El doctor Juan Hitzig estudió las características de 50 personas longevas y saludables y concluyó que más allá de factores biológicos, tenían en común conductas y actitudes positivas. Estas conductas como la serenidad y la sonrisa promueven la secreción de serotonina, mientras que conductas negativas como el resentimiento facilitan la secreción de cortisol, una hormona dañina. Las conductas positivas generan actitudes como el amor y la amistad, mientras que las negativas generan depresión y desesperación.