Lección 12 para el 20 de septiembre de 2014
“Porque los que viven saben que han de morir; pero los muertos nada saben, 
ni tienen más paga; porque su memoria es puesta en olvido” (Eclesiastés 9:5) 
“Nuestro amigo Lázaro se ha quedado dormido; mas voy 
para despertarle” (Juan 11:11) 
“Pues ahora estaría yo muerto, y reposaría; dormiría, y 
entonces tendría descanso” (Job 3:13) 
“Así el hombre yace y no vuelve a levantarse; hasta que 
no haya cielo, no despertarán, ni se levantarán de 
su sueño” (Job 14:12) 
“Alumbra mis ojos, para que no duerma de muerte” 
(Salmo 13:3) 
“Duerman eterno sueño y no despierten” 
(Jeremías 51:39) 
“Muchos de los que duermen en el polvo de la tierra 
serán despertados” (Daniel 12:2)
“Porque los que viven saben que han de morir; pero los muertos nada saben, 
ni tienen más paga; porque su memoria es puesta en olvido” (Eclesiastés 9:5) 
“Los muertos nada saben, ni tienen más paga; porque 
su memoria es puesta en olvido” (Eclesiastés 9:5) 
“Su amor y su odio y su envidia fenecieron ya; y nunca 
más tendrán parte en todo lo que se hace debajo del 
sol” (Eclesiastés 9:6) 
“En el Seol, adonde vas, no hay obra, ni trabajo, ni 
ciencia, ni sabiduría” (Eclesiastés 9:10) 
“No alabarán los muertos a JAH, ni cuantos descienden 
al silencio” (Salmos 115:17) 
“Pues sale su aliento, y vuelve a la tierra; en ese mismo 
día perecen sus pensamientos” (Salmos 146:4)
“Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que 
hoy estarás conmigo en el paraíso” (Lucas 23:43) 
Lo que Lucas escribió originalmente en griego, sin ningún 
signo de puntuación y sin la conjunción “que”, fue: 
“De cierto te digo hoy estarás conmigo en el paraíso”. 
Dependiendo del lugar donde pongamos el signo “:” 
la frase cambia de sentido. 
“De cierto te digo: hoy estarás 
conmigo en el paraíso” 
Los dos estarían en el paraíso ese 
mismo día. Sin embargo, el día 
de la resurrección Jesús dijo que 
todavía no había subido al Padre 
y, por tanto, no había estado aún 
en el paraíso (Juan 20:17) 
“De cierto te digo hoy: estarás 
conmigo en el paraíso” 
Jesús, respondiendo a la 
petición del ladrón, le 
prometió que estarían juntos 
en el paraíso, “cuando vengas 
en tu reino” (Lucas 23:42). 
La segunda interpretación es la única coherente con la enseñanza bíblica 
respecto a la muerte y resurrección de Jesús, y el estado de los muertos.
“Todos ellos esperan en ti, para que les des su comida a su tiempo. Les 
das, recogen; abres tu mano, se sacian de bien. Escondes tu rostro, se 
turban; les quitas el hálito, dejan de ser, y vuelven al polvo. Envías tu 
Espíritu, son creados, y renuevas la faz de la tierra” (Salmos 104:27-30) 
La vida depende del espíritu o hálito de vida 
dado por Dios. 
1. LA VIDA: Dios “sopla” sobre sus criaturas el 
espíritu de vida (Génesis 2:7). 
2. LA MUERTE: Dios retira el espíritu de vida, 
que vuelve a Él (Eclesiastés 12:7). 
3. LA RESURRECCIÓN: Dios devuelve el espíritu 
Solamente Jesús tiene vida 
en sí mismo (Juan 5:26) y, 
por tanto, es el único que 
tiene poder para resucitar 
a los muertos (Juan 5:21) 
de vida (Lucas 8:55).
“No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en 
los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección 
de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación” (Juan 5:28-29) 
Todos mueren y todos son resucitados. Entre la 
muerte y la resurrección, el juicio determina el 
tipo de resurrección de cada persona. 
RESURRECCIÓN DE VIDA 
Los que tiene fe en Jesús, y cuyas 
obras muestran que esa fe es 
genuina (Jn. 3:16; Stg. 2:18-20) 
En la Segunda Venida de Cristo 
(1Co. 15:22-23) 
Para vivir eternamente 
(1Ts. 4:17) 
RESURRECCIÓN DE 
CONDENACIÓN 
Los que rechazan a Jesús, o se 
niegan a vivir conforme a las 
normas de vida que Él dictó. 
Después del milenio (Ap. 20:5) 
Para morir eternamente 
(Ro. 6:23) 
¿Quién? 
¿Cuándo? 
¿Para qué?
“Si tu mano te fuere ocasión de caer, córtala; mejor te es entrar en 
la vida manco, que teniendo dos manos ir al infierno, al fuego que no 
puede ser apagado” (Marcos 9:43) 
Jesús utilizó dos términos griegos, hadēs y gehena, 
para hablar de la muerte y el castigo de los impíos. 
