La arquitectura vertical, como propone Bjarke Ingels, busca transformar las ciudades mediante edificios altos que integren espacios sociales, comercio y naturaleza, en lugar de expandirse horizontalmente. Este enfoque responde a problemas de sostenibilidad y crecimiento urbano, promoviendo el uso eficiente del espacio y recursos. Proyectos actuales, como la torre Airali en Guatemala, ejemplifican esta tendencia con diseños que combinan vivienda, oficinas y áreas recreativas.