La dimensión afectiva es crucial en el ser humano, intersecando lo sensible e intelectual y abarcando sentimientos, afectos, emociones y pasiones. Los sentimientos son reacciones internas, los afectos son comportamientos observables de emociones, y las emociones son expresiones psicofisiológicas ante estímulos externos, mientras que las pasiones son impulsos que inclinan a la acción. La afectividad es esencial para el desarrollo emocional de los niños, influyendo en sus conexiones sociales y en su aprendizaje, y requiere atención en entornos educativos.