parte del preparar el camino decía así el profeta Isaías:
  • 19.
    Una voz grita:"En el desierto preparadle un camino al Señor; allanad en la estepa una calzada para nuestro Dios; que los valles se levanten, que montes y colinas se abajen, que lo torcido se enderece y lo escabroso se iguale. Se revelará la gloria del Señor, y la verán todos los hombres juntos - ha hablado la boca del Señor“.
  • 20.
    En los tiemposantiguos los caminos solían ser muy malos. Por eso, cuando un rey debía ir de una región a otra, debían ir por delante muchos obreros o soldados preparando el camino. Así iba a ser la vuelta del destierro para Isaías; y así debía ser la venida del Mesías para Juan el Bautista.
  • 21.
    Dios pone loprincipal. Pero nosotros debemos poner nuestra parte: la verdad y el optimismo. A veces los cristianos debemos elevar los valles del complejo de inferioridad. Hay cristianos que en su trabajo, en su ambiente, se sienten cohibidos. Hay que poner la verdad, la alegría y, con la ayuda de Dios, mucha fe, esperanza y amor.
  • 22.
    Debemos rebajar laaltivez de nuestro orgullo, el engreimiento de la soberbia y el egoísmo, para poder tener, con humildad el sentido de servicio hacia los demás, como nos enseñará Jesús.
  • 23.
    “Que lo torcidose enderece y lo escabroso se iguale”. Lo torcido y escabroso son los pecados, los vicios y malas pasiones. Hay muchas cosas que enderezar. A veces actuamos de modo diferente por delante y por detrás. Vayamos con la franqueza de Dios.
  • 24.
    Es necesaria unaconversión. En la vida puede haber muchos momentos y grados de conversión. El Adviento nos invita a ello. La conversión suele comenzar por la inteligencia, por la manera de pensar: dejar de pensar según lo mundano para pensar según Jesucristo.
  • 25.
    Y hace falta una gran decisión. Dios está deseando ofrecernos la salvación; pero espera nuestra respuesta, espera que lo queramos de verdad, espera que nos preparemos y nos capacitemos, para que el premio, además de ser pleno don de Dios, sea también mérito nuestro y pueda ser mayor la alegría.
  • 26.
    Hay algunos quenecesitarán pequeña conversión, porque ya van bastante rectos en el camino del bien. Pero habrá otros que necesitaremos una mayor conversión quizá una conversión drástica o total. Entonces podremos decirle a Dios:
  • 27.
    nada de mivida pasada. Automático
  • 30.
    y en la oscuridad sin Dios ya no me importaba nada.
  • 32.
    Y diste a mi vida entera un nuevo día, un nuevo sol,
  • 34.
    Hasta que tú viniste a mí
  • 35.
    Y diste a mi vida entera un nuevo día, un nuevo sol,
  • 36.
  • 37.
    Si Dios quiere nuestra conversión, es para darnos mayor alegría, sumergidos en el verdadero amor.
  • 38.
    La gente creíaa Juan Bautista, porque predicaba con el ejemplo. Su manera de vestir y actuar era la de aquel que vivía entregado en las manos de Dios.
  • 39.
    Juan iba vestidode piel de camello, con una correa de cuero a la cintura, y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre.
  • 40.
    Juan Bautista, almismo tiempo que predicaba el arrepentimiento de los pecados, tenía el deber de consolar. Si citaba al profeta Isaías, era porque se sentía, como él, consolador del pueblo. No se puede hablar de misericordia de Dios sin querer sentir el consuelo de Dios.
  • 41.
    El profeta Isaíasde la lectura 1ª de hoy es el 2º Isaías, unos 150 años después del 1º. Este hombre de Dios, el 2º, estaba en el destierro con muchos israelitas y siente la llamada de Dios para consolar al pueblo que estaba abatido. Consuela viendo que ya se termina el destierro. Así comienza la 1ª lectura de hoy:
  • 42.
    "Consolad, consolad ami pueblo, -dice vuestro Dios-; hablad al corazón de Jerusalén, gritadle, que se ha cumplido su servicio, y está pagado su crimen, pues de la mano del Señor ha recibido doble paga por sus pecados."
  • 43.
    El Adviento estiempo de consuelo porque Dios viene a visitarnos. Es el Dios de la paz, de la misericordia, el Dios de la bondad. Y así cuando venga al final de los tiempos, como vimos el domingo pasado. Y así cuando estamos por contemplar en toda su vivencia la venida primera en la Navidad. Siempre es el Dios de la consolación.
  • 44.
    Pero este consueloquiere que sea a través de nosotros mismos. Dios quiere personas entregadas en espíritu, como el profeta Isaías, como san Juan Bautista, que escuchen de una manera viva en su corazón sus palabras: Consolad a mi pueblo.
  • 45.
  • 46.
    hablad al corazón del hombre.
  • 47.
    Gritad que mi amor ha vencido.
  • 48.
    Preparad el camino que viene tu Redentor.
  • 49.
    Yo te he elegido para amar, te doy mi fuerza y luz para guiar.
  • 50.
