ADVIENTO-NAVIDAD-EPIFANÍA
                                                         Dos grandes períodos centran la
                                                      atención del año de la Iglesia que son
                                                      como dos polos en torno a los cuales gira
                                                      la sucesión anual del tiempo litúrgico: la
                                                      Pascua y la Navidad o manifestación del
                                                      Señor. Pascua que comprende cuaresma y
                                                      pentecostés; navidad que incluye adviento
                                                      y epifanía.
                                                         En ambos ciclos se celebra el misterio
                                                      de la redención, pero se celebra bajo
                                                      ópticas distintas: la redención, en Pascua
                                                      tiene como fundamento la pasión del
                                                      Señor; en navidad la atención se centra en
                                                      Cristo, es decir, en el Dios hecho hombre
que sufrirá la pasión y la muerte por nuestra salvación.
   El misterio de la manifestación del Señor se celebra por duplicado en las fiestas de navidad
y epifanía que son fruto del mutuo influjo de las tradiciones oriental y occidental. Pero a pesar
de la duplicidad de la celebración, el contenido fundamental de ambas fiestas sigue siendo el
mismo: la manifestación del Señor en su encarnación y nacimiento(occidente), en el bautismo
del Jordán(oriente)

a) Epifanía
    El solsticio de invierno fue el tiempo
apropiado para celebrar los misterios de la ma-
nifestación del Señor, era el tiempo en que los
paganos celebraban las fiestas del sol
"invictus".
    En oriente, alrededor de los años 120-140,
la secta de los gnósticos trató de cristianizar las
fiestas que en Egipto y Arabia se celebraban en
honor del sol victorioso, y las cristianizaron
celebrando el bautismo de Jesús ya que según
la encarnación del Verbo se realizó en esta
circunstancia.
    Pero la fiesta cristiana de la Epifanía hemos
de esperar a la mitad del s. VI; el testimonio más antiguo que poseemos es el de Epifanio.

b) Navidad
   La fiesta de la navidad es pues una fiesta originariamente romana que posteriormente se
extiende por el oriente. Tanto en Oriente como en Occidente, en pleno s. IV las dos
celebraciones (navidad y epifanía) ya están establecidas y se celebran en sus fechas originarias,
25 de diciembre y 6 de enero.

  La Iglesia celebra la manifestación del Señor en estas fechas concretas dando una
explicación patrística y la otra histórica.
  La explicación patrística, está basada según la una tradición recogida y repetida por
Agustín, que dice que Jesús habría sido concebido en la misma fecha (día y mes) en la que
murió, es decir, el 25 de marzo. Lógicamente la fecha de su nacimiento tenía que ser nueve
meses después, o sea el 25 de diciembre.
                                                      Evidentemente esta no es la explicación
                                                      histórica del origen de la fiesta de navidad
                                                      y de su datación sino más bien una explica-
                                                      ción teológica.
                                                          La explicación histórica, señala que el
                                                      origen de las fiestas de navidad y de
                                                      epifanía hay que buscarlo en la
                                                      cristianización de unas fiestas paganas en
                                                      honor del sol o de la luz. En occidente,
                                                      según el calendario civil del Cronógrafo, se
                                                      celebra el 25 de diciembre las fiestas del
"Natalis Invicti". El "invicti" se refiere al sol, que vence a las tinieblas precisamente
inmediatamente después de que ha empezado el equinoccio de invierno. A esto hay que añadir
la costumbre de los cristianos de orar vueltos hacia oriente.
   La misma explicación tiene el origen de la fiesta de la epifanía en oriente. Al igual que en
occidente, también se celebran las fiestas del solsticio de invierno, las fiestas de la victoria de la
luz sobre las tinieblas, pero se celebran trece días más tarde, el 6 de enero, cuando ya hay un
notable aumento de luz.
   Ambas fiestas tienen pues como origen la cristianización de unas fiestas paganas de la luz.
La sustitución de la luz de Cristo resulta evidente por lo que acabamos de decir: el inicio de la
luz verdadera es la manifestación de Cristo en la visibilidad de nuestra carne. Tenemos así
explicado el origen de la navidad (25 de diciembre) y el de la epifanía (6 de enero)

c) Adviento
   Las primeras noticias que se tienen de un
período de preparación a las fiestas de navidad
proceden de Hispania y de la Galia, y se trata de
una preparación más bien ascética que litúrgica.
   En Roma se tienen los primeros indicios de
una preparación para la navidad en los
formularios de las cuatro témporas de
diciembre. En oriente no existió un tiempo de
adviento parangonable al de occidente:
solamente hubieron ciertas preparaciones a las
fiestas de navidad.
   La teología de navidad-epifanía: no puede
hacerse bajo el punto de vista del sólo nacimiento de Cristo, sin que evidentemente tiene que
verse bajo el punto de vista de la "manifestación del Señor". Se contempla el nacimiento no
como un acontecimiento plenamente aislado, sino como un acontecimiento plenamente
conjugado con la pascua y la parusía.
   La teología de adviento: deduce que el tiempo de adviento es preparación del ciclo de
navidad-epifanía, que tiene como cometido prepararnos para recibir al Señor que viene y se
manifiesta. Esta manifestación del Señor tiene un doble aspecto: el primero de ellos es de la
manifestación en nuestra carne al nacer; es su primera venida. El otro aspecto es de la
manifestación en gloria y majestad al final de los tiempos; es su segunda venida.
Consecuentemente el tiempo de adviento tiene esta doble estructura: un adviento escatológico,
y un adviento natalicio. El primero comprende el tiempo que va desde el primer domingo hasta
el día 16 inclusive; el segundo está formado por las ferias del 17 al 24 de diciembre que son
una preparación más inmediata de la fiesta de navidad.

