El documento aborda la dimensión psicoafectiva del ser humano, destacando la importancia de educar la afectividad, que incluye emociones, sentimientos y pasiones, y su interrelación con la inteligencia y la voluntad. Se propone que la educación de los afectos es fundamental para el desarrollo integral de la persona, enfatizando que el amor debe ser entendido como un acto de voluntad. Además, se discuten las consecuencias de una deficiente educación de los afectos, que pueden llevar a problemas emocionales y relacionales.