HADĒS 
Sepulcro, lugar simbólico 
donde descansan los 
muertos. Equivale al Seol 
hebreo. 
En la parábola del rico y 
Lázaro (Lc. 16:19-31), 
Jesús usó figuradamente 
este término para 
explicar que las 
decisiones se toman en 
esta vida, y no después 
de la muerte. 
GEHENA 
Infierno. Hace referencia al 
valle de Hinom, donde se 
adoraban ídolos. Jeremías 
profetizó que Dios lo 
convertiría en un “Valle de la 
Matanza” (Jer. 7:32, 33; 19:6)
“Si tu mano te fuere ocasión de caer, córtala; mejor te es entrar en 
la vida manco, que teniendo dos manos ir al infierno, al fuego que no 
puede ser apagado” (Marcos 9:43) 
¿Arderán por siempre los impíos en un 
mar de fuego? 
“como Sodoma y Gomorra y las 
ciudades vecinas, las cuales de la 
misma manera que aquéllos, habiendo 
fornicado e ido en pos de vicios 
contra naturaleza, fueron puestas por 
ejemplo, sufriendo el castigo del 
fuego eterno” (Judas 7) 
Según Judas, los impíos arderán con el 
mismo fuego eterno con el que ardió 
Sodoma. Allí, el fuego terminó cuando 
todo lo que tenía que ser 
completamente quemado fue 
destruido. Ese fuego hace mucho que 
dejó de arder, pero sus efectos 
continuarán durante toda la eternidad.
“Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, 
aunque esté muerto, vivirá” (Juan 11:25) 
Después de cuatro días muerto, el olor de 
Lázaro daba testimonio del proceso de 
descomposición de su cuerpo. 
Ante una gran multitud, que se encontraba 
allí desde la muerte de Lázaro, Jesús demostró 
su poder sobre la muerte realizando el 
milagro “cumbre” de su ministerio. 
Aunque Jesús realizó varias resurrecciones durante 
su ministerio, la verdadera garantía de nuestra 
resurrección es la resurrección de Jesús mismo. 
“sabiendo que el que resucitó al Señor 
Jesús, a nosotros también nos resucitará 
con Jesús, y nos presentará juntamente 
con vosotros” (2ª de Corintios 4:14)
“La resurrección y la ascensión de nuestro Señor 
constituyen una evidencia segura del triunfo de los 
santos de Dios sobre la muerte y el sepulcro, y una 
garantía de que el cielo está abierto para quienes lavan 
las vestiduras de su carácter y las emblanquecen en la 
sangre del Cordero. Jesús ascendió al Padre como 
representante de la familia humana, y allí llevará Dios a 
los que reflejan su imagen para que contemplen su 
gloria y participen de ella con él” 
E.G.W. (Testimonios para la iglesia, tomo 9, pg. 227)

Lección 12 - Muerte y Resurrección - Escuela Sabática Power Point

  • 1.
    Lección 12 parael 20 de septiembre de 2014
  • 2.
    “Porque los queviven saben que han de morir; pero los muertos nada saben, ni tienen más paga; porque su memoria es puesta en olvido” (Eclesiastés 9:5) “Nuestro amigo Lázaro se ha quedado dormido; mas voy para despertarle” (Juan 11:11) “Pues ahora estaría yo muerto, y reposaría; dormiría, y entonces tendría descanso” (Job 3:13) “Así el hombre yace y no vuelve a levantarse; hasta que no haya cielo, no despertarán, ni se levantarán de su sueño” (Job 14:12) “Alumbra mis ojos, para que no duerma de muerte” (Salmo 13:3) “Duerman eterno sueño y no despierten” (Jeremías 51:39) “Muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados” (Daniel 12:2)
  • 3.
    “Porque los queviven saben que han de morir; pero los muertos nada saben, ni tienen más paga; porque su memoria es puesta en olvido” (Eclesiastés 9:5) “Los muertos nada saben, ni tienen más paga; porque su memoria es puesta en olvido” (Eclesiastés 9:5) “Su amor y su odio y su envidia fenecieron ya; y nunca más tendrán parte en todo lo que se hace debajo del sol” (Eclesiastés 9:6) “En el Seol, adonde vas, no hay obra, ni trabajo, ni ciencia, ni sabiduría” (Eclesiastés 9:10) “No alabarán los muertos a JAH, ni cuantos descienden al silencio” (Salmos 115:17) “Pues sale su aliento, y vuelve a la tierra; en ese mismo día perecen sus pensamientos” (Salmos 146:4)
  • 4.
