Este documento discute cómo la Iglesia Adventista del Séptimo Día ha rechazado la luz de Dios y ha escogido la apostasía, formando una imagen de la Iglesia Católica Romana a través de sus líderes. Los líderes de la iglesia han concentrado poder en sí mismos y han rechazado mensajes de Dios, siguiendo principios corruptos similares al catolicismo romano. Como resultado, la iglesia ya no lleva la marca de Dios sino la suscripción y el sello de Satanás.