El documento habla sobre la bendición de aquellos que mueren 'en el Señor', quienes descansarán de sus trabajos y participarán en una resurrección especial que precederá a la resurrección general. Se enfatiza que no todos los muertos serán resucitados, sino solamente aquellos que murieron en fe, y que al final del conflicto del pecado, habrá un aborrecimiento universal hacia el pecado. Se invita a reflexionar sobre la elección entre la vida eterna o la vergüenza y confusión perpetua.