    “Entonces Jesús ledijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso” (Lucas 23:43) Lo que Lucas escribió originalmente en griego, sin ningún signo de puntuación y sin la conjunción “que”, fue: “De cierto te digo hoy estarás conmigo en el paraíso”. Dependiendo del lugar donde pongamos el signo “:” la frase cambia de sentido. “De cierto te digo: hoy estarás conmigo en el paraíso” Los dos estarían en el paraíso ese mismo día. Sin embargo, el día de la resurrección Jesús dijo que todavía no había subido al Padre y, por tanto, no había estado aún en el paraíso (Juan 20:17) “De cierto te digo hoy: estarás conmigo en el paraíso” Jesús, respondiendo a la petición del ladrón, le prometió que estarían juntos en el paraíso, “cuando vengas en tu reino” (Lucas 23:42). La segunda interpretación es la única coherente con la enseñanza bíblica respecto a la muerte y resurrección de Jesús, y el estado de los muertos.
  • 5.
    “Todos ellos esperanen ti, para que les des su comida a su tiempo. Les das, recogen; abres tu mano, se sacian de bien. Escondes tu rostro, se turban; les quitas el hálito, dejan de ser, y vuelven al polvo. Envías tu Espíritu, son creados, y renuevas la faz de la tierra” (Salmos 104:27-30) La vida depende del espíritu o hálito de vida dado por Dios. 1. LA VIDA: Dios “sopla” sobre sus criaturas el espíritu de vida (Génesis 2:7). 2. LA MUERTE: Dios retira el espíritu de vida, que vuelve a Él (Eclesiastés 12:7). 3. LA RESURRECCIÓN: Dios devuelve el espíritu Solamente Jesús tiene vida en sí mismo (Juan 5:26) y, por tanto, es el único que tiene poder para resucitar a los muertos (Juan 5:21) de vida (Lucas 8:55).
  • 6.
    “No os maravilléisde esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación” (Juan 5:28-29) Todos mueren y todos son resucitados. Entre la muerte y la resurrección, el juicio determina el tipo de resurrección de cada persona. RESURRECCIÓN DE VIDA Los que tiene fe en Jesús, y cuyas obras muestran que esa fe es genuina (Jn. 3:16; Stg. 2:18-20) En la Segunda Venida de Cristo (1Co. 15:22-23) Para vivir eternamente (1Ts. 4:17) RESURRECCIÓN DE CONDENACIÓN Los que rechazan a Jesús, o se niegan a vivir conforme a las normas de vida que Él dictó. Después del milenio (Ap. 20:5) Para morir eternamente (Ro. 6:23) ¿Quién? ¿Cuándo? ¿Para qué?
  • 7.
    “Si tu manote fuere ocasión de caer, córtala; mejor te es entrar en la vida manco, que teniendo dos manos ir al infierno, al fuego que no puede ser apagado” (Marcos 9:43) Jesús utilizó dos términos griegos, hadēs y gehena, para hablar de la muerte y el castigo de los impíos. HADĒS Sepulcro, lugar simbólico donde descansan los muertos. Equivale al Seol hebreo. En la parábola del rico y Lázaro (Lc. 16:19-31), Jesús usó figuradamente este término para explicar que las decisiones se toman en esta vida, y no después de la muerte. GEHENA Infierno. Hace referencia al valle de Hinom, donde se adoraban ídolos. Jeremías profetizó que Dios lo convertiría en un “Valle de la Matanza” (Jer. 7:32, 33; 19:6)
  • 8.
    “Si tu manote fuere ocasión de caer, córtala; mejor te es entrar en la vida manco, que teniendo dos manos ir al infierno, al fuego que no puede ser apagado” (Marcos 9:43) ¿Arderán por siempre los impíos en un mar de fuego? “como Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, las cuales de la misma manera que aquéllos, habiendo fornicado e ido en pos de vicios contra naturaleza, fueron puestas por ejemplo, sufriendo el castigo del fuego eterno” (Judas 7) Según Judas, los impíos arderán con el mismo fuego eterno con el que ardió Sodoma. Allí, el fuego terminó cuando todo lo que tenía que ser completamente quemado fue destruido. Ese fuego hace mucho que dejó de arder, pero sus efectos continuarán durante toda la eternidad.
  • 9.
    “Le dijo Jesús:Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá” (Juan 11:25) Después de cuatro días muerto, el olor de Lázaro daba testimonio del proceso de descomposición de su cuerpo. Ante una gran multitud, que se encontraba allí desde la muerte de Lázaro, Jesús demostró su poder sobre la muerte realizando el milagro “cumbre” de su ministerio. Aunque Jesús realizó varias resurrecciones durante su ministerio, la verdadera garantía de nuestra resurrección es la resurrección de Jesús mismo. “sabiendo que el que resucitó al Señor Jesús, a nosotros también nos resucitará con Jesús, y nos presentará juntamente con vosotros” (2ª de Corintios 4:14)
  • 10.
    “La resurrección yla ascensión de nuestro Señor constituyen una evidencia segura del triunfo de los santos de Dios sobre la muerte y el sepulcro, y una garantía de que el cielo está abierto para quienes lavan las vestiduras de su carácter y las emblanquecen en la sangre del Cordero. Jesús ascendió al Padre como representante de la familia humana, y allí llevará Dios a los que reflejan su imagen para que contemplen su gloria y participen de ella con él” E.G.W. (Testimonios para la iglesia, tomo 9, pg. 227)