Aleksandr Oparin, en 1924, propuso una teoría sobre el origen de la vida, sugiriendo que moléculas simples en la atmósfera primitiva, bajo la influencia de energía como la radiación ultravioleta, se combinaron para formar moléculas orgánicas complejas. Su trabajo, publicado en 1936, influenció estudios posteriores y argumentó que las primeras proteínas surgieron en condiciones específicas de la tierra, desafiando el vitalismo. Aunque se ha avanzado en la comprensión del origen de la vida, sigue siendo un misterio que suscita preguntas sobre la materia y su evolución.