    Yo soy consuelo en tu mirar. Gloria a Dios.
  • 51.
    Yo te he elegido para amar, te doy mi fuerza y luz para guiar.
  • 52.
    Yo soy consuelo en tu mirar. Gloria a Dios. Hacer CLICK
  • 53.
    En nuestra vida tendremos pruebas que nos parecerán hasta castigo terrible de Dios, como les parecía a los israelitas. Pero Dios es siempre consolador: Él viene a nuestro encuentro. Salgamos hacia Él con nuestras buenas obras. Y una de las buenas obras para Dios es ser consoladores de los demás.
  • 54.
    Dios está entoda nuestra vida, pero de una manera muy especial está en el sufrimiento. Como una madre está con sus hijos, pero de una manera especial con el que sufre. Nuestra religión cristiana puede dar una respuesta positiva y convincente al interrogante universal sobre el sufrimiento. Dios desde que se hizo niño quiso sufrir con nosotros.
  • 55.
    Así hasta quemurió en la cruz, dando al sufrimiento un valor de mérito eterno. Dios no nos consoló sólo con palabras, sino acompañándonos en el dolor, como nos acompaña en la alegría, la de ahora y la que será para siempre.
  • 56.
    Si actuamos consolando,daremos testimonio y “todos verán la gloria de Dios”, como dice el profeta. Así lo decimos en Adviento. Esa revelación de la gloria de Dios no va a ser como fuego devorador, sino como el susurro de una brisa suave. Se va a revelar en la ternura y la sonrisa de un niño.
  • 57.
    Dios parece quese oculta bajo el velo de ese Niño adorable. Pero la gloria de Dios se revela en la fuerza de un amor victorioso, amor que vence incluso a la muerte. Pero no es fácil verla. La verán todos los que quieran verla, porque “no hay peor ciego que el que no quiere ver”.
  • 58.
    La gloria deDios en aquel niño la vieron María y José; y los pastores que se volvieron alabando y glorificando a Dios; y la vieron algunos ancianos como Simeón y Ana; y la vieron los magos de oriente; y la verían luego Juan Bautista y los discípulos. A los primeros Jesús les dijo: “Venid y veréis”. Y la verán todos los que tengan el corazón limpio.
  • 59.
    Pero no tengamos prisa, si no estamos preparados. Dios tiene paciencia porque conoce nuestra debilidad. Pero llegará “un cielo nuevo y una tierra nueva en que habite la justicia”, como nos dice hoy san Pedro en la 2ª lectura. Parece ser que lo escribió un discípulo suyo varios años después de morir el apóstol. Dice así: 2Pedro 3,8-14
  • 60.
    Queridos hermanos: Noperdáis de vista una cosa: para el Señor un día es como mil años, y mil años como un día. El Señor no tarda en cumplir su promesa, como creen algunos. Lo que ocurre es que tiene mucha paciencia con vosotros, porque no quiere que nadie perezca, sino que todos se conviertan. El día del Señor llegará como un ladrón. Entonces el cielo desaparecerá con gran estrépito; los elementos se desintegrarán abrasados, y la tierra con todas sus obras se consumirá. Si todo este mundo se va a desintegrar de este modo,¡qué santa y piadosa ha de ser vuestra vida! Esperad y apresurad la venida del Señor, cuando desaparecerán los cielos, consumidos por el fuego, y se derretirán los elementos. Pero nosotros, confiados en la promesa del Señor, esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva en que habite la justicia. Por tanto, queridos hermanos, mientras esperáis estos acontecimientos, procurad que Dios os encuentre en paz con él, inmaculados e irreprochables.
  • 61.
    Dios tiene pacienciay quiere que también nosotros la tengamos. Pero, al mismo tiempo que esperamos, siempre avanzando, siempre con optimismo, siempre yendo hacia adelante. Esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva, ya desde ahora aquí, trabajando por ello. Esa es la verdadera revolución cristiana.
  • 62.
    El Señor viene,el Señor vendrá, decimos en Adviento. Nosotros podemos adelantar su venida, si lo deseamos con fuerza, si lo preparamos con esmero, si lo testificamos con valentía y sobre todo si lo vivimos con amor.
  • 63.
    En este mundohay mucho sufrimiento, hay mucha gente vacía, muchos que están sin esperanza, sin amor. Pero desde el fondo de nuestro ser, escuchemos en este segundo domingo de Adviento la voz del Señor que nos dice: Consolad a mi pueblo, tu puedes ser consolación.
  • 64.
    gente que pasavacía, Automático
  • 67.
    Estoy viendo entorno a mi un mundo sin esperanza,
  • 68.
    un mundo queno tiene amor.
  • 70.
    Y Dios megrita desde el fondo de mi ser:
  • 74.
    tu puedes serconsolación.
  • 75.
    la urgenc iade la Palabra:
  • 76.
  • 77.
    os daré alConsolador,
  • 78.
    y en Él podréis compartir y en Él podréis consolar.
  • 79.
    Porque me gritadesde el fondo de mi ser:
  • 80.
    Y Dios megrita desde el fondo de mi ser:
  • 84.
  • 86.