El documento describe cómo la minería a cielo abierto contamina el aire a través del polvo liberado por las explosiones, el cual contiene elementos químicos tanto esenciales como tóxicos provenientes del magma subterráneo. Estos elementos, incluyendo uranio, torio y metales pesados, son transportados por el viento y dañan la salud humana, animal y ecosistemas. Estudios científicos han detectado y mapeado la presencia de estos elementos en las minas.