Adviento navidad-epifania

  • 1.
    ADVIENTO-NAVIDAD-EPIFANÍA Dos grandes períodos centran la atención del año de la Iglesia que son como dos polos en torno a los cuales gira la sucesión anual del tiempo litúrgico: la Pascua y la Navidad o manifestación del Señor. Pascua que comprende cuaresma y pentecostés; navidad que incluye adviento y epifanía. En ambos ciclos se celebra el misterio de la redención, pero se celebra bajo ópticas distintas: la redención, en Pascua tiene como fundamento la pasión del Señor; en navidad la atención se centra en Cristo, es decir, en el Dios hecho hombre que sufrirá la pasión y la muerte por nuestra salvación. El misterio de la manifestación del Señor se celebra por duplicado en las fiestas de navidad y epifanía que son fruto del mutuo influjo de las tradiciones oriental y occidental. Pero a pesar de la duplicidad de la celebración, el contenido fundamental de ambas fiestas sigue siendo el mismo: la manifestación del Señor en su encarnación y nacimiento(occidente), en el bautismo del Jordán(oriente) a) Epifanía El solsticio de invierno fue el tiempo apropiado para celebrar los misterios de la ma- nifestación del Señor, era el tiempo en que los paganos celebraban las fiestas del sol "invictus". En oriente, alrededor de los años 120-140, la secta de los gnósticos trató de cristianizar las fiestas que en Egipto y Arabia se celebraban en honor del sol victorioso, y las cristianizaron celebrando el bautismo de Jesús ya que según la encarnación del Verbo se realizó en esta circunstancia. Pero la fiesta cristiana de la Epifanía hemos de esperar a la mitad del s. VI; el testimonio más antiguo que poseemos es el de Epifanio. b) Navidad La fiesta de la navidad es pues una fiesta originariamente romana que posteriormente se extiende por el oriente. Tanto en Oriente como en Occidente, en pleno s. IV las dos celebraciones (navidad y epifanía) ya están establecidas y se celebran en sus fechas originarias, 25 de diciembre y 6 de enero. La Iglesia celebra la manifestación del Señor en estas fechas concretas dando una explicación patrística y la otra histórica. La explicación patrística, está basada según la una tradición recogida y repetida por Agustín, que dice que Jesús habría sido concebido en la misma fecha (día y mes) en la que murió, es decir, el 25 de marzo. Lógicamente la fecha de su nacimiento tenía que ser nueve
  • 2.
    meses después, osea el 25 de diciembre. Evidentemente esta no es la explicación histórica del origen de la fiesta de navidad y de su datación sino más bien una explica- ción teológica. La explicación histórica, señala que el origen de las fiestas de navidad y de epifanía hay que buscarlo en la cristianización de unas fiestas paganas en honor del sol o de la luz. En occidente, según el calendario civil del Cronógrafo, se celebra el 25 de diciembre las fiestas del "Natalis Invicti". El "invicti" se refiere al sol, que vence a las tinieblas precisamente inmediatamente después de que ha empezado el equinoccio de invierno. A esto hay que añadir la costumbre de los cristianos de orar vueltos hacia oriente. La misma explicación tiene el origen de la fiesta de la epifanía en oriente. Al igual que en occidente, también se celebran las fiestas del solsticio de invierno, las fiestas de la victoria de la luz sobre las tinieblas, pero se celebran trece días más tarde, el 6 de enero, cuando ya hay un notable aumento de luz. Ambas fiestas tienen pues como origen la cristianización de unas fiestas paganas de la luz. La sustitución de la luz de Cristo resulta evidente por lo que acabamos de decir: el inicio de la luz verdadera es la manifestación de Cristo en la visibilidad de nuestra carne. Tenemos así explicado el origen de la navidad (25 de diciembre) y el de la epifanía (6 de enero) c) Adviento Las primeras noticias que se tienen de un período de preparación a las fiestas de navidad proceden de Hispania y de la Galia, y se trata de una preparación más bien ascética que litúrgica. En Roma se tienen los primeros indicios de una preparación para la navidad en los formularios de las cuatro témporas de diciembre. En oriente no existió un tiempo de adviento parangonable al de occidente: solamente hubieron ciertas preparaciones a las fiestas de navidad. La teología de navidad-epifanía: no puede hacerse bajo el punto de vista del sólo nacimiento de Cristo, sin que evidentemente tiene que verse bajo el punto de vista de la "manifestación del Señor". Se contempla el nacimiento no como un acontecimiento plenamente aislado, sino como un acontecimiento plenamente conjugado con la pascua y la parusía. La teología de adviento: deduce que el tiempo de adviento es preparación del ciclo de navidad-epifanía, que tiene como cometido prepararnos para recibir al Señor que viene y se manifiesta. Esta manifestación del Señor tiene un doble aspecto: el primero de ellos es de la manifestación en nuestra carne al nacer; es su primera venida. El otro aspecto es de la manifestación en gloria y majestad al final de los tiempos; es su segunda venida. Consecuentemente el tiempo de adviento tiene esta doble estructura: un adviento escatológico, y un adviento natalicio. El primero comprende el tiempo que va desde el primer domingo hasta el día 16 inclusive; el segundo está formado por las ferias del 17 al 24 de diciembre que son una preparación más inmediata de la fiesta de